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Sermón en el día de Jesús 9 de agosto de 2009. Título: YO SOY TU ESCUDO Biblia: Génesis 15:1-21 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1) Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2) Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es este damasceno Eliezer? 3) Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. 4) Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5) Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6) Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. 7) Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. 8) Y él respondió: Señor Jehová, ¿en qué conoceré que la he de heredar? 9) Y le dijo: Tráeme una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. 10) Y tomó él todo esto, y los partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente a la otra; mas no partió las aves. 11) Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba. 12) Mas a la caída del sol sobrecogió el sueño a Abram, y he aquí que el temor de una grande oscuridad cayó sobre él. 13) Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años. 14) Mas también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza. 15) Y tú vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez. 16) Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí. 17) Y sucedió que puesto el sol, y ya oscurecido, se veía un horno humeando, y una antorcha de fuego que pasaba por entre los animales divididos. 18) En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; 19) La tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, 20) Los heteos, los ferezeos, los refaítas, 21) Los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. INTRODUCCIÓNCuando escuchan “Yo soy tu escudo” los creyentes automáticamente piensan en toda la armadura que Dios dispone para que seamos librados del mal y de los malvados. ¡No está mal! Es normal que los creyentes tengan eso en mente, tengan confianza y comprueben diariamente la presencia de Dios. Es más, más de un creyente siempre conoce algún versículo relacionando a Dios como su escudo, quien le cuida, protege, guarda de todo mal. Por tanto, siempre que escuchamos “Yo soy tu escudo”, generalmente pensamos en los males y enemigos del creyente que están afuera. Y mejor, porque hoy ¿quién no necesita del Padre Celestial quien nos diga: Yo soy tu escudo? Incluyendo las plagas, virus y otras enfermedades. Es más, ¿quién no se interesaría más sobre esto para que tengan una ayuda y un cuidado adicional? Mas hoy les voy a hablar de un aspecto que normalmente no se conoce de “Yo soy tu escudo”, hablemos gráficamente para que ustedes entiendan el significado, y verán que es mucho más importante esta parte del escudo que el aspecto que normalmente saben y utilizan los creyentes: Siempre deseamos que el escudo sea perfecto, impenetrable, que el escudo nos defienda de toda clase de mal, que sea apto para todos los aspectos de la vida del hombre, en cualquier tiempo y en cualquier situación. ¿No es cierto? Y un aspecto de perfecto entendimiento acerca de qué es un escudo y de qué manera debe actuar lo sabemos con el Salmo 91, ¿no es cierto? Por eso, esperamos que cuando Jehová dice a Abraham: No temas, Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Entonces, un escudo de Dios debe: ser un abrigo, que libra del lazo del cazador, contra la peste destructora, que dé seguridad, que no te haga tener terror nocturno, ni de la saeta que vuela de día, ni de la mortandad que destruye, que no te alcance el mal, que impida que sobrevenga el mal, ni plaga que toque tu morada, que guarden todos tus caminos. Y muchos aprendieron que el nombre de Jesús es el escudo que Dios nos ha dado, por eso, utilizan tan frecuentemente y en cualquier lugar y momento el nombre del Señor, diciendo: “en nombre de Jesús, te ordeno que…” Mas el otro aspecto del escudo que los
hombres no ven, pero que es mucho más fuerte, firme y que los creyentes no
tienen conocimiento cabal es que si un escudo es duro por afuera, también debe
serlo por dentro. Y justamente este es el aspecto que estuvo diciendo Jehová a
Abraham, que Dios era el escudo para todos los males que puedan provenir de los
hombres. También que Jehová es un escudo para Abraham a fin de que alcance el
galardón sobremanera grande prometido. Por eso la Biblia dice en Proverbios
16:1-3 Del hombre son las
disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos
los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los
espíritus. Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados.
También dice a continuación en el mismo Proverbio 16:9 El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus
pasos. UN ESCUDO PARA ENDEREZAR TUS CAMINOSMuchos tienen la idea de que Jehová Dios es escudo para él en cualquier camino o emprendimiento que realice, que le libre incluso de los males ocultos, mas el camino lo piensa, lo sueña y lo planea él. Que Jehová es simplemente un “cuidador” para que todo salga bien según su deseo. Mas cuando hoy Jehová dice “No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”, Dios habla del escudo que es para que Abram no se desvíe del camino que le llevará para recibir los galardones que Dios le ha prometido y que pueda alcanzar todas las bendiciones, que no se extravíe de ese camino de salvación que estaba desplegando hasta llegar a Jesucristo y que sea el “padre de todos los creyentes”, este es el galardón sobremanera grande que Dios tenía planeado y lo llevaría, que haría todo lo necesario para que el hombre lo alcance. Todo es así porque generalmente los creyentes de hoy piensan como el creyente Lot y su camino de su deseo, piden que Dios le sea de escudo contra el mundo y sus males porque quiere e irá a vivir en Sodoma y Gomorra. ¿No es cierto? Y así lo hace. Pero mal, porque el escudo en realidad guía al hombre para que pueda alcanzar el galardón sobremanera grande que ha prometido como pacto dentro de Abraham. Mas cuando el creyente desoye, se empecina en irse a Sodoma y Gomorra, el Señor deja que eso suceda, en lugar de ser un escudo para impedir, es una muralla baja en que muchos la traspasan pese a las advertencias. Pero para aquel que cree en el pacto de Dios, y trata de vivir dentro del pacto, el escudo de Dios funciona perfectamente por los mismos términos del pacto. El escudo que Jehová está hablando aquí es para apacentar el corazón de Abraham que estaba confundido, que estaba desesperado, porque veía como los años pasaban y él no tenía hijos, que el heredero sería el mayordomo Eliezer de su casa, miraba alrededor y veía cómo los hombres del mundo crecían y progresaban. ¡Es por eso que el creyente dentro del pacto necesita de un escudo de Jehová para guiarle hasta recibir el galardón! Jehová tiene que actuar como un escudo para Abraham para que no pierda la esperanza, para que tenga fe constantemente, que le guíe hasta alcanzar y recibir el galardón que es sobremanera grande, diciéndole: Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte a heredar esta tierra. Esta es una primera forma en que el escudo de Dios trabaja, dando al hombre Palabras oportunas que le fortalecen, reavivan en su fe y confianza en Jehová. Y cuando preguntó nuevamente cómo se haría eso, Jehová le dijo que trajera las ofrendas, y mostró el milagro del horno encendido y la antorcha que se movía por en medio de los animales partidos. Es la segunda forma de mostrar su escudo. Otra vez, Jehová le dice luego de enseñarle las cosas que sucederán con sus hijos: En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; La tierra de los ceneos, los cenezeos, los cadmoneos, los heteos, los ferezeos, los refaítas, los amorreos, los cananeos, los gergeseos y los jebuseos. Es la tercera forma de mostrar “Yo soy escudo” porque revela las cosas que sucederán en el futuro, Jehová le detalla sus planes. Son como las palabras de Dios a Simeón respecto al advenimiento de Jesús el Salvador: Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despide a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación, la cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. (San Lucas 2:25-32). ¡Este fue el grande galardón para este fiel Simeón! O sea, cuando Dios te habla para confortar tu corazón, que sigas con firmeza, con fe, que sigas en el camino de las promesas de Abraham, es que el escudo de Jehová está obrando para ti. Y porque sigues creyendo en el pacto, Dios impide que tú salgas y cometas errores que desvíen del plan de Dios (El caso de Ismael tiene otra explicación). En el nuevo testamento, este escudo de
Jehová se expresa de otra manera: Y de
igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de
pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por
nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál
es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede
por los santos. (Romanos 8:26-27) Hay que saber que esta manera de obrar de Jehová “Yo soy tu escudo” para cuidar y enderezar tus caminos para que puedas alcanzar el galardón sobremanera grande es mucho más grande y fuerte para que persigas firme y fielmente en el camino del Pacto de Abraham, de David y de Jesucristo. Mas también, cuando sales de este camino como Lot y desechas el pacto, la quebrantas por medio de idolatría, por hijos o matrimonios fuera del pacto, si quieres hacer como a ti te gusta y te conviene según las concupiscencias, y si en momentos adecuados no tomas decisiones de fe como el de Abraham cuando Jehová le mostró las estrellas del cielo y le creyó para permanecer; si se rebelan como Lot, “Yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” se limitará simplemente a un escudo de los males exteriores, que a veces te cuidarán y otras veces recibirás los males. O sea, no es un escudo perfecto, como los muchos males de la “espada” que persiguió a David. Por eso, cuando Jehová dice: No temas, yo
soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande se refiere tanto a los
peligros y enemigos de afuera como los de adentro; pero a no olvidar que los
pactos también tienen su cláusula de rompimiento. Y Jesús también lo dice: De cierto os digo que todos los pecados
serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que
sean; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás
perdón, sino que es reo de juicio eterno. (San Marcos 3:28-29) TU PEOR ENEMIGONo crean que los enemigos de afuera son los peores, muchos piensan y consideran que el diablo es su peor enemigo, y siempre quieren apuntar sus armas contra el diablo. Mas en realidad, y según los términos del
pacto en Jesucristo, y la palabra nos dice: porque
es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se
vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de
incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se
cumplirá la palabra que está escrita: sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde
está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el
aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias
sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor
Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo
en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en
vano. (1 Corintios 15:53-58) ¿O no dice la Biblia?: y a los que predestinó, a éstos también
llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a
éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros,
¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo
entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el
que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que
además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién
nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o
hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti
somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en
todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por
lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo
profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que
es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:30-39). Esta es la
realidad de las palabras cuando Jehová dice: No temas, yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. Pero saben ¿dónde está el peor enemigo? Sabes ¿quién es tu peor enemigo? TÚ. TÚ MISMO. Tu falta de fe es tu peor enemigo. Tu falta de conocimiento de la Biblia es tu peor enemigo. Tu pereza es tu peor enemigo. Tu concupiscencia no dominada y vencida es tu peor enemigo. Tus ojos y oídos que en lugar de escuchar y obedecer como un niño a Dios, escuchan a hombres incrédulos son tus peores enemigos. Por eso dice la Biblia: Cuando alguno es tentado, no diga que es
tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él
tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia
concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que
ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la
muerte. (Santiago 1:13-15) ¿Saben quién es el peor enemigo de los niños? Son los padres incrédulos que por sus concupiscencias infunden miedo, temores, peligros donde no hay, ni pueden ver el escudo de Jehová. Pues son los padres los primeros en quebrantar las leyes de Dios y sus hijos lo ven. Los hijos no ven el temor de Jehová en sus progenitores, quienes no pueden mostrar al Dios vivo en la vida diaria de la familia. Luego quieren culpar a la iglesia. Y por su propia concupiscencia y corrupción hoy están destruyendo vidas, dejando de alcanzar galardones y bendiciones. Al igual que los israelitas que no creyeron en Jehová, ni en su escudo, ni en las palabras de Caleb y Josué, sino que creyeron en las palabras incrédulas y alarmistas de los diez espías, se rebelaron contra Jehová y pagaron un alto precio de caminar y vagar por el desierto durante cuarenta años. Y verán que durante este tiempo, jamás Jehová obró como su escudo para guiar y recibir el galardón, ¿por qué? porque cuando debían creer y avanzar con fe no lo hicieron. Repito: ¿saben quién es tu peor enemigo? Tú mismo. ¿saben quién es el peor enemigo de sus hijos? Los padres. ¿Saben quién es el peor enemigo de los creyentes y de las iglesias? El pastor incrédulo, los líderes y los creyentes mismos que desean palabras más benignas, fáciles de seguir y escuchar, que cortan la Biblia por pedazos y con sus excusas invalidan las Palabras de Dios; que dejan de enseñar, que dejan de cumplir todos los mandamientos de Jesucristo, que conducen según sus concupiscencias y no buscan el galardón sobremanera grande en el pacto de Dios. Y finalmente dicen los hombres: ¿Por qué Dios no trabaja hoy? O la pregunta más clásica: ¿Por qué Dios a mí? CUANDO EL HOMBRE ES
ESCUDADO POR JEHOVÁ DIOS
Mas cuando el hombre es fiel o lucha para ser fiel a Jesucristo escuchando y venciendo las diferentes concupiscencias a su debido tiempo, cuando lucha por confirmar el pacto con Jesucristo y lleva la cruz cada día para permanecer dentro del pacto, verá la plenitud del escudo de Dios. Por eso dice la Biblia: Bienaventurado el hombre a quien tú, JAH,
corriges, y en tu ley lo instruyes, para hacerle descansar en los días de
aflicción, en tanto que para el impío se cava el hoyo. Porque no abandonará
Jehová a su pueblo, ni desamparará su heredad, sino que el juicio será vuelto a
la justicia, y en pos de ella irán todos los rectos de corazón. (Salmo
94:12-15). Esta es una de las mayores obras del escudo de Jehová, que
te cuide para que no te desvíes del buen camino de Dios, que cuando tú estás
para pecar, su escudo funcione y te corrija, que te arrepientas si te has
desviado. Por eso dice la Palabra: si
no me ayudara Jehová, pronto moraría mi alma en el silencio. Cuando yo decía:
Mi pie resbala, tu misericordia, oh Jehová, me sustentaba. (Salmo 94:17-18). ¿Cómo es la persona quien es cuidado y el
escudo de Jehová le guía constantemente y no se rebela contra ella? La Biblia
dice: pero tú aumentarás mis fuerzas
como las del búfalo; seré ungido con aceite fresco. Y mirarán mis ojos sobre
mis enemigos; oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los
malignos. El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.
Plantados en la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun
en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes, para anunciar que Jehová
mi fortaleza es recto, y que en él no hay injusticia. (Salmo 92:10-15) ¿Cómo viviría un hombre que es escudado
por Jehová? Dice el Señor: yo soy
Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la
llenaré. Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí. Los dejé, por
tanto, a la dureza de su corazón; caminaron en sus propios consejos. ¡Oh, si me
hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento
habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los
que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para
siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo. Y con miel de la peña les
saciaría. (Salmo 81:10-16) ¿QUÉ DEBES HACER?Permanecer firme en la fe y en el pacto de
Abraham, de David y de Jesucristo, y sobretodo reconfirmar que tienes un pacto.
Porque hoy muchos comenten un error, creen en Jesús mas nunca llegan a
formalizar el pacto. Verán que Abraham fue llamado en el capítulo 12 de Génesis
y Dios habla de pacto recién en el capítulo 15 y reconfirmado y formalizado en
el 17. Tienes que aprender incansablemente las Palabras de Dios, tienes que
obedecer y guardarlos fielmente, como dijo Jehová: Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová
y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y
pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. (Génesis
17:1-2) Entonces, uno es permanecer en el pacto de Dios, y segundo es seguir con fe, paciencia y firmeza el camino como el creyente Abraham, y no dejarse guiar por el camino rápido del evangelio de la prosperidad como buscó Lot, y en un momento se destruyó toda su vida. Porque tienes que saber cuáles son los propósitos o planes que Dios tiene para ti, entonces sabrás y reconocerás el escudo de Jehová que te guía hacia esa dirección; por eso, muchos están luchando hoy contra Dios. Y un beneficio inmediato que todos quienes están siendo cuidados por “Yo soy tu escudo y tu galardón será sobremanera grande” encontrará un reposo, y perseguirá para entrar en el reposo de Dios: Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia. (Hebreos 4:10-11). Porque andas por un camino que nunca antes caminaron, UN CAMINO QUE TÚ NO CONOCESTambién Jehová es tu escudo porque tú caminarás por un camino que tú no conoces, que otros nunca habrán caminado anteriormente. Y que constituye “YO SOY TU ESCUDO” para que está más allá de los ojos del hombre. Comprende con este ejemplo, dice en
Génesis 45:4-11: Entonces dijo José a
sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José
vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora, pues, no os
entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de
vida me envió Dios delante de vosotros. pues ya ha habido dos años de hambre en
medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega.
Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la
tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así, pues, no me
enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por
señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. Daos
prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por
señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas. Habitarás en la tierra de
Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus
ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. Y allí te alimentaré, pues aún
quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y
todo lo que tienes. (Génesis 45:4-11) Por eso Jesús dijo: Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (San Mateo 6:32-34). Hay que limitar un poco tus oraciones por el pan de cada día, y redireccionar tus oraciones para saber los galardones sobremanera grande que Jehová Dios ha preparado para ti, ¿cuáles son tus promesas en el pacto que has alcanzado? Y porque muchos no conocen este camino, no pueden reconocer a tiempo cómo trabaja “Yo soy tu escudo”. CONCLUSIÓN:Ustedes pueden comprobar y verificar “Yo soy tu escudo” como lo dijo Jehová a Abraham, que esas tres primeras promesas siguieron vivas en todos los descendientes y seguirán así hasta el fin del mundo, porque el pacto lo hizo “El que vive para siempre”. Y la Biblia es un testimonio de ese pacto, que se renueva de hombre en hombre y por encima del hombre, porque el pacto permanece fiel. Ciertamente que no es fácil que tu voluntad, tu deseo, tu aspiración, tus bendiciones hoy estén dentro de un pacto; mas cuando conoces a Dios, cuando vences las concupiscencias, cuando sabes las cosas que el Señor te ha preparado con una sabiduría sin par, realmente son cosas que ningún hombre podría imaginar para su futuro y para sus hijos. Pero el peor enemigo, nuestra concupiscencia, nuestra impaciencia, nuestros ojos que ven los deleites temporales que desaparecen como una neblina daña increíblemente nuestra vida. Mas si sobretodo tienes fe, verás la gloria de Dios Todopoderoso. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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