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Sermón en el día de Jesús 26 de julio de 2009.

Título: LA AUTORIDAD DE HIJO

Biblia: San Juan 1:1-18

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1)               En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

2)               Este era en el principio con Dios.

3)               Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.

4)               En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

5)               La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

6)               Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

7)               Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él.

8)               No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

9)               Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

10)          En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

11)          A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

12)          Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

13)          Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

14)           Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad.

15)          Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.

16)          Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

17)          Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.

18)          A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

INTRODUCCIÓN

El creyente cuando está dentro de la iglesia y en medio de una reunión de creyentes parecen tan fieles, tan llenos de fe, hablan de cosas tan hermosas, tienen sueños tan divinos y loables.

Mas el común denominador en todos los creyentes del mundo, es que son valientes y habladores entre ellos, porque cuando salen al mundo, son poquísimos quienes realmente viven como tales, muestran su fe, demuestran su convicción, y son reconocidos incluso por otros creyentes e incrédulos por su fe y como consecuencia su vida recta.

Porque si cada creyente que hoy sale luego del culto de los domingos viviera iluminando el mundo, todos los males que vemos en el mundo disminuirían, los incrédulos sabrían a quiénes recurrir, las empresas, los negocios, las fábricas dónde buscar sus ejecutivos y trabajadores porque el creyente sería ejemplo inquebrantable de fidelidad, de lealtad y de responsabilidad, quien no miente ni engaña, es trabajador y sabe trabajar sin supervisión, es cumplidor y además: sus bienes tienen prosperidad porque Dios bendice por causa del creyente.

Si eso sucedió con José en Egipto, con Daniel y sus tres amigos en Babilonia, si eso sucedió con el ganado de su suegro que cuidaba Jacob, deberían aparecer impíos como el rey Abimelec viene junto a Isaac y reconoce que Jehová está con él, si las personas que vivían en Mamre reconocían el poder y autoridad de Abraham incluso para ir a la guerra.

¿Por qué será que el creyente es la persona más difícil de descubrir y encontrar en el mundo de hoy? Y si lo encuentra es un sabihondo para sí mismo pero sin sal para el mundo. ¿No dice la Biblia hoy? La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. No hay oscuridad o tinieblas que pueda prevalecer si la luz de Cristo Jesús resplandeciera en ustedes, si su luz iluminara poderosamente muchos caminarían bajo esa luz y no se perderían; serían guías de ciegos y no tan desorientados como hoy lo son.

Todos sabemos que nos fue dado “potestad” de ser hechos hijos de Dios por Jesucristo, mas nadie sabe ni siente y menos vive como hijo, o mejor dicho con “la autoridad” de hijo de Dios.

Pueden buscar y encontrar tantos versículos con los cuales los creyentes memorizan y se consuelan dentro de las iglesias y entre ellos: especial tesoro, nación santa, pueblo escogido, real sacerdotes, posesión adquirida, simiente santa, hijos, herederos de Dios y coherederos con Cristo Jesús.

¿Pero dónde están todos los hijos de Dios en esta tierra?

¿Dónde está la luz de autoridad de los hijos de Dios?

Y este asunto les he preguntado a ustedes, he preguntado a todas las personas a quienes enseño la Biblia y la gran mayoría me responden que aún no están listos. Entonces les pregunto: ¿para cuándo estarán preparados finalmente? Y las respuestas más comunes son: cuando tengamos “más fe”, cuando “realmente este en comunión” con Dios, cuando seamos “fortalecidos”, cuando seamos “llenos” del Espíritu Santo.

Mas cuando miramos las cosas desde el punto de vista de la autoridad de hijo de Dios, todos estos argumentos no tienen ninguna validez, porque mientras hablen así nunca mostrarán al mundo y menos ustedes mismos sentirán la autoridad de hijo. Y mientras no tengan la autoridad de Dios, siempre tendrán temor, inseguridad, orfandad, serán agobiados por el mundo y sus quehaceres, impotencia y desesperación ante las situaciones.

FALTA DE PODER

Encontrarán a muchas personas quienes dicen que no tienen autoridad de hijo porque no tienen el poder del Espíritu Santo. Otros piensan que hay que “declarar en voz alta y tener fe”.

¿Entonces por qué no lo buscan y piden por el poder del Espíritu Santo? Muchos lo han intentado, pero se quedaron en el camino. Porque muchos tienen la idea puesta en el día de Pentecostés que les resuelve todos los problemas, mas la realidad es que la infusión y la llenura del Espíritu Santo viene en forma mucho más sencilla, pequeña, silenciosa. Además si leen la Biblia, el día de Pentecostés es un día significativo y especialmente diferente porque es el cumplimiento de Jesús quien dijo que enviaría a su Espíritu; mas en toda la Biblia, no se tienen registros de otros días pero sí fueron hombres llenos del Espíritu Santo: ¿se acuerdan de los valientes de David? Nunca tuvieron el día de pentecostés pero sí eran hombres de extraordinaria fuerza.

Incluso las personas quienes dicen que están llenos del Espíritu Santo, luego de un tiempo dejan de serlo, pierden todos los sus poderes o llenura. ¿Por qué? Uno porque no tienen cimiento bíblico de conocimiento y doctrinario correcto, segundo porque no lo ponen en práctica, tercero porque no piden por más.

Yo les digo, con la pequeña fe que tienen, y el poder del tamaño de una semilla de mostaza que tienen podrían hacer muchas cosas, pero no saben utilizarlo o lo utilizan mal. Jesús dijo: Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas. (San Mateo 13:31-32)

No es falta de poder sino la falta de conocimiento bíblico y de doctrina correcta en que es enseñado y crecido del creyente.

No es falta de poder, sino falta de una guía ordenada y enseñanza por medio de ejemplos por parte del pastor.

No es falta de poder, sino los creyentes no viven practicando con todas sus fuerzas, mente, alma y corazón en cumplir toda la Palabra de Dios, incluyendo principalmente los mandamientos. Por eso, no tienen “la santidad suficiente”, porque la viga que tienen en sus ojos no les permite tener el poder que proviene de Dios para mencionar la paja del prójimo.

No es la falta de poder, sino la falta de práctica para ver su “status” de hijo, del poder que sí ya tiene en su persona y demostración del poder del Espíritu Santo que ya tienen.

La enseñanza de los creyentes tiene que ser más sistemático, dirigido y controlado por los pastores; mas muchos simplemente son “enviados” al mundo simplemente con unos “versículos memorizados” y se les pide que los utilice sin ser discipulado. Por eso, el Salmo 23 es un modelo de cómo un pastor debe guiar a cada oveja, por cada uno de los diferentes puntos que se mencionan. Y en todo este proceso, debe aprender a  confiar en “Jehová tu pastor” cada día y en cada instancia de tu vida diaria.

Y talvez lo más difícil para un creyente, “no hacer” cuando así lo impide la Palabra de Dios con todas tus fuerzas que controlen tu vida y tus actos.

Bueno, en resumen, esto es el discipulado que nosotros estamos implementando y que ustedes están practicando poco a poco, ¿no? Además hay que estar seguro que no existe otro método bíblico, ni camino que el Señor Jesús nos ha mostrado y enseñado con sus discípulos; igualmente hay que ser obedientes para no “buscar” otras soluciones humanas. ¡Esto también es fe!

EL NOMBRE DE DIOS ES BLASFEMADO

La Biblia nos dice en Romanos 2:17-24 He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios, y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor, y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas? Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

Muchos creen que predicar o evangelizar a Jesucristo es decir a un incrédulo: cree en el Señor Jesucristo y serás tú y tu casa. Bueno cada uno puede utilizar las palabras que mejor les parezca. En realidad, esto es solamente una parte de la evangelización. Mas con esas palabras: ¿En qué se ve que tú eres nación santa? ¿Qué diferencia haces porque eres pueblo escogido? ¿O nación de sacerdotes?

Porque luego de la evangelización, de la predicación, del testimonio, de asistir a la iglesia, viven como lo hace cualquier incrédulo. No hay vestigios de fe, ni de que las Palabras de Dios gobiernan sus vidas, ni hay temor de Dios como marca distintiva del quehacer diario, en sus actos, en sus negocios.

Hay que saber que los incrédulos de hoy también son hombres muy inteligentes, conocen aun sea en pequeñas porciones la Biblia, saben qué es lo derecho; mas cuando mira tú proceder que no diferencia mucho del suyo, ¿dirá el hombre que tú eres creyente?

Y Dios es más sensible aún, y esto sucede incluso cuando tú no tienes noción de ella, que el Señor retira la autoridad que él te había concedido. Hay que saber esto: cuando tú no estás convencido, orgulloso de las Palabras de Dios y te esfuerzas en vivirlo, ¿por qué te es necesario recibir la autoridad de Dios? Y esto es un examen que hace el Espíritu Santo cada día, porque el Señor todo lo escudriña, hasta lo más profundo de las personas.

Ahora veremos los términos con que el Padre habla y cuándo concede la autoridad de hijo a cada creyente. Pues que tú tengas la “potestad” es un derecho, pero que lo tengas para utilizarlo corresponde al que “merece” o según los términos de Apocalipsis: “al que venciere”.

AL QUE VENCIERE

Las cartas a las siete iglesias del libro de Apocalipsis pueden entenderse de diferentes maneras, pueden ser siete modelos de iglesias en las cuales las iglesias de hoy podrán reflejarse, o pueden ser personas individuales, porque sabemos que nosotros también somos el templo del Dios viviente. O inclusive las siete iglesias pueden ser siete situaciones o etapas de la vida de una iglesia o de un creyente en particular.

1. ABUNDIANCIA DE OBRAS, DE ARDUO TRABAJO Y PACIENCIA, MAS SIN PERDER EL PRIMER AMOR:

Es importante hacer muchas obras, trabajo, paciencia, mas no hay que olvidar de buscar a Dios, de leer y meditar en sus palabras, de recordar las primeras promesas que Dios le ha dado y seguir en pos de ella. No dejarse perder por el camino por causa de las circunstancias, o apurarse para ganar las bendiciones.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7)

Si tomamos el ejemplo de Abraham es no perder las primeras promesas de la tierra, de la descendencia y que será bendición. No apurarse y pasar por todo el camino de discipulado que recibió. No como Lot quien olvidando de las promesas en las cuales él debía mantenerse, quiso triunfar con su esfuerzo y fue a Sodoma.

Aquí, la Biblia dice: al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios. (Ap.2:7). Cuando una persona puede participar a comer del árbol de la vida y lo hace continuamente, sabe que está en una relación muy especial con Dios y se cuida para que esto no se termine. Ve recompensado por su vida santa ante el Señor, y siempre que recibe un alimento especial, también recibe una autoridad especial e íntima de Dios.

2. QUE NO TEME EN NADA DE LO QUE VA A PADECER Y ES FIEL HASTA LA MUERTE:

Cuando aún en medio de las blasfemias, de los peligros, cárceles, y recibe tribulación por un tiempo limitado pero si permanece fiel, Dios le dará la corona de la vida.

Cuando una persona recibe la corona de la vida, recibe un precioso tesoro que la persona que recibe y Dios quien le da, reconocen y sienten. Y obtiene una recompensa muy especial: al que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte. Porque hoy está recibiendo todas las tribulaciones y padecimientos como Cristo Jesús. El peso y la victoria que tiene un creyente que ha vencido toda tribulación y permaneció fiel, es una corona que nadie puede quitarle, recibe honra y aprobación ante los hombres y los ángeles de Dios. Seguro que no es la misma autoridad de Jesús, pero sí es comparable a esa autoridad como hijo de Dios.

Por eso esta palabra es tan importante: AL QUE VENCIERE, pues no se puede obtenerlo pidiendo en oración, ni deseando por medio de palabras; si no se requiere de obras de fe.

3. EL QUE RETIENE EL NOMBRE DE JESÚS Y NO HA NEGADO LA FE.

El que retiene la palabra de Dios aún en lugares donde Satanás es mayoría, y no niegas la fe, comprendiendo y discerniendo la Palabra en su pureza. Y luchas contra aquellos que enseñan doctrinas como las de Balaam. Dice la Biblia: al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe. (Ap. 2:17)

4. LUCHA EN POS DE LA SANA DOCTRINA:

Tienes que tener el conocimiento y la convicción suficiente para luchar y vivir manteniendo la doctrina bíblica. Tienes que ser fiel, firme, consciente de qué es lo correcto y lo errado. Que otros se conviertan a ti y que tú no te conviertes a ellos.

La autoridad del hijo se afirma y se afianza en la Palabra y en su correcto uso. Y cuanto más uno se acostumbra a utilizarlo, la autoridad te es conferido cada día más. Por eso, no puedes ser pusilánime, tienes que estar convencido de las Escrituras, y de la voz del Espíritu Santo.

Luego dice: al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones, y las regirá con vara de hierro, y serán quebradas como vaso de alfarero; como yo también la he recibido de mi Padre; y le daré la estrella de la mañana. (Ap. 2:26-28)

5. AFIRMA LAS OBRAS PARA QUE SEAN PERFECTAS EN DIOS:

La autoridad de hijo hay que saber mantenerlo, no que las personas digan que estás vivo, sino que Dios vea que vives. Además es necesario que pongas prioridades en aquellas cosas que están para vida eterna y aquellas que están para morir, y las obras que haces tienen que ser perfectas, o sea, bíblicamente perfectas.

Y la autoridad de hijo se confirma y se fortalece cuando sabes que estás vestido con la vestidura blanca de Dios.

El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Ap. 3:5)

6. POCA FUERZA PERO HAS GUARDADO MI PALABRA:

La autoridad de hijo de Dios se ve y tiene notoriedad cuando logras tener la puerta abierta por las obras que has realizado hasta ahora. Es un conducto de relación única e íntima con el Padre. Nunca la autoridad de hijo es otorgado en toda su plenitud, más bien es como una lámpara que cada día brilla más. Si este conducto de relación es personal entre tú y Dios, porque te alimentas del maná diariamente, y tienes confidencia de Dios por tu fidelidad.

Por fuera, la autoridad de hijo cada día se va confirmando y los demás hombres también llegan a notarlo: he aquí, yo haré que vengan y se postren a tus pies, y reconozcan que yo te he amado. (Ap. 3:9).

Y todo esto es necesario obtenerlo sin pérdida de tiempo, porque vendrán días malos, de dolor y gran clamor entre los hombres. Por eso dice el Señor que retengamos nuestra corona. El que tiene la autoridad de hijo sabe cómo se cuida, cómo se retiene y sale además triunfante.

Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo. (Ap 3:12)

7. SÉ CALIENTE, NO FRÍO Y MENOS TIBIO:

Existe solamente un techo y es la estatura de Cristo Jesús, y así también lo es respecto a la autoridad de hijo. Cuando esta autoridad no es nominal, sino es una autoridad real y viva, no se dejará estar quieto. Y el hijo sabe que cada vez tiene que ser refinado en fuego para que pueda alcanzar una mayor autoridad, estar predispuesto siempre a nuevos encargos de Dios.

Generalmente las personas con autoridad de hijo son siempre activas y el amén está en la boca. La relación de comunión resultante es siempre única, sabe de la confidencia que ha obtenido de Dios.

Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

DESNUDEZ

Verán que estos modelos de las siete iglesias puede suceder en una iglesia como en una sola persona dependiendo en qué situación esté viviendo.

Mas una cosa nos muestra cuándo tenemos o no la autoridad de hijo, cuando nos sentimos desnudos, cuando te sientes desnudo en una situación, cuando sientes la vergüenza por tus actos y tu vida. El que tiene autoridad de hijo se acerca cada vez más al Padre, el que tiene vergüenza de su desnudez trata de huir, esconderse o ocultar su realidad.

Todo creyente tiene la potestad de hijo, mas cuando el creyente no vive según toda la Palabra, si no es celoso por Dios y es orgulloso de Jesucristo en el mundo para predicar y dar testimonio de cómo vive rectamente en la Palabra y en la predicación, va adquiriendo la autoridad de hijo, consecuentemente su desnudez disminuye. Y muchas veces para vivir según la palabra, tiene que renunciar, tiene que perder, tiene que elegir, o llevar una cruz y lo que está correcto según la Biblia lo tiene que defender delante de cualquiera.

Finalmente todo lo tiene que hacer fundamentado en la doctrina correcta, en el camino del pacto de Abraham, de David y de Jesucristo.

SENTARÁ EN CON JESÚS EN SU TRONO

El punto común a las siete iglesias es siempre esta condición: “al que venciere”. Por último dice al que venciere: le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

Y aquel creyente que ha recibido la autoridad de hijo hoy sabrá qué significan estas palabras: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace; y mayores obras que estas le mostrará, de modo que vosotros os maravilléis. Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida. (San Juan 5:19-21)

Es mucha recompensa para aquel que cree y busca para recibir la autoridad de hijo. Primeramente la relación es muy personal entre tú y Dios, porque el Señor simplemente se manifiesta en tu interior como las primeras iglesias. Luego los hombres comienzan a notar que en ti existe un espíritu diferente, un poder notable y sabiduría que está por encima de lo general. Tienes influencia sobre muchos hombres, y Dios te considera un ejemplo en la iglesia, tanto la terrenal como la celestial y finalmente te sientas en el trono de Jesucristo para juzgar y gobernar.

CONCLUSIÓN

¿Desde cuándo uno recibe esta autoridad? Desde el momento en que eres un predestinado por Dios para salvación y ser hijo de Dios por su voluntad. Y esta autoridad crece, y es notorio en la medida en que conoces la Palabra y tienes fe en ella, la vives con todo tu corazón por encima del mundo.

Mas recién luego de un tiempo será notorio, ¿por qué? Porque tu vida tiene que reformarse suficientemente, y cuando tu santidad crece verás con más nitidez a Dios y aprenderás, luego notarás la autoridad que tienes como hijo.

La fe aún cuando no es notorio tiene que seguir, pero como cualquier músculo espiritual, se fortalece cuando obediente lo utilizas en nombre de Jesucristo.

Aquella persona que ha probado y conoce la autoridad que hay en sí mismo, no cesará de crecer, correrá como un atleta, sabrá qué tiene que perseguir, y nunca el Espíritu Santo le dejará sin obras.

Desde la primera obediencia y cumplimiento de la Palabra se va recibiendo autoridad, solamente que tienes que crecer y aumentar para notar y sentirlo que la autoridad de hijo de Dios está en ti.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010