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Sermón en el día de Jesús 19 de julio de 2009.

Título: EL TEMOR VS LA FE

Biblia: 1 Juan 4:1-5:5

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1)  Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

2)  En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;

3)  Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

4)  Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

5)  Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

6)  Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

7)  Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

8)  El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

9)  En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10)           En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

11)           Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

12)           Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

13)           En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

14)           Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

15)           Todo aquel que confiese que Jesús es el hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

16)           Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

17)           En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18)           En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

19)           Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

20)           Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

21)           Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

CAPÍTULO 5:

1)  Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios; y todo aquel que ama al que engendró, ama también al que ha sido engendrado por él.

2)  En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos.

3)  Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

4)  Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

5)  ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?

INTRODUCCIÓN

El mundo se está volviendo cada un lugar más peligroso para vivir, bueno… para muchos.

¿Les resulta extraño el orden de las palabras del título? Pues justamente eso refleja el corazón de los hombres, porque uno camina en la calle, se encuentra con las personas y el temor es lo primero que se percibe en el ambiente.

Y si preguntáramos: ¿Y la fe? Muchos dirán: “Esto es serio, porque este virus que está expandiendo a todos los países está matando a muchas personas”. Luego dirán: “tomemos estas cosas en serio y dejemos de lado la fe”. Talvez un cristiano más discreto dirá: “tengo la fe y sé que funciona (¿?) pero también ayudémonos con las prevenciones y las vacunas (¡cuándo aparezcan!)”.

Como siempre les digo: cuando por fin crean que está controlado, vendrá otro, y otro, y otro. ¿Cómo lo sé? Porque cuando Jehová envió a Moisés para rescatar a su pueblo de Egipto, envió diez plagas, de los cuales los hechiceros pudieron “imitar” las dos primeras plagas pero “no pudieron eliminarlos ni contenerlos”. ¿Y las siguientes ocho plagas? ¿Cómo los combatieron? ¡Nada! Simplemente recibieron los males, pero se les endureció sus corazones.

¿Y por qué vinieron las plagas? La Biblia dice: Después Moisés y Aarón entraron a la presencia de Faraón y le dijeron: Jehová el Dios de Israel dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. Y ellos dijeron: El Dios de los hebreos nos ha encontrado; iremos, pues, ahora, camino de tres días por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, para que no venga sobre nosotros con peste o con espada. (Éxodo 5:1-3)

Saben ustedes que todo esto sucedió en el proceso para Salvar al pueblo de Israel de Egipto, período en que vinieron las diez plagas de Jehová Dios e hizo una clara diferencia entre el pueblo de Israel donde no les sobrevenía las plagas y el pueblo de Egipto donde sí sufrían todos los males.

Y finalmente Dios dijo: Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así: A la media noche yo saldré por en medio de Egipto, y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo primogénito de las bestias. Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca hubo, ni jamás habrá. Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas. Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y salió muy enojado de la presencia de Faraón. Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto. (Éxodo 11:4-9)

El que lee, entienda los hechos y los tiempos.

¿Saben para qué sirve la fe? Como dice la Palabra de Dios hoy: Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe. (1 Juan 5:4)

EN EL AMOR NO HAY TEMOR

En el versículo 18 dice: en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Este es el punto más difícil de comprender para el creyente promedio, porque “piensan y creen” que aman a Jesús, pero existe temor; y como hay temor, no existe la fe suficiente para vencer al mundo, los hombres, los peligros, los males y las diferentes plagas. Es que no pueden unir la fe en Jesucristo y la realidad de su vida, hoy son dos entes totalmente diferentes; cuando en realidad, la fe les debería guiar en toda su vida, como dice Salmo 23: Jehová es mi pastor, nada me faltará… confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. (Salmo 23)

Entonces, ¿qué está pasando? ¿Dónde está el error? Talvez muchos no quieran admitir pero evidentemente se nota por el temor del creyente, la fe no le produce ni le conduce a nada, pero él a su vez asevera que tiene amor por Jesucristo. ¿En qué quedamos?

Aquí existe un error.

Hoy la palabra dice: en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor. Conclusión: ¿están con temor? Entonces no están teniendo el perfecto amor en Jesús. Y esto sucede porque no están amando como debe ser, porque Dios ha puesto unas reglas que se deben cumplir, y al cumplirlos… ¡hay perfecto amor!

El problema existe y confunde a muchos creyentes porque piensan según el amor de hombre. Así como se piensa amar a un padre, amar a su pareja, amar a su hijo, amar a un amigo, o amar a un prójimo, amar al mundo, “están amando a Dios.”

En realidad este es el problema, que muchos creen que amar a Jesucristo es amar o compartir el amor como lo hacemos entre hombres.

¡No! El “perfecto amor” que habla en la Biblia o simplemente “amar a Dios” es y se basa en el amor “entre Dios y el hombre”. Sí, sencillamente como eso, y en ese orden, nunca al revés. Por eso la Biblia dice en los versículos 9-10: En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

El “orden y dirección” del amor de Dios es así: Dios mostró su amor por ti, y te amó tanto que entregó a su Hijo unigénito para que te redima de tus pecados.

Todos “tenemos fe” y sabemos esta realidad, y que ustedes también corresponden a Dios según este amor. Pero en realidad lo están haciendo solamente “a nivel de hombre” como para otro hombre, y no de “hombre para Dios según la medida con que nos amó Jehová”. No como hombre que es nacido de Dios para el Padre Celestial.

Por esa causa no estamos acertando en el punto correcto del amor a Dios, y ¿cómo se muestra que no estamos correctos? EL TEMOR. Es la causa de por qué dice hoy: “el perfecto amor echa fuera el temor”.

¿En qué nos equivocamos pues no tenemos el perfecto amor? En los versículos 9-10 que hemos visto está la respuesta:

  1.          Dice Dios: “en esto se mostró el amor de Dios” a nosotros enviando a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. Su amor ha sido de la forma: envió su Hijo unigénito à vida a nosotros.
  2.          Dice Dios: “así es el amor” en que él nos amó a nosotros aún cuando no le amábamos, enviando a su Hijo unigénito à propiciación por nuestros pecados.

Cuando habla del “amor de Dios”, insiste Dios acerca de cómo envió al mundo a Jesús, su hijo unigénito, quien fue para propiciación de nuestros pecados, porque nos ama y así darnos vida y perdonar nuestros pecados.

En cambio, el amor que ustedes expresan o muestran a Dios es un amor en “palabras”, “dentro de la comodidad”, “dentro de su conveniencia”, “de su necesidad”, “dentro de su seguridad”. Pero dejan de mostrar su amor cuando está en juego “tu vida”, “tu tiempo”, “tu placer”, “tu familia”, “tu dinero”, “tu descanso”, “tu enfermedad”, “tu hijo”, “tus amigos”, “tus parientes” y ahora ¡por causa de la pandemia!

Y la Palabra de Dios nos dice hoy que se extiende no sólo respecto a Dios sino también respecto al prójimo, leamos juntos el versículo 11: AMADOS, SI DIOS NOS HA AMADO ASÍ, DEBEMOS TAMBIÉN NOSOTROS AMARNOS UNOS A OTROS.

O sea, existe temor, porque ustedes no están amando a Dios exponiendo su vida, que está escondido en Cristo. Y como no lo están haciendo ni practicando en las pequeñas “demostraciones de amor” ENTREGANDO TU VIDA, cuando no se hacen valientes para vencer los pequeños peligros que normalmente constituye el temor de los hombres, jamás pueden amar a Dios como “el Señor desea de un conocedor y regenerado en Cristo Jesús”. Y si no pueden amar a Dios de esta forma, no pueden permanecer en él, ni Dios en ti. Por eso dice el versículo 16: Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

Entonces, cuando tienes temor es porque no estás amando a Dios correctamente, y si no amas a Dios no permaneces en él; y si no permaneces en él, Dios tampoco lo hace en ti para darte esa confianza, y confidencia suficiente y necesaria para sentir el perfecto amor que echa el temor.

EL PADECIMIENTO Y LA FE

Muchos dirán: “ahora entiendo…”, “ya aprendí…”, “la próxima vez lo haré…” todo para obtener la gracia de Dios y solucionar ahora. En el mejor de los casos, Dios te responderá y te ayudará una o dos veces, mas recuerda que si alargas, caerás igual que el incrédulo.

Pero esto no puede ser eternamente “ayúdame sólo esta vez…”, “la próxima vez lo haré…”, “es mi falta…”. Por eso dice la Biblia, y el apóstol Pablo advierte que no para siempre se extiende la misericordia: ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. (1 Corintios 10:7-13)

Es por eso que Dios sacó a Israel de Egipto y los introdujo al desierto, para que aprendan los mandamientos de Dios, a vivir según las reglas de Dios y que el hombre no sólo de pan vivirá sino de toda la Palabra que sale de la boca de Jehová. En síntesis: es el padecimiento planificado y controlado por Dios. ¿Con qué fin? Para que conozcas a Dios y para que le ames al Señor como el amor que Dios tuvo para contigo.

Porque el día de mañana, Dios requerirá que tú pruebes tu fe, tu amor perfecto por Jesucristo enfrentando mundos desconocidos, luchando contra gigantes. Y ese es el temor mostrado por el pueblo de Israel cuando se rehusaron a ingresar a la tierra de Canaán por culpa de los diez espías malos; en cambio, aquellos como Caleb y Josué que se perfeccionaron en su amor por Jehová, pudieron confiar en el Señor y estar por encima del temor generalizado.

Por eso, el pastor les guía, la iglesia les guía, Dios les guía por padecimientos que son pequeños, bien controlados, de acuerdo a la cantidad de fe y conocimiento bíblico que tienen. Y eso, hay que asumirlos para que la fe que es forjada en fuego se perfeccione como el oro se purifica al fuego en el crisol. Porque mañana necesitarás de la fe que produjo cada  experiencia de padecimiento. Y una manera de acelerar esto es justamente la evangelización y el testimonio vivo.

LO DESCONOCIDO Y LA FE

Igualmente cuando una persona afronta lo desconocido, una sorpresa, una situación donde debe tomar rápidas decisiones influye, pues no todas las veces podemos responder con fe, luego de orar por un tiempo prudencial. Estos son focos de temor, como los que sucedieron a los discípulos cuando les sorprendió una tormenta y acudieron inmediatamente a Jesús, y él les respondió: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen? (San Mateo 8:26-27)

Generalmente el temor domina al hombre ante hechos desconocidos, pero también la ignorancia de la Palabra de Dios igualmente produce temor. A esto hay que agregar el temor que sobrecoge a los creyentes, porque aún sabiendo la Palabra, porque nunca lo practicaron y ante el apuro no lo pueden aplicar pues se requiere de fe, de confianza que se gana con anterioridad por medio de la obediencia y de los padecimientos.

Porque Dios es Omnisciente (conoce todas las cosas con anterioridad), sabe qué necesitan y en qué deben estar crecidos y experimentados. Y en esa sabiduría guía al creyente y pide que hoy confíes en él. Hoy puede serte una carga pequeña, que se irá acumulando; si llevas la cruz cada día no será muy difícil, ni muy novedoso, porque estará acostumbrado a escuchar la voz del Espíritu Santo. Mas cuando el hombre hoy rehúye, acumula mucho, las pocas piedras se convierten en un gran montículo y hasta una montaña.

¿Qué harías tú estando en el barco y no llegas a ver a Jesús que está invisible pero presente hoy? ¿Logra tu fe vencer el temor y “ver” a Dios?

PERFECCIONADO EN EL AMOR

Es que el temor es algo muy real, porque se siente y amenaza inmisericorde, en cambio la fe parece muy fugaz y escurridizo. Y he aquí el problema de las personas, quienes pretenden combatir el temor que producen las diferentes situaciones con la fe.

En realidad, la fe que tú tienes en Jesucristo y en el Padre Celestial lo tienes que utilizar para escuchar y obedecer las Palabras de Dios. Necesitas de una gran dosis de fe para vivir según los mandamientos de Dios, aplicar las sabidurías de Dios, de seguir firme a pesar de las tribulaciones, ansiedades, esperar con paciencia.

Necesitas la fe para estar por encima del mundo y aún sacar el tiempo para buscar a Dios Padre todos los días. Para esto necesitas la fe.

En cambio, cuando tú buscas a Dios de esta manera, cuando te sobrepones a todos los elementos contrarios para amar a Dios obligando a que tu fe luche contra el calor, el frío, la falta de tiempo, el cansancio, la falta de respuesta, la paciencia, el largo trayecto. Durante este tiempo, Dios te responderá nuevamente con otras Palabras de la Biblia, te consolará como solamente él puede hacer, te fortalecerá en conocimiento, en experimentar al Dios vivo que mora en ti, te hará sentir el poder de la resurrección, que eres un hijo muy especial suyo. Todo esto te lleva a que tengas confianza, una confidencia única con el Señor, haciendo que tu amor se vaya perfeccionando. Y cuando crece el amor echa fuera todo temor.

Este es el proceso de Dios. No es que con tu fe eches fuera el temor. Sino que con la fe buscas a Dios, y cuando así creces en amor y el amor de Dios se hace más notorio en tu vida. Tú también le amas más cada día, porque te haces piadoso hacia él y misericordioso hacia tu prójimo. Y esta relación se hace cada día más perfecto. Entonces podrás ser como David frente a Goliat, Caleb frente a dos millones de incrédulos; o Sadrac, Mesac y Abed-nego ante el horno de fuego. ¿Y por qué no Daniel ante la cueva de los leones?

CONFIANZA EN EL DÍA DEL JUICIO

Ahora creo que podrán entender el versículo 4:17 en esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

No se repite ni se utiliza el nombre de “Jesús” como un escudo que muchos utilizan para “espantar” o poner en “huida” a los enemigos, sino el perfecto amor te dará la confianza necesaria y suficiente. Y cuando tienes el perfecto amor sentirás una paz interior muy grande. Porque mides todas las cosas por medio de Jesucristo que mora en tu interior.

Y como no todos somos capaces de ver todos los males que vendrán al mundo, ni las clases de juicios que Dios enviará para hacer justicia por la maldad que hay en los hombres; no tienes tiempo para dormir, hay que estar preparado en todo.

Para ello basta realizar las Palabras de Dios que hoy el Señor te exige y pone delante de ti. Ciertamente que los nuevos en la fe deberán crecer con más intensidad, porque recién cuando se llega a un cierto nivel se puede ver con más claridad todos los bienes según están escritos en la Biblia. Porque cuanto más te esfuerzas (aún cuando puedas fallar) el Señor puede esperar y retrasar un poco más el juicio, mas lo contrario no es cierto.

Por eso, si tú buscar vivir cumplidamente según la Palabra y haciendo todo cuanto Dios te pide, a pesar de no estar muy perfeccionado recibirás su misericordia que dice: Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. (Santiago 2:13)

Y este es un principio y sabiduría fundamental: Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. (Romanos 9:15-16)

¿CÓMO SE COMIENZA A AMAR?

La palabra nos dice hoy en 5:2-4: En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos. Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Creo que muchos conocen estas palabras, incluso lo saben de memoria, mas a muchos no les resulta, no crece su amor por Dios. ¿Por qué? ¿Por qué no crece su amor hasta tener el perfecto amor?

El problema no está en el desconocimiento de la ley, sino en la interpretación de la ley y de forma de aplicación de la ley. Porque muchos quieren “adaptar” la ley de Dios al mundo de hoy. Quieren utilizar el “sentido común” para compartir y convivir con el hombre incrédulo y el mundo.

Por eso Jesús dijo: Entonces les dijo: vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación. La ley y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar en él. Pero más fácil es que pasen el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley. Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. (San Lucas 16:15-18)

Ven cómo Jesús habla muy claramente de qué forma los hombres moldean la ley de Dios según su parecer y conveniencia. Mas la ley de Dios es única e invariable, dado y expedido por su sabiduría eterna para los escogidos de Dios. Así también es en la aplicación, y habla acerca del divorcio (repudiado/a), porque sin que intermedie la muerte de uno de los esposos, si se junta con otro/a comete adulterio. Mas si la iglesia de Jesucristo hoy admite el divorcio y las segundas nupcias, ¿no es esto ver la ley de Dios según su conveniencia? ¿no se justifica el hombre según su propio parecer? Por eso el creyente no llega a sentir la presencia de Dios en sí mismo, ni puede llegar jamás al “PERFECTO AMOR”.

CONCLUSIÓN

Hoy tú que has sido redimido de todos tus pecados por el amor de Dios quien nos amó de tal manera que envió a su Hijo Unigénito para que se expíe por nuestros pecados y darnos vida eterna: ahora nos pide “una misma medida de amor” que el suyo.

Que te perfecciones cada día por medio de la fe que tienes en él, y obres según los mandamientos de Dios aún en las situaciones más fáciles, difíciles, en apremios, en peligros. Para que tú experimentes su presencia y que finalmente tengas la misma medida del amor de Dios en ti, como lo tuvo Abraham al ofrecer a su hijo unigénito Isaac en holocausto. Por eso Jehová le dijo: Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. …Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. (Génesis 22:12-18).

Este ejemplo de Abraham es “EN EL AMOR NO HAY TEMOR”, es el caso del amor perfeccionado que echa fuera todo temor.

Ten fe y practica con lo básico con mucha fidelidad. Y se perfeccionará tu amor.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010