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Sermón en el día de Jesús 5 de julio de 2009.

Título: SANOS EN LA FE

Biblia: San Juan 3:31-4:42

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

CAPÍTULO 3:

31)           El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos.

32)           Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

33)           El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz.

34)           Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

35)           El Padre ama al hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano.

36)           El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.

CAPÍTULO 4:

1)                Cuando, pues, el Señor entendió que los fariseos habían oído decir: Jesús hace y bautiza más discípulos que Juan

2)                (aunque Jesús no bautizaba, sino sus discípulos),

3)                salió de Judea, y se fue otra vez a Galilea.

4)                Y le era necesario pasar por Samaria.

5)                Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.

6)                Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.

7)                Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber.

8)                Pues sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

9)                La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.

10)           Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.

11)           La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?

12)           ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?

13)           Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;

14)           Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

15)           La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.

16)           Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.

17)           Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;

18)           Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.

19)           Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.

20)           Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.

21)           Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

22)           Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

23)           Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

24)           Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

25)           Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.

26)           Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo.

27)           En esto vinieron sus discípulos, y se maravillaron de que hablaba con una mujer; sin embargo, ninguno dijo: ¿Qué preguntas? O, ¿Qué hablas con ella?

28)           Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres:

29)           Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?

30)           Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

31)           Entre tanto, los discípulos le rogaban, diciendo: Rabí, come.

32)           El les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis.

33)           Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer?

34)           Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra.

35)           ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

36)           Y el que siega recibe salario, y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega.

37)           Porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.

38)           Yo os he enviado a segar lo que vosotros no labrasteis; otros labraron, y vosotros habéis entrado en sus labores.

39)           Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.

40)           Entonces vinieron los samaritanos a él, y le rogaron que se quedase con ellos; y se quedó allí dos días.

41)           Y creyeron muchos más por la palabra de él,

42)           Y decían a la mujer: Ya no creemos solamente por tu dicho, porque nosotros mismos hemos oído, y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo, el Cristo.

INTRODUCCIÓN:

Cuando ustedes van a un supermercado y compren algún comestible, sean golosinas, galletitas de sabor, yogures, siempre verán que existen de diferentes sabores. Mas cuando ustedes intentan fabricar de la fruta natural, no podrán comparar el sabor específico del fruto. ¿Por qué? Por los colorantes y por los saborizadores que se agregan a los productos comerciales.

Pero también sabrán que nunca los saborizantes son puros, casi nunca son concentrados de la fruta, sino es una combinación de productos que fingen ser el sabor del fruto deseado. O sea, es un engaño a nuestro paladar. Mas los grandes y ricos diseños en los envoltorios, los pequeños pedazos de la fruta natural nos engaña; y a eso se suma la costumbre de consumir y por la frecuencia se olvida de cualquier sentido crítico.

Inclusive lo compruebo muchas veces con mis hijos, pues están acostumbrados a los productos comerciales y a sus sabores intensos que cuando prueban el fruto natural, me dicen: “no es rico”, y seguidamente dicen: “¿esta es el fruta?”, dando a entender: “no puedo creer...”, “¿en serio me decís?”.

LAS COSTUMBRES Y TRADICIONES

Justamente este era el problema de la mujer samaritana, porque ella vivía en el mismo lugar donde vivió su padre Jacob y bebe del mismo pozo que cavó y bebió Jacob con sus hijos, piensa que está en lo cierto y está haciendo bien, es la tradición.

Y toda persona extraña, en este caso Jesús, que viene y le habla sobre esa costumbre y tradición que por fuerza de repetición uno deja de ser crítico, no considera si es cierto o errado, simplemente se lo cree y vive engañada. Por eso le dice a Jesús: ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? (v. 12)

Allá por el día primero de marzo de 2006, hice el sermón sobre “El culto en espíritu y en verdad”. Y hoy estamos sobre el mismo texto, mas hablaré acerca de qué es ser “SANOS EN LA FE”.

Por lo general, toda persona quien entra en una iglesia como un nuevo participante y especialmente si es un nuevo creyente, jamás cuestiona por qué la iglesia hace las cosas como hace, simplemente lo ve, se adapta y acepta como algo natural, normal y lo toma como una regla. Y hasta que no conoce otra iglesia que haga en forma diferente, siempre vivirá y considerará que es cierto, que es cristiano. Pero también puede que a fuerza de comer una comida y se acostumbra a su sabor, siempre se constituye en la base de comparación.

¿Qué es ser SANOS EN LA FE? Ser sanos no es seguir dentro de las costumbres ni prácticas que nunca cuestionó, sino escudriñar la Biblia para encontrar la perfecta voluntad de Dios. Respóndanme ustedes: ¿entre Jesús y la mujer quién era sano en la fe? Mas la mujer no pensaba así.

Es la razón de por qué muchas epístolas se escribieron, y en todos encontrarán un fundamento común: que los creyentes se desviaron de la sana doctrina por medio de hombres llevados por sus propios deseos, concupiscencias, engañadores que se benefician para sí mismos. Es decir, que los hombres corrompen el Evangelio de Jesucristo y desvían la atención de los hombres de la Verdad de Dios.

Por eso, el apóstol Pablo recomienda a su discípulo el pastor Timoteo: Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales. (1 Timoteo 6:3-5)

Asimismo este es un tema presente y muy real, porque no muchos están interesados en ser SANOS EN LA FE, sino buscan obtener SU COMPLACENCIA PERSONAL en la iglesia, gozarse y pasar bien un momento y encontrarse con amigos.

Por eso, yo les pregunto: ¿En qué pensaron cuando se fueron a la cama ayer? ¿Pensaron, tomaron consciencia, se prepararon a ustedes mismos y a su familia, oraron durante la semana para que este día de reposo sea un día especial y de intimación por medio del Espíritu Santo con el Señor Jesús? ¿O simplemente se levantaron a la mañana, no pensaron en nada, se les hizo difícil levantar a la mañana, se lamentaron porque no pueden dormir más un domingo a la mañana, y se resignan porque hay que asistir a la iglesia? ¿Qué atención, cómo está tu corazón en esta hora del culto?

¿Están sentados en el banco de la iglesia, esperando con ansias el canto de las alabanzas, o esperando que las manecillas del reloj recorra más rápidamente el círculo y pase la hora, o porque vienen a desayunar, o piensan con ansias la hora de comentar el último chisme con otro miembro de la iglesia?

Incluso hay personas quienes no dan mucha importancia al culto, se duermen, miran para cualquier otra parte, quien vino o quien no vino, y aquellos quienes piensan que los ministerios después del culto son más provechosos e importantes porque él está predicando el Evangelio de Cristo. Esta es la realidad de la “Salud de tu fe”.

Jesús dice: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.

NO LO SABORIZADO SINO LO VERDADERO

El problema de hoy con los creyentes, con los hijos de Dios es que piensan y consideran que lo saborizado artificialmente también es verdadero. Y es un problema del creyente verdadero porque no discierne, ni busca lo verdadero y se esfuerza en que la iglesia esté lleno solamente de lo verdadero sino que acepta lo saborizado, se confunde pensando que igualmente es un verdadero. A veces lo saborizado tiene algunas señales que le hace dudar, mas como lo VERDADERO no es SANO EN LA FE, no sabe distinguir lo verdadero de lo falso. También está el caso del “verdadero” quien se hizo tan débil en la fe que el “saborizado” es más creyente como dice la Biblia: Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios? porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros. (Romanos 2:22-24)

Al igual que esta mujer samaritana que se conformaba simplemente porque vivía y tomaba del pozo del que bebió Jacob, cree que también es hija de Jacob y su Dios es el Dios de Jacob. Hoy muchos creen en aquellas que no constituye ninguna verdad y se consideran Sanos en la Fe.

Por eso la Biblia nos habla de cuán importante es el Espíritu del que habla, no solamente porque habla y mencione el nombre de Jesús es del cielo, sino cómo lo recibe y guarda la Palabra tal como está escrito, así nos dice la Escritura: El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos. Y lo que vio y oyó, esto testifica; y nadie recibe su testimonio. El que recibe su testimonio, éste atestigua que Dios es veraz. Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.

Aquí nos dice que solamente aquel que proviene de Dios, el que tiene el Espíritu de Dios habla sobre las cosas del cielo y solamente aquellos quienes tienen el Espíritu Santo reciben su testimonio. Y tanto aquel que cree y predica lo verdadero, y aquel que escucha, cree y obedece a la Palabra de Dios, esa persona sabe que Dios es veraz, que el que predica y enseña es veraz; y que él mismo está en lo cierto y verdadero.

POR TANTO, sólo quien tiene el verdadero Espíritu de Dios habla de Jesús como Cristo y cree en todas las palabras del Padre, haciéndolas. El que cree en Jesús y hace las cosas según están en el libro, tiene vida eterna. El que habla como Dios habla y el que escucha guardando toda la Palabra como Jesús cumplió las escrituras, ÉSE ES EL SANO EN LA FE.

Fíjense en la mujer samaritana. Al comienzo no sabía la verdad, pero ¿por qué es sano en la fe aún siendo pecadora? Porque cuando Jesús le dijo acerca de su marido y del pecado en que ella vivía, reconoció que pecó, y el resultado de ese conocimiento y el arrepentimiento posterior fue ir a testificar en la ciudad hablando a los hombres de la ciudad no solamente diciendo: cree en Jesús, o vengan a ver al Mesías, sino que fue a la ciudad inmediatamente dejando su cántaro y decía a los hombres: Entonces la mujer dejó su cántaro, y fue a la ciudad, y dijo a los hombres: Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo? Entonces salieron de la ciudad, y vinieron a él.

Esto es ser SANO EN LA FE, estar sano en la fe no es ocultar sus pecados, sino sano en la fe es confesarlos. Y ser sanos en la fe no es simplemente confesarlos, sino es realizar una acción, hablar y testimoniar a los otros para que también conozcan a Jesús quien perdona pecados, y por supuesto “sano en la fe” es abandonar el pecado, en este caso sería separarse del quinto marido y vivir sola o volverse al primer marido (¡quien es el verdadero marido!).

O sea, quien tiene el Espíritu de Dios se sana constantemente en la fe, y quien tiene el Espíritu de Dios siempre cambia y obedece a la Palabra de Dios para ser “sano en la fe”. Y cuando un creyente hace esto, está VERDADERAMENTE ADORANDO A DIOS EN ESPÍRITU Y EN VERDAD.

Por eso, aquellas personas que no entiendan esta verdad, siempre piensan que hay que ir a la iglesia para adorar al Padre, o porque permanecen en la iglesia se consideran “adoradores”, por eso Jesús dijo: mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.

NO POR COSTUMBRE A LO SABORIZADO SINO EN VERDAD

¿Por qué creen que Jesús en lugar de decir simplemente: Dios es Espíritu y los que le adoran en espíritu es necesario que adoren, en cambio dice: en Espíritu y en VERDAD es necesario que le adoren?

¿Significa que igualmente aquellos que tienen el Espíritu de Dios pueden adorar en la FALSEDAD Y ENGAÑO?

Sí, aquellos que igualmente tienen el Espíritu de Dios, que son elegidos y predestinados por Dios para vida eterna, igualmente pueden ser engañados por los diversos amores por el mundo, su propia gloria; porque si no son sanos en la fe, si no domina y vence sus concupiscencias de la carne y de los engaños de esta vida, adorarán en espíritu pero “no” en Verdad. ¿Puede suceder esto? Sí, y lastimosamente hoy sucede a menudo.

Partamos de la base que les dije el domingo pasado, les hablé acerca de cómo existían dos tipos o grupos de creyentes que tenían el Espíritu de Dios: Abraham y Lot. Pero Abraham siguió en la verdad, porque creyó en las promesas de Dios, y buscó afanosamente en recibirlos permaneciendo en el pacto. En cambio, Lot siendo creyente y quien se dolía diariamente por los malvados que estaban a su alrededor, pero no vivía en la VERDAD, pues por sí mismo quiso vivir, sin esperar dentro de los términos del pacto de Abraham, y buscar su beneficio personal.

Ser adoradores en el Espíritu y en la Verdad no es simplemente creer en Jesús y cuidar su fe, sino también es hacer la voluntad de Dios dentro de los términos de los pactos (de Abraham, de David, de Jesucristo), es permanecer en el lugar donde Dios le ha puesto, seguir el camino que Dios le ha impuesto, ser fiel en cada paso para alcanzar las promesas de la tierra, de la descendencia y de ser benditos.

Y por eso Jesús dijo cuando sus discípulos le encomiaban a que comiera: Yo tengo una  comida que comer, que vosotros no sabéis. Entonces los discípulos decían unos a otros: ¿Le habrá traído alguien de comer? Jesús les dijo: Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. Es decir, es la contrapartida del pacto que se estableció entre Dios y Abraham (y sus descendientes), o sea, Jesús estaba cumpliendo con la parte como Dios.

Ser “Sano en la Fe” respecto a la verdad es “renovar su pacto con Dios”, es “averiguar los términos de su pacto”, es “buscar y perseverar hasta recibir las promesas” dentro de los términos del pacto. Por eso, cuando leen la Biblia verán cómo Jehová hizo que Abraham se quedara en la tierra prometida, 25 años después de su llamado le dio su hijo, los hizo multiplicar en Egipto y para cumplir con el término sobre la tierra prometida el Señor levantó a Moisés, los sacó con mano poderosa y los condujo por el desierto y finalmente les hizo entrar en la tierra prometida.

Y siempre les he enseñado que cada creyente, desde el momento de su llamamiento delante de Jesús tiene que pasar por los pasos de Abraham, tiene que seguir por los conductos de Moisés, practicar y crecer en la fe para entrar y conquistar la tierra prometida como Caleb y Josué. Cuando se hace bien todas estas partes, crecerá como ciudadano del cielo, se gozará viendo toda la gloria que Dios le dio y está preparado en los cielos.

SANOS EN LA FE

Para que seas “sano en la fe” tienes que creer en las palabras de la Biblia y mantenerte fiel a los términos de Dios y del pacto.

Ciertamente que el engaño de los cristianos saborizados, de las iglesias que buscan, que promueven y viven dentro del mundo de los saborizados crecen, tienen progresos, que ellos están buscando las mieses, que sus iglesias se llenan, que progresan y reciben muchas bendiciones. Mas jamás pueden ser verdaderos adoradores si no es en Espíritu y si no permanecen en la Verdad.

Por eso, en la Biblia está lleno de estas historias y de los resultados de aquellos que verdaderamente adoraron a Jehová Dios en Espíritu y en Verdad, con aquellos que no pudieron permanecer en los términos del pacto como Lot.

La vida de Abraham y de sus descendientes, y cómo constantemente existen personas quienes se mantienen fieles, como “aquellos siete mil que no doblaron rodillas en tiempos de Elías” como los otros que siempre siguen los caminos rápidos, fáciles, alcanzables a sus ojos, tentadores que ofrecen el mundo y sus hombres.

Y este mismo tema es lo que se alarga a lo largo de la Biblia, por ejemplo cómo los gálatas quienes comenzaron en Jesucristo estaban cayendo en el engaño de las costumbres. Cada libro de la Biblia es una lucha entre lo verdadero y lo saborizado de cada época y lugar.

Finalmente cuando uno no es sano en la fe y busca constantemente mantenerse “sano en la fe”, no existe mucha diferencia entre la realidad de un saborizado y aquel que es espiritual pero que no permanece en la verdad como Lot. Si el mundo antiguo en tiempos de Noé fue destruido por estos problemas porque los hijos de Dios se casaban con las hijas de los hombres, y era de continuo la maldad. Hoy igualmente no existen muchos quienes desean permanecer en los caminos de Abraham, de seguir fiel a los términos del pacto y los tiempos de Dios.

Todos se apuran, quieren las cosas grandes, para su beneficio, todo se calcula en números y ganancias; sí, según los términos de Sodoma y Gomorra.

Y una muestra de cuánto no estaba sano en la fe, Jesús le dijo un poco antes en este libro de la Biblia a Nicodemo: Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? (San Juan 3:10-12)

FRUTOS DE VIDA ETERNA

Así Jesús dice que solamente aquellos quienes están “Sanos en la Fe” producirán frutos de vida eterna.

Esto hay que saber con mucha fe y certeza, un hijo de Dios en quien está el Espíritu de Dios pero que no está en la Verdad, jamás puede dar frutos de vida eterna, sino que sus frutos simplemente están preparados para ser quemados.

Y menos debemos considerar lo extremo: que alguien en quien no está el Espíritu de Dios sea capaz de hacer la Verdad. Por eso Jesús dijo en este pasaje: Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. (v.22). En otro pasaje de este mismo libro Jesús dijo en San Juan 8:41-47: vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

Por todo esto, tienen que saber que solamente aquellos que son “SANOS EN LA FE”, aquellos que adoran a Dios en Espíritu y en Verdad pueden tener frutos de vida eterna, que permanecerán para siempre, que como luminares en el cielo brillarán en el firmamento, como lo dijo Jesús: Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis. (San Mateo 7:17-20).

CONCLUSIÓN

Este es el engaño de los hombres, pero principalmente sucede porque no son “Sanos en la Fe”, porque consideran que todas las cosas son para Dios, que todos alcanzan los mismos resultados, que los saborizados también son hijos de Dios o que pueden alcanzar esa condición y que todos sin importar qué espíritu tengan pueden alcanzar la verdad, y que todos estos si están o no en la verdad, si son saborizados o espirituales todos pueden adorar a Dios.

Y estas palabras son ciertas: El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. (San Juan 3:36). Sé que muchos entienden este versículo de diferente manera, pero existe un solo significado para el que es “Sano en la Fe”, y lo entenderá. Por eso la Biblia dijo acerca de Jesús: Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. (1 Pedro 2:7-8)

¡Y el hijo permanece para siempre!

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010