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Sermón en el día de Jesús 7 de junio de 2009. Título: DE PASO Biblia: 1 Corintios 10:1-22 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1. Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2. Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3. Y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4. Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo. 5. Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. 6. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. 7. Ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a jugar. 8. Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un día veintitrés mil 9. Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. 10. Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el destructor. 11. Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 12. Así que, el que piensa estar firme mire no caiga. 13. No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar. 14. Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15. Como a sensatos os hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17. Siendo uno solo el pan, nosotros, con ser muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. 18. Mirad a Israel según la carne; los que comen de los sacrificios, ¿no son partícipes del altar? 19. ¿Qué digo, pues? ¿Qué el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? 20. Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21. No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22. ¿O provocaremos a celos al Señor? ¿Somos más fuertes que él? INTRODUCCIÓN:El creyente está bien mentalizado de que tiene que recibir bendiciones porque de Dios es el mundo y su plenitud, y hoy parece una carrera de quién recibe más para mostrarse de que tiene más fe. Por eso, dondequiera que vayan generalmente se predica el evangelio de la prosperidad. Todos están convencidos de que deben ser bendecidos, deben ser ricos. Y por doquier uno puede hallar hombres, historias que aseveran esto. Igualmente no faltan los versículos, las promesas, las bendiciones que están dadas en la Biblia y utilizadas con tal fin, y no son pocos quienes creen y están convencidos de esta doctrina. Es de vieja data esta enseñanza en la iglesia de que si sirves, si trabajas, si ministras “mucho” para Dios, él te recompensará en público. ¿Y esto es malo? No es malo las promesas y las bendiciones en sí y están escritas en la biblia, es más, yo mismo creo en las bendiciones de Dios y las busco. Mas lo equivocado de los hombres e iglesias actualmente surge es cómo interpretan y enseñan las bendiciones, el objetivo que asignan, el camino que utilizan para llegar a recibir ese bien y el tiempo que manejan generalmente los hombres e iglesias están equivocados. Les repito esto y hay que tener cuidado porque cualquier exceso y error en el propósito es contado por Dios como idolatría, y somos prontos para pecar. Porque los creyentes no viven en función a Dios, sino en función a sus deseos, intereses y satisfacciones. Y una manera para saber esto es así: supongamos que no existe ningún premio, que no existe recompensa, ni bendiciones en tus servicios y obras que haces actualmente para Dios y su iglesia. Con la mano en el corazón y hablando claro delante de Dios: ¿quién se dedicaría a vivir y servir por el evangelio de Cristo? Entonces, ¿no es la avaricia del hombre recubierto con un chocolate llamado “amor por Jesús”? Así como muchos vienen a la iglesia buscando una ayuda económica, sanidad para restablecer su salud, recibir una consolación, búsqueda de amistad; otros asisten a la iglesia para alcanzar sus propios objetivos: bendiciones materiales, bendiciones de los hijos, asegurarse el futuro de los hijos, resolver problemas de su vida, matrimonio, soledad, necesidad. Y generalmente todos se dan un plazo de tiempo para que el pastor les provea y cubra sus necesidades, o los comparta. Y finalmente cuando ya lo recibieron o cuando no hay visos de obtenerlo simplemente abandonan la iglesia y saltan a otras iglesias. No faltan los que no quieren trabajar, y quieren vivir de la caridad de la iglesia o de los hermanos. También aquellos profesionales que por oportunidad son evangelistas, pastores, porque es una de las profesiones más seguras para asegurar su futuro económico, de reconocimiento personal y donde no rigen las reglas laborales; son los obreros profesionales. Son muchos los que se desencantan cuando no ven algún futuro y simplemente cambian de iglesia. O las personas planifican ellos sus deseos, su futuro y luego busca la iglesia. Y como hoy existe iglesia en casi cualquier ciudad del mundo, piensan que siempre están en Dios y hacen la voluntad de Dios. LA PALABRA QUE DESPIERTA AL HOMBREY así transcurre la vida del creyente, asistiendo a la iglesia, sirviendo a la iglesia para recibir mayores bendiciones, se da cuenta que mientras está en la iglesia recibe bendiciones, su vida es más tranquila, a eso lo llama bendecido; se afana para ganar dinero, para vivir mejor… Finalmente da la impresión de que la persona que más dinero tiene es quien más ha sido bendecido por Dios. Y ese es el afán de todos hoy. Y la iglesia, comenzando por el pastor, no puede amonestar y menos a exhortar a estos creyentes por temor a que dejen de ofrendar o que se retiren de la iglesia y vayan a otro. El pasaje que hoy leímos es un pasaje que claramente nos liga y muestra cómo los creyentes de hoy también están viviendo una vida comparativa a los israelitas quienes como hijos de Abraham, de Isaac y de Jacob son salvados de Egipto, hacen un largo viaje por el desierto y en ella ocurren diferentes sucesos y que finalmente entran en la tierra prometida. Lo que quiero decir es, que las iglesias de hoy no están enseñando a sus ovejas acerca de este viaje que hacen desde Egipto (la salvación o conocimiento de Jesús como Cristo) hasta la tierra prometida pasando por el desierto (discipulado donde aprende y crece en el conocimiento de Dios). Que tienen que pasar por el desierto, que en ella necesitan aprender de Jehová Dios sus mandamientos, de saber hacer la voluntad de Dios, de encontrar y descubrir el fin de su vida; luego finalmente entrar en la tierra prometida conquistando la tierra y recibiendo la abundancia. Significa que el creyente tiene un trayecto que caminar, que tiene tareas que realizar, un destino que llegar y un tiempo que transcurre donde vivirá en el desierto, donde no recibirá más que el pan de cada día mas sí abundancia de la Palabra de Vida. Por eso, el apóstol Pablo dice cómo los israelitas también fueron bautizados como ustedes, que comieron el alimento espiritual como lo hacen ustedes, y que ellos también bebieron de Jesucristo. Mas lo terrible es este versículo: Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual quedaron postrados en el desierto. Mas estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros, para que no codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron. O sea, fueron salvados de Egipto al igual que ustedes, fueron bautizados al igual que ustedes. Pero finalmente no se agradó y cayeron casi todos. ¿Por qué? Porque codiciaron cosas malas, pues en lugar de buscar conocer más a Jehová Dios, en lugar de crecer en fe y de entender la voluntad de Dios; quisieron llenar sus vientres, se rebelaban pensando en los bienes que tuvieron que dejar en Egipto. Consideraban que la salvación que recibieron no era mejor que sus vidas en Egipto y bajo servidumbre, pero comían bien. Y así mismo sucede, hoy muchos viven toda su vida en el desierto y allí mueren. Incluso los que hoy son materialmente ricos mueren en el desierto. ¿Por qué? Porque codician cosas malas, porque murmuran contra los métodos de Dios, se rebelan contra el camino preparado para entrar en la tierra prometida, porque desean y buscan cosas vanas. Es la razón de por qué Pablo dice hoy: así que, el que piensa estar firme mire
no caiga. Luego dice: por
tanto, amados míos, huid de la idolatría. Saben ustedes cuán grave es el pecado de
la idolatría, porque Jehová dice: No
tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza
de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy
Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los
hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago
misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. (Éxodo
20:3-6) Si ustedes miran a su alrededor, si visitan los hospitales y las cárceles comprenderán cuán grave es el pecado de la idolatría, y qué consecuencias trae la idolatría en la vida de los hombres. Ustedes dirán que no tienen ninguna imagen en sus casas, ninguna estampa, ni fotografía, ni amuleto, ni collar a donde venerar, honrar, o adorar. Mas hoy Dios es terminante: que la idolatría no es inclinarte, o prender velas, o honrar, o venerar alguna imagen o la persona de algún ser; sino que cuando tú deseas con ansias, con avaricia, cuando te afanas por los bienes, por las comidas, por los beneficios, por las riquezas, e incluso que estés en rebeldía respecto a toda esta disciplina en que tú eres guiado (desierto) porque hoy eres un salvado en Jesucristo, dice hoy Dios: ESO TAMBIÉN ES IDOLATRÍA. Cuando uno vive en función a sí mismo, cuando uno vive en pos de sus sueños, deseos, o planes y para lograrlo busca a Dios, dice hoy la Biblia: ES IDOLATRÍA. Y es por eso que los israelitas quedaron postrados en el desierto y nunca llegaron a ver la tierra prometida. Y cuando llegó el tiempo de mostrar la fe en Jehová Dios que ellos experimentaron para conquistar la tierra prometida, no pudieron y se lamentaron de estar ahora en el desierto y querían volver a Egipto. Por eso, quedaron postrados cuarenta años y todos murieron. Y es completamente falso que un creyente que ayer era rico y se convirtió en Jesús y aún tiene los bienes materiales y las glorias del mundo, decir que Dios le ha bendecido. También no hay que decir que las riquezas que uno recibió luego de creer en Jesús ya sean las bendiciones prometidas por la Biblia. Por eso el apóstol dice: pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no lo poseyesen; y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. (1 Corintios 7:29-31) Por eso también dice el apóstol Pablo a Timoteo: a los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que no da todas las cosas en abundancia para que la disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna. (1 Timoteo 6:17-19) Y esto es la dificultad, como les dije, porque los israelitas hacían un viaje de Egipto hasta la tierra prometida, o sea, eran lugares físicos donde podían saber en dónde estaban en ese momento, y podían anhelar hasta el lugar prometido por Dios a Abraham, Isaac y Jacob. En cambio, hoy, vivimos en la misma tierra, salimos de Egipto mientras vivíamos en esta tierra, estamos viajando por el desierto pero seguimos en esta tierra, entraremos en la tierra prometida estando en esta tierra, salvo algunas personas a quien Dios en persona les guiará. Significa que el creyente tiene que vivir en fe en función al lugar y tiempo donde está, no es solamente irse a la iglesia todos los domingos; pues si acaba de salir de Egipto, si cruzó o no el Mar Rojo, si entró al desierto, si está delante del Monte Sinaí, si es antes o después de Cades Barnea, si está peleando contra Sehón y Og, o están rehaciendo el pacto en el desierto de Moab, o están entrando en la tierra prometida, o si están conquistando la tierra prometida. En todos ellos, la actitud del creyente debe ser diferente, los requerimientos y pruebas que recibe es de diferente nivel; y de acuerdo a esta realidad tiene que responder con fe, delante de Dios y ante los hombres. CAMINO DE FEAl igual que los creyentes que anduvieron por el desierto camino a la tierra prometida, así también somos nosotros, hemos de cruzar un desierto de Dios para finalmente recibir nuestra tierra. Por eso Jesús dijo: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad (San Mateo 5:5). ¿Por qué los israelitas cayeron por idolatría? Porque codiciaron cosas malas, porque aún viendo y alimentándose cada día del maná de Dios, aún cuando eran cuidados de todos sus enemigos y tenían la presencia de Dios; codiciaban cosas malas, se impacientaban, se rebelaban contra Jehová. Y estas son las cosas en que hoy muchos están cayendo, se están equivocando, porque quieren construir sus vidas, se apresuran deseando ellos por sí mismos recibir la bendición, mientras que la bendición tiene sentido solamente con el ingreso en la tierra prometida, y cuando se sigue estos pasos estrictamente según el camino de la Biblia, las promesas de Dios se cumplen fielmente y estarás en paz con los enemigos. Por eso es un camino de fe, porque si ustedes extendieran sus manos como cualquier otro incrédulo, podrían alcanzar y tener ciertos bienes, podrían disfrutarlos ahora, mas nunca sería de las promesas de Dios, les explico con un ejemplo: serían como la bendición ficticia que recibió Lot pero ingresó y permanece en Sodoma, de donde finalmente pierde todo. Por estos motivos, es un camino de fe, porque solamente con los ojos de fe y confiando en las Palabras de la Biblia puedes ver la tierra prometida y conquistarla. Y ese camino de fe no pudieron caminar los israelitas adultos, excepto Josué y Caleb, los demás murieron en el desierto durante cuarenta años. Veamos los males en que cayeron por su codicia: · ni seáis idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: se sentó el pueblo a comer y beber, y se levantó a jugar. Habla en el antiguo testamento: Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y
los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a
comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los
pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra
alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos. Y era el maná como
semilla de culantro, y su color como color de bedelio. El pueblo se esparcía y
lo recogía, y lo molía en molinos o lo majaba en morteros, y lo cocía en
caldera o hacía de él tortas; su sabor era como saber de aceite nuevo. Y cuando
descendía el rocío sobre el campamento de noche, el maná descendía sobre él.
(Números 11:4-9) El pueblo extranjero que estaba mezclado con los israelitas, es decir: los incrédulos despertaron y avivaron el malestar e inconformidad respecto al maná, y pidieron por carne. Indicando que el alimento de Dios es malo, que no cubre sus necesidades. Números 11:31-33. Y
vino un viento de Jehová, y trajo codornices del mar, y las dejó sobre el
campamento, un día de camino a un lado, y un día de camino al otro, alrededor
del campamento, y casi dos codos sobre la faz de la tierra. Entonces el pueblo
estuvo levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, y
recogieron codornices; el que menos, recogió diez montones; y las tendieron
para sí a lo largo alrededor del campamento. Aún estaba la carne entre los
dientes de ellos, antes que fuese masticada, cuando la ira de Jehová se
encendió en el pueblo, e hirió Jehová al pueblo con una plaga muy grande. Fíjense cómo Dios llama a esto idolatría. Cuando uno se afana por los bienes materiales, lo ansia, reclama a Dios; dice que es codicia mala, que es idolatría: porque no cree en Jehová Dios y sigue sus caminos hasta el fin. ·
Ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron en un
día veintitrés mil. Nos habla la Biblia respecto a este pasaje en Números 25:1-5 Moraba Israel en Sitim; y el pueblo
empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los
sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió, y se inclinó a sus dioses. Así acudió
el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel. Y Jehová
dijo a Moisés: Toma a todos los príncipes del pueblo, y ahórcalos ante Jehová
delante del sol, y el ardor de la ira de Jehová se apartará de Israel. Entonces
Moisés dijo a los jueces de Israel: Matad cada uno a aquellos de los vuestros
que se han juntado con Baal-peor. Los mandamientos de Jehová no eran tenidos en cuenta, mientras esperaban que se cumpliera los cuarenta años en el desierto. Que por cierto fue causado por la incredulidad quienes no ingresaron en el tiempo correcto a la tierra porque tuvieron miedo de los gigantes. Se juntaron con el pueblo de alrededor y fornicaban con las mujeres y hombres de Baal-peor, el furor de Jehová no se hizo esperar. · Ni tentemos al Señor, como también algunos de ellos le tentaron, y perecieron por las serpientes. Números 21:4-9 dice: después
partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom;
y se desanimó el pueblo por el camino. Y habló el pueblo contra Dios y contra
Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?
Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano.
Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió
mucho pueblo de Israel. Hoy ustedes deben saber que todas las cosas están unidos, desde que creyeron en Jesús, su vida en el desierto hasta ingresar en la tierra prometida es todo un proceso único. Que si hoy están quejándose de Dios por su situación, él considera que están tentando porque no creyeron en aquel que les salvó. E igualmente es capaz de introducirlos en la tierra prometida. Todo esto hay que creer, es un camino de fe donde tienes que vivir intensamente, combatir contra toda tentación viendo la vida de otros. ·
Ni murmuréis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por
el destructor. Números 16:1-3 relata la murmuración contra el siervo de Jehová: Coré hijo de Izhar, hijo de Coat, hijo de
Leví, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de
Rubén, tomaron gente, y se levantaron contra Moisés con doscientos cincuenta
varones de los hijos de Israel, príncipes de la congregación, de los del
consejo, varones de renombre. Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les
dijeron: ¡Basta ya de vosotros! porque toda la congregación, todos ellos son
santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros
sobre la congregación de Jehová? EL QUE PIENSA ESTAR FIRME, MIRE QUE NO CAIGAEs tan importante que el creyente sepa en dónde está posicionado su vida, y el pastor debe saberlo y guiar consecuentemente. Sé que muchos pastores no saben de estas cosas, y eso hará que sus ovejas sufran porque finalmente no sabrán por qué no sale bien las cosas. Que estando en el desierto, el creyente debe preocuparse en discipularse, en aprender las Palabras de Dios y sus leyes, practicar a guardarlos en todos los términos. Pues, el que sin saber este camino, se empecina en ganarse por sí mismo las bendiciones, está yendo en contramano respecto a Dios. Igualmente están aquellos que vivirán toda su vida en el desierto, porque no se prepararon, porque no entendieron la Palabra correcta, porque no mostraron señales y decisiones de fe cuando se le requirió. Para estar firme, tienes que saber ubicarte, saber los tiempos de Dios y en dónde estás posicionado en el camino. Por esta razón, el nuevo testamento se hace sumamente difícil de comprender, porque cuando Jesús dice: “toma tu cruz y sígueme” está hablando del desierto; cuando dice: “sigue el camino angosto” está hablando del desierto. Y siempre les he dicho que el nuevo testamento es la parte más difícil de la Biblia, pero cuando se junta con el antiguo testamento donde se relata en forma histórica, de vida que transcurre en diferentes lugares geográficos, y a través de las edades; es más fácil desentrañar. En todo esto, el creyente aprenderá que tiene que vivir como extranjero y peregrino, es decir, que tiene que vivir como una persona que está “DE PASO” por un lugar, durante un breve tiempo. Y una persona que vive como si estuviera de paso, siempre es liviano su carga, no tiene muchas maletas, no se afianza ni planta hasta llegar a su destino. Yo sé de sus ansias de recibir prontamente las promesas, pero esta espera en fe, y seguir este camino de fe, justamente es la demostración real de la fe que tienes en Jesucristo. Muchos piensan y consideran que conseguir las cosas por la fe es demostración de fe, pero no buscar aquellas cosas que no pertenecen al tiempo y al lugar en tu viaje a la tierra prometida también es demostración de mayor fe y conocimiento de Dios. Tienen que saber que Dios no permite que te sobrevenga ninguna tentación que no sea humana, y que tengas la fe suficiente para vencer, y también te da la salida. CONCLUSIÓNSólo cuando tu puedes controlar los deseos y las concupiscencias de la carne, de vivir como cualquier otro incrédulo que busca las cosas del mundo y tú esperas hasta que llegue tu tiempo al final del camino en la tierra prometida, entonces tu fe es grande. Y teniendo estas cosas en mente, y porque aún estás en el desierto Jesús dice: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (San Mateo 6:31-33). Hoy necesitan de mucha fe para creer que están recorriendo el duro y largo desierto, pero hay que esforzarse para entrar en la tierra prometida ni bien aparezca la oportunidad. Para eso, hoy te discipulas, para practicar tu fe, porque con fe deberás luchar contra gigantes, contra la tierra que traga a sus moradores en tu primera impresión. Y esto se consigue cuando vives “DE PASO” por este mundo, lo heredarás cuando sea tiempo y manso esperes el tiempo de Jehová Dios. Sólo cuando velas todos los días lograrás vivir DE PASO y podrás alcanzar las bendiciones de tu padre Abraham, de David, de Jesucristo en esta tierra. Que Dios te bendiga.
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