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Sermón en el día de Jesús 31 de mayo de 2009. Título: UNIFORMIDAD Biblia: Hebreos 11:32-12:8 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org CAPÍTULO
11: 32. ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; 33. que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, 34. apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. 35. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. 36. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. 37. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38. De los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra. 39. Y todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido; 40. Proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen ellos perfeccionados aparte de nosotros. CAPÍTULO 12: 1. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y de pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3. Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar. 4. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; 5. y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6. Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. 7. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8. Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. 9. Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos? 10. Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad. 11. Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. 12. Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; 13. Y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. 14. Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. INTRODUCCIÓN¿Por qué? Es una buena pregunta. ¿Para qué? Es la otra pregunta que se hacen los creyentes, quienes asisten a la iglesia. O sea, por qué y para qué sirven las disciplinas, la paciencia, las pruebas, la larga espera. ¿Por qué las respuestas de Dios no pueden darse rápidamente según nuestras necesidades? Y este sermón es necesario porque muchos buscan estas respuestas, y precisan entender el proceder que tiene Dios. Pues si no llegan a entenderlo no hay forma de ingresar en las riquezas de Dios y en el mundo de confidencia y confianza con el Padre Celestial. Y es la causa principal de personas quienes asisten a seudo-iglesias que prometen soluciones instantáneas, rápidas: vendiendo las soluciones en forma de ofrendas voluntarias. En los días miércoles, en la serie de sermones sobre el libro de Romanos, les estuve hablando acerca del Dios de la paciencia y de toda consolación, el Dios de esperanza y el Dios de la promesa. Generalmente cuando alguien les pregunta: ¿Por qué Dios tarda en responder a mis peticiones? ¿Qué responden ustedes? Usualmente la respuesta más frecuente es: “Dios está probando tu fe”, o “por tu falta de fe”, o “por tus pecados que no están arrepentidos ante Dios”, o “Dios sabrá el por qué.” O simplemente levantar los hombros en señal de desconocimiento. En realidad, una de las respuestas más comunes que reciben los creyentes cuando se ponen a orar es recibir “una promesa”. Se entusiasma y en la búsqueda de esa promesa el creyente comienza a caminar, a buscarlo, y comienza a formarse la esperanza. Y porque tiene esperanza sigue orando y buscando a Dios, y el Señor responde con nuevas y nuevas promesas hasta formar una imagen grande. Esto constituye en una meta de vida, una aspiración en la oración, y siempre que ore en esta dirección se siente bien, se ilusiona, es atraído. Y porque tiene una promesa que se convierte en la esperanza para el creyente, éste lo busca afanosamente. Luego encuentra versículos como este: No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará. (Hebreos 10:35-36) ¿Cuántos versículos como estos ustedes suelen encontrar en la Biblia hasta que reciben la respuesta? O siguen recibiendo versículos como este: El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán (Isaías 40:29-31). Que conforta tu corazón, que aplaca el ánimo inquieto, que calma la desesperación. ¿Por qué Dios quien es tan poderoso tarda tanto en responder a nuestras necesidades? Porque existen muchos versículos que nos indican la inmediatez de sus respuestas y promesas. Y por eso mismo, muchos se quedan decepcionados luego de un tiempo de espera, porque consideran que han pedido con fe, que esperaron el tiempo prudente. Es verdad que existen versículos como estos:
Y muchos que están decepcionados porque no reciben las respuestas, comienzan a rebuscar respuestas en la Biblia. Otros consideran que está mal el método utilizado para buscar a Dios y recibir las peticiones. Otros dicen que está mal la iglesia en donde estás, que es causa de la denominación a que pertenece, que es por alguna enseñanza mal dada, que hay que ayunar, que hay que hacer vigilia, que hay que retirarse a un lugar remoto y silencioso. No faltan los magos, los supersticiosos, los oportunistas, los vendedores de “la varita mágica”. Y por eso, cada uno busca sus propias respuestas, incluso verán que existen muchos libros escritos por creyentes tratando de mostrar y enseñar un camino “seguro” para recibir las respuestas y alcanzar sus peticiones. UNIFORMIDADPor eso les quiero hablar hoy acerca del “por qué” el Padre Celestial es el Dios de esperanza, el Dios de la promesa, el Dios de la paciencia y de toda consolación, el Dios del pacto, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob; el Dios Todopoderoso, el Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel. Veamos qué nos dice la Biblia hoy, pues necesitamos encontrar una respuesta general para todos los creyentes, que sea aplicable a todos los creyentes y que se repita a lo largo de las edades. En primer lugar, dice que sí recibieron las promesas, lograron hacer grandes hazañas como dice los versículos 32-34: ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. En segundo lugar, ¡también dice que muchos no recibieron todo lo prometido! Pero Dios les proveyó de una cosa mejor… O sea, que Dios utiliza las promesas, la esperanza que se deposita en el corazón del hombre para que éste lo desee, y es un motor que conduce a los hombres hacia un mismo camino y meta: conocimiento e intimación con Dios. Es que Dios utiliza las promesas y el deseo que produce en el creyente para que todos tengan la uniformidad en la fe y en el conocimiento de Dios. Esto en otro pasaje de la Biblia está especificado como: a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo. (Efesios 4:12-15) Por eso dice: …hasta que lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto. Y porque todos los hombres venimos del mundo, con diferentes orígenes, con diferencias, de hogares cristianos, de un mundo de idolatría, en medio de muchos y variados pecados que tienen consecuencias únicas. A todos nos hizo primeramente miembros de su cuerpo por medio del Espíritu Santo, y ahora que fuimos justificados; nos conduce para que este cuerpo también se transforme, se regenere a una nueva criatura. Que nazca de nuevo para que todos los hijos dispersos tengan uniformidad en la estatura de la fe, del conocimiento de Jesús. Porque Jesús es uno, y uno es su persona y su carácter. Por tanto, no podemos pretender de que Jesús se asimile a mí y a cada uno de nosotros, entonces tendríamos muchísimos cuerpos con variados vicios intactos. Mas lo que hace Jesús por medio del Espíritu Santo, es que cada uno por medio de las promesas, por medio de la esperanza, con toda paciencia y consolación nos conduce para que nos cambiemos hacia la unidad en Cristo. Y ¿por qué de esta manera? Porque nuestros pecados hacen que todas las cosas, nuestra vida, las cosas como vemos, nuestra percepción de Dios, nuestro conocimiento de Dios por medio de la Biblia y por medio de la comunión en el Espíritu Santo nos hace ver las cosas distorsionadas. Por eso dice en 12:1-2 por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. Así que teniendo el mismísimo ejemplo de
Jesús quien para recibir la gloria, recibió los castigos y llevó la cruz y
resucitar, para sentarse a la diestra de Dios. Esto mismo es nuestro camino
como hijos y coherederos en Cristo, que tenemos que regenerarnos lo necesario y
suficiente para que tengamos la unidad de la fe con Jesús. Como dice la Biblia:
Y si hijos, también herederos;
herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con
él, para que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que
las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera
que en nosotros ha de manifestarse. (Romanos 8:17-18). ¿Y qué es la unidad de la fe? Es la fe que ustedes pueden encontrar a lo largo de la Biblia de personas que nos antecedieron, que Dios nos ha puesto como un ejemplo, modelo de fe y la comunión que nos permite esa plenitud en Cristo Jesús. ¿DE QUÉ CUALIDADES Y NIVELES DE UNIFORMIDAD EN LA FE?El modelo lo podemos ver en Hebreos 10 y 11 donde podemos ver la variedad de la fe y en todos los aspectos donde hay que crecer:
TODO HIJO ES DISCIPLINADOSi ustedes leen la Biblia encontrarán versículos como este: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13). Mas una cosa es que Dios diga que les dio “potestad” de ser hechos hijos de Dios, y les hizo hijos de Dios. O sea, es un derecho. Mas ¿cuántos hoy sienten que son hijos de Dios? ¿Cuántos viven gozosos y gozando como hijos de Dios? ¿Cuántos se glorían porque son hijos de Dios? Entonces, ¿por qué no llegan a sentirlo? Pues justamente todo ya nos ha dado por medio de nuestro Señor Jesucristo, pero no sienten porque ustedes no se someten a la disciplina del Señor. Porque falta ser más disciplinado por Dios y siempre hay que hacerlo según las reglas de la biblia. Por eso dice la Biblia hoy: y habéis ya olvidado la exhortación que
como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina
del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que
ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la
disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a
quien el padre no disciplina? Y esto es lo importante: Si soportáis la disciplina, Dios os “trata” como a hijos. En San Juan 1:12 decía que tienes potestad, mas cuando recibes y eres disciplinado, eres TRATADO como hijo, es decir, que recibes el “trato”. Mas ¿qué pasa cuando ustedes se rehúsan ser disciplinados por Dios? Porque un hijo puede ser desobediente, puede ser un hijo pródigo yéndose al mundo, puede ser un hijo que no hace la voluntad de Dios, que no escucha al padre, que hace caso omiso a las palabras del padre, que no procura dar frutos, que no busca crecer en el conocimiento ni en la fe. Pues tienes que alcanzar la uniformidad de tu fe como todos los otros creyentes que les cité con el ejemplo de Hebreos 11. Mas si uno no quiere recibir la disciplina de Dios que te lleva a la uniformidad en la fe:
Y ni qué decir de aquellos que no son hijos, porque de ninguna manera Dios los disciplina. Recibirán los juicios de Dios porque les ha llegado el día de retribución, pero no tendrá frutos de bendición, ni comprenderán ni entenderán por qué reciben los males, hambres, enfermedades, plagas, cautiverio, espadas. LA VERDAD TE HARÁ LIBREEsta es la verdad, esta es la verdad que ustedes juntamente conmigo están viviendo y experimentando en la iglesia. Generalmente no pueden comprender con una enseñanza, sino hay que ser repetitivo para que salgamos de nuestra incredulidad. También es importante que la disciplina se aplique según los términos exactos de la Biblia, según los métodos que exige la Biblia para que finalmente tengas y recibas el trato como hijos de Dios. Porque muchos buscan estas cosas, pero están equivocados, desviados por caprichos de los hombres que imponen sus reglas o doctrinas de hombres según sus concupiscencias. Mas los frutos que producen los hijos de Dios son inconfundibles y son la luz y la sal que ilumina y sala cada acto y en todo aspecto de la vida. CONCLUSIÓNHoy existe una doctrina de hombre que abunda, donde habla de la libertad del hombre, del libre albedrío de cada individuo, que puede gustarse y existe armonía dentro de la heterogeneidad. Mas si la Biblia dice que Jesús nos compró con el precio de su sangre y que hoy no somos dueños de nosotros mismos, sino que pertenecemos a Jesús. Sea que vivamos o que muramos de Cristo somos. Este es el camino de la uniformidad en la fe, para que todos alcancemos los mismos niveles, que tengamos los frutos de todos los creyentes. Y el método utilizado por Dios es la promesa, es la esperanza de las bendiciones. Además el Espíritu Santo obra para que en nosotros exista el querer como el hacer para alcanzar las bendiciones, los sueños y promesas que nos son revelados. Cada persona cuando es llamado por Dios, recibe un testimonio de fe y es fuerte en ese aspecto según el tiempo y cómo fue salvado, estando preso, en la enfermedad, en la soledad, debatiendo entre la vida y muerte, o simplemente nació y creció en la iglesia. Pero necesita ser crecido en todos los otros aspectos de la fe para que tenga uniformidad y tengas la plenitud, para que seas “completo” en Cristo Jesús. Confía y deja que Dios te guíe en su disciplina. Solamente tendrás ganancias. Pero al comienzo es necesario estar dispuesto a disciplinarte en todo el proceso preparado exclusivamente para ti. Que Dios te bendiga.
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