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Sermón en el día de Jesús 10 de mayo de 2009. Título: EL TIEMPO DE ESPERA Biblia: Salmo 3:1-4:8 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org SALMO 3:1. ¡Oh Jehová, cuánto se han multiplicado mis adversarios! Muchos son los que se levantan contra mí. 2. Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. 3. Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. 4. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. 5. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. 6. No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí. 7. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. 8. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición. SALMO 4:1. Respóndeme cuando clamo, oh Dios de mi justicia. Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración. 2. Hijos de los hombres, ¿hasta cuándo volverás mi honra en infamia, amaréis la vanidad, y buscaréis la mentira? 3. Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. 4. Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. 5. Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová. 6. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. 7. Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. 8. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. INTRODUCCIÓNUno de los aspectos más difíciles para los creyentes es la fe (o sea, practicar la fe bíblica en todos los casos y en los diferentes aspectos de la vida) y… ¡la paciencia! Generalmente las personas no entienden por qué deben esperar tanto sabiendo que Dios puede obrar, hacer o crear todas las cosas con su Palabra. Muchos se miran a sí mismos y dicen: “Ya estoy aquí, ya estoy en la iglesia, me he esforzado en todas las cosas que me dijeron”, ¿qué más me falta? …porque yo quiero “esto”, deseo “aquello”. Como les digo, consideran que Dios es como un “dios” que está solamente para “servir y complacer” al creyente que hoy se acerca a la iglesia. Hagamos una pausa. Cuando ustedes van a algún hospital, una de las primeras impresiones es el olor a formol que huelen. La siguiente impresión es la cantidad de personas que están sentados esperando: unos para consulta, otros de visita y los familiares esperando que sus enfermos se sanen. Es común esperar largas horas sentados mirando el reloj, esperando que avancen las personas anteriores a él para hacer una consulta. Y por más que uno quiera huir de esa situación, no puede porque el mal o la enfermedad está adentro, en su cuerpo para que no pueda desligarse. No hay nada que hacer, porque el cuerpo del hombre no admite recambios, a veces se hacen trasplantes, transfusiones, operaciones, tratamientos mas nunca es el mismo. Talvez por la incredulidad del hombre, puede pedir una segunda o tercera opinión de médicos, hacer una segunda ronda de exámenes. Mas siempre el mal está en uno y se requiere de paciencia para seguir el tratamiento, sanarse y pagar la cuenta. Es una gran prueba de la espera y la paciencia. Según la Biblia, todos los hombres que reciben el llamamiento de Dios y creen en Jesús vienen por primera vez a la iglesia y comienzan su vida como un congregado; crecen en la fe, aprenden las Escrituras. Y todos quienes vienen a la iglesia tienen algún tipo de necesidad, buscan a Dios, quieren consuelo, vienen doloridos, vienen enfermos, vacíos, aproblemados, con deseos, otros para servir, para aprender. Mas sea como fuere, luego de un tiempo aprende a esperar, a tener paciencia; porque de una u otra forma Dios te hace esperar. ¿Por qué? ¿Cuál es el propósito de Dios en hacernos esperar? Eso lo veremos hoy. Mas no faltan aquellos que se adelantan, que buscan ellos su respuestas y consideran que son contestaciones de Dios. Ciertamente que según nuestra carne y para los ojos del mundo cuando nos observan, pensarán que “no sucede nada”, pero dentro del reino de Dios tiene una intensa actividad. Y tú, como hijo de Dios eres parte de ese reino, deberás entender las obras que el Señor Jesús quiere hacer en ti. Es una intensa actividad y crecimiento en el Espíritu Santo, y siempre que busques según este principio y orden, tendrás vida en abundancia. Así también sucedió con los israelitas luego de salir de Egipto, pues llegaron hasta el monte Sinaí, hicieron pacto con Jehová, recibieron sus leyes, comenzaron a construir el tabernáculo, y todo este proceso duró 2 años. Es el tiempo utilizado para conocer a Dios y construir la iglesia. Hoy también es igual. DIOS EN TIEl hombre hasta el día conoce a Jesús siempre vive solo, soluciona todas las cosas por sí mismo. Siempre su interés ha sido él y sus los suyos, mas ahora tiene que aprender a Dios. Tiene que conocer hasta qué punto Dios está en su vida, quien guía en todo camino y que es completo en él. Y generalmente no basta con sólo escuchar, tiene que experimentar varias veces al Señor para comenzar a confiar en él, en saber que la Biblia dice la verdad. Como dice la Palabra de Dios en Salmo 3: Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza. Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió desde su monte santo. Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. Poco a poco se entera que Dios mora en él, que el Espíritu Santo le habla, les hace recordar toda su palabra, le da el juicio a su tiempo para que sea justo ante el Señor. Ustedes mismos están pasando por esta etapa: Aprendes que Jehová es tu Dios, y lo compruebas porque él es tu escudo. Verificas cuándo es tu escudo, qué tienes que hacer para que Dios te responda como tu escudo. Aprendes que tú clamas y él te responde, pero también hay veces que no, entonces aprendes qué condiciona la respuesta del Señor. Y esto es algo difícil porque siempre viviste independiente, sólo; y ahora ves que eres dependiente de Dios. El grado de entendimiento de estas cosas, el conocimiento que obtienes y la fe que tienes depende de la gracia de Jehová Dios. También aprendes los beneficios, de cómo Dios guarda tu vida, cómo te sustenta y te hace pasar los diferentes situaciones. Te hace pasar por peligros, por desiertos, por hambres, aprendes qué es el pan de cada día, aprendes las bendiciones y las maldiciones. Qué son las pruebas, experimentas la paz, el gozo. Ves diferencias en tu vida, porque Dios mora en ti. Y para ver todas estas cosas, se requiere de tiempo, de espera. Ciertamente que la carne desea ver grandes progresos y cambios, mas primeramente es el crecimiento espiritual, de aprender a Dios y cuánto tienes que interactuar con el Espíritu Santo. A vencer el miedo, a saber enfrentar todas las cosas con fe, el utilizar correctamente la palabra de Dios, a su tiempo y eficazmente. Por eso dice la Biblia hoy: No temeré a diez millares de gente, que pusieren sitio contra mí. Levántate, Jehová; sálvame, Dios mío; porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla; los dientes de los perversos quebrantaste. La salvación es de Jehová; sobre tu pueblo sea tu bendición. Logras ver y a aprender el alcance que tiene la Palabra de Dios en tu vida. Una cosa es aprender memorizando los versículos como si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? (Romanos 8:31), pero otra muy distinta es que tú puedas utilizarlo efectivamente en tu vida con gran poder, teniendo testimonios donde Dios te ha guardado inconfundiblemente y se repite. Entonces crees para decir: ¿quién contra mí? ¡Sí el Señor es mi escudo! Pero sin que uno pase por tormentas, si uno no pasa por las aguas, si no enfrenta a un mar de enemigos, jamás uno puede comprobar que estas palabras están vivas y se cumplen en ti. Y esto requiere de tiempo. Es el tiempo de DIOS EN TI. Exteriormente pueden considerarte que no hay cambios en ti, que no recibes la bendición que el mundo ve y habla, pero en este tiempo de espera, es tu encuentro y crecimiento en Dios y DIOS EN TI. Hoy, porque muchos creyentes no han sido enseñados en Dios en ti, son tan débiles, no saben cómo buscar ni solucionar sus problemas. Siempre buscan consejos, ayudas, piden que se les ore, que les visite. LA IGLESIA EN TIEl siguiente aspecto que sucede en el tiempo de espera es la “formación y crecimiento de LA IGLESIA EN TI”. Cuando las personas ingresan a la iglesia por primera vez, lo único que se interesan son: “¿qué tiene la iglesia para mí? ¿qué me puede ofrecer la iglesia para mí? ¿Qué ministerio me darán?” Aprende que él mismo es templo de Dios, porque el Espíritu Santo mora en él, y que tiene que santificarse en todos los aspectos de su vida, que tiene que cuidar su persona y vida. Ahora, y es otro motivo de por qué hay que
esperar y las cosas tardan: que existe un propósito de Dios para tu vida. Que
tu vida en Cristo y porque el nombre de Dios está puesto en ti, eres lo más
importante para él. Como dice la Biblia: ¿O
ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido
comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro
espíritu, los cuales son de Dios (1 Corintios 6:19-20) Tienes que formar la iglesia de Dios en ti. Antes andabas conforme a tus delitos y pecados, según la corriente del mundo, haciendo los deseos de la carne y de los pensamientos, mas ahora por la gracia de Jesucristo, crucificó a ti en el Espíritu Santo para darte una nueva vida. Y las especificaciones para el templo que
se debe construir en ti es según las palabras de la Biblia. Como lo dice esta
porción: No os unáis en yugo desigual
con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la
injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo
con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre
el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios
viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y
ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos,
dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros
por padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso. (2
Corintios6:14-18) Y para esto, hay que aprender y diferenciar lo santo de lo inmundo. Hay que aprender qué se puede y qué se debe hacer, y qué no se debe hacer, incluso en comida, en bebida, en vestimenta, en el cuidado del cuerpo y respecto a los otros. Si antes uno vivía pensando que su vida
era suya, que podía hacer lo que le placía, ahora tiene que saber que su vida
está escondido en Dios: Porque habéis
muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo,
vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con
él en gloria. Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación,
impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas
por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia
(Colosenses 3:3-6) Un error que mucha gente comete y por eso no puede ver la gloria de Dios en su vida, es que piensan: “no importa cómo sea yo” siempre que busque a Dios él me escuchará y me responderá. O dicen que también se merecen felicidad, y así quebrantando mandamientos buscan versículos que adecuen a sus necesidades: divorcios, segundas nupcias, fornicaciones, casamiento con incrédulos, etc. Verán que esta clase de personas e iglesias se decepcionan, que las cosas no funcionan finalmente. ¿Por qué? Porque no ven globalmente la voluntad de Dios, sino que siempre buscan la avaricia personal por encima de la Voluntad de Dios y su reino. Lastimosamente existen estas dos clases de
creyentes, aquellos que no buscan construir su vida en Dios y su templo y
aquellos que sí lo hacen. Mas si no te pones empeño en construir la Iglesia de
Dios en ti, es como Jesús dijo: Cualquiera,
pues que no me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre
prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos,
y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba
fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace,
le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y
descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu
contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina (San Mateo 7:24-27) Es el ejemplo de cómo el pueblo de Israel salió, lo primero que buscó fue liberarse de sus enemigos, de sus perseguidores que les mantenía cautivos. Luego que cruzaron el mar Rojo e ingresaron al desierto, comenzó a ver en sí mismo. Y justamente esto es lo expliqué en el tópico anterior, cómo se va conociendo Dios en ti, tu conocimiento de Dios, de su presencia, de lo que él puede hacer por ti. Ahora en esta etapa es construir tu tabernáculo según las especificaciones como las mostradas a Moisés en el monte. Hoy construir tu templo también implica un tiempo considerable, porque tienes que aprender la ley de Dios, tienes que guardar la ley de Dios, tienes que hacer justicia, llegar a la paz y gozo en el Espíritu Santo. Todo porque tú eres el templo del Dios viviente. Por todo esto, se requiere de tiempo. El apóstol Pablo en sus epístolas también
habló sobre construir tu templo del Dios viviente: conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito
arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo
sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,
el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata,
piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará
manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la
obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de
alguno que sobreedifica, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare,
él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego. (1
Corintios 3:10-15) Hoy la Biblia nos dice: Sabed, pues, que Jehová ha escogido al piadoso para sí; Jehová oirá cuando yo a él clamare. Temblad, y no pequéis; meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad. Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Es que cuando uno aprende a vivir y a
construir el templo de Dios en sí mismo, sabe cómo Dios mora, cómo Dios se
manifiesta. Muchos buscan a Dios en el cielo, muchos dicen que Dios mora en su
persona, mas no saben cómo escucharle, cómo encontrarle, cómo abrirle la puerta
para conversar, para comer con él. Porque la Biblia dice: cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. (Romanos
10:8) Otro punto:Ayer terminaron la lección de “Los perdidos y Dios” del Curso de Discipulado Práctico para Discípulos, ¿cierto? Y estuvieron discutiendo cómo deben preocuparse de las ovejas que vendrán a nuestra iglesia. De qué debe hacer la iglesia para recibirlos, para enseñarlos, para guiarlos. Pues esto que les estoy diciendo son las cosas prioritarias, por eso somos una iglesia diferente a cualquier otra iglesia evangélica. Seguro que las ovejas que vengan no entenderán estas cosas porque su dolor personal es grande, mas esto es la Verdad. Es la razón de por qué ustedes primeramente fueron formados en “Dios es ti”, “la Iglesia en ti” y “Cristo en ti” hasta este día. Es cierto que muchas iglesias cuando nos vieron se extrañaron porque no obramos ni hacemos las cosas como ellos hacen. Mas hoy, luego de todos estos años, ustedes mismos están viendo los frutos y que esto es “bíblico”. Por eso, el tiempo de espera parece muy
largo, también no faltaron las personas quienes se burlaron de nuestro camino
diciendo que la Iglesia Esperanza siempre es eso: “esperanza”. Mas siempre
supimos qué buscar, qué camino seguir, solamente que Dios nos ha sorprendido
con mayores bendiciones por nuestra fidelidad. La Biblia dice en 1
Tesalonicenses 5:14 también os
rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco
ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. ¿Cómo sabes cuánto está construido tu
Iglesia en Dios? Y las características del templo de Dios son: siempre gozosos,
orando sin cesar, dar gracias en todo, no apagar al Espíritu, no menospreciar
las profecías, examinar todo y retener lo bueno, abstenerse de toda especie de
mal; por citar algunas. Por eso dice: y
el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu,
alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor
Jesucristo. (1 Tesalonicenses 5:23) El siguiente punto de crecimiento de la Iglesia en ti, es aprender a convivir con otros hermanos en Cristo, que eres miembro del cuerpo de Cristo, que los hermanos unos con otros son partes de un mismo cuerpo. Y todos sabemos que esta construcción del templo en ti es difícil, que tarda mucho; es porque falta algún ingrediente que necesariamente debe existir: CRISTO EN TI. CRISTO EN TICon el conocimiento de Jesús comenzó el tiempo de espera con respecto al mundo, pero en Cristo Jesús tu crecimiento espiritual es constante, Dios no te deja en paz. Por eso, primeramente creces en Dios en ti, luego en La iglesia en ti. Finalmente Cristo en ti. La palabra de hoy dice: Ofreced sacrificios de justicia, y confiad en Jehová. Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostrará el bien? Alza sobre nosotros, oh Jehová, la luz de tu rostro. Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Solamente la persona que conoce a Dios, en su cuerpo y vida se está construyendo el templo de Dios, también puede ofrecer sacrificios de justicia. Esto ocurre recién cuando nosotros basados en la fe de la Palabra de Dios vivimos y llevamos la cruz de Cristo en la tierra. Cristo en ti no es solamente conocer a Jesús, es crecer lo suficiente para que tu fe responda como un ejemplo de Cristo hoy para los hombres del mundo, como lo estableció Jesús:
En este tiempo de espera, tiene que crecer Cristo en ti, ¿hasta qué punto? Como dice hoy: Tú diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto. En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado. Los testimonios y experiencias vivas de Dios en ti, de cómo tu Iglesia se construye en ti, verificas que toda la Biblia es verdadera, que son las Palabras vivas de Jehová Dios. Hace que tú también tengas testimonio poco a poco de Cristo en ti. También Dios te pedirá por casos específicos, que realices una obra, que te ocupes de un ministerio, te dará un talento, una mina; que trabajes su huerto y que le des del fruto a su tiempo. Y SIN FALTA PARA CUMPLIR ESTA MISIÓN, DEBERÁS SUFRIR COMO CRISTO SUFRIÓ, DEBERÁS SACRIFICARTE COMO EL SEÑOR LO HIZO, DEBERÁS INCLUSO MORIR, DERRAMAR SANGRE, DESGARRAR EL CORAZÓN DE DOLOR, DE PACIENCIA. Sólo cuando tú vences obedeciendo verás y sentirás que eres miembro del cuerpo del Señor Jesús. Y tienes testimonio de haber agradado a Dios en ti, porque la luz de su rostro te es iluminado. Cuando tú puedes “morir como Cristo por
los hermanos y por extraños”, se está formando “Cristo en ti”. Por eso, el primer paso para este crecimiento es la
“evangelización”, es la “predicación”, es el testimonio vivo de tu persona en
medio del mundo. Por eso existe el tiempo de espera: hasta que Cristo se forme
en ti. La Biblia dice respecto a esto con otras palabras: En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado
de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas
nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:15-16) Esto mismo preguntó Jesús a Pedro: Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de
Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me
amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le
dijo: Apaciente mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: cuando eras más
joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás
tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando
a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió:
Sígueme. (San Juan 21:17-19) Hoy muchos miden las bendiciones de Dios
en términos de bendiciones materiales, mas esta es la verdadera bendición: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro
espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos
de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para
que juntamente con él seamos glorificados. Pues tengo por cierto que las
aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que
en nosotros ha de manifestarse. Porque el anhelo ardiente de la creación es el
aguardar la manifestación de los hijos de Dios. (Romanos 8:16-19) CONCLUSIÓNEstas son las razones de por qué el tiempo de espera es largo para la carne y para el hombre no discipulado. En cambio, si tú creces y te edificas correctamente en “Dios en ti”, “la iglesia en ti”, y “Cristo en ti”, verás la abundante gracia de Dios para ti y que ya hay en ti. Igualmente buscarás cosas más grandes, ocultas dentro del corazón de Dios. Y porque eres agradable al Señor, él te hará participar de su gozo y de su gloria. Y mientras que el creyente no crea, ni vea estas cosas, si no persigue estas cosas, ciertamente que está fuera de la voluntad de Dios. Y el tiempo de espera tardará más y será más tedioso, buscarás otras cosas fuera de estos, agradando a los dictados de la carne del creyente no discipulado. Aún nos falta por caminar para ver cosas más grandes y ocultas, oremos y esperemos para que muchos hijos de Dios también puedan participar con nosotros de esta nuestra gloria. Que Dios les bendiga.
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