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Sermón en el día de Jesús 3 de mayo de 2009. Título: TODO AQUEL QUE ES DE LA VERDAD Biblia: San Juan 10:28-40 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 28. Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua. 29. Entonces salió Pilato a ellos, y les dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30. Respondieron y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te lo habríamos entregado. 31. Entonces les dijo Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie; 32. Para que se cumpliese la palabra que Jesús había dicho, dando a entender de qué muerte iba a morir. 33. Entonces Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? 34. Jesús le respondió: ¿Dices tú esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? 35. Pilato le respondió: ¿Soy yo acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí. ¿Qué has hecho? 36. Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí. 37. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. 38. Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad? Y cuando hubo dicho esto, salió otra vez a los judíos, y les dijo: Yo no hallo en él ningún delito. 39. Pero vosotros tenéis la costumbre de que os suelte uno en la pascua. ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? 40. Entonces todos dieron voces de nuevo, diciendo: No a éste, sino a Barrabás. Y Barrabás era ladrón. INTRODUCCIÓN:¿Qué es la verdad? Dijo Pilato y fue afuera para conversar nuevamente con los sacerdotes y los demás que se reunieron para entregar a Jesús. Con esto estaba significando que “la verdad” para él y para los hombres del mundo no existe, porque lo que ellos consideran “la verdad” es algo muy relativo. Porque dependiendo de la situación “la verdad” puede ser cambiante, según el tiempo “la verdad” se transforma, y según conveniencia nuevamente “la verdad” tiene otro color. Y es por eso que Pilato considera que “la verdad” no existe, porque según los sacerdotes, Jesús “merece ser condenado porque ya está juzgados por ellos y que Pilato debía aceptar esa verdad”, que según la ley para los sacerdotes no está permitido dar muerte a nadie pero “desean que otro se encargue de matarlo”. Lo que estaban haciendo los sacerdotes y demás líderes que entregaban a Jesús era utilizar astutamente las armas de la política. Mas hoy quiero hablar de otra cosa: Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Muchos dicen que conocen a Jesús, que conocen la verdad, el evangelio de Jesucristo. Que Jesús es su salvador. Es lo más común que se escucha de diferentes las confesiones y se hacen con suma facilidad. Mas lo que realmente diferencia entre las personas que son de la Verdad y aquellos que “se creen están en la verdad” está en “QUIEN OYE LA VOZ DE JESÚS Y LE SIGUE.” Y oír la voz de Jesús significa: identificar que es la voz de Jesús, comprender qué significa esa voz, es creer en esa voz, es obedecer a esa voz, es seguir a esa voz. Seguro que muchos dicen y se consideran que son de la verdad, y cada cual se atribuyen virtudes. Por eso Jesús dijo: Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacido de fornicación; un padre tenemos, que es Dios. Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió. ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra. Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios. (San Juan 8:41-47). Claramente Jesús nos dice que existen personas que sí le escuchan y otras que no le escuchan y viven engañados. Y aquí está la confusión. Porque parece que todos están buscando a Jesús, todos escuchan el evangelio y gustan de escucharle. Difícilmente encontrarán a una persona que no escuche a Jesús, sea como oidor, sea como oyente pasivo, casual o practicante activo. ¿Cuántos no hacen obras grandiosas, dicen y proclaman que tienen poderes para sanar, para curar, que son visionarios y soñadores? ¿Cuántos no hacen ofrendas, asisten a las iglesias? Mas cuando Jesús dice: Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Tiene un sentido mucho más amplio y completo. Y mientras no nos adentremos en aguas más profundas no veremos ni notaremos las diferencias entre aquel que es de la verdad y el que no. ¿QUÉ OYEN LOS QUE SON DE LA VERDAD?Verán que muchos hoy escuchan a Jesús o
dicen que le escuchan. Mas una gran diferenciación es que existen aquellos que
dicen escuchar a Jesús pero enfocan y siempre se concentran “EN EL HOMBRE”. O
sea, buscan qué palabras hay para sí mismo, para su beneficio, para su
provecho, para su vida, para alimentar su vientre, para cubrir su codicia, para
ver qué tiene Dios para él, qué tiene la iglesia para él. En cambio, aquel que
es de la verdad y escucha la voz de Jesús siempre termina y concluye en el Dios
Padre, como dice la Biblia: llevando
en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos. Porque nosotros que vivimos,
siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la
vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. (2 Corintios 4:10-11) Muchos consideran que esto es de Jesús: cuando escucho la palabra de Dios que es beneficiosa para mí, que llena alguna necesidad, hambre, deseo, consuelo, ayuda que tengo, la inmediatez, la alegría, el gozo, que confirme el estilo de vida “cristiana” que llevo hoy; entonces SÍ CONSIDERO QUE ES LA PALABRA DE DIOS. En cambio, la palabra que me corrige, que me atribuye pecados, que condena mi actuar y mi vida, aquella que me exige mis bienes, mi tiempo, mi sacrificio; dicen que es dura, que así no es la Biblia ni son palabras para tiempos de gracia. Y aquí radica el error de los hombres. Pero Jesús dice en el texto de hoy: Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a
los judíos; pero mi reino no es de aquí. Significa que todo aquel que
es de la verdad no solamente oye, cree y obedece la voz de Jesús respecto a las
cosas de este mundo, sino que oye y vive según las Palabras y órdenes del reino
de Dios. Como dice en Hebreos 11:39-12:2 Y
todos éstos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo
prometido; proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, para que no fuesen
ellos perfeccionados aparte de nosotros. Por tanto, nosotros también, teniendo
en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y
del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por
el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se
sentó a la diestra del trono de Dios. Significa que aquel que es de la verdad, no vive enteramente para este mundo y por las cosas de este mundo, sino que vive este mundo más el reino de Dios hoy. Por tanto:
¿CÓMO SABEN QUE SON DE LA VERDAD?Por eso hemos leído Salmo 23, y en todos los puntos ustedes tienen que llegar a la conclusión de que Jehová es su pastor. Aquellos que son de la verdad siguen a su pastor en todas las situaciones que nos habla Salmo 23. Es más, tiene que tener frutos nuevos, frutos consecuentes de haber aprendido que Jehová es tu pastor y que escuchaste su voz: JEHOVÁ ES MI PASTOR; NADA ME FALTARÁ.
Como hemos escuchado estos días en el sermón del miércoles o en el estudio del viernes, que cada día conoces con mayor claridad qué significa y así puedes vivir entregado plenamente porque dice:
Aquel que es de la verdad y escucha la voz de Jesús, cada día vive
con mayor confianza, se rinde a esta manera de vivir. JEHOVÁ ES MI PASTOR, NADA ME FALTARÁ: es la conclusión de la vida
a que tiene que llegar todo aquel que es de la verdad. Y tiene que traspasar
por todo tipo de camino, de paz, de alegría, de gozo, de abundancia, del
alimento celestial, de los peligros, sobreponerse a los miedos y llegar a vivir,
a conocer, a convencerse de que Jehová es mi pastor, nada me faltará. Y aquel que es de la verdad, que oye la voz de Jesucristo, también tiene que llegar a nuevas verdades y conocimientos en base a lo que ha experimentado, a sacar frutos de fe porque conoce que Jehová es mi pastor, como lo hizo Caleb y Josué cuando los diez espías dijeron que eran tierra de gigantes y ellos se veían como langostas: Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. (Números 13:6-9) Por eso les decía: aquellos que “se creen” pertenecen a la verdad siempre buscan lo suyo, desean que otros o Dios les dé todo, que le sirvan en bandeja, que les entregue y ellos sin mover un dedo desean recibir. En cambio aquel que es de la verdad, que oye la voz de Jesús, no solamente ve, sino que aprende y da frutos consecuentes de experiencias donde vio que Jehová es su pastor.
En medio del mundo tan frenético y apeligrado donde viven los hombres, aquel que es de la verdad y oye la voz de Jesús siempre tiene un lugar, un rincón donde tiene un tiempo de paz y de intimidad donde “personalmente” es enseñado, es alimentado por Jehová el pastor, y siempre halla un descanso para su cuerpo, alma y espíritu. Siempre se alimenta de delicados pastos y bebe aguas de reposo que le hace descansar, palabras que le consuela, que le da nuevas fuerzas: los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:30-31) Aquel que es de la verdad y oye la voz de Jesús siempre encuentra consuelo su corazón, es sanado, donde reposa el alma de todo combate y allí es pastoreado por el Señor. Conoce y aprende sabiduría, discernimiento que les hace apartarse del mal, que les da la seguridad, que mira y comprueba todo el cuidado que tiene por ti. Y esto es tanto el alimento espiritual como el alimento que necesita nuestra carne.
Todo aquel que es de la verdad y escucha la voz de Jesús es pastoreado y alimentado “oportunamente” por medio de los alimentos celestiales aprende que el hombre no solamente vive del pan sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Así Dios conforta su alma porque ve las obras de Dios, y tiene frutos como dice Proverbios 2:
Aprende que Jehová hace todo esto por amor a su nombre, porque ha
puesto su amor en ti, él mismo lo hace. Y tienes testimonio vivo de cómo estás
sellado por el Espíritu Santo. Siente seguridad: mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy
vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (San
Juan 10:27-28). Entonces:
Aquel que es de la verdad y escucha la voz de Jesús sigue a su pastor, porque confía en él y lo ha comprobado es capaz de seguir por caminos peligrosos, llenos de amenazas, donde miles caen a tu lado y diez mil a tu diestra mas a ti no llegará. Con tus ojos mirarás la recompensa de los impíos. Como dice Salmo 91: porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. Y ahora también le sigue por sombras de muerte, enfrentas los males y compruebas que allí también está Jehová contigo. Ahora estás más capacitado para amar al prójimo como a ti mismo.
Aquel que es de la verdad y escucha la voz de Jesús siempre vive tranquilo, porque vive y hace lo bueno, es capaz de perdonar y amar al enemigo. Pero también sabe que su vida está depositada y asegurada en Dios. La confidencia que tiene de Dios hace vivir tranquilo, sabe que se sostiene en la verdad. Y cuanto más grande y amenazante son los enemigos, mayor es tu comunión en Dios quien te derrama su gracia y los dones del Espíritu Santo. Consecuentemente, tu copa no puede más que derramarse por la sobreabundancia porque nos refugiamos en Dios. Y este es el testimonio que nos ha dejado Jesús en persona: Por tanto, nosotros también, teniendo en
derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del
pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por
delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por
el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se
sentó a la diestra del trono de Dios. Considerad a aquel que sufrió tal
contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse
hasta desmayar. (Hebreos 12:1-3)
Aquel que es de la verdad y oye la voz de Jesús sabe que está rodeado de bien, que la misericordia de Jesús le seguirá porque Dios le hace estar en la verdad, y hace verdad. También recibe las promesas y los pactos de Dios por lo cual su
vida está asegurado: Hallé a David mi
siervo; lo ungí con mi santa unción. Mi mano estará siempre con él, mi brazo
también lo fortalecerá. No lo sorprenderá el enemigo, ni hijo de iniquidad lo
quebrantará; sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a los
que le aborrecen. Mi verdad y mi misericordia estará con él, y en mi nombre
será exaltado su poder. (Salmo 89:20-24). Luego dice a continuación: Para siempre le conservaré mi
misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para
siempre, y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley, y
no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis
mandamientos. Entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.
Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi
pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. (89:28-34) MÁS PRESO EN JESUCRISTOY lo más importante, todas estas palabras lo vive personalmente, lo experimenta hasta que la presencia de Jehová Dios en su vida, pastor de su vida es inconfundible, pero muy, muy viva. Entonces poco a poco, aquel que es de la verdad, llega a conocer una Verdad: que cada día está más y más preso en Jesucristo, que más dependiente se vuelve de Jesús, porque es su vida misma. Y nota que cuanto más vive guardando la Palabra de Dios, la presencia y manifestación de Dios aumenta y su vida se hace más productiva espiritualmente. Finalmente la ley de Dios, la Biblia, es su ley de vida. Se sujeta cada día más. En cambio aquel que no es de la verdad, ni oye a Jesús, siempre desea hacer lo suyo, buscar lo suyo, su beneficio, siempre desea mantener la mayor libertad en Jesús posible. Y su carácter nunca puede ser dominado, ni domado por la Palabra de Dios. Y es lógico porque no oye la voz de Dios. ¿Cómo obedecer o seguir a alguien que no ve? CONCLUSIÓNLuego de un tiempo verán que aquellas personas quienes dicen creer en Jesús pero que no son de la verdad, estarán viviendo siempre en el “camino ancho que lleva a la perdición”, en cambio aquella persona que es de la verdad, que oye la voz de Jesús luego de un tiempo estará caminando cada día por el camino más angosto que le lleva a la vida. Y hallará la vida. Hoy muchos se confunden y consideran que todos son cristianos porque asisten a una iglesia, que todos son creyentes porque fueron bautizados. Y dicen tan fácilmente “hermanos en Cristo” con personas que no lo son en absoluto. ¿Por qué todo este engaño? Porque están comparando a las personas en aguas poco profundas. Allí pareciera que todos son capaces de nadar. Mas hay que adentrar en el mar profundo de la Palabra de Dios, del conocimiento y de la fe para distinguir con claridad “quiénes son de la verdad”. Entonces se hace inconfundible. El tiempo, la paciencia, la perseverancia, la permanencia son también elementos de evaluación. Por eso, dice la Biblia: porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno. (2 Pedro 2:21-22) Mas aquellos que son de la verdad y oyen la voz de Jesús “comerán del árbol de la vida”, “recibirán la corona de la vida”, “no sufrirán daño de la segunda muerte”, “comerá del maná escondido y recibirá la piedrecita blanca con su nombre nuevo”, “recibirán la autoridad sobre las naciones y la estrella de la mañana”, “será vestido de vestiduras blancas”, “será columna en el templo de Dios”, “se sentará con Jesús en su trono”. Esfuérzate para estar en la verdad y oír la voz de Jesús siempre. Que Dios te bendiga.
Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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