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Sermón en el día de Jesús 19 de abril de 2009.

Título: CONFIDENCIA

Biblia: 1 Pedro 4:1-19

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado,

2.     Para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino conforme a la voluntad de Dios.

3.     Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, disipación y abominables idolatrías.

4.     A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y os ultrajan;

5.     Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.

6.     Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que sean juzgados en carne según los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.

7.     Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en oración.

8.     Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.

9.     Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

10.           Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

11.           Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

12.           Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese,

13.           Sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.

14.           Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

15.           Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno;

16.           Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello.

17.           Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

18.           Y: si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?

19.           De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

INTRODUCCIÓN

Cuando los creyentes transitan el largo camino por la senda de Jesucristo, su vida cambia muchas veces.

Pero existen ciertas lagunas donde no encuentra respuestas. El domingo pasado les hablé acerca del vacío que sentía el creyente luego de la oración, porque oraba a Dios pero no obtenía una respuesta rápida y específica sobre su problema o necesidad. ¿Qué ha ocurrido? ¿Por qué Dios no responde rápidamente? ¿Por qué otras personas sí obtienen fácilmente las respuestas y están gozosos?

Pero este vacío se extiende mucho más, no sólo luego de las oraciones, sino en diferentes situaciones de la vida; aún cuando hacemos según la Biblia, no obtenemos las mismas respuestas. ¡Qué bueno sería que tuviéramos una voz que nos diga inmediatamente qué hacer, qué camino escoger, qué responder! ¿No es cierto? Entonces sí ser creyente sería muy emocionante y reconfortante.

Muchas personas resultan desilusionados luego de varios intentos, hicieron (según ellos) cómo ordenaba la Biblia, mas la conclusión es igual: NO RESULTA.

Por eso una parte que más se ataca en la iglesia y se deja como culpable de todo es: “nuestra falta de fe”. Luego dicen que Dios tendrá su propósito y finalmente para lavarse las manos dicen: “Dios es misericordioso y nos ayudará”. Y así cierran los ojos, y se despreocupan hasta que surge una emergencia.

Por esto los creyentes asisten cada vez menos a las iglesias para orar, leen menos la Biblia, porque “no es tan milagroso ni la fe tan fácil” como se pensaba. ¿Se han imaginado alguna vez cómo se llenaría las iglesias si en la mañana uno ora, a la salida “recibe” la respuesta, durante el día ve “el milagro de la respuesta de Dios”. ¿Quién no volvería al día siguiente a la iglesia y a los pies de Jesús, no es cierto?

Y realmente nos lamentamos porque a la hora de tomar decisiones, si supiéramos qué camino escoger, si hubiéramos podido controlar nuestro corazón porque ese no era el camino… son sentimientos que nos quedan con sabor amargo.

Se puede ver a muchas personas quienes oran para buscar la voluntad de Dios, tratan de ponerse sobre sus pies, pero obran solamente basado en su fe. ¿Y qué hay de malo que uno se guíe según su fe en Dios? Que es muy emocional y presto para el error en la toma de decisiones. Porque no sabe diferenciar la fe de su emoción.

¿Cómo se entiende esto? Les voy a explicar brevemente y luego les pondré un ejemplo.

Generalmente el obrar del creyente es así, confía en que Dios está con él, que le respaldará siempre. Que de todo puede orar a Dios que él también te puede dar lo que pides (bueno, todo esto en teoría).

Y sea en las cosas de la vida, o sea en las cosas de la iglesia, el hombre siempre comienza a interesarse por algo, por un proyecto, por una meta. Considera los beneficios, las dificultades, talvez se hacen preguntas, se reciben consejos y comienza a tomar forma en su corazón hasta que el deseo y la convicción es grande. Comienza a orar como si fuera lo más importante de su vida en ese momento, lo más urgente. Piden, buscan, golpean las puertas. En este momento porque está muy convencido, ninguna otra opinión contraria entra en su razonamiento y deseo, porque cree es importante para el reino de Dios (el hombre, él lo cree y eso es suficiente), y a eso se dedica días, recursos, tiempo; busca y comparte sus ideas con personas que estén de acuerdo.

¿Y la voluntad de Dios? En este transcurso de auto convencimiento, también considera que “Dios sí o sí igualmente necesita de su idea”, “que no existe otra cosa mayor”, “Dios recibirá la honra y la gloria”. Y si esa persona es pastor, toda la iglesia escuchará las razones a favor de esa obra importantísima.

Por eso, cuando una persona está abocada a una misión como esta, considera que es su vida para Dios. Ninguna palabra en contra es aceptado. ¿Por qué? Porque está convencido que es bueno para Dios, el reino de Dios será beneficiado, que el reino de Dios habrá avanzado un gran paso adelante (¡como si de eso dependiera las obras de Dios!), útil para su iglesia. ¡Todo obstáculo es luchado con fe! Y aquella persona que no comparte con él en estos “sueños de grandeza personal” es tratado como hereje.

Repito: tanto se auto estimuló y está convencido que es bueno para Dios y su iglesia, que no hay otra opinión. Y muchos desperdician así su vida, los recursos de la iglesia y la inocencia-ignorancia de los creyentes.

¿Y dónde queda la verdadera voluntad de Dios?

EL EJEMPLO: EL APRESURAMIENTO DE JACOB

Generalmente las personas que aferran de una visión, de un sueño, de una promesa son arrolladores. Muchos, sin importar los métodos, ni los tiempos de Dios, se abocan a ver el cumplimiento con sus ojos y cortar “él” la cinta de inauguración con sus manos.

Este es el peligro de las personas quienes se manejan simplemente en base a la fe, porque no tiene una base que regule, que limite, que examine si es correcto tanto la voluntad de Dios, el tiempo, el método.

Un ejemplo clásico de la Biblia es el ejemplo de Jacob y Esaú; y el error que puede causar la imprudencia de Isaac y Rebeca.

Cuando los gemelos se peleaban dentro del vientre de Rebeca, oró y Jehová le respondió: Dos naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; el un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, y el mayor servirá al menor. (Génesis 25:23)

Y saben ustedes cuánto Jacob luchó, peleó, engañó, mintió para ponerse a sí mismo en primer lugar, ocupar el lugar del primogénito, mentir para recibir la bendición de su padre pero al mismo tiempo que nazca el odio y la ira de su hermano Esaú y de los edomitas que se prolonga hasta después del cautiverio de Judá a Babilonia.

Jacob podría decir que actuaba según la fe, obraba en obediencia según las palabras de Jehová dadas a Rebeca. La madre Rebeca también podría decir lo mismo, que esta es una lucha contra el mundo, y podrían escudarse en la profecía que fue dado desde antes del nacimiento.

¿Pero este método para arrebatar la primogenitura, de mentir para recibir la bendición de su padre es correcto delante de Dios? ¿El tiempo para recibir las bendiciones, para realizar las obras entre los hombres es agradable a Dios? ¿Será que Jehová Dios necesita de esta clase de ayuda del hombre para que su voluntad se cumpla?

Bueno, este es el mal que generalmente incurren las personas quienes no entienden plenamente la voluntad de Dios, ni conocen la forma que trabaja el Señor.

COMPARANDO CON ABRAHAM

Abraham también recibió las promesas de Dios, este hombre también se equivocó, mintió para vivir, utilizó un método humano para “producir su generación y una nación” teniendo un hijo con Agar, su sierva.

Mas con un ejemplo específico comparemos con Jacob. Abraham se hizo rico y tuvo mucho ganado. Lot que era su sobrino también a costas de Abraham, obtuvo igualmente muchos bienes. Y los pastores de ambos se peleaban, porque la tierra producía suficiente pastura para el ganado.

Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo irá a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.  (Génesis 13:8-17)

¿Cuál es la diferencia de Abram respecto a Jacob? El se confió en la promesa de Dios, que sería el Señor quien le bendeciría. Se apartaron el uno del otro en forma amistosa, sin ira ni rencor; bendiciendo y deseando el bien el uno al otro. Lot escogió con sus ojos, su deseo le impulsó a las tierras alrededor de Sodoma y Gomorra. Y finalmente lo perdió todo, incluso después no tuvo cara para volver a su tío.

¿Qué hubiera sucedido si Lot escogía la tierra que Jehová planeaba dar a Abraham? Pues eso no sucedería, porque Dios controla todos los corazones. ¿Por qué Jacob no actuó de esta manera? ¿Por qué se apresuró a recibir toda bendición? Fue desterrado de su casa, vivió como extranjero y soportó muchas penurias durante 20 años, tuvo miedo de encontrarse con su hermano. El mal que le sobrevino a su familia en Siquem. Todo esto porque no conocía a Dios, porque toda su vida vivió influenciado por su madre Rebeca con su fe, donde el hombre “debía hacer su camino con fe”.

La diferencia de Abraham es que no levantó la ira de su sobrino Lot, lo despidió en paz, dejó que la misma situación se volviera difícil y que el sobrino sacara el tema, que sea una iniciativa de Lot. Para que finalmente no culpe a Abraham de los frutos de su vida. No sucedió así con Jacob, porque hizo nacer la ira en su hermano, en las generaciones posteriores, siempre tuvieron problemas con los edomitas (que son los hijos de Esaú).

¿No tenía Dios mejor manera de bendecir a Jacob? Claro que sí tenía. Pero alguien podrá decir que finalmente Jacob recibió la bendición de Dios. Pero ¿cuántos años desperdició en la casa de su suegro? Veinte años. ¿Cuántos años desperdició tratando de volver a establecerse lejos de Esaú? ¿Cómo se puede contar cuánto es la pérdida porque su hija Dina fue violada? ¿Cómo puede apreciarse que por esta causa sus dos hijos Simeón y Leví derramaran tanta sangre en venganza? ¿Cómo contabilizar la enemistad que surgió entre los hijos porque provenían de diferentes mujeres?

Y la misma Biblia nos muestra la solución que tenía planeado Jehová, pero que Jacob con su fe no pudo esperar: “Y Esaú tomó sus mujeres, sus hijos y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados, y todas sus bestias, y todo cuanto había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra, separándose de Jacob su hermano. Porque los bienes de ellos eran muchos; y no podían habitar juntos, ni la tierra en donde moraban los podía sostener a causa de sus ganados. Y Esaú habitó en el monte de Seir; Esaú es Edom. (Génesis 36:6-8). ¿Cuál era la solución de Jehová? Era sencillo, bendecir tanto a los dos hermanos hasta que la misma tierra no los pudiera sostener. Introducir en el corazón de Esaú el deseo de conquistar y morar en otras tierras.

En su lugar, Abram recibió una reconfirmación de la promesa de Dios. Y eso que recibió sirve de CONFIDENCIA.

 CONFIDENCIA CON DIOS

Les hablé de qué significa la manifestación del Padre y de Jesús en la persona. Aquella persona que ama a Jesús y guarda sus mandamientos, Dios mora en la persona. Y la relación de convivencia y de comunicación es muy diferente a lo que usualmente se hacía, pues ahora con la presencia y una manifestación más personal y cercana, la confidencia que llega a tener el creyente es muy diferente a la convicción que tenía con la simple fe. Incluso vemos ejemplos en la Biblia de cómo Jehová Dios conversaba con sus siervos amados, y justamente eso es la confidencia.

Ahora, para llegar a esta confidencia con Dios, es imprescindible que el creyente ame a Jesús y guarde los mandamientos. Existen varias manera de obedecer: Obligado, sin corazón, cumplir a la fuerza, guardar por temor, guardar con gozo y amor, y también guardar en el tiempo justo (esto significa no después del arrepentimiento, sino en el tiempo preciso). Y por último tener la iniciativa propia de guardar el mandamiento de Dios.

Y la confidencia realmente no tiene un punto de partida, comienza muy silenciosamente, uno comienza a reconocer la voz de Dios quien le habla, y cada vez que eso sucede, el creyente tiene una paz, una seguridad que no es sacudido como cuando actuaba según la fe. La confidencia comienza luego de un largo tiempo de caminar con Dios, de la disciplina en toda la palabra para santificarse, de días de oración, de realizar obras que el Espíritu Santo te encarga expresamente.

Veamos algunos ejemplos bíblicos de cómo es la confidencia, a pesar de que la Biblia no habla expresamente con esta palabra:

·        Abraham: Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que esté dentro de él? lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? Entonces respondió Jehová: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor a ellos. Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza. Quizá faltarán de cincuenta justos cinco; ¿destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. (Génesis 18:24-28)

·        Moisés: Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él. no así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa. Cara a cara hablaré con él, y claramente, y no por figuras; y verá la apariencia de Jehová. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés? (Números 12:6-8)

·        De Moisés: Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó a Moisés. Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y prodigios que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que Moisés hizo a la vista de todo Israel. (Deuteronomio 34:9-12)

·        Eliseo: Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento. Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí. Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse. Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel? Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta. (2 Reyes 6:8-12)

·        Simeón: Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque han visto mis ojos tu salvación. La cual has preparado en presencia de todos los pueblos; luz para revelación a los gentiles, y gloria de tu pueblo Israel. (San Lucas 2:25-32)

·        Promesa de Jesús: por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirse, y que no se descubra  la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3:18-21)

Podrán ver con estos ejemplos que la relación que tiene con Dios no sucede simplemente en una oración, sino es una conversación, una intimidad muy especial, como una conversación de amigos, de un Padre e hijo muy cercano, revelando secretos y mostrando el reino de Dios.

Y como está tan seguro de cómo Dios quiere hacer las cosas, porque su propia vida, sus palabras que habla, las formas de hacer las obras de Dios están tan compenetradas porque conoce el carácter del Padre Celestial, por tanto, su vida, sus palabras, sus acciones son diferentes y tienen una característica especial:

HABLA Y MINISTRA CONFORME AL PODER QUE DIOS DA

Leamos juntos los versículos 9-10: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

Nadie puede ministrar el don que ha recibido de Dios en toda su plenitud si no conoce ni sabe toda la voluntad de Dios, ni lo hará con toda la fuerza, convicción, insistencia sin saber el corazón del Señor.

Nadie puede administrar con justicia la multiforme gracia de Dios sin tener una imagen precisa y una comunicación fluida y clara con el Padre Celestial para todos los casos.

¿Cómo puede alguien hablar y qué hablar en el momento y situación específica? ¿Quién puede administrar, hablar, enseñar con el poder y el suficiente poder si no sabe qué actitud, qué deseo tiene Jehová Dios?

¿Sabes cuál es el ánimo de Dios hoy? ¿Sabes cuáles son las prioridades de Dios respecto a las Palabras de hoy?

Además recibe constantemente las palabras de Dios y su fuerza: Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. (Jeremías 17:7-8)

Saben ustedes por experiencia que no porque alguien lee las Escrituras, que sabemos es la Palabra de Dios, pero no siempre tiene la fuerza ni el poder de transformar toda persona. Depende mucho de quién lo lee, de quién predica. Porque la manifestación del Poder de Dios tiene que darse con una conjunción de la Palabra de Dios correcta, del tiempo donde tiene que ser predicado y la persona que tiene la confidencia con Dios y es ungido y ordenado para predicarlo (y no estoy refiriendo exclusivamente que tienen que ser pastores).

Aquella persona quien recibe esta multiforme gracia, quien recibe el poder de Dios, quien recibe las palabras de Jesucristo, sabe de estas cosas que suceden en su interior, porque tiene la confidencia, y así habla, así obra, así actúa.

CONCLUSIÓN

La confidencia con Dios no se produce, ni te llega cuando el hombre lo desea o piensa que está capacitado; sino cuando se sujeta a la Poderosa mano de Jehová, obedece en todos los caminos y obras, cuando predica todas las palabras que le es ordenado, cuando enseña toda la Palabra con convicción, convencido y él mismo viviendo y guardando todos los términos de la Biblia.

Será probado una y otra vez, deberá humillarse hasta lo último, como dice la Biblia: Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:6-7). En todo esto, el que es confidente con Dios será formado en todo el carácter, pensamiento y vida.

A Jeremías dijo: por tanto, así dijo Jehová: si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes (Jeremías 15:19-21).

Incluso contra otros hombres que tienen fe en Jesucristo, pero están guiados en su fe y en su carne tendrán que luchar en conceptos, principios y doctrinas bíblicas. Pero si tú tienes confidencia, sabes y estarás siempre en la verdad. Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (San Juan 8:32)

Que Dios te bendiga.

 

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010