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Sermón en el día de Jesús 12 de abril de 2009.

Título: NO TE CONFORMES CON LO POCO

Biblia: San Juan 14:1-31

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1.     No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.

2.     En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.

3.     Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

4.     Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

5.     Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?

6.     Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

7.     Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.

8.     Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

9.     Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?

10.           ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

11.           Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.

12.           De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

13.           Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

14.           Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

15.           Si me amáis, guardad mis mandamientos.

16.           Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17.           El Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

18.           No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.

19.           Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

20.           En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.

21.           El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

22.           Le dijo Judas (no el Iscariote): Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?

23.           Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

24.           El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

25.           Os he dicho estas cosas estando con vosotros.

26.           Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

27.           La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

28.           Habéis oído que yo os he dicho: Voy, y vengo a vosotros. si me amarais, os habríais regocijado, porque he dicho que voy al Padre; porque el padre mayor es que yo.

29.           Y ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, creáis.

30.           No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

31.           Mas para que el mundo conozca que amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago. Levantaos, vamos de aquí.

INTRODUCCIÓN

Está visto y comprobado que cada persona habla de lo que sabe, sea por conocimiento o sea por experiencias.

Una de las cosas que más les extrañará a ustedes es por qué en la iglesia tenemos tantas diferencias de pensamientos, de opiniones, de fe, de sabiduría. Especialmente cuando estamos estudiando la Biblia y exponemos asuntos relacionados a las doctrinas bíblicas.

Muchas personas consideran que esto está mal, que en una iglesia no se debería tener diferencias, ni discusiones. Y equivocadamente piensan que eso sucede “por falta de amor”. Talvez pueda ser, pero más que falta de amor, existe un problema mayor: “PORQUE NO ESTÁN COMPLETOS.”

·        Existe diferencias en la discusión y el interés entre dos personas sobre asuntos específicos, impuestos inmobiliarios: uno tiene propiedad y otro no, porque uno es empleado y el otro es patrón, uno es padre y el otro es aún soltero. Existe una diferencia incluso de la base misma donde inicial cualquier comparación.

Esto mismo sucede en las cosas de Dios. Existen muchas discusiones porque no estamos completos, y cada uno habla dentro de lo que sabe, y dentro de su interés. Inclusive la Biblia puede verse desde la perspectiva de Dios y desde la perspectiva del hombre.

Hoy una persona puede sentirse contento con lo que tiene y con lo que es. Hasta que un día se topa con obstáculos que no puede superar por las limitaciones que tiene, se sentirá satisfecho.

Así también muchos se contentan con el conocimiento y la fe que tiene ahora en Jesucristo. Hoy es feliz. Pero cuando una persona que conoce más le mira, ve las cosas que le falta, siempre desea enseñarle. ¿Por qué se tomaría esa molestia? Vuelvo a preguntar y tocar el tema: ¿Por qué en nuestra iglesia tenemos desavenencias, diferencias de pensamientos, de opiniones, de críticas? Es porque cada uno está más completo que otro, o sea, que tiene mayor conocimiento que otro, porque está más completo en Dios.

o   ¿Por qué querría mayor conocimiento?

o   ¿Para qué estar más completo en Dios? ¿Cuál es su beneficio?

o   ¿Por qué no podemos conformarnos con lo que tenemos ahora o con lo que soy?

Por las mismas palabras de Jesús: porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. (San Mateo 25:29)

CONOCERÍAIS AL PADRE

El problema de los creyentes hoy es que muy pocos conocen a Jesús, no estoy diciendo que no tengan fe, sino que no conocen bien a Jesús. Más bien, lo que conocen del Señor no sirve más que ayudarle un poco en la fe, mínimo, pero no un conocimiento completo. Por eso, en una situación nueva, en una emergencia, en complicaciones no saben cómo reaccionar, se desaniman y siempre buscan una ayuda.

Porque si conocieran más a Jesús como tiene que ser, en una forma más completa de lo que hoy tienen, tendríamos la misma forma e imagen del amor que tuvo Jesús por el Padre.

Así como Jesús dice: ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.

Esto mismo tiene que sucede en nosotros, si ustedes tuvieran mayor conocimiento y si fueran más completos en Dios: primero, sabrían que el Padre mora en ustedes. Segundo, que todas las palabras que ustedes hablan no las hablarían por su propia cuenta, sino sabrían, sentirían, oirían cuáles son las palabras que Dios desea que hablen. Conocerían y sentirían al Padre moverse en ustedes.

Y el camino para llegar a ser más completo, Jesús nos lo enseña: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Es cierto que muchos utilizan este versículo exclusivamente para la evangelización. Pero es más que eso, es la explicación clara de Jesús quien nos enseña e indica cómo hay que caminar para llegar a ser más completos en el Padre Celestial, su propia vida, cómo vivió, cómo enseñó, cómo se comportó, qué buscó, a qué se dedicó, lo que conocía.

¿Por qué tenemos que ser más completos? Porque muchos creyentes hoy reaccionan como Felipe lo hizo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Y ¿qué les respondería Jesús a ustedes? Lo mismo que a Felipe: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? O sea, el problema está en “porque no conocen a Jesús”, “porque no han visto a Jesús” no conocen al Padre ni le han visto.

Mas dirán ustedes: “tengo fe en Jesús”, sí. Fe, pero no le han visto. Y la fe es: “es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). En cambio estamos hablando de “ver” que es una realidad muy diferente. Es muy diferente el conocimiento del apóstol Juan quien “vio” las revelaciones y nosotros que “creemos” en esas palabras.

Por esta causa hoy tenemos tantas diferencias en la interpretación de la Biblia, tenemos problemas en la comprensión de las doctrinas bíblicas. Entre una persona que “ve” a Jesús y por tanto al Padre y otra persona quien “cree” en las Palabras y “aún tiene que imaginarse con el pensamiento de hombre (la carne)” todas las Palabras.

Es muy diferente el conocimiento de Pedro, Juan y Jacobo quienes vieron a Jesús quien se transfiguró delante de ellos, viendo igualmente a Moisés y a Elías, con respecto a lo que pudieran creer por el relato de éstos a los demás luego de la resurrección de Jesús.

Y esto seguro sucede, igual en ustedes, en lugar de preocuparse en aprender más a Jesús, y para que finalmente sientan que son en el Padre y el Padre en ustedes, y que todo lo que hablan es el Padre quien habla en ustedes.

Pero todavía hablamos de cosas relacionados con el pan, la bebida, el vestido, murmuramos, criticamos, tenemos diferencias en el conocimiento y en las obras. ¿Por qué? Porque no conocemos en mayor plenitud a Jesucristo y por tanto al Padre Celestial no se manifiesta en ustedes como debería o podría, ¡no estamos completo aún!

SE PIDE LO QUE CONOCE

¿Por qué es tan importante que el Padre Celestial se manifieste en ti?

Leamos juntos lo que dice los versículo 12-13: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

También en San Lucas 11:13 dice: Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Y otra vez: Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. (San Juan  15:5-6)

Vean el orden: el que cree en Jesús, conocerá las obras de Jesús, lo hará igualmente, y aún mayores hará.

¿Quién puede hacer las obras que Jesús hizo y aún mayores? Solamente la persona quien sabe que el Padre está hablando en él, y siente que puede y tiene poder para hacerlo. Es una manifestación muy íntima del Padre en ti, es una voz, es un sentimiento, es una seguridad

Muchos creyentes piensan que se necesita de fe, de mucha fe para hacer las obras como las que hizo Jesús. En realidad no sucede por ese camino, sino que cuando se conoce y cree, y vive en Jesús en toda la Biblia SEGÚN LAS EXIGENCIAS DE LAS ESCRITURAS “entonces” se siente al Padre y cómo el Padre le habla y le da la confianza que pueda hacer las obras que Jesús hizo. Si ustedes leen la Biblia verán que grandes profetas y los hombres de Dios tomaron acciones según la voluntad de Dios, mas ¿cómo les fue revelado? ¿Cómo fueron convencidos? ¿Cómo sabían que Jehová Dios les aseguraba su presencia y victoria? Es porque Dios por medio del Espíritu Santo estaba actuando directamente en la persona del creyente.

Por eso Jesús nos dice hoy: El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. Ahora, una persona que no puede percibir la presencia de Dios en su interior, no oye ni conoce la voluntad del Señor, bueno entonces tiene que creer en las obras.

Cuando el Padre mora y se manifiesta en ti: sabes  conocimiento correspondiente y correcto respecto al asunto; la confianza porque el Padre que mora te habla, y siempre que hagas en esa dirección “puedes pedir todo” lo que sabes te será concedido.

No es pedir a ciegas en “fe” y probando tu “fe”. Porque cuando uno pide de esta manera, aun no tiene el discernimiento si es la voluntad de Dios o no, simplemente el creyente “piensa y cree” que es para Dios y se auto estimula como tal, y en muchísimos casos he visto ejemplos de cómo por “casos fortuitos” uno considera que es la respuesta a su pedido que hizo con “fe”. Esto no es fe, no es religiosidad, está más cercano a lo mundano.

Para que ustedes vean esto último que dije, existe este siguiente tópico:

EL VACÍO DEL CREYENTE

En muchos aspectos es más fácil “hablar” que “hacer”, “pedir” que “recibir.”

Y existe un vacío en los creyentes, y por eso, no les gusta la oración. ¿Quién no oraría sobre todos los asuntos si luego de cada oración recibiera inmediatamente la respuesta? ¿Quién no tomaría el gusto de hacer las mismas obras de Jesús si así sucediera, no?

Si a ustedes les sucediera como dice Jesús: Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. Si ustedes tuvieran las respuestas siempre, no faltarían a la oración, el orar y obtener la respuesta que refresca el alma sería una bendición constante y sabrían cómo la presencia de Dios está sobre ti.

Mas no siempre es así. Algo falta, ¿no es cierto? Si las palabras de Jesús se cumplieran, todos los días, estoy seguro que durante todo el día faltaría lugar en la iglesia, porque todos estarían orando y clamando, para salir aliviado, confiado, con la solución en la mano y fortalecido en el corazón. Y saldrían y se cumplirían, entonces volverían nuevamente, pedirían por otras cosas; se volverían a cumplir y así sin parar. ¡Todos confesarían que da gusto ser creyente!

Pero ¿por qué no sucede esto? ¿Por qué existe un vacío después de nuestras oraciones, incluso luego de clamar por días?

Jesús dijo que (v. 10-12): ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras. De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

Lo que está diciendo Jesús es que todo esto hacía porque el Padre moraba en él, y porque el Padre hacía las obras. Igualmente el Padre le respondía por que se glorificaba en el Hijo.

Ahora bien, si la Biblia dice que nosotros somos hijos de Dios, no por sangre, ni por carne ni por la voluntad de varón sino de Dios. ¿Por qué nosotros no hacemos o somos capaces de hacer las mismas obras?

Respuesta: “Porque no estamos suficientemente completos en Dios.” ¿Y por qué no estamos completos?

Fíjense lo que dice la Biblia, si Jesús hacía las obras porque el Padre que moraba en él, hacía las obras.

Leamos juntos los versículos 21 y 23:

·        El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado  por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.

·        Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi Palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mora con él.

Aquí está la falta de muchísimos creyentes, porque hoy dicen que viven en tiempos de gracia y se han olvidado de todos los mandamientos de Dios, no los guarda, ni los ama; en cambio piensan que es mucha molestia. Piensan que “creer en Jesús es lo más importante”, pero no han aprendido que es imposible amar a Jesús sin amar a su ley. Y precisamente el creyente puede demostrar únicamente su fe y su amor por Jesús con el cumplimiento de los mandamientos.

Y como hoy es tan débil la enseñanza de los mandamientos y además la iglesia es la primera en quebrantarla, en suavizarla, en interpretarla ligeramente, y porque curan livianamente los pecados de los hombres, no pueden recibir al Padre y menos ver su manifestación.

Tampoco es guardar ciegamente los mandamientos de Dios, sino es espíritu y en verdad, en gloria a Dios y en misericordia. Y todo eso teniendo a Jesucristo como principio y fin.

O sea, el camino para que el Padre more en ti y se manifieste como lo hizo en Jesús es amando a Dios y guardando los mandamientos de Dios.

¿Cuántos? ¿Cuáles? Pues todos los mandamientos, todos los que están escritos en la Biblia y en la medida de la fe que el Señor le va concediendo al creyente, porque nosotros somos guiados por la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús. Y ahora que tenemos nueva vida en Cristo, y ahora que vivimos sin relación con el pecado o ni respecto a la muerte, sí podemos cumplir con el Poder del Espíritu Santo.

Y cuantos más mandamientos cumplan y guarden, más estarán amando a Jesús y más se te manifestará Jesús y el Padre. Y cuanto más se manifieste en ti, mayores obras harás. Y todo lo que pidiereis él lo hará.

Guardar los mandamientos de Dios para finalmente comprender toda su voluntad y el reino de Dios no es algo que se consigue alcanzar en unos pocos días, se requiere de mucha paciencia, de fe, de perseverancia, de conocer la Palabra de Dios, y practicar y cumplir los mandamientos en la suficiencia que pide el Espíritu Santo. O sea, no es que tú digas “lo cumplí”, sino que necesitas saber que Dios confirme que lo has cumplido.

Guardar los mandamientos también significa: saber correctamente la Palabra, cumplir a tiempo, guardar en todo el límite que requiere ese mandamiento, es guardarlo a satisfacción de Dios y finalmente tienes que “amar” el mandamiento. Y esto último sucede cuando tú mismo has adoptado este mandamiento como tu ley de vida.

El siguiente modo de comprobar que tú estás guardando los mandamientos y que Dios el Padre te ama, es que comience en ti su manifestación y tú sepas, aprendas y crezcas en ello.

NO TE CONFORMES CON LO POCO

Si te conformas con lo poco, si no pruebas el amar cada vez más a Jesús y eso en guardar los mandamientos de Dios, que están escritos en toda la Biblia, no hay manera que veas la gloria de Dios en ti.

Por eso Jesús dijo: No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Y si Jesús en su amor a Dios vivió y cumplió toda la ley, y así hizo todas las cosas. Es necesario que ustedes también cumplan toda la ley, para que Dios se manifieste en ustedes, para que conozcan nuevas dimensiones del Padre y sentir cuán unidos estamos a él.

Cuando estas cosas no pasan, significa que somos huérfanos, no por culpa de Dios sino porque ustedes están persiguiendo a cosas perecibles con el tiempo, que no perduran.

No te conformes con lo poco. Esa es la desilusión que muchos creyentes caen. Piensan que todas las cosas simplemente han sucedido porque los tiempos de Jesús eran diferentes. Pero vemos que los discípulos también hicieron grandes milagros. ¿Por qué? Jesús hoy nos dice: mayores obras harán porque yo voy al Padre.

ESTA ES NUESTRA PAZ, EL REPOSO EN DIOS

Encontrará la paz aquel que prueba y guarda los mandamientos y ve los resultados, conoce cómo el Padre y Jesús se manifiestan en su vida. Vive confortado y en reposo, porque sabe muy íntimamente de qué cosas Dios es capaz.

Es por eso que los creyentes quienes tienen la manifestación del Padre en él consideran muy importante el tiempo de comunión, de oración, de la lectura de la Biblia. Porque ahí está su fuerza. Por eso Pablo dijo: Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se manifiesta en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte. (2 Corintios 12:9-10).

Y eso será la diferencia entre los creyentes, cuán completos están porque conocen, porque prueban la presencia de Dios.

CONCLUSIÓN

Todos tenemos barrenas, obstáculos, dificultades. Pero muchos se quieren conformar con lo que son y con lo que tienen. Dicen: ¿Qué más puedo pretender de Dios? Hay que saber que el pensar de esta manera es “pecado”. Porque no desea saber toda la gloria, honra a que nuestro Señor Jesucristo nos ha glorificado.

Es cierto que muchos lo dicen viendo y comparando su vida en el mundo de los hombres, pero justamente por estas debilidades carnales, el señor Jesús nos hizo partes de su propio cuerpo, nos hizo hijos de Dios, herederos y coherederos con Cristo Jesús.

Y si alguien no puede ver aún toda esta gloria, menos comenzará a buscarlo, ¿no es cierto? Por eso, hay que creer en la Palabra, luego comenzar a guardar los mandamientos y verá cómo Dios le da la sabiduría en cada instante, comprenderá que esas guías, son las pequeñas manifestaciones del Señor para estimularnos.

Dice la Biblia: Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:9-16)

Esfuérzate en amar a Jesús guardando sus mandamientos y verás cómo eres vestido con poder por la manifestación del Padre en ti.

Que Dios te bendiga.

 

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010