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Sermón en el día de Jesús 5 de abril de 2009.

Título: UNA VIDA EQUILIBRADA

Biblia: San Lucas 12:1-48

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

2.     Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.

3.     Por tanto, todo lo que habéis dicho en tinieblas, a la luz se oirá; y lo que habéis hablado al oído en los aposentos, se proclamará en las azoteas.

4.     Mas os digo, amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después nada más pueden hacer.

5.     Pero os enseñaré a quién debéis temer: Temed a aquel que después de haber quitado la vida, tiene poder de echar en el infierno; sí, os digo, a éste temed.

6.     ¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.

7.     Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos.

8.     Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios;

9.     Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.

10.           A todo aquel que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.

11.           Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir;

12.           Porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir.

13.           Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.

14.           Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?

15.           Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

16.           También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho.

17.           Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos?

18.           Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;

19.           Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate.

20.           Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

21.           Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

22.           Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.

23.           La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.

24.           Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves?

25.           ¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?

26.           Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis por lo demás?

27.           Considerad los lirios, cómo crecen; no trabajan, ni hilan; mas os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.

28.           Y si así viste Dios la hierba que hoy está en el campo, y mañana es echada al horno, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?

29.           Vosotros, pues, no os preocupéis por lo que habéis de comer, ni por lo que habéis de beber, ni estéis en ansiosa inquietud.

30.           Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.

31.           Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.

32.           No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino.

33.           Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye.

34.           Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

35.           Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas;

36.           Y vosotros sed semejantes a hombres que aguardan a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llame, le abran en seguida.

37.           Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.

38.           Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurado son aquellos siervos.

39.           Pero sabed esto, que si supiese el padre de familia a qué hora el ladrón había de venir, velaría ciertamente, y no dejaría minar su casa.

40.           Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá.

41.           Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?

42.           Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración?

43.           Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así.

44.           En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

45.           Mas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y embriagarse,

46.           Vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, y le castigará duramente, y le pondrá con los infieles.

47.           Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes.

48.           Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, muchos se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

INTRODUCCIÓN:

En la medida en que un creyente crece y se adentra en la iglesia, más aún cuando comienzan a tomar más responsabilidades, un problema se plantea, ¿cómo equilibrar su vida con toda esta nueva vida en la iglesia?

Pues saben ustedes que siempre al comienzo se hace por entusiasmo, pero luego que pasa el tiempo es natural que el esfuerzo se hace sentir.

Es cierto que existen casos extremos, casos donde las personas han abandonado su casa, su vida familiar, su vida profesional y se han dedicado netamente a los trabajos de la iglesia. Esto tampoco es bueno y correcto, ni aún para los pastores.

Existe el otro extremo, aquellos que sabiendo estas cosas, se alejan lo más posible de la iglesia, su presencia no pasa de asistir al culto los domingos. He visto estos casos extremos principalmente entre los hijos de pastores, o hijos de personas quienes no han sabido equilibrar su vida. Los hijos resienten muchísimo en su crecimiento y cuando se hacen grandes, rechazan a todo lo que se llama iglesia y sus actividades.

Mas cuando uno quiere hacer bien las cosas, es imposible dividir y limitar su vida: No puede dejar de orar todos los días por las personas que enseña, ni puede dejar de orar por los hermanos, por los diferentes ministerios. Es decir, no se puede limitar la vida de la iglesia a sólo un día como domingo.

Por eso, es necesario que ustedes se preparen, oren con mucho cuidado y atención para saber equilibrar su vida en Cristo Jesús. Porque si no saben equilibrar, ser sinceros delante de Dios y delante de la iglesia, caerán en el mismo error que muchos de los fariseos e intérpretes de la ley contra quienes Jesús estuvo criticando. Pues interpretaban las leyes de Dios según su parecer y antojo, y así lo enseñaban; o enseñaban y dejaban de cumplir ellos mismos.

De los fariseos y escribas dijo Jesús: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombres de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. (San Mateo 23:2-7)

ESTAMOS A UN PASO DE ELLO

Muy pocas son las personas quienes sabiendo de la seriedad y de la importancia que implica servir en un ministerio de la iglesia como: enseñar, servir, administrar, implementar se excusan o son indiferentes.

Más bien, todos están muy entusiasmados y deseosos de ser nombrados, de recibir un cargo y tener una responsabilidad porque se consideran capaces, que están prontos para cualquier servicio. Pero si no sabe las responsabilidades que implica cada ministerio, cuán delicado es tratar la vida de las ovejas en la iglesia, especialmente cuando se trata de enseñar la Palabra de Dios, está a punto de convertirse en “una levadura de los fariseos.”

Igualmente los pastores podemos caer en un peligro similar, el dejarse guiar por ciertos aspectos de los miembros, su preparación académica, por el dinero que tiene, por la posición que ocupa, por los años que tiene como miembros en la iglesia y deja de medirlo según como está midiendo Dios. ¿De qué sirve nombrar a personas que Dios no le ama o tiene en su estima?

Por eso dice la Biblia hoy: aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá.

Así que hay que hacer lo más sinceramente posible, y el Espíritu Santo nos guiará a la perfección que él desea ver en nosotros.

Siempre es bueno que uno se aplique en lo poco, que en lo poco sepa mantenerse entusiasmado, descubrir nuevas fuerzas para seguir firme y renovarse día tras día.

EQUILIBRAR LAS PRIORIDADES

Es difícil saber cuánto talento ha recibido cada persona, existen aquellos quienes simplemente para no verse relegado participa en todos los ministerios. Y también están aquellos que realmente tienen dones y están en el ministerio; aquellos que tienen pero desean esconderlo o ellos mismos no saben que lo tienen.

El deseo de servir más al señor Jesús es bueno, trae consigo mucha bendición, pero es necesario hacerlo bien, para que el bien no se vuelva una carga y juicio contra aquello que sabemos que es bueno.

¿Cuánto talento tiene cada persona? ¿Qué puede hacer cada persona?

Antes que nada, necesitamos aprender todas las cosas, saber hacer todas las cosas, que soy capaz de realizar cualquier obra o ministerio si así se requiere. Pero también eso ayuda a saber cuánto se esfuerza la persona, y se va cortando él sólo en su capacidad y en su limitación.

Siempre es importante comenzar con uno, aprender de ello, gozarse en ello, perfeccionarse: no solamente en hacer “el trabajo” sino que uno necesita ser fortalecido y aprender la Palabra de Dios en ese servicio o ministerio, en renovarse. Y con ese primer ministerio o servicio se irá equilibrando, aprenderá a cómo fortalecerse, buscará combinar su vida privada, la profesional y la vida en la iglesia.

Ciertamente que al comienzo le será difícil, consumirá mucho de sí mismo, preocupación por hacer bien, luego se irá adecuando, aprenderá técnicas, sabrá experimentar y combinar mejor sus fuerzas, su tiempo y su vida.

Por eso, en el pasaje de hoy vemos dos clases de extremos, aquellos que hablan mucho pero que no mueven ni siquiera un dedo como los fariseos. También está el otro que solamente se preocupa por su vida privada, en ganar dinero, en acumular riquezas para sí mismo.

Por eso Jesús al fariseo dijo: guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. Porque nada hay encubierto, que no haya de descubrirse; ni oculto, que no haya de saberse.

Igualmente Jesús al rico insensato lleno de avaricia dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

EQUILIBRAR LAS EXPERIENCIAS DE DIOS

Existen muchos maestros que enseñan tal cual está escrito en la Biblia. Otros lo enseñan como un gran libro de cuentos y de hechos fantásticos y milagrosos para siempre sacar un provecho personal. No faltan algunos que enseñan por enseñar, porque otro hermano a quien uno cree es su competidor, o por su orgullo mismo de creyente asume las labores de la iglesia, todo para no quedarse atrás.

Hay que saber equilibrar la realidad de la vida que vivimos y en ella experimentar la Palabra de Dios y su poder; saber cómo compartir el mundo y el poder del Espíritu Santo.

Hoy la palabra dice: No os afanéis por vuestra vida, qué comeréis, ni por el cuerpo qué vestiréis. La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.

Muchos enseñan la Biblia pero él no los vive y así enseña, otros enseñan solamente las partes que él cree vivirlo. Él mismo no ha aprendido a comer el pan del cielo. Él mismo se afana con la vida, se preocupa, pero habla de Dios y su poder a otros. Talvez de boca diga que el Señor Jesús le proveerá, pero nunca ha llegado al lugar ni ha pasado el desierto hasta ver el milagro de Dios.

Esto también es una vida equilibrada, que la Palabra de Dios que enseña ha sido vivido en el mundo, que él mismo ha comprobado la obra de Jesucristo, conoce en persona cómo es la voluntad del Señor. Y ésta es una de las razones de por qué se necesita tiempo hasta convertirse en maestro, porque necesita de resultados de su fe.

Porque estaría enseñando Palabras que nunca ha visto cumplirse. Hablar de los milagros de Jesús es una cosa. Creer en los milagros de Jesús es otra cosa. Haber vivido personalmente y comprobado los milagros de Jesús es otra realidad bien diferente. Saber cuándo se presenta cada caso, cómo se resuelve utilizando la Palabra de Dios, aplicarlo con fe y ver los resultados, saber qué Palabra utilizar en cada caso; son equilibrios que debes aprender.

Ahora, cuando le corresponda enseñar, ¿quién enseñará mejor? ¿Quién lo hará con mayor autoridad?

EQUILIBRAR TU ÓPTICA

Una cosa es mirar el mundo siendo niño, otra cuando se es adolescente. Un mundo bien diferente es cuando uno comienza a salir al mundo y tiene el primer empleo, y otra realidad cuando se casa y se es padre.

Así también es la realidad de la vida de un creyente. Se tiene una visión cuando es un creyente oyente. Otra cuando es creyente hacedor de la Palabra y una bien diferente es cuando se es maestro y tiene que enseñar la Palabra.

Una cosa es tener escrito las Palabras de Dios escritas en la Biblia, mas cuando uno quiere aplicar esas palabras en su vida, generalmente no resultan como pensaban, es más difícil, es más duro, se requiere de mucha paciencia porque los tiempos de cumplimiento no resulta a pedir de boca y la fe necesaria hasta ver el fruto no es tan sencillo de conseguir. Por eso se requiere de un equilibro.

Cuando el creyente es discípulo, formula preguntas. Cuando se es discipulador, necesitas tener en mano las respuestas. Esto también es equilibrio. No puedes siempre responder diciendo: ¡Es la voluntad de Dios!

Generalmente los discípulos son muy apurados, así como se acuerdan o mencionan algún versículo la quieren ver cumplido, mas el discipulador y entrenado sabe mirar con los ojos de Dios, tiene las experiencias suficientes para guiar metódicamente para ver los resultados de la Biblia.

Hoy la Biblia dice: No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (v. 32-34). No es fácil vivir estas palabras, lleva tiempo haber vivido en fe para saber cuáles son los tesoros que el discipulador mismo sabe que está atesorado en los cielos y luego enseñar a los otros. Y esto es el equilibrio de tu vida, tienes que saber cómo lo hiciste, cuán difícil fue librar esa batalla personal y cómo finalmente lo venciste por fe.

Si no se vive primero y luego enseñas, si lo hace solamente de palabras serías un fariseo acusado por Jesús. Y la sabiduría resultante de esto no se obtiene de haber vivido una vez.

Estas son las razones de por qué las iglesias de hoy son tan débiles, no tienen autoridad en la Palabra de Dios, y cada creyente “cree” que su manera de vivir es bíblico. Y cuando una iglesia sin considerar este equilibro del discipulador entre la Palabra y la vida real, y se convierte en maestro… la iglesia toda será arrastrada hacia esa hipocresía. Y lo más importante: la obra de Dios se irá mermando en esa iglesia. Y eso no lo deseamos nosotros.

EQUILIBRAR TU MENTALIDAD.

Existen muchos quienes dicen que yo tengo poca fe, que debo confiar más en la obra y poder del Espíritu Santo. La cosa viene así: se puede nombrar a creyentes inexpertos y faltos de fe en los cargos que ellos crecerán, que Dios les guiará para su perfeccionamiento. Que lo importante es apurarnos en la obra del Evangelio.

Pero lo que éstas personas no saben es que están fomentando a que salgan maestros hipócritas.

Porque todo hombre cuando es inexperto en el Poder del Espíritu Santo, cuando no conoce más la voluntad de Dios, cuando no es curado y sanado en la Palabra, es más carnal que espiritual. Su mente y su fe es mucho más fantasioso que real y equilibrado. ¿Qué habrá visto de Jesucristo para enseñar acerca de Jesús? ¿Cuánto estará convencido y habrá vivido la Palabra de Dios para enseñar con autoridad?

El equilibrio en la mentalidad del creyente no se convierte, no se discipula de un día para otro, si no se lucha contra la carne (porque la mente también es carne) y esto con mucho tiempo de “prueba y error”, “prueba y éxito”, la mentalidad no se cambia.

¿Qué dice la Palabra hoy? Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurado son aquellos siervos. (v. 37-38)

Con un solo ejemplo ustedes pueden medirse a sí mismos: ¿cuántos de ustedes no se propusieron en orar todas las mañanas? ¿Cuántos viene a la iglesia aún cuando no insisto sobre el tema?

El creyente discípulo piensa como hombre y poco a poco es convencido para que piense como Dios, responda como el Señor, reaccione como Jesús hizo. Es porque poco a poco conoce la voluntad de Dios.

Mas cuando se es creyente discipulador, tiene que pensar como Dios, tiene que enseñar en nombre de Dios. Muchas de las decisiones que toma, de las respuestas que da, lo tiene que hacer en nombre de Dios, en representación de Dios. Está emitiendo su juicio respecto al tema preguntado, ¿y qué será si él mismo se condena?

Y debe saber cuál es la voluntad de Dios en toda la dimensión de la Biblia. Y no específicamente en un versículo o hecho, o como su mente carnal y aun no discipulado del discipulador quiere aparentar. ¡Esto también es juicio!

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:11)

¿Por qué digo que hay que equilibrar toda tu mentalidad? Es porque la mentalidad no se impone, sino es convencido por sí mismo, cuando la persona cambia, entonces su mente también cambia. Ya no pueden trabajar con arrebatos de esfuerzo, o según el ánimo.

EQUILIBRIO EN LA PRUDENCIA

v. 42-44: Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

Es difícil de ser fiel y ser todos los días fiel y prudente si no ha conocido a Dios en persona. Cuando no ha experimentado qué es el temor de Jehová, si no conoce perfectamente cuál es la voluntad de Dios y cuál su voluntad para sí mismo; es difícil ser fiel y prudente.

Se es prudente cuando sabe y ha experimentado que el Señor Jesús siempre viene de tiempo en tiempo para buscar frutos y hacer juicio; que todos los días los ojos del Señor están vigilantes y su comunión en el Espíritu Santo es una medida real de cómo está con Dios.

CONCLUSIÓN:

Debes buscar las respuestas correctas y estar convencido acerca de tu vida en la iglesia y respecto a todas las actividades que realizas, esto también es equilibrio.

Porque muchos simplemente desean asistir a los cultos sin mayor involucramiento. ¿Por qué tengo que ser maestro? ¿Por qué debo ser siervo de Jesucristo? Por eso apareció esta pregunta: Entonces Pedro le dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. En verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes.

Porque Jesús mismo se hizo siervo y obediente hasta la muerte en cuerpo de hombre, nosotros que hemos recibido la salvación por gracia, ahora con el conocimiento de esta salvación debemos “hacernos” siervos voluntariamente para participar en Cristo y su plenitud. Pues la gloria de Dios no se revelará en ti de otra manera.

Todo esto es tu vida equilibrada. Ciertamente que existen personas quienes no quieren mucho involucramiento, mas también solamente vivirá en las aguas rasas, y nunca entrará en la profundidad de la gracia de Dios, pues se debe adentrar en las aguas profundas, de comprometerte voluntariamente equilibrando y eligiendo una vida nueva y diferente en Jesús.

Esto sucede poco a poco, y aumenta en la medida en que compruebes por medio del conocimiento y la experiencia en la fe. Siempre debes saber dónde estás pisando, no es un compromiso a ciegas. Si que “TÚ DEBERÁS” AMAR A DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA, CON TODAS TUS FUERZAS.

Igualmente deberás sentir las recompensas y bendiciones que proviene de Jesucristo para que tengas y asumas mayor compromiso, ¿no? Y esto también es equilibrio en tu vida espiritual. Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia. (Romanos 4:20-22)

Que te bendiga según su justicia.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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