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Sermón en el día 29 de marzo de 2009.

Título: EL REY DE LOS JUDÍOS

Biblia: San Marcos 15:1-38

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1.     Muy de mañana, habiendo tenido consejo los principales sacerdotes con los ancianos, con los escribas y con todo el concilio, llevaron a Jesús atado, y le entregaron a Pilato.

2.     Pilato le preguntó: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Respondiendo él, le dijo: Tú lo dices.

3.     Y los principales sacerdotes le acusaban mucho.

4.     Otra vez le preguntó Pilato, diciendo: ¿Nada respondes? Mira de cuántas cosas te acusan.

5.     Mas Jesús ni aun con eso respondió; de modo que Pilato se maravillaba.

6.     Ahora bien, en el día de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que pidiesen.

7.     Y había uno que se llamaba Barrabás, preso con sus compañeros de motín que habían cometido homicidio en una revuelta.

8.     Y viniendo la multitud, comenzó a pedir que hiciese como siempre les había hecho.

9.     Y Pilato les respondió diciendo: ¿Queréis que os suelte al Rey de los judíos?

10.           Porque conocía que por envidia le habían entregado los principales sacerdotes.

11.           Mas los principales sacerdotes incitaron a la multitud para que les soltase más bien a Barrabás.

12.           Respondiendo Pilato, les dijo otra vez: ¿Qué, pues, queréis que haga del que llamáis Rey de los judíos?

13.           Y ellos volvieron a dar voces: ¡Crucifícale!

14.           Pilato les decía: ¿Pues qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aun más: ¡Crucifícale!

15.           Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les soltó a Barrabás, y entregó a Jesús, después de azotarle, para que fuese crucificado.

16.           Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía.

17.           Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas,

18.           Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos!

19.           Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias.

20.           Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.

21.           Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz.

22.           Y le llevaron a un lugar llamado Gólgota, que traducido es: Lugar de la Calavera.

23.           Y le dieron a beber vino mezclado con mirra; mas él no lo tomó.

24.           Cuando le hubieron crucificado, repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes sobre ellos para ver qué se llevaría cada uno.

25.           Era la hora tercera cuando le crucificaron.

26.           Y el título escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDÍOS.

27.           Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda.

28.           Y se cumplió la Escritura que dice: Y fue contado con los inicuos.

29.           Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! Tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas,

30.           Sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.

31.           De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar.

32.           El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.

33.           Cuando vino la hora sexta, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.

34.           Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? Que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

35.           Y algunos de los que estaban allí decían, al oírlo: Mirad, llama a Elías.

36.           Y corrió uno, y empapando una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a bajarle.

37.           Mas Jesús, dando una gran voz, expiró.

38.           Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.

INTRODUCCIÓN

Es común ver que muchos creyentes tienen un conocimiento general sobre esta parte, y en especial tienen enfoque en el juicio, en el castigo físico, en la crucifixión de Jesús.

Mas hoy quiero centrarme en la causa de su condena: ¿Por qué “REY DE LOS JUDÍOS”?

Es cierto que los hombres que entregaban a Jesús sabían que para un pueblo invasor extranjero y su juez, como no entenderían las cuestiones religiosas, simplificaron y buscaron un acusación fácil y rápida de juzgar, porque a los romanos cualquier hombre que se hiciera rey era una amenaza y grave, apeligrando los intereses del Imperio Romano. ¿Se acuerdan cómo Herodes mató a dos mil niños de Belén y sus alrededores con la noticia traída por los magos que buscaban al rey que había nacido?

Mas ¡esta es la gloria de Dios! Que puede y es capaz de incitar, de mover, de hacer pensar a todos los hombres hacia y en la dirección de su plan. Pues en realidad la causa: EL REY DE LOS JUDÍOS era cierto a los ojos de aquellos que le entregaron y a Pilato, mas igualmente tiene una importancia fundamental para nosotros hoy. Así también lo fueron cada palabra que formularon los acusadores y entregadores mirando a Jesús crucificado.

Y esto también les digo para que ustedes sepan el por qué los hijos de Dios son hoy perseguidos, son atribulados y el grado con que son maltratados por los demás hombres.

EL REY DE LOS JUDÍOS

Finalmente esta fue la condena que le impusieron. Pero en la lectura vemos que Pilato se sorprende de la actitud de Jesús, pues no presentaba los rasgos de una persona que conduce a un pueblo o una nación para una rebelión contra Roma. Es decir, no encontraba enojo, ni ira, menos sed de venganza contra los romanos; más bien un espíritu apacible y sobre todo, que no abría la boca para defenderse. No parecía una persona violenta.

Cuando los entregadores vieron esa reacción de Pilato, porque éste buscaba soltarle; dice la Biblia: pero los judíos daban voces, diciendo: si a éste sueltas, no eres amigo de César; todo el que se hace rey, a César se opone. (San Juan 19:12)

Entonces Pilato dice a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey! Pero ellos gritaron: ¡Fuera, fuera, crucifícale! Pilato les dijo: ¿A vuestro Rey he de crucificar? Respondieron los principales sacerdotes: No tenemos más rey que César. Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Tomaron, pues, a Jesús, y le llevaron. (San Juan 19:14-16)

Esta es la razón de por qué Jesús es EL REY DE LOS JUDÍOS. Porque los sacerdotes y los demás hombres que les secundaban para entregarle (incluyendo los romanos) decían lo cierto: “NO TENEMOS MÁS REY QUE CÉSAR”.

Es por eso que la Biblia dice: Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios. (Romanos 2:28-29)

Realmente lo que se está definiendo no es solamente la muerte de Jesús, sino quiénes son los hijos de Dios y quiénes son los hijos de las tinieblas y quién es su dios.

Por eso, Jesús habló de diferentes maneras respecto a esto:

·        Volvió a enviar otros siervos diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas. Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otro a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron. Al oírlo el rey, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó a aquellos homicidas, y quemó su ciudad. Entonces dijo a sus siervos: Las bodas a la verdad están preparadas; mas los que fueron convidados no eran dignos. Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. (San Mateo 22:4-9)

·        Aconteció que el pueblo se quejó a oídos de Jehová; y lo oyó Jehová, y ardió su ira, y se encendió en ellos fuego de Jehová, y consumió uno de los extremos del campamento. Entonces el pueblo clamó a Moisés, y Moisés oró a Jehová, y el fuego se extinguió. Y llamó a aquel lugar Tabera, porque el fuego de Jehová se encendió en ellos. Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne! Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ojos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos. (Números 11:1-6)

Pequeños actos, reacciones imperceptibles, palabras dichas sin una razón evidente son las que muestran la semilla desnuda de la persona. Así como los sacerdotes y los demás judíos que entregaban a Jesús dijeron: “No tenemos más rey que César”. Estas son las palabras, son las reacciones, son los deseos que muestran si son hijos de Dios o si son hijos de los hombres. Y también son las declaraciones que muestran el espíritu que hay en ellos.

Por eso, lo que aparentemente Pilato puso como causa de la condena de Jesús: EL REY DE LOS JUDÍOS, en realidad es cierto. ES EL REY DE TODOS LOS JUDÍOS CUYOS CORAZONES ESTÁN CIRCUNCIDADOS  PARA CRISTO, EL REY DE TODOS LOS HIJOS DE LA PROMESA.

JUNTAMENTE CRUCIFICADO

Es por esta causa que ustedes no deben estar extrañados cuando son perseguidos, que sean condenados y utilicen de argucias para finalmente condenarlos, porque viendo que Pilato ni con el argumento de sedicioso les accedía en su petición, recurrieron al nombre de César y para meterle en un callejón sin salida, pidieron que se hiciese según la costumbre de las fiestas, que se liberase a un reo, cualquiera que pidiesen, a Barrabás el más terrible y malvado en ese momento.

¿Por qué? Porque justamente su condenación, su maldad tenía que alcanzar el punto de rebasamiento del vaso de su juicio. Es por eso que los hijos del mundo o los hijos de los hombres jamás pueden recibir la salvación, uno porque no estuvieron predestinados, y segundo porque sus actos, sus males toman acciones contra ellos mismos llegando a la condenación. Como lo dijo Jesús: No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto. Porque cada árbol se conoce por su fruto; pues no se cosechan higos de los espinos, ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (San Lucas 6:43-45)

Así como Judas Iscariote nació como el hijo de perdición, es decir, nacer como hijo de los hombres condenado y sin salvación es una cosa, mas otra peor fue que finalmente entregue a Jesús a la cruz. Por eso Jesús dijo: Bueno le fuera a ese hombre no haber nacido. (San Mateo 26:24). El apóstol Pablo también dice así: los cuales mataron al Señor Jesús y a sus propios profetas, y a nosotros nos expulsaron; y no agradan a Dios, y se oponen a todos los hombres, impidiéndonos hablar a los gentiles para que éstos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo. (1 Tesalonicenses 2:15-16). Así resultan todos los hijos de los hombres cuyo dios es César, o Faraón, o el dios que en ese momento de la historia gobierne.

En cambio, es la causa de por qué la Biblia nos dice: Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gálatas 2:20).

Aquí existe una clara diferencia, Jesús crucificado en la cruz como EL REY DE LOS JUDÍOS y nosotros (los hijos de la promesa) crucificados juntamente con él por medio del Espíritu Santo que nos hizo partícipes de la cruz, de la muerte, de la sepultura y de la resurrección –lo cual es nuestro bautismo en el Espíritu Santo. Y los sacerdotes, los ancianos, Pilato y los romanos, o sea, los hijos de los hombres condenando, crucificando, cuyo dios es CESAR.

Por tanto, lo que Pilato escribió por escribir una condena en la cruz de Jesús, es una realidad para todos nosotros que sabemos y conocemos y creemos en Jesús: EL REY DE LOS JUDÍOS, ¡nuestro REY!

Y juntamente con Cristo fuimos crucificados, para que todos nuestros pecados fuesen pagados en su justo precio: LA MUERTE. Y no como muchos evangélicos piensan y enseñan diciendo que cuando uno decide creer en Jesús hoy, Cristo con su sangre les perdona los pecados. ¡No es así! Por eso la Biblia dice en Colosenses 2:13-15: Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. O sea, nos hizo participar en el Espíritu Santo juntamente con Cristo Jesús en ese momento, y para eso estábamos predestinados.

Y ahora que fuimos crucificados juntamente con Cristo Jesús en aquella por medio del Espíritu Santo, o sea, que fuimos nosotros partícipes vivos en el Espíritu Santo. REPITO NUEVAMENTE: Y al contrario de lo que muchos enseñan diciendo que cuando uno hace la oración sincera y de fe de aceptación de Jesús como tu Señor y Salvador, eres salvo por su sangre. ¡No! Tiene que existir muerte (la tuya) para que tus pecados sean perdonados, y lo hicimos en el Espíritu Santo.

Por eso Romanos 6:6-11 dice: sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él; sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él. Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive. Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Otra vez dice: Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera. Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios. (Romanos 7:3-4)

Y porque todos estábamos ahí, todos los hijos de la promesa, pasados, presentes y futuros; el cartel que condenaba a Jesús: EL REY DE LOS JUDÍOS es cierto para todos nosotros, porque él es nuestro rey.

Nuevamente, porque estuvimos en ahí juntamente con Cristo por medio del Espíritu Santo, fuimos hechos un cuerpo en Jesús: porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. (Romanos 12:4-5)

CONTADO CON LOS INICUOS

Y esas mismas burlas que Jesús recibió estando crucificado, y justamente las recibió porque es EL REY DE LOS JUDÍOS (SALVADOS); por tanto, no es de extrañarse que ustedes también sean atribulados hoy terriblemente.

En ese entonces nosotros simplemente estábamos en el Espíritu Santo, pero hoy nosotros vivos en carne y vivos en el Espíritu de Cristo, hoy somos perseguidos por todos aquellos que son hijos de los hombres, aquellos que tienen a César por rey, los hombres incrédulos del mundo.

Y la Biblia dice que esto es justo: Esto es demostración del justo juicio de Dios, para que seáis tenidos por dignos del reino de Dios, por el cual asimismo padecéis. Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros). (2 Tesalonicenses 1:5-10)

Por eso existen tantos burladores, tantas personas quienes piensan que han conseguido imponerse sobre ustedes. ¿Cuántos de ustedes no son tentados a que muestren el Cristo que hay en ustedes? Hoy también muchos se alzan sobre ustedes diciendo que ellos son y tienen por rey a César. Y son sacerdotes, fariseos, escribas, saduceos, son Pilatos, soldados, romanos, escarnecedores.

Y seguro que cada uno de ellos tienen que hacer toda la maldad, tienen que caer por medio de su maldad, hasta que colmen los vasos de ira que Dios tiene preparado para todos aquellos que hacen lo malo.

EL VELO DEL TEMPLO SE RASGÓ EN DOS DE ARRIBA ABAJO

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades. (Efesios 2:13-16)

Antes, estábamos predestinados para ser santos y sin mancha, pero ahora lo somos en plenitud con la muerte de Jesús en la cruz. Y la cruz es hoy la separación entre nosotros: “los hijos de la promesa” y los hijos de los hombres.

Y si antes nosotros vivíamos y hacíamos como los hombres del mundo, muertos en nuestros delitos y corrupción, amigos del mundo y aceptados como hombre del mundo. Pero hoy, llamados y conociendo que estamos justificados y vivos en Cristo, somos muertos de ellos pero vivos en Cristo y vivos para Dios, cada día.

Por eso, muchas veces no entendemos las diferentes persecuciones, ni por quienes vienen las persecuciones. Incluso de personas que pensábamos que eran hermanos en la milicia de Cristo, hoy muestran las señales y actúan como esos provocadores bajo la cruz de Jesús. Y muchos nos piden señales, prodigios; pero no es para creer, y si aún Jesús se bajara de la cruz como ellos deseaban, ¡lo volverían a crucificar con más clavos!

Es necesario que aprendamos a renunciar a muchos amores del mundo, porque la esperanza de los hijos de perdición al igual que ayer no es más que condenar AL REY DE LOS JUDÍOS y a todos los hijos de Dios juntamente.

Cuando el sacrificio de Jesús y nosotros juntamente con él, fueron pagados el justo precio: mas la paga del pecado es muerte. Por eso dice la Biblia: porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. (Romanos 8:2-4).

Y porque se pagó todo el precio exigido por Dios, se rompió el velo del templo en dos, de arriba abajo. Para que nosotros, que pagamos nuestros pecados en el cuerpo de Jesús, hoy podemos entrar libremente. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. (Hebreos 10:19-22)

EL ENGAÑO DEL FALSO EVANGELIO

Con las aperturas que desean mostrar muchas iglesias con el Evangelio de Jesucristo, se olvidan de estos principios del REY DE LOS JUDÍOS Y QUE NOSOTROS ESTUVIMOS JUNTAMENTE CRUCIFICADOS. O sea, que el número de todos los predestinados desde antes de la fundación del mundo murieron juntamente, eso significa.

Pero el engaño del falso evangelio que hoy se predica es escuchar la voz de los burladores que están bajo la cruz, diciendo:

·        Y los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza y diciendo: ¡Bah! Tú que derribas el templo de Dios, y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz.

·        De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.

Hoy también muchas personas claman y reclaman diciendo que la Biblia es muy dura, que si fuera más liviana, si fuera más permisiva, si fuera más amorosa, nosotros también creeríamos en Jesús. Y muchos siendo engañados por esa seducción, han cercenado la Biblia; ya no hicieron eliminando el antiguo testamento.

Y además proclaman a todos los que desean escuchar diciendo que la salvación es para todo el mundo, que Jesús no vino a condenar al mundo.

Mas no saben estos que aquellos que debían ser salvados, murieron juntamente con Cristo. Y hoy también aquellos quienes participaron en el Espíritu y que ahora viene el llamamiento efectivo en carne podrán tomar su cruz y seguir a Cristo. Sin mover, ni cambiar un ápice de las Sagradas Escrituras.

Por eso, no hay que dejarse llevar por estos engañadores, que aparentan y expresan su posible deseo de creer; pero no están aptos para ello, pues su rey es César. Pero para los elegidos, EL REY DE LOS JUDÍOS ES NUESTRO REY.

CONCLUSIÓN

Es la razón de por qué Jesús tenía que morir solo, porque él llevaría todos nuestros pecados en su carne y nosotros participaríamos en su carne para muerte. Por eso cuando dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. (San Juan 13:36)

Realmente ese fue nuestro bautismo en el Espíritu Santo, pues juntamente con Jesús morimos y resucitamos. Ahora, cuando lean pasajes como Efesios 2:4-9 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.

Por eso la Iglesia Presbiteriana Reformada cree que la salvación es por GRACIA, no recibes la salvación en el momento en que tú crees y confiesas; sino que el hecho de salvación sucedió en el Espíritu Santo, simplemente porque eres un elegido por Dios desde antes de la fundación del mundo. Y lo que hoy crees y confiesas es el cumplimiento de tu llamamiento. Así que desde tus inicios eres una persona diferente y elegida. Así también desde que naciste, ya naciste bautizado en el Espíritu Santo, sin importar cuándo haya sido tu decisión de creer o tu bautismo en agua.

Así es el amor inconmensurable de nuestro Señor Jesucristo. Ahora, ¿quién nos podrá separar de Cristo? Pues ya no estamos bajo la ley de los mandamientos, sino bajo la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010