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Sermón en el día de Jesús 8 de marzo de 2009.

Título: EL LIDERAZGO

Biblia: 2 Samuel 23:1-39

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     Estas son las palabras postreras de David. Dijo David hijo de Isaí, dijo aquel varón que fue levantado en alto, el ungido del Dios de Jacob, el dulce cantor de Israel:

2.     El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.

3.     El Dios de Israel ha dicho, me habló la Roca de Israel: Habrá un justo que gobierne entre los hombres, que gobierne en el temor de Dios.

4.     Será como la luz de la mañana, como el resplandor del sol en una mañana sin nubes, como la lluvia que hace brotar la hierba de la tierra.

5.     No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo.

6.     Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, los cuales nadie toma con la mano;

7.     Sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, y son del todo quemados en su lugar.

8.     Estos son los nombres de los valientes que tuvo David: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.

9.     Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel.

10.           Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.

11.           Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos.

12.           El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.

13.           Y tres de los treinta jefes descendieron y vinieron en tiempo de la siega a David en la cueva de Adulam; y el campamento de los filisteos estaba en el valle de Refaim.

14.           David entonces estaba en el lugar fuerte, y había en Belén una guarnición de los filisteos.

15.           Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozo de Belén que está junto a la puerta!

16.           Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo:

17.           Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla. Los tres valientes hicieron esto.

18.           Y Abisai hermano de Joab, hijo de Sarvia, fue el principal de los treinta. Este alzó su lanza contra trescientos, a quienes mató, y ganó renombre con los tres.

19.           El era el más renombrado de los treinta, y llegó a ser su jefe; mas no igualó a los tres primeros.

20.           Después, Benaía hijo de Joiada, hijo de un varón esforzado, grande en proezas, de Cabseel. Este mató a dos leones de Moab; y él mismo descendió y mató a un león en medio de un foso cuando estaba nevando.

21.           También mató él a un egipcio, hombre de gran estatura; y tenía el egipcio una lanza en su mano, pero descendió contra él con un palo, y arrebató al egipcio la lanza de la mano, y lo mató con su propia lanza.

22.           Esto hizo Benaía hijo de Joiada, y ganó renombre con los tres valientes.

23.           Fue renombrado entre los treinta, pero no igualó a los tres primeros. Y lo puso David como jefe de su guardia personal.

24.           Asael hermano de Joab fue de los treinta; Elhanán hijo de Dodo de Belén,

25.           Sama harodita, Elica harodita,

26.           Heles paltita, Ira hijo de Iques, tecoíta,

27.           Abiezer anatotita, Mebunai husatita,

28.           Salmón ahohíta, Maharai netofatita,

29.           Heleb hijo de Baana, netofatita, Itai hijo de Ribai, de Gabaa de los hijos de Benjamín,

30.           Benaía piratonita, Hidai del arroyo de Gaas,

31.           Abi-albón arbatita, Azmavet barhumita,

32.           Eliaba  saalbonita, Jonatán de los hijos de Jasén,

33.           Sama ararita, Ahíam hijo de Sarar, ararita,

34.           Elifelet hijo de Ahasbai, hijo de Maaca, Eliam hijo de Ahitofel, gilonita,

35.           Hezrai carmelita, Paarai arbita,

36.           Igal hijo de Natán, de Soba, Bani gadita,

37.           Selec amonita, Naharai beerotita, escudero de Joab hijo de Sarvia,

38.           Ira itrita, Gareb itrita,

39.           Urías heteo; treinta y siete por todos.

INTRODUCCIÓN

Por lo general en el mundo vemos a diferentes tipos de liderazgos:

Liderazgos que provienen por el poder y la posición: porque uno es presidente, porque uno es director, consejero de una empresa, director de un colegio. Son liderazgos que están embutidos dentro de los cargos. Son personas que tienen más o menos características o personalidad de liderazgo, y también se va amoldando y aprendiendo a la situación. Pero siempre se puede ver el don de liderazgo que tiene por las decisiones que toma, la actitud que asume, de cómo guía a las personas que están bajo su autoridad. Y no faltan aquellos que imponen su autoridad simplemente porque tiene el poder para hacerlo.

También están los liderazgos por motivos económicos, aquellos que tienen son los dominadores y aquellos que no tienen se someten a ese liderazgo.

No falta el liderazgo por consenso, los gobiernos de consenso. Es un liderazgo muy débil, donde se debe favores y se paga favores. Todo está en función a intereses personales y grupales por encima de todo.

Entonces, ¿cómo funciona el liderazgo en la iglesia? ¿Cómo es el liderazgo y cómo debe ser el liderazgo del pastor? Ahora, que estamos con el tema de LA IGLESIA 911, sabemos que muchos vendrán a la iglesia y necesitamos líderes, ¿cómo lo establecemos?

En la iglesia existe un orden de autoridad, en especial la iglesia presbiteriana: pastor principal, co-pastor, “el residente” (por darle un nombre quien es un egresado del seminario, está en tiempo de prueba y aprendizaje en el campo y antes de ser ordenado pastor), evangelista (seminarista). Luego están aquellas autoridades entre los miembros: presbítero, diácono.

Generalmente, las iglesias hacen hincapié en la autoridad por la antigüedad y están expuestos a los principios de autoridad del mundo. Noten que aquí hago una clara diferenciación, digo “autoridad” y no “liderazgo”. Este es uno de los puntos buenos de la iglesia presbiteriana que es muy democrática, pero también es un punto débil porque se administra por medio de votos cuando aquellos que están en lugares de autoridad no tienen liderazgo.

Estamos con esta serie que comenzó con Isaías 49, La Iglesia 911, el ejército de Dios, en donde estuvimos hablando de las obras que Jehová está haciendo y que hará por medio de nuestra iglesia; naturalmente  cuando la iglesia aumenta en la cantidad de miembros, siempre se debe organizar, distribuir los trabajos y tareas entre los diferentes miembros y llevar juntos la carga, porque la iglesia es un cuerpo de diferentes miembros y se requiere de diferentes dones. Mas un punto crucial son los líderes y el liderazgo que muestren.

Ciertamente que somos una iglesia presbiteriana donde se respetará las autoridades, pero nos manejaremos en el principio del liderazgo según los principios que aprendemos en la Biblia.

Porque justamente quiero romper los vicios que tanto mal hacen a la iglesia y hace perder la autoridad de la iglesia de Jesucristo y pervierte el Evangelio de Cristo. Autoridades por imposición, por parentesco, por posición social y económica en el mundo, por amiguismo, por antigüedad, por cargo o por título, son cosas que quiero evitar.

Por de pronto ustedes saben la regla numero uno de nuestra iglesia: que todos tienen que ser discipulados entre 3 a 5 años primeramente. Y esto sin importar con qué cargo o autoridad haya tenido en otros lugares, pues toda persona que se somete a la autoridad de Dios y de la Biblia es el verdadero discípulo de Jesús, y así podremos ver su fe. Pero también es importante el discipulado que hacemos porque así todos alcanzamos “un mismo conocimiento de Dios” y conseguimos “la unidad en la fe de Jesucristo”, logramos tener “una misma visión, conocimiento de la voluntad y obra de Dios”. Es lo que venimos haciendo desde siete años sin pausa, semana tras semana. Y como dije siempre, ¡en este punto no hay excepciones! Como hicieron los apóstoles para elegir al que supla a Judas Iscariote: Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. (Hechos 1:21-22). Eligieron una persona que les acompañó y pasó por lo mismo, no un neófito.

EL LIDERAZGO EN LA BIBLIA Y LA AUTORIDAD NATURAL

Dice la Biblia: entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. (San Marcos 10:28-31)

Lo que Jesús dice aquí es que en el reino de Dios, el gobierno, la autoridad y el liderazgo se mide por otros parámetros. Este pasaje puede interpretarse y aplicarse también respecto a las autoridades en el reino de Dios, y la iglesia también es parte de este reino, y hay que aplicarla.

Es el principio con que nosotros nos manejaremos, y mientras yo esté vivo y sea el pastor de esta iglesia se manejará con estos principios: Jesús dice que el primero puede ser último y el último primero. La autoridad en la iglesia no se establece por sangre, carne, amistad, parentesco, por influencias, por antigüedad, sino por liderazgo que tenga y muestre la persona. Y en especial para una Iglesia 911 como nosotros es primordial para mantener la buena voluntad de Dios con su iglesia.

¿Con qué se mide el liderazgo? ¿Cómo podremos saber acerca del liderazgo que tiene una persona? ¿Cómo se irá definiendo?

Veamos los versículos 8-12 y resaltaremos los hechos importantes y que nos interesan:

  • v. 8: estos son los nombres de los valientes que tuvo David.
  • V. 8: Joseb-basebet el tacmonita, principal de los capitanes; éste era Adino el eznita, que mató a ochocientos hombres en una ocasión.
  • V. 9: Después de éste, Eleazar hijo de Dodo, ahohíta, uno de los tres valientes que estaban con David cuando desafiaron a los filisteos que se habían reunido allí para la batalla, y se habían alejado los hombres de Israel. Este se levantó e hirió a los filisteos hasta que su mano se cansó, y quedó pegada su mano a la espada. Aquel día Jehová dio una gran victoria, y se volvió el pueblo en pos de él tan sólo para recoger el botín.
  • V. 11: Después de éste fue Sama hijo de Age, ararita. Los filisteos se habían reunido en Lehi, donde había un pequeño terreno lleno de lentejas, y el pueblo había huido delante de los filisteos. El entonces se paró en medio de aquel terreno y lo defendió, y mató a los filisteos; y Jehová dio una gran victoria.

Dice la Biblia que cuando todos huyeron en el campo de batalla, estos hombres se quedaron y pelearon, solos o acompañando a David.

¿Y qué podemos decir de David? Cuando todo el pueblo estaba con miedo por causa de Goliat el gigante, y todos los días durante 40 días venía a amedrentar, ni el rey Saúl, y ningún otro se atrevió a decir: subiré para pelear contra este hombre. Sino fue David, el joven pastor quien se animó confiado en el Señor Jehová y porque sabía cómo el Espíritu de Jehová estaba sobre él para darle esa fuerza y poder.

¿Y se acuerdan de las palabras de David? Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla, y él os entregará en nuestras manos. (1 Samuel 17:45-47)

Y luego de finalizada esta batalla con gran victoria, dos hechos muestran cómo el liderazgo basado en el conocimiento de Dios y en el poder del Espíritu Santo da la autoridad delante de los hombres, es “un liderazgo de Dios y una autoridad que naturalmente fluye en este hombre”:

1.     1 Samuel 18:1 Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.

2.    1 Samuel 18:5-7 Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl. Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.

No es una autoridad impuesta, no es una autoridad resultado de una elección, sino es una autoridad de Dios que resulta del liderazgo que se muestran en la batalla.

Y así también está sucediendo en nuestra iglesia. El liderazgo que ustedes muestran, lo esforzado que ustedes sean en el aprendizaje de todo conocimiento de Dios, de la perseverancia en la oración, de la fe y convicción en Jesucristo que muestran en los distintos quehaceres de la iglesia, de la valentía y la paciencia en la evangelización y en otros ministerios, el poder del Espíritu Santo del cual están equipados.

Les digo bien claro, el primero puede ser postrero y el postrero primero. Pero también el primero será siempre primero si se esfuerza y es valiente.

Y dejemos bien en claro: estas son las reglas para cualquier cargo, el liderazgo bíblico y la autoridad que se ganen y muestren. Luego no se enojen porque se quedaron postergados, porque ustedes no creyeron ni permanecieron fieles a Dios. Porque inclusive a mí, pastor David, ¡Dios me muestra que si no estoy bien delante de él puedo ser relegado y el talento traspasado a otras persona!

Ahora les interesa esto: ¿Cómo pueden ser líderes y tener la autoridad de Dios?

EL LIDERAZGO NACE DEL CONOCIMIENTO Y DE LA FE

Muchos creyentes piensan que este liderazgo viene como un don, como una unción del Espíritu Santo. Que una persona lo puede recibir instantánea y súbitamente cuando le sobreviene el fuego del Santo Espíritu. Les digo que eso es solamente una pequeña parte, porque el liderazgo nace y se desarrolla con: 1) el conocimiento de Dios,  2) se perfecciona con la fe en Jesucristo y  3) aumenta con la autoridad de Dios que se gana todos los días.

Cuando todo el ejército de Israel huía, ¿cómo pudieron estos tres valientes quedarse solos para matar a tantos hombres? ¿Cómo pudo David enfrentar al gigante general aún a su corta edad?

¿Cómo tienen que hacer ustedes para tener este liderazgo bíblico y la autoridad en el reino de Dios?

La respuesta está en el capítulo 1 Samuel 22 que hemos leído.

Y David confiesa su liderazgo de esta manera:

V. 2-4 Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Esta confesión solamente puede surgir y declararse cuando lo ha vivido personalmente y en repetidas veces:

  • Salvador mío: v. 5-7 Me rodearon ondas de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó a sus oídos.
  • Mi libertador: v. 16-18 Entonces aparecieron los torrentes de las aguas, y quedaron al descubierto los cimientos del mundo; a la reprensión de Jehová, por el soplo del aliento de su nariz. Envió desde lo alto y me tomó; me sacó de las muchas aguas. Me libró de poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, aunque eran más fuertes que yo.
  • Fortaleza mía: v. 19-20 Me asaltaron en el día de mi quebranto; mas Jehová fue mi apoyo, y me sacó a lugar espacioso; me libró, porque se agradó de mí.
  • Dios mío: v. 24-25 Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad; por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista.
  • Tú eres mi lámpara: v. 28-30 Porque tú salvas al pueblo afligido, mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos. Tú eres mi lámpara, oh Jehová; mi Dios alumbrará mis tinieblas. Contigo desbarataré ejércitos, y con mi Dios asaltaré muros.
  • Jehová es mi escudo: v. 31 en cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová. Escudo es a todos los que en él esperan.
  • Jehová me ciñe de fuerza: v. 33-35 Dios es el que me ciñe de fuerza, y quien despeja mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, de manera que se doble el arco de bronce con mis brazos.
  • Jehová engrande: v. 36-39 Me diste asimismo el escudo de tu salvación, y tu benignidad me ha engrandecido. Tú ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado. Perseguiré a mis enemigos, y los destruiré, y no volveré hasta acabarlos. Los consumiré y los heriré, de modo que no se levanten; caerán debajo de mis pies.
  • Jehová da la autoridad: v. 44-46 Me has librado de las contiendas del pueblo; me guardaste para que fuese cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me servirá. Los hijos de extraños se someterán a mí; al oír de mí, me obedecerán. Los extraños se debilitarán, y saldrán temblando de sus encierros.
  • Jehová tiene celo por ti y te cuida: v. 48-49 El Dios que venga mis agravios, y sujeta pueblos debajo de mí; el que me libra de enemigos, y aun me exalta sobre los que se levantan contra mí; me libraste del varón violento.

Recuerden que estas confesiones no son sacadas de la Biblia, sino experimentadas, probadas una y otra vez. Hoy tampoco ha cambiado este principio, para que puedas tener valentía y liderazgo en los momentos oportunos, es necesario que diariamente pruebes tu fe en el mundo, lo practiques en los diferentes ministerios de la iglesia. Y cuando se te requiera, no fallarás.

También el liderazgo y la autoridad de Dios vienen cuando:

  • Su palabra está en tu boca: 23:2 el Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua.
  • Cuando tienes un pacto perpetuo con el Señor: v. 23:5 No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo.
  • Cuando ves que los enemigos son destruidos según tu pedido: v. 23:6-7 Mas los impíos serán todos ellos como espinos arrancados, los cuales nadie toma con la mano; sino que el que quiere tocarlos se arma de hierro y de asta de lanza, y son del todo quemados en su lugar.

EL LIDERAZGO VIENE CON LA OBEDIENCIA Y LA PRÁCTICA

Se dan cuenta cómo recibes el conocimiento, pero tienes que practicarlo, tienes que comprobar una y otra vez que Jehová está por ti, para que en el día de la batalla estés firme. No funciona con deseos, no funciona solamente con declaraciones de fe diciendo: “creo en Jesucristo”, o “en nombre de Jesús”.

Las diferentes prácticas que hoy hacemos, de los estudios bíblicos que hacemos, las oraciones que nos impone para buscarle. Todo esto conduce al liderazgo. Y sepan que jamás se consigue con el deseo, ni con nombramientos, ni con la bendición que pueda hacer algún pastor. Porque tienes que recibir el poder del Espíritu Santo.

Solamente con una actitud humilde y de obediencia a Dios, de cuidar de andar todos los días en el camino de Jesucristo. Este poder aumenta gradualmente, lo compruebas y luego con certeza lo puedes aplicar. Y sobre todo evangelizar, porque es la batalla en sí, la cual pruebas cada día, cada semana.

Sé que algunos desean buscar el “secreto” del liderazgo, en realidad todo está a la luz de la Biblia, mas no todos obedecen. Ahora sí existe un secreto, es cuando el creyente obedece y Dios le fortalece en lo más íntimo, esta comunión sí es un secreto, porque está dado entre Dios y únicamente la persona que la recibe. Pero los frutos salen a luz.

CONCLUSIÓN:

La iglesia de Dios tiene que ser liderada por personas que han recibido su don de liderazgo del Espíritu Santo. Naturalmente que es un don difícil de sostener, de hacerlo perdurar, porque hay que estar muy atento. Pero también es un don que puedes perder fácilmente cuando te has desviado de la Verdad, quedando solamente la autoridad humana.

Y un ejemplo de cuánto apreciaban los apóstoles este don de liderazgo lo podemos ver en este versículo: En aquellos días, como creciera el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que las viudas de aquéllos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. (Hechos 6:1-4)

Un punto clave para un buen liderazgo es conocer y reconocer los liderazgos de otras personas, y que tú te aboques en aquel don que Dios te ha dado primariamente: en este caso de los apóstoles fue la oración y el ministerio de la palabra. Recuerden que todos somos miembros los unos de los otros de un mismo cuerpo cuya cabeza es Cristo Jesús.

Sé sabio todos los días, obedece y practica la Palabra de Dios para tu liderazgo oportuno.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010