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Sermón en el día de Jesús 1 de marzo de 2009.

Título: COMO UN EJÉRCITO DE DIOS

Biblia: 1 Crónicas 12:18-40

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

18.           Entonces el Espíritu vino sobre Amasai, jefe de los treinta, y dijo: Por ti, oh David, y contigo, oh hijo de Isaí. Paz, paz contigo, y paz con tus ayudadores, pues también tu Dios te ayuda. Y David los recibió, y los puso entre los capitanes de la tropa.

19.           También se pasaron a David algunos de Manasés, cuando vino con los filisteos a la batalla contra Saúl (pero David no les ayudó, porque los jefes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: Con peligro de nuestras cabezas se pasará a su señor Saúl).

20.           Así que viniendo él a Siclag, se pasaron a él de los de Manasés, Adnas, Jozabad, Jediaiel, Micael, Jozabad, Eliú y Ziletai, príncipes de millares de los de Manasés.

21.           Estos ayudaron a David contra la banda de merodeadores, pues todos ellos eran hombres valientes, y fueron capitanes en el ejército.

22.           Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.

23.           Y este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y vinieron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:

24.           De los hijos de Judá que traían escudo y lanza, seis mil ochocientos, listos para la guerra.

25.           De los hijos de Simeón, siete mil cien hombres, valientes y esforzados para la guerra.

26.           De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos;

27.           Asimismo Joiada, príncipe de los del linaje de Aarón, y con él tres mil setecientos,

28.           Y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintidós de los principales de la casa de su padre.

29.           De los hijos de Benjamín hermanos de Saúl, tres mil; porque hasta entonces muchos de ellos se mantenían fieles a la casa de Saúl.

30.           De los hijos de Efraín, veinte mil ochocientos, muy valientes, varones ilustres en las casas de sus padres.

31.           De la media tribu de Manasés, dieciocho mil, los cuales fueron tomados por lista para venir a poner a David por rey.

32.           De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.

33.           De Zabulón cincuenta mil, que salían a campaña prontos para la guerra, con toda clase de armas de guerra, dispuestos a pelear sin doblez de corazón.

34.           De Neftalí, mil capitanes, y con ellos treinta y siete mil con escudo y lanza.

35.           De los de Dan, dispuestos a pelear, veintiocho mil seiscientos.

36.           De Aser, dispuestos para la guerra y preparados para pelear, cuarenta mil.

37.           Y del otro lado del Jordán, de los rubenitas y gaditas y de la media tribu de Manasés, ciento veinte mil con toda clase de armas de guerra.

38.           Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey.

39.           Y estuvieron allí con David tres días comiendo y bebiendo, porque sus hermanos habían preparado para ellos.

40.           También los que les eran vecinos, hasta Isacar y Zabulón y Neftalí, trajeron víveres en asnos, camellos, mulos y bueyes; provisión de harina, tortas de higos, pasas, vino y aceite, y bueyes y ovejas en abundancia, porque en Israel había alegría.

INTRODUCCIÓN

Es cierto que con LA IGLESIA 911, Dios nos ha dado una gran visión y promesa sobre las cosas que irán sucediendo en nuestra iglesia y en esta tierra. Como les dije la semana pasada, es lo que hemos estado clamando, lo que deseamos que suceda en esta tierra.

Pero para muchos quedan preguntas como: ¿Será cierto? Otros se preguntan: ¿Cómo sucederán las cosas? Incluso aquellos más minuciosos: ¿Cuándo sucederán? ¿De qué manera transcurrirán los hechos? ¿Qué señales habrá? ¿Con qué se iniciará?

Y justamente estuve pensando en todas las palabras que el Señor nos ha ido entregando para entender, pues es necesario comprender las cosas grandes y los detalles para no apresurarnos, para hacer todo lo necesario y algo importante: ¡no cometer errores!

Uno de los aspectos muy importante es cómo comenzará, ¿qué debemos hacer nosotros? Y en eso estuve orando cuando leyendo la Biblia el Señor me muestra este versículo:

CON MI ESPÍRITU

Entonces respondió y me habló diciendo: Ésta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Quién eres tú, oh gran monte? Delante de Zorobabel serás reducido a llanura; él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella. Vino palabra de Jehová a mí, diciendo: Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa, y sus manos la acabarán; y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a vosotros. (Zacarías 4:6-9)

No es por un hecho que nosotros iniciemos, lo que provoquemos, sino que el Espíritu Santo hará la obra, y nosotros sin importar el número de ayudadores, seremos testigos al ver la gran obra de Dios.

Por eso, les decía bien claro la semana pasada, no es cuestión de una campaña de fe, o un gran movimiento de evangelismo, sino que el tiempo ha llegado para que el Espíritu Santo despierte los corazones de los hombres, llame a los elegidos de diferentes lugares y en variados países para que vengan: porque a los huesos secos les dará vida el Espíritu de Dios. No con ejército, ni con fuerza, sino Jehová de los ejércitos ha dicho: con mi Espíritu.

Por eso, aquí no hay lugar para el soberbio, no hay nadie que pueda decir: ¡yo hice esto! Todos nosotros hemos obedecido, hemos guardado la palabra y hemos seguido las instrucciones que nos fueron dadas. Somos bendecidos para ver y porque sucederá en medio nuestro.

Veremos una gran obra de Dios. Es cierto que también como dice el texto bíblico de hoy que nos vendrán muchos ayudadores para levantar y que se cumplirá en este tiempo, pero no somos más que eso, colaboradores de Dios en las cosas que él hace.

Y RECIBIRÉIS PODER

Ahora bien, está claro que será hecho por el Espíritu de Dios. Pero el eslabón más débil soy yo, somos nosotros. Porque sabemos que cuando vengan, seremos nosotros quienes enseñemos, los discipulemos, los consolemos, los curemos a las heridas, a las perniquebradas. Y en este punto todos tenemos un temor: ¿será que con el conocimiento que tengo lo podré hacer? Pues, hoy mismo, en muchos aspectos ustedes se quedan mudos, no entienden. Conocen un poco la Biblia pero no lo suficiente para enseñar, y menos para discutir, rebatir, a parlamentar sobre la Palabra, sobre las doctrinas bíblicas.

Leamos juntos San Lucas 24:38-49 Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces les dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos. Y les dijo: Éstas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos. Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas. He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.

Talvez estas sean las misma preguntas que se plantearon los discípulos y las están haciendo ustedes: ¿Será cierto? ¿Cómo podré ser colaborador de todo esto? ¡No estoy preparado aún!

Seguro que estas son las preguntas que ustedes se formulan en su interior. De la misma manera como los discípulos estaban atónitos porque veían a alguien que estaba muerto ayer, y hoy aparecía delante de ellos, y les estaba hablando y comiendo. Hoy también es la misma estupefacción, ¡el Espíritu Santo nos habla por medio de la Biblia y somos escépticos respecto a todo esto!

Y seguro que sirven las mismas palabras de Jesús para sus discípulos por la incredulidad: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo, no lo creían, y estaban maravillados.

Mas existe algo muy grande en ustedes, como lo expresó Jesús: porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron. (San Juan 20:29).

Seguro que algunos no creerán de las cosas que digo, o para otros les será nuevo. Por eso, Dios envía su palabra, nos da el tiempo para que podamos digerir poco a poco, que nuestra fe pueda ponerse a la velocidad de las obras de Dios, convencernos de las cosas que el Señor ya plantó en nosotros. Es parecido a cuando suben en un colectivo de trasporte público, cuando el colectivo arranca tú sientes la aceleración y tratas de sujetarte para adaptarte a esa nueva velocidad. Pero cuando ha tomado una velocidad constante, tú puedes incluso largar las manos y viajas a la misma velocidad, te adaptas rápidamente. Por eso, hay que alimentarse de a poco, pues si no se atragantan.

Muchos de ustedes tuvieron una semana para digerir LA IGLESIA 911, otros que escuchan por primera vez no entenderá lo que les hablo, y ya tienen que subirse al colectivo cuando ha tomado la velocidad de una semana. Por eso, es necesario que uno esté constantemente velando en oración y permanecer sin faltar a la iglesia, pues solamente así se puede acompañar el ritmo de crecimiento de la iglesia. Tú no sabes en qué tiempo el Señor derramará su gracia, por eso sirve el “velar en todo tiempo”.

Esa turbación, los pensamientos de incredulidad que les sobrevenía a los discípulos son los mismos pensamientos que hoy tendrán. ¿Seré capaz de discipular, de enseñar, de liderar? Porque hoy conocen mucho de la Biblia, han escuchado muchos sermones y participado de muchos estudios bíblicos, pero sienten que cuando deciden, aún no tienen palabras y doctrinas para enseñar con claridad, con convencimiento, hablar en pasos secuenciales, en forma más metódica para que otras personas puedan aprender. Por eso, ustedes se sienten atemorizados y se preguntan: ¿Podré hacerlo?

Pues justamente por esta debilidad, temor e incredulidad Jesús habla de: “y recibiréis poder”. A esto se le llama el Poder de la Palabra, el Poder para Predicar, para Enseñar.

Hasta ahora no han tenido porque no pidieron, pero también sucede porque hasta ahora eran “simplemente discípulos”. Como los discípulos delante de Jesucristo resucitado, iban a cambiar de papeles: de discípulos a apóstoles, ustedes también.

Y aquí está lo importante: entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas.

Esto también es recibir el poder de Dios: entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras. Hasta ahora, ustedes han escuchado muchas cosas, aprendieron muchos libros, pero es como si se olvidaran, nada se retiene. Pasa una semana y no pueden recordar qué aprendieron la semana anterior. Todo conocimiento bíblico está suelto, no son más que pasajes bíblicos, versículos sueltos, hoy no comprenden plenamente las doctrinas, no pueden hilvanar sus ideas y conocimientos para explicar con claridad, justeza y convencimiento los hechos bíblicos y especialmente las doctrinas bíblicas. Simplemente han aprendido a obedecer lo que el pastor les decía.

Este Poder del Espíritu Santo hay que pedirlo, hay que buscarlo, hay que recibirlo. Enseñar no es repetir versículos o expresiones que normalmente usan los pastores en las iglesias en los sermones. No, hay que hablar con conocimiento basado en la experiencia, con razonamiento propio y sobre todo con la autoridad de Dios. Y eso consiste este Poder Espiritual. Un ejemplo de este poder en los creyentes lo vemos en este pasaje: y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo. Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando con Esteban. Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que hablaba. (Hechos 6:8-10)

Por aquí se comienza y luego se va por recibir los otros Poderes del Espíritu Santo. Hoy estas son las armas del Ejército de Dios, el conocimiento y el poder en el uso de las Escrituras. El pasaje que les leí al comienzo del culto es así también: Seguid el amor; y procurad los dones espirituales, pero sobre todo que profeticéis. Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. (1 Corintios 14:1-4)

VIVA Y EFICAZ

De repente el título del sermón puede crear confusión, más aún cuando por todas partes aparecen voces de nacionalismo, de movimientos revolucionarios apoyados en ideologías que pretenden imponer sus convicciones de cualquier forma.

Pero el ejército de Dios no es un ejército que se mueve por las armas que derraman sangre o dan muerte a hombres, sino “somos soldados de Cristo sabio y eficaz en el uso de la Palabra de Dios. Sí, hoy necesitamos esta clase de soldados, que están prontos para servir al Señor Jesús en dondequiera que fueren enviados.

Para ello es necesario que tenga mucho conocimiento de la Biblia, que tenga el Poder del Espíritu Santo de tal manera que toda palabra con que predica y enseña produzca estos puntos que prometen las Escrituras: porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta. (Hebreos 4:12-13)

Existen personas quienes piensan que con sólo recibir el poder del Espíritu Santo automáticamente recibirán el conocimiento de las Escrituras como añadidura; pero no es así. Es más, jamás tendrán el poder del Espíritu Santo, y menos lo podrán manifestar a los ojos del mundo cuando ustedes no guardan los mandamientos de Jehová Dios. Solamente así, a más del poder del conocimiento se agrega que sus enseñanzas sean: ¡VIVA Y EFICAZ!

Hoy ustedes tienen que pedir, buscar, anhelar este poder del conocimiento de Dios para que puedan enseñar, discipular a aquellos que vienen para que ellos también sean parte del ejército de Dios que predica el Evangelio de Jesucristo por todas las calles y casas, a todos los individuos de esta tierra y más allá de las fronteras.

Vendrán muchos ayudadores, pero necesito que ustedes me ayuden en discipularlos. Porque saben que esa es la regla de la Biblia y la regla de nuestra iglesia: sin discipulado nadie puede asumir cargos de responsabilidad salvo el salir a evangelizar. No importa el crédito que se hayan ganado en otros lugares.

Sí, vendrán muchos ayudadores, pero tenemos que discipularlos. ¿Quién podrá hacer eso? Aquel que reciba el Poder del Espíritu Santo, aquel que ha permanecido fiel y acompañado todo este proceso. Recuerden cómo 500 personas vieron la ascensión de Jesús al cielo, pero solamente 120 recibieron el bautismo de fuego.

Tienen que confiar en Dios, hoy mucho del temor que sienten ustedes es porque no han recibido el poder del Espíritu Santo que les abre el entendimiento, el don para enseñar, el don para liderar, el don para discernir. No saben cuán viva y eficaz puede ser sus palabras cuando enseñen.

UN SOLO CORAZÓN

La palabra de Dios dice:

v. 22 Porque entonces todos los días venía ayuda a David, hasta hacerse un gran ejército, como ejército de Dios.

v. 38 Todos estos hombres de guerra, dispuestos para guerrear, vinieron con corazón perfecto a Hebrón, para poner a David por rey sobre todo Israel; asimismo todos los demás de Israel estaban de un mismo ánimo para poner a David por rey.

Piensen, ¿cómo es posible que personas quienes nunca se vieron antes puedan venir, juntarse y hacerse un gran ejército, como ejército de Dios si el Espíritu Santo no les diere un corazón fiel y unido?

Piensen, ¿cómo es posible que todos estos hombres de guerra, estén dispuestos para guerrear, y estén presentes con corazón perfecto?

Primeramente aquí siempre habla de guerreros, de valientes, de que están dispuestos: son los creyentes que en diferentes lugares hoy están con un corazón deseosos de servir, que están prontos y hoy también trabajan afanosamente por el reino de Dios.  Son personas que hoy YA SON ESFORZADOS, QUE YA SON VALIENTES. Que se han ido preparando por una gracia especial de Dios, solamente que en forma muy aislada, individual y separada. Pero a todos ellos Dios los levantará, les dará un corazón para venir a ayudarnos. Y cuando ellos vengan, comprenderán todo el proceso que hizo Dios con ellos.

Confíen: tengan confianza que Dios nos pondrá a todos con un corazón perfecto: COMO UN EJÉRCITO DE DIOS. Incluso nosotros también seremos mudados, y todos los que vengan también serán mudados de corazón, para que todos tengamos un corazón perfecto hacia Jesucristo y su Evangelio; y juntos construiremos la iglesia de Dios en esta tierra.

Y hemos de orar por ello. Y esta es la característica de los líderes: algunos son maestros de 10, otros de 100, otros de 1.000; porque saben mirar por adelantado y se anticipa en la oración, pues sin importar los tiempos creyeron en la Palabra de Dios y se prepararon en los talentos que recibieron.

¿Piensan que yo, el pastor David, estoy preparado para esto? Cierto es que siempre el Señor me mostró esto, lo he buscado y lo he pedido. Pero, incluso yo necesito recibir más poder del Espíritu Santo. Nadie está preparado para las cosas que vendrán, pero el Señor Jesús nos equipará.

Por eso Jesús nos dijo en San Juan 16:7-15: pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.

Hay que pedirlo, hay que buscarlo afanosamente, porque eso es fe. Yo sé que algunos no están muy convencidos, pero tienen que esforzarse para creerlo, hay que orar hacia este sentido y verán cómo Dios les pone la visión de los huesos secos que se levantan por el Espíritu Santo en su corazón, para que todos estemos pensando, remando hacia el mismo destino. Pues no queremos dejar relegados como los incrédulos de Cades-barnea, pero si ustedes mismos se dejan, y están perdidos buscando otras cosas, no podrán entrar.

Y más que nunca les digo esta verdad: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal. (San Mateo 6:31-34). ¿Creen en estas palabras? Pues entonces hagamos una prueba de fe, oren durante una semana pidiendo solamente el Poder del Espíritu Santo, para que estén equipados para esta gran promesa. Y a no pedir por la comida, por la bebida, por el vestido durante una semana. ¡Confiad en que Dios sabe qué necesitan y les dará!

Pero lastimosamente sé que algunos se quedarán, no orarán, ni buscarán. Siempre hubo oportunidad, siempre les he tratado de llamar, que se preparen. Pero si hoy se pierden por los afanes de su vida, si hoy se pierden porque no creen en estas promesas de Dios, si dicen cuando estas cosas sucedan entonces me subiré al tren. Verán que puede ser muy tarde. Y esto también es cierto para las personas que hoy aún no son miembros de nuestra iglesia: habrá un llamamiento de Dios para que puedan formar parte del ejército de Dios, entonces ellos tienen que responder con fe.

Los que hoy se esfuerzan y se han esforzado, recibirán 5 talentos, otros 2 talentos. Y los incrédulos de esta gran obra de Dios recibirán 1 talento. Y tendrán que negociar, pero el celo, la incredulidad, el destiempo, hará que algunos simplemente no tengan nada. Guardarán su talento hasta la venida del Señor de la recompensa. Créanme que les digo la verdad.

CONCLUSIÓN

Nuestro Padre Celestial siempre nos ha perfeccionado para las diferentes obras, porque siempre utiliza al hombre para la transmisión del evangelio, para la enseñanza de la Palabra.

E históricamente notamos en la biblia que siempre que existió un hombre fiel a Dios y que hizo cosas agradables al Señor estuvo guiado por un gran sacerdote o profeta. Hoy no es diferente, siempre que una iglesia cumpla su función de formar a creyentes en la unidad de la fe y del conocimiento de Jesucristo, veremos tiempos buenos, hombres valientes que viven en la fe.

Cada uno de ustedes tienen su responsabilidad, pues cada uno tiene que desear, buscar hasta recibir los Poderes del Espíritu Santo y practicar en todo conocimiento. Sepan que Dios nos unirá para que seamos como un cuerpo de ejército de Dios para ver esta gran obra y participar en ella.

La próxima semana estaré predicando acerca del liderazgo de este ejército de Dios. Sobre quiénes serán los líderes, cómo se buscará, y quiénes podrán ser. Recuerden que siempre nosotros seguimos el principio bíblico, en nuestra iglesia no tiene relevancia los años de asistencia, o las ofrendas que haga, sino cuán preparado y apto está para la obra del Señor. Y la biblia misma impone esta regla de oro: Respondió Jesús y dijo: de cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. (San Marcos 10:29-31)

Esfuércense y no se olviden del desafío de fe de orar solamente por el reino de Dios por una semana.

Que Dios les bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010