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Sermón en el día de Jesús 25 de enero de 2009.

Título: LOS PRIVILEGIADOS

Biblia: Jeremías 7:1-34

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1.     Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

2.     Ponte a la puerta de la casa de Jehová, y proclama allí esta palabra, y di: Oíd palabra de Jehová, todo Judá, los que entráis por estas puertas para adorar a Jehová.

3.     Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar.

4.     No fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es éste.

5.     Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo,

6.     Y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro,

7.     Os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

8.     He aquí, vosotros confiáis en palabras de mentira, que no aprovechan.

9.     Hurtando, matando, adulterando, jurando en falso, e incensando a Baal, y andando tras dioses extraños que no conocisteis,

10.           ¿vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos; para seguir haciendo todas estas abominaciones?

11.           ¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo lo veo, dice Jehová.

12.           Andad ahora a mi lugar en Silo, donde hice morar mi nombre al principio, y ved lo que le hice por la maldad de mi pueblo Israel.

13.           Ahora, pues, por cuanto vosotros habéis hecho todas estas obras, dice Jehová, y aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis;

14.           Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo.

15.           Os echaré de mi presencia, como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Efraín.

16.           Tú, pues, no ores por este pueblo, ni levantes por ellos clamor ni oración, ni me ruegues; porque no te oiré.

17.           ¿No ves lo que éstos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

18.           Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.

19.           ¿Me provocarán ellos a ira? Dice Jehová. ¿No obran más bien ellos mismos su propia confusión?

20.           Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor. He aquí que mi furor y mi ira se derramarán sobre este lugar, sobre los hombres, sobre los animales, sobre los árboles del campo y sobre los frutos de la tierra; se encenderán, y no se apagarán.

21.           Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Añadid vuestros holocaustos sobre vuestros sacrificios, y comed la carne.

22.           Porque no hablé yo con vuestros padres, ni nada les mandé acerca de holocaustos y de víctimas el día que los saqué de la tierra de Egipto.

23.           Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.

24.           Y no oyeron ni inclinaron su oído; antes caminaron en sus propios consejos, en la dureza de su corazón malvado, y fueron hacia atrás y no hacia delante.

25.           Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándolos desde temprano y sin cesar;

26.           Pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz, e hicieron peor que sus padres.

27.           Tú, pues, les dirás todas estas palabras, pero no te oirán; los llamarás, y no te responderán.

28.           Les dirás, por tanto: Ésta es la nación que no escuchó la voz de Jehová su Dios, ni admitió corrección; pereció la verdad, y de la boca de ellos fue cortada.

29.           Corta tu cabello, y arrójalo, y levanta llanto sobre las alturas; porque Jehová ha aborrecido y dejado la generación objeto de su ira.

30.           Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual fue invocado mi nombre, amancillándola.

31.           Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas, cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.

32.           Por tanto, he aquí vendrán días, ha dicho Jehová, en que no se diga más, Tofet, ni valle del hijo de Hinom, sino Valle de la Matanza; y serán enterrados en Tofet, por no haber lugar.

33.           Y serán los cuerpos muertos de este pueblo para comida de las aves del cielo y de las bestias de la tierra; y no habrá quien las espante.

34.           Y haré cesar de las ciudades de Judá, y de las calles de Jerusalén, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del esposo y la voz de la esposa; porque la tierra será desolada.

INTRODUCCIÓN

Las personas siempre tienen dos reglas de medir.

Una regla la utilizamos para medirnos a mí y a los míos, el cual puede alargarse, estirarse, tolerarse sin una medida exacta.

En cambio, tenemos otra regla para medir a los demás, ésta es inflexible, está milimetrada y siempre se quiere medir con toda rigurosidad.

Esto habla de la forma con que medimos a los demás y cuán benevolente soy conmigo mismo y con los míos. Así también sucede cuando miramos a los demás en la iglesia, quieren decir: “yo estoy bien” pero tú “no tanto”.

Jesús mismo dijo respecto a esto: Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. (San Mateo 7:2-5)

Y esto mismo sucede delante de Dios: pensamos que el Señor medirá con nuestra vara, por tanto nos juzgará y concluimos que “estamos bien”. Mas aquí viene lo más importante y nos deja estupefactos: “si estoy bien, ¿dónde están las bendiciones de Dios?”

Y esto también es parecido: “si yo estoy bien, o relativamente bien, o mejor que nunca antes, ¿por qué sigo sin salirme de pozo en donde me encuentro?”

Son los orígenes del desánimo en los creyentes.

UNA MEDIDA DIFERENTE: ¡CUMPLIDAMENTE!

Hoy muchos piensan que con eso que tienes como fe: ¡basta! Que es suficiente. Incluso hay algunos que están cansados de mejorar y mejorar sus vidas según las enseñanzas de la Biblia. Se preguntan: ¿hasta cuándo? ¿cuándo terminará todo esto?

Pues justamente este es el gran problema de los creyentes. Y parece que ustedes tampoco se salvan de esto. Incluso, en lugar de mejorar, la cosas se empeoran. ¡Y por supuesto piensan que hacen todo bien!

Se duelen más porque alcanzan a ver a muchos creyentes que no pasan por tantas disciplinas, pero que hoy están viviendo mucho mejor. ¿Mucha confusión, no?

¿Qué les parece? Que Dios insista con ustedes y tenga celo para ir corrigiendo cada vez más según todas las Palabras de las Escrituras: ¿es bueno o malo? YO LES DIGO: ¡ES UN PRIVILEGIO!

Es un privilegio que nuestro Padre Celestial esté tan cerca nuestro y esté guiando a ti, tomado de tu mano y exigiendo. Porque entonces no mide ni con nuestra vara ni con la otra con que medimos al prójimo, sino el Señor nos mide con toda justeza: con SU VARA, la Biblia, PERO EN SU JUSTA MEDIDA DE TODAS LAS COSAS.

Por eso la Palabra de Dios nos dice hoy dos veces:

1.     Así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: Mejorad vuestros caminos y vuestras obras, y os haré morar en este lugar

2.     Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras.

Evidentemente que son buenas noticias para el nuevo hombre en Cristo, pero son malas noticias para la vieja carne que aún desea prevalecer en los rincones de nuestra carne. Por eso, siempre tratamos de buscar algún consuelo entre los hombres, o entre las iglesias que nos digan que ¡hoy estoy bien! Porque el camino del discipulado para perfeccionarnos según toda la Biblia es largo, implica muchos cambios, renuncia a muchas de las cosas que amamos, riquezas, glorias.

Por eso dice Jehová: no fiéis en palabras de mentira, diciendo: Templo de Jehová, templo de Jehová, templo de Jehová es este. No basta que tú digas que eres cristiano, que asistes a la iglesia sin faltar. Dios dice que esas medidas para medir tu vida NO TIENEN NINGUNA VALIDEZ PARA ÉL. En cambio nos dice que nuestra vida, nuestros actos, nuestro carácter, nuestra actitud, nuestra fe y conocimiento de Dios tiene que mejorar cumplidamente. Jesús mismo lo dijo: De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. (San Mateo 5:19-20)

¿En base a qué debemos medirnos? ¿Según la regla de los hombres?  ¿Según las reglas enseñadas por las iglesias? ¿O según las Escrituras de Dios? ¡Por supuesto que según las reglas de la Biblia! Y ESO CUMPLIDAMENTE, o sea: suficientemente según a cómo espera Dios de sus hijos. Pues únicamente así se cumplen estas palabras: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (San Juan 15:7-10)

No piensen ustedes que están suficientemente capacitados, no hay que pensar que están haciendo lo suficiente. Pues esa medida, y ese juicio, lo haces según tu vara de medir, en realidad el juzgamiento proviene de Dios y él te enseña su complacencia, demostrándolo por medio de la Escritura, durante la oración, en los diferentes actos de tu vida. Porque puedes sentir el beneplácito de Dios para contigo: Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (Romanos 8:27-28)

Cuando una persona dentro del discipulado de Dios está pasando por un desierto, sea porque tiene que aprender a guardar los mandamientos de Dios o porque están reincidiendo en los pecados, cuando están en esto, pues nada les saldrá bien hasta que lo aprendan cumplidamente también. Y hay que saber que durante el transcurso del desierto no pasan cosas nuevas o espectaculares; si intentan un nuevo negocio o un nuevo trabajo, simplemente dará para comer el pan diario. ¿Eso está mal? ¡NO! ¿Pero si no me salen las cosas? ¿dónde está la prosperidad? ¿Las bendiciones? Pues justamente Dios está midiendo si haces CUMPLIDAMENTE su Palabra. Y la medida de CUMPLIMIENTO, no es simplemente cumplir ahora para aparentar que estás haciendo, pues cuando Dios dice cumplidamente, está juzgando tus obras pero sobre todo el corazón para saber que estás convencido, que estás plenamente de acuerdo que es el camino de Dios y el viejo era maldad y corrupción de tu viejo hombre. Y que ahora no cambiarás definitivamente. Seguro que te probará si verdaderamente cumplirás con la nueva medida de la vara de Dios, y tienes que aprobar. Pues si no, se repetirá hasta que lo consigas.

¿Es todo este proceso que Dios tiene contigo malo? No, sino es un gran privilegio, porque Dios te está tratando como hijo, y quiere elevarte hasta la imagen de Jesucristo.

LOS PRIVILEGIADOS

Pues estamos en este proceso de aprender a ser “cumplidamente mejores”.

¿Cómo sé que este vacío que siento o la ausencia de una mejoría está bien? Estás bien cuando creces en el conocimiento de Dios, aprendes y te mantienes constante en la búsqueda de Dios, cuando sigues sin pecar y porque Dios sigue revelando nuevas palabras. Cuando no te cansas y sigues en el discipulado.

Por eso, cuando hoy ustedes son tratados en toda la palabra de Dios hasta que mejoren cumplidamente en todos sus caminos y en todas sus obras, es ¡una bendición de Dios!

Necesitan aprender cuánto su vida está escondido en Cristo. Siempre Dios insiste más con aquel que ama más, limpia, lo disciplina cuando tiene mayor celo por la persona. Y te ayuda para que cumplidamente hagas la Palabra de Dios, luego cuando has cumplido con esa vara de medición que tiene Dios, el Señor espera algo más: LA INICIATIVA PROPIA. ¿Qué significa esto? Que tú mismo tengas celo para defender a Dios y sus palabras delante de hombres. Un ejemplo de eso es cuando el joven David se adelanta para pelear contra Goliat, cuando todo el campamento de Israel estaban temerosos; y David dijo: Y dijo David a Saúl: No se desmaye el corazón de ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará contra este filisteo. Dijo Saúl a David: No podrás tú ir contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud. David respondió a Saúl: Tu siervo era pastor de las ovejas de su padre; y cuando venía un león, o un oso, y tomaba algún cordero de la manada, salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba. Fuese león, fuese oso, tu siervo lo mataba; y este filisteo incircunciso será como uno de ellos, porque ha provocado al ejército del Dios viviente. Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo. (1 Samuel 17:32-37)

Por eso, hay que ser paciente, entender el proceso de discipulado de Dios y su camino. Así lo dice San Juan 15:1-2 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Y si hoy Dios te trata así, es porque eres un “privilegiado”. ¿Amén?

Cuando Dios ve que tú tratas de tener frutos de fe delante de él, el Señor te limpia y ve tu reacción. Si sigues creciendo, él te limpia nuevamente, y así sucesivamente.

En cambio existen hijos, con quienes Dios ha renunciado a limpiar, se queda quieto y en silencio respecto a esa persona. Sí, estos son los que verdaderamente están en problemas. Hoy, dado la situación y en tu dolor no puedes apreciar esto en toda su magnitud, pero llegará el día que sí verás los frutos de haber sido tratado con tanto privilegio por el Señor.

¿Están cansados? ¿Cansados de no ver el final? Mas tienen que saber que ustedes son objeto de su mayor cuidado. Leamos el siguiente pasaje de Hebreos 12:6-7 que dice: Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?

Por eso son privilegiados, porque reciben la disciplina del Señor. Mas aquí existe un punto muy importante, dice Dios: si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos.

¿Qué es soportar la disciplina? ¿Es morderse el diente y aguantar que pase el temporal? Sí, es una forma. Pero definitivamente, esa no es la manera de Dios. Sino que soportar la disciplina en Dios, significa que tienes que ser más que vencedor respecto a la disciplina. Al comienzo será duro, no sabrás dónde estás parado. Mas luego te recuperas, buscas la palabra de Dios para entender la situación. El Espíritu Santo te mostrará las situaciones parecidas, encuentras en qué desea Dios que te disciplines, de qué forma tienes que soportar. Te enseña hacia dónde tienes que mejorar y cuáles las obras que espera de ti.

A más de eso, se deben corregir sus pecados, enderezar tus pasos, tus pensamientos y tus deseos. Como dice en Hebreos 12:12-13 Por lo cual, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas; y haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino, sino que sea sanado. ¿No es este pasaje igual al que hemos leído en Jeremías? Pero si mejorareis cumplidamente vuestros caminos y vuestras obras; si con verdad hiciereis justicia entre el hombre y su prójimo, y no oprimiereis al extranjero, al huérfano y a la viuda, ni en este lugar derramareis la sangre inocente, ni anduviereis en pos de dioses ajenos para mal vuestro, os haré morar en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres para siempre.

Finalmente mejorar cumplidamente tus caminos y tus obras significa:

  • tienes que vivir y aprender a tener gozo,
  • a buscar el rostro de Dios cada día para consolarte y enderezar tus pasos.
  • Y esperarás pacientemente en fe hasta que recibas el bien que Dios te da.

Por eso son privilegiados, porque Dios se está preocupando por ustedes. Que no los abandona, que pone celo por ustedes. Es más, Su Palabra crece cada día en la iglesia, verán que pueden decaer en su ánimo, pero no se postran definitivamente.

¿Cuándo sé que estoy comprendiendo plenamente la palabra de Dios?

CUANDO SOY MAESTRO

No es suficiente que tú vivas según la Palabra de Dios. Hace un momento les hablé de la iniciativa personal, de tu respuesta por el celo de Jehová que tienes. Y eso primeramente se manifiesta cuando tú enseñas a ti, a tus hijos y a otros la palabra de Dios con tus palabras y tus obras.

Generalmente las personas dicen: la Biblia lo dice. El pastor lo dijo. La iglesia enseña así. Cuando tú hablas de esta manera estás hablando en tercera persona. Significa que tú no estás compenetrado con la Palabra de Dios. Esto no es entender la palabra de Dios cumplidamente, significa que no estás discipulado suficientemente, no lo has vivido ni comprobado que es cierto, por eso no puedes defender a Dios y sus palabras. De esto dice la Biblia: el pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero oprimía sin derecho. Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé. Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia cabeza, dice Jehová el Señor. (Ezequiel 22:29-31)

La medida de vivir cumplidamente la Palabra de Dios se ve en los resultados, cuando tú eres capaz de vivir y de enseñar diciendo:  “esto es así”, porque yo lo vivo, y experimento la presencia de Dios y el Espíritu Santo me da testimonio de que esto es cierto.

Y cuando uno vive con convicción, enseña con firmeza y no cambia: tiene la ropa de las escrituras bien puesta. Por eso Jesús dijo: De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. (San Mateo 5:19)

Ahora, les quiero enseñar de un nuevo método de leer la Biblia y aprender de ella para que sean cumplidores:

INGENIERÍA INVERSA

Hasta el versículo 7 podemos ver que es lo que debe hacer el creyente. Mas generalmente, no se tiene muchos detalles. En cambio, en la Biblia, aparecen con mayor detalle, aquellos pecados que cometen los hombres y cómo Dios juzga a esos pecados.

¿Qué es la ingeniería inversa? Bueno es un nombre que yo estoy utilizando.

·        Es preguntarse por qué Dios condena estos pecados, ¿cuáles son los mandamientos que se ha quebrantado?

·        Aparecen las realidades de la vida en donde han caído, entonces es buscar: ¿qué dejaron de hacer? ¿cómo se llegó a ese extremo? ¿Qué se dejó de enseñar para que el hombre caiga hasta ese extremo?

·        Es preguntarse, ¿por qué se repiten los mismos problemas tanto en los padres como en los hijos? ¿Por qué el hombre no aprende de sus errores? ¿En qué ha fallado el hombre delante de Dios?

·        Es buscar las respuestas: ¿qué hizo el sacerdote? ¿Qué hizo el profeta? ¿Cómo podría evitarse ese mal?

Porque por lo general, las personas cuando leen la Biblia, siempre desean leer cosas buenas, las promesas, las bendiciones, los finales felices, buscan versículos que les da aliento y fortaleza. Pero no se detienen pacientemente en las maldiciones, en los castigos, en las profecías de los que fueron destruidos.

CONCLUSIÓN

Es primordial que ustedes se sientan orgullosos y halagados de ser los privilegiados de Dios. Porque esta actitud les ayudará a acortar más el camino para mejorar sus sendas y vivir la Palabra de Dios cumplidamente.

Por eso el factor tiempo es muy importante, la paciencia. La fe de que “todo cuanto hace Dios por ti es por tu bien”. Y tratar de no huir de su presencia. Entonces el Padre Celestial siempre te ayudará y te dará nuevos incentivos para que sigas firme en este camino.

Recuerda que Dios hace esto porque eres amado por él, porque eres su hijo que fue comprado con la sangre de Jesucristo. Eres un privilegiado.

Comienza dando “gracias a Dios por toda disciplina” para que tú mejores cumplidamente tu vida, habrás dado un gran paso hacia delante.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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