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Sermón en el día 21 de enero de 2009. Título: MÁS QUE VENCEDORES (Parte 2) Biblia: Romanos 8:1-39 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1. Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 2. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. 3. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; 4. para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. 5. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. 7. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; 8. Y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. 9. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. 10. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. 11. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. 12. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; 13. Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. 15. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! 16. El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. 18. Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. 19. Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. 20. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; 21. Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. 22. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; 23. Y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo. 24. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25. Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos. 26. Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. 27. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos. 28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. 29. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. 30. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. 31. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32. El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. 35. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36. Como está escrito: por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. 37. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39. Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. INTRODUCCIÓNPor lo general, cuando mencionamos el tema sobre: “más que vencedores”, las personas refieren al tema de la salvación que se da cuando está redimido de todos sus pecados. Por tanto, no existe ninguna condenación porque estamos y andamos en el Espíritu Santo, somos más que vencedores. Es una porción muy importante y grande, pero “Más que vencedores” no debe limitarse a eso. Tenemos que sentirnos y seguros de cómo somos más que vencedores respecto al pecado pero también respecto a la vida en Cristo Jesús de todos los días. Porque nuestra vida con Cristo Jesús, sea en la vida, sea en la muerte, en todo esto debe cumplirse: “NINGUNA CONDENACIÓN HAY PARA LOS QUE ESTÁN EN CRISTO JESÚS”. Es cierto que somos “más que vencedor” porque nadie nos puede hacer frente porque el Espíritu Santo mora en nosotros y Dios está por nosotros. Es cierto que somos “Más que vencedor” porque Dios Padre nos concedió a su propio hijo en expiación y redención de nuestros pecados, por eso nos ha hecho parte de su cuerpo como un miembro, y nos da todas las cosas. Es cierto que somos más que vencedores porque de cualquier acusación estamos justificados porque es Dios quien nos justifica. Es cierto que somos más que vencedores porque nadie puede condenarnos, ni siquiera la muerte nos puede contener porque juntamente con Cristo Jesús hemos sido crucificados, muertos y sepultados, pero también juntamente con él hemos sido resucitados para que se pueda decir: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. (1 Corintios 15:54-57) En todo somos hoy “MÁS QUE VENCEDORES” por medio de Jesucristo y en Cristo. Mas hoy quiero hablar un poco de algo que muchos no toman en consideración respecto a “más que vencedores” y son las preguntas: “¿Quién es el que condenará? O ¿quién nos separará del amor de Cristo? Porque muchos “creen” que son más que vencedores en Cristo Jesús, pero no lo pueden vivir en toda plenitud y gozo como un victorioso, porque la presión y los problemas del mundo le abruman, y muchos consideran que simplemente “más que vencedores” es una esperanza, un hecho espiritual y gozo a futuro en la morada eterna. Se suelen escuchar de muchos creyentes quienes esperan ser completamente “Más que vencedores” el día que Jesús vuelva. Pero mientras tanto, no lo somos tanto. Pues justamente esa es la actitud que hoy,
y en especial el libro de Romanos nos quiere transmitir y enseñar que estamos
cortos de vista; ¿se acuerdan de las palabras del apóstol Pablo a los romanos
cuando envió esta carta? Porque deseo
veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;
esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros
y a mí. Y luego decía: Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a
anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (Romanos
1:11-15) Hoy muchos creyentes viven como esclavos o esclavizados, principalmente porque no tienen fe y también por falta de conocimiento. Se acuerdan de la pregunta: ¿Quién es el que condenará? O ¿quién nos separará del amor de Cristo? Si el creyente hoy no siente ni puede vivir como “Más que vencedor” en todos los aspectos de su vida diaria, significa que sí está siendo “condenado”, que sí se siente “separado del amor de Cristo”. Solamente cuando en tu vida suceda esto: “ninguna condenación” porque andas conforme a la ley del Espíritu, entonces vivirás todos los días como Más que vencedor. Mientras que en algún punto de tu vida “tengas algo de qué ser condenado, sea respecto a los mandamientos y respecto a las pruebas del diablo,” no podrás sentirte “más que vencedor”. LAS TRES GRANDES PRUEBASEn el libro de San Mateo 4 vemos cómo Jesús va al desierto para orar y ayunar durante cuarenta días. Al final de ese período, el diablo viene y le tienta con tres grandes pruebas. Y respecto a eso, podemos decir que son las tres variedades clásicas con que el diablo tienta hoy también a todos los hijos de Dios cotidianamente: Primero: son todas las necesidades básicas, alimentos, vestidos, trabajo, vivienda, familia, y cómo suplirse de estos ítems. Segundo: es la presencia de Dios, la certeza de la fe que tienes en Dios, el conocimiento y experiencia que está puesto en prueba, si vives bíblicamente. Si él verdaderamente Dios te ayudará así como dice la Biblia y que tú seas merecedor del cuidado, ayuda y rescate. Tercero: es la tentación respecto al mundo con sus riquezas, gloria, todo lo codiciable, lo que causa envidia al hombre en sus necesidades y deseos, de satisfacer sus sueños y sus deseos más íntimos. Jesús salió victorioso como Más que vencedor para que luego vinieran los ángeles a servirle. También cabe mencionar aquí: que ninguna condenación hubo para Jesús, porque venció bíblicamente al pecado y al tentador. Ahora bien, ¿por qué menciono esta parábola? Pues así como nosotros fuimos conocidos, predestinados, llamados, justificados y glorificados en Cristo Jesús; nosotros también por medio de aprender y guardar en todo la Palabra de Dios de tal manera que “NINGUNA CONDENACIÓN HAY” porque vivimos conforme al Espíritu y no conforme a la carne. Significa que siempre que no puedas vencer las tentaciones del diablo en estas 3 variedades de pruebas, nunca te sentirás MÁS QUE VENCEDOR porque el diablo tiene con qué condenarte. Y esto que digo es cierto, por eso tenemos como un guía el libro de Job. Una cosa es que nosotros leamos y sepamos
que somos más que vencedores, que todas las cosas nos ayudan a bien para
aquellos que aman a Dios. Pero hasta que no aprendas a andar en el Espíritu,
siempre estará alguien quien te acusa y te sentirás pequeño, que eres débil, y
te sentirás apartado del amor de Cristo. Verdaderamente el diablo jamás te puede
alejar o sacarte del amor de Cristo, pero si no puedes vencer porque andas en
Espíritu, te sentirás fracasado y automáticamente se te borrará el gozo y la
victoria de “más que vencedor”. Es la razón de por qué la biblia dice hoy: porque el ocuparse de la carne es muerte,
pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. (v. 6) Es la razón de por qué tienen que fortalecerse en todo conocimiento y fe, y guardar el mandamiento de Dios, como dice la Palabra de Dios hoy: porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (v.13-15) ¿Cuánto hay que guardar los mandamientos y vivir según el Espíritu para no ser esclavizado y sentirte más que vencedor? El versículo 1 tiene la respuesta: Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Por eso dice la biblia de Job: Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has
considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto
y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:8) ¿Nos cuesta? Claro que sí. Vemos cuán largo es el camino para que podamos vencer en cada mandamiento, bueno; ahí está un ejemplo de cuán grave es la corrupción del pecado donde hemos caído. Pero gracias a nuestro Señor Jesucristo que fuimos librados de todos ellos, y hoy nos dice que es posible por su poder: Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (v.9-11) MÁS QUE VENCEDORES
El siguiente punto que hoy nos falta para que experimentemos que en todas las cosas sí somos “más que vencedores”, viene de guardar los mandamientos según la ley del Espíritu, de vencer las tentaciones y en todos los aspectos de la vida poder vivir respondiendo estas preguntas: 1. ¿Quién contra nosotros? 2. ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas? 3. ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? 4. ¿Quién es el que condenará? 5. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Como les dije, hasta ahora, estas preguntas fueron formuladas y respondidas respecto a nuestra redención en Cristo Jesús, o sea, respecto a la justificación y glorificación. Ahora viene la otra parte, para que en todo seamos más que vencedores, y que pueda declarar a todos que “TODO LO PUEDO EN CRISTO QUE ME FORTALECE”. Concentrémonos en los versículos 35 al 39. A parte de las pruebas que nos sobreviene, también tenemos diferentes situaciones del día a día, donde debemos vivir con fe, vencer con la ayuda del poder del Espíritu Santo y el conocimiento de la Palabra:
Pero existen aquellos quienes han solucionado muchos problemas, luchan por santificarse cada día. Pero siempre están las personas quienes como buitres, huelen que en tu vida o en tu casa algo no está bien, y lanzan palabras o quieren probar cómo estás de fe y sacuden tu árbol para ver si no cae una fruta podrida. De eso, también tenemos que ser más que vencedor. No tienes que dar ninguna razón, salvo por Jesucristo. ¡Ninguna condenación delante de los hombres también!
Es imprescindible que en todas las cosas tengas la experiencia de que nada ni nadie te podrá separar del amor de Cristo Jesús. Y que siempre has podido guardar tu fe en el Espíritu para que ninguna condenación haya. ACTITUD DE VIDA DEL QUE ES MÁS QUE VENCEDORPRIMERO: NINGUNA CONDENACIÓN HAY. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. (Santiago 4:7-10) Serán ustedes más que vencedor cuando en todos los aspectos crecen y viven guardando los mandamientos de Dios, y nadie les puede reprochar falta alguna, salvo en cosas relacionados a Jesucristo. SEGUNDO:
vivir como
más que vencedor en la ESPERANZA DE TODAS LAS BENDICIONES SUCEDERÁN. Vivirá
con esa paciencia, pero siempre como MÁS QUE VENCEDOR. Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no
es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? Pero si esperamos lo
que no vemos, con paciencia lo aguardamos. (v. 24-25) Veamos qué dice Habacuc 3:17-19 Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar. Es un ejemplo de cómo es la vida de un Más que Vencedor. TERCERO: vivir como más que vencedor porque LAS COSAS SE CUMPLIERON EN TI. ¿Se acuerdan de las bendiciones que están escritas a lo largo y ancho de la Biblia? Aquellas bendiciones como Levítico 26, como Deuteronomio 28, como las bendiciones del pacto. Sí, estamos hablando de sus cumplimientos. Porque cuando verdaderamente veamos, seamos testigos, cuando lo tengamos en nuestras manos, entonces podemos decir que en todos los aspectos soy más que vencedor. ¿No es cierto? Y así mismo como dice el libro de Josué: De esta manera dio Jehová a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres, y la poseyeron y habitaron en ella. Y Jehová les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y ninguno de todos sus enemigos pudo hacerles frente, porque Jehová entregó en sus manos a todos sus enemigos. No faltó palabra de todas las buenas promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel; todo se cumplió. (Josué 21:43-45) CONCLUSIÓN:Para que podamos decir que SOMOS MÁS QUE VENCEDORES POR MEDIO DE AQUEL QUE NOS AMÓ; en todas las cosas: en toda la Palabra de Dios, sea en mandamientos, sea en vida a la imagen de Jesucristo, sea en bendiciones, sea en la esperanza: NINGUNA CONDENACIÓN HAY porque ustedes viven según el Espíritu Santo. Y esto delante de Dios, delante los ángeles, delante del diablo, delante de los hombres y delante de todo lo creado. No es que esté pidiendo cosas imposibles, sino más bien son posibles porque vivimos conforme al Espíritu y porque el Espíritu Santo mora en nosotros. Por eso dice la Biblia: Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (v. 11) Cuando puedes vivir y sentirte como Más que Vencedor, el gozo y la plenitud se completará, entenderás la voluntad de Dios. Tu comunión con el Padre será íntimo. Tu manifestación como hijo de Dios será como una luz que ilumina las tinieblas de este mundo. No es un imposible, para eso el Señor
Jesús nos envió a su Santo Espíritu: El
que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y
haremos morada con él. El que no me ama, no guardará mis palabras; y la palabra
que habéis oído no es mí, sino del Padre que me envió. Os he dicho estas cosas
estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo
que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el
mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo. (San Juan 14:23-27) Esta es la manifestación de los hijos de Dios, primero como imagen de Cristo para que ninguna condenación haya en nosotros, y luego que también manifestemos como más que vencedor. Que Dios te bendiga. Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito. |
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