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Sermón en el día de navidad 25 de diciembre de 2008.

Título: LA NAVIDAD, EL PRINCIPIO DEL CUMPLIMIENTO

Biblia: San Lucas 2:1-20

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado.

2.     Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria.

3.     E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad.

4.     Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David;

5.     Para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

6.     Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.

7.     Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.

8.     Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.

9.     Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.

10.           Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os hoy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:

11.           Que ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.

12.           Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

13.           Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:

14.           ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!

15.           Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.

16.           Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

17.           Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.

18.           Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.

19.           Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

20.           Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.

 

INTRODUCCIÓN:

Siempre en navidad, para creyentes como nosotros, es comprobar la mayor expresión de amor de Dios hacia nosotros. Y que podemos hablar de este tema, justamente porque el amor de Dios por medio de Jesucristo ha sido derramado en nuestras vidas.

En esta semana, mientras oraba a Dios por el sermón de hoy, leí este versículo y supe cuál iba a ser el tema de esta navidad; busquemos y leamos juntos Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Aun sin considerar el poder de Dios que puede resucitar a los muertos y darles vida nuevamente, el hecho que Dios entregue a su Hijo unigénito para que muera en sacrificio y pago de culpa por los pecados de sus escogidos es una demostración grandiosa e incuestionable del Amor de Dios. Y no está de más en decir por eso que “DIOS ES AMOR”. O que Él nos amó primero.

Pero en este versículo de Romanos 8:32, Dios no se queda solamente en ofrecer su hijo como Cordero de Dios, sino a más de todo eso, el nacimiento de Jesús como hombre en la tierra es el PRINCIPIO DEL CUMPLIMIENTO DE TODAS LAS PROMESAS DE DIOS A LOS HOMBRES. TODAS LAS PROFECÍAS ESTÁN BASADOS O SE DIRECCIONAN A JESÚS.

Para mostrarnos y prometernos nuevamente que como el nacimiento de Jesús es cierto y real, también todas las promesas ciertamente se darán y nos sobrevendrán sin falta: ¿Cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Es por eso que los libros del Antiguo Testamento están llenos de promesas, de pactos basados en el advenimiento del Mesías Jesús. Ahora, lo que viene después de este nacimiento de Jesús también es cierto, que ciertísimamente se cumplirán los hechos del Antiguo y Nuevo Testamentos en nosotros que creemos y aguardamos con esperanza.

DESDE LA PRIMERA PROMESA:

Desde la primera promesa hecha a los hombres: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. (Génesis 3:15)

¿Qué hubiera pasado si Jesús no nacía como lo hizo en tierra de Belén como lo prometido? Pues José y María vivían en la ciudad de Nazaret. ¿Saben qué? Nada hubiera pasado. Seguiríamos nosotros igual, pecadores y muertos en nuestros pecados. Porque Dios no cumplió con una de sus promesas.

Es más, hoy muchos hombres no quieren considerar que sean pecadores, no creen ver muchos pecados en su vida. Mas desde el momento en que están celebrando la navidad (o la natividad) de Jesús, están afirmando que ellos son pecadores, y que sin Jesús están perdidos y que no existe salvación fuera de Jesús.

El que no cree, ni siquiera tendría que guardar o celebrar este día como una festividad, ¿por qué hacen la cena de noche buena? Así que no tienen excusas.

Si Jesús no hubiera nacido, aun seguiríamos bajo pecado; si todas las profecías no tuviera cumplimiento estaríamos aún esclavos de los pecados, condenados y destituidos de su gloria.

Todas las obras que Jehová hace en el Antiguo Testamento están basados en la certeza del nacimiento de Jesucristo.

Tal es así que todos los pactos, todas las promesas, el perdón de pecados de Adán, la aceptación del holocausto de Abel, la salvación de Enoc sin ver la muerte, la predicación de Matusalén, la salvación de Noé y los suyos del diluvio por medio del arca, la salvación de Abraham, el pacto de Abraham, de que sus hijos serían como las estrellas del cielo, que sería bendición y que todos sus hijos recibirían la tierra en heredad, y así sucesivamente toda la biblia, si Jesús no hubiera nacido, aún lo tendríamos como una promesa. Incluso la salvación de los justificados del Antiguo Testamento deberían cancelarse y volver a su estado de corrupción.

Pero hoy, nosotros por la gracia de Dios, estamos viviendo en tiempos diferentes. Y esa es nuestra diferencia con los creyentes del Antiguo Testamento. Si ellos vivieron en base a una fe de que todo esto sucedería a través de un Mesías que vendría. En cambio, nosotros comenzamos nuestra fe desde una perspectiva de conocimiento completo de los hechos y de las promesas y profecías cumplidas con el nacimiento de Jesús.

La justificación y salvación de los antiguos también fue en Jesucristo, de la certeza de la promesa de que nacería el Mesías, y en base a esa certeza de la promesa, Dios los perdonaba y les salvaba.

Mas con nosotros es diferente. Hoy nosotros creemos sobre cosas reales, sobre hechos ocurridos con anterioridad. Hoy nosotros podemos encontrar vestigios de la vida de Jesús, de la presencia de Jesús, de testimonios de hombres quienes vivieron, que aprendieron de Cristo en persona.

Hoy sabemos que todas las promesas de Dios hacia los hombres (desde el primero) se cumplieron el día que Jesús nació en el mundo como hombre.

LAS SEÑALES DE CUMPLIMIENTO EN EL NACIMIENTO

Hoy la biblia nos dice: que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta.

Mas la profecía decía: Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad. (Micaías 5:2)

Vean cómo para que esto sucediese, Jehová incita el corazón de un incrédulo como Augusto César, a miles de kilómetros de distancia en Roma, ordena que todos los hombres sean empadronados originando una migración de grandes proporciones. María estaba encinta, cerca de la fecha del alumbramiento, no había motivos de moverse de su hogar en Nazaret. Mas el edicto del emperador romano era urgente. Y de Dios para con los hombres: ¡promesa cumplida!

Igualmente dice la biblia: Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente. Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David. (2 Samuel 7:16-17)

En otro pasaje de la biblia dice: Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; los hijos de tu padre se inclinarán a ti. cachorro de león, Judá; de la presa subiste, hijo mío. Se encorvó, y se echó como león. Así como león viejo: ¿quién lo despertará? No será quitado el cetro de Judá, ni el legislador de entre sus pies, hasta que venga Siloh; y a él se congregarán los pueblos. (Génesis 49:8-10)

Estas son las promesas de Dios hechas a los creyentes de la Antigüedad y que debían de cumplirse, y la biblia también dice hoy: Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David

Son algunas de las promesas y profecías que desde temprano Dios ha estado entregando a los hombres, para que hoy estemos seguros por tantos testimonios de que verdaderamente Jesús es el Mesías prometido bíblicamente.

EJEMPLO DE CÓMO TODAS LAS COSAS NOS AYUDAN A BIEN

Dice la biblia que José y María vivían en Nazaret de Galilea, y estando ya muy cerca los días del alumbramiento, no había motivos para que ellos salieran de viaje. Pero por un decreto del emperador Augusto Cesar de que todos fuesen empadronados en las ciudades de las familias a donde pertenecían, ellos tuvieron que emprender el viaje.

Es un ejemplo fiel de “cómo todas las cosas nos ayudan a bien” para que en Jesucristo seamos nosotros hoy hijos, hermanos, y benditos de Dios.

Alguien puede preguntarse extrañado, ¿por qué José y María vivieron en Nazaret y no en Belén? Por un lado para cuidar la vida de José y María, porque Jesús debía nacer específicamente en esa familia y en ese tiempo, Jehová estuvo cuidando de todos los detalles. Porque saben ustedes que la biblia del Antiguo Testamento estaba en las manos de cualquiera que quisiese leer, y así como hizo Herodes quien averiguó dónde ocurriría el nacimiento del rey de Israel para luego cometer el magnicidio de eliminar a todos los niños menores de dos años. También saben que Satanás no se detendría en utilizar cualquier elemento a su disposición para hacer daño a la familia de José si él hubiese estado viviendo en Belén. Es otro ejemplo de cómo “todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. (Romanos 8:28)

Mas también había que cumplir otras promesas y profecías de Dios como esta respecto a Nazaret:

Mas no habrá siempre oscuridad para la que está ahora en angustia, tal como la aflicción que le vino en el tiempo que livianamente tocaron la primera vez a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pues al fin llenará de gloria el camino del mar, de aquel lado del Jordán, en Galilea de los gentiles. El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombre de muerte, luz resplandeció sobre ellos. (Isaías 9:1-2)

Pero igualmente había de ser llamado nazareno por los hombres, por lo cual vino y habitó en la ciudad que se llama Nazaret.

CERTEZA DE NUESTRAS PROMESAS

Verán que las muchas de las promesas hechas por Dios al hombre comienza justamente con el nacimiento de Jesús. Porque justamente en él está la vida de los hombres. Con el nacimiento de Jesús, todos los hechos anteriores a Jesús –el Antiguo Testamento- se cumple y se regulariza; igualmente todos los hechos posteriores a Jesús sigue su curso de cumplimiento.

Respecto a eso podemos decir que todas las cosas se cumplieron hasta el día de hoy, y seguirán cumpliéndose hasta la eternidad.

Muchos de los enemigos de Israel fueron eliminados. El pueblo cautivo de Babilonia volvió y reconstruyeron el templo destruido. Pero finalmente nació el que definitivamente derribaría el templo hecho de manos humanas y construiría un templo eterno, no basado en piedras, en ladrillos, sino uno eterno.

Si la Jerusalén fue el centro de fe, de holocausto de todo el pueblo de Israel, para nosotros, Jesús y la nueva Jerusalén es la promesa de nuestra vida eterna y en donde glorificaremos a Dios todos los días de nuestra vida. Sí esta es la nuestra promesa y esperanza en que basa nuestra vida de fe. Y si hasta ahora, todas las cosas que fueron escritas en la biblia han sido ciertas y se cumplieron una por una: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Mirando todas las cosas de esta manera, ¿pueden ustedes creer que igualmente Dios les dará a ustedes todas las promesas que el Señor les ha hecho? Y en día de navidad también necesitamos pensar y reafirmar nuestra fe en todas las cosas que Dios nos dará en Jesucristo nuestro Señor.

Por eso, tenemos que volvernos al primer versículo que les he mencionado de Romanos:

¿CÓMO NO NOS DARÁ TAMBIÉN CON ÉL TODAS LAS COSAS?

Si Dios es capaz de mover todas las cosas, incitar el corazón de los hombres, hacer que sabios sepan que ha nacido un rey sobre la tierra y lleguen hasta Belén guiados por una estrella, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Si para anotar las promesas y profecías ya cumplidas, necesitaríamos días y meses para explicarlas todas, así también será respecto las promesas que Jesús nos prometió “en persona” hasta su segunda venida:

  • De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre. Y todo lo que pidiereis al padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré. (San Juan 14:12-14)
  • Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros. (San Juan 14: 15-17)
  • No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis. (San Juan 14:18-19)
  • El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (San Juan 14:21)
  • Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. (San Juan 14:26)
  • Permaneced en mí, y yo en vosotros. como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. (San Juan 15:4-7)
  • Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. (San Juan 15:11)
  • Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. (San Juan 15:12-15)
  • Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece. Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. (San Juan 15:18-20)

Todas las cosas de la biblia están para ser cumplidas. Y estos son algunos versículos de todas las promesas que Jesús nos ha hecho. Si su nacimiento en el mundo como hombre, fue el cumplimiento de todas las promesas; hoy también todas las promesas en Jesucristo son sí, y en él amén.

LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS COMO JESUCRISTO.

Por eso, así como hubo oposiciones en el nacimiento de Jesús y durante toda la vida de Jesús como hombre, es natural que para que cumplamos y nos gocemos en todas las promesas de Jesús tengamos dificultades, mas igual en medio de ellas, debemos tener la fe que todo se cumplirá, y nuestro llamado es justamente para eso.

Si Jesús es la manifestación de la promesa cumplida, hoy nosotros somos la manifestación de la adopción como hijos de Dios, herederos y coherederos con Cristo Jesús.

Hoy más que nunca necesitamos de la fe en las promesas de Dios para seguir manifestándonos como cristianos, como hijos; y sostener esta fe tan preciosa que nos ha concedido nuestro Padre Celestial.

Por eso dice en 1 Pedro 2:7-10 para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable; vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.

Y la navidad es esto: si crees que el nacimiento de Jesús en la tierra fue para salvarte de todos tus pecados y darte vida eterna. Hoy tienes que tener los frutos de esa navidad, si Jesús fue el principio de la promesa cumplida; hoy nosotros tenemos que buscar, cumplir y vivir esperanzado en todas las promesas siguientes hasta la venida de nuestro Señor Jesús. ESTA ES LA MANIFESTACIÓN DE LOS HIJOS DE DIOS.

CONCLUSIÓN

Hoy muchos dicen que navidad es todos los días. Pero yo prefiero vivir todos los días guardando los mandamientos, haciendo las obras de Dios diariamente, vivir en esperanza de cumplirse todas las promesas de Jesucristo. Y eso es más importante y significativo que recordar una fecha. ¿No les parece?

Si el nacimiento de Jesús fue el principio del cumplimiento de sus promesas, y si creemos realmente que Jesús nació como nuestro Salvador, es necesario saber vivir en esperanza, confiado de que todas las promesas se podrán alcanzar y aquellos que hemos recibido que se cumplirán.

Saber vivir en esperanza de estas promesas y por ello saber cuidar su vida, es la marca registrada de los creyentes en Jesucristo Señor Nuestro.

Pues si hoy no puedes vivir firmemente en la fe de Jesús, es imposible que tú creas en la promesa de Jesús que volverá para juzgar a los vivos y a los muertos, y a nosotros que nos llevará para vivir eternamente en su reino.

Que Dios les bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010