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Sermón en el día de Jesús 23 de noviembre de 2008.

Título: PAZ EN LA TORMENTA

Biblia: Hechos 27:1-44

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

1.     Cuando se decidió que habíamos de navegar para Italia, entregaron a Pablo a algunos otros presos a un centurión llamado Julio, de la compañía Augusta.

2.     Y embarcándonos en una nave adramitena que iba a tocar los puertos de Asia, zarpamos, estando con nosotros Aristarco, macedonio de Tesalónica.

3.     Al otro día llegamos a Sidón; y Julio, tratando humanamente a Pablo, le permitió que fuese a los amigos, para ser atendido por ellos.

4.     Y haciéndonos a la vela desde allí, navegamos a sotavento de Chipre, porque los vientos eran contrarios.

5.     Habiendo atravesado el mar frente a Cilicia y Panfilia, arribamos a Mira, ciudad de Licia.

6.     Y hallando allí el centurión un nave alejandrina que zarpaba para Italia, nos embarcó en ella.

7.     Navegando muchos días despacio, y llegando a duras penas frente a Gnido, porque nos impedía el viento, navegamos a sotavento de Creta, frente a Salmón.

8.     Y costeándola con dificultad, llegamos a un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

9.     Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba,

10.           Diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas.

11.           Pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía.

12.           Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí.

13.           Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta.

14.           Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón.

15.           Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar.

16.           Y habiendo corrido a sotavento de una pequeña isla llamada Clauda, con dificultad pudimos recoger el esquife.

17.           Y una vez subido a bordo, usaron de refuerzo para ceñir la nave; y teniendo temor de dar en la Sirte, arriaron las velas y quedaron a la deriva.

18.           Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar,

19.           Y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave.

20.           Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.

21.           Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida.

22.           Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave.

23.           Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo,

24.           Diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.

25.           Por tanto, oh varones, tened buen ánimo; porque yo confío en Dios que será así como se me ha dicho.

26.           Con todo, es necesario que demos en alguna isla.

27.           Venida la decimacuarta noche, y siendo llevados a través del mar Adriático, a la medianoche los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra;

28.           Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo a echar la sonda, hallaron quince brazas.

29.           Y temiendo dar en escollos, echaron cuatro anclas por la popa, y ansiaban que se hiciese de día.

30.           Entonces los marineros procuraron huir de la nave, y echando el esquife al mar, aparentaban como que querían largar las anclas de proa.

31.           Pero Pablo dijo al centurión y a los soldados: si éstos no permanecen en la nave, vosotros no podéis salvaros.

32.           Entonces los soldados cortaron las amarras del esquife y lo dejaron perderse.

33.           Cuando comenzó a amanecer, Pablo exhortaba a todos que comiesen, diciendo: Este es el decimocuarto día que veláis y permanecéis en ayunas, sin comer nada.

34.           Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud; pues ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

35.           Y habiendo dicho esto, tomó el pan y dio gracias a Dios en presencia de todos, y partiéndolo, comenzó a comer.

36.           Entonces todos, teniendo ya mejor ánimo, comieron también.

37.           Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

38.           Y ya satisfechos, aligeraron la nave, echando el trigo al mar.

39.           Cuando se hizo de día, no reconocían la tierra, pero veían una ensenada que tenía playa, en la cual acordaron varar, si pudiesen, la nave.

40.           Cortando, pues, las anclas, las dejaron en el mar, largando también las amarras del timón; e izada al viento la vela de proa, enfilaron hacia la playa.

41.           Pero dando en un lugar de dos aguas, hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, quedó inmóvil, y la popa se abría con la violencia del mar.

42.           Entonces los soldados acordaron matar a los presos, para que ninguno se fugase nadando.

43.           Pero el centurión, queriendo salvar a Pablo, les impidió este intento, y mandó que los que pudiesen nadar se echasen los primeros, y saliesen a tierra;

44.           Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció que todos se salvaron saliendo a tierra.

INTRODUCCIÓN:

¿Qué hacen ustedes cuando se les presenta un problema? Antes que nada, seguro que trataremos de digerir la realidad, ¿no es cierto? Procuramos ubicarnos, enterarnos del problema, el alcance de la situación, la gravedad del hecho.

Luego, por lo común como hombres de fe, oramos a Dios.

Ahora, hay que saber que esta primera oración es muy importante, y es muy decisiva. Porque dependiendo de cómo ustedes se sientan después, qué respuesta hayan obtenido de Dios, su forma de actuar varía, la percepción del problema cambia drásticamente. Generalmente nos calmamos porque sabemos que estamos en las manos de Dios. Que hay principios y límites que jamás pueden cambiarse para el hijo de Dios (¡claro, siempre que estés en su gracia!).

Hay personas para quienes la oración es un mero trámite, porque acudirá inmediatamente al médico, al abogado, al seguro, al jefe, al amigo, a los familiares, a los profesores, al banco, todo dependiendo de qué problema sea.

Mas hay personas quienes desean verdaderamente resolverlo a la manera de Dios, esperan en sus respuestas, porque en situaciones anteriores cuando solucionaron a su manera no les ha salido del todo bien. Desde entonces, siempre ha dicho que una siguiente vez y buscaría a Dios, y todo lo haría o hasta donde su fe le alcance. Realmente son buenos ejemplos, son creyentes interesados quienes buscan a Dios, hacer lo bueno.

Seguro que en la medida en que mejore tu fe, la solución a los problemas también será mejor. Aprenderás que hay que anticipar a los problemas, así evitarás o se presentarán minimizados. Igualmente verás que cuando uno vive más rectamente según las Palabras de Dios, los problemas disminuyen, hasta llegar a una paz.

Mas hoy les quiero contar acerca de cómo tener Paz en la Tormenta, que aún en la multitud de problemas o frente a un problema de grandes proporciones, es importante que te domine la Paz de Dios y puedas solucionar con tranquilidad y confianza.

¿Podemos considerar que todo problema inusual es una tormenta? ¡Claro que serán tormentas de diferentes grados de intensidad! Mas son tormentas al fin.

LA PAZ QUE PROVIENE DE LA FE

Indiscutiblemente que “la paz” es una respuesta que reciben los hombres de fe, que han buscado a Dios en las dificultades. Se reafirman en la fe y confianza en Jesucristo, el Dios de Salvación.

No está mal, claro que son señales de crecimiento y madurez de la fe.

Pero les digo que esta manera de tener paz que proviene de la fe y se sustenta en la fe tiene sus limitaciones porque no tiene dirección y la fe es inestable. Porque cuando el problema es corto, nos es muy útil. Mas cuando el problema se prolonga, cuando la intensidad de la tormenta es muy grande la fe no siempre se mantiene firme, y además como no se sabe el camino, no se sabe cómo resolver, ni cuánto durará, ni tiene certeza de su posición. Y todas las veces que eso pasa, estamos sujetos a temores.

Porque oramos a Dios y le contamos el problema, esperamos a que nos dé la respuesta, el camino para solucionar o que el Señor nos facilite resolver el problema. Pero ¿tendrás la fe suficiente para esperar la respuesta de Dios? ¿Tendrás la fe para hacer según el método de Dios?

Es aquí donde entra la lucha de la fe y la paciencia. Y generalmente nuestra carne y ansiedad nos vencen. Es la razón de por qué no muchos tienen experiencias concretas y específicas de la respuesta de Dios. Y al no conocer la metodología de la

Ahora bien, esta manera de obrar con fe generalmente tiene dos problemas: sustentar nuestra fe y no se sabe cómo se resuelven los problemas por falta de dirección.

LA PAZ EN LA TORMENTA

Veamos y aprendamos de qué manera un apóstol encuentra la paz en la tormenta.

Ustedes saben que por causa de los enemigos y de los malvados sacerdotes, Pablo fue apresado y estuvo preso entre 2 a 3 años aproximadamente en la cárcel. Después de muchos juicios, de tretas de los judíos para matar a Pablo. Finalmente el apóstol pide ser juzgado por César, el emperador de Roma.

Durante la navegación encuentran muchas dificultades porque los vientos no eran favorables. Leamos juntos los versículo 9-10: Y habiendo pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, por haber pasado ya el ayuno, Pablo les amonestaba, diciéndoles: Varones, veo que la navegación va a ser con perjuicio y mucha pérdida, no sólo del cargamento y de la nave, sino también de nuestras personas.

Aquí está el primer gran secreto para que una persona tenga PAZ EN LA TORMENTA.

  • SER AVISADO POR DIOS CON ANTICIPACIÓN A LOS PROBLEMAS.

Dice la Biblia en Amós 3:6-8 ¿se tocará la trompeta en la ciudad, y no se alborotará el pueblo? ¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho? Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas. Si el león ruge, ¿quién no temerá? Si habla Jehová el Señor, ¿quién no profetizará?

Ustedes saben que los problemas siempre existen, se presentan por nuestra causa o por causas ajenas.

En este caso, el apóstol Pablo recibió un aviso de Dios con anterioridad a los hechos y así lo comunicó al capitán y al dueño del barco. Vemos en las palabras de Pablo quien dice: que la navegación va a ser con perjuicio, con mucha pérdida, no sólo del cargamento y del barco, sino también de los hombres.

Ya está avisando que habrá una gran tormenta. Veamos juntos los versículos 14 y 15: pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arretabada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar.

¿Por qué PAZ EN LA TORMENTA? Porque Dios a su siervo Pablo, le avisó de antemano lo que vendría, que habría grandes problemas, peligros, pérdidas y en un comienzo hasta de muertos hablaba Dios.

Entonces, ¿por qué Pablo no estaba asustado? Porque Jehová le habló. No es un juego de suposiciones a través de la fe. No es decir: ¡tengo fe en Dios! Sino sobre bases firmes en sus propias palabras ahora y antes cuando él estaba aun en la cárcel de Jerusalén.

Esto dice que no importa cuán difícil se ponga en el intermedio, significa que esta tormenta está controlada por Dios.

¿Con qué fin hace Dios todas estas cosas? Luego se sabrá. Pero tú puedes estar seguro que no morirás. Además había una palabra que ya Jehová le había hablado con anterioridad: a la noche siguiente se le presentó el Señor y le dijo: Ten ánimo, Pablo, pues como has testificado de mí en Jerusalén, así es necesario que testifiques también en Roma. (Hechos 23:11)

Por eso, Pablo hablaba con tanta tranquilidad, y por supuesto que nadie le creía, como dice la Biblia: pero el centurión daba más crédito al piloto y al patrón de la nave, que a lo que Pablo decía. (v. 11)

Entre la Palabra de revelación de Dios a su siervo y el hecho existe un tiempo de vacío: donde tú dices algo y los otros no te creen. Pero cuando suceden aquellas cosas que habías profetizado, entonces te escucharán. Pensarán que realmente eres un hombre de Dios, diferente a los demás.

Se dan cuenta cuán diferente es con el creyente que simplemente tiene fe en Dios a quien le son sorprendidos igualmente junto a los otros incrédulos; en cambio este creyente no solamente tiene fe, sino que su fe está basada en las Palabras de Dios que dice y avisa de antemano, te dice con detalle las cosas que sucederán. ¡Ahora ustedes podrán acordarse de cuántas personas recibieron este tipo de aviso, de advertencia antes que sucedan los hechos, y comprendes que no es un invento mío!

Y tú, con tal de cuidar en guardar los mandamientos de Dios, de hacer y estar allí donde Dios te ordena, serás librado, cuidado y enseñado en el camino que has de tomar. Es cierto, Pablo también pasó y sufrió con los fuertes vientos, las olas gigantescas, igual que los otros no vio la luz del sol, ni de la luna durante 14 días. Leamos juntos lo que dice la Biblia en versículo 20: Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos.

PERO LA PAZ DE PABLO EN LA TORMENTA era diferente de cualquier otra persona de las 276 que había en el barco.

ADEMÁS, A TRAVÉS DE GRANDES HECHOS aparecen las oportunidades, los cambios, se abren las puertas para ti.

LA PAZ EN LA TORMENTA TE DA AUTORIDAD

Porque tus palabras “proféticas”, tu actitud y tu tranquilidad en Dios sorprende a todas las personas. Lo que eran antes palabras de burla, ahora se convierten en AUTORIDAD, en respeto, en voz que es escuchada con temor. Porque ven que Dios está obrando en forma especial en ti y es muy diferente a “su dios”, incluso esto sucede entre creyentes…

Vemos cuándo Pablo se levanta para hablar a todos los hombres del barco. Leamos juntos los versículos 21 al 26. Ahí notan en el versículo 23 que dice: porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quien soy y a quien sirvo.

Esta vez sí, todos le escuchan, y seguramente una vez en la isla, a salvo de la tormenta, muchos habrán estado interesados en el Evangelio de Cristo, ¡en conocer más al Dios de Pablo! Ya en Roma el centurión estuvo muy agradecido con Pablo quien le salvó la vida, y dice la Biblia: Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase. (Hechos 28:16). Y tuvo libertad de recibir a todos quienes le venían a visitarlo y enseñar en sus anchas.

Esto es lo que hace diferente, y esta es la PAZ EN LA TORMENTA. Se dan cuenta que es diferente al estado que suelen parafrasear de los hombres: “tengo fe en Dios” pero está blanco respecto a su guía, la solución y seguridad.

Sea por estas palabras directas, sea por medio de las palabras que Dios nos habla por medio de la Biblia y nos lo enseña el Espíritu Santo; cuando éstas existen, es porque TÚ ESTÁS BIEN CON DIOS, que la tormenta está controlado por Dios en todos los aspectos.

Significa que tú no eres el causante del problema, porque Dios te está hablando, te está consolando, te está guiando cómo actuar, cómo vivir, cómo responder, qué hablar.

He aquí el segundo secreto: por medio de las tormentas y la paz que tengas, cuán valientemente anuncias si conoces el motivo de Dios:

  • TE DA AUTORIDAD ANTE LOS HOMBRES Y EN LA IGLESIA.

Ahora lo importante es saber:

¿CÓMO SE PRODUCE ESTA INTERRELACIÓN CON DIOS?

El profeta Jeremías también era otra persona quien trabajaba en medio de otra tormenta, pero lo suyo no era una tormenta climática, sino era una tormenta de hombres incrédulos quienes le perseguían, enemigos de Dios quienes le atacaban, le querían ver muerto porque profetizaba que Jerusalén sería destruido, que los hombres serían muertos, que otros pocos serían llevados cautivos, y que solamente un puñado volvería de la cautividad.

Las palabras con que Jehová Dios le hablaba y le mandaba decir, y esta certeza de escuchar y obrar para Dios le hacía valiente, y persistía en esa posición.

Incluso Jehová le decía: por tanto, así dijo Jehová: si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes. (Jeremías 15:19-21)

Estamos hablando entre creyentes, estamos hablando entre personas quienes creen en Jesucristo, entre los elegidos de Dios, entre hijos de Dios e hijos de la promesa. ¿no es cierto?

Entonces, ¿cómo puede ser que algunos tengan estas revelaciones de Dios, que el Señor les hable en persona para que tengan Paz en la Tormenta y en otros simplemente viene la tormenta para sorprenderle?

Hay personas quienes creen que hay que recibir el don del profeta, el don del apóstol, o el don de pastor para recibir o escuchar las palabras de Dios. Mas no estoy de acuerdo.

Mas ¿acaso no dice la Biblia?: por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño. (Salmo 127:2)

No son cuestiones de dones, sino de cuánto eres amado por Dios. O mejor dicho, ¿cuánto tú te has ganado el amor de Dios? Recuerden la Biblia que dice: por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación. (Salmo 91:14-16)

También otro pasaje dice: las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las  reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29:29).

Saben ustedes que tanto José como Daniel fueron grandes por las revelaciones que recibían de Dios y las puertas les fueron abiertas, ¿recuerdan cómo José salvó la familia de su padre del hambre que había en la tierra y por esa revelación se constituyó en segundo después de Faraón? ¿cuántas veces Daniel salvó su vida y la de los israelitas porque tuvo las revelaciones de Dios?

Y así lo confiesa Daniel: luego se fue Daniel a su casa e hizo saber lo que había a Ananías,  Misael y Azarías, sus compañeros, para que pidiesen misericordias del Dios del cielo sobre este misterio, a fin de que Daniel y sus compañeros no pereciesen con los otros sabios de Babilonia. Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche, por lo cual bendijo Daniel al Dios del cielo. Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. El revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alaba, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey. (Daniel 2:17-23)

Y he aquí el tercer secreto:

  • SER AMADO POR DIOS PARA QUE TE REVELE EN TIEMPOS DE TORMENTA Y QUE ASÍ TE ABRA PUERTAS PARA TENER DOMINIO Y VOZ.

Recordemos lo que Jehová le pidió a Jeremías:

  • Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás.
  • Si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.
  • Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Seguro que no tendrás una revelación de hechos o sobre tiempos porque guardas un mandamiento de Dios, o porque una vez fuiste fiel a Jehová Dios. Pero así se comienza, y cuando estás arreglando tu vida con la obediencia a la Palabra de Dios, estás por buen camino.

CONCLUSIÓN:

Tienes que ser suficientemente fiel ante Dios todos los días, viviendo según la guía del Espíritu Santo, para recibir diariamente las palabras de Dios, entonces también recibirás en días de tormenta para que tengas paz.

Mas primeramente en días de quietud tienes que recibir y escuchar las Palabras de Dios, y no tratar de comprobarlo en días de tormenta.

Paz en la Tormenta es más que un hecho aislado, es la conclusión de una vida de rectitud según los mandamientos de Dios diariamente y donde haces la voluntad del Señor en el tiempo, en el lugar y en la actividad que él te pidiere en su momento.

Es una intimidad muy personal en la comunión con Dios. Y con este pasaje podemos notar el pensamiento de Jehová con sus amados y para que tú lo medites si el Señor hace eso contigo: y Jehová dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré. (Génesis 18:17-21)

¡Recuerda que en tiempos de paz y quietud tienes que recibir constantemente la voz de Dios para que en tiempos de dificultad tengas PAZ EN LA TORMENTA!

QUE DIOS TE BENDIGA CON SU PRESENCIA.

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Fecha de modicación: 04 de enero de 2010