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Sermón en el día de Jesús 9 de noviembre de 2008. Título: LA UNIDAD EN LA IGLESIA (Parte 9 –Final) Biblia: Efesios 6:10-24 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 10. Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15. Y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; 18. Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; 19. Y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, 20. Por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar. 21. Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en el Señor, 22. El cual envió a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones. 23. Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Dios Padre y del Señor Jesucristo. 24. La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén. INTRODUCCIÓNFinalmente hemos llegado al último sermón de esta serie respecto a la Unidad en la Iglesia, naturalmente que deberíamos tratar toda la Biblia para tener un entendimiento completo, pero eso lo seguiremos haciendo en la medida en que pasen los días y los años. Entre los grandes problemas que los hombres de iglesia tienen es tratar un asunto con demasiada liviandad y sencillez, como por ejemplo, pensar que “hemos conseguido la Unidad en la Iglesia porque se predicó durante nueve semanas”. Hay que saber que apenas les he predicado, ahora debe traducirse en fe, luego en acción, existirán las victorias y derrotas, faltará el convencimiento, más dudas, serán afirmados por el Espíritu Santo, para finalmente conseguir un poco del objetivo. Incluso esta Unidad en la Iglesia, depende de factores muy variables, como la intensidad y dedicación que impone una persona a sí misma, la convicción y compromiso del pastor, el ambiente y espíritu general de la iglesia, el crecimiento globalizado de todos los miembros, la cantidad de miembros discipulados, de nuevos, del número de niños, jóvenes, adultos. De la experiencia individual con Jesucristo, de la gracia y misericordia de Dios hacia la iglesia. Además está el problema de que estamos vestidos de un cuerpo débil que tiene sus concupiscencias; sobre los cuales cada uno tiene un mayor dominio y otros menos. Y un último factor, el tiempo, existen muchas personas quienes piensan que todo esto se consigue como un milagro, que falta una oración poderosa para sanar y que todos podamos estar en punto. No es así, y esto lo dice el apóstol Pablo: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda a tras, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa. (Filipenses 3:12-16). Por eso seguimos perseverando porque existe un factor que nos da verdad y una esperanza firme: porque somos miembros del cuerpo de Cristo, y como Cristo ha resucitado y hoy está a la diestra de Dios. Así como sabemos de la perfecta armonía entre Jesús y el Padre. Pareciera que estamos viviendo en dos lugares y dos realidades muy diferentes, pero en realidad es así. Por eso nos decía al comienzo en el libro de Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Uno es lo que somos en Cristo ahora, y la otra que juntamente con Cristo estamos ahora en los lugares celestiales. Todo lo que hemos visto hasta ahora, que los factores necesarios para lograr la Unidad en la Iglesia, se centraba en nuestro desconocimiento de la Palabra de Dios, la obra que Jesús hizo y sigue haciendo por medio del Espíritu Santo. Después el siguiente problema en conseguir la Unidad en la Iglesia era el YO mío, el YO tuyo, el YO nuestro; en definitiva en los motivos internos. ¿no es cierto? Hoy veremos el aspecto externo, el trabajo de obstrucción que hace el diablo con todo el mundo que nos rodea y con los medios de que dispone. SALVAGUARDA DE NUESTRA VIDAEs común encontrar a muchos creyentes de nuestro medio quienes expresan un exagerado temor por lo que dice los versículos 11 y 12: Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Mas lo que las personas no saben ni sienten es que Dios nos ha puesto en lugares privilegiados, hizo en nosotros cosas que ninguna otra criatura de Dios ha recibido jamás. Por eso, antes de comenzar a exponer sobre los factores externos que pueden ser muchos y variados, es necesario afirmarnos en lo que somos. Es la razón de por qué vuelvo a repetirles esto:
Esto significa que nosotros porque somos elegidos por Dios desde antes de la fundación del mundo, y porque con la obra de salvación en la cruz y resurrección nos hizo miembros de su propio cuerpo. ¿Puede Jesús dejar de ayudarnos y protegernos si somos un miembro de su cuerpo? Nadie aborreció jamás a su propia carne… Por tanto, sin importar cuán grande y fuerte sea la lucha, jamás podremos ser separados de Jesús, ¿quién nos separará de Cristo? Y si en algún momento fuéremos débiles, el Señor mismo se levantará para protegerse a sí mismo.
El sello y la presencia del Espíritu Santo en nosotros es una promesa firme y testimonio de lo que somos hoy en Dios. ¿Acaso no dice la biblia?: ¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti. he aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros. (Isaías 49:15-16) También nos conforta Dios diciendo: Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (Romanos 8:11) Y concluye lo que hace el Espíritu Santo en nosotros: antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 8:37-39)
Leamos: Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. (Romanos 8:14-16) Nosotros tenemos que partir desde estas bases sólidas que Dios ha hecho de nosotros, no débiles, más bien fuertes porque somos miembros de su cuerpo, porque el Espíritu Santo mora en nosotros y nos muestra nuestra herencia en Dios y cómo somos hijos de Dios, por ese testimonio. Entonces, con todo esto ¿quién contra nosotros? Significa que si nosotros seguimos bíblicamente todas las cosas, vencemos y seguiremos venciendo siempre. Dios hizo todo para salvaguardar nuestra vida primeramente, por eso Jesús dijo: A donde yo voy, no me puedes seguir ahora; mas me seguirás después. (San Juan 13:36) CONCENTRARNOS EN LO QUE SOMOS Y NO EN EL ENEMIGOEn todo lo que les he dicho hasta ahora, ven ¿cuánto les falta como individuos en crecer, en conocer la palabra de Dios? Pero por lo general, las iglesias infunden un temor exagerado en los creyentes, no estoy diciendo que no exista. Sí existe, pero exageran. Es más, el problema se agranda porque hoy están hablando constantemente de lo que puede hacer el demonio, de cómo trabaja el diablo y en muchos casos se le atribuye al diablo por todos los males que les sucede a uno. Mas cuando se extralimita lo que el diablo hace o puede hacer, como sucede hoy, los creyentes atribuyen al malvado todos los males y nunca él es responsable por sus errores, pecados. Por eso, si no puede leer la biblia, no es su pereza sino el diablo quien le impide. Si no ora, no es su falta de fe y voluntad, sino el diablo quien le da sueño. Y así la lista sigue creciendo… También conozco esas personas que cada vez que dobla una esquina tiene miedo y tiene a Jesús en la lengua. Les puedo asegurar que cuando nos concentramos más bien en aprender y vivir lo que somos, en comprender a quien pertenecemos, si sabemos lo que Dios hizo y hace por nosotros, si uno sabe bien su identidad y tiene seguridad porque es hijo de Dios; no tiene que preocuparse demasiado, tendrá nuevas fuerzas. Cuando uno se sana de sus concupiscencias, si se sana de sus pecados y vive en el temor de Jehová para cuidar de guardar todos los mandamientos de Dios, ¡¡¡verán y aprenderán que ustedes mismos se han vestido de toda la armadura de Dios!!! Hoy muchos están asustados porque “ven o piensan que tienen” asechanzas del diablo, porque tenemos luchas no contra sangre ni carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. ¡No están seguros, pero todo parece eso! A primera vista, como humano, con nuestras debilidades, al desnudo, son cosas impresionantes, no sabemos ni imaginamos cómo empezar para defendernos de tales enemigos. ¿Cómo puedes defenderte contra alguien que no ves? ¿Cómo puedes contrarrestar una fuerza que no es de sangre ni de carne? Mas si vamos por este orden de cosas, como muchos hacen hoy, siempre tendrán a Jesús en sus bocas, siempre estarán pidiendo por “la cobertura del Espíritu Santo”, siempre estarán “plantando bandera en nombre de Jesús”. Es algo muy parecido a lo que hacen los hombres del mundo, en lugar de conocer a Dios y conseguir que sea Jehová quien te proteja y te sane porque dice la Biblia: diré yo a Jehová: esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. (Salmo 91:2-6) . En su lugar, las personas acuden a todos los centros de salud para vacunarse contra toda enfermedad que el hombre conoce. Nunca probaron orar y confiar en Dios, pues corren a la farmacia. Y ese es un claro ejemplo de la falta de fe, y de la falta de enseñanza en sus respectivas iglesias. Lógicamente, cuando uno no tiene conocimiento de Dios, cuando no aprende a confiar en el Poder de Dios, estará sujeto a los temores y amenazas de peligros. ¿Y cómo confiar en Dios si no sabe cuáles son las armas que dispone, si nunca ha sido entrenado en utilizarlas? Igual sucede con nuestras luchas con el enemigo. Si ustedes se esforzaran como dice la Biblia: por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios. No tendrían mayormente problemas con las asechanzas del diablo. El problema existe porque el creyente no está seguro, ni tiene confianza, ni siquiera está seguro de la presencia de Dios. Muchos piensan que aplicarse todas las vacunas habidas y por haber, uno se librará de las enfermedades. ¿Y cuándo comenzará a probar si Dios puede cuidarte o sanarte? Mas deberían probar a Dios quien es capaz de cuidarte de cualquier enfermedad, porque a ti no llegará, porque no tocará tu morada, porque caerán los egipcios en las tinieblas pero Dios hace una gran separación haciendo que exista luz en tu vida. Hoy muchos son “doctores” empíricos en muchísimos temas, sabe las causas, de cómo se transmite, cuáles son las causas, cuáles son los síntomas, cuáles son los mejores remedios. Mas no tienen conocimiento de Dios que les pueda librar, o cómo conseguir que Dios les ayude, les proteja, les salve. Esto es lo que hay que probar y convencerse. Y les puedo asegurar que las personas quienes visitamos y oramos por los enfermos en los hospitales durante todos estos años, saben que esto es cierto, porque nunca hemos sido contagiados, ni nuestros familiares han sido tocados por el mal. ¿No es esto armadura de Dios? ¿CÓMO SE VISTE DE TODA ARMADURA DE DIOS?Les pregunto a ustedes, ¿cómo uno se viste de toda la armadura de Dios para defenderse de las asechanzas del diablo? Si ustedes hacen una encuesta a 100 creyentes, seguro que las respuestas más frecuentes serán: “rechazar en nombre de Jesús”, “llenarse del Poder del Espíritu Santo”, “que hay que orar para santificar todo lugar o persona”, “pedir la oración de los hermanos”, “la cobertura del Espíritu Santo”. Serán estas las respuestas principales o algunos relacionados al tema. Algunas son ciertas, pero muchas están más cerca de la superstición que la Verdad. Volvámonos a la pregunta: ¿Cómo uno se viste de toda la armadura de Dios? Algunos piensan que está en el poder de la oración, otros piensan (y esto es la gran mayoría) que necesitan recibir el Poder del Espíritu Santo, sea por medio del fuego, o sea por medio del bautismo, una experiencia extraordinaria. Es la razón de por qué muchos no están vestidos de toda la armadura de Dios HOY. Simplemente no saben cómo vestirse, ni siquiera saben qué es la armadura. Vestirse de la armadura de Dios tiene un orden:
Primeramente hay que conocer la Verdad, (1) hay que conocer toda la Palabra de Dios, (2) hay que conocer toda doctrina y conocer la correcta doctrina bíblica, pues no todos son iguales y se manifiesta en la fortaleza o debilidad de la armadura. Y no solamente conocer la Palabra, sino (3) hay que estar firme sobre esa Verdad. Significa que tiene que estar convencido en toda la Palabra de Dios, respecto a Dios Padre, de Jesucristo, del Espíritu Santo, de la creación, de la predestinación, de la total depravación en pecado del hombre, de la elección incondicional, de la redención limitada, de la gracia irresistible, de la perseverancia de los santos. Es necesario estar seguro de la Verdad, vivirla y defenderla con fuerza y convicción en todo momento. Y respecto a toda Verdad que uno va conociendo y aprendiendo. Tiene que estar seguro, porque ni bien tengas dudas, o no sepas; será una debilidad en tu armadura. Por esa debilidad en la Verdad, serás atacado. Por eso dice la Biblia: “FIRMES”, no es saberlo simplemente, sino estar plenamente convencido por medio de la Biblia y por medio de la experiencia viva. Porque solamente una “ verdad que es firme ” se defiende, se lucha, se persevera en ella. Hay que notar que al estar en la Verdad se viste el lomo, que es la base de la fuerza del hombre. Es la parte interior de la armadura, no es la armadura propiamente dicha, sino que ella la sostiene.
Es recién en este punto donde se blinda todo el cuerpo con la coraza. ¿Cómo se construye o se viste de la coraza blindada? Tienes la Verdad, te afirmas en la Verdad. Y ahora, cuando vives según esa Verdad, cuando defiendes esa Verdad, cuando comienzas a hacer el bien porque conoces la Verdad; porque guardas los mandamientos de Dios, entonces vas cumpliendo la justicia de Dios. Porque vas mostrando la justicia de Dios al mundo. (Para esta parte los lectores pueden ayudarse leyendo los sermones de la serie de Romanos en www.evangelio123.org) Y vas aprendiendo a hacer lo bueno y finalmente vas adquiriendo el carácter de Dios, porque la ley de Dios es tu ley de vida. Porque cuando tú conoces los mandamientos de Dios, primero te arrepientes, luego cambias tu vida, después finalmente guardas el mandamiento con la ayuda del Espíritu Santo, entonces estás haciendo la justicia de Dios. Significa que respecto a ese mandamiento ya estás formado de la coraza de justicia. Luego cuando vengan tentaciones como antes en donde caías, pero ves que ahora disciernes el mal, haces el bien guardando el mandamiento y vences, sabes que tu coraza de justicia se ha formado y te ha defendido.
Según el principio anterior de cómo se forma la coraza de justicia, una forma de fortalecerse en todos los aspectos posibles (cubrir todo nuestro cuerpo), es acelerar ese proceso y probar cuán fuerte es nuestra coraza, y justamente es la evangelización. Es que por medio de la evangelización, un enfrenta al enemigo en situación real de lucha, probamos nuestro conocimiento de la Palabra de Dios, nos medimos cuánto la doctrina que conocemos es firme, si es suficiente, o cuál es el punto débil, que no sé, que me falta del conocimiento. Pero sobretodo, se prueba y se coordina en el uso de la armadura y el Poder del Espíritu Santo. Por eso decía Jesús: El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió. Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos. (San Lucas 10:16-20) Recibiendo los vituperios por causa del evangelio. Dispuesto para evangelizar y testimoniar en cualquier lugar. Y nos dice Jesús: Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros. (San Mateo 5:11-12) Si los profetas de la Biblia fueron con la armadura de Dios, por medio de este camino también tendremos las fortalezas como los grandes profetas. Esto hace que crezcas en la fe, en la experiencia, en el conocimiento de Dios, sabes cómo el Señor trabaja y cuándo. Puedes sentir cómo el Poder del Espíritu Santo se manifiesta en ti. Y reconoces que esa es la armadura de Dios.
No estoy hablando de una fe nominal, sino una fe funcional, que lleva a hacer obras, es una fe que es puesta en práctica constante. Cuando uno escucha la Palabra de Dios y crece la fe, es una fe estática; cuando comienza a guardar los mandamientos de Dios según la fe, es una fe que produce obediencia; pero cuando uno evangeliza y durante la evangelización tiene diferentes tipos de luchas, de defensa de la fe, de uso de la Palabra de Dios, de la perseverancia en la fe, de persecuciones, de ataques, hace que la fe sea combativa, viva, fuerte, que tiene fortaleza, es cuando verdaderamente la fe es como un escudo que detiene los dardos de fuego como dice el texto bíblico. Igualmente hay que incluir ahí, una batalla mucho más despiadado, una batalla donde los dardos realmente matan, dividen los hombres y las iglesias; es la batalla y la defensa de la Verdad en las diferentes doctrinas bíblicas. Para el común de los hombres, no se notará mucha diferencia, pero para los conocedores es una batalla donde Dios es Todopoderoso o un Dios humanizado.
El conocimiento de la salvación puede tenerse por medio de la simple fe, mas cuando uno comprueba la Verdad que tiene y cree, cuando predica y evangeliza, cuando lucha y se defiende de los dardos de fuego del maligno. Más que nunca, comprueba la Salvación. Pero sobre todo comprueba cómo todas las Palabras de Dios que cree son comprobados, verifica cómo cada doctrina bíblica que cree ha sido fundamental para sostenerle inamovible en la batalla de la fe contra el maligno. Este yelmo de la salvación se hace cada vez más brillante cuando tu armadura te ha defendido, cuando el escudo de la fe pudo sostenerte. Ya no es simplemente tener mucha fe y confianza en la salvación, sino es una salvación que ha sido comprobado en campo de batalla, de engaños, de pruebas, de divisiones.
La espada del Espíritu tiene directa relación con la firmeza en toda verdad, sea conocimiento bíblico, sea la fe y el convencimiento de las doctrinas bíblicas, hacen que la espada sea firme, filosa y poderosa. Al comienzo naturalmente será pequeña, se afilará cada vez que aprendes y guardas una verdad y la utilizas; la espada se agrada cada vez que crece tu conocimiento y poderosa cuando tu justicia se perfecciona y te llenas del Espíritu Santo. Aquí no hay otro camino, se requiere de tiempo de inversión para leer la Biblia, de estudiar la Palabra y de participar y escuchar los sermones en los cultos. AGILIDAD Y DESTREZA EN EL USO DE LA ARMADURA¿Cómo se consigue la agilidad, la destreza en el uso de la armadura? Uno estudia y lee la biblia, y en muchos casos es confuso, se mezclan, se olvidan. Pero hoy la biblia dice: Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio. Es la oración y la predicación. Estas dos cosas cuando es practicado con perseverancia, te da toda la agilidad necesaria, el anticipo de conocimiento. Nunca nos veremos en apuros, sino en completa paz. CONCLUSIÓNDios no nos ha dejado huérfanos, ni débiles y menos pusilánimes. Sino que en Jesucristo todas nuestras armas son poderosas, pero las mismas palabras dadas a Josué se aplican aquí: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. (Josué 1:8-9) Cuando sabes estas verdades en la iglesia, tendrás paz mas cuando la practicas sentirás el Poder del hijo de Dios. Esta vida activa en la iglesia te hará sentir cada vez más compenetrado e identificado con el Padre Celestial. Comenzarás a conocer cosas grandes, ocultas pero que te han sido reveladas. Sabes que Dios tiene confidencias contigo y confía en ti. No es un miembro parásito, sino activos y coordinados como cuerpo de Cristo. Y cuando cada miembro está obrando de esta manera sentirá y gozará verdaderamente de la Unidad en la Iglesia, primero con Dios y luego con los demás creyentes. Que Dios te bendiga. (Si quieres prepararte mejor en toda Palabra de Dios, te invitamos a que asistas a nuestros cursos de Estudio Bíblico, gratuitos y libres, no es necesario que seas miembro a nuestra Iglesia. ¡ESTÁS INVITADO!) Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia." Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En ese caso necesitará una autorización por escrito. |
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