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Sermón en el día de Jesús 2 de noviembre de 2008.

Título: LA UNIDAD EN LA IGLESIA (PARTE 8)

Biblia: Efesios 5:21-6:9

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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CAPÍTULO 5:

21.           Someteos unos a otros en el temor de Dios.

22.           Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;

23.           Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

24.           Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25.           Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

26.           Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27.           A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

28.           Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

29.           Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia,

30.           Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31.           Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

32.           Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

33.           Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

CAPÍTULO 6:

1.     Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

2.     Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa;

3.     Para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

4.     Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

5.     Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo;

6.     No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios;

7.     Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,

8.     sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.

9.     Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

INTRODUCCIÓN:

Vemos y aprendemos que la Unidad en la Iglesia no es un mero deseo, ni se consigue la unidad porque hay voluntad entre sus miembros. Pues debe existir una Unidad en la Fe y en el Conocimiento de Jesucristo,

Y no porque las personas tengan un poco de este conocimiento de la Palabra de Dios ocurre fácilmente, ¿por qué? Porque hay que aplicarlo, no porque el pastor esté cacareando acerca de la Unidad en la Iglesia se consigue. No es una imposición, sino es participación de todos; pero sobretodo es una participación con conocimiento. Y no de una o dos personas con sabiduría, sino que la mayoría de los miembros tienen que alcanzar un nivel similar de conocimiento y fe; y esforzar para enseñar a los que están entrando. Pues sabemos que no todos los métodos que son utilizados en el mundo de los incrédulos para unir grupos y comunidades es práctico y utilizable en una iglesia.

Entonces, ¿qué? Es que la iglesia tiene sus propios métodos para conseguir la unidad. No es una unión a través de una asociación de religiosos, ni estamos unidos porque tenemos un carnet que nos identifica como miembros de la iglesia.

Como les dije la semana pasada, la unidad se consigue cuando cada uno puede hablar verdad con su prójimo, y esto es posible porque está sanado espiritualmente. Que sus enfermedades físicas, emocionales, sociales, de carácter, de hábito, de costumbre, todo ha sido “tocado” por Dios y su palabra; que ha sido perdonado de sus pecados y siente perdón, alivio, paz, y plenitud en su espíritu.

¿Se acuerdan del problema del YO? ¿Recuerdan que mi YO era el que tenía problemas para relacionarme con Dios? Mi YO, tu YO, nuestro YO no están sanados suficientemente delante de Dios, por eso no podemos hablar verdad en la Palabra el uno al otro, ni el otro puede recibir y comprender sin una cuota de prejuicios, ofensas o recelos.

Ahora veremos respecto al siguiente punto que nos falta: a mi YO, a tu YO, a nuestro YO para que consigamos la Unidad en la Iglesia.

ISLAS INDIVIDUALES DE ORGULLO

Es que cada uno vivimos como una isla individual, seguro que el archipiélago más cercano es su familia. Pero siempre se mantienen a grandes distancias los unos de los otros.

Ninguno quiere ceder, ninguno quiere perder, cada uno busca su lugar, quiere tener su razón, interpreta la Biblia según su punto de vista y conveniencia, y ataca a todo aquel que se asoma como posible competidor.

Hoy vamos a tratar un punto fundamental en la iglesia para que consiga la Unidad, como lo dice el versículo 21: Someteos unos a otros en el temor de Dios.

En el pasaje de hoy, Dios nos habla de tres clases de sometimientos que existe en la sociedad y en la iglesia: entre marido y mujer, entre padres e hijos, entre señor y siervo. ¿Por qué Dios utiliza estos tres tipos? Es porque cada uno tiene su característica distintiva y porque algunos no han tenido experiencias personales para saber qué significa.

Y Dios utiliza estos tres ejemplos para enseñarnos cómo se debe coexistir una persona con la otra y con respecto a otros dentro de la iglesia. Es cierto que el texto igualmente puede ser utilizado para otros fines, pero lo veremos desde la perspectiva de la Unidad en la iglesia. Si el Señor nos habló de cómo es la Unidad por medio de la nueva naturaleza: hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo; y porque somos hombres y no muchos conocen personalmente qué significa la Unidad con Dios porque no han profundizado esa relación; hoy Dios describe por medio de las diferentes uniones que tenemos entre los hombres, para enseñarnos qué significa “Someteos los unos a otros en el temor de Dios.”

Cuando uno mira a los miembros en la iglesia, siempre encontramos a personas que son más afines entre unos respecto a los otros. ¿Cómo se puede saber? Pues si domingo a domingo, después del culto están sentados y conversan siempre con las mismas personas, porque la conversación es agradable y llevadera, hay temas de conversación, se tiene una facilidad de comunicación y similitud de ideas. Y no sucede con tanta facilidad respecto a otros.

Es cierto que no todos tenemos el mismo grado de sanidad espiritual para poder hablar libremente. Y hablar libremente no depende solamente que yo esté sano, sino que mi interlocutor también tiene que estar sano suficientemente para que tengamos una vía de comunicación fluida.

¿Por qué hablo de que somos como islas individuales de orgullo? Pues siempre esperamos del “otro”. Que él tome el primer paso, que ceda primero, que sirva primero. También decimos: “Ya hice mi parte”, “hice lo suficiente”.

Y generalmente se escuchan las quejas cuando estamos doblando los folletos: “Seguro que alguien lo hará”, “¿por qué esas personas no hacen?”, “a mí no me pidan más, es suficiente que salga a repartir por las calles”.  Son ejemplos de islas individuales.

¿Qué sienten ustedes cuando les llega el turno para limpiar la iglesia? ¿Es una carga para ustedes? O es una manera de servir para que otros hermanos encuentren una iglesia limpia, que encuentre un baño agradable, que encuentre el papel, que haya agua fresca, asientos limpios.

Seguro que si estoy sirviendo con la mente de los “hijos”, siempre estaré quejándome, será un trabajo muy duro y arduo. Pero si yo lo hago con el amor de un “padre o madre” para con sus hijos, siempre querré fregar un azulejo más para que mi hijo encuentre un baño limpio. ¿No es cierto?

¿Acaso ustedes se quejaron de esperar durante horas por la chica que deseaban conquistar? La chica llega tres horas tarde a la cita, y ustedes esperando… la chica le dice: ¿esperaste mucho? “No, un poco.” La chica le dice: discúlpame; “No, no es nada”. Es que cuando existe y nace el amor de pareja, de matrimonio: el esfuerzo y el tiempo son cuestiones muy relativas. ¿No es cierto?

¿Por qué se presentan estas actitudes y disposición del corazón? Es porque nuestro amor está condicionado “a quién” se la estamos dando y “cuándo.” Cuando “un hijito” de papá hace sus necesidades en la ropa, ¿quién se enoja? Recuerdo que las madres dicen, el “cacá de mi hijo es tan lindo que podría comérselo…” ¿harían eso con el de un amigo? ¿y qué si fuera un hermano en la iglesia?

¿Qué serían capaces ustedes por un hermano menor o mayor en la iglesia? Por eso somos como islas individuales de orgullo, pues siempre consideramos natural que “el brazo doble hacia adentro”.

Esta es la razón de la dificultad de la Unidad en la Iglesia, pues no queremos someternos los unos a los otros, salvo excepciones de interés.

Es la razón principal de por qué Jesús vivió tanto tiempo como hombre, para enseñarnos cómo se debe someterse los unos a los otros, como dice: Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba SUJETO a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. (San Lucas 2:51-52).

LA OBEDIENCIA DE JESÚS

La Biblia nos habla de un ejemplo único de cómo debemos aprender qué es someterse unos a otros en el temor de Dios. Es el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, de cómo se sometió al Padre y a las Escrituras:

Leamos juntos los versículos 25.27: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.

Esto mismo en otro pasaje de la Biblia expresa así: Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Filipenses 2:3-8)

Así también, si ustedes estando casados, no saben amar a su marido o a su mujer como a sí mismo, si la mujer no sabe someterse a su marido porque él es la cabeza, jamás podrán entender qué es la Unidad en la Iglesia. Porque hoy la Biblia dice: como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. (v. 23-24)

Aquí haré un pequeño paréntesis, consideren ¿cómo una iglesia puede comprender qué es la Unidad en la Iglesia o cómo podrán alcanzar la Unidad, si la misma iglesia acepta el divorcio? Si se acepta el divorcio y si se celebran las segundas nupcias, ¿significa que es posible el divorcio de Cristo con la iglesia que es su cuerpo? Seguro que las personas que aceptan, que convalidad el divorcio y las segundas nupcias estando vivo el primer esposo, deben saber que están cometiendo adulterio, es pecado. Estas personas y igualmente estas iglesias jamás podrán entender qué es la unión de Cristo con su iglesia, siempre estarán enceguecidos por su pecado.

Por eso dice la Biblia hoy: el que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

Estado así la creación de Dios respecto a Cristo y su iglesia, significa que si nosotros no nos sometemos unos a otros en el temor de Dios, estamos rebelándonos contra la Palabra de Dios. Incluso cuando hoy no quiero someterme a nadie, no es libertad, sino es rebeldía porque no quiere amar, y porque no quiere someterse unos a otros en el temor de Dios. Es preciso hacerlo, aunque sea por el temor de Dios.

Por eso dijo Jesús: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (San Mateo 20:25-28)

La Palabra hoy también dice concretamente, cómo tiene que ser la Unidad en la Iglesia, como la relación de marido y mujer que se convierten en un cuerpo, así también es un cuerpo Cristo con la iglesia, con nosotros que somos sus miembros:

·        Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

·        Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.

Si ustedes conviven como marido y mujer en una carne, saben qué es la unidad en la iglesia con Cristo. Este es el grado más alto (humanamente hablando), el grado más perfecto del conocimiento de la Unidad en la Iglesia. Después existe el conocimiento y la Unidad en el Espíritu Santo.

Cuando una persona no alcanza este grado de Unidad, está el siguiente: un grado menor es la relación padres e hijos de someterse los unos a los otros, que también se da en la iglesia:

HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE

Esta es el siguiente grado de relación de someterse los unos a los otros. Tiene la particularidad de estar dentro de una familia, tiene una unión mucho más fuerte de lo que hoy los hijos sienten.

Tienen sus abruptos, sus desavenencias, pero son hermanos, son hijos. Esta es la relación de muchos con Dios. ¿No es cierto?

Cuando ustedes tienen necesidades están muy unidos al padre, pero cuando no necesitan, tratan de alejarse lo más posible.

Muchos de ustedes hoy viven de esta manera con Dios, y como cada niño caprichoso, o joven rebelde; tratan lo máximo de no quedarse sujetos a Dios. Y así también es el trato entre los hermanos.

Unidos a la hora de comer, silencioso a la hora de dormir, pero en constante discusión, envidia, pelea en el entretiempo. Pero tienen algo bueno, a la hora de pelear contra los de fuera, están unidos.

Cada uno de ustedes son rebeldes, y hoy hacer las cosas para Dios se hace con mucha desgana. Siempre necesitan de incentivos, alientos. Se cansan fácilmente, no pueden mantener la meta ni la constancia.

Es un someterse entre dos personas en un nivel diferente, un padre y un hijo. Un creyente maduro y otro bastante inquieto y rebelde. A veces se puede ordenar otras veces hay que aconsejar, otras veces se necesita de mano firme, y contemplar los errores.

Los mayores deben ser recto pero bastante comprensivos, los jóvenes cuando están de buen humor, son capaces de llevar mucha carga, pero si están mal no mueven un dedo.

Ahora, los creyentes más nuevos, de menor edad espiritual igualmente tienen que estar consciente de su realidad.

SENCILLEZ DE VUESTRO CORAZÓN

El otro aspecto de qué es someteos unos a otros en el temor de Dios en la iglesia para conseguir la unidad, es la sencillez de vuestro corazón.

No siempre uno comprende o entiende todas las cosas hoy, inclusive en contra de nuestra voluntad es necesario que simplemente sepamos creer en lo que dice la Biblia, en lo que enseña el pastor.

Es como una relación de patrono-trabajador.

Cuando ustedes entran a trabajar en un lugar nuevo, no saben nada, no conocen la naturaleza del trabajo; simplemente ustedes obedecen y hacen como el patrono de la empresa les indica, ni más ni menos. ¿no es cierto?

En muchos casos, para conseguir la Unidad de la Iglesia, debemos actuar así. Muchas veces el pastor sabe que ustedes simplemente tienen que obedecer, él sabe por qué lo dice y el por qué le manda que haga así. No se puede ponerse a discutir, a conversar como se haría en una relación de marido y mujer.

Inclusive es la etapa cuando no tiene el conocimiento suficiente para tener un entendimiento de la situación, o de la gravedad de los hechos. O simplemente porque con la fe que tiene este creyente no entendería todos los alcances y las implicancias.

El mayor debe tener entendimiento en la Palabra para guiar y el menor en cumplir con las indicaciones. Si no se tiene este primer vínculo de someterse el uno al otro, es difícil que el creyente nuevo pueda crecer en la fe. La Unidad en la Iglesia siempre dependerá de las voluntades individuales.

DIFERENTES REALIDADES DE LOS CREYENTES

Seguro que algunos creyentes están más avanzados y pueden relacionarse con otros, con Dios como sucede entre marido y mujer, otros tienen relación como padres e hijos, otros como patrono-trabajador.

Inclusive una misma persona puede tener estos tres puntos de perfeccionamiento al mismo tiempo.

Estas relaciones que tenemos en el mundo, los que son cotidianos en la vida diaria nos enseña mucho de cómo tiene que ser una relación óptima con Dios, y una relación entre los miembros en la iglesia.

Si así hablamos respecto a la Unidad en la Iglesia, tienen que saber que su familia también es una iglesia, donde cada uno debe someterse unos a otros.

Y generalmente lo bueno o malo que hagan en la unidad con Cristo, para la unidad en la iglesia, ustedes lo tienen reflejado en sus vidas personales.

Si sabemos que estas situaciones se presentan a los creyentes, sabremos ayudar a comprender y mejorar nuestra relación dentro de la iglesia, y mejorar nuestra relación con Dios.

También es muy necesario saber dónde posicionado en mi relación con Dios y en mi relación con los hermanos en la iglesia. Se requiere de un esfuerzo personal grande, que siempre será favorecido cuando uno aprende correctamente la obediencia de Jesús a Dios y respecto a las Escrituras.

Más importante aún es saber cómo está la relación del prójimo que está delante de ustedes. Si le pueden hablar como en un matrimonio, o si tengo que hablarle de un hermano a hermano, de un padre a hijo, o de un hijo al padre. También tengo que saber cómo hablar de un mayor a un mejor (como un patrono a una oveja recién ingresada en la iglesia)

No pueden pretender que todos les entiendan. Y en todo lo que falta, en todo lo que ustedes sienten que el prójimo no tiene; bueno son ustedes tienen que someterse para servirle.

No quiero utilizar solamente el término: Liderazgo por servicio. Pues no todas las veces podemos ser líderes, ni lo somos. Más bien como hermanos, miembros unos de los otros del cuerpo de Cristo.

EL LÍMITE

Hoy la Biblia dice bien claro: SOMETEOS LOS UNOS A LOS OTROS EN EL TEMOR DE DIOS. Recuerden que no es el sometimiento sin límites. Sí existe un límite en el cual no se puede traspasar.

Aun cuando están en un nivel de madurez como el matrimonio, entre padres e hijos, entre amo y siervo; existe un límite que ningún creyente puede traspasar, porque aquí debe existir el corte para seguir a la Palabra de Dios. No se puede someterse los unos a los otros en el pecado. Y esto inclusive en el matrimonio.

Por ejemplo: tenemos el caso de Ananías y Safira (Hechos 5). Ambos acuerdan vender su propiedad, pero con el dinero en la mano, deciden guardar una parte y ofrendar el resto. No sabemos quien inició con la idea, pero ambos estuvieron de acuerdo. Ananías mintió y murió, porque dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. (Hechos 5:3-4)

¿Se tenía que someterse Safira a las palabras de su marido? No, y aquí está el límite dónde un creyente (aún siendo esposos) no pueden cruzar. No pueden acompañar en el pecado. No pueden estar de acuerdo (sometiéndose el uno al otro) para quebrantar la Ley de Dios y pecar. Aquí la mujer tenía que tener juicio propio y decir: ¡NO!

Por eso Dios le dio una oportunidad: Entonces Pedro le dijo: Dime, ¿vendisteis en tanto la heredad? Y ella dijo: Sí, en tanto. Y Pedro le dijo: ¿Por qué convinisteis en tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los pies de los que han sepultado a tu marido, y te sacarán a ti. Al instante ella cayó a los pies de él, y expiró. (Hechos 5:8-10)

El límite de la Unidad, en este aspecto de someterse los unos a los otros es: “EN EL TEMOR DE DIOS.” Sea el padre, sea la madre, sea el esposo, sea la esposa, sea el hijo, sea la hija, sea el amo, sea el siervo, sea el patrono, sea el trabajador, sea el pastor, sea el miembro nunca pueden traspasar la justicia de Dios. Nadie puede pedir que peques para alcanzar la Unidad en la Iglesia. Siempre debe estar dentro de los límites del TEMOR DE DIOS.

CONCLUSIÓN:

Ciertamente el conocimiento de Dios es importante, el conocimiento de la Biblia es importante. Uno tiene que saber cuidar su vida y su salvación.

Es la razón de por qué es tan importante encontrar una buena iglesia, y un buen pastor. Tienen que esforzarse en estudiar la Biblia y buscarse un ambiente donde todos están celosos en guardar los mandamientos de Dios. Porque entonces uno sabe que hay temor de Dios en la iglesia.

No siempre se puede alegar ignorancia o falta de sabiduría, porque tienen la Biblia en sus manos. Porque el Espíritu Santo mora en sus corazones. Y siempre tenemos en la iglesia tiempos de estudios bíblicos, de oración, de culto, de práctica de la Palabra por medio de ministerios.

En orden, con tiempo y paciencia, Dios cumplirá su propósito en cada uno y en la iglesia.

Que Dios te bendiga.

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Fecha de creación
: 4 de enero de 2010