Es un Ministerio más  de Tu Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

 

Palabras de Vida

www.evangelio 1 2 3 .org

LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar .  

 
home palabras de vida sermones estudio biblico folletos contacto
 

 

Sermón en el día de Jesús 26 de octubre de 2008.

Título: LA UNIDAD EN LA IGLESIA (Parte 7)

Biblia: Efesios 4:22-5:20

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

www.evangelio123.org

22.  En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos,

23.  Y renovaos en el espíritu de vuestra mente,

24.  Y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.

25.  Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros.

26.   Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,

27.   Ni deis lugar al diablo.

28.   El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

29.   Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

30.   Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

31.   Quítese de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

32.   Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Capítulo 5:

1.     Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.

2.     Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

3.     Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;

4.     Ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias.

5.     Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.

6.     Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

7.     No seáis, pues, partícipes con ellos.

8.     Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz

9.     (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad),

10.   comprobando lo que es agradable al Señor.

11.   Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;

12.   Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

13.   Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.

14.   Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.

15.   Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

16.   Aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

17.   Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.

18.   No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

19.   Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;

20.   Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

INTRODUCCIÓN:

Uno de los muchos términos que las personas quienes recién ingresan a la iglesia y comienza a participar de los cultos y reuniones es “despojarse del viejo hombre”, “nacer de nuevo”; y todo esto tiene relación con “renovarse”, “vestirse del nuevo hombre”.

Naturalmente que son términos novedosos, y realidades de vida que uno ve pero no sabe cómo conseguirlo. A tal punto que un hombre llamado Nicodemo vino junto a Jesús de noche: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. (San Juan 3:2-7)

Es cierto lo que dijo este hombre, cuando Jesús le habló de nacer de nuevo, el maestro automáticamente pensó: ¿cómo puede entrar en el vientre de la madre y nacer de nuevo? Sabemos que humanamente esto no es posible, pero sí esto es posible en el mundo de Dios. Sí, Jesucristo puede hacernos despojar del viejo hombre para ser un nuevo hombre en Cristo.

¿Qué es renovarse? ¿Qué es vestirse del nuevo hombre en Cristo? Ciertamente no es un cambio de vestuario, ni de apellido. Pero sí es un cambio generalizado que sucede en la persona como nunca antes, desde que el “llamado” de Jesucristo se produce en su vida.

Es una persona quien antes no tenía consciencia del pecado, pero hoy sí tiene entendimiento de qué es el pecado; no ve ni siente ni oye pero cree en un Dios invisible; escucha y aprende los mandamientos de Dios y comienza a guardar y vivir según las reglas de Dios. Aprende y comparte su vida con la presencia del Espíritu Santo quien mora y le da una nueva consciencia en Dios. Comienza a ser atraído a una nueva forma de vida en Jesús.

Sería tan largo el listado de cambios que se producen por la nueva vida que tenemos en Cristo. Pero vayamos a lo que nos importa: ¿Por qué el renovarse y vestirse del nuevo hombre es importante en la Unidad en la Iglesia?

HABLAD VERDAD CADA UNO CON EL PRÓJIMO

Teniendo en base el hecho que cada uno de nosotros somos miembros los unos de los otros en un mismo cuerpo de Cristo, y para mostrar y sentir esta realidad en forma práctica es por medio del trato que se tienen entre hermanos, entre hermano-iglesia.

Hoy dice la Biblia: Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.

En apariencia, desechar la mentira y hablar verdad cada uno con su prójimo, es algo muy sencillo, pero realmente implica una gran madurez espiritual y eso significa: mucha sanidad espiritual.

Claro que se puede simular, se puede aparentar lo que no es. Y eso no es más que alargar la vida de apariencias a que estamos tan acostumbrados cuando vivíamos del mundo.

Por eso Jesús también decía: pero sea vuestro hablar: Sí, sí, no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (San Mateo 5:37)

Uno miente por sí mismo. Porque es incapaz de hacer lo que dice. No puede responder ni cumplir sus palabras. Pero quiere quedarse bien con todos. Un aspecto donde la vida misma está en medio de toda mentira, es lo que ofrece el mundo de hoy: las compras a créditos. Realmente se está teniendo en su posesión un bien que no es suyo todavía, pero aparenta como si fuera suyo; ¿no es eso mentira? Cuando uno compra a crédito, firma un compromiso de pago, por ejemplo, doce meses; está diciendo que puede asegurar que en doce meses sí o sí pagará su compra. Pero si no podemos hacer un cabello negro blanco, ¿cómo podemos asegurar de que estaremos vivo hasta los doce meses?

Un hermano se compra un celular que cuesta 600 dólares americanos, pero lo compra en cuotas. Un hermano que apenas está ganando su pan diario, cuando mira mi nuevo aparato, ¿no será tentado? Y él se entera que he comprado en cuotas, siendo yo pastor, ¿qué estoy enseñando? Le estoy mostrando la mentira, tentando al hermano a que cometa igualmente ese pecado, que viva y alardee con la mentira.

Hablar verdad cada uno con el prójimo, no es solamente de palabras, sino de los hechos reales de la vida diaria.

Igualmente el descalabro financiero mundial es así, personas con exceso de avaricia se compra una casa pagadero en treinta años, tal vez hoy tengo planificado, pero mañana si se enferma un miembro de la familia, cuando ocurre un accidente, cuando la economía anda mal, si pierdo mi trabajo. Todo mi compromiso de pago se rompe, mentí, defraudé, engañé a la inmobiliaria o al banco. Y todo este descalabro es porque no se siguen los principios bíblicos de vivir con el pan de cada día. El mundo entero gira en torno al crédito, quieren y desean vivir en mundos irreales, pero que finalmente matan a personas reales.

Hoy las iglesias están comprando sus minibuses en cómodas cuotas de quinientos dólares americanos. ¿Será que por cuestión de comodidad podemos corromper la Palabra de Dios porque es para la obra de Dios?

He escuchado que personas se prestan ropas de vecinos para llevarlo puesto a la iglesia, porque hay que mostrar un cierto gusto y nivel social. ¿Es eso hablar verdad los unos con los otros?

El creyente tiene que vivir mucho más sencillamente, uno presenta su apariencia externa de un hombre rico, pero en su interior es una demostración de engaño, porque no quiere mostrar a sí mismo, ¿será aceptado ese corazón por parte de Dios?

Por eso, para hablar verdad con su prójimo, toda su vida tiene que adecuarse a la Biblia. Eso es renovarse en el nuevo hombre. Eso trae paz. ¿Por qué necesitamos vivir de ilusiones? ¿Por qué deseamos mostrar que tenemos bienes y recursos que otros tienen? Eso es mentir, eso en engañar, es tratar de mostrar a los hermanos y los hombres del mundo las bendiciones que Dios me dio… ¿para qué digas que eres bendecido? ¿Para crear envidia en los otros hermanos pero está lleno de cuotas que pagar cada fin de mes?

Cuando no se tiene la sanidad espiritual, siempre el hombre por la naturaleza misma del pecado, desea esconder, mentir, le gana la pereza. Mas cuando la persona se sana por medio de la Palabra de Dios, cuando guarda más y más los mandamientos de Dios se gana confianza frente a Dios y esa seguridad puede transmitir a los hombres.

Y todo esto sucede porque ha nacido de nuevo, porque busca solucionar los pecados que encuentra en la medida que lee la Biblia, es guiado por el Espíritu Santo para que se renueve según agrada a Dios. Esta abundancia de paz en la relación con Dios, puede dar a otros la abundancia de paz que tiene. Realmente cuando tiene esta abundancia de paz proveniente de Dios en sí, es cuando realmente puede perdonar, puede soportar, puede tolerar como dice el texto hoy: Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Con el perfeccionamiento de este hombre que se renueva de día en día hace que finalmente comience a ver una nueva figura de sí mismo, por fin conoce cuál es la meta:

IMITADORES DE DIOS

Y es que cuando estas cosas están sucediendo en tu vida, en algún momento harás una pausa y mirarás todos los cambios sucedidos y que están ocurriendo en tu vida; pues realmente son pruebas fehacientes de cómo estás sellado por el Espíritu Santo.

Solamente cuando uno se ha ido renovando en toda la extensión de la Palabra de Dios, tal vez no completamente ni plenamente, pero ese proceso de cambios continuos y sucesivos hace que tengamos una nueva meta: imitador de Dios.

Y ESTO ES NATURAL, ¿NO? Pues si la Biblia dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12-13). Todas estas palabras y esta verdad no pueden quedarse solamente en meras palabras, en promesas de bendición; mas sí reales.

Este es uno de los poderes del Espíritu Santo que se manifiestan en nosotros, no es de hacer milagros, de hablar en lenguas, de hacer sanidades; mas sí de QUERER GUARDAR LOS MANDAMIENTOS VENCIENDO NUESTRAS CONCUPISCENCIAS para seguir a un NUEVO HOMBRE: HIJO DE DIOS. Y por supuesto como todo buen hijo: Imitador de Dios en su imagen y semejanza.

Un factor muy necesario de los creyentes en una iglesia para lograr la Unidad es justamente hablar con sinceridad unos con otros, como ya lo dije en la primera parte. Mas el siguiente factor muy necesario y tiene directa relación con hablar verdad es SABER AMAR COMO CRISTO NOS AMÓ.

Si la Biblia nos dice hoy: Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante. (v. 5:2). Si ese amor fue derramado por Jesús en ti, la persona renovada, la que fue transformada para ser una nueva persona siempre comprende el amor de Cristo, y en forma práctica tiene que mostrar a los hermanos principalmente en la misma iglesia. Un amor de entrega, de sacrificio, incluso en pérdida.

Sí, es que por hermanos más pequeños, aquellos que son menores que tú, tienes que saber llevar la cruz por esas personas, por personas que aun tienen debilidades y no se les puede hablar con toda la verdad necesaria porque es aún un niño espiritual.

Y siempre en una iglesia habrá niños especiales, porque están ingresando constantemente nuevos hombres que son llamados por la evangelización. Siempre habrá una persona a quien amar, por quien ser paciente, por quien enseñar. Hasta que esa persona también llegue a una estatura de perfeccionamiento en su imagen de Dios.

EL SIGUIENTE FACTOR GRANDE DE IMITACIÓN DE DIOS es en su SEVERIDAD RESPECTO A LA JUSTICIA Y DEL JUICIO.

Pues hoy en día, las personas ensalzan demasiado la parte amorosa de Dios, la misericordiosa. Mas en Dios, su amor también tiene reglas, tiene límites, no se extiende indefinidamente su amor, siempre existen reglas a ese amor. Entonces, también es necesario aprender esa severidad de Dios, y así conducirnos con respecto a los hombres de la iglesia.

Si hay tiempo para amar y decir la verdad, dentro de esa verdad sí aparece la justicia, el juicio implacable de Dios. Y nos corresponde también aprender ese punto de inflexión cuando se hace justicia. Por eso hoy dice: Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. No seáis, pues, partícipes con ellos. (v. 5:3-7)

Amar el uno al otro con el amor de Cristo, el hablar verdad con el prójimo, no implica amar sin condiciones; más bien, la justicia de Dios es siempre justa, no se puede tolerar los pecados, no se puede amar al hermano cuando se está pecado. La Biblia dice: el que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:8-10).

En un comienzo, constantemente estaremos pensando, tratando de recordar qué decía la Palabra de Dios en cada situación. Es decir, que la Palabra de Dios está en nuestra mente, pero en la medida en que el hombre crece en esa imitación de Dios, se comienza a formarse un nuevo hombre en Cristo en cuanto al CARÁCTER DE DIOS.

SOIS LUZ EN EL SEÑOR

Cuando las palabras están solamente en la mente del creyente, siempre ante una encrucijada, estará pensando qué es lo más correcto. Y sucede que algunas veces acertamos y algunas veces se termina el tiempo y perdemos una buena ocasión para realizar una buena obra. Nos lamentamos diciendo: ¿por qué no lo supe antes?

Esto sucede justamente porque la ley de Dios, la justicia de Dios, el saber qué es lo correcto en cada situación, está sometido a nuestra mente. Mas pasa que cuando imitamos suficientemente a Dios, y en la medida en que transcurre el tiempo, cada persona en Cristo Jesús tiene una luz propia. Es decir, que toda la Palabra de Dios se impregna en la persona, y se moldea un nuevo carácter. Es que el nuevo hombre lo es en todos los aspectos de la persona, incluyendo el carácter, los hábitos, las costumbres, la cultura del hombre.

Lo que se inició con simples palabras que uno luchó para hablar verdad con su prójimo, ahora se convierte en toda la persona del creyente, apareciendo así los frutos del Espíritu Santo: bondad, justicia, verdad.

Ahora ya no tiene que hacer un gran esfuerzo para hacer lo bueno y agradable a Dios, porque su ser mismo está cambiado en la nueva persona. Verán finalmente que en este punto, hacer una maldad o desobedecer a Dios ya es algo muy difícil de realizar. Si antes hacer lo bueno y correcto siguiendo las Leyes de Dios era difícil, ahora en el nuevo hombre que se alcanza, quebrantar la ley es algo difícil, excepcional, ya nos sentimos muy compungidos y avergonzados. Es como la decepción que nos llevamos cuando el foco del velador siempre responde encendiéndose correctamente y alumbrando nuestro escritorio, pero cuando este foco se quema llevamos una decepción; así también es este nuevo hombre que se ha ido renovándose. Cuando todo su carácter se transforma a la imagen de Cristo Jesús, hacer un mal es como una excepción, como el desencanto de ver que el foco se ha descompuesto. Y eso sentimos de nosotros mismos por nuestra falta delante de Dios. Pues cada uno saber mejor que nadie esto: porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de ello que ellos hacen en secreto. (v. 5:8-12)

LA LUZ MANIFIESTA TODO

Una vez que cada creyente, cada hijo de Dios se renueva en la nueva persona en Cristo, y cuando va mejorando en el cumplimiento de los mandamientos de Dios, verá que está imitando a Cristo (como es lógico si somos miembros del cuerpo de Jesús, ¿no?). Sus ojos serán alumbrados cada día, la ley de Dios ya no estará solamente en la memoria del hombre sino en todo su ser porque se ha constituido en parte de su personalidad.

No solamente ha aprendido y conocido la luz, sino que es práctico en ella y por supuesto puede aplicar la Palabra de Dios en todos los aspectos de su vida. ¿Por qué todo este trámite? Porque cuando tú como hijo de Dios, como miembro del cuerpo de Cristo esté viviendo, juzgando en el mundo no seas acusado por la Luz. Entonces, si tú te has limpiado primero, entonces tendrás buenos ojos para ver, porque la luz manifiesta todo.

Por eso, hay que hablar con propiedad, en lugar de discusiones que conducen a enfrentamientos, tenemos que guiarnos por la respuestas de las personas, a cómo reaccionan cuando la Palabra de Dios es predicado, es enseñado.

Pues muchas veces podemos guiarnos por algún interés, ánimo que podrá no ser correcto delante de Dios. Mas todos quienes son de Dios tienen que responder uniformemente según las Escrituras, porque el Espíritu Santo es el mismo que mora en todos nosotros (bueno, ¡al menos en los verdaderos!).

Consecuentemente, sabiendo de estos principios, la iglesia simplemente tiene que predicar la Palabra de Dios tal cual como está escrito en la biblia, sin sacar ninguna jota ni tilde. La palabra misma juzgará a la persona, y así debe juzgar una iglesia en Cristo.

Cuando la Palabra de Dios es predicado correctamente y en el espíritu correspondiente, verán que los que duermen se despertarán, los que estaban muertos se levantarán y Cristo les alumbrará. La palabra de Dios no falla nunca, simplemente hay que saber esperar, aplicar correctamente y en el tiempo oportuno.

Ustedes saben que en nuestra iglesia, siempre hemos tratado de aplicar y conducirnos según estos principios bíblicos. Es cierto que en muchos casos, al aplicar estas palabras, necesitamos tener más paciencia hasta que Dios juzgue y muestre su voluntad. Recuerden que el tiempo es de Dios. Si la palabra de Dios en San Lucas 13:6-7, veremos que el Señor visita junto a su higuera todos los años, y espera tres o a lo sumo cuatro años. Y por lo poco y por lo pronto, deberíamos manejarnos dentro de estos tiempos límites.

Por eso dice la palabra hoy: despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. (v. 14-16)

Y durante este tiempo de perfeccionamiento, que se muestra por la verdad que puede hablar uno de sí mismo para con otros, hay que descubrir cuál es la voluntad de Dios para ti. Porque dependiendo de su voluntad, tu proceso de santificación (perfeccionamiento en la fe) varía mucho.

Cuando cada miembro es transformado para que pueda hablar, es perfeccionado en toda la Palabra, en la iglesia se notará una Unidad diferente a cualquier otra unión vista en el mundo de los hombres, porque estaremos muy unidos como lo exige el cuerpo de Cristo, una unidad perfecto en un cuerpo perfecto. ¿No lo creen así?

CONCLUSIÓN

Tal parece que el camino a recorrer para alcanzar la Unidad en la Iglesia es más largo y difícil de lo que suponíamos, ¿cierto?

Mas así como dijo Jesús en su relación con Dios el Padre: Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. (San Juan 17:19-23)

Estas son Palabras de Jesús, son promesas de Jesús acerca de la Unidad que tenemos en él y en el Padre, y si la Iglesia es su cuerpo y Cristo la cabeza, naturalmente también dentro de esta comunidad, con la fe, aplicando y viviendo según las Escrituras, conseguiremos finalmente la Unidad. Es cierto que existirá un límite porque aún permanecemos en la carne, más aún nos falta mucha gloria de Dios por conquistar y disfrutar en él.

¿Pueden creer en esto? Tanto como tú puedes creer, se conseguirá. Porque el Espíritu mora en nosotros.

Que Dios les bendiga.

(Si quieres prepararte mejor en toda Palabra de Dios, te invitamos a que asistas a nuestros cursos de Estudio Bíblico, gratuitos y libres, no es necesario que seas miembro a nuestra Iglesia. ¡ESTÁS INVITADO!)

Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia." Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En ese caso necesitará una autorización por escrito.

go_topgo_home


Informes sobre esta página:
Copyright © 2003-2010 Palabras de Vida, www.evangelio123.org
Fecha de creación
: 4 de enero de 2010