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Sermón en el día de Jesús 24 de agosto de 2008.

Título: UN PELIGRO DE DOS FILOS (parte 3)

Biblia: Romanos 2:1-11

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

2.     Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad.

3.     ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

4.     ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

5.     Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios,

6.     El cual pagará a cada uno conforme a sus obras:

7.     Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad,

8.     Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

9.     Tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego,

10.           Pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego;

11.           Porque no hay acepción de personas para con Dios.

12.           Porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados;

13.           Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.

INTRODUCCIÓN:

Desde hace dos semanas hemos comenzado la serie de sermones acerca de los peligros que se cierne sobre los hombres cuando son desobedientes a Dios.

Y el domingo pasado, les introduje acerca de las maldiciones que sobrevienen cuando el creyente luego de aprender la Palabra de Dios no es hacedor de la palabra.

Pero hoy vamos a hacer una pausa para aclarar un tema muy importante que está rondando en sus mentes.

El problema con los creyentes de hoy es que cuando Dios dice:  porque todos los que sin ley han pecado, sin ley también perecerán; y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados; porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados (v. 12-13); es que generalmente sólo leen las palabras del nuevo testamento y desconocen por completo el antiguo, por eso, cuando la Biblia en pasajes como estos dice: “sin ley perecerán…”, o cuando dice: “y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados”. No saben a qué se refiere el juicio, ni cómo se hace, ni las bases del juicio, ni cuáles las consecuencias.

Naturalmente, nadie toma muy en serio las advertencias, ni sabe las peligros que se cierne.

Además, es un tema que por lo común no es predicado por un pastor, pues yo personalmente no tengo memoria de uno que me haya predicado; y las tuve que aprender personalmente leyendo y sufriendo los juicios en carne propia hasta encontrar los por qués.

Por eso es UN PELIGRO COMO UNA ESPADA DE DOBLE FILO, pues un creyente piensa que todo está bien y su vida llena de bendición en Cristo, mas por su inacción e incomprensión de los pecados hace que sea enjuiciado y castigado por Dios de tiempo en tiempo.

Es tal la frecuencia de este problema, que cuando me encuentro con muchos creyentes quienes cuentan sus problemas y situaciones, tiene todas las señales de un castigo de Dios pero lo miran muy livianamente, sin el conocimiento pertinente. Igualmente suelo escuchar las recetas que suelen entregar a personas quienes piden ayuda y oración, y veo los peligros en esas palabras.

El peligro básico es la incredulidad, que no tienen fe básica para creer y temer a Jehová Dios y en sus palabras de juicio, castigo, y maldiciones. ¡Mas sorprendentemente se creen en todas las bendiciones! ¡Cómo no conocen al Padre Celestial!

Mas de un modo o de otro, le conocerán…

EL PELIGRO DEL PRIMER FILO

Por eso, siempre les digo que interpretar el contenido del nuevo testamento es mucho más difícil que el antiguo; primero porque el nuevo testamento se basa en el antiguo y aquellas cosas que ya están expresados y explicados no vuelven a ser repetidos sino aplicados. Segundo, porque el antiguo testamento Dios enseña por medio de un hombre, de un pueblo y el transcurrir de la vida de un pueblo como forma de enseñanza, es “gráfico”; en cambio, en el nuevo testamento se utilizan “palabras”, por tanto, si no es avezado en el antiguo testamento no tiene ningún significado.

Recién les puse un ejemplo: y todos los que bajo la ley han pecado, por la ley serán juzgados. ¿De qué manera serán juzgados? ¿Cómo? ¿Cuándo serán juzgados? ¿Cuáles son los castigos que impondrá Dios? Claro que existen respuestas en el nuevo testamento, pero difícilmente lo encontrarán porque necesitan de la comprensión del antiguo testamento para relacionarlo y poder identificar, y lo llegan a saber por medio de los resultados, por ciertos indicios coincidentes.

Razón suficiente para que los hombres, dejen de lado pasajes como estos: por la ley serán juzgados. Yo les explico, ¿de qué ley está refiriéndose? De la ley expresados en los mandamientos, decretos y estatutos que encontrarás en el antiguo testamento. Y la biblia dice que el juicio sobreviene ahora, de tiempo en tiempo cuando es el tiempo de retribución como decía Jesús: Porque éstos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas. Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! Porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo. Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan. (San Lucas 21:22-24).

Esta es la primera causa de incredulidad de los creyentes, porque ellos ni sus pastores tienen entendimiento para enseñarles a tiempo. Y muchos son reacios a escuchar prédicas sobre los mandamientos porque es muy pesado para sus oídos.

Por eso, para muchos, por la ley serán juzgados, no tiene ningún significado. Es más, piensan que se refiere al juicio cuando venga Jesús, y juzgue a los vivos y a los muertos.

Y como asisten a la iglesia, y nunca escuchan acerca de los mandamientos de Dios, no tienen conocimiento de la gravedad del pecado, por tanto sus vidas no mejoran, ni se santifican y están expuestos al juicio del Señor.

Solamente se quedan celebrando y alabando, pensando que solamente quedan tiempos buenos porque Cristo vino a su vida, mas el mismo Dios que juzgó a Jesús por causa de nuestros pecados, también ahora nos juzga dentro de Cristo pero en base a su voluntad y santificación de sus hijos.

Por esta razón, los primeros avisos que Dios envía y se presentan en sus vidas son ignorados. Y también porque dicen que están bajo un nuevo pacto en Jesucristo, pero este nuevo pacto en Jesús también está asentado sobre unas leyes, tienes sus reglas, condiciones (por eso es pacto = contrato). Existen leyes y consecuentemente condiciones de obediencia y de desobediencia por medio de la fe, que trae consecuencias de bendición o de castigo.

O no es en el mismo libro de Hebreos 3:12-19 del nuevo testamento que dice: Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyeres hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación. ¿Quiénes fueron los que, habiendo oído, le provocaron? ¿No fueron todos los que salieron de Egipto por mano de Moisés? ¿Y con quiénes estuvo él disgustado cuarenta años? ¿No fue con los que pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto? ¿Y a quiénes juró que no entrarían en su reposo, sino a aquellos que desobedecieron? Y vemos que no pudieron entrar a causa de incredulidad.

Aquí pueden ver claramente que Dios hoy también juzga de la misma manera que juzga a los israelitas que salieron de la tierra de Egipto, pues ellos también fueron salvados dentro de la promesa hecha a Abraham, y que es en Jesucristo. Y si en este libro está diciendo que por causa de la incredulidad de los creyentes, les puede sobrevenir los mismos castigos que en el desierto, ¿crees que no te alcanzarán?

Sí, este es el peligro del primer filo de la espada: La incredulidad, y la falta de enseñanza a causa de la ignorancia.

Por eso dice en el pasaje de hoy: Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo. Mas sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas es según verdad. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que juzgas a los que tal hacen, y haces lo mismo, que tú escaparás del juicio de Dios?

¿Y cómo es el juicio de Dios? ¿En qué consisten los juicios de Dios? Como les dije el domingo anterior y seguiremos en los siguientes: los primeros avisos, luego el hambre, las pestilencias, la espada y el cautiverio.

Si no toman plena conciencia ni tienen cuidado de los peligros, y viendo tantos casos de testigos en la Biblia, si no sienten el peligro, eso es incredulidad.

Acaso Jesús mismo nos decía esto, y tenemos los testimonios de las consecuencia a través de la historia, pero si seguimos en incredulidad, no hay remedio: entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras. (San Mateo 11:20-22)

Como hemos leído hoy en la lectura de Hebreos 12: y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del señor, ni desmayes cuando eres reprendido por él; porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. (v.5-8)

Esta disciplina que habla el Señor, ¿de qué forma viene? Si leen Levítico 26 o Deuteronomio 28, verán con detalle las cuatro formas de castigo, y si analizan con cuidado podrán ubicarse en alguna de ellas, y verán su situación si corresponde.

Es aquí cuando se hablan de castigos, donde los creyentes se sobresaltan y reclaman: ¿Y DÓNDE ESTÁ EL AMOR DE DIOS? ¿DÓNDE ESTÁ LA MISERICORDIA DE DIOS? Porque la Biblia dice que Dios es amor, y que para siempre es su misericordia.

Por eso viene:

EL PELIGRO DEL SEGUNDO FILO

El segundo punto es este peligro que les diré, y por esto constituye la espada de dos filos: LA INCOMPRENSIÓN Y EL ABUSO EN EL USO DE LA MISERICORDIA DE DIOS.

Hoy los creyentes se equivocan acerca del amor de Dios y acerca de la misericordia del Señor. Están pensando que el amor y la misericordia de Dios acciona de tal manera que Dios cierra los ojos, que no se da por enterado cuando pecas; cuando desobedeces a las Palabras de Dios piensan que él les tolera todo y se lo olvida.

¿No están enterados de palabras como éstas? Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. (Apocalipsis 20:12-13).

Pues el mismo apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo decía: porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? Y: si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. (1 Pedro 4:17-19)

Porque hoy pecas, porque hoy desobedeces, porque hoy no vives como manda Dios, pero piensas no te pasa nada raro en tu vida. Las amenazas, los peligros que habla el pastor David citando la Biblia, no sobreviene a mí, dicen, mas no ven los detalles.

También piensan porque existe misericordia y amor de Dios, nunca les vendrá mal, ni castigo. Y la supuesta paz que tienen hoy, lo interpretan como paz, que están dentro del amor de Dios, que el Señor ha extendido su misericordia sobre su vida y su familia.

Pero lo que hoy los hombres consideran “que están recibiendo el amor de Dios y porque tienen la gracia de su misericordia” tiene un peligro como dice la Biblia hoy: ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, El cual pagará a cada uno conforme a sus obras.

Aquí está precisamente el peligro del segundo filo de la espada de Dios. Que Jehová Dios te da una pausa, porque en su benignidad, en su paciencia, en su longanimidad espera que tú te arrepientas de tus pecados, y de tus malos caminos. Lo que hoy tú crees que es paz, en realidad puede ser una espera paciente de Dios.

Mas por lo general, los hombres se quedan durmiendo, pues están confundidos.

Pero como dice la palabra de Dios, cuanto más tardes para arrepentirte de tus maldades, y te conviertes en oidor fiel y hacedor de la palabra, dice el Señor: atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.

Por eso hoy confunden la paciencia, benignidad para que te arrepientas con el amor y la misericordia de Dios.

Su amor y su misericordia, más bien, está a la espera para tu arrepentimiento, es benigno para que vuelvas a tiempo; y te envía profetas o palabras de profecía a su debido tiempo, tiene escritos ejemplos vivos a lo largo y ancho de la Biblia para que leas. Mas consideran que por su amor y misericordia, Dios pasará por alto todos tus pecados. O que ahora, no les pasa nada malo.

Así no es la Palabra de Dios, así no es el justo juicio de Dios. Hay que saber esto, cuanto más tardes, mayor será el mal y la gravedad con que serás juzgado.

La persona quien ha ganado realmente la misericordia y el amor de Dios, cuando pecas el Señor no te deja mucho tiempo que permanezcas en el mal, rápidamente te da las señales para que comprendas tu error. En realidad el amor y la misericordia de Dios cuando la tienes, se manifiesta con mucha vehemencia para que te corrijas y vuelvas a la senda de la vida.

Miren cómo en el libro de Romanos también dice: El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego. Que existe IRA, ENOJO, TRIBULACIÓN, ANGUSTIA. ¿De qué tipo? Según las maldiciones que aparecen en Levítico 26 y Deuteronomio 28.

COMPRENSIÓN DE TU SITUACIÓN

Es la razón de por qué debes tener una perfecta comprensión de tu situación ante Dios.

No perder el tiempo, no dejar que las cosas se agraven.

Alguien podría decir: ¿Nunca estaremos bien para alabar a Dios?

Mi respuesta es esta: la paz que tenemos en el Señor siempre es caminando, no puedes tener la paz del espíritu estando sentado, quieto o sin avanzar hacia tu perfeccionamiento en la plenitud de Cristo.

Un ejemplo sencillo a esta situación es como andar en bicicleta, para que tu estés equilibrado en la bicicleta, siempre tienes que hacer que las ruedas de la bicicleta giren; bueno esta es comparativamente la paz en Cristo. Mas si tú te detienes y paras completamente, te caes de la bicicleta.

Y esto es muy importante: ¿cómo sabemos que la tranquilidad, la paz de hoy es porque estás recibiendo la alabanza de Dios o porque estás en su paciencia y benignidad que te guía al arrepentimiento?

Porque dice la palabra de Dios:  Vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el griego, pero gloria y honra y paz a todo el que hace lo bueno, al judío primeramente y también al griego; (v. 7-10)

Estas son algunas de las señales que aparecen en la persona que está recibiendo la gloria, la honra y la paz de aquel que hace lo bueno:

·        Primero: La Palabra de Dios le es dado todos los días (Dios le habla y le revela)

·        segundo: los frutos del Espíritu Santo: tiene un crecimiento sostenido en los diversos frutos, reconocido por Dios y por los hombres.

·        tercero: frutos de obras de fe: Participación, constancia e iniciativa en ministerios y en la evangelización.

·        cuarto: presencia de dios: Siente la presencia de Dios, es sensible al Espíritu Santo y responde o corrige rápidamente por sí solo.

·        quinto: reposo: Es una paz que solamente lo puede entender la persona que recibe.

·        SEXTO: PODER: Es el poder del Espíritu Santo que recibe y se fortalece: Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán. (Isaías 40:30-31)

Como les dije siempre, una buena medida para saber cómo estás es abrir la Biblia en Salmo 91 y verificar que cada aspecto se cumple fielmente en tu vida y en tu familia: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. (v.1-7)

Y estas son las señales por el cual uno puede saber si la aparente tranquilidad que tiene es la paciencia y la benignidad del señor que te lleva al arrepentimiento:

·        primero: vacío de la palabra de dios:

·        segundo: palabras de acusan de pecado:

·        tercero: silencio de dios: no sientes la presencia de dios, ni sabe el camino de su voluntad. no te responde cuando oras, ni seguridad

·        cuarto: pesadez, tristeza, abandono, debilidad.

·        quinto: las señales de las maldiciones: hambre, enfermedad, espada, cautiverio.

·        sexto: es quitado el reposo:

Por eso, siempre les dije y les aconsejé que no hay que jugar con la misericordia de Dios, no hay que probar el amor de Dios estirándolo como si ustedes jugaran con el chicle que mascan.

CONCLUSIÓN:

¿Qué sucedería si tú creyendo que estás recibiendo el amor y la misericordia porque hay paz hoy pero en realidad es la paciencia, benignidad y longanimidad del Señor para que te arrepientas?

Porque si uno continúa en la incredulidad también Dios dice: pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. (Romanos 1:21).

¿Quién te despertará? Por eso, siempre es necesario aceptar como un principio la palabra que dice: No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. (Romanos 3:10-12). Es mejor que tú seas considerado precavido, buscar y confesar los pecados diligentemente con la Biblia. Comenzar por este lado para encontrar los problemas de tu relacionamiento con Dios, y luego tendrás tiempo para pensar en otra cosa.

Como les digo siempre, más vale arrepentirte una vez más de lo necesario y estar en paz con el Padre Celestial. Y nunca sobreestimar a tu persona, y no abusar de la misericordia del Señor. Pues si él se enojara, ¿quién te ayudará? Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. (Romanos 1:18). Sé muy, muy temeroso de Jehová Dios.

Que Dios te bendiga.

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Fecha de creación
: 4 de enero de 2010