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Sermón en el día de Jesús 17 de agosto de 2008.

Título: LOS PELIGROS PARA TU VIDA (PARTE 2)

Biblia: Levítico 26:14-35

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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14.            Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,

15.            Y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,

16.            Yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

17.            Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

18.            Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

19.            Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.

20.            Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

21.            Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.

22.            Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desierto.

23.            Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición,

24.            Yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.

25.            Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.

26.            Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.

27.           Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición,

28.            Yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.

29.            Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.

30.            Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.

31.            Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.

32.            Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren;

33.            Y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.

34.            Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo.

35.            Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.

INTRODUCCIÓN:

El domingo pasado hemos escuchado acerca de por qué se ciernen las maldiciones sobre los creyentes, porque éstos no se dan por enterado de que como existen condiciones para la bendición, también existe condición para la maldición.

Y que estas maldiciones, están siempre latentes como un peligro para todo creyente quien no es esfuerza en aprender y guardar todos los mandamientos, decretos y estatutos de Dios.

Pero si el creyente sigue en ese camino, llegará un momento en que Jehová también invalidará el pacto que ha establecido con esa persona, pues toda desobediencia tiene como un camino final la idolatría.

De la manera en que hemos leído, y la incredulidad que hoy impera entre los creyentes, porque son enseñados erróneamente que desde tu conocimiento y fe en Jesucristo, solamente te quedan bendiciones, bienes, bondades de Dios. Enseñan que nunca jamás volverán las maldiciones. Pero esa persona que enseña de esa manera es un embaucador, es un pastor que Jesús dice: ladrón y salteador.

Y esa es la esencia de las enseñanzas del antiguo testamento. En ella Dios muestra la salvación, de qué manera se realiza con lujos de detalles, salva solamente a su pueblo quienes cruzan el mar Rojo y los demás son muertos. Enseña las leyes de Dios y los entrena (o discipula, término que utilizamos nosotros), prueba la fe de los hijos, los introduce en la tierra prometida, les bendice con abundancia. Los hijos viven según el conocimiento y fe que tienen de Dios.

Mas en la abundancia, se olvidan de guardar de a uno los mandamientos de Dios, para finalmente extraviarse (que aparece ya en los finales de Josué, y todo Jueces), Dios levanta a los jueces, sacerdotes, profetas para hacer volver el corazón duro y advenedizo.

Vienen los reyes, y en lugar de mejorar, empeora. Reciben todos los males escritos en la Biblia, los peligros que Dios venía anunciando por medio de sus profetas, se cumplen. Finalmente son llevados cautivos a Babilonia y vuelven pocos en número a Jerusalén.

Pues tienen que saber que esas mismas situaciones puedes suceder en tu vida, de manera personal, de manera familiar, como iglesia, como una nación.

Por eso es fundamental una enseñanza pertinaz de la biblia, y principalmente de padres que son experimentados en la Palabra, que ellos enseñen, y la biblia capacite a todos sus miembros.

Lo que hemos leído, parece bastante confuso, pero Dios siempre ha anunciado y así lo describe que los castigos que provienen de Dios por la desobediencia a sus palabras son de cuatro tipos: EL HAMBRE, LA PESTILENCIA, LA ESPADA, EL CAUTIVERIO.

La vida del creyente es como escalar una montaña, desde el momento que conoce a Jesús y le cree; empieza aprendiendo una serie de Palabras y leyes, que ayudados por el Espíritu Santo comienza a escalar la montaña. Un mandamiento por vez, y mientras tú cambias para vivir según ese mandamiento, Dios espera con los siguientes. Así, luego de un período de discipulado (aprendizaje y práctica), alcanzas una cima. Y es en este período donde tienes que tomar decisiones de fe a favor de Dios y sus Palabras. Porque cuando no lo haces u olvidas, comienzas a resbalar y desciendes la montaña. Es entonces, cuando Dios envía los Primeros Avisos, y luego comienzan las maldiciones que vienen clasificados en 4 grupos y finalmente se quiebra el pacto. Todo esto puede suceder en una generación, o en varias generaciones sucesivas. Inclusive cuando uno no aprende las Palabras de Dios en el tiempo adecuado, tienes edad y no respondes, sin siquiera alcanzar la cima pasas directamente a las maldiciones.

Generalmente las maldiciones sobrevienen al hombre en ese orden. Tienen que saber que estos son cuatro grandes grupos en que están ordenados los castigos de Jehová Dios. Y éstas también sobrevienen hoy sobre los desobedientes.

La dificultad está en que hoy pueden presentarse de diferentes maneras, pero verán que cae en estas clasificaciones si analizamos los hechos, los problemas y los comparamos con la Biblia.

La otra dificultad es respecto al tiempo, no existe un tiempo específico de cuándo se pasa de un castigo a otro, nadie sabe cuánto tiempo Dios espera a que tú cambies tus caminar en sus palabras, antes que te aplique el siguiente castigo.

Lastimosamente, solamente nos damos cuenta por las señales que se presentan en los hombres; porque cuando se les da la palabra de profecía de Dios, el creyente está demasiado duro de corazón para entenderlo.

También tiene una influencia fundamental la misericordia de Dios que se ha ganado anteriormente o la misericordia que Jehová tiene respecto a sus padres.

LOS PRIMEROS AVISOS

Las primeras señales que pueden verse en la persona es la actitud con que recibe la Palabra de Dios. Y cómo responde a esas palabras del Señor, cualesquiera sean. Las primeras reacciones delatan mucho de la situación espiritual de la persona.

El problema es que los creyentes en general, hasta que no han pasado por suficientes ejemplos de duros castigos, incluso que lleguen hasta el borde de la muerte, no tienen temor de Jehová. No quieren tomar con la seriedad suficiente, también es incredulidad. Y solamente después de varios “golpes” donde aprende que no fueron coincidencia, entonces comienza a escudriñar detenidamente la Palabra de Dios considerando cada tilde y cada punto.

1.     Así que el primer aviso que el Señor te revela es la fe con que tú recibes, crees, y guardas la Palabra de Dios.

Pues de la Palabra que te enseñan, te predican, o entras en contacto, las personas normalmente reaccionan como la semilla que siembra el Sembrador; siendo tu corazón como el camino, lleno de piedras, de espinos, o la buena tierra.

2.     A esto hay que incluir aquellas palabras con que tú has ligado tu corazón a Dios, promesas, ayunos, votos.

Por eso dice la Biblia: porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometes, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? (Eclesiastés 5:3-6)

Y es la causa de por qué los pastores son tan susceptibles a los castigos de Dios, porque tienen hecho un voto, y un pequeño desvío y la mano de Dios se aplica con dureza. También cuando enseñan, significa que ya conoces y practicas la Palabra de Dios.

3.     Luego vienen los primeros avisos y son las señales que aparecen en los versículos 16-17, leamos juntos: Yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán. Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

Hay que recordar que no todas estas señales aparecerán íntegramente en una persona; mas basta que aparezca una o unas cuantas; también pueden aparecer todas.

El problema radica en la dificultad para discernir estos primeros avisos y resolverlos como tal; tendrías que tener mucha sensibilidad espiritual, o que Dios te revele, o que el pastor te diga. Generalmente estamos muy enfrascados en nuestros pensamientos, en nuestros deseos. Por la incredulidad y falta de experiencia espiritual muchos hacen caso omiso a estos llamados de atención.

Igualmente esta es la responsabilidad del pastor, quien en este punto es pastor y también un atalaya que guarda a su rebaño. Tiene que enseñar anticipadamente, prevenir llamando la atención, y muchas veces hablar enérgicamente para avisar, para despertar. Como dice el apóstol Pablo a Tito: Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra. (Tito 1:13-16)

Cabe recordarles: puede que ustedes estén conmigo y yo soy su pastor. Ahora, imaginemos que yo omito enseñar un mandamiento del Señor. ¿Quiénes serán culpables? Yo, el pastor David en primer grado, pero también ustedes son culpables. ¿Por qué? Porque no están guardando la Palabra de Dios. Es decir, la Palabra de Dios no entra a regir desde el momento en que es predicado, sino que siempre es la Palabra de Dios. Por eso, tienen ustedes sus propias biblias. Por eso, tienen que orar por el pastor David para que no omita nada en las enseñanzas.

Y cuanto más sepas y guardes, más salud tendrás, menos problemas y males te sobrevendrán, y salvarás tu vida.

Hoy los hombres están esperando solamente escuchar buenas palabras, halagadoras, incentivadoras, consoladoras. ¿Mas de qué sirve todo eso si todos los días estás bajo la mirada de Dios, él te juzga y eres culpable y te castiga con estos males? Mejor que aprendas, te esfuerces en guardar y PREVENIR TODOS ESTOS MALES.

Hemos leído Isaías capítulo 1:2-7 y dice: el buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.

Poder ejemplificar en casos prácticos cada uno de estas primeras señales es difícil,

·        mas si en cualquier situación te sobreviene terror, extenuación y calentura que consume tus ojos y atormenta tu alma.

·        siembran sus semillas y vuestros enemigos la comen haciendo vano tu trabajo.

·        Salen heridos delante de vuestros enemigos

·        Se enseñorean de vosotros

·        Huyen sin que nadie les persiga

Por eso les dije que era necesario mucha sensibilidad espiritual para individualizar estos hechos en tu vida. Porque vivimos todos los días en medio de los hombres del mundo que sufren estas consecuencias, y estamos insensibilizados, pues consideramos normales, característicos de la vida actual.

Una guía es lo que Jesús nos enseñó en el Padre Nuestro: No nos metas en tentación, mas líbranos del mal. (San Mateo 6:13)

Mas por lo general, todos cruzan esta línea sin darse cuenta de las señales y transcurre el tiempo de espera de Dios y llegan a la siguiente etapa:

EL HAMBRE

Si eso no fue suficiente, dice la palabra de Dios: y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

Dice que si uno no atiende a estas señales para arrepentirse y guardar los mandamientos de Dios, la siguiente etapa del enojo de Dios aumenta siete veces.

Ahora, el castigo aumenta siete veces; mas cuando tú te das cuenta y comienzas a arrepentirte, no tiene la equivalencia de uno a uno, no es arrepentirte siete veces. Y tienes que pagar suficientemente como sucedió al rey David por realizar un censo del pueblo de Israel y Jehová se enojó contra él: vino, pues, Gad a David, y se lo hizo saber, y le dijo: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿o que huyas tres meses delante de tus enemigos y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya peste en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado. (2 Samuel 24:13). Y saben ustedes que por la plaga que escogió el rey David, murieron setenta mil personas en tres días.

¡¡Y aún hay personas quienes predican que Dios no castiga y muchos se los creen!!

Cuando se pasa a esta etapa, versículos 19 y 20, aparecen dos clases de castigos:

·        Quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y el cielo se convertirá como hierro y la tierra como bronce.

·        Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

¿Qué es vuestro orgullo? Que Dios quebranta tu soberbia, lo más precioso que tú tienes. Y todo depende de la persona: si es salud, la salud; si el dinero, el dinero; si es tu familia, la familia; si es tu mujer o hijos, pues ellos. Si es tu inteligencia, si es tu apellido, si son tus logros, si son tus éxitos. El Señor te quita, lo destruye.

Si tu orgullo es tu fuerza, es tu poder, tu buen nombre, el reconocimiento que tienen los hombres, pues eso quebranta Dios.

¿Y se acuerdan que justamente esto fue tema de pregunta que me hicieron ayer y les dije que respondería hoy?

Por eso, el quebrantamiento varía de persona en persona. Y hasta que tú te rindas, y veas y reconozcas que no existe nada sano en ti, que todo, en todo, es por la exclusiva gracia y misericordia de Dios; el Señor te rebaja.

Podrán encontrar a muchas personas quienes son hoy fieles cristianos porque perdieron la salud, perdieron su fortuna, estuvieron en la cárcel, la familia con buen apellido y respetado fue quebrado; que estas personas luego que les sucedió, se arrepintieron y hoy son buenos y fieles creyentes. ¿Cuántos testimonios de éstos hay?

Pero si hubieran escuchado a Dios a su debido tiempo…

Por eso dice la Biblia en Isaías 6:11-13 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén asoladas y sin morador, y no haya hombre en las casas, y la tierra esté hecha un desierto; hasta que Jehová haya echado lejos a los hombres, y multiplicado los lugares abandonados en medio de la tierra. Y si quedare aún en ella la décima parte, ésta volverá a ser destruida; pero como el roble y la encina, que al ser cortados aún queda el tronco, así será el tronco, la simiente santa.

También dice en Romanos 9:18-24 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece. Pero me dirás: ¿Por qué, pues, inculpa? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad? Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿por qué me has hecho así? ¿O no tiene potestad el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa un vaso para honra y otros para deshonra?

Por eso, Dios purifica en crisol. Mas siempre que entres antes del fuego, existe la Palabra de Dios que te es dado para que guardes y obedezcas sin ver ninguno de estos males.

Pues rompe nuestro orgullo, nuestras pertenencias, nuestra capacidad, nuestra sabiduría, nuestras experiencias; todo para que estemos solamente dependientes de la gracia de Dios. “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. (Efesios 2:6-9)

Luego viene el hambre. Que también puede ser de diferentes maneras. Porque existe sequía, cuando la tierra no rinde los frutos, cuando falta trabajo, cuando se paga por debajo de trabajo realizado, cuando se tiene que aceptar cualquier salario porque faltan los empleos, cuando no percibes en el día correspondiente, cuando te pagan en especies, en partes.

También es hambre cuando la iglesia no puede sostenerse, cuando tiene deudas, cuando no puede pagar a sus funcionarios, pastores, evangelistas.

Cuando las ventas bajan, cuando los ingresos no son suficientes, cuando el ingreso del padre no es capaz de alimentar a la familia y se debe recurrir a otros familiares por mayores ingresos, cuando se tiene que mudar de casa, de barrio, cuando los hijos no pueden estudiar, cuando son cambiados por uno de menor exigencia económica. Cuando el dinero no alcanza hasta el siguiente mes y se pide adelantos, cuando se recurre a créditos bancarios, créditos en los almacenes, incluso cuando alguien compra en cuotas también es hambre.

Y delante de tantas señales, no se da cuenta que está pecando, ni sabe en qué ha pecado. Alguien puede preguntarse en qué cometió pecado, dice en Isaías 1:15-25 cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta; si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho. ¿Cómo te has convertido en ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de justicia, en ella habitó la equidad; pero ahora, los homicidas. Tu plata se ha convertido en escorias, tu vino está mezclado con agua. Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones; todos aman el soborno, y van tras las recompensas; no hacen justicia al huérfano, ni llega a ellos la causa de la viuda. Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios; y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré toda tu impureza.

CONCLUSIÓN

Tienes que estar atento a las señales. hoy es común encontrar a creyentes que buscan a Dios solamente en su tiempo de necesidad.

Mas no ven las señales, ni lo reciben con seriedad; mas bien como una palabra más de Dios, o el capricho de olvidarse de toda la ley de Dios.

Y peor aun cuando los males comienzan a mezclarse y aumenta la maldad.

Por eso, Dios ha ordenado que tengamos una copia de la ley de Dios a nuestro lado y que leamos y meditemos en ella todos los días, para que todas las cosas que hacemos salga bien.

Velad, así salvarán sus vidas.

Que Dios les bendiga.

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: 4 de enero de 2010