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Sermón en el día del Señor Jesús 14 de
Abril de 2002 Título: El hombre que no temió a
Jehová Dios Bíblia: Jonás 1:1~17 Predicador:
Pastor Dong Han David Lee 1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. 4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave. 5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir. 6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos. 7 Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás. 8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres? 9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra. 10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado. 11 Y le dijeron: ¿Qué haremos contigo para que el mar se nos aquiete? Porque el mar se iba embraveciendo más y más. 12 Él les respondió: Tomadme y echadme al mar, y el mar se os aquietará; porque yo sé que por mi causa ha venido esta gran tempestad sobre vosotros. 13 Y aquellos hombres trabajaron para hacer volver la nave a tierra; mas no pudieron, porque el mar se iba embraveciendo más y más contra ellos. 14 Entonces clamaron a Jehová y dijeron: Te rogamos ahora, Jehová, que no perezcamos nosotros por la vida de este hombre, ni pongas sobre nosotros la sangre inocente; porque tú, Jehová, has hecho como has querido. 15 Y tomaron a Jonás, y lo echaron al mar; y el mar se aquietó de su furor. 16 Y temieron aquellos hombres a Jehová con gran temor, y ofrecieron sacrificio a Jehová, e hicieron votos. 17 Pero Jehová tenía
preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez
tres días y tres noches. Normalmente
el hombre tiene sentimientos, pensamientos porque Dios le dio cuando fue
creado. También las personas tienen carácter. Mas
lastimosamente todos los hombres piensan que son libres y pueden hacer cuanto
desean. Que él es dueño de su vida. Por eso desde un principio todos son
rebeldes a Dios. No quieren reconocer que existe un Dios Supremo que guía
nuestras vidas. Aún las
personas que asisten a la iglesia es rebelde. Si ponemos un ejemplo podrán
entender mejor. El caballo cuando nace y se cría a campo abierto sin el
contacto con el hombre es muy difícil de domar. El caballo que nace y desde
pequeño conoce al hombre también es rebelde a su manera. Es así como vemos en
las carretas que pasan por nuestras calles, cómo el dueño ata al pequeño junto
a su mamá para que vaye aprendiendo. Cuál es el trabajo que tiene que hacer y
sobretodo a quien obedecer. Y el dueño suele utilizar siempre las mismas
palabras para que el animal entienda, cuándo debe parar, cuándo tiene que
correr. No se consigue de la noche a la mañana, mas siempre con el tiempo, con
la repetición se aprende. Hoy
también vemos a un hombre rebelde. Es un profeta, se llama Jonás hijo de
Amitai. Recibió la orden de Dios para que viaje a Nínive, una ciudad que está
mas allá de las fronteras de Israel, a una ciudad enemiga de su nación, para
que predique de Jehová Dios y se arrepientan de sus pecados. Debía
tomar el caballo para ir a esa ciudad Níneve a unos 1000 km de distancia mas
pensó, si yo voy y predico a mis enemigos, ellos van a confesar sus pecados y
Dios los va a perdonar. Mas si yo no me voy, por los muchos pecados que tienen
ellos, Dios los va a destruir. Que mejor
forma de eliminar a un enemigo de nuestra nación. Ojalá Dios los destruya como
Sodoma y Gomorra con fuego y azufre que cae del cielo. Habrá pensado, ojalá
otro Mar Muerto en el río Tigris para que sepan que Dios es el Juez de toda la
tierra. Este
hombre Jonás pensaba que si desobedecía a Dios, si él huía a un lugar lejano,
la paciencia de Dios con Nínive se agotaría y destruiría a la ciudad. Siempre el
problema con el hombre es que piensa con el tiempo y espacio del hombre.
Pensaba Jonás si él pudiera esconderse de Dios durante cuarenta días más los
días que tardaría para su viaje, unos veinte a treinta días. Si lograba
esconderse setenta días de Dios, huir de su presencia. Y podía ver cómo Nínive
ya no sería ciudad, y un enemigo menos. Así
calculó y comenzó a huir, a un lugar lejano, en dirección opuesta a Nínive. Fue
al mar y encontró un barco que iba a Tarsis y calculó que desde allí por tierra
podía ir en dirección a Grecia. Descendió
en los pisos inferiores del barco y ni bien el barco navegó comenzó a dormir.
Era un plan que estaba saliendo a las maravillas, pensaba. Dios viendo todo
esto, viendo la maldad del corazón de Jonás, comenzó una tempestad en el mar.
Por los fuertes vientos el barco no podía avanzar. El mar se hizo más bravo
aún, parecía que por las olas el barco partiría por la mitad. Cuando ya
no hubo más posibilidad de gobernar el barco, todos los hombres comenzaron a
clamar por los dioses a quienes creían, el dios del mar, sacaban sus dioses
-imágenes de hombres- de sus bolsos para que los salvaran. Hablaban,
suplicaban, y no había respuestas. Luego gritaban por si no les escuchaban. Trajeron
también al dormilón Jonás, porque era capaz de dormir incluso cuando el mar
estaba tan furioso y el barco se agitaba como si fuera un barquito de papel. Cuando
Jonás subió a la cubierta del barco, comenzó a temer. No quería creer lo que
estaba pasando mas vio que era cierto. No decía a nadie, mas en su corazón
tenía conocimiento que Dios estaba detrás de todo esto. No quería admitir que
por su culpa pasaba todo esto. Antiguamente
tenían la costumbre de sacar suerte, para ver quién era el que traía la
maldición de los dioses. Para que vean cómo Dios incluso utiliza los medios
humanos para su propósito. Cuando
Jonás saca el palillo más corto. Se asusta en su interior y ante las
insistencia de los hombres del barco, confiesa que por su culpa había venido
toda esta tempestad. Nadie
quería creer en las palabras de Jonás. Él les decía que le arrojaran al mar y
todo volvería a la normalidad. Si él moría, todos se salvarían. No querían
matarlo arrojando al mar. Viendo
cómo los hombres se resistían, Dios envió vientos más fuertes aún. Los hombres
para salvarse, no tenían otra opción que lanzar a Jonás al mar. Talvez, decían
ese Dios Jehová que cree este hombre haya traído toda esta tormenta. Y cuando
arrojan a Jonás al mar, los hombres del barco veían cómo ellos empujados por el
viento se alejaban de Jonás quien flotaba sobre el mar. Y cuando perdieron de
vista a Jonás, el viento comenzó a disminuir. Volvió la quietud al mar y ellos
entonces se asustaron más todavía. Porque
como el testimonio de Jonás verdaderamente Jehová Dios, era un Dios que
gobernaba el viento y el mar. Cada uno ofreció sacrificios a Jehová Dios y
hicieron votos de que nunca más adorarían a otro dios. Habían comprobado que
solamente Jehová Dios era el verdadero Dios. ¿Qué pasó
con nuestro desobediente profeta Jonás? Quedó flotando sobre el mar embravecido
y veía cómo el barco se alejaba de él. Miraba alrededor y no había nada. Al
poco tiempo, el mar a su alrededor se había calmado. No sé si Jonás sabía nadar
o no pero por un tiempo habrá pataleado para mantenerse sobre el agua. Mas perdía
fuerzas, solamente agua a su alrededor y ya no había más esperanzas. Pataleaba
porque quería vivir. Habrá venido a su pensamiento: ¿por qué desobedecí a Dios?
¿Y se habrá lamentado diciendo: cómo podía huir de la presencia de Dios?
¿Habrá venido en su mente este Salmo 139:7~8 ¿A dónde me iré de tu
Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás
tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.? Como dice
en el versículo 5 y 6 del capítulo 2 de Jonás: Las aguas me rodearon
hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los
cimientos de los montes; la tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre. Cada vez
más perdía sus fuerzas, cada vez más entraba agua en su boca. Y como sucede a
todos los hombres, comenzó a tener miedo y no había más esperanza. Luchaba por
mantenerse sobre el mar, mas no veía tierra, no había otro barco. Y también
sabía que Dios no le escucharía. Al final,
comenzó a tragar agua y así tenía conciencia mas ya no podía hacer nada, porque
no tenía más fuerzas para nada. Veía que se estaba hundiendo en lo más profundo
del mar. Se hundió hasta las algas, hasta el fondo. Pensó que
estaba muerto. Es esto lo que ocurre después de la muerte. Porque había entrado
en algo muy oscuro. Comenzó a toser y le dolía mucho su pecho, su nariz. Porque
de su boca y nariz salía agua, su cuello y cuerpo estaba liado con algas. Se
dio cuenta que estaba respirando. Todo a su
alrededor era oscuro. Comenzó a recordar las cosas que habían ocurrido.
Pensaba, ¿estoy vivo o muerto? ¿Es esto la muerte? Mas estoy mojado. Cuando
tuvo más conciencia se dio cuenta que estaba dentro de un gran pez. Comenzó a
orar a Dios. Comenzó a entender que Dios le había dado una oportunidad más.
Pensó que estaba muerto mas Dios le mostró su misericordia. Debía estar muerto
en el fondo del mar, mas estaba vivo dentro de un gran pez. Entendió
quién era Dios y cómo era inútil al hombre querer escaparse de los ojos de
Dios. Comenzó a agradecer, comenzó a cantar. Y prometió a Dios de que pagaría
todos los votos que había hecho. Porque Dios le había mostrado su salvación. Así estuvo
durante tres días y tres noches en el vientre del pez. Muchas
personas quienes conocen a Jesús y creen en Jehová Dios no le teme. Cada uno
piensa que es demasiado inteligente para engañar a Dios. Piensa en su interior,
¿cómo puede Dios saber de entre tantos hombres que hay en la tierra?
¿Uno de entre millones de hombres, puede Dios encontrarme? Y hacen las cosas
como le parecen, vivir como quiere, desobedecer a Dios, vivir como si Dios no
pudiera verle. Lo cierto
es que así como Jonás es el hombre que no temió a Jehová Dios, TÚ TAMBIÉN
PUEDES SER EL HOMBRE QUE NO TEMES A JEHOVÁ DIOS. Una cosa
debes saber, que Dios tiene una capacidad que los hombres no pueden tener, y se
llama la Omnipresencia. Que Dios puede estar en todas partes al mismo tiempo y
que conoce hasta los más íntimos pensamientos de los hombres que es la
Omnisciencia. Dios puede
utilizar la naturaleza, los vientos, el mar, puede utilizar los hombres, o
distintas situaciones que él puede provocar, como sequía, recesión económica,
perdida de libertad; hasta que sepas y reconozcas que Dios es el dueño de tu
vida. Y Él hace su voluntad. Si tienes un llamado de Dios siempre su deseo es
firme y consigue su objetivo. Lastimosamente
no muchos llegan a entender a su debido tiempo, y Dios tiene que apretar el
mundo alrededor tuyo, incluso como en el caso de Jonás tiene que llegar hasta el
punto de perder toda la esperanza de vivir para que se rinda ante Dios. En efecto,
vemos y comprobamos cómo Dios tiene que poner a personas y familias en
aprietos, en problemas económicos, problemas de salud, problemas con sus hijos,
enfermedades. Mas aún así, no entienden. Existe un
verdadero Dios, Jesús que murió por nuestros pecados y el único quien sufrió y
perdonó todos nuestros pecados, mas los hombres ante la situación de
desesperación como los hombres del barco claman a dioses o santos que no escuchan
ni pueden hablar. Tienen imágenes en sus casas, llevan en sus cuellos mas no
les escucha ni les puede ayudar. Porque no
temen al verdadero Jehová Dios, ni a su hijo Jesús, Salvador del mundo, ni al
Espíritu de Verdad que enseña de Jesucristo. Mas para
aquellos que Dios tiene misericordia, sea como fuere, aun preparando un gran
pez, lo salva. Sé una
persona temerosa de Dios, reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus
sendas. ¿Por qué tienes que alargar el sufrimiento? Mas
bienaventurado quien encuentra la muerte como Jonás para encontrar la vida en
Jesús. San Juan 12:37~40 Pero
a pesar de que había hecho tantas señales delante de ellos, no creían en él;
para que se cumpliese la palabra del profeta Isaías, que dijo: Señor, ¿quién ha
creído a nuestro anuncio? ¿Y a quién se ha revelado el brazo del Señor? Por
esto no podían creer, porque también dijo Isaías: Cegó los ojos de ellos, y
endureció su corazón; Para que no vean con los ojos, y entiendan con el
corazón, Y se conviertan, y yo los sane. Que la gracia del Señor
Jesucristo, el amor inmenso de nuestro Padre Dios y la comunión del Espíritu
Santo sea con todos ustedes. Amén.
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