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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

                  Sermón en el día de Jesús 19 de noviembre de 2006.

                  Serie de sermones sobre Vida Familiar

                  Título: LA INTEGRIDAD DE LA FAMILIA

                  Biblia: Números 22:1- 20

                  Predicador: Pastor Dong Han David Lee

                  Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     Partieron los hijos de Israel, y acamparon en los campos de Moab junto al Jordán, frente a Jericó.

2.     Y vio Balac hijo de Zipor todo lo que Israel había hecho al amorreo.

3.     Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho; y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.

4.     Y dijo Moab a los ancianos de Madián: ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac hijo de Zipor era entonces rey de Moab.

5.     Por tanto, envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, en Petor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la faz de la tierra, y habita delante de mí.

6.     Ven pues, ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo; quizá yo pueda herirlo y echarlo de la tierra; pues yo sé que el que tú bendigas será bendito, y el que tú maldigas será maldito.

7.     Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam y le dijeron las palabras de Balac.

8.     El les dijo: reposad aquí esta noche, y yo os daré respuesta según Jehová me hablare. Así los príncipes de Moab se quedaron con Balaam.

9.     Y vino Dios a Balaam, y le dijo: ¿Qué varones son estos que están contigo?

10.       Y Balaam respondió a Dios: Balac hijo de Zipor, rey de Moab, ha enviado a decirme:

11.      He aquí, este pueblo que ha salido de Egipto cubre la faz de la tierra; ven pues, ahora, y maldícemelo; quizá podré pelear contra él y echarlo.

12.    Entonces dijo Dios a Balaam: No vayas con ellos, ni maldigas al pueblo, porque bendito es.

13.   Así Balaam se levantó por la mañana y dijo a los príncipes de Balac: Volveos a vuestra tierra, porque Jehová no me quiere dejar ir con vosotros.

14.     Y los príncipes de Moab se levantaron, y vinieron a Balac y dijeron: Balaam no quiso venir con nosotros.

15.    Volvió Balac a enviar otra vez más príncipes, y más honorables que los otros:

16.     Los cuales vinieron a Balaam, y le dijeron: Así dice Balac, hijo de Zipor: Te ruego que no dejes de venir a mí;

17.   porque sin duda te honraré mucho, y haré todo lo que me digas; ven, pues, ahora, maldíceme a este pueblo.

18.   Y Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: aunque Balac me diese su casa llena de plata y oro, no puedo traspasar la palabra de Jehová mi Dios para hacer cosa chica ni grande.

19.   Os ruego, por tanto, ahora, que reposéis aquí esta noche, para que yo sepa qué me vuelve a decir Jehová.

20.     Y vino Dios a Balaam de noche, y le dijo: Si vinieron para llamarte estos hombres, levántate y vete con ellos; pero harás lo que yo te diga.

 

INTRODUCCIÓN

SEGURAMENTE en este serie de estudios y sermones sobre la vida familiar, muchos se habrán dado cuenta de cuán difícil es establecer y formar una familia bíblica, porque desconocemos la Palabra, porque estamos creyendo en Jesús ahora y nunca han pensado que estas cosas existía. Incluso vemos cuán difícil es para creyentes e incluso para creyentes de cuna seguir en estos principios para formar un hogar cristiano y mantenerlo feliz.

Es que estamos viendo hasta dónde nos ha metido los pecados que había en nuestra vida, dándonos inconciencia respecto a la Palabra y de cómo nos afecta profundamente en la familia.

Ahora, si conquistar es tan difícil y les he contado ayer cómo una familia llegará a recibir todas las bendiciones de Dios y podrá hacerlas en condiciones óptimas, en la segunda, tercera o cuarta generación. Si subir la montaña para conquistar todos estos bienes que Dios tiene preparado para nosotros es difícil y arduo el trabajo, hoy nos interesa escuchar y aprender acerca de la INTEGRIDAD DE LA FAMILIA.

Si hemos aprendido acerca de cómo formar una familia, cuáles son las funciones de los esposos, también una de las funciones de los esposos es preocuparse y mantener la Integridad de la Familia. O sea, cómo hacer para que esta familia cristiana que estamos formando, las bases que estamos poniendo como cimiento sea útil y suficiente para que perdure a lo largo de nuestros días y por otras generaciones. Para que todo este esfuerzo no se derrumbe en nuestro tiempo o en los tiempos de los hijos.

Pues si Jehová dice: YO haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente (Éxodo 33:19). Entonces sabemos que no tenemos margen de error, si hoy nosotros sufrimos las consecuencias porque venimos de familias separadas, divorciadas, con antepasados idólatras, o nosotros mismos nos hemos convertido de la idolatría a Jesucristo, muchos vienen de familias disfuncionales, crecieron con madres solteras, sin padres, en casa ajena, con las abuelas. Y todo esto no es normal y siempre afectará a la Integridad de la Familia.

Entonces, el bien que Jehová nos ha dado hoy, debemos perfeccionarlo. Los bienes y las bendiciones recibidas debemos conservarlo y ampliarlo. Y para ello es necesario que sepamos cómo mantener LA INTEGRIDAD DE LA FAMILIA.

Existen tantas personas que están temerosas del futuro, no saben de qué manera responderá sus hijos en la adolescencia, no están seguros del día de mañana en lo económico, inseguridad en la salud, la incertidumbre del país. Incluso en los jóvenes quienes están preocupados si encontrarán a la pareja y si podrán realmente construir como estamos aprendiendo.

Por eso hoy hablaremos de la INTEGRIDAD DE LA FAMILIA.

DIOS NOS HA LLAMADO EN PRINCIPIO PARA MIL GENERACIONES

Veamos juntos la palabra de Dios en Salmo 105: 7-15 y dice: El es Jehová nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios. Se acordó para siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, la cual concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. La estableció a Jacob por decreto, a Israel por pacto sempiterno, diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán como porción de vuestra heredad. Cuando ellos eran pocos en número, y forasteros en ella, y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo, no consintió que nadie los agraviase, y por causa de ellos castigó a los reyes. No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas.

¿Cómo podemos nosotros hablar de INTEGRIDAD DE LA FAMILIA? ¿Cómo podemos hablar acerca de las cosas que están por ocurrir dentro de 10, 20 años? ¿Cómo podemos establecer bases para que según nuestros actos pueda asegurar hoy el mañana, y nuestra descendencia reciba bendiciones hasta generaciones subsiguientes?

Durante mucho tiempo les he hablado acerca de los pactos que Dios hace con los hombres que le agradan, y también hemos aprendido acerca del pacto que ha establecido con Abraham. Y una característica de los pactos y su beneficio es que el bien que hace Abraham como padre ante Dios, como recompensa el Señor cuida Él mismo que se cumplan en las generaciones siguientes. ¿Por qué Dios está obligado a que cumpla con Abraham? Porque Abraham no está muerto, sino que está en el cielo, e incluso hoy, Dios ve el rostro de Abraham, y ¿cómo olvidarse de una promesa si está viendo a esa persona todos los días? (San Lucas 16:19-31)

Así también, podemos afirmar que nuestra integridad como persona y como familia, solamente la podemos consolidar dentro del pacto de Dios. Y estas son las palabras de la promesa de Dios, de cómo el Señor Jehová hizo pacto con David y vemos cómo dejó siempre un hijo para que se sentara en el trono y finalmente a Jesucristo para que se siente en el trono eterno.

Veamos el Salmo 89:26-37 El me clamará: Mi padre eres tú, mi Dios, y la roca de mi salvación. Yo también le pondré por primogénito, el más excelso de los reyes de la tierra. Para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misercordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo.

Pero sabemos que generalmente los hombres somos incrédulos, pensamos si esto será suficiente, si esto podrá seguir en mis días, en mis hijos. Las palabras de Dios nos aseguran que sí, y esto es fe. Pues cuántas veces los subsiguientes reyes sucesores de David fueron malos pero siempre dice la Biblia: Con todo eso, Jehová no quiso destruir a Judá, por amor a David su siervo, porque había prometido darle lámpara a él y a sus hijos perpetuamente (2 Reyes 8:19). Y aquellos que recibieron este pacto, saben que es cierto. Hay que buscarlo, hay que pedirlo. Como dice el versículo que estuvimos meditando en el Despertar con Dios: Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro. (Salmo 105:4). Y para aquel que busca con esta fe a Jehová, Dios se dejará encontrar.

Mas veamos hasta qué punto él cuida para que el pacto de Abraham, por mil generaciones se extienda también a nosotros: Dios mío, líbrame de la mano del impío, de la mano del perverso y violento. Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza. (Salmo 71:4-6). No es casualidad, Dios cuida de la integridad de todo hombre y su familia, desde que los niños son concebidos en el vientre. ¿Tienes fe para creerlo?

También dice: como prodigio he sido a muchos, y tú mi refugio fuerte. Sea llena mi boca de tu alabanza, de tu gloria todo el día. No me deseches en el tiempo de mi vejez, cuando mi fuerza se acabare, no me desampares. (Salmo 71:7-9).

¿Está cubierto nuestra vida? ¿Podemos asegurarnos acerca del futuro si estamos con Dios y fieles a sus palabras? La palabra de verdad que crees y el Espíritu Santo que mora en ti te dará la respuesta que SÍ PUEDES CREER EN ÉL. Y aquel que cree, vivirá de esta manera. Cuando Jesús dice: De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna (San Juan 6:47). No sólo está hablando de la vida eterna en el cielo, sino también de la integridad de la vida y la integridad de la familia, desde ahora hasta la eternidad. Pues si hoy Dios no puede encargarse de la integridad de tu vida, ¿qué seguridad tendremos también mañana?

Por eso sabemos y afirmamos que nosotros no somos producto de la casualidad, sino fruto de un plan tan bien concebido y elaborado por Dios, pues dice: te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. ¡Cuán preciosos me son, oh dios, tus pensamientos! ¡Cuán grande es la suma de ellos!

TAMPOCO PERMITIRÁ MALDICIONES A SU PUEBLO

EN EL PASAJE DE HOY, vemos cómo Balac, rey de Moab, viendo cómo el pueblo de Israel había conquistado en batalla a los amorreos, contra Sehón y contra Og, rey de Basán. Entonces este rey Balac mandó llamar por dinero a Balaam para que viniera y maldijera al pueblo de Israel.

Es más, desde lejos, desde la cima de las montañas tenía que maldecirlos, no tenía necesidad de entrar en contacto con el pueblo de Israel. ¿Quién de los hijos de Israel sabría qué se trama un rey y un adivino en su palacio?

Mas vemos cómo Jehová tiene cuidado incluso de que su pueblo no sea maldecido, que todos los planes en contra de Israel, el Señor lo sabe de antemano.

Y aquí tenemos un ejemplo de cómo Dios, incluso visita a un adivino malvado, controla su lengua para que no pueda proferir maldición. Hasta su mula habla con lengua de hombres para hacer entender de que existe un ángel de Dios con una espada desnuda pronto para matarlo porque su camino para encontrarse con el rey Balac de Moab era del desagrado de Dios.

Luego cuando vino junto a Balac, preparó sacrificios en lo alto de los montes, tres veces lo hizo y tres veces Jehová no permitió sus palabras y sus deseos del corazón, mas Dios puso su voz en la boca para que hablara no las maldiciones sino las bendiciones: de Aram me trajo Balac, Rey de Moab, de los montes del oriente; ven, maldíceme a Jacob, y ven, execra a Israel. ¿Por qué maldeciré yo al que Dios no maldijo? ¿Y por qué he de execrar al que Jehová no ha execrado? Porque de la cumbre de las peñas lo veré, y desde los collados lo miraré; he aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las naciones. ¿Quién contará el polvo de Jacob, o el número de la cuarta parte de Israel? Muera yo la muerte de los rectos, y mi postrimería sea como la suya. (Números 23:7-10).

Esta es la manera en que Dios cuida a su pueblo y cuando a la familia. ¿Entonces cómo piensas que cuidarás a cada uno de los miembros de la familia? Pues incluso cuando caminas, Jehová dice: porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación. (Salmo 91:9-16).

LA INTEGRIDAD DE LA FAMILIA: LA SEGURIDAD

Uno de los aspectos de mayor trascendencia en estos días es justamente el tema de la seguridad o de la inseguridad en que viven los hombres en nuestro país. ¿Existe forma de asegurarlo? ¿Estamos seguros que nuestros hijos llegará a la adultez y tendrá su vida plena? ¿Cómo se desarrollarán? ¿Llegará sano? ¿Nuestro matrimonio llegará a feliz término viendo los hijos de los hijos? ¿Y qué hay de nuestro matriminio?

Existen tantos problemas circundantes, enfermedades contagiosas, plagas, robos, asaltos, secuestros, accidentes... ¿Puede Dios cuidarnos de todo esto y contra todo esto? Dentro de todas estas calamidades, ¿puede Dios darnos una familia feliz y cuidar nuestra integridad?

Sé que muchos saben estos versículos: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Buscarás a los que tienen contienda contigo, y no los hallarás; serán como nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen la guerra. Porque yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo soy tu socorro, dice Jehová; el Santo de Israel es tu Redentor. (Isaías 41:10-14). Mas en la práctica nadie lo vive ni confía, peor no siente a Dios que le esté haciendo de esta manera. Muchos piensan que la integridad de la familia la tenemos que cuidar nosotros mismos y sobrellevarlo de la mejor manera posible.

Mas la Biblia dice todo lo contrario, y en el pasaje de hoy vemos que Dios tiene cuidado incluso contra aquellos que te quieren maldecir a escondidas.

¿CÓMO HACEMOS TODO ESTO?

Hoy hemos leído el pasaje de Deuteronomio capítulo 6 hasta el 8 en toda su extensión. Y ahí claramente está escrito de qué manera Dios quiere que vivamos, de qué manera nos bendecirá y que finalmente alcanzará.

Cuidar la integridad de nuestra familia, para que las bendiciones prosigan no es ningún secreto, están detallados en la Biblia, hay que ser celoso de Dios. Y dice Dios: Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu hijo, y el hijo de tu hijo, todos los días de tu vida, para que tus días sean prolongados.

Y esta prolongación de tu vida, no se refiere solamente a los muchos años que vivirás tú. Sino habla también que tu generación tiene que cuidarse para que se prolongue por mil generaciones.

La incredulidad y la inseguridad de los creyentes acerca de si Dios puede cuidar de la Integridad de la Familia y de uno mismo, origina principalmente porque hoy los creyentes no son celosos de Dios, no desean cumplir y observar los mandamientos, estatutos y ordenanzas de Dios. Simplemente piensan que asistir a la iglesia, decir que es evangélico es suficiente.

NO, del cumplimiento de los mandamientos de Dios bajo la gracia de Jesucristo viene la seguridad y la paz, la certeza que sólo el Espíritu Santo quien sabe si estamos cumpliendo las Palabras de Dios o no, sólo Él nos puede dar la seguridad y la paz en nuestro corazón.

Muchos escuchan estas palabras: Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí. Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas. Éste dirá: Yo soy de Jehová; el otro se llamará del nombre de Jacob, y otro escribirá con su mano: A Jehová, y se apellidará con el nombre de Israel. Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno. (Isaías 44:2-7). Dicen Amén, lo desean; pero no pueden conseguir la paz y seguridad acerca de su integridad porque algo muy importante no están haciendo: LA OBEDIENCIA A LA PALABRA DE DIOS. Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.(Romanos 2:13)

Es bueno que leas Deuteronomio capítulos 6 al 8. Luego hay que practicar cada palabra, hay que hacer cada ley según la proporción de fe en Jesús que tienes. Y verán en contrapartida la seguridad que te da Dios. Y te convencerás cada día, cómo Dios es el único que puede asegurar y darte el cumplimiento acerca de la Integridad de tu Familia.

CONCLUSIÓN:

No es ningún secreto, todo, todo está escrito en la biblia. En especial en el Antiguo Testamento están escritos detalladamente todo respecto a la vida del hombre, su familia y acerca de la Integridad de la Familia.

Hoy tienes que ser fiel a Dios, escuchando toda Palabra, escudriñando tu vida para ver dónde te falta cumplir con Dios. Recuerda que con Jesús no se borra ninguna ley, sino que él cumplió todas y en él también nosotros podemos cumplir todas las leyes que Dios nos ha dado en Jesús.

Pues solamente del cumplimiento celoso de los mandamientos viene la santificación progresiva del creyente, aparte de la santificación que nos da la salvación en Jesús que ya lo tenemos. Y cuanto más consigas cumplir con Dios, Él te mostrará toda su gloria, te demostrará cuánto te ama. Estarás seguro bajo sus alas.

Este es el único camino bíblico que existe para asegurar la Integridad de tu Familia y de las vidas individuales por 1000 generaciones.

Que Dios te bendiga.

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: 1 de enero de 2011