Sermón
en
el
día
de
Jesús
19
de
noviembre
de
2006.
Serie de sermones sobre
Vida
Familiar
Título: LA INTEGRIDAD
DE LA
FAMILIA
Biblia: Números
22:1-
20
Predicador: Pastor Dong
Han David
Lee
Iglesia Esperanza
Presbiteriana
Reformada
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1.
Partieron los
hijos de
Israel, y
acamparon en
los campos de
Moab junto al
Jordán, frente
a
Jericó.
2.
Y vio Balac
hijo de Zipor
todo lo que
Israel había
hecho al
amorreo.
3.
Y Moab tuvo
gran temor a
causa del
pueblo, porque
era mucho; y
se angustió
Moab a causa
de los hijos
de
Israel.
4.
Y dijo Moab a
los ancianos
de Madián:
ahora lamerá
esta gente
todos nuestros
contornos,
como lame el
buey la grama
del campo. Y
Balac hijo de
Zipor era
entonces rey
de
Moab.
5.
Por tanto,
envió
mensajeros a
Balaam hijo de
Beor, en
Petor, que
está junto al
río en la
tierra de los
hijos de su
pueblo, para
que lo
llamasen,
diciendo: Un
pueblo ha
salido de
Egipto, y he
aquí cubre la
faz de la
tierra, y
habita delante
de mí.
6.
Ven pues,
ahora, te
ruego,
maldíceme este
pueblo, porque
es más fuerte
que yo; quizá
yo pueda
herirlo y
echarlo de la
tierra; pues
yo sé que el
que tú
bendigas será
bendito, y el
que tú
maldigas será
maldito.
7.
Fueron los
ancianos de
Moab y los
ancianos de
Madián con las
dádivas de
adivinación en
su mano, y
llegaron a
Balaam y le
dijeron las
palabras de
Balac.
8.
El les dijo:
reposad aquí
esta noche, y
yo os daré
respuesta
según Jehová
me hablare.
Así los
príncipes de
Moab se
quedaron con
Balaam.
9.
Y vino Dios a
Balaam, y le
dijo: ¿Qué
varones son
estos que
están
contigo?
10.
Y Balaam
respondió a
Dios: Balac
hijo de Zipor,
rey de Moab,
ha enviado a
decirme:
11.
He aquí, este
pueblo que ha
salido de
Egipto cubre
la faz de la
tierra; ven
pues, ahora, y
maldícemelo;
quizá podré
pelear contra
él y
echarlo.
12.
Entonces dijo
Dios a Balaam:
No vayas con
ellos, ni
maldigas al
pueblo, porque
bendito
es.
13.
Así Balaam se
levantó por la
mañana y dijo
a los
príncipes de
Balac: Volveos
a vuestra
tierra, porque
Jehová no me
quiere dejar
ir con
vosotros.
14.
Y los
príncipes de
Moab se
levantaron, y
vinieron a
Balac y
dijeron:
Balaam no
quiso venir
con
nosotros.
15.
Volvió Balac a
enviar otra
vez más
príncipes, y
más honorables
que los
otros:
16.
Los cuales
vinieron a
Balaam, y le
dijeron: Así
dice Balac,
hijo de Zipor:
Te ruego que
no dejes de
venir a
mí;
17.
porque sin
duda te
honraré mucho,
y haré todo lo
que me digas;
ven, pues,
ahora,
maldíceme a
este
pueblo.
18.
Y Balaam
respondió y
dijo a los
siervos de
Balac: aunque
Balac me diese
su casa llena
de plata y
oro, no puedo
traspasar la
palabra de
Jehová mi Dios
para hacer
cosa chica ni
grande.
19.
Os ruego, por
tanto, ahora,
que reposéis
aquí esta
noche, para
que yo sepa
qué me vuelve
a decir
Jehová.
20.
Y vino Dios a
Balaam de
noche, y le
dijo: Si
vinieron para
llamarte estos
hombres,
levántate y
vete con
ellos; pero
harás lo que
yo te
diga.
INTRODUCCIÓN
SEGURAMENTE en
este serie de
estudios y
sermones sobre
la vida
familiar,
muchos se
habrán dado
cuenta de cuán
difícil es
establecer y
formar una
familia
bíblica,
porque
desconocemos
la Palabra,
porque estamos
creyendo en
Jesús ahora y
nunca han
pensado que
estas cosas
existía.
Incluso vemos
cuán difícil
es para
creyentes e
incluso para
creyentes de
cuna seguir en
estos
principios
para formar un
hogar
cristiano y
mantenerlo
feliz.
Es que estamos
viendo hasta
dónde nos ha
metido los
pecados que
había en
nuestra vida,
dándonos
inconciencia
respecto a la
Palabra y de
cómo nos
afecta
profundamente
en la
familia.
Ahora, si
conquistar es
tan difícil y
les he contado
ayer cómo una
familia
llegará a
recibir todas
las
bendiciones de
Dios y podrá
hacerlas en
condiciones
óptimas, en la
segunda,
tercera o
cuarta
generación. Si
subir la
montaña para
conquistar
todos estos
bienes que
Dios tiene
preparado para
nosotros es
difícil y
arduo el
trabajo, hoy
nos interesa
escuchar y
aprender
acerca de la
INTEGRIDAD DE
LA
FAMILIA.
Si hemos
aprendido
acerca de cómo
formar una
familia,
cuáles son las
funciones de
los esposos,
también una de
las funciones
de los esposos
es preocuparse
y mantener la
Integridad de
la Familia. O
sea, cómo
hacer para que
esta familia
cristiana que
estamos
formando, las
bases que
estamos
poniendo como
cimiento sea
útil y
suficiente
para que
perdure a lo
largo de
nuestros días
y por otras
generaciones.
Para que todo
este esfuerzo
no se derrumbe
en nuestro
tiempo o en
los tiempos de
los
hijos.
Pues si Jehová
dice:
YO haré
pasar todo mi
bien delante
de tu rostro,
y proclamaré
el nombre de
Jehová delante
de ti; y
tendré
misericordia
del que tendré
misericordia,
y seré
clemente para
con el que
seré clemente
(Éxodo
33:19).
Entonces
sabemos que no
tenemos margen
de error, si
hoy nosotros
sufrimos las
consecuencias
porque venimos
de familias
separadas,
divorciadas,
con
antepasados
idólatras, o
nosotros
mismos nos
hemos
convertido de
la idolatría a
Jesucristo,
muchos vienen
de familias
disfuncionales,
crecieron con
madres
solteras, sin
padres, en
casa ajena,
con las
abuelas. Y
todo esto no
es normal y
siempre
afectará a la
Integridad de
la
Familia.
Entonces, el
bien que
Jehová nos ha
dado hoy,
debemos
perfeccionarlo.
Los bienes y
las
bendiciones
recibidas
debemos
conservarlo y
ampliarlo. Y
para ello es
necesario que
sepamos cómo
mantener LA
INTEGRIDAD DE
LA
FAMILIA.
Existen tantas
personas que
están
temerosas del
futuro, no
saben de qué
manera
responderá sus
hijos en la
adolescencia,
no están
seguros del
día de mañana
en lo
económico,
inseguridad en
la salud, la
incertidumbre
del país.
Incluso en los
jóvenes
quienes están
preocupados si
encontrarán a
la pareja y si
podrán
realmente
construir como
estamos
aprendiendo.
Por eso hoy
hablaremos de
la INTEGRIDAD
DE LA
FAMILIA.
DIOS NOS HA
LLAMADO EN
PRINCIPIO PARA
MIL
GENERACIONES
Veamos juntos
la palabra de
Dios en Salmo
105: 7-15 y
dice:
El es
Jehová nuestro
Dios; en toda
la tierra
están sus
juicios. Se
acordó para
siempre de su
pacto; de la
palabra que
mandó para mil
generaciones,
la cual
concertó con
Abraham, y de
su juramento a
Isaac. La
estableció a
Jacob por
decreto, a
Israel por
pacto
sempiterno,
diciendo: A ti
te daré la
tierra de
Canaán como
porción de
vuestra
heredad.
Cuando ellos
eran pocos en
número, y
forasteros en
ella, y
andaban de
nación en
nación, de un
reino a otro
pueblo, no
consintió que
nadie los
agraviase, y
por causa de
ellos castigó
a los reyes.
No toquéis,
dijo, a mis
ungidos, ni
hagáis mal a
mis
profetas.
¿Cómo podemos
nosotros
hablar de
INTEGRIDAD DE
LA FAMILIA?
¿Cómo podemos
hablar acerca
de las cosas
que están por
ocurrir dentro
de 10, 20
años? ¿Cómo
podemos
establecer
bases para que
según nuestros
actos pueda
asegurar hoy
el mañana, y
nuestra
descendencia
reciba
bendiciones
hasta
generaciones
subsiguientes?
Durante mucho
tiempo les he
hablado acerca
de los pactos
que Dios hace
con los
hombres que le
agradan, y
también hemos
aprendido
acerca del
pacto que ha
establecido
con Abraham. Y
una
característica
de los pactos
y su beneficio
es que el bien
que hace
Abraham como
padre ante
Dios, como
recompensa el
Señor cuida Él
mismo que se
cumplan en las
generaciones
siguientes.
¿Por qué Dios
está obligado
a que cumpla
con Abraham?
Porque Abraham
no está
muerto, sino
que está en el
cielo, e
incluso hoy,
Dios ve el
rostro de
Abraham, y
¿cómo
olvidarse de
una promesa si
está viendo a
esa persona
todos los
días? (San
Lucas
16:19-31)
Así también,
podemos
afirmar que
nuestra
integridad
como persona y
como familia,
solamente la
podemos
consolidar
dentro del
pacto de Dios.
Y estas son
las palabras
de la promesa
de Dios, de
cómo el Señor
Jehová hizo
pacto con
David y vemos
cómo dejó
siempre un
hijo para que
se sentara en
el trono y
finalmente a
Jesucristo
para que se
siente en el
trono
eterno.
Veamos el
Salmo 89:26-37
El me
clamará: Mi
padre eres tú,
mi Dios, y la
roca de mi
salvación. Yo
también le
pondré por
primogénito,
el más excelso
de los reyes
de la tierra.
Para siempre
le conservaré
mi
misericordia,
y mi pacto
será firme con
él. Pondré su
descendencia
para siempre,
y su trono
como los días
de los cielos.
Si dejaren sus
hijos mi ley,
y no
anduvieren en
mis juicios,
si profanaren
mis estatutos,
y no guardaren
mis
mandamientos,
entonces
castigaré con
vara su
rebelión, y
con azotes sus
iniquidades.
Mas no quitaré
de él mi
misercordia,
ni falsearé mi
verdad. No
olvidaré mi
pacto, ni
mudaré lo que
ha salido de
mis labios.
Una vez he
jurado por mi
santidad, y no
mentiré a
David. Su
descendencia
será para
siempre, y su
trono como el
sol delante de
mí. Como la
luna será
firme para
siempre, y
como un
testigo fiel
en el
cielo.
Pero sabemos
que
generalmente
los hombres
somos
incrédulos,
pensamos si
esto será
suficiente, si
esto podrá
seguir en mis
días, en mis
hijos. Las
palabras de
Dios nos
aseguran que
sí, y esto es
fe. Pues
cuántas veces
los
subsiguientes
reyes
sucesores de
David fueron
malos pero
siempre dice
la
Biblia:
Con todo eso,
Jehová no
quiso destruir
a Judá, por
amor a David
su siervo,
porque había
prometido
darle lámpara
a él y a sus
hijos
perpetuamente
(2 Reyes
8:19).
Y aquellos que
recibieron
este pacto,
saben que es
cierto. Hay
que buscarlo,
hay que
pedirlo. Como
dice el
versículo que
estuvimos
meditando en
el Despertar
con Dios:
Buscad a
Jehová y su
poder; buscad
siempre su
rostro. (Salmo
105:4).
Y para aquel
que busca con
esta fe a
Jehová, Dios
se dejará
encontrar.
Mas veamos
hasta qué
punto él cuida
para que el
pacto de
Abraham, por
mil
generaciones
se extienda
también a
nosotros:
Dios mío,
líbrame de la
mano del
impío, de la
mano del
perverso y
violento.
Porque tú, oh
Señor Jehová,
eres mi
esperanza,
seguridad mía
desde mi
juventud. En
ti he sido
sustentado
desde el
vientre; de
las entrañas
de mi madre tú
fuiste el que
me sacó; de ti
será siempre
mi alabanza.
(Salmo
71:4-6).
No es
casualidad,
Dios cuida de
la integridad
de todo hombre
y su familia,
desde que los
niños son
concebidos en
el vientre.
¿Tienes fe
para
creerlo?
También dice:
como
prodigio he
sido a muchos,
y tú mi
refugio
fuerte. Sea
llena mi boca
de tu
alabanza, de
tu gloria todo
el día. No me
deseches en el
tiempo de mi
vejez, cuando
mi fuerza se
acabare, no me
desampares.
(Salmo
71:7-9).
¿Está cubierto
nuestra vida?
¿Podemos
asegurarnos
acerca del
futuro si
estamos con
Dios y fieles
a sus
palabras? La
palabra de
verdad que
crees y el
Espíritu Santo
que mora en ti
te dará la
respuesta que
SÍ PUEDES
CREER EN
ÉL. Y
aquel que
cree, vivirá
de esta
manera. Cuando
Jesús
dice:
De cierto, de
cierto os
digo: El que
cree en mí,
tiene vida
eterna (San
Juan
6:47).
No sólo está
hablando de la
vida eterna en
el cielo, sino
también de la
integridad de
la vida y la
integridad de
la familia,
desde ahora
hasta la
eternidad.
Pues si hoy
Dios no puede
encargarse de
la integridad
de tu vida,
¿qué seguridad
tendremos
también
mañana?
Por eso
sabemos y
afirmamos que
nosotros no
somos producto
de la
casualidad,
sino fruto de
un plan tan
bien concebido
y elaborado
por Dios, pues
dice:
te alabaré;
porque
formidables,
maravillosas
son tus obras;
estoy
maravillado, y
mi alma lo
sabe muy bien.
No fue
encubierto de
ti mi cuerpo,
bien que en
oculto fui
formado, y
entretejido en
lo más
profundo de la
tierra. Mi
embrión vieron
tus ojos, y en
tu libro
estaban
escritas todas
aquellas cosas
que fueron
luego
formadas, sin
faltar una de
ellas. ¡Cuán
preciosos me
son, oh dios,
tus
pensamientos!
¡Cuán grande
es la suma de
ellos!
TAMPOCO
PERMITIRÁ
MALDICIONES A
SU
PUEBLO
EN EL PASAJE
DE HOY, vemos
cómo Balac,
rey de Moab,
viendo cómo el
pueblo de
Israel había
conquistado en
batalla a los
amorreos,
contra Sehón y
contra Og, rey
de Basán.
Entonces este
rey Balac
mandó llamar
por dinero a
Balaam para
que viniera y
maldijera al
pueblo de
Israel.
Es más, desde
lejos, desde
la cima de las
montañas tenía
que
maldecirlos,
no tenía
necesidad de
entrar en
contacto con
el pueblo de
Israel. ¿Quién
de los hijos
de Israel
sabría qué se
trama un rey y
un adivino en
su
palacio?
Mas vemos cómo
Jehová tiene
cuidado
incluso de que
su pueblo no
sea maldecido,
que todos los
planes en
contra de
Israel, el
Señor lo sabe
de
antemano.
Y aquí tenemos
un ejemplo de
cómo Dios,
incluso visita
a un adivino
malvado,
controla su
lengua para
que no pueda
proferir
maldición.
Hasta su mula
habla con
lengua de
hombres para
hacer entender
de que existe
un ángel de
Dios con una
espada desnuda
pronto para
matarlo porque
su camino para
encontrarse
con el rey
Balac de Moab
era del
desagrado de
Dios.
Luego cuando
vino junto a
Balac, preparó
sacrificios en
lo alto de los
montes, tres
veces lo hizo
y tres veces
Jehová no
permitió sus
palabras y sus
deseos del
corazón, mas
Dios puso su
voz en la boca
para que
hablara no las
maldiciones
sino las
bendiciones:
de Aram me
trajo Balac,
Rey de Moab,
de los montes
del oriente;
ven, maldíceme
a Jacob, y
ven, execra a
Israel. ¿Por
qué maldeciré
yo al que Dios
no maldijo? ¿Y
por qué he de
execrar al que
Jehová no ha
execrado?
Porque de la
cumbre de las
peñas lo veré,
y desde los
collados lo
miraré; he
aquí un pueblo
que habitará
confiado, y no
será contado
entre las
naciones.
¿Quién contará
el polvo de
Jacob, o el
número de la
cuarta parte
de Israel?
Muera yo la
muerte de los
rectos, y mi
postrimería
sea como la
suya. (Números
23:7-10).
Esta es la
manera en que
Dios cuida a
su pueblo y
cuando a la
familia.
¿Entonces cómo
piensas que
cuidarás a
cada uno de
los miembros
de la familia?
Pues incluso
cuando
caminas,
Jehová dice:
porque has
puesto a
Jehová, que es
mi esperanza,
al Altísimo
por tu
habitación, no
te sobrevendrá
mal, ni plaga
tocará tu
morada. Pues a
sus ángeles
mandará acerca
de ti, que te
guarden en
todos tus
caminos. En
las manos te
llevarán, para
que tu pie no
tropiece en
piedra. Sobre
el león y el
áspid pisarás;
hollarás al
cachorro del
león y al
dragón. Por
cuanto en mí
ha puesto su
amor, yo
también lo
libraré; le
pondré en
alto, por
cuanto ha
conocido mi
nombre. Me
invocará, y yo
le responderé;
con él estaré
yo en la
angustia; lo
libraré y le
glorificaré.
Lo saciaré de
larga vida, y
le mostraré mi
salvación.
(Salmo
91:9-16).
LA INTEGRIDAD
DE LA FAMILIA:
LA
SEGURIDAD
Uno de los
aspectos de
mayor
trascendencia
en estos días
es justamente
el tema de la
seguridad o de
la inseguridad
en que viven
los hombres en
nuestro país.
¿Existe forma
de asegurarlo?
¿Estamos
seguros que
nuestros hijos
llegará a la
adultez y
tendrá su vida
plena? ¿Cómo
se
desarrollarán?
¿Llegará sano?
¿Nuestro
matrimonio
llegará a
feliz término
viendo los
hijos de los
hijos? ¿Y qué
hay de nuestro
matriminio?
Existen tantos
problemas
circundantes,
enfermedades
contagiosas,
plagas, robos,
asaltos,
secuestros,
accidentes...
¿Puede Dios
cuidarnos de
todo esto y
contra todo
esto? Dentro
de todas estas
calamidades,
¿puede Dios
darnos una
familia feliz
y cuidar
nuestra
integridad?
Sé que muchos
saben estos
versículos:
No
temas, porque
yo estoy
contigo; no
desmayes,
porque yo soy
tu Dios que te
esfuerzo;
siempre te
ayudaré,
siempre te
sustentaré con
la diestra de
mi justicia.
He aquí que
todos los que
se enojan
contra ti
serán
avergonzados y
confundidos;
serán como
nada y
perecerán los
que contienden
contigo.
Buscarás a los
que tienen
contienda
contigo, y no
los hallarás;
serán como
nada, y como
cosa que no
es, aquellos
que te hacen
la guerra.
Porque yo
Jehová soy tu
Dios, quien te
sostiene de tu
mano derecha,
y te dice: No
temas, yo te
ayudo. No
temas, gusano
de Jacob, oh
vosotros los
pocos de
Israel; yo soy
tu socorro,
dice Jehová;
el Santo de
Israel es tu
Redentor.
(Isaías
41:10-14).
Mas en la
práctica nadie
lo vive ni
confía, peor
no siente a
Dios que le
esté haciendo
de esta
manera. Muchos
piensan que la
integridad de
la familia la
tenemos que
cuidar
nosotros
mismos y
sobrellevarlo
de la mejor
manera
posible.
Mas la Biblia
dice todo lo
contrario, y
en el pasaje
de hoy vemos
que Dios tiene
cuidado
incluso contra
aquellos que
te quieren
maldecir a
escondidas.
¿CÓMO HACEMOS
TODO
ESTO?
Hoy hemos
leído el
pasaje de
Deuteronomio
capítulo 6
hasta el 8 en
toda su
extensión. Y
ahí claramente
está escrito
de qué manera
Dios quiere
que vivamos,
de qué manera
nos bendecirá
y que
finalmente
alcanzará.
Cuidar la
integridad de
nuestra
familia, para
que las
bendiciones
prosigan no es
ningún
secreto, están
detallados en
la Biblia, hay
que ser celoso
de Dios. Y
dice Dios:
Estos,
pues, son los
mandamientos,
estatutos y
decretos que
Jehová vuestro
Dios mandó que
os enseñase,
para que los
pongáis por
obra en la
tierra a la
cual pasáis
vosotros para
tomarla; para
que temas a
Jehová tu
Dios,
guardando
todos sus
estatutos y
sus
mandamientos
que yo te
mando, tú, tu
hijo, y el
hijo de tu
hijo, todos
los días de tu
vida, para que
tus días sean
prolongados.
Y esta
prolongación
de tu vida, no
se refiere
solamente a
los muchos
años que
vivirás tú.
Sino habla
también que tu
generación
tiene que
cuidarse para
que se
prolongue por
mil
generaciones.
La
incredulidad y
la inseguridad
de los
creyentes
acerca de si
Dios puede
cuidar de la
Integridad de
la Familia y
de uno mismo,
origina
principalmente
porque hoy los
creyentes no
son celosos de
Dios, no
desean cumplir
y observar los
mandamientos,
estatutos y
ordenanzas de
Dios.
Simplemente
piensan que
asistir a la
iglesia, decir
que es
evangélico es
suficiente.
NO, del
cumplimiento
de los
mandamientos
de Dios bajo
la gracia de
Jesucristo
viene la
seguridad y la
paz, la
certeza que
sólo el
Espíritu Santo
quien sabe si
estamos
cumpliendo las
Palabras de
Dios o no,
sólo Él nos
puede dar la
seguridad y la
paz en nuestro
corazón.
Muchos
escuchan estas
palabras:
Así dice
Jehová,
Hacedor tuyo,
y el que te
formó desde el
vientre, el
cual te
ayudará: No
temas, siervo
mío Jacob, y
tú, Jesurún, a
quien yo
escogí. Porque
yo derramaré
aguas sobre el
sequedal, y
ríos sobre la
tierra árida;
mi Espíritu
derramaré
sobre tu
generación, y
mi bendición
sobre tus
renuevos; y
brotarán entre
hierba, como
sauces junto a
las riberas de
las aguas.
Éste dirá: Yo
soy de Jehová;
el otro se
llamará del
nombre de
Jacob, y otro
escribirá con
su mano: A
Jehová, y se
apellidará con
el nombre de
Israel. Así
dice Jehová
Rey de Israel,
y su Redentor,
Jehová de los
ejércitos: Yo
soy el
primero, y yo
soy el
postrero, y
fuera de mí no
hay Dios. ¿Y
quién
proclamará lo
venidero, lo
declarará, y
lo pondrá en
orden delante
de mí, como
hago yo desde
que establecí
el pueblo
antiguo?
Anúncienles lo
que viene, y
lo que está
por venir. No
temáis, ni os
amedrentéis;
¿no te lo hice
oír desde la
antigüedad, y
te lo dije?
Luego vosotros
sois mis
testigos. No
hay Dios sino
yo. No hay
Fuerte; no
conozco
ninguno.
(Isaías
44:2-7).
Dicen Amén, lo
desean; pero
no pueden
conseguir la
paz y
seguridad
acerca de su
integridad
porque algo
muy importante
no están
haciendo: LA
OBEDIENCIA A
LA PALABRA DE
DIOS.
Porque
no son los
oidores de la
ley los justos
ante Dios,
sino los
hacedores de
la ley serán
justificados.(Romanos
2:13)
Es bueno que
leas
Deuteronomio
capítulos 6 al
8. Luego hay
que practicar
cada palabra,
hay que hacer
cada ley según
la proporción
de fe en Jesús
que tienes. Y
verán en
contrapartida
la seguridad
que te da
Dios. Y te
convencerás
cada día, cómo
Dios es el
único que
puede asegurar
y darte el
cumplimiento
acerca de la
Integridad de
tu
Familia.
CONCLUSIÓN:
No es ningún
secreto, todo,
todo está
escrito en la
biblia. En
especial en el
Antiguo
Testamento
están escritos
detalladamente
todo respecto
a la vida del
hombre, su
familia y
acerca de la
Integridad de
la
Familia.
Hoy tienes que
ser fiel a
Dios,
escuchando
toda Palabra,
escudriñando
tu vida para
ver dónde te
falta cumplir
con Dios.
Recuerda que
con Jesús no
se borra
ninguna ley,
sino que él
cumplió todas
y en él
también
nosotros
podemos
cumplir todas
las leyes que
Dios nos ha
dado en
Jesús.
Pues solamente
del
cumplimiento
celoso de los
mandamientos
viene la
santificación
progresiva del
creyente,
aparte de la
santificación
que nos da la
salvación en
Jesús que ya
lo tenemos. Y
cuanto más
consigas
cumplir con
Dios, Él te
mostrará toda
su gloria, te
demostrará
cuánto te ama.
Estarás seguro
bajo sus
alas.
Este es el
único camino
bíblico que
existe para
asegurar la
Integridad de
tu Familia y
de las vidas
individuales
por 1000
generaciones.
Que Dios te
bendiga.
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