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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

                Sermón en el día de Jesús 12 de noviembre de 2006.

                  Título: La mujer, la sabiduría en el hogar

                  Biblia: Proverbios 31:1-31

                  Predicador: Pastor Dong Han David Lee

                  Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1. Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre.

2. ¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿y qué, hijo de mis deseos?

3. No des a las mujeres tu fuerza, ni tus caminos a lo que destruye a los reyes.

4. No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, ni de los príncipes la sidra;

5. No sea que bebiendo olviden la ley, y perviertan el derecho de todos los afligidos.

6. Dad la sidra al desfallecido, y el vino a los de amargado ánimo.

7. Beban, y olvídense de su necesidad, y de su miseria no se acuerden más.

8. Abre tu boca por el mudo en el juicio de todos los desvalidos.

9. Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende la causa del pobre y del menesteroso.

10. Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

11. El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias.

12. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida.

13. Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos.

14. Es como nave de mercader; trae su pan de lejos.

15. Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas.

16. Considera la heredad, y la compra, y planta viña del fruto de sus manos.

17. Ciñe de fuerza sus lomos, y esfuerza sus brazos.

18. Ve que van bien sus negocios; su lámpara no se apaga de noche.

19. Aplica su mano al huso, y sus manos a la rueca.

20. Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso.

21. No tiene temor de la nieve por su familia, porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

22. Ella se hace tapices; de lino fino y púrpura es su vestido.

23. Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

24. Hace telas, y vende, y da cintas al mercader.

25. Fuerza y honor son su vestidura; y se ríe de lo por venir.

26. Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua.

27. Considera los caminos de su casa, y no come el pan de balde.

28. Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba:  

29. Muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasas a todas.

30. Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.  

31. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

INTRODUCCIÓN:

ES DIGNO de mencionar cómo la mujer realiza un papel fundamental en el hombre y en la sociedad. En esta serie de estudios bíblicos y sermones sobre la Vida Familiar, hoy nos corresponde hablar de la segunda persona en importancia dentro del orden familiar: LA MUJER.

DIGO que es digno de mencionar acerca de la importancia de la mujer y el papel que juega en el hombre y en la familia. Porque desde la antigüedad, ha sido ella quien ha cambiado historias, la humanidad se ha levantado o sucumbido, vinieron juicios y el diluvio para bien y para mal de los hombres. Se erigieron naciones e imperios, pero también por ellas también han caído los más grandes hombres y naciones; por un pequeño bocado de una noche han arruinado familias, hijos y vidas. Generaciones y dinastías se han levantado por las virtudes de mujeres sabias pero también esas mismas dinastías han sucumbido en el olvido y desgracia por errores de mujeres no sabias.

Hoy por hoy, cuando caminamos por las calles, vemos los distintos materiales en los kioscos, en programas de televisión, y escuchamos las conversaciones de hombres, y gran parte rondan respecto a las mujeres, sus bellezas naturales y fabricadas. Pero toda persona quien piensa y mira solamente en esas cosas, su cerebro y sus virtudes no pasa de un montón de carne, hueso y… silicona. Así también será su vida. La única matemática que funciona en su cerebro y vida es: 90-60-90.

En el mundo de hoy y de siempre, la corrupción y las maldades siempre vienen siendo problemas que parecen insuperables. Primeramente el problema está en que los hombres no tienen temor de Jehová, y segundo porque no han sido enseñados en el tiempo prudente por las madres, y si fueron enseñados, no han sido sabias como maestras. Pues mucho habría cambiado si sabiamente se aplicaran estas palabras: Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen. (Proverbios 6:20-23)

Por eso es fundamental que todo hombre que desee y tenga pensamientos de construir un hogar, debe escuchar y aprender la Palabra de Dios y sobretodo orar por la mujer con quien se casará, luego liderarla, enseñarla, y amarla para que se convierta realmente en una buena esposa y en una buena madre.

Para ello es necesario mucha voluntad y sacrificio, es como tener un gran bloque de piedra y de cómo se dan los primeros cortes, es fundamental para que salga una hermosa escultura de la familia.

Ojo, no estoy hablando de una perfección, pero todo conocimiento que atañe al hombre y a la mujer, quienes creen en el Creador y en Jesucristo, lo deben aprender y hacer; lo que falta: hay que confiar en Dios para que supla todo y en todo.

LA MUJER, AYUDA IDÓNEA

Creo que no existe ningún hombre que no haya pensado alguna vez en una bella mujer, también hemos visto a bellas mujeres. Pero por la creación misma del hombre y de la mujer, Dios ha hecho: para cada hombre, exista ciertamente una mujer, que es su ayuda idónea. Que por la creación misma, para un hombre específico, existe una mujer que es un encaje perfecto de la persona. Pues la Biblia dice: entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Génesis 2.21-24)

Yo sé que muchos enfatizan el hecho de que ambos serán una sola carne. Ustedes saben que yo también lo hago. Pero hoy nos interesa el otro punto para que podamos entender la palabra de hoy: hueso de mis huesos y carne de mi carne. Significa que la mujer para el hombre, no es un agregado más a su vida, sino es una parte muy íntima y es como un pedazo de tu hueso y carne, muy dentro del hombre como la costilla. Que es inseparable, imprescindible y que en la mujer y con la mujer virtuosa temerosa de Jehová, el hombre se hace completo. (¡Claro que si encuentra la pareja que fue preparada por Dios!).

Por eso, hoy la Palabra de Dios nos dice: el corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Le da ella bien y no mal todos los días de su vida. Esta confianza que el hombre puede tener de la mujer solamente se da en este caso, cuando realmente es parte de tu cuerpo, de tu carne. Pues no creo que exista un hombre que no crea en su cuerpo, que no confíe en su carne. Y lo sabemos cuando el cuerpo se hiere, porque todo el cuerpo tiene dolor y sufre.

Yo sé de muchas personas quienes buscan a su compañera o la mujer a su compañero, simplemente por ciertas condiciones: físicas, socio-económicas, culturales, religiosas. Y tratan de encontrar o fabricarse el amor perfecto.

Por tanto, solamente cuando se encuentra a la persona que ha sido creado por Dios y preparado para cada persona, entonces podremos hablar de que tiene las bases básicas y sólidas para el matrimonio.

Cabe añadir esto: como el hombre cada día tiene que progresar hacia la imagen de Dios, y cuando el hombre haga eso, también su mujer temerá más a Jehová y aumentará también la alabanza que recibe como mujer sabia y virtuosa.

CONFIANZA

HE DICHO arriba que solamente con esta base podemos hablar de una confianza que tanto el hombre deposita en la mujer y la confianza en que la mujer deposita en el hombre.

En el capítulo 2 y 3 de Génesis, están bien especificados las funciones del hombre y las funciones de la mujer. Mas repito y no me cansaré en repetir, que cuando el hombre o la mujer, rompe estos dictados de Dios, siempre, siempre ocurrirá un desequilibrio en el matrimonio y en la familia.

El papel del hombre es ser la imagen de Dios en la familia, es el sacerdote espiritual de la casa, y también quien tiene que encargarse de trabajar con el sudor de su frente, es quien sostiene a la familia y es el maestro y ejemplo de su esposa e hijos.

Así también existen funciones que se da a las mujeres. Seguro que muchas personas criticarán lo que digo respecto a la emanticipación de la mujer en la sociedad actual. Es un tema muy complejo de tratar, principalmente porque se toma el tema dentro de los problemas ya creados. Pero siempre tenemos que basarnos en la Biblia y volver a los principios iniciales con que fue creado el hombre, la mujer y la familia. Es un tema difícil porque se han trasgredido y traspasado muchos muros de la Palabra de Dios, por eso se tienen estos problemas. Pero hablando corto y claro, muchos problemas residen en los hombres por no asumir completamente su imagen ante Dios, y los encargos hechos por Dios al hombre. Mas estoy firme y digo esto, que nosotros, los creyentes tenemos que aprender y restaurar esto, para formar una familia bíblica y recibir todas las bendiciones de Dios. Lastimosamente, las correcciones que hagamos hoy según la Biblia, veremos los frutos en la segunda o tercera generación. Pero es necesario iniciar alguna vez.

En el pasaje de hoy vemos las virtudes de una mujer, de cómo es amada por su esposo e hijos, cómo es laboriosa, con sabiduría maneja, prepara el hogar, cuida de los miembros de la familia y se anticipa en muchos asuntos: compra, vende, negocia.

Sé que muchos hombres desean y esperan que sus mujeres sean y hagan como esta mujer virtuosa. Y muchas veces cuando están descontentos, o están peleando piensan o muestran a la mujer para que lean Proverbios 31. Y sé también que muchas mujeres no desean leerlo, porque sienten mucha culpabilidad, pues están lejos de ser una mujer virtuosa. Ahora recuerda, ser mujer virtuosa y sabia no se consigue con esfuerzo, sino por la fe y el temor en Jehová.

Mas cuando venimos de un mundo lleno de maldad, cuando tenemos problemas porque no hemos sido enseñados de esta manera en la Palabra de Dios desde un comienzo en la iglesia, no podemos pretender ser o tener a la mujer virtuosa por esposa.

Pero es cierto también que en algún momento tenemos que aplicar la palabra, hacer un punto, para empezar. Si no supimos, si no hemos aprendido, si no tenemos los medios suficientes o adecuados; es un problema de ayer, es una realidad hoy, pero que podemos esforzarnos para cambiar y que mañana seamos mejor y nuestros hijos tendrán los medios y sabiduría suficiente en este tema, y serán mejores que nosotros.

Aquí cabe destacar nuevamente la ley: La ley de la retribución. Como el hombre se esfuerza en convertirse en la imagen y semejanza de Dios, en el sacerdote espiritual de la familia, en obedecer y hacer toda la Palabra de Dios, en ser el responsable del mantenimiento de la familia; Dios también actuará sobre la esposa para que obedezca, sea fiel, y será cada día transformada en una mujer virtuosa. Así mismo, la mujer, por la misma ley de retribución, cuando asuma su papel de ayuda idónea, que sepa que su marido es la cabeza de la familia, que tenga hijos y los críe dentro del temor de Jehová, entonces el marido será conducido más y más la imagen de Dios, al liderazgo espiritual, y la familia tendrá el amor y el temor en Jehová.

Ahora, el problema surge y continua, porque cuando encontramos a la mujer, deseamos que tenga todos estos conocimientos y esté preparada. Mas el hombre, que conoce la palabra, si no ha vivido de esa manera, naturalmente que no tendrá, ni tiene que esperar más de lo que eres ahora ante Dios.

Si tú, padre o madre, deseas para tu hijo o hija, un hombre o una mujer idónea para tu hija o hijo, pues, ¡tienes que enseñarlo ya! Tú joven, si deseas una mujer de ayuda idónea, tienes que hacerlo hoy en la Palabra de Dios, y prepararte no solamente para las ciencias del mundo, sino para con Dios y tu futura pareja.

Este es el principio de la confianza. No puedes pretender que el otro te dé u otorgue la confianza si tú mismo no te has preparado con conciencia para merecerlo. Y si hasta ahora no lo han hecho, pues, es tiempo que comiencen.

SABIDURÍA

En el pasaje de hoy vemos a una mujer muy sabia, entendida, tanto en cómo cuidar la casa, en educar los hijos, en ser una buena esposa, sabe administrar los tesoros y los tiempos, incluso tiene entendimiento para prepararse.

Y creo que no estaré equivocado: si las mujeres jóvenes y casadas se dedicaran la mitad del tiempo que se dedican a su belleza y la conversación, para leer la Biblia y perseverar en la oración; de seguro que su sabiduría aumentaría en números exponenciales, y lo más importante: tendría un hogar muy sólido, amado por su marido, alabado por sus hijos, respetado por la comunidad y asegurando para días del mañana.

Mucha gente habla acerca de la realización de la mujer profesionalmente, de salir al mundo, practicar sus dones, competir de igual a igual con los hombres. Pero necesitamos saber que estamos en contra de la Palabra de Dios, de la sujeción que tiene que tener la mujer bajo el marido.

¿La mujer no tiene que estudiar? Hoy vemos cómo la madre de Lemuel, tiene la sabiduría para enseñar a su hijo y prepararlo como rey. La sabiduría con que gobernará, el entendimiento sobre todas las cosas, primeramente viene de las enseñanzas de la madre. Es aquí donde hoy tenemos problemas en la sociedad respecto a la corrupción y las maldades generalizadas. Uno piensa que si se llega a la posición de juez, médico, abogado, ingeniero, enfermera, automáticamente serán más civilizados, correctos, limpios, no serán tentados; mas esto depende mucho de qué han enseñado y mostrado los padres, qué ha enseñado la madre al niño a temprana edad.

De la enseñanza de la esposa y madre, hará de su hijo un rey sabio o un rey necio.

EDUCACIÓN

Con respecto a la educación, la primera maestra y ejemplo es la madre, y no falta decir que la educación de los hijos comienza desde antes que sean concebidos, desde el momento que conoces la Palabra de Dios para hacerlas.

Así como los hijos son frutos de la unión de un hombre y de una mujer, también de cómo son los hijos, su carácter, su salud, su inteligencia, su aspecto físico, las bendiciones y el propósito con que Dios concede un hijo a una pareja, son sin lugar a dudas los frutos de la vida de los padres.

De la mujer depende en primer lugar para hacerlo un rey sabio o un rey necio, y necesita de la sabiduría para enseñar a sus hijos. Pero también sabias para enseñar a sus hijos a ser independientes y responsables de las generaciones subsiguientes. Y si una mujer tiene que enseñar a un hijo para ser rey sabio, se concluye que la mujer tiene que ser más sabia que un rey.

Es sabiduría de la mujer entender los problemas que tuvo o que tiene porque sus padres por las limitaciones no la pudo enseñar, pero eso no puede seguir una generación más. En la Biblia están escritas de ejemplos de algunas madres que formaron a grandes hombres, como la madre de Moisés y de Samuel; quienes en el corto tiempo, pudieron enseñar de Dios mientras los amamantaba, porque luego tendría que seguir su camino como hijo de la hija de Faraón o para vivir en la casa de Dios.

ECONOMÍA

La mujer tiene a su cargo la administración de la economía del hogar.

Al comienzo habíamos hablado de la confianza, y parece que en muchos matrimonios, están casados pero solamente a medias, porque cada pareja no confía su dinero.

El marido no confía en su mujer, también podemos decir que las esposas no han hecho ni mostrado ser confiables para recibir el dinero. Pero es un paso imprescindible, si no pueden confiar en algo tan perecedero como el dinero, ni podemos comenzar a hablar de confianza, ni de matrimonio.

Es necesario que las mujeres cuiden sus ojos, asimismo los hombres, porque todo deseo entra por el ojo. Y para tener una economía saludable, a más de la confianza, hay que eliminar la fuente de la desconfianza que se llama el ojo, el ojo gastador y derrochador de dinero.

Y la economía es una parte que la mujer debe encargarse. No falta recalcar, que cuanto mejor la mujer esté preparada en el aspecto monetario y de la economía del hogar, la familia será sólido, estarán abrigados, dejarán de preocuparse por el día de mañana, no pasarán hambre. Incluso tendrán bienes para dar y cuidar de los menesterosos. También dice la Palabra de hoy: es como nave de mercader. Y ¡Cuánta sabiduría se necesita para que esto sea posible!

Contentamiento: Esta es una parte que el hombre tiene que conseguir, es la parte que la mujer tiene que esforzarse. ¡Y acuérdense que toda deuda es pecado! Y sabemos que solamente la Palabra y el Temor de Jehová, podrá lograr eso.

NUEVAMENTE AYUDA IDÓNEA

La Palabra dice: Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Nos habla de cómo el hombre está despreocupado de los asuntos de la casa, porque la mujer lo administra. Y el bien que haga la esposa, el marido recibe las alabanzas en la comunidad.

No se puede conseguir todo sin renunciamientos, y las responsabilidades de cada esposo es básico y fundamental. Y sabemos que cuando se respeta este orden, Dios también verán en ustedes el temor reverente y les bendecirá.

¿Quién hallará a esta mujer virtuosa? No, toda persona con la Palabra de Dios, cuando aprende y la practica, se convierte en una mujer virtuosa, poco a poco, según avanza tu fe.

CONCLUSIÓN.

VEMOS cuán necesario es que el hombre y la mujer conozca bien la Biblia, y la Palabra de Dios tiene una aplicación y un alcance mucho mayor de lo que normalmente conocemos.

Siempre se ha creído que la forma de tener más y vivir mejor es consiguiendo más bienes, pero la perfección y la hermosura del marido y de la esposa están basada en Jesucristo y sus Palabras.

Por eso siempre he dicho que para tener el mejor hogar, más que el amor entre los esposos, es necesario primeramente el temor de Jehová, que es el principio e inicio de la sabiduría.

Hoy la sociedad considera la cantidad de mujeres que trabajan en los distintos ámbitos de la sociedad, pero verán también que la mayoría de los problemas de la juventud también se ha iniciado con la salida de las madres de sus casas para trabajar. Finalmente, ¿el dinero que gana pagará las cuentas de los vasos rotos de sus hijos?

Así que, toda mujer creyente que no puede someterse a la voluntad de su marido en Cristo Jesús, que no puede controlar ni contentarse dentro de la familia que Dios nos concede, tendrán días muy difíciles.

Y repito las Palabras de Dios: Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.

Que Dios te bendiga.

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: 1 de enero de 2011