Serie de
Sermones sobre
Vida
Familiar:
Título:
EL SACERDOTE
FAMILIAR
Biblia: JOB
1:1 –
2:13
Predicador:
Pastor Dong
Han David
Lee
Iglesia
Esperanza
Presbiteriana
Reformada
1 Hubo en
tierra de Uz
un varón
llamado Job; y
era este
hombre
perfecto y
recto,
temeroso de
Dios y
apartado del
mal.
2 Y le
nacieron siete
hijos y tres
hijas.
3 Su
hacienda era
siete mil
ovejas, tres
mil camellos,
quinientas
yuntas de
bueyes,
quinientas
asnas, y
muchísimos
criados; y era
aquel varón
más grande que
todos los
orientales.
4
E iban sus
hijos y hacían
banquetes en
sus casas,
cada uno en su
día; y
enviaban a
llamar a sus
tres hermanas
para que
comiesen y
bebiesen con
ellos.
5 Y
acontecía que
habiendo
pasado en
turno los días
del convite,
Job enviaba y
los
santificaba, y
se levantaba
de mañana y
ofrecía
holocaustos
conforme al
número de
todos ellos.
Porque decía
Job: Quizá
habrán pecado
mis hijos, y
habrán
blasfemado
contra Dios en
sus corazones.
De esta manera
hacía todos
los días.
6 Un
día vinieron a
presentarse
delante de
Jehová los
hijos de Dios,
entre los
cuales vino
también
Satanás.
7 Y
dijo Jehová a
Satanás: ¿De
dónde vienes?
Respondiendo
Satanás a
Jehová, dijo:
De rodear la
tierra y de
andar por
ella.
8 Y
Jehová dijo a
Satanás: ¿No
has
considerado a
mi siervo Job,
que no hay
otro como él
en la tierra,
varón perfecto
y recto,
temeroso de
Dios y
apartado del
mal?
9
Respondiendo
Satanás a
Jehová, dijo:
¿Acaso teme
Job a Dios de
balde?
10 ¿No
le has cercado
alrededor a él
y a su casa y
a todo lo que
tiene? Al
trabajo de sus
manos has dado
bendición; por
tanto, sus
bienes han
aumentado
sobre la
tierra.
11
Pero extiende
ahora tu mano
y toca todo lo
que tiene, y
verás si no
blasfema
contra ti en
tu misma
presencia.
12
Dijo Jehová a
Satanás: He
aquí, todo lo
que tiene está
en tu mano;
solamente no
pongas tu mano
sobre él. Y
salió Satanás
de delante de
Jehová.
13 Y
un día
aconteció que
sus hijos e
hijas comían y
bebían vino en
casa de su
hermano el
primogénito,
14 y vino un
mensajero a
Job, y le
dijo: Estaban
arando los
bueyes, y las
asnas paciendo
cerca de
ellos,
15 y
acometieron
los sabeos y
los tomaron, y
mataron a los
criados a filo
de espada;
solamente
escapé yo para
darte la
noticia.
16
Aún estaba
éste hablando,
cuando vino
otro que dijo:
Fuego de Dios
cayó del
cielo, que
quemó las
ovejas y a los
pastores, y
los consumió;
solamente
escapé yo para
darte la
noticia.
17
Todavía estaba
éste hablando,
y vino otro
que dijo: Los
caldeos
hicieron tres
escuadrones, y
arremetieron
contra los
camellos y se
los llevaron,
y mataron a
los criados a
filo de
espada; y
solamente
escapé yo para
darte la
noticia.
18
Entre tanto
que éste
hablaba, vino
otro que dijo:
Tus hijos y
tus hijas
estaban
comiendo y
bebiendo vino
en casa de su
hermano el
primogénito;
19 y un gran
viento vino
del lado del
desierto y
azotó las
cuatro
esquinas de la
casa, la cual
cayó sobre los
jóvenes, y
murieron; y
solamente
escapé yo para
darte la
noticia.
20
Entonces Job
se levantó, y
rasgó su
manto, y
rasuró su
cabeza, y se
postró en
tierra y
adoró,
21 y
dijo: Desnudo
salí del
vientre de mi
madre, y
desnudo
volveré allá.
Jehová dio, y
Jehová quitó;
sea el nombre
de Jehová
bendito. 2
2 En
todo esto no
pecó Job, ni
atribuyó a
Dios
despropósito
alguno.
2:1
Aconteció que
otro día
vinieron los
hijos de Dios
para
presentarse
delante de
Jehová, y
Satanás vino
también entre
ellos
presentándose
delante de
Jehová.
2 Y
dijo Jehová a
Satanás: ¿De
dónde vienes?
Respondió
Satanás a
Jehová, y
dijo: De
rodear la
tierra, y de
andar por
ella.
3 Y
Jehová dijo a
Satanás: ¿No
has
considerado a
mi siervo Job,
que no hay
otro como él
en la tierra,
varón perfecto
y recto,
temeroso de
Dios y
apartado del
mal, y que
todavía
retiene su
integridad,
aun cuando tú
me incitaste
contra él para
que lo
arruinara sin
causa?
4
Respondiendo
Satanás, dijo
a Jehová: Piel
por piel, todo
lo que el
hombre tiene
dará por su
vida.
5 Pero
extiende ahora
tu mano, y
toca su hueso
y su carne, y
verás si no
blasfema
contra ti en
tu misma
presencia.
6 Y
Jehová dijo a
Satanás: He
aquí, él está
en tu mano;
mas guarda su
vida.
7
Entonces salió
Satanás de la
presencia de
Jehová, e
hirió a Job
con una sarna
maligna desde
la planta del
pie hasta la
coronilla de
la cabeza.
8 Y
tomaba Job un
tiesto para
rascarse con
él, y estaba
sentado en
medio de
ceniza.
9
Entonces le
dijo su mujer:
¿Aún retienes
tu integridad?
Maldice a
Dios, y
muérete.
10 Y
él le dijo:
Como suele
hablar
cualquiera de
las mujeres
fatuas, has
hablado. ¿Qué?
¿Recibiremos
de Dios el
bien, y el mal
no lo
recibiremos?
En todo esto
no pecó Job
con sus
labios.
11 Y
tres amigos de
Job, Elifaz
temanita,
Bildad suhita,
y Zofar
naamatita,
luego que
oyeron todo
este mal que
le había
sobrevenido,
vinieron cada
uno de su
lugar; porque
habían
convenido en
venir juntos
para
condolerse de
él y para
consolarle.
12
Los cuales,
alzando los
ojos desde
lejos, no lo
conocieron, y
lloraron a
gritos; y cada
uno de ellos
rasgó su
manto, y los
tres
esparcieron
polvo sobre
sus cabezas
hacia el
cielo.
13 Así
se sentaron
con él en
tierra por
siete días y
siete noches,
y ninguno le
hablaba
palabra,
porque veían
que su dolor
era muy
grande.
INTRODUCCIÓN:
Seguro que
cada persona,
hombre y mujer
tiene un
pensamiento de
cómo desea
construir su
hogar. Y como
hemos visto,
uno de los
pasos más
importante
era: ¿con
quién te
casarás?
En este orden
de cosas,
ciertamente
los hombres
tienen mucho
que decir, y
seguro que
cada uno tiene
su cuota de
razón en cada
argumento.
Ayer estuvimos
estudiando y
discutiendo
acerca de las
funciones del
marido.
Usualmente
todos sabemos
que se espera
de un hombre
que sea el
cabeza de
familia, que
sea
responsable,
que sea quien
cuide la casa.
Y estuvimos
discutiendo
acerca del
liderazgo que
el hombre debe
ejercer en el
hogar.
Cuando se
habla de
liderazgo,
pensamos en
las decisiones
que debe
tomar, de
guiar a la
familia a un
objetivo,
impulso,
voluntad,
fuerza,
iniciativa,
responsabilidad,
confianza.
Mas un punto
que siempre
estamos
olvidando y
más como
creyentes en
Jesucristo, un
punto que las
personas se
olvidan cuando
buscan con
quién casarse,
un aspecto que
los hombres no
tienen en
cuenta en su
formación como
hombre es la
función que
Dios le ha
puesto en la
casa, las
mujeres por lo
general
piensan en el
hombre con
quienes se
casarán, en lo
apuesto, en la
estatura, en
las
condiciones
sociales,
económicas y
culturales.
Pero un
aspecto
olvidado pero
que es de suma
importancia es
el sacerdocio
que debe
asumir el
hombre como
esposo y en la
familia.
La Biblia dice
en Éxodo
19:3-6:
Y Moisés subió
a Dios; y
Jehová lo
llamó desde el
monte,
diciendo: Así
dirás a la
casa de Jacob,
y anunciarás a
los hijos de
Israel:
Vosotros
visteis lo que
hice a los
egipcios, y
cómo os tomé
sobre alas de
águilas, y os
he traído a
mí. Ahora,
pues, si
diereis oído a
mi voz, y
guardareis mi
pacto,
vosotros
seréis mi
especial
tesoro sobre
todos los
pueblos;
porque mía es
toda la
tierra. Y
vosotros me
seréis un
reino de
sacerdotes, y
gente santa.
Éstas son las
palabras que
dirás a los
hijos de
Israel.
¿Estás tú
hombre
preparado para
liderar a tu
mujer, tu
matrimonio y
tu casa como
sacerdote de
tu familia?
¿Te has
preocupado y
has estado
orando para se
un buen
sacerdote de
Dios? Tú
mujer, ¿has
considerado
este aspecto
como uno de
los
condicionantes
fundamentales
del hombre con
quien te
casarás?
¿cuándo buscas
a tu pareja
por medio de
la oración,
has orado para
que sea un
buen sacerdote
de la familia?
En tu
noviazgo, ¿has
preguntado y
analizado este
aspecto?
Por lo
general,
incluso
nosotros los
creyentes,
simplemente
vemos la fe de
la persona,
buscamos
verificar si
es la persona
que cree en el
Señor Jesús,
si nos ha
concedido, su
preparación
con respecto a
las ciencias
del mundo y su
situación.
Pero creo que
nunca hemos
orado para que
sea un buen
sacerdote de
la familia
ante
Dios.
ME SERÉIS UN
REINO DE
SACERDOTES Y
GENTE
SANTA
Aquí podemos
ver cómo está
expresado el
deseo de
nuestro Padre
Celestial para
el individuo y
para la
familia. Pues
es su deseo
construir un
reino de
sacerdotes, de
gente santa. Y
saben ustedes
que una de las
primeras
instituciones
que ha creado
Dios es la
familia.
Por eso
también la
Biblia
dice:
Pero quiero
que sepáis que
Cristo es la
cabeza de todo
varón, y el
varón es la
cabeza de la
mujer, y Dios
la cabeza de
Cristo. (1
Corintios
11:3)
. Podemos
decir de esto,
que Jesús se
inmiscuye en
cada familia,
pues es su
cabeza;
entonces, cada
hombre y cada
mujer debe
saber, creer y
reconocer este
orden de cosas
en la familia.
Si estás
planeando
formar un
hogar con una
persona, pero
no te has
propuesto cómo
construir un
hogar de
sacerdotes y
de gente
santa, ¡seguro
que no estás
comenzando por
la
cabeza:
Jesucristo
!
El profundo
deseo de Dios
es que la
familia que
formemos tenga
este orden. Y
a modo de
recalcar, ¿se
dan cuenta de
por qué no
podemos
casarnos con
incrédulos? Si
tú mujer te
casas con un
hombre
incrédulo,
jamás ese
hombre tendrá
por su cabeza
a Cristo,
jamás podrá
asumir la
función de
sacerdote de
tu matrimonio
y de tu
familia, en
todo caso
tendrá otra
religión y
otros dioses,
siendo su
cabeza: los
demonios.
¿Querrás tú
mujer vivir de
esta manera?
Ahora, ¿Qué
hay de la
mujer
incrédula y el
hombre
creyente? ¿Se
sujetará la
mujer al
hombre en el
temor de
Jehová? ¿Sabrá
qué es el
sacerdocio del
hombre en
Cristo Jesús?
Por eso la
Biblia dice,
cómo pueden
unirse la luz
con las
tinieblas.
Por esto, este
deseo de
Jehová de
hacernos un
reino de
sacerdotes y
de gente
santa, tiene
que ser
nuestro deseo,
nuestra
aspiración
como
matrimonio en
su principio y
en su
fin.
Y cada hombre
en su
preparación
para formar un
hogar, tiene
que formarse
como un
sacerdote de
Dios; cada
marido debe
perfeccionarse
como el
sacerdote de
Dios de su
hogar. Y es
una
responsabilidad
que se
aumenta, a más
de las otras
responsabilidades
que tiene el
hombre, de
trabajar, de
cuidar, de
mantener, de
amar a la
esposa, de ser
padre. Porque
tiene que
estudiar la
Biblia, tiene
que escuchar a
Dios, tiene
que saber
diagnosticar
la situación
de la familia,
interceder y
solucionarlo.
¡Ésta es la
función del
sacerdote ante
Dios!
Si es el deseo
de Dios que la
familia sea el
inicio de su
reino de GENTE
SANTA, o sea,
que cada
miembro de la
familia sea de
gente santa de
Jehová, es
preciso que
desde los
comienzos,
esposo y
esposa, sean
de gente
santa, hijos
de la promesa.
Y se necesita
de un
sacerdote
capaz de
administrar,
el hombre, a
este pequeño
grupo de gente
santa. Por eso
hablamos de
Sacerdote
Familiar, no
es el pastor
de la
iglesia.
Para que esto
ocurra, Jehová
le dio a
Moisés las
condiciones:
1.
Si diereis
oído a la voz
de
Jehová.
2.
Y guardareis
mi
pacto.
Y la primera
conclusión y
beneficio de
esto es la
promesa de
Dios de
bendición:
VOSOTROS
SERÉIS MI
ESPECIAL
TESORO SOBRE
TODOS LOS
PUEBLOS.
¿Amén?
Por tanto, el
padre de
familia, el
esposo quien
es el
sacerdote
primero de
cada familia,
de cada hogar;
debe ser el
encargado de
vigilar y de
conseguir que
él, su esposa
y sus hijos
sean un
especial
tesoro ante
Dios y ante
todos los
pueblos.
REALIDAD,
DIAGNÓSTICO Y
SOLUCIÓN
Y esta es una
función que
talvez nunca
pensaron que
les
corresponde a
ustedes:
HOMBRES, sino
por lo general
es relegado al
pastor de la
iglesia; mas
en realidad,
Dios les
delegó a
ustedes,
esposos,
cabezas de
familia, quien
a su vez tiene
a Cristo como
cabeza.
Son los
esposos
quienes deben
conocer y
practicar,
enseñar la
palabra de
Dios, mas en
especial,
recae sobre el
hombre la
responsabilidad
de DAR OÍDO A
LA VOZ DE
JEHOVÁ, y
cuidar de que
él y su
esposa, y cada
miembro de su
familia esté
GUARDANDO EL
PACTO CON
DIOS. ¡REPITO:
ES
RESPONSABILIDAD
DEL HOMBRE! Y
EN EL CASO DE
VIUDAS: DE LA
MADRE.
De esto
tenemos
antecedente,
vean de qué
forma Dios
habló con Adán
dándole el
mandamiento:
Y mandó Jehová
Dios al
hombre,
diciendo: de
todo árbol del
huerto podrás
comer; mas del
árbol de la
ciencia del
bien y del mal
no comerás;
porque el día
que de él
comieres,
ciertamente
morirás.
(Génesis
2:16-17)
, y este Adán
era el
encargado de
enseñar a su
mujer Eva.
Pero vemos que
hubo
problemas, fue
deficiente, no
fue constante
ni repetitivo,
Adán no estuvo
velando como
sacerdote por
la condición
de su mujer,
por eso ésta
responde a la
serpiente:
del fruto de
los árboles
del huerto
podemos comer,
pero del fruto
del árbol que
está en medio
del huerto
dijo Dios: No
comeréis de
él, ni le
tocaréis, para
que no muráis.
(Génesis
3:2-3)
. Y todos
sabemos de las
consecuencias
que
siguieron.
Pero cabe
recalcar
también lo que
ha pasado
después, de
cómo Adán no
asume su
posición y
función de
sacerdote
cuando es
cuestionado
por
Dios:
y el hombre
respondió: la
mujer que me
diste por
compañera me
dio del árbol,
y yo comí.
(Génesis
3:12)
. ¿Qué debía
hacer un
cabeza de
familia, un
sacerdote
responsable?
Veamos lo que
hizo Moisés
cuando el
pueblo pecó
contra Jehová
con el becerro
de oro que
hicieron:
entonces
volvió Moisés
a Jehová, y
dijo: Te
ruego, pues
este pueblo ha
cometido un
gran pecado,
porque se
hicieron
dioses de oro,
que perdones
ahora su
pecado, y si
no, ráeme
ahora de tu
libro que has
escrito. Y
Jehová
respondió a
Moisés: Al que
pecare contra
mí, a éste
raeré yo de mi
libro. (Éxodo
32:32-33)
.
Así que, el
esposo, como
imagen de Dios
y cabeza de la
mujer, y el
primer
responsable de
los hijos ante
Dios, tiene
que aprender
él
primeramente
la Palabra de
Dios en todos
los términos y
pedir por la
sabiduría de
Jehová;
velar para que
él y su
esposa, que
cada hijo esté
cuidando de
hacer la
Palabra de
Dios para
guardar el
Pacto. Y
siempre que
exista
problemas,
debe ser él
quien se
responsabilice,
se arrepienta,
interceda ante
Dios y aplique
las soluciones
que imponga
Jehová.
Como sucedió a
Adán y Eva,
aun cuando la
mujer pecó,
Dios
preguntará al
hombre
primeramente,
y
responsabilizará
al hombre
primeramente.
Por
consiguiente,
el hombre
tiene que
buscar a Dios,
tiene que
aprender la
palabra, tiene
que escuchar.
Por esta
causa,
necesitamos
que los
maridos hoy
sean
Sacerdotes
Familiares con
sabiduría y
responsables.
De todo esto
nos habla en
el libro de
Job.
EL SACERDOTE
FAMILIAR
JOB
Tenemos en el
libro de Job,
el ejemplo que
nos pone Dios
para que
veamos cuáles
son las formas
y actitudes
con que Job
obra ante
Dios.
Dice de este
hombre que era
muy rico, que
tenía diez
hijos.
Pero cada vez
que sus hijos
hacían
banquetes,
luego de
terminado,
llamaba y
santificaba a
cada uno de
ellos y se
levantaba de
mañana y
ofrecía
holocausto
conforme al
número de
todos
ellos.
Veamos cuál
era el
pensamiento de
Job:
Quizá habrán
pecado mis
hijos, y
habrán
blasfemado
contra Dios en
sus corazones.
De esta manera
hacía todos
los
días.
Esta es una
función que a
más de las
responsabilidades
como esposo,
como padre,
como patrono,
en especial
tenía que
hacer ante
Dios.
Y podemos leer
de qué manera
Dios se
enorgullecía
de este
hombre,
incluso ante
Satanás:
¿No has
considerado a
mi siervo Job,
que no hay
otro como él
en la tierra,
varón perfecto
y recto,
temeroso de
Dios, y
apartado del
mal?
Este hombre
era un
profundo
conocedor de
Dios y alguien
quien
realmente
conocía la
palabra de
Dios, incluso
en las
desgracias que
sobrevinieron
a su vida y a
su
casa:
entonces Job
se levantó, y
rasgó su
manto, y
rasuró su
cabeza, y se
postró en
tierra y
adoró. Y dijo:
Desnudo salí
del vientre de
mi madre, y
desnudo
volveré allá.
Jehová dio, y
Jehová quitó;
sea el nombre
de Jehová
bendito.
Y vean la
respuesta de
Dios:
en todo esto
no pecó Job,
ni atribuyó a
Dios
despropósito
alguno.
Nosotros
sabemos cuán
grande debe
ser el
conocimiento,
la fe de una
persona para
que pueda
tener esta fe
y actitud,
para que estas
palabras
salgan de la
boca de un
creyente. Que
luego de las
desgracias,
pueda confesar
de esta manera
ante
Jehová.
Después vino
la enfermedad
a Job, y su
mujer le
dice:
¿Aún retienes
tu integridad?
Maldice a
Dios, y
muérete.
Pero este
sacerdote
familiar Job
dice:
Y él le dijo:
como suele
hablar
cualquiera de
las mujeres
fatuas, has
hablado. ¿Qué?
¿Recibiremos
de Dios el
bien, y el mal
no lo
recibiremos?
En todo esto
no pecó Job
con sus
labios.
Entonces,
¿Cuánto era el
dolor que
soportaba este
hombre?
Así se
sentaron con
él en tierra
por siete días
y siete
noches, y
ninguno le
hablaba
palabra,
porque veían
que su dolor
era muy
grande.
Nosotros
hacemos muchas
visitas a los
hospitales,
hubo ocasiones
en que no
salían
palabras de mi
boca por el
dolor y la
gravedad de la
enfermedad, de
cómo me
compungía el
corazón la
enfermedad del
enfermo. Mas
aquí dice que
sus amigos
quedaron con
la boca
cerrada
durante siete
días y siete
noches.
Así que cada
sacerdote
familiar, como
Job debe poder
decir:
porque para mí
el vivir es
Cristo, y el
morir es
ganancia.
(Filipenses
1:20)
La otra
función del
Sacerdote
Familiar es
enseñar la
palabra de
Dios y ser el
primer ejemplo
de obediencia
en la familia,
como dice en
Deuteronomio
11:18-21
Por tanto,
pondréis estas
mis palabras
en vuestro
corazón y en
vuestra alma,
y las ataréis
como señal en
vuestra mano,
y serán por
frontales
entre vuestros
ojos. Y las
enseñaréis a
vuestros
hijos,
hablando de
ellas cuando
te sientes en
tu casa,
cuando andes
por el camino,
cuando te
acuestes, y
cuando te
levantes, y
las escribirás
en los postes
de tu casa, y
en tus
puertas; para
que sean
vuestros días,
y los días de
vuestros
hijos, tan
numerosos
sobre la
tierra que
Jehová juró a
vuestros
padres que les
había de dar,
como los días
de los cielos
sobre la
tierra.
El Sacerdote
Familiar
también tiene
que hablar con
Dios todos los
días, velar en
oración,
diagnosticar
la situación
espiritual de
su familia,
aplicar los
remedios
necesarios y a
tiempo. Pues,
así como un
buen médico es
prevenir, así
un buen
Sacerdote
Familiar es
estar en
contacto en
todo momento
con el
Espíritu
Santo, saber
anticipadamente
la intención
de Dios,
analizar,
diagnosticar,
interceder y
aplicar la
Palabra de
Dios.
El Sacerdote
Familiar tiene
que luchar
para conseguir
un pacto con
Dios y tiene
que velar para
mantenerlo,
tiene que
enseñar a sus
hijos para que
sepan los
beneficios y
las
obligaciones,
también los
peligros del
rompimiento
del
pacto.
Y yo digo que
el hombre debe
ser el
Sacerdote
Familiar
primeramente
ante Dios que
un buen marido
ante su esposa
e hijos. Como
Job, quien aun
en el momento
de peor dolor
y sufrimiento,
reprendió las
palabras de su
mujer. Y les
puedo asegurar
que esta es la
única manera
de tener y
ganar el favor
de Dios para
tu
familia.
Finalmente
para que
puedas ser un
buen Sacerdote
Familiar,
tienes que
tener
liderazgo,
autoridad. Y
todo esto Dios
te da y te
concederá para
que tu esposa
e hijos tengan
un temor
reverente
hacia ti. Te
tendrán
respeto y
tendrás
autoridad
sobre tus
palabras y
decisiones. Y
esto también
te traerá paz
en la familia,
porque existe
el orden de
Dios en tu
casa.
CONCLUSIÓN:
Los problemas
no le faltaron
a la casa de
Job, pero
también hubo
un rápido
restablecimiento
y bendición de
Dios, porque
como Sacerdote
Familiar, él
llevó la carga
de su familia,
llevó el
dolor, el
sufrimiento,
se mantuvo
fiel a la
Palabra de
Dios.
Job arregló
sus problemas
con Dios
primeramente,
se arrepintió
cuando había
que hacerlo,
no escatimó
esfuerzo en
aprender la
Palabra, pero
también
practicó todas
las veces que
puso la fe que
tenía en
Jehová.
Hoy podemos
decir que
tenemos a
nuestra
disposición
más Palabras,
medios y
facilidades,
conocemos a
Jesucristo y
escuchamos sus
Palabras. Todo
está en
nuestras manos
para alcanzar
y recibir una
mayor
bendición que
Job.
Si tú planeas
formar un
hogar,
recuerda la
Voluntad de
Dios:
vosotros
seréis mi
especial
tesoro sobre
todos los
pueblos;
porque mía es
toda la
tierra. Y
vosotros me
seréis un
reino de
sacerdotes, y
gente
santa.
Si tú ya
tienes un
hogar, tienes
que asumir
este papel de
Sacerdote
Familiar, si
no lo has
hecho aún,
tienes que
comenzar. Pues
solamente así
tendrás paz en
tu familia,
gozo y Dios
cuidará de ti.
Muchos de los
problemas
maritales y en
tu
relacionamiento
con los hijos
se
solucionarán.
Finalmente te
darás cuenta
de cuánto el
hombre de Dios
tiene que ser
laborioso, ser
creyente, ser
sacerdote, ser
marido, ser
padre, ser
cabeza de
familia,
mantener la
familia. Tú
creyente:
Hombre y
Mujer, no
pienses formar
familia si
estas cosas no
están
preparadas. Y
lo que ya
tienen
familia, hay
que
aprenderlas
rápido y
asumirlas. No
tienes tiempo
que
perder.
Y cuando
ustedes
construyan sus
hogares de
esta manera,
asumiendo los
roles que ha
establecido
Dios desde la
creación y
obedeciéndolos,
entonces
podrán tener
una familia
bíblicamente
predecible, y
el futuro de
cada miembro
de la familia
será para
bien, un reino
de sacerdotes
y de gente
santa hasta
mil
generaciones.
Por eso,
siempre es
necesario
prestar
atención a la
Palabra de
Dios,
aprenderlas
siempre que
tengas
oportunidad y
buscarlas
ansiosamente.
Así siempre
tendrás una
familia
cristiana y
feliz. Estos
son los
términos del
pacto de
Dios.
Que Dios te
bendiga.
|