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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

Sermón en el día de Jesús 29 de octubre de 2006.

Título: El Perfecto Amor

Biblia: 1 Juan 4:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

2 En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios;

3 y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

5 Ellos son del mundo; por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

6 Nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.

7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

16 Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo.

18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

21 Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

INTRODUCCIÓN:

EN PRIMER LUGAR, quiero dar gracias a nuestro Padre Celestial por esta gran bendición, porque estamos en una nueva fase de la vida, hemos comenzado el estudio pormenorizado de la VIDA FAMILIAR, y estamos aprendiendo las riquezas de su sabiduría infinita restaurando y sanando nuestras familias.

Y cómo pretendíamos engañarnos diciendo que conocemos la Palabra, cuando solamente estamos jugando en las aguas que bordean la playa. Pero también el Señor Jehová nos permite adentrarnos en las profundidades de la Vida Familiar, para que tengamos entendimiento y crecimiento.

EL DOMINGO PASADO, hemos escuchado de cómo Dios prepara para cada hombre una mujer que es su pareja única, la ayuda idónea para él; y cómo Dios prepara para cada hija de Dios, un hombre, su pareja única, que le amará y será completa en él. Igualmente hemos visto de qué manera cuando uno es temeroso de Dios y confía en que él, el Señor le mostrará su camino, ciertamente encontrará a su pareja preparado por el Padre, como dice la Palabra: Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. (Salmo 86:11).

Así que, todo hombre que confía en Dios y en sus manos pone el futuro de su vida familiar, ciertamente Jehová encaminará para que encuentres con la pareja predestinada por el Todopoderoso.

Mas en el hombre existe siempre la debilidad causado por el pecado y se llama: “EL TEMOR AL FRACASO”. Porque vivimos en un medio circundante que es incrédulo e infiel, donde el engaño, la mentira, el sexo, la violencia, el divorcio, la fornicación y el adulterio es el pan de cada día.

Por eso, todos los hombres viven con temor en lo profundo de su ser, el temor al fracaso en su matrimonio, el temor al fracaso en su vida conyugal, el temor al fracaso en tener hijos, el temor en criar los hijos, el temor acerca del futuro de los hijos, el   temor al cuidado y a la seguridad de la familia, el temor de si llegarán a buen término el matrimonio, cuántos años vivirán juntos, si seguirán juntos, el temor respecto al trabajo, el temor de la salud, el temor de si estará enseñando correctamente a sus hijos, si triunfarán en la vida, si le estamos dando todo el amor necesario a los hijos, si el marido o la esposa es feliz. Este temor e incertidumbre vive constantemente en nuestro corazón y mente, y por supuesto influye en nuestra vida familiar.

Es cierto que cuando uno encuentra a su pareja que fue preparado por Dios, muchas cosas se aclaran, se evitan muchísimos problemas, y las que hay se solucionan más fácilmente, pero otras permanecen, ¿por qué? Porque somos hombres débiles y pecadores.

Por eso hoy nos dice la Biblia: en el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Aquí llegamos a nuestro primer tema que necesitamos solucionar.

EL PERFECTO AMOR Y EL TEMOR

En el estudio bíblico de ayer, cuando estuvimos hablando del restablecimiento de la vida familiar, estuvimos rondando sobre un tema que dominaba toda conversación y era: el temor. A tal punto que uno de ustedes dijo: según creo, todos ustedes tienen más de 2 años de creyentes y me parece escuchar la conversación de incrédulos respecto a la vida familiar. Por eso respondí que es el motivo de por qué estamos estudiando la vida familiar, sus principios, el basamento de la familia. También es una realidad de cómo los creyentes de hoy, son creyentes en su corazón y en su vida individual, pero viven casi todos según las reglas de los hombres incrédulos en la vida familiar y en su relación marital.

Tampoco es de ayuda y no beneficia a nadie, pues nos engañamos a nosotros mismos, si cerramos los ojos y no queremos ver, seremos ignorantes y luego nos caerá como fuego si no queremos hablar de ello y tratarlo a tiempo. Es mejor aceptar los errores y las faltas, los temores que existe y aprender cómo solucionarlo en Jesucristo.

De que esto es cierto, tenemos por la prueba que tenemos respecto al temor. Siempre que exista temor en la persona o en tu pareja, siempre que tengan temor en su corazón, siempre que tengan temor respecto al matrimonio, temor respecto al cónyuge nunca podremos alcanzar el perfecto amor.

Y es más, el cónyuge es la persona más cercana a ti, es la persona más íntima a ti, es la persona con quien tienes relaciones, es la persona con quien más francamente conversas, es la primera persona en quien confías. Dios dice que tú eres una sola carne con tu cónyuge, también es el hermano que más cercano está de ti. Mas si no puedes tener el perfecto amor con tu marido o con tu esposa, entonces, como dice la palabra hoy: ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?

Por eso nos dice Dios en el versículo 20: si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano.

Por consiguiente, si alguien tiene temor y no puede tener EL PERFECTO AMOR con respecto a su cónyuge del matrimonio, no puede criticar ni hablar respecto al amor ni enseñar a otros respecto al amor entre hermanos y menos fanfarronear diciendo que ama a Dios.

Me gustaría saber si todas las personas que hoy tanto claman respecto al amor al prójimo, amor al hermano, incluso aquellos que hoy están criticando de que no tenemos amor; si ellos primero están cumpliendo este requisito, de si tienen y comparten el perfecto amor con la persona que más cerca de ellos está, si comparten y tienen este amor perfecto en su matrimonio. Ahora, menos puede criticar ni exigir si él o ella, ha fornicado y adulterado en su matrimonio, y cuando veo y escucho que pastores permiten el divorcio, cuando están acomodando la Palabra para “darle una nueva oportunidad”, cuando “aceptan las segundas nupcias”, cuando ellos mismos son separados, divorciados, fornicadores y adúlteros, me pregunto: ¿Cómo puede hablar de amor al prójimo? Si el hermano o la hermana que más cerca está de ellos, no puede amar con el PERFECTO AMOR. Y como dice la Biblia, si en su matrimonio no pueden amar con perfecto amor, y ahora ¡QUIEREN HABLAR Y ENSEÑAR ACERCA DEL AMOR DE DIOS! Por eso, no debemos hablar solamente por hablar, sino cumplir con las condiciones y requisitos primero, luego se debe opinar. Por eso dice la Biblia: que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?) (1 Timoteo 3:4-5)

CAMINANDO HACIA EL PERFECTO AMOR

EL TEMOR es como una levadura en una masa de harina, cuando entra se expande rápidamente. Si en tu corazón ha entrado un poco de temor en tu matrimonio, la desconfianza irá repercutiendo en todos los lados, en todos los ámbitos de tu vida familiar y su relacionamiento, incluso se denotará el temor con las personas de afuera. Y si uno lo deja sin tratamiento, finalmente hará actos que luego serán perjudiciales para tu matrimonio y tu familia. Por eso, hay que tener valentía para aceptarlo, para analizar en dónde está el error, la falta y resolverlo bíblicamente; no ante un juez.

No se puede convivir en el temor, porque el temor da a luz a otros temores mayores, hará que se pierda la confianza entre la pareja, afectará al amor, estará buscando consuelo y da a luz actos vergonzosos.

El engaño, los celos, esconder asuntos a la pareja, no poder conversar libremente y respecto a todos los asuntos que atañen a la familia, hace que lleve a la desgracia. Y otros que van más allá con adulterios y divorcios. Muchos se escudan diciendo que el amor se ha enfriado o terminado, mas ¿cómo puede terminarse el amor si realmente fue “la mitad” predestinado por Dios? Por eso, siempre que se trate del problema de la vida familiar o de la vida matrimonial, siempre tenemos que volver a los principios bíblicos; y no tratar de solucionarlo “humanamente”, pues esto trae consigo desgracia. Como dice: Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová. Será como la retama en el desierto, y no verá cuando viene el bien, sino que morará en los sequedales en el desierto, en tierra despoblada y deshabitada. Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto. (Jeremías 17:5-8)

Es que los creyentes están viviendo con las mismas reglas del hombre impío que no tiene a Dios. Por eso, cada persona, cada matrimonio debe aprender sus debilidades y sobretodo restablecerse bíblicamente hasta alcanzar el perfecto amor, porque entonces no habrá temor, conclusión: ¡habrá aprendido los principios de cómo mantener la familia feliz! Y consecuencia directa de esto será que tendrás un matrimonio sano y duradero, todos los días volver a la casa será muy grato, la comida en el hogar será el más rico. Igualmente amarás más a Dios.

Entonces, ¿cuál es el camino del restablecimiento del matrimonio para que exista el perfecto amor? Toda persona y todo matrimonio tiene que volver a los principios, y eso se llama al primer matrimonio que fue creado por Dios, Adán y Eva. Y cuando el hombre y la mujer, el hombre como la cabeza de la familia, creado a imagen y semejanza de Dios y la mujer creada para ser la ayuda idónea del hombre, y cuando sean obedientes a la Palabra y hagan según las pautas que ha dado Dios y escritos en la Biblia, podrán restablecerse, echará fuera los temores y poco a poco estarán alcanzando el perfecto amor.

La parte fundamental para alcanzar el perfecto amor en el matrimonio es Dios y su Palabra. Cuando nuestro relacionamiento con Jehová se va normalizando y avanza en la comunión, cuando aprendemos a obedecer sus palabras; hace que nuestro crecimiento sea constante en todos los sentidos. Y el Espíritu Santo nos irá perfeccionando y enseñando en todos los aspectos de nuestra vida, y por supuesto, el matrimonio es uno de ellos.

Hasta ahora, saben ustedes que durante estos 5 años, hemos estado aprendiendo y creciendo en la vida individual. En general han crecido, porque como dice la palabra hoy: nosotros somos de Dios; el que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error (v. 6). Hubo muchísimos progresos, pero también a criterio de cada uno dejaron de obedecer, porque les faltó la fe. Pero en muchos casos, después de un largo batallar finalmente fueron convencidos de que tenían que hacerlo.

Una cosa muy importante que tienen que entender es esto, lo que ustedes han aceptado y lo que han rechazado, tiene un reflejo directo en la vida familiar, en su vida matrimonial. Hablando más claro: si tú obedeces a la palabra de Dios, cada temor que existe dentro de tu vida y en tu matrimonio irá desapareciendo, y en esa parte se encaminará hacia el perfecto amor. ¿Me entienden? ¿Por qué? Porque Dios cuida de “sanar” el corazón de ambos cónyuges, de los hijos, de la familia. Es una parte integral. No hay separación. No pueden ustedes olvidar o ser olvidadizo, escurridizo de la palabra y desear todo lo bueno en su vida matrimonial y menos en la vida familiar.

Así que, muchos dicen amo a Dios, mas si a la persona en quien duerme a su lado, no pueden confiar. Estamos en una gran farsa y lastimosamente está dentro de tu casa y es tu vida.

La autoridad y la sujeción es una recompensa que Jehová otorga a todo hombre y mujer que son obedientes a la Palabra para hacerlo. Y esto es como las matemáticas, cuando el esposo y la esposa se sujetan obedientemente a Dios, el hombre será hombre, cumplirá todas las funciones de hombre, de marido, de padre y cabeza de familia, de sacerdote ante Jehová; así mismo la mujer, cuanto más obedezca a Dios, será mujer, esposa, madre. Habrá orden en esa casa, también los hijos se sujetarán a los padres y habrá bendición de Dios.

Y una conclusión lógica que podemos llegar es que esto sólo podrá darse cuando los esposos, ambos se han formado en Cristo. Jamás ocurrirá esto en un matrimonio disparejo, entre un creyente y un incrédulo. Pues el incrédulo jamás sabrá quién es Dios ni tendrá el entendimiento, no se rigen por las mismas leyes, ni reglas. Incluso les diré que en un matrimonio desequilibrado en Dios, jamás llegará al perfecto amor; porque el cimiento no es Jesucristo ni la Biblia.

CONCLUSIÓN

¿EXISTE EL PERFECTO AMOR? SÍ, existe. Donde no existe el temor, donde el matrimonio y la vida familiar no es un juego de azar o de esperanzas, sino de realidades. Tangibles y presentes.

Por eso, cuando nos dice la palabra: todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. (v. 15-16)

Por consiguiente, si crees a Jesucristo, eres amado por Dios y Dios mora en ti, tienes todo y pleno potencial y capacidad para alcanzar el perfecto amor en tu matrimonio, formar tu hogar y vivir la Vida Familiar en Amor y Sin Temores.

Pues no será el marido quien tiene que confiar en la esposa, ni la esposa quien tiene que confiar en el marido. Sino será la relación marido à Dios, será esposa à Dios; finalmente en Dios: marido y esposa serán una sola carne. Entonces serán ayudados por Dios, porque lo que no puede hacer el marido, lo que no puede hacer la esposa: el Padre Celestial les hace en Jesucristo.

Corresponde que cada joven, cada matrimonio crea en las Palabras de Dios y confían orando, viviendo y esperando, entonces lograrán alcanzar el Perfecto Amor como bendición.

Y cuando esto experimenten con la persona más cercana a ti, en Perfecto Amor y sin temores, comprenderás y amarás a Dios por sobre todas las cosas.

Que Dios te bendiga.

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: 1 de enero de 2011