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                    Sermón en el día de Jesús 15 de octubre de 2006

Título: LA MISERICORDIA

                      Biblia: Éxodo 33:1-23

                      Predicador: Pastor Dong Han David Lee

                      Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré;

2 y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo

3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.

4 Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos.

5 Porque Jehová había dicho a Moisés: Di a los hijos de Israel: Vosotros sois pueblo de dura cerviz; en un momento subiré en medio de ti, y te consumiré. Quítate, pues, ahora tus atavíos, para que yo sepa lo que te he de hacer.

6 Entonces los hijos de Israel se despojaron de sus atavíos desde el monte Horeb.

7 Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del campamento.

8 Y sucedía que cuando salía Moisés al tabernáculo, todo el pueblo se levantaba, y cada cual estaba en pie a la puerta de su tienda, y miraban en pos de Moisés, hasta que él entraba en el tabernáculo.

9 Cuando Moisés entraba en el tabernáculo, la columna de nube descendía y se ponía a la puerta del tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.

10 Y viendo todo el pueblo la columna de nube que estaba a la puerta del tabernáculo, se levantaba cada uno a la puerta de su tienda y adoraba.

11 Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. Y él volvía al campamento; pero el joven Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba de en medio del tabernáculo.

12 Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos.

13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.

18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.

19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.

21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña;

22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado.

23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

INTRODUCCIÓN

Aquí en mis manos tengo una caja de fósforos, capaz de producir fuego. El fuego es muy útil si uno lo sabe utilizar y lo maneja con cuidado, pero también el fuego es muy peligroso y destructivo si se abusa de él.

Así también es la misericordia, como un fuego, si uno lo sabe utilizar como está bíblicamente escrito, es una gracia enorme, en donde se demuestra todo el amor de Dios. Pero si uno no lo sabe utilizar, cuando abusa, tiene consecuencias impredecibles.

En muchos aspectos de nuestra vida espiritual, pensamos de una manera muy benigna, extendemos la misericordia como una cubierta de protección para todo y queremos que alcance para todos. Incluso existen aquellos que siempre piensan que la misericordia de Dios está abierta y se concede sin límites.

Creen que la misericordia de Dios se concede sin reglas, sin condiciones. Que puedo repetir el mal o el error tantas veces como quiera, y volver cuando desee, porque Dios seguirá siempre con los brazos abiertos para el perdón y una nueva oportunidad.

Otro mal que vemos con frecuencia es que no importa los males que haga, los pecados que cometa, siempre nos perdonará con misericordia pero no les cabe en su mente la idea de que no todo es sin un costo, una pérdida, algo que se quiebra, algo que se agrieta y puede ir profundizando; e incluso en ciertos casos Dios actúa sin misericordia o simplemente no le concede. Por eso, digo que la misericordia es como el fuego.

Pues justamente esto es lo que dice la palabra de hoy: tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Usualmente vemos a personas quienes hablan o quieren usufructuar la misericordia de Dios al extremo, es decir, viven como quieren, hacen todo lo que se les da las ganas, caminan por senderos de pecado y de perversión, viven oscurecidos y apartados de Dios, mas siempre esperan y desean beneficiarse de la misericordia cuando están enfermos, cuando están en problemas, necesitados, presos, angustiados o cerca de la muerte; incluso algunas iglesias enseñan que Dios tendrá misericordia incluso de los muertos y después de la muerte.

EL INICIO DE LA MISERICORDIA

EN el pasaje de hoy, el pueblo de Israel que fue redimido de Egipto por el brazo de Dios, comenzaron a caminar en la senda de Dios, comenzaron a aprender sus palabras y sus leyes. Dios había hablado al pueblo desde el Monte Sinaí dictando sus leyes, los diez mandamientos.

Todo el pueblo luego de escuchar todas las palabras de Jehová, dijeron: haremos todas las palabras que Jehová ha dicho. Entonces Moisés ofreció un holocausto y derramando la sangre de un animal, luego tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos (Éxodo 24:7)

Así quedó establecido la relación de Jehová Dios y su pueblo Israel. Ahora, todos los hombres que dijeron sí a las leyes de Dios, debían vivir bajo esos mandamientos y también que Dios en base a esas leyes juzgaría para bien y para mal.

Luego de esto, mientras Moisés estaba en la cima del monte, el pueblo pecó, hicieron una imagen de dios, un becerro de oro de fundición, comenzaron a festejar al dios que ellos habían creado. Cuando se bajó Moisés, mató a todos los hombres que habían fornicado, tres mil hombres.

Moisés clamó a Jehová durante días, porque el Señor había dicho que no subiría con el pueblo a Canaán, la tierra prometida por este pecado; que simplemente enviaría a su ángel. Moisés comenzó a clamar a Jehová, pidió el perdón por los pecados del pueblo, porque habían hecho un ídolo y lo habían honrado y adorado. Finalmente Jehová promete que irá con ellos y le dio testimonio a Moisés de que iría con él, apareciéndole a Moisés.

Mas con respecto al perdón de los pecados que habían cometido, Jehová dijo: tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.

Dios muestra misericordia con aquellos con quienes ha establecido un pacto, en este caso los hijos de Israel, luego de escuchar las leyes de Jehová y dijeron que era buena, y que vivirían de acuerdo a ella. Como dice el Salmo 103:17-18: Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.

Hoy, los hombre creen en Jesucristo y lo tienen como su salvador. Luego se bautiza, pero este bautismo no es simplemente entrar y salir del agua o ser aspirado por el agua, sino que la confesión de fe que hace y con el bautismo está estableciendo un pacto entre Dios y el nuevo creyente. Y está confesando ante Jehová, el Padre Celestial que conoce todas las leyes de Dios, que lo guardará, que lo vivirá y que será juzgado según esta ley y que también según esta ley será salvado en Jesucristo.

Estoy seguro que muchos de los creyentes hoy día no sabían de esto cuando se bautizaron, simplemente lo recibieron porque los pastores les decían que tenían que recibirlo. Mas implica una cuota de responsabilidad, por eso, es bueno que el creyente, salvo condiciones extremas de muerte inminente, es bueno que lea toda la Biblia. Tú mi querido hermano en Cristo, debes aprender rápido la Palabra de Dios, porque Jehová te preguntará de acuerdo a la Biblia, serás ayudado según la Biblia, serás protegido según la Biblia, serás castigado según la Biblia, serás perdonado según las Sagradas Escrituras.

Es decir, que la misericordia de Dios se aplica sobre ti porque eres un elegido de Dios, un predestinado desde antes de la fundación de mundo, que tienes la promesa y el cumplimiento del perdón por la sangre de Jesucristo. Mas la misericordia realmente entrará en su verdadera aplicación rigurosa, desde tu conocimiento de Jesús y de la palabra.

La misericordia de Dios no se reparte en forma indiscriminada, si bien existen gracias comunes para todos los hombres del mundo, la misericordia siempre es condicionada para los hijos del pacto. Es condicionada porque si no tienes ninguna relación con Jesús como tu Cristo, no puedes aspirar a la misericordia de Dios.

LA MISERICORDIA Y EL PECADO

Porque nosotros somos hombres débiles y pecadores, todavía llenos de nuestras concupiscencias, seguimos pecando a pesar de estar limpios. Cada día lo hacemos menos, pero no es cuestión de cantidad, sino del hecho.

Que Dios tenga misericordia de nosotros significa que él nos mira como hijos amados, el precio del pecado es muerte. Pero en su misericordia nos perdona en Jesucristo.

He conocido a personas quienes desean ver la misericordia de Dios, por eso pecan; y dicen que así sienten más el amor de Dios. Mas la misericordia es como el fuego, no puedes jugar con ella indiscriminadamente, te quemarás. Así también si tú pecas confiado de que tendrás la misericordia de Dios, mas tienes que temer que puede no existir misericordia; pues, no existe ninguna obligación de Dios en conceder siempre la misericordia; puede dar o no dar, puede tardar en su concesión.

En realidad nosotros no debemos aspirar a la misericordia de Dios, sino a la gracia de Dios. La gracia se obtiene porque nosotros somos oidores y hacedores de la Palabra; se recibe el regalo y la buena voluntad de Dios porque somos obedientes, la misericordia es todo lo contrario, necesitamos de ella cuando hemos cometido pecado o necesitamos de salvación de una situación o para la resolución de un problema, que es consecuencia de desobediencia, o sea, de pecado.

Como buenos hijos de Dios, más bien debemos aspirar normalmente a la gracia de Dios con todas nuestras fuerzas, con todo nuestro corazón y la misericordia en caso extremo.

LA MISERICORDIA Y SU CONDICIÓN

Pero hoy, Dios nos habla de una condición para la concesión de la misericordia: tendré misericordia del que tendré misericordia.

Es como si dijera Dios de que perdonará según cada asunto y en cada tiempo será diferente su misericordia.

Dice que nosotros debemos ganar el derecho a misericordia, que debemos merecerlo; examinará cada caso y en ese tiempo específico, que no debemos jugar con su paciencia o su enojo con intencionalidad para ser beneficiado por su misericordia.

Sino que debemos hacer nuestro máximo esfuerzo en aprender la palabra, en guardarlo día tras día. En ser celoso de Dios, de buscarlo a él primero, de hacer su voluntad. De cumplir sus mandamientos, de hacer misericordia a otros predicando el evangelio de Jesucristo. Hay que ganarte su gracia todos los días.

Y en estas condiciones, cuando cometemos un pecado, entonces el Señor tendrá misericordia, mirando esa situación en especial pero considerando lo que has hecho hasta ese momento. Y cada caso es juzgado en forma individual.

Habrá ocasiones en que tendrá misericordia pero también habrá que pagar un precio por nuestra parte. Vemos que cuanto menos nos acordamos de sus palabras, cuando vivimos como queremos, cuando hacemos caso omiso día tras día, vemos que alcanzar la misericordia de Dios es más difícil, tarda más, y el precio que hay que pagar conjuntamente es grande. Hay mucha pérdida y eso duele.

Ocurre también cuando el pecado es reiterativo, es intencionado, planificado; la condición para alcanzar la misericordia, el tiempo que se transcurre para alcanzarlo, tarda más y más; el precio es mayor, y el daño es más general o irreversible.

Existen casos también en donde Dios no muestra misericordia alguna, como el caso de Moisés quien golpeó la roca en lugar de ordenarla, por eso no pudo ingresar a la tierra prometida, sólo lo pudo ver desde la cima del monte. Y le dijo Jehová: Ésta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: a tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová. (Deuteronomio 34:4-5)

El fuego también es así, si no tratas con cuidado es impredecible, para nosotros no podemos asegurarnos de la misericordia siempre, ni exento de dolor. Y cuando el fuego incendia sólo quedan las cenizas y pérdida.

LA MISERICORDIA NOS CONDUCE A MEJORAR

La misericordia no es una carta blanca, no es una carta de poder o de autorización para que puedas vivir como quieras, pecar como quieras y utilizarlo en el día de calamidad a tu antojo.

Cuando estamos en un problema, acudimos a Dios en oración y tiene misericordia para concedernos la salvación, entonces aprendemos de que existe un Dios vivo, misericordioso y que nos ama. También así aprendemos a temer, pues comprobamos las palabras de la Biblia y vemos que son ciertas.

Generalmente nosotros somos tercos, orgullosos e ignorantes, pues necesitamos muchas repeticiones para aprender algo o un mandamiento. Todo niño no tiene temor del fuego hasta que se quema. También nadie teme a Dios hasta que juega y juega, repite y cae en el mismo error, hasta que conoce que fue Dios, que es Dios quien está detrás de todo ese asunto.

Entonces será sabio, cuando tenga temor de Jehová, y aprenderá que debemos valernos más de su gracia que de su misericordia. Es mejor la benevolencia de la gracia que la compasión de la misericordia.

LA MISERICORDIA Y EL TIEMPO

Todos fuimos niños y todos hemos jugado con fuego, hemos quemado diferentes materiales, incluso tenemos experiencia de haber provocado principios de incendio. Y apagar rápidamente el fuego era la solución.

¿Cómo será con la misericordia? Cuando estás desobediente, cuando estás cometiendo pecados, el tiempo juega en tu contra. Tampoco puedes predecir con qué tiempo actuará Jehová. Con algunos es sumamente largo, con otros es muy corto.

Mas cuanto más tiempo tardes en arrepentirte, más te costará alcanzar a Dios. Pues te requerirá por todo el tiempo perdido, de todas las cosas que has dejado de realizar en ese tiempo en desobediencia.

Tienes que saber que tu tiempo es limitado, en especial cuando estás en problemas; en cambio, Dios tiene todo el tiempo del mundo. Siempre es bueno que leas Proverbios capítulo 1 y tendrás mejor conocimiento: por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese, sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteis, también yo me reiré en vuestra calamidad, y me burlaré cuando os viniere lo que teméis; cuando viniere como una destrucción lo que teméis, y vuestra calamidad llegare como un torbellino; cuando sobre vosotros viniere tribulación y angustia. Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán de mañana, y no me hallarán. Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová, ni quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía, comerán del fruto de su camino, y serán hastiados de sus propios consejos. (Proverbios 1:24-31).

LA MISERICORDIA Y LA GRACIA

En la Biblia, en muchos pasajes Dios se acuerda de Abraham, de Isaac, y de Jacob para rescatar a los descendientes. Los reyes de Judá se beneficiaron por la misericordia que Dios tenía por el rey David.

Es cierto que se utiliza en estos casos la palabra misericordia, pero está más próximo a la gracia, que la misericordia como clemencia por el perdón de pecados.

Pero aún en estos casos, cuando la misericordia está próximo a la gracia y casi se utiliza de igual significado; se emplea la palabra misericordia porque Dios mirando a la persona individualmente es pecador y merece su castigo, pero tiene misericordia o le es alcanzado por la misericordia de Jehová porque Dios se acuerda del padre de esta persona o de alguno de sus ascendientes creyentes y fieles. Extiende la misericordia porque existió un pacto entre Dios y el padre de esta persona. Como dice la Biblia: yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. (2 Samuel 7:14-15)

Por eso es tan importante que vivas rectamente según toda la palabra de Dios, para que seas agradable a sus ojos, que seas un hombre conforme al corazón del Padre Celestial, y haga un pacto contigo. Esto te salvará a ti y a tu descendencia dentro del pacto.

En este sentido cabe decir, que la misericordia siempre es desde ti hacia tus descendientes, no hacia tus padres que ya están muertos.

CONCLUSIÓN

¿Cuál es siempre la recomendación de los padres hacia los hijos respecto al fuego? ¡Tengan cuidado!

Esto mismo quiero decirles respecto a la misericordia de Dios.

Yo personalmente prefiero ganarme la gracia de Dios viviendo rectamente y cumpliendo todo cuanto puedo de su palabra y ser celoso respecto a Dios. Para eso, hago un poco de sacrificio, renuncio a otros, me tengo que sostener en las leyes y órdenes de Dios.

Y utilizo de la misericordia de Dios solamente en caso límite o cuando peco, aun con todo ese cuidado, me duele y me avergüeza que tenga que clamar y pedir por su misericordia tan frecuentemente.

Así te aconsejo: vive no pensando en la misericordia de Dios, sino vive pensando en recibir la gracia de Jehová, que esté el Padre Celestial contento contigo. Y cuando estés en problemas, necesidades, verás cómo la misericordia de Dios se muestra rápidamente.

También deberás aprender a cómo conquistar la misericordia de Dios, cómo hay que clamarle para que rápidamente su misericordia te responda a tiempo. Y misericordia también es que el Espíritu Santo te muestre que has cometido algún mal, en sus inicios, cuando hay peligro o cuando se inicia el incendio.

Incluso hay que ser terco ante Dios, orar y incluso pelear contra el ángel de Dios si fuere necesario hasta ganarse la misericordia de Dios en casos extremos. Estudia la Biblia y serás sabio. Ora en espíritu y el Espíritu Santo te contará del estado de ánimo de Dios. Así te salvarás siempre y el fuego será beneficioso para ti.

Que Dios te bendiga.

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: 1 de enero de 2011