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Llevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar.

         

                Sermón en el día de Jesús 24 de setiembre de 2006.

Título: DOS CREYENTES

                    Biblia: Génesis 13:1-18

                    Predicador: Pastor Dong Han David Lee

                    Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Subió, pues, Abram de Egipto hacia el Neguev, él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot.

2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y en oro.

3 Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai,

4 al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.

5 También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas.

6 Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar.

7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y el ferezeo habitaban entonces en la tierra.

8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos.

9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda.

10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra.

11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro.

12 Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma.

13 Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente.

15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

16 Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada.

17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

18 Abram, pues, removiendo su tienda, vino y moró en el encinar de Mamre, que está en Hebrón, y edificó allí altar a Jehová.

INTRODUCCIÓN:

La Biblia es una fuente increíble de vida y de una riqueza infinita.

Para todas las cosas y en especial en lo que se refiere a los hombres, todos los inicios y principios están escritos en la Biblia. Como saben ustedes, el libro de Génesis habla del comienzo, como dice el versículo 1:1 “En el principio creó Dios…”, sólo que, no es simplemente el principio del mundo, sino el principio del hombre, de su relación con Dios en la tierra, el principio del pecado, el principio de la maldad, de la sociedad, de la convivencia, del matrimonio y también el principio del creyente. Y lo que nos atañe hoy, el principio de la vida de los creyentes, de dos específicamente y que luego aparecerán todos los modos y variaciones posibles. Pero siempre se encuadrarán en estos dos como base.

Por lo general, la vida de estos dos hombres son bien conocidos por los creyentes, Abraham el padre de todos los creyentes en fe y Lot, sobrino de Abraham y que también la Biblia dice de él: y libró al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo los hechos inicuos de ellos), sabe el Señor librar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos para ser castigados en el día del juicio. (2 Pedro 2:7-9).

Pero la Biblia dedica varios capítulos del Génesis para mostrarnos los principios de la vida espiritual de estas dos personas en Dios, la evolución, las decisiones que toman y el fin al que conduce, para que nos sirva de modelo, pues aquí está la sabiduría y la elección de cada creyente, en su libertad de expresar su fe a Dios.

DOS CREYENTES, UN LLAMADO

Ambas personas salieron de su tierra, de su parentela y de la casa de sus padres, creyendo en Jehová, porque había un llamado. Pues el llamado de Jehová fue más fuerte y convincente, la promesa que obtuvieron de Dios era cierto y claro, y porque no podían negar esta fuerza y convencimiento del Altísimo. Es sabido nadie puede negar ni huir del llamado de salvación.

Pero salieron también con una promesa, llegaron después de muchos días a la tierra que Dios le indicaba, a Canaán. Y para confirmar que allí era justamente la tierra de Dios destinada a ellos, Jehová les apareció y dijo: a tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido. (Génesis 12:7)

A los dos creyentes, se les dio promesas y bendiciones. Y aquí comienza el camino de los creyentes y por lo general el camino diferente que siguen. Pues algunos se sujetan y se fortalecen en Jehová hasta el cumplimiento; otros piensan que porque tienen las promesas puede utilizar cualquier método para conquistar las promesas, sin importar los tiempos, y sin preguntar a Dios, simplemente le pide que le bendiga, el resto lo hará el creyente.

Abraham aprendió el primer principio de la Biblia para un creyente: no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. (San Mateo 4:4). Porque tuvo una primera gran prueba, entre seguir la promesa y quedarse en la tierra donde había hambre, teniendo fe y esperando o irse a Egipto donde había abundancia, y como generalmente hacen los creyentes, no pueden vencer en los comienzos y se deja llevar por la necesidad primaria, la comida.

Allí pasa por el miedo, la vergüenza, el peligro, el matrimonio que se desintegraba, la desaparición de la unidad familiar y el futuro de la promesa que se quebraría. Había fallado en la primera gran prueba de fe, no pudo creer que Dios le alimentaría aun estando en medio de la tierra llena de una gran hambre pero tierra prometida de Jehová, o guiarse por las necesidades humanas y de los brillos de mundo en detrimento a la promesa y presencia de Dios.

Pero Dios no se contenta con este primer fracaso, pues era necesario que el creyente tenga fe y convicción de que el hombre no vive solamente del pan sino de todo lo que Dios le provee, que incluso puede vivir de las promesas de Jehová.

Así Dios crea las condiciones ideales para que exista una encrucijada, y una nueva prueba como nos dice hoy la palabra de Dios: también Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; (v. 5-7)

Nuevamente los dos creyentes están ante una encrucijada y tienen que decidir, deciden separarse porque no pueden vivir juntos, porque la tierra no generaba lo suficiente ante las bendiciones de ganado que habían recibido.

DOS CREYENTES, DOS CAMINOS

Aquí aparecen dos personas quienes están en un mismo lugar y tienen que confrontar una situación, pero sería lo mismo que exista solamente un creyente, teniendo en mente la promesa de Dios, te quedarías en Canaán donde la tierra no da abasto o mirarías la llanura de la abundancia, pues para los ojos del creyente Lot, Sodoma era la tierra de la abundancia y la concreción de sus promesas.

Seguro que lo más difícil que afrontan los hombres es la toma de decisión y aquí aprenderemos de qué manera debería tomar la decisión un hijo de Dios.

Puede verse la fe de un hombre y la certeza que tiene de Jehová acerca de las promesas que recibe por sus palabras: ¿no está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Este Abraham pone en las manos de Dios para que él le guíe su vida por el camino hasta alcanzar las promesas.

En cambio, Lot teniendo la promesa como creyente ve la llanura de Zoar y los bienes del mundo como el método de alcanzar las promesas de Dios, piensa que está en saber cómo acomodar todo para cumplir las promesas y seguir siendo un buen creyente. Es decir, el hombre, él mismo busca el camino pensando que llegará al fin conquistar la promesa.

Este es normalmente el camino de los creyentes hoy también: quienes tienen fe en Dios, pero toman dos caminos diferentes, el uno: Lot quien tiene fe pero le predomina sus ojos materiales, buscando con sus manos alcanzar las promesas de Dios, prefiere lo inmediato, el bienestar, piensa en sus bienes, en el lucro, en la abundancia, en el confort de la vida, no quiere perder ni sufrir y menos padecer, y dice la Biblia: y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. El otro creyente: Abraham se quedó en el lugar donde le apareció Jehová, creyendo en la promesa, mas no teniendo nada en sus manos inmediatamente.

Por las palabras escritas aquí, podemos notar que a primera vista, Lot escogió lo mejor de la tierra, lugar donde hay abundancia de frutos, bienes, lugar donde se vive bien, sin falta de nada, o sea, fue mucho más inteligente y astuto.

Por lo general, muchos creyentes como Lot piensan que tienen fe y pueden vivir en medio de los hombres malvados, piensan que pueden cuidar su fe; y es cierto, Dios cuida, muchos creyentes aceptan convivir con la maldad pues piensan que es un precio que pagar por la abundancia; pero existe un hecho que nadie se pregunta: mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. ¿Qué significa? Que este creyente mira los bienes del mundo, pero nunca preguntó si Dios está contento que él y su decisión y que se dirija a ese lugar.

En cambio, Abraham quien se había quedado en la tierra de Canaán, no era abundante, tenía que viajar de aquí para allá, para buscar los alimentos, pero esta vez, sí se quedó por la promesa de Dios, con fe en las palabras de Jehová. No se equivocó como en Egipto. ¿La promesa te da de comer?

Al momento, siempre parece que la decisión de Lot fue mejor, la más acertada, incluso para su familia. Sus ansias de abundancia, de bienestar, de seguridad, y de su contentamiento presente e inmediato, le hacen olvidar de las promesas de Dios. También piensa que puede tener y retener todos los bienes del mundo y ser inmune de los malvados como Sodoma y Gomorra, y aun así ser un buen creyente.

Hoy, muchos creyentes rehúsan vivir según la promesa de Dios, prefieren lo inmediato, los bienes y el bienestar, no desea pasar por privaciones. Si esto sucede con los creyentes y también ocurre con las iglesias que escoge para asistir. Antes de meditar si en la iglesia a la cual desea asistir cuenta con la aprobación y las promesas de Dios, simplemente mira la construcción, la funcionalidad, el confort, los programas, los equipamientos, los amigos, si aparece en la radio o televisión, si hace propaganda. Pues es cierto que algunas iglesias parecen la tierra de Canaán, donde solamente se predica y se vive teniendo una promesa y en otros que tienen la abundancia de la llanura de Zoar, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto.

Asimismo es el creyente cuando toma decisiones para su vida, sus estudios, su trabajo, su matrimonio, su futuro, el lugar donde vivir, la iglesia que desea asistir. Primero decide como Lot y luego pide que Dios le bendiga y además que le dé las promesas. Muy pocos creyentes desean ser como Abraham. Y todo esto también sucede dentro de una misma iglesia.

DOS CREYENTES, LAS SEÑALES PARA CADA UNO

La realidad del creyente Abraham es esta, quedarse en una tierra que apenas le puede sustentar, donde tiene que cuidar de cada detalle, vive al filo; pero tiene las señales de la promesa de Dios: y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Y haré tu descendencia como el polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será contada. Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

¿Se puede vivir con promesas de Dios? ¿Se puede alimentarse con las promesas de Dios? ¿Cuántos años puede el hombre vivir esperando las promesas de Dios? ¿Puede pagar tus cuentas? ¿Las promesas compran tus necesidades?

O se vivirá como el creyente Lot, con los bienes y la abundancia entre las manos, el bienestar y la tranquilidad por lo que come y viste. Que puede codearse con los hombre del mundo en la abundancia, y pensar que es la bendición de Dios, fruto de las promesas del Señor conquistadas. Pues este hombre es práctico, no desea sufrir ni privarse de los bienes del mundo mientras vive, rehúsa vivir esperando las promesas. Como un dicho que lo invento yo: mejor diez pájaros entre mis manos ahora que miles de ellos prometidos pero volando por el cielo.

Sí, la señal que recibe el creyente quien vive con las promesas y esperando su cumplimiento como Abraham, tiene las visiones de Jehová quien le habla, le muestra visiones, le mantiene en fe y convicción hasta el momento del cumplimiento. Es como ver a miles de pájaros que están volando por el cielo, Dios te promete dártelos, pero ahora solamente tienes uno en mano: el pan de cada día. Para los ojos de otros creyentes como Lot, es un creyente tonto y soñador, quien vive de principios pero que pasa hambre.

Y esta realidad de los dos creyentes en las iglesias, confunde a los otros creyentes quienes tienen estos dilemas, ¿por cuál de los dos creyentes te inclinas?

Ahora, la señal de advertencia para Lot es justamente la guerra que se desata y cómo es llevado cautivo por el conquistador. En ese momento, por causa de una guerra, pierde todo, es llevado cautivo y sus bienes embargados como botín de guerra para extraños. Todo el trabajo de Lot se esfuma. Pero, Abraham lo liberta, le recupera su mujer e hijas, sus bienes; mas pronto se olvida, ni sabe que era una señal de Dios, una advertencia de lo que sucederá más adelante, en unos cuantos años.

Porque este Lot, a pesar de ser creyente, ha ido perdiendo toda sensibilidad y discernimiento espiritual, no sabe los tiempos ni los sucesos que se avecinan. No sabe de las implicancias cuando la Biblia dice: mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera.

Hoy también muchos creyentes asisten a las iglesias, sin pensar ni preguntar demasiado si es Jehová Dios favorable con la iglesia a donde asiste o si es una sinagoga de Satanás. Ni siquiera pregunta si Dios está hablando y es favorable por su iglesia. Por eso dice la Biblia: nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (2 Tesalonicenses 2:3-4).

Existen creyentes quienes hoy viven de las promesas y hay creyentes que viven de las realidades sensibles al tacto, mas ambos dicen que tienen a Dios. Pero las señales son diferentes, los que viven según la promesa, son renovados y revitalizados todos los días, Dios de tiempo en tiempo le aparece para animarlos y le revela y amplía la promesa inicial. Pero aquellos que se olvidan, pasarán el día cansado, fatigado, hambriento, mirarán la tierra y sólo verán tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia, sumidos en las tinieblas.

DOS CREYENTES, UN PACTO Y EL VACÍO

Para el hombre creyente que vive esperando la promesa y según la fe de Dios, en el camino que desea Dios, algo le distingue: EL PACTO QUE DIOS HACE CON ÉL SI SE MANTIENE FIEL EN LA PROMESA. Por eso, Jehová aparece delante de Abraham y le dice: yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. (Génesis 17:1-2). Y como señal de este pacto, Dios le da a Abraham la señal de la circuncisión. Aquí cabe resaltar la diferencia entre la promesa que recibió al comienzo y el pacto que recibió después.

Al contrario, Lot no sabe de esto, no recibe la visita de Dios ni recibió   pacto de Dios, nada que Jehová prometa respecto a él, ni sus hijas, ni los siguientes descendientes. Nunca supo de la circuncisión que el creyente Abraham sí lo recibió como señal del pacto.

Luego vienen poco a poco los cumplimientos de la promesa, el hijo que es prometido: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. (Génesis 18:10); y es concedido, por medio de un gran milagro, Abraham a los 100 años y Sara a los noventa años, recibe el hijo de la promesa Isaac.

Recibió un hijo, pero es como recibir y ver a toda la multitud de hijos como las estrellas del cielo y como la arena del mar, es el cumplimiento de la promesa. Y con esto, Dios también le da la gracia para que pueda afirmarse y tener la convicción acerca del resto de las promesas; ahora sabe firmemente que el pacto será cumplido por Jehová.

Un creyente, Abraham que vivía según la promesa, siendo avisado por Jehová de lo que sucedería con Sodoma y Gomorra, intercede ante Dios: ¿Destruirás también al justo con el impío? Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿destruirás también y no perdonarás al lugar por amor a los cincuenta justos que estén dentro de él? Lejos de ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío, y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Génesis 18:23-25)

En cambio, el otro creyente, Lot; ese mismo día recibe a dos mensajeros de Dios quienes vinieron exclusivamente porque Jehová tuvo misericordia de Abraham su tío, para salvarles. La ciudad que vivían ellos se destruía, era convertido en cenizas: Sodoma y también Gomorra y las ciudades de alrededor. Salieron con las manos vacías, incluso en el camino, el amor por el mundo del cual nunca pudo abandonar para vivir según la promesa de Dios, se tragó la última gota: la mujer de Lot quien se convierte en estatua de sal porque miró atrás, a la ciudad que se destruía. Es el vacío total.

Por eso, lo que tú tienes hoy no tiene ningún asidero, si no lo haces según la promesa de Dios, según sus reglas, tiempos y métodos. ¡Cuánto los creyentes ovejas se beneficiarían si hoy los creyentes pastores entendieran esto y retrajeran sus manos para hacer lo correcto!

DOS CREYENTES, DOS FINALES

UN CREYENTE, Abraham, dice la Biblia: y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno. Así, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, Dios se acordó de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba. (Génesis 19:26-29)

EL OTRO CREYENTE, Lot se refugió en Zoar, luego tuvo miedo y se refugió en una cueva con sus dos hijas. Este hombre, creyente, pero arruinado, no tenía nada, ni discernimiento, ni promesa y su seguro de vida que eran sus bienes, todo quemado. Finalmente su descendencia desaparece, por pecados y errores que cometen sus hijas que no conocen a Jehová, ni tienen temor.

Este hombre se preocupó en conseguir todos los bienes del mundo, pero jamás se preocupó de enseñar las palabras y el temor de Jehová a sus hijas. Tal es así que cometieron incesto con su padre y dieron a luz hijos: Moab y Ben-Ammi. ¿Quieren saber qué pasa con estos dos hijos del creyente? Cuando Israel vuelve de Egipto, no les dejaron pasar ni le salieron a ayudarlos. Por eso Jehová dice en Deuteronomio 23:2-3: no entrará amonita ni moabita en la congregación de Jehová, ni hasta la décima generación de ellos; no entrarán en la congregación de Jehová para siempre, por cuando no os salieron a recibir con pan y agua al camino, cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.

Este es el dibujo grande de dos creyentes, uno que vive confiado en la promesa que Dios le dará cuando sea tiempo, y el otro que teniendo la promesa lo busca a su manera, se confunde con el mundo y piensa que lo ha conseguido por situaciones momentáneas.

Esta actitud de los dos creyentes es la libertad que tienen los hijos de Dios. Creer o no en Jesús no es una opción que está en las manos del hombre, mas una vez estando en Cristo, debe creer en las Palabras de la Biblia, en las promesas y buscarse ganar el pacto de Jehová o seguir el camino de Lot.

CONCLUSIÓN:

DOS CREYENTES, DOS IGLESIAS, DOS VIDAS.

Son las diferentes maneras de aplicar esta palabra. Así como existen dos creyentes; existen dos iglesias, una que se basa en la Palabra y espera en las promesas, se busca un pacto con Dios y otra iglesia que busca y utilizar todos los métodos concebidos e ideados para alcanzar cumplir las Palabras de la Biblia, y piensan que así están glorificando a Jesucristo.

Por eso la Biblia dice: todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica (1 Corintios 10:3). Muchos creyentes o iglesias, construyen sus vidas basándose en modelos ideados y utilizados en otros lugares del mundo, mas es necesario saber dónde está Dios, qué está haciendo Dios, qué desea hacer el Señor Jehová y cuál es su tiempo actual en cada persona, en cada iglesia, en cada ciudad y en cada país.

Por consiguiente, necesitamos cuidarnos de las fórmulas y soluciones que nos traen, pues no porque funcionó en alguna parte del mundo, igualmente funcionará aquí. Talvez sí pero mayormente como Lot, ¿pero será lo que Dios desea hacer en este tiempo?

¿No será más bien que Jehová desea que le preguntemos en oración y en silencio y busquemos la respuesta en la Biblia? ¿No será que es tiempo de ayuno y arrepentimiento? Pues siempre le sucede al creyente Lot las palabras de Jesús: porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. (San Mateo 24:38-39).

Corresponde al buen creyente vivir en las promesas de Dios, velar y afirmarse en el Espíritu Santo, fortalecer su fe mientras espera todos los días recibir el pacto de Dios, hasta el tiempo del cumplimiento.

Que Dios les bendiga.

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Fecha de creación
: 1 de enero de 2011