Sermón en el
día de Jesús 17 de setiembre de 2006.
Título: CON EL CARÁCTER DE DIOS
Biblia: 1 CORINTIOS 2:14-16
Predicador: Pastor Dong Han David Lee
Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada
14. pero el hombre natural no percibe las
cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede
entender, porque se han de discernir espiritualmente.
15. En cambio el espiritual juzga todas
las cosas; pero él no es juzgado de nadie.
16. Porque ¿quién conoció la mente del
Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
INTRODUCCIÓN:
Tengo varios vasos de vidrio transparente.
Si en un vaso lo lleno de agua, se convierte en un vaso con agua, si a otro
vaso le lleno con jugo de naranja se convierte en un vaso de jugo de naranja. Y
si lo lleno de una gaseosa, se convierte en un vaso de gaseosa. Si a un vaso lo
lleno de agua y le pongo una flor, se convierte en un florero. Mas ¿qué pasará
si en un vaso, lo lleno un poco de agua, un poco de jugo de naranja, otro poco
de gaseosa y encima le agrego una flor?
No es nada.
Si a este vaso que está totalmente mezclado
y no sirve para nada, le vacío, lo vuelvo a lavar con detergente y vuelvo a
llenarlo de Cristo Jesús, entonces es un nuevo vaso, con un nuevo nombre.
Así está nuestra vida hoy, somos cristianos
porque creemos en Jesús, mas no estamos demasiado convencidos, los domingos a
la mañana me parece que lo soy porque voy a la iglesia, los lunes a la mañana
cuando estoy en mi trabajo, soy como cualquier hombre del mundo y vivo como
ellos. Hoy puedo vivir y hacer ciertas cosas con fe pero otras no lo puedo
hacer, ¿por qué? Porque me falta fe y conocimiento, e incluso no lo hago porque
no estoy convencido. En muchas ocasiones no lo hago porque significa una
pérdida de dinero, tiempo, y pienso es suficiente lo que dedico los domingos a
Dios.
Cuando estoy de buen ánimo espiritual,
muchas cosas de Dios incluso seguir y obedecer sus palabras es fácil; mas
cuando estoy decaído, tantas cosas buenas y malas se nos viene en nuestra
mente.
Incluso hay veces en que pensamos: tengo
unos buenos años en la iglesia, tengo un cierto conocimiento de Dios, pero aun
no me salen bien todas las cosas, ni Dios me responde en la medida de mi deseo;
tampoco soy un instrumento evidente del Señor.
TRATANDO DE CONVENCERNOS
Y esto nos pasa a todos. Algunas veces,
cuando estoy en la iglesia, participando del culto, estudiando la palabra u
orando, me siento muy bien. Pero cuando salgo afuera, intento aplicar la
palabra y no todas las cosas me salen bien. Pero gracias a Dios, comparado con
el año pasado, me va bien mejor.
Pero aun no estoy convencido del todo, no
responde complementamente como está escrito en la Biblia. Y cada vez que tengo
contacto con la palabra, me exige más y más. Pero tengo que luchar contra mi
razonamiento, sólo lo hago cuando tiene lógica, cuando me beneficia y cuando lo
deseo.
Y nunca se preguntaron ¿hasta cuándo vivirán
sin convencerse? También algunos me querrán preguntar: ¿cuándo el pastor David
dirá que estoy bien? ¿Por qué no se contenta con lo que soy actualmente?
¿Cuándo será que el Espíritu Santo se quedará tranquilo conmigo? Porque muchas
veces me acusa tanto, me duele tanto, me persiguen las palabras de la Biblia.
Hoy estamos tratando de convencernos de que
la Palabra de Dios que escuchamos es realmente las palabras de Jehová Dios. El
proceso es más o menos así. Cuando escucho primeramente una palabra, lo ignoro.
Después quiero vivir ignorando. Cuando me insisten, o cuando la palabra de Dios
me martilla en mi mente, entonces me hago de cuenta que obedezco; luego digo
que haré pero me hago del olvidadizo o lo aplazo siempre. Dilato todo el tiempo
posible para no hacerlo, incluso tomo citas en mi agenda para buscar y crear
una causa digna de excusa. Luego discuto con el pastor o con cualquier miembro
para que se compadezca de mí. Propongo muchas excusas. Mas cuando veo que no
tengo salida, les engaño con los ojos y actos, pero mis pensamientos están
lejos. Finalmente cuando algo grave me sucede, entonces me dejo llevar pero no
estoy convencido. Siempre tengo algo que hablar en contra. Trato que hablar con
otras personas para ver su opinión, pues no quiero aceptar. Otros golpes más
hasta me rinda.
Y lo lastimoso del caso, es que en muchos
casos somos así, no queremos convencernos del todo y para agravar la situación,
en todos los aspectos reaccionamos de esta manera y pensamos que somos críticos
e inteligentes.
También existen quienes dicen, ¿cuándo Dios
me dejará en paz? O ¿cuándo el pastor dejará de hablarme de esta manera?
Talvez de ahí nazca el mote del pastor
David, que soy intransigente. ¿Por qué siempre tiene que interpretar la Biblia
de esa manera? ¿Por qué siempre habla de esa manera? ¿Cuándo seremos personas
que podamos aprobar la materia?
Mas algo tienen que entender y eso lo
aceptan y afirman todos ustedes, después de mucho tiempo, años inclusive,
después de luchar en contra con uñas y dientes tratando de no hacer o evitando:
me dan la razón, o mejor dicho, se dan cuenta que estaba ya escrito en la
Biblia.
Y seguro que ustedes se preguntaron: ¿Dios,
hasta cuándo pasaré por esto?
NADA HAY SANO EN MI CARNE
Hoy la Palabra de Dios nos dice: pero el hombre natural no percibe las
cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede
entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Y esto es confuso, es que somos una nueva
criatura en Cristo, él nos ha hecho espiritualmente nuevo, pero este viejo
cuerpo como tiene que renovarse, por eso nos dice en diferentes partes de la
Biblia:
- no os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2).
- En otro lugar dice: en cuanto a la pasada manera de vivir,
despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y
renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, crado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (Efesios 4:23).
- Y agrega diciendo: No mintáis los unos a los otros,
habiéndonos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo,
el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el
conocimiento pleno, donde no hay griego ni judío, circuncisión ni
incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo,
y en todos. (Colosenses 3:9-11).
- Además dice: Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su
amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros
hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la
regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en
nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados
por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida
eterna. (Tito 3:4-7)
Como hemos leído el Salmo 38, y dice: porque tus saetas cayeron sobre mí, y
sobre mí ha descendido tu mano. Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado. Hieden y supuran mis llagas, a
causa de mi locura. Estoy encorvado, estoy humillado en gran maera, ando
enlutado todo el día.
Ahora existe una pregunta que me hace muchos
creyentes antiguos, ¿por qué Dios me sigue exigiendo y golpeando? ¿Para qué
seguir creciendo? Algunos responden simplemente que es una prueba de fe. Lo
cual no es cierto completamente, primero escuche esto. Incluso a los antiguos
creyentes, Dios sigue golpeando, hasta no dejar nada sano en su carne, ¿por
qué?
Porque nos quiere formar EL CARÁCTER DE
CRISTO EN NOSOTROS. Para que TENGAMOS LA MENTE DE CRISTO.
Hoy estamos siguiendo y obedeciendo las
palabras de Cristo por fe, otros porque ya nos hemos asimilado en ella, pero
otros siguen siendo mandamientos muy pesados, del cual nos resistimos a creer y
ejecutar. Y evidentemente podemos decir que no es un vaso puro y lleno del
Espíritu Santo, ¿cierto? Es que necesitamos adoptar el carácter de Dios, hoy lo
hacemos forzózamente, pero lo que quiere Dios es que lo salga natural, pues
todo nuestro ser tiene que ser como nuestro espíritu, una nueva persona en
todo, tiene que vestirse de un nuevo carácter y mente.
Por eso, hoy nos habla de un hombre
espiritual, el hombre que sigue los dictados del Espíritu Santo, que camina con
el Espíritu Santo, que piensa y responde como Cristo Jesús.
Hoy vemos a muchas personas quienes
necesitan elevarse en su meditación y sus pensamientos a Cristo, ayudados por
la música. Así se sienten más cerca de Dios, como si flotaran en el espíritu y
dicen que llegaron y sintieron la comunión con Jesús, pero luego tocan tierra
con la carne nuevamente.
Mas esto tiene que ser constante, tienes que
ser un hombre espiritual que es guiado por el Espíritu Santo. Como dice en
Romanos 8:8-9 y los que viven según la
carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino
según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno
no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
Por eso, necesitamos experimentar en todo,
para que seamos cambiados en todo. Pues no puede ser que solo una parte de tu
vida esté cambiado, eso es como nada.
Seguro que una de las maravillas de la
medicina moderna es la tomografía computarizada. Son aparatos que valen
millones, pero permite hacer un diagnóstico milimétrico de una persona. Permite
hacer cortes transversales del hombre y analizar todo cuanto se quiera, y es de
gran utilidad para el médico. Pero un mal que tiene este aparato es que jamás
puede diagnosticar el pecado del hombre, pero la Biblia sí lo hace. Es por eso
que todo hombre tiene que ser analizado, juzgado, corregido y sanado por toda
la Biblia, es decir, leyendo y aplicando desde el Génesis 1:1 hasta Apocalipsis
22:21. Y esto lo tiene que hacer muchas veces, lo óptimo sería que lo hagas dos
veces completos por año.
¿Por qué desea Dios machacarnos tanto? ¿Por
qué desea que seamos una nueva criatura en todo?
HEREDEROS DE DIOS Y COHEREDEROS CON CRISTO.
Cuando Abraham fue llamado de su tierra por
Dios, para que vaya a la tierra que le iba a mostrar, le prometió las
siguientes bendiciones: (Génesis 12:1-3)
1. Vete de tu tierra y de
tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. (alza ahora tus ojos, y
mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al
occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para
siempre. Génesis 13:14-15)
2. Y haré de ti una
nación grande. (y haré tu descendencia
como el polvo de la tierra, que si alguno puede contar el polvo de la tierra,
también tu descendencia será contada. Génesis 13:16)
3. Y te bendeciré y
engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y
a los que te maldijere maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de
la tierra.
Como ustedes saben, Dios estuvo discipulando
a Abraham y formándolo durante 25 años. ¿Por capricho? No. Sino porque tenía
que formarlo con el carácter de Dios, para que tenga la mente de Cristo durante
todo este tiempo. ¿Y en qué podemos saber que esto es cierto? Porque cuando un
día apareció Jehová y dijo que ofreciera a su hijo Isaac como ofrenda de
holocausto en el monte Moriah, fue y ofreció. Así como lo hizo nuestro Padre
Celestial con Jesús enviándolo al mundo para que sea hoy nuestro Cristo. Por
eso Dios le dijo: por mí mismo he
jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu
hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia
como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu
descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente serán benditas
todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. (Génesis
22:16-18)
Así que si tienes un poco de entendimiento,
sabrás que nosotros somos hoy la generación y los descendientes de Abraham.
Estas tres bendiciones de Abraham tienen que cumplirse en nosotros y en
nuestros hijos. Y para heredar estas bendiciones es necesario que también
seamos formados en el carácter de Dios, en la mente de Cristo como lo fue
Abraham. Y cuando tengas esta mente y este corazón de Cristo en ti, nadie podrá
juzgarte, porque has sido formado como un hombre espiritual y tienes el
discernimiento espiritual.
Incluso, ni siquiera piensas, porque todo tu
ser es de Cristo y está formado en Cristo, y como Cristo actuarás. Por eso, al
comienzo es difícil seguirle en todas sus palabras pues lo sentimos como
mandamiento pesado, mas luego es más fácil porque se hizo parte común y diaria
de nuestra vida. Luego será más largo el camino, mas el propósito es que seamos
herederos de Dios y coherederos con Cristo en todas las cosas. Y entre ellas,
están todos los padecimientos, la paciencia, la obediencia.
Por eso dice la Biblia: así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o
malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si alguno padece como
cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. Porque es tiempo
de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por
nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?
(1 Pedro 4.15-17).
NO TE CANSES DE LA DISCIPLINA
Un día Jesús dijo: pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al
primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: no
quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la
misma manera; y respondiendo él, dijo: sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los
dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: el primero. Jesús les dijo: de
cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al
reino de Dios. Porque vino a vosotros Juan en camino de justicia, y no le
creísteis; pero los publicanos y las rameras le creyeron; y vosotros, viendo
esto, no os arrepentisteis después para creerle. (San Mateo 21:28-32)
No te canses de la disciplina, no hay forma
de que Dios te haga heredar todas las bendiciones de Abraham en tu vida, ni no
te reformas en tu carácter, en tu mente para con Cristo, Salvador nuestro.
¿Amén?
En cambio, deberías desear más. Pues
solamente así podrás vivir todos los días y sentir a Cristo en tu interior.
Pues si no podemos hablar con Dios, quien es nuestro padre, ¿para qué nos
esforzamos tanto?
Así también son los hombres, siempre hace
heredar al hijo que sabe que está preparado y tiene la mente, el carácter que
el padre piensa que llevará por delante la empresa. Pues ¿para qué querrá
entregar a un hijo que sabe destruirá todo su esfuerzo?
Aplícate más. No te canses.
Conclusión
Hoy los hombres piensan que el libertinaje y
la diferencia de opinión es buena, que el hombre es importante y se debe
respetar los derechos individuales.
Mas nadie tiene derechos individuales
delante de Dios, primero porque es el Creador, segundo porque es el juez de
todos los vivos y muertos, pero somos pecadores y destituidos de la gloria de
Dios. Terceros porque si tenemos alguna relación con Cristo Jesús, entonces
fuimos comprados con precio: porque
habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y
en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1 Corintios 6:20)
Ahora bien, fuimos comprados con sangre no
para ser esclavos de Dios, sino hijos y si hijos, también herederos. También
querrá Dios que seamos dignos herederos de su reino y Jesucristo es el ejemplo.
Él, Jesús, se hizo primeramente igual a nosotros en todo, pues vino como hombre
y luego se glorificó. Nosotros hoy somos carne pero espirituales por Cristo, y
nos falta ser discipulado en las cosas celestiales.
También una recompensa: porque a cualquiera que tiene, se le dará, y tendrá más; pero al que
no tiene, aun lo que tiene le será quitado. (San Mateo 13:12). No te
canses de la disciplina del Señor, pues es segura ancla, no de tu salvación
solamente, sino de tu bendición. Pues a cada obediencia y asimilación en la
mente de Cristo que tenía Abraham, Jehová le decía: y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de
ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu
descendencia después de ti. (Génesis 17:7)
¿Tienes la mente de Cristo? ¿Haces todas las
cosas con el carácter que Dios te ha dado? Así,
todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede
el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol
que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos
los conoceréis. (San Mateo 7:17-20).
Y busca recibir todas las bendiciones del
heredero de Dios. Asegúrate todos los días que estás en el buen camino, leyendo
la Biblia lo podrás comprobar.
Que Dios te bendiga.
 
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