Sermón
en
el
día
de
Jesús
30
de
julio
de
2006.
Título:
CIUDADANOS DEL
CIELO
Biblia:
Hebreos
4:1-16
Predicador:
Pastor Dong
Han David
Lee
Iglesia
Esperanza
Presbiteriana
Reformada
1 Temamos,
pues, no sea
que
permaneciendo
aún la promesa
de entrar en
su reposo,
alguno de
vosotros
parezca no
haberlo
alcanzado.
2 Porque
también a
nosotros se
nos ha
anunciado la
buena nueva
como a ellos;
pero no les
aprovechó el
oír la
palabra, por
no ir
acompañada de
fe en los que
la
oyeron.
3 Pero los que
hemos creído
entramos en el
reposo, de la
manera que
dijo: Por
tanto, juré en
mi ira, no
entrarán en mi
reposo; aunque
las obras
suyas estaban
acabadas desde
la fundación
del
mundo.
4 Porque en
cierto lugar
dijo así del
séptimo día: Y
reposó Dios de
todas sus
obras en el
séptimo
día.
5 Y otra vez
aquí: No
entrarán en mi
reposo.
6 Por lo
tanto, puesto
que falta que
algunos entren
en él, y
aquellos a
quienes
primero se les
anunció la
buena nueva no
entraron por
causa de
desobediencia,
7 otra vez
determina un
día: Hoy,
diciendo
después de
tanto tiempo,
por medio de
David, como se
dijo: Si
oyereis hoy su
voz, no
endurezcáis
vuestros
corazones.
8 Porque si
Josué les
hubiera dado
el reposo, no
hablaría
después de
otro
día.
9 Por tanto,
queda un
reposo para el
pueblo de
Dios.
10 Porque el
que ha entrado
en su reposo,
también ha
reposado de
sus obras,
como Dios de
las
suyas.
11 Procuremos,
pues, entrar
en aquel
reposo, para
que ninguno
caiga en
semejante
ejemplo de
desobediencia.
12 Porque la
palabra de
Dios es viva y
eficaz, y más
cortante que
toda espada de
dos filos; y
penetra hasta
partir el alma
y el espíritu,
las coyunturas
y los
tuétanos, y
discierne los
pensamientos y
las
intenciones
del
corazón.
13 Y no hay
cosa creada
que no sea
manifiesta en
su presencia;
antes bien
todas las
cosas están
desnudas y
abiertas a los
ojos de aquel
a quien
tenemos que
dar
cuenta.
14 Por tanto,
teniendo un
gran sumo
sacerdote que
traspasó los
cielos, Jesús
el Hijo de
Dios,
retengamos
nuestra
profesión.
15 Porque no
tenemos un
sumo sacerdote
que no pueda
compadecerse
de nuestras
debilidades,
sino uno que
fue tentado en
todo según
nuestra
semejanza,
pero sin
pecado.
16
Acerquémonos,
pues,
confiadamente
al trono de la
gracia, para
alcanzar
misericordia y
hallar gracia
para el
oportuno
socorro.
INTRODUCCIÓN:
Con todo lo
que hemos
escuchado
acerca de la
palabra de
Dios respecto
a la economía
y
principalmente,
con respecto
al sermón del
domingo pasado
que hablaba de
cómo los
mansos
recibirán la
tierra por
heredad.
Podemos
confundirnos
fácilmente
pensando que
todas las
cosas apunta a
los bienes del
mundo, de
comer, de
beber. Pensar
que cuando uno
alcanza los
bienes, cuando
es dueño de
una empresa,
es presidente,
cuando se está
en los
primeros
lugares, ha
alcanzado y
heredado la
tierra.
Pensar que
este es el fin
último, es un
error. Sino
simplemente un
bien que
podremos tener
en la tierra,
y constituye
una figura del
bien que
tendremos en
el
cielo.
Nosotros
debemos buscar
todos ellos,
pues todas las
cosas nos ha
concedido Dios
y si no,
también lo
sabremos
porque tenemos
el Espíritu de
Dios.
LA JORNADA AÚN
NO
TERMINA
La jornada de
los israelitas
comienza desde
la promesa de
Dios a
Abraham, de
que él sería
el padre de
multitud de
gentes,
benditos todos
ellos, que en
Isaac será
llamada
descendencia.
Mas también
dijo que sus
descendientes
serían siervos
durante
cuatrocientos
años en tierra
ajena.
Luego de 430
años, Dios
envió a Moisés
para que
librase a su
pueblo de la
tierra de
Egipto, y los
sacó con mano
poderosa. Los
metió en el
desierto y les
enseñó que no
sólo de pan
vivirá el
hombre sino de
toda la
Palabra que
sale de la
boca de Dios.
En ese interín
hace un pacto
con esa
generación,
luego cuando
tenían que
entrar en la
tierra
prometida,
fallaron la
primera vez. Y
en la segunda
vez entraron y
comenzaron a
conquistar la
tierra de
Canaán,
cumpliéndose
la promesa y
recibiendo la
tierra
prometida por
Dios a
Abraham.
Josué
conquistó la
tierra y lo
repartió por
tribus y por
familias.
Israel por fin
heredó la
tierra. Todo
esto que está
escrito en los
libros de
Génesis,
Éxodo,
Levítico,
Números,
Deuteronomio y
Josué de la
Biblia, es por
lo general las
cosas que
suceden a los
creyentes,
desde su
predestinación,
su
llamamiento,
su
justificación
y su
glorificación.
Significa que
como hemos
llegado el
domingo pasado
a heredar la
tierra, o lo
hemos
aprendido;
¿ese es el fin
máximo del
hombre? Al
igual que hoy
en el texto de
Hebreos vemos
cómo muchos
salieron,
tuvieron sus
vicisitudes,
no creyendo y
cayeron.
Muchos
salieron de
Egipto, pero
también muchos
murieron en el
desierto, como
dice
hoy:
porque también
a nosotros se
nos ha
anunciado la
buena nueva
como a ellos;
pero no les
aprovechó el
oír la
palabra, por
no ir
acompañada de
fe en los que
la
oyeron.
Dios los
condujo y
entraron en la
tierra
prometida, les
fue dado
heredad
quitando a los
pueblos que
vivían en ella
y que les
fueron
arrebatados
por sus
pecados.
Pero ellos
entraron en la
tierra
prometida y
comenzaron a
olvidarse,
pensando que
su jornada
terminó. Vemos
cómo el pueblo
que vio todas
las maravillas
de Dios, quien
les condujo
hasta allí,
nuevamente
comienza a
apartarse y
Dios tiene que
levantar de
tiempo en
tiempo a
jueces que los
gobierne y les
guíe en la
Palabra, lo
cual es el
libro de
Jueces.
ANALOGíA DEL
CREYENTE Y LA
IGLESIA
Todo este
trayecto que
está descrito
desde Génesis
hasta Jueces,
hoy también
les sucede a
los hombres
que escuchan
el evangelio
de Jesucristo.
Muchos oyen y
rechazan
directamente,
otros oyen y
cruzan el Mar
Rojo, pero
mueren en el
desierto por
desobediencia
y porque no
les acompañó
la fe. Entran
en la iglesia,
algunos caen y
se alejan,
otros
permanecen más
tiempo pero
viven
envueltos en
los afanes de
la vida y deja
lo más
importante,
pensando que
lo han
alcanzado
todo.
Hoy muchos
piensan que al
entrar en la
tierra
prometida, el
estar en la
iglesia, han
conseguido
todo; mas
¿será este el
reposo que
Dios nos
quiere
dar?
Cuando la meta
de los
creyentes es
estar y
permanecer en
la iglesia,
muy pronto se
dedican a
hacer otras
cosas,
agrandar la
iglesia, a
comer y beber,
a divertirse,
pensando que
han alcanzado
todo y falta
reposar de
todo.
¿Mas qué nos
dice la
Palabra de
Dios?
Porque si
Josué les
hubiera dado
el reposo, no
hablaría
después de
otro día. Por
tanto, queda
un reposo para
el pueblo de
Dios.
Si el creyente
en Jesucristo
se contenta
con lo que es
hoy, si se
contenta
simplemente
porque asiste
y pertenece a
una iglesia,
comenzó su
decadencia. En
poco tiempo y
en pocas
generaciones,
ocurrirá todo
lo que está
descrito en el
libro de
Jueces.
Mas lo que
Dios realmente
nos quiere
mostrar y
enseñar es que
existe otro
reposo.
Dios prometió
a Abraham que
haría su
nombre grande
y que le daría
toda tierra
que pisase sus
pies, que sus
hijos serían
como las
estrellas del
cielo en
multitud, que
sería el
bendito y
todos los
suyos también
serían
benditos.
Pero en la
hora de su
muerte, leemos
que no tuvo
más que un
hijo de la
promesa que es
Isaac. Nunca
tuvo más
tierra que la
cueva de
Macpela donde
enterró a su
mujer Sara y
donde él
también sería
enterrado.
Salió de la
tierra de los
caldeos, con
la promesa de
una tierra y
pensó que allí
encontraría el
reposo. Mas en
el trajinar
con Dios, el
Señor le
mostró otro
reposo, mucho
más sublime,
allí en donde
está Dios
mismo.
En un comienzo
vemos cómo el
buscó
afanosamente
“ganarse” la
tierra, hoy
también
nosotros
buscaremos a
la manera de
Dios recibir
la tierra por
heredad. Mas
en ese
interín, es
necesario
encontrar y
entrar en el
reposo de
Dios, como
dice la
Palabra:
procuremos,
pues, entrar
en aquel
reposo, para
que ninguno
caiga en
semejante
ejemplo de
desobediencia.
También tienes
que saber que
la Biblia en
sí está
inspirada y
escrita para
que estés
buscando el
reposo de
Dios, a entrar
en ella. Pues
si no buscas
de esta
manera, las
puertas de la
Biblia, tu
entendimiento
y comprensión
serán
cerrados.
Porque
dice:
porque la
palabra de
Dios es viva y
eficaz, y más
cortante que
toda espada de
dos filos; y
penetra hasta
partir el alma
y el espíritu,
las coyunturas
y los
tuétanos, y
discierne los
pensamientos y
las
intenciones
del
corazón.
Por
eso,
ninguna
profecía de la
Escritura es
de
interpretación
privada,
porque nunca
la profecía
fue traída por
voluntad
humana (2
Pedro
1:20-21).
O sea, ninguna
profecía está
escrita para
el beneficio
personal en la
tierra, sino
toda la Biblia
tiene que
interpretarse
en su conjunto
como uno, y
esto apunto a
que los
hombres sepan
que existe un
reposo en Dios
y todos los
hijos tienen
que llegar a
ella, pues
encontrarán la
paz y gozo
solamente
cuando estén
buscándola.
Así
que:
QUEDA UN
REPOSO PARA EL
PUEBLO DE
DIOS
Por eso Jesús
decía:
no os hagáis
tesoros en la
tierra, donde
la polilla y
el orín
corrompen, y
donde ladrones
minan y
hurtan; sino
haceos tesoros
en el cielo,
donde ni la
polilla ni el
orín
corrompen, y
donde ladrones
no minan ni
hurtan. Porque
donde esté
vuestro
tesoro, allí
estará también
vuestro
corazón. La
lámpara del
cuerpo es el
ojo; así que,
si tu ojo es
bueno, todo tu
cuerpo estará
lleno de luz;
pero si tu ojo
es maligno,
todo tu cuerpo
estará en
tinieblas. Así
que, si la luz
que en ti hay
es tinieblas,
¿cuántas no
serán las
mismas
tinieblas?
(San Mateo
6:19-23)
Como dije el
domingo
pasado, es por
eso que el
hombre de Dios
tiene que
vivir en
espíritu,
tiene que
renacer en
espíritu para
que tus ojos
puedan ver el
reino de Dios.
Porque si tus
ojos no pueden
ver el reino
de Dios, si
tus ojos no
pueden ver a
Dios, no
procurarás
entrar en el
reposo de
Dios. En
cambio
tratarás de
pasar lo mejor
que pueden
aquí.
Tu misión y
deseo
simplemente
estará en
estar en la
iglesia y
pedirás que la
iglesia tenga
divertidos
programas para
pasar tiempos
alegres. Y
todo esto
tiene un
límite y un
fin.
Mas lo que
desea Dios, es
que por medio
de todos las
experiencias
que tienes en
la iglesia,
por todo lo
que aprendes,
por todos los
ministerios,
aprendas de
que el fin
último de los
hombres es que
somos
ciudadanos del
cielo y que
para ello
vivimos. La
herencia que
tengamos en la
tierra es
parte de la
bendición y un
pequeño
consuelo en
comparación al
verdadero
reposo que es
en el
Padre.
¿CÓMO NOS
ADENTRAMOS EN
EL REPOSO DE
DIOS?
Cuando leemos,
aprendemos y
obedecemos la
Biblia,
naturalmente
el hijo de
Dios comenzará
a ver Dios y
deseará entrar
en el reposo
del
Señor.
Pero esto
también es
cierto y se
cumplirá, por
más que tú
andes en paz
con Dios y
hagas toda su
palabra,
seguirás
teniendo
aflicción en
el mundo.
Incluso Dios
mismo no
permitirá que
tengas
absoluta paz y
pondrá en tu
corazón y en
tu vida
sucesos por el
cual desearás
el verdadero
reposo de
Dios. Es
decir, que
siempre te
encaminará
para que
desees y
busques el
reposo en
Dios.
Verás cómo a
medida que
aprendes a
vivir en la fe
y en la
llenura del
Espíritu
Santo,
desearás vivir
la mayor
cantidad de
tiempo con
Dios, en su
palabra y en
oración.
Los brillos de
la gloria y el
oro del mundo
jamás podrán
compararse a
un momento de
gozo de la
oración.
Y una forma de
medir la
comprensión de
la persona
acerca del
reposo de
Dios, y cuánto
ha probado el
reposo se
puede medir
por el reposo
que Dios le ha
dado en sus
distintos
aspectos de la
vida. La forma
en que afronta
la vida, la
forma de
resolver los
conflictos, la
visión de la
vida es
diferente.
En el libro de
2 Pedro, el
apóstol nos
habla de este
estado como
“participantes
de la
naturaleza
divina” y nos
da en qué
puntos seremos
diferentes y
la forma en
reconocerlos:
como todas las
cosas que
pertenecen a
la vida y a la
piedad nos han
sido dadas por
su divino
poder,
mediante el
conocimiento
de aquel que
nos llamó por
su gloria y
excelencia,
por medio de
las cuales nos
ha dado
preciosas y
grandísimas
promesas, para
que por ellas
llegaseis a
ser
participantes
de la
naturaleza
divina,
habiendo huido
de la
corrupción que
hay en el
mundo a causa
de la
concupiscencia;
vosotros
también
poniendo toda
diligencia por
esto mismo,
añadid a
vuestra fe
virtud; a la
virtud,
conocimiento;
al
conocimiento,
dominio
propio; al
dominio
propio,
paciencia; a
la paciencia,
piedad; a la
piedad, afecto
fraternal; y
al afecto
fraternal,
amor. (2 Pedro
1:3-7)
Así que, todo
hijo de Dios,
por su
naturaleza
misma, el
Señor le
conducirá para
que llegue a
este reposo, o
sino, le
inducirá
poderosamente.
También
nosotros, que
tenemos
conocimiento
de Jesucristo,
por medio de
la Palabra,
oración y
obediencia, en
hacer la
Palabra,
veremos cómo
el Señor nos
conduce al
reposo. Mas
siempre es
necesario
corregirnos a
la perfecta
doctrina de la
Biblia.
Por tanto, es
importante el
CONOCIMIENTO
DEL PLAN DE
DIOS:
las obras
suyas estaban
acabadas desde
la fundación
del
mundo.
Adecuarnos
nosotros en
ese plan y
propósito es
importante,
pues no
perderemos
mucho tiempo
de nuestra
vida. Pues
tampoco
tenemos
suficiente
para
perderla.
Abraham lo
vio, realmente
no obtuvo
todas las
promesas
cuando estuvo
vivo, mas
entendió que
Dios le había
hecho
Ciudadano del
Cielo, que
todas las
cosas que
tenía aquí
eran
temporales,
mas Dios
quería darle
las eternas.
Por eso vivió
confiado en
Dios quien
cumple las
promesas.
Vivió como
extranjero y
peregrino
todos los
días, vivió en
tiendas toda
su vida, no
tuvo un pedazo
de tierra que
legar a sus
hijos, salvo
la
tumba.
Pero era
Ciudadano del
Cielo, y no
importó en
llamarse
peregrino.
Porque Dios le
había
prometido un
mejor lugar.
¿Y cómo
quedaron las
promesas de
Dios? Pues
hasta ahora,
él está
recibiendo es
promesa. Como
dice en el
libro de San
Lucas
16:22-25
Aconteció que
murió el
mendigo, y fue
llevado por
los ángeles al
seno de
Abraham; y
murió también
el rico, y fue
sepultado. Y
en el Hades
alzó sus ojos,
estando en
tormentos, y
vio de lejos a
Abraham, y a
Lázaro en su
seno. Entonces
él, dando
voces, dijo:
Padre Abraham,
ten
misericordia
de mí, y envía
a Lázaro para
que moje la
punto de su
dedo en agua,
y refresque mi
lengua; porque
estoy
atormentado en
esta llama.
Pero Abraham
le dijo: Hijo,
acuérdate que
recibiste tus
bienes en tu
vida, y Lázaro
también males;
pero ahora
éste es
consolado
aquí, y tú
atormentado.
El día de
reposo que
tenemos
semanalmente,
este día de
Jesús en el
cual nos
reunimos en la
iglesia, no es
simplemente
para que
compartamos y
celebremos con
Dios. No es un
día ley por el
cual estemos
discutiendo
cuándo es el
día de reposo.
Sino nos debe
interesar más
bien el
sentido del
día de reposo
y participar y
gustar del
reposo en
Dios, de
experimentar
ser Ciudadano
del Cielo como
dice
hoy:
y reposó Dios
de todas sus
obras en el
séptimo
día.
Así que deja
las
discusiones
acerca de
cuándo es el
día de reposo,
sino gózate
más bien del
día de reposo
como Ciudadano
del Cielo.
Pues si hoy
tenemos al
séptimo día,
cuando estemos
con Dios, será
todos los días
hasta la
eternidad.
Antes que la
legalidad de
un día en
especial,
gózate más
bien de tener
y vivir en el
Reposo de Dios
hoy, todos los
días, hasta el
día del Señor
Jesús. Porque
en las
discusiones
solamente
tendréis
aflicción.
CONCLUSIÓN:
Cuando vives
la vida como
Ciudadanos del
Cielo, como
hijos del Dios
Altísimo, tu
visión de la
vida es
diferente. No
necesitas
sacrificarte y
morir por
alcanzar algo,
pues todo es
de Dios y lo
que de Dios
también es
tuyo.
Tu vida
necesita
descanso,
necesitas gozo
y reposo. Si
necesitas de
tu cama al
final del día,
si necesitas
de un día de
reposo al
final de cada
semana;
definitivamente
necesitas del
Reposo en el
Padre
Celestial.
Pues solamente
Él es nuestra
verdadera
herencia. ¿En
dónde estás
plantando?
¿Para dónde te
estás
ahorrando?
¿Dónde está tu
corazón?
¿Dónde está
tus tesoros y
tus
riquezas?
Ahora es
tiempo para
que te
preocupes por
tu alma, y
como hijo de
Dios debes
alcanzar todo
lo alto y todo
lo ancho de
las bondades
de Dios. ¿Por
qué deseas
alcanzar
bienes y
tesoros que
Dios no quiere
darte?
Mas cuando
busques
verdaderamente
el Reino de
Dios y su
justicia, toda
estas cosas
serán
añadidas. Y
porque el
Reino de Dios
no es comida
ni bebida,
sino justicia,
paz y gozo en
el Espíritu
Santo.
BUSCA TU PAZ
COMO CIUDADANO
DEL CIELO, LAS
PUERTAS ESTÁN
ABIERTAS CON
JESÚS, y
confiadamente
podemos
acercarnos al
trono de su
gracia.
Que Dios te
bendiga.
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