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    Palabras de Vida 231

Sermón en el día de Jesús 30 de julio de 2006.

Título: CIUDADANOS DEL CIELO

Biblia: Hebreos 4:1-16

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado.

2 Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

3 Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo.

4 Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

5 Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.

6 Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia,

7 otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.

8 Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día.

9 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

10 Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

11 Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.

15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

INTRODUCCIÓN:

Con todo lo que hemos escuchado acerca de la palabra de Dios respecto a la economía y principalmente, con respecto al sermón del domingo pasado que hablaba de cómo los mansos recibirán la tierra por heredad.

Podemos confundirnos fácilmente pensando que todas las cosas apunta a los bienes del mundo, de comer, de beber. Pensar que cuando uno alcanza los bienes, cuando es dueño de una empresa, es presidente, cuando se está en los primeros lugares, ha alcanzado y heredado la tierra.

Pensar que este es el fin último, es un error. Sino simplemente un bien que podremos tener en la tierra, y constituye una figura del bien que tendremos en el cielo.

Nosotros debemos buscar todos ellos, pues todas las cosas nos ha concedido Dios y si no, también lo sabremos porque tenemos el Espíritu de Dios.

LA JORNADA AÚN NO TERMINA

La jornada de los israelitas comienza desde la promesa de Dios a Abraham, de que él sería el padre de multitud de gentes, benditos todos ellos, que en Isaac será llamada descendencia. Mas también dijo que sus descendientes serían siervos durante cuatrocientos años en tierra ajena.

Luego de 430 años, Dios envió a Moisés para que librase a su pueblo de la tierra de Egipto, y los sacó con mano poderosa. Los metió en el desierto y les enseñó que no sólo de pan vivirá el hombre sino de toda la Palabra que sale de la boca de Dios. En ese interín hace un pacto con esa generación, luego cuando tenían que entrar en la tierra prometida, fallaron la primera vez. Y en la segunda vez entraron y comenzaron a conquistar la tierra de Canaán, cumpliéndose la promesa y recibiendo la tierra prometida por Dios a Abraham.

Josué conquistó la tierra y lo repartió por tribus y por familias. Israel por fin heredó la tierra. Todo esto que está escrito en los libros de Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio y Josué de la Biblia, es por lo general las cosas que suceden a los creyentes, desde su predestinación, su llamamiento, su justificación y su glorificación.

Significa que como hemos llegado el domingo pasado a heredar la tierra, o lo hemos aprendido; ¿ese es el fin máximo del hombre? Al igual que hoy en el texto de Hebreos vemos cómo muchos salieron, tuvieron sus vicisitudes, no creyendo y cayeron.

Muchos salieron de Egipto, pero también muchos murieron en el desierto, como dice hoy: porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.

Dios los condujo y entraron en la tierra prometida, les fue dado heredad quitando a los pueblos que vivían en ella y que les fueron arrebatados por sus pecados.

Pero ellos entraron en la tierra prometida y comenzaron a olvidarse, pensando que su jornada terminó. Vemos cómo el pueblo que vio todas las maravillas de Dios, quien les condujo hasta allí, nuevamente comienza a apartarse y Dios tiene que levantar de tiempo en tiempo a jueces que los gobierne y les guíe en la Palabra, lo cual es el libro de Jueces.

ANALOGíA DEL CREYENTE Y LA IGLESIA

Todo este trayecto que está descrito desde Génesis hasta Jueces, hoy también les sucede a los hombres que escuchan el evangelio de Jesucristo. Muchos oyen y rechazan directamente, otros oyen y cruzan el Mar Rojo, pero mueren en el desierto por desobediencia y porque no les acompañó la fe. Entran en la iglesia, algunos caen y se alejan, otros permanecen más tiempo pero viven envueltos en los afanes de la vida y deja lo más importante, pensando que lo han alcanzado todo.

Hoy muchos piensan que al entrar en la tierra prometida, el estar en la iglesia, han conseguido todo; mas ¿será este el reposo que Dios nos quiere dar?

Cuando la meta de los creyentes es estar y permanecer en la iglesia, muy pronto se dedican a hacer otras cosas, agrandar la iglesia, a comer y beber, a divertirse, pensando que han alcanzado todo y falta reposar de todo.

¿Mas qué nos dice la Palabra de Dios? Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.

Si el creyente en Jesucristo se contenta con lo que es hoy, si se contenta simplemente porque asiste y pertenece a una iglesia, comenzó su decadencia. En poco tiempo y en pocas generaciones, ocurrirá todo lo que está descrito en el libro de Jueces.

Mas lo que Dios realmente nos quiere mostrar y enseñar es que existe otro reposo.

Dios prometió a Abraham que haría su nombre grande y que le daría toda tierra que pisase sus pies, que sus hijos serían como las estrellas del cielo en multitud, que sería el bendito y todos los suyos también serían benditos.

Pero en la hora de su muerte, leemos que no tuvo más que un hijo de la promesa que es Isaac. Nunca tuvo más tierra que la cueva de Macpela donde enterró a su mujer Sara y donde él también sería enterrado.

Salió de la tierra de los caldeos, con la promesa de una tierra y pensó que allí encontraría el reposo. Mas en el trajinar con Dios, el Señor le mostró otro reposo, mucho más sublime, allí en donde está Dios mismo.

En un comienzo vemos cómo el buscó afanosamente “ganarse” la tierra, hoy también nosotros buscaremos a la manera de Dios recibir la tierra por heredad. Mas en ese interín, es necesario encontrar y entrar en el reposo de Dios, como dice la Palabra: procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.

También tienes que saber que la Biblia en sí está inspirada y escrita para que estés buscando el reposo de Dios, a entrar en ella. Pues si no buscas de esta manera, las puertas de la Biblia, tu entendimiento y comprensión serán cerrados. Porque dice: porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Por eso, ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana (2 Pedro 1:20-21). O sea, ninguna profecía está escrita para el beneficio personal en la tierra, sino toda la Biblia tiene que interpretarse en su conjunto como uno, y esto apunto a que los hombres sepan que existe un reposo en Dios y todos los hijos tienen que llegar a ella, pues encontrarán la paz y gozo solamente cuando estén buscándola. Así que:

QUEDA UN REPOSO PARA EL PUEBLO DE DIOS

Por eso Jesús decía: no os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas? (San Mateo 6:19-23)

Como dije el domingo pasado, es por eso que el hombre de Dios tiene que vivir en espíritu, tiene que renacer en espíritu para que tus ojos puedan ver el reino de Dios. Porque si tus ojos no pueden ver el reino de Dios, si tus ojos no pueden ver a Dios, no procurarás entrar en el reposo de Dios. En cambio tratarás de pasar lo mejor que pueden aquí.

Tu misión y deseo simplemente estará en estar en la iglesia y pedirás que la iglesia tenga divertidos programas para pasar tiempos alegres. Y todo esto tiene un límite y un fin.

Mas lo que desea Dios, es que por medio de todos las experiencias que tienes en la iglesia, por todo lo que aprendes, por todos los ministerios, aprendas de que el fin último de los hombres es que somos ciudadanos del cielo y que para ello vivimos. La herencia que tengamos en la tierra es parte de la bendición y un pequeño consuelo en comparación al verdadero reposo que es en el Padre.

¿CÓMO NOS ADENTRAMOS EN EL REPOSO DE DIOS?

Cuando leemos, aprendemos y obedecemos la Biblia, naturalmente el hijo de Dios comenzará a ver Dios y deseará entrar en el reposo del Señor.

Pero esto también es cierto y se cumplirá, por más que tú andes en paz con Dios y hagas toda su palabra, seguirás teniendo aflicción en el mundo. Incluso Dios mismo no permitirá que tengas absoluta paz y pondrá en tu corazón y en tu vida sucesos por el cual desearás el verdadero reposo de Dios. Es decir, que siempre te encaminará para que desees y busques el reposo en Dios.

Verás cómo a medida que aprendes a vivir en la fe y en la llenura del Espíritu Santo, desearás vivir la mayor cantidad de tiempo con Dios, en su palabra y en oración.

Los brillos de la gloria y el oro del mundo jamás podrán compararse a un momento de gozo de la oración.

Y una forma de medir la comprensión de la persona acerca del reposo de Dios, y cuánto ha probado el reposo se puede medir por el reposo que Dios le ha dado en sus distintos aspectos de la vida. La forma en que afronta la vida, la forma de resolver los conflictos, la visión de la vida es diferente.

En el libro de 2 Pedro, el apóstol nos habla de este estado como “participantes de la naturaleza divina” y nos da en qué puntos seremos diferentes y la forma en reconocerlos: como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; vosotros también poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. (2 Pedro 1:3-7)

Así que, todo hijo de Dios, por su naturaleza misma, el Señor le conducirá para que llegue a este reposo, o sino, le inducirá poderosamente. También nosotros, que tenemos conocimiento de Jesucristo, por medio de la Palabra, oración y obediencia, en hacer la Palabra, veremos cómo el Señor nos conduce al reposo. Mas siempre es necesario corregirnos a la perfecta doctrina de la Biblia.

Por tanto, es importante el CONOCIMIENTO DEL PLAN DE DIOS: las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Adecuarnos nosotros en ese plan y propósito es importante, pues no perderemos mucho tiempo de nuestra vida. Pues tampoco tenemos suficiente para perderla.

Abraham lo vio, realmente no obtuvo todas las promesas cuando estuvo vivo, mas entendió que Dios le había hecho Ciudadano del Cielo, que todas las cosas que tenía aquí eran temporales, mas Dios quería darle las eternas. Por eso vivió confiado en Dios quien cumple las promesas. Vivió como extranjero y peregrino todos los días, vivió en tiendas toda su vida, no tuvo un pedazo de tierra que legar a sus hijos, salvo la tumba.

Pero era Ciudadano del Cielo, y no importó en llamarse peregrino. Porque Dios le había prometido un mejor lugar. ¿Y cómo quedaron las promesas de Dios? Pues hasta ahora, él está recibiendo es promesa. Como dice en el libro de San Lucas 16:22-25 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punto de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.

El día de reposo que tenemos semanalmente, este día de Jesús en el cual nos reunimos en la iglesia, no es simplemente para que compartamos y celebremos con Dios. No es un día ley por el cual estemos discutiendo cuándo es el día de reposo. Sino nos debe interesar más bien el sentido del día de reposo y participar y gustar del reposo en Dios, de experimentar ser Ciudadano del Cielo como dice hoy: y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día.

Así que deja las discusiones acerca de cuándo es el día de reposo, sino gózate más bien del día de reposo como Ciudadano del Cielo. Pues si hoy tenemos al séptimo día, cuando estemos con Dios, será todos los días hasta la eternidad. Antes que la legalidad de un día en especial, gózate más bien de tener y vivir en el Reposo de Dios hoy, todos los días, hasta el día del Señor Jesús. Porque en las discusiones solamente tendréis aflicción.

CONCLUSIÓN:

Cuando vives la vida como Ciudadanos del Cielo, como hijos del Dios Altísimo, tu visión de la vida es diferente. No necesitas sacrificarte y morir por alcanzar algo, pues todo es de Dios y lo que de Dios también es tuyo.

Tu vida necesita descanso, necesitas gozo y reposo. Si necesitas de tu cama al final del día, si necesitas de un día de reposo al final de cada semana; definitivamente necesitas del Reposo en el Padre Celestial.

Pues solamente Él es nuestra verdadera herencia. ¿En dónde estás plantando? ¿Para dónde te estás ahorrando? ¿Dónde está tu corazón? ¿Dónde está tus tesoros y tus riquezas?

Ahora es tiempo para que te preocupes por tu alma, y como hijo de Dios debes alcanzar todo lo alto y todo lo ancho de las bondades de Dios. ¿Por qué deseas alcanzar bienes y tesoros que Dios no quiere darte?

Mas cuando busques verdaderamente el Reino de Dios y su justicia, toda estas cosas serán añadidas. Y porque el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.

BUSCA TU PAZ COMO CIUDADANO DEL CIELO, LAS PUERTAS ESTÁN ABIERTAS CON JESÚS, y confiadamente podemos acercarnos al trono de su gracia.

Que Dios te bendiga.

Nota: Eres libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús "de gracia recibisteis, dad de gracia". Pero estás comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En cuyo caso, necesitará una autorización por escrito.

 


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: 1 de enero de 2011