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Sermón en el día de Jesús 4 de junio de 2006. Título: ECONOMÍA: EL CIELO QUE YO CIERRO Biblia: Habacuc 2:1~20 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. 2 Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. 3 Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. 4 He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá. 5 Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos. 6 ¿No han de levantar todos éstos refrán sobre él, y sarcasmos contra él? Dirán: ¡Ay del que multiplicó lo que no era suyo! ¿Hasta cuándo había de acumular sobre sí prenda tras prenda? 7 ¿No se levantarán de repente tus deudores, y se despertarán los que te harán temblar, y serás despojo para ellos? 8 Por cuanto tú has despojado a muchas naciones, todos los otros pueblos te despojarán, a causa de la sangre de los hombres, y de los robos de la tierra, de las ciudades y de todos los que habitan en ellas. 9 ¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal! 10 Tomaste consejo vergonzoso para tu casa, asolaste muchos pueblos, y has pecado contra tu vida. 11 Porque la piedra clamará desde el muro, y la tabla del enmaderado le responderá. 12 ¡Ay del que edifica la ciudad con sangre, y del que funda una ciudad con iniquidad! 13 ¿No es esto de Jehová de los ejércitos? Los pueblos, pues, trabajarán para el fuego, y las naciones se fatigarán en vano. 14 Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. 15 ¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez! 16 Te has llenado de deshonra más que de honra; bebe tú también, y serás descubierto; el cáliz de la mano derecha de Jehová vendrá hasta ti, y vómito de afrenta sobre tu gloria. 17 Porque la rapiña del Líbano caerá sobre ti, y la destrucción de las fieras te quebrantará, a causa de la sangre de los hombres, y del robo de la tierra, de las ciudades y de todos los que en ellas habitaban. 18 ¿De qué sirve la escultura que esculpió el que la hizo? ¿la estatua de fundición que enseña mentira, para que haciendo imágenes mudas confíe el hacedor en su obra? 19 ¡Ay del que dice al palo: Despiértate; y a la piedra muda: Levántate! ¿Podrá él enseñar? He aquí está cubierto de oro y plata, y no hay espíritu dentro de él. 20 Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra.
INTRODUCCIÓN:El domingo pasado estuvimos aprendiendo sobre la economía, de cómo hoy el hombre está comiendo el pan por kilogramo, principalmente por la desobediencia e incumplimiento de los mandamientos de Dios. Hoy seguiremos con este tema que es muy importante, de cómo la maldad de los hombres, la maldad de los gobernantes hace que Dios se enoje, y sobreviene el hambre sobre la tierra. Los hombres del mundo piensan en la economía y en teorías económicas, pero el hombre de Dios vive de la mano del Señor. Porque dice la Biblia: la tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin. Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite. Dará también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás. Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová. (Deuteronomio 11:10~17) La tierra en la cual moramos vive por la bondad de Dios, es como una persona quien lleva granos en una plaza llena de pájaros. Que dependiendo de la misericordia del hombre da los granos a los pájaros, cuando él quiere lo da y cuando cierra su mano, los pájaros dejan de comer. Así es el hombre ante Dios, así vivimos nosotros ante él. Mas imaginen ahora que tú hombre que tiene los granos en las manos, que es abundante porque tienes una bolsa llena, observas que existen palomas malas que se pelean entre sí, palomas que por comer más mata a su compañera, otras palomas que con maldad quieren dominar y comer sólo ellas, dejando a las débiles de lado, a las pequeñas sin alimento, incluso ella no puede comer todo sino que acapara los granos y no deja que los pequeños coma. Que exista grupos de palomas malvadas que planean y golpean, matan a las más débiles. Habiendo palomas enfermas y desprotegidas, pero no son capaces de compartir ni de alimentarlas y las más fuertes acumulan granos pensando en el día de mañana. ¿Qué hará el hombre cuando vea toda esa maldad? Cerrará su mano para no dar, incluso cuando vea esta escena día tras día, cerrará cada vez más su mano. Hasta el día que deje de venir a la plaza. EL CIELO SE CIERRA POR EL CLAMOR DE UN PUEBLODentro de la economía de la escasez, el hombre codicia para tener más, quiere salirse de la estrechez y generalmente idea cómo ganar más, pero en ese proceso se da cuenta que puede aprovechar de personas más débiles y menos entendidas que él. También existen aquellos que acumulan indebidamente, aquellos que engañan, que aprovechan la confianza depositada por los hombres, quienes multiplican indebidamente, aquellos quienes acumulan con usura haciendo empobrecer a los débiles. Hoy es el clamor de un profeta viendo la maldad que había en la ciudad, en los hombres, en los gobernantes. Que planean maldades en secreto, idean maldades en su lecho por la noche y lo ponen en práctica a la mañana. Que descubre los secretos ajenos para darlo a luz o que los utiliza para beneficio propio, sobreponiéndose sobre los débiles. Que ajusta las leyes a su causa, y hace que tuerza la ley. Que hace distinción de persona a persona, que emite juicio a cambio de dinero, que trabaja a cambio de dinero, facilitando, apurando la tarea para algunos y dejando una eternidad para los justos. Ya no hay honor, ni hombres de bien; todos desean mostrar con los bienes que obtuvieron los buenos hombres que son. Que embriagan a los hombres haciéndoles olvidar de sus penas, que planean perversidades en lo oscuro, haciendo que los inocentes y los ignorantes caigan. La sangre inocente de los hombres corren por las calles, la sangre inocente que clama por venganza a Dios y que inutiliza los plantíos; porque Jehová de los ejércitos, viendo toda esta maldad, ¿se quedará con los brazos cruzados? Escuchando los clamores de los huérfanos y viudas, ¿Jehová se quedará en paz? Algunos salen como abanderados de la justicia, pero son ellos mismos hacedores y adoradores de esculturas y de pinturas de hombres retratadas para idolatría. Las honran, las veneran. Hoy muchos salen como defensores pero ellos mismos tienen planes secretos y ocultos que verán la luz cuando haya llegado el tiempo. Mas tanto el que pequeño que clama como el grande, tanto el fuerte que engaña y prevalece, todos ellos por más justos que se sientan, ante Dios están cometiendo maldad. Y aquí no hay cargo o posición que justifique. Piensan que nadie les puede tocar, porque su dios que es un yeso o madera pintada, no les habla y piensan que el silencio es aprobación y cómplice de sus fechorías. Creen que la investidura les absuelve, y esto ocurre desde un simple capataz y en todas las escalas. Otros porque son pobres piensan que están exentos de toda culpa para hacer maldades, pensando que el hambre es una excusa. ¡Ay del alma de ellos! Porque amontonaron mal para sí. ¡Ay del impío! Mal le irá, porque según las obras de sus manos le será pagado. ¡Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende! ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad! ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! ¡Ay de los sabios en sus propios ojos, y de los que son prudentes delante de sí mismos! ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar bebida; los que justifican al impío mediante cohecho, y al justo quitan su derecho. Dios dice: ¡Ay de ellos! ¡Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos! ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas! ¡Ay de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí; para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado a pecado! ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová! ¡Ay de ti, que saqueas, y nunca fuiste saqueado; que haces deslealtad, bien que nadie contra ti la hizo! ¡Ay del que pleitea con su Hacedor! Pues en un instante vendrá su destrucción. ¡Ay del que edifica su casa sin justicia, y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, y no dándole el salario de su trabajo! ¡Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! ¡Ay de ti, Moab! Pereció el pueblo de Quemos; porque tus hijos fueron puestos presos para cautividad, y tus hijas para cautiverio. ¡Ay de ellos! Pues ha venido su día, el tiempo de su castigo. ¡Ay, por todas las grandes abominaciones de la casa de Israel! Porque con espada y con hambre y con pestilencia caerán. ¡Ay de los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu, y nada han visto! ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¡Ay de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido quitada! ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. ¡Ay de ellos! Porque se apartaron de mí; destrucción vendrá sobre ellos, porque contra mí se rebelaron; yo los redimí, y ellos hablaron mentiras contra mí. Y no clamaron a mí con su corazón cuando gritaban sobre sus camas; para el trigo y el mosto se congregaron, se rebelaron contra mí. ¡Ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! ¡Ay del día! Porque cercano está el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso. ¿No fue arrebatado el alimento de delante de nuestros ojos, la alegría y el placer de la casa de nuestro Dios? El grano se pudrió debajo de los terrones, los graneros fueron asolados, los alfolíes destruidos; porque se secó el trigo. ¡Cómo gimieron las bestias! ¡cuán turbados anduvieron los hatos de los bueyes, porque no tuvieron pastos! También fueron asolados los rebaños de las ovejas. A ti, oh Jehová, clamaré; porque fuego consumió los pastos del desierto, y llama abrasó todos los árboles del campo. Las bestias del campo bramarán también a ti, porque se secaron los arroyos de las aguas, y fuego consumió las praderas del desierto. EL CIELO SE CIERRA PORQUE EL PROFETA NO CLAMADios había elegido a un gran sacerdote y profeta, a Samuel entre el pueblo de Israel. Pero el pueblo rebelde a su Dios, pidieron por rey, un rey como los demás reinos, que reinase sobre ellos. También Samuel ya estaba envejecido. Un día este pueblo malvado, vino junto a Samuel y le pidió rey. Y dice la Biblia que Samuel oró a Jehová y el Señor le respondió: oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; mas protesta solemnemente contra ellos, y muéstrales cómo les tratará el rey que reinará sobre ellos. (1 Samuel 8:7~9) Pusieron por rey a Saúl, el pueblo estaba feliz con su rey. Pero ante los pecados del rey Saúl, y cuando el profeta Samuel escuchó que Dios le había desechado, comenzó a orar por el pueblo y dice la Biblia: se fue luego Samuel a Ramá, y Saúl subió a su casa en Gabaa de Saúl. Y nunca después vio Samuel a Saúl en toda su vida; y Samuel lloraba a Saúl; y Jehová se arrepentía de haber puesto a Saúl por rey sobre Israel. Dijo Jehová a Samuel: ¿Hasta cuándo llorarás a Saúl, habiéndolo yo desechado para que no reine sobre Israel? (1 Samuel 15:34~16:1) Poco después Dios envió a Samuel junto a David para ungirlo como el siguiente rey sobre Israel. Hoy el cielo se cierra y yo, nosotros, ustedes lo están cerrando porque tienen la palabra de Dios, conocen la palabra de Dios, pero no lo predican, ni lo enseñan, ni lo defienden. Por eso dijo Dios un día a Jeremías: Recorred las calles de Jerusalén, y mirad ahora, e informaos; buscad en sus plazas a ver si halláis hombre, si hay alguno que haga justicia, que busque verdad; y yo la perdonaré. Aunque digan: vive Jehová, juran falsamente. Oh Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse. Pero yo dije: ciertamente éstos son pobres, han enloquecido, pues no conocen el camino de Jehová, el juicio de su Dios. (Jeremías 5:1~4) Todo creyente tiene que ser entendido en la palabra y entendido en los tiempos de Dios. Y seguro que hoy también, Dios busca a personas que defiendan la Palabra de Dios, como Abraham quien comenzó a interceder por las ciudades de Sodoma y Gomorra. También Jehová desea ver hombres que en medio de tanta corrupción y maldad, viva con las manos limpias y limpios ante Dios, cumpliendo los mandamientos. Talvez esto resultará en pérdida, en espera, en dolor, porque no muchos hacen esto; mas Dios necesita verte a ti, viviendo temeroso según la biblia. También es esto lo que Dios dice respecto a Abraham: y Jehová dijo: ¿encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer, habiendo de ser Abraham una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él. (Génesis 18:17~19). Cuida de hacer como dice la biblia: Pero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas conforme al amor. No hagas que por la comida tuya se pierda aquel por quien Cristo murió. No sea, pues, vituperado vuestro bien; porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación. No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas a la verdad son limpias; pero es malo que el hombre haga tropezar a otros con lo que come. (Romanos 14:15-20) CONCLUSIÓN:Hoy nosotros tenemos el más grande de los privilegios, el conocimiento de Dios, la fe en Jesucristo nuestro Señor y Salvador. En quien tenemos nuestra redención para vida eterna. Mas también está en nuestras manos la palabra de la promesa, de la bendición y de la maldición. Pero nos ha mandado para que prediquemos, para que llevemos allí donde se necesita. Que se enseñe al pueblo ignorante, que hagamos los mandamientos y los prediquemos. Necesitamos clamar y orar porque el pueblo ignorante de Dios cada día peca más, destruye y hace que el enojo de Dios aumente, haciendo que el cielo sea de bronce y la tierra de hierro. Como Samuel es necesario orar por el rey y por el país, aun cuando Dios lo haya desechado como en el caso de Saúl, pues entonces, Dios enviará para que se levante un nuevo rey y pueda ver la promesa de Dios: el rey David. Esto se cumplió casi 40 años después, pero la oración de Samuel y su clamor, la defensa que hizo ante el pueblo en nombre de Jehová, tuvo su recompensa. Hoy como creyente, tienes que interceder, como lo hizo Samuel, como lo hizo Jeremías, como lo hizo Isaías, como lo hizo Abraham. Pues es necesario que Dios te encuentre a ti, en las plazas, en las calles, en la iglesias, en las casas, en todo lugar para predicar el evangelio de Jesucristo. Pues solamente así habrá temor de Jehová para que la tierra reciba la lluvia temprana y tardía de Dios. Difícil es hacer que la misericordia de Dios sobrevenga, mas a ti, oh cristiano, ha venido su gracia, mas no cierres el cielo porque tú dejas de cumplir, porque tú dejas de predicar el evangelio de Jesucristo, porque tú dejas de obedecer los mandamientos de Dios. ¡ Qué triste sería que por culpa de los cristianos paralíticos el cielo se cierre sobre sus cabezas! Pues si en Sodoma y Gomorra hubiera morado 10 justos no hubiera sido destruido y perduraría hasta el día de hoy. ¿Estás hoy entre los 10 justos en la ciudad que vives? Pues si no eres justo ante Dios, hoy tú que tienes el instrumento de Dios en tus manos, estarás cerrando tú mismo, los cielos. Como dijo Jesús: y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. (San Mateo 16:19) ¿Te falta sabiduría, fortaleza y valentía? ¿No tienes conocimiento? Búscate alguien quien te enseñe, pues Dios requerirá de ti la sangre de los que mueren sin evangelio. ¿Tienes fe? SÉ UN BENDITO DE JEHOVÁ Y SÉ TÚ EL MOTOR POR EL CUAL EL CIELO SE ABRA SOBRE ESTA TIERRA. Que Dios te bendiga. |
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