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Sermón en el día de Jesús 28 de mayo de 2006.

Título: Economía: El Pan por Kilogramo

Biblia: Levítico 26:1~46

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

WWW.EVANGELIO123.ORG

1 No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.

2 Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová.

3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,

4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.

5 Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra.

6 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.

7 Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.

8 Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.

9 Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.

10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.

11 Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;

12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.

13 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.

14 Pero si no me oyereis, ni hiciereis todos estos mis mandamientos,

15 y si desdeñareis mis decretos, y vuestra alma menospreciare mis estatutos, no ejecutando todos mis mandamientos, e invalidando mi pacto,

16 yo también haré con vosotros esto: enviaré sobre vosotros terror, extenuación y calentura, que consuman los ojos y atormenten el alma; y sembraréis en vano vuestra semilla, porque vuestros enemigos la comerán.

17 Pondré mi rostro contra vosotros, y seréis heridos delante de vuestros enemigos; y los que os aborrecen se enseñorearán de vosotros, y huiréis sin que haya quien os persiga.

18 Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados.

19 Y quebrantaré la soberbia de vuestro orgullo, y haré vuestro cielo como hierro, y vuestra tierra como bronce.

20 Vuestra fuerza se consumirá en vano, porque vuestra tierra no dará su producto, y los árboles de la tierra no darán su fruto.

21 Si anduviereis conmigo en oposición, y no me quisiereis oír, yo añadiré sobre vosotros siete veces más plagas según vuestros pecados.

22 Enviaré también contra vosotros bestias fieras que os arrebaten vuestros hijos, y destruyan vuestro ganado, y os reduzcan en número, y vuestros caminos sean desiertos.

23 Y si con estas cosas no fuereis corregidos, sino que anduviereis conmigo en oposición,

24 yo también procederé en contra de vosotros, y os heriré aún siete veces por vuestros pecados.

25 Traeré sobre vosotros espada vengadora, en vindicación del pacto; y si buscareis refugio en vuestras ciudades, yo enviaré pestilencia entre vosotros, y seréis entregados en mano del enemigo.

26 Cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.

27 Si aun con esto no me oyereis, sino que procediereis conmigo en oposición,

28 yo procederé en contra de vosotros con ira, y os castigaré aún siete veces por vuestros pecados.

29 Y comeréis la carne de vuestros hijos, y comeréis la carne de vuestras hijas.

30 Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará.

31 Haré desiertas vuestras ciudades, y asolaré vuestros santuarios, y no oleré la fragancia de vuestro suave perfume.

32 Asolaré también la tierra, y se pasmarán por ello vuestros enemigos que en ella moren;

33 y a vosotros os esparciré entre las naciones, y desenvainaré espada en pos de vosotros; y vuestra tierra estará asolada, y desiertas vuestras ciudades.

34 Entonces la tierra gozará sus días de reposo, todos los días que esté asolada, mientras vosotros estéis en la tierra de vuestros enemigos; la tierra descansará entonces y gozará sus días de reposo.

35 Todo el tiempo que esté asolada, descansará por lo que no reposó en los días de reposo cuando habitabais en ella.

36 Y a los que queden de vosotros infundiré en sus corazones tal cobardía, en la tierra de sus enemigos, que el sonido de una hoja que se mueva los perseguirá, y huirán como ante la espada, y caerán sin que nadie los persiga.

37 Tropezarán los unos con los otros como si huyeran ante la espada, aunque nadie los persiga; y no podréis resistir delante de vuestros enemigos.

38 Y pereceréis entre las naciones, y la tierra de vuestros enemigos os consumirá.

39 Y los que queden de vosotros decaerán en las tierras de vuestros enemigos por su iniquidad; y por la iniquidad de sus padres decaerán con ellos.

40 Y confesarán su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, por su prevaricación con que prevaricaron contra mí; y también porque anduvieron conmigo en oposición,

41 yo también habré andado en contra de ellos, y los habré hecho entrar en la tierra de sus enemigos; y entonces se humillará su corazón incircunciso, y reconocerán su pecado.

42 Entonces yo me acordaré de mi pacto con Jacob, y asimismo de mi pacto con Isaac, y también de mi pacto con Abraham me acordaré, y haré memoria de la tierra.

43 Pero la tierra será abandonada por ellos, y gozará sus días de reposo, estando desierta a causa de ellos; y entonces se someterán al castigo de sus iniquidades; por cuanto menospreciaron mis ordenanzas, y su alma tuvo fastidio de mis estatutos.

44 Y aun con todo esto, estando ellos en tierra de sus enemigos, yo no los desecharé, ni los abominaré para consumirlos, invalidando mi pacto con ellos; porque yo Jehová soy su Dios.

45 Antes me acordaré de ellos por el pacto antiguo, cuando los saqué de la tierra de Egipto a los ojos de las naciones, para ser su Dios. Yo Jehová.

46 Éstos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés.

INTRODUCCIÓN:

Hoy los hombres viven tan atareados que no pueden detenerse a pensar las cosas que suceden en sus vidas.

Les puede parecer extraño el título del sermón de hoy, pero en realidad así están viviendo los hombres. Es extraño porque normalmente nosotros compramos el pan por kilogramo para comer, y asimismo todas las demás cosas tienen sus precios.

Es que hoy los hombres viven con tanta escasez que tienen que vivir todos los días con lo poco que ganan, y tienen que rehacer varias veces el presupuesto porque no alcanza para comprar todos los bienes que necesita. Tiene que hacer una elección entre dos cosas necesarias y renunciar a lo que no es imprescindible ahora.

Igualmente cuando compra el pan, nunca puede comprar lo suficiente para satisfacer su hambre, sino compra según la balanza del dinero. Personas que no pueden comprar una botella de aceite, sino que compra por pequeñas medidas suficientes para preparar una comida.

También cada hijo tiene que trabajar para ganar su pan, ayudar a contribuir a la canasta familiar, ¿acaso eso no es comer el pan por kilogramo? O cuando un hijo tiene que abandonar sus estudios para comenzar a trabajar, o cuando tiene que trabajar y costear sus estudios.

Cada vez que escuchamos una suba de precio en artículos de primera necesidad, se nos cae el ánimo, ¿no es comer el pan por kilogramo?

Es que hoy, estamos tan acostumbrados a vivir de esta manera porque toda nuestra vida lo hemos hecho según estas leyes de la economía que lo hemos tomado como principio de la vida.

Incluso los creyentes en Jesucristo lo hemos asumido como natural, nos hemos conformado a ganar un dinero y hemos aprendido a vivir partiéndolo en cuidadosos pedazos. Y por eso, siempre ha sido de mucha carga para los creyentes cumplir con el mandamiento de Dios acerca de los diezmos.

Mas hoy es día de reposo. Ustedes han hecho un alto de todas sus actividades, han considerado que Jehová Dios es quien nos da vida y es quien nos provee de todo, y en sus corazones el amor por Jesucristo es mayor que el pan. Podemos agregar que tu fe ha superado a la preocupación por el pan o también se puede decir que el Señor Jesús te ha suplido más para que hoy puedas acudir a la casa de Dios y dejar de trabajar.

  ¡Esto sí que es un gran avance! Que no estés trabajando los días de reposo es un gran avance en tu fe. Pues conocemos a tantas personas quienes por causa de la preocupación del pan que tienen que comprar por kilogramo todos los días, utilizan el día de reposo para seguir trabajando, pensando que ganarán más que otros. Dejan de venir al culto para hacer relaciones humanas en clubes campestres para que el pan no se corte.

Todo esto ocurre porque no pueden ver a Dios. Y esto ocurre porque no fueron enseñados en la Palabra correctamente. Cuanto más uno se desvía de Dios, cuando dejamos de enseñar y predicar como tiene que ser, la vida sobre la tierra será más difícil y dura. Ocurrirá muchas cosas que el hombre no entenderá ni podrá comprender pues Dios no le revela.

Es por eso que las ovejas sufren, porque los pastores dejaron de predicar la Palabra, los hombres enseñan de acuerdo a su entendimiento de Dios. Porque no fueron rectos en predicar: ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido. Y pasarán por la tierra fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre, se enojarán y maldecirán a su rey y a su Dios, levantando el rostro en alto. Y mirarán la tierra, y he aquí tribulación y tinieblas, oscuridad y angustia; y serán sumidos en las tinieblas. (Isaías 8:20~22). Y es un ciclo vicioso que se incrementa a medida que da más vueltas: según la predicación del pastor à aumenta o disminuye los miembros à tiene directa relación con el ingreso en diezmo à sueldo del pastor y gastos de la iglesia à mantener contento a los miembros à más panes a comprar por kilogramo por la sequía y las pestilencias à predicadores cada vez más ciegos de revelación y pero aumentados en la ambición à cansados, fatigados, miedosos.

Vemos hoy hasta qué punto hemos caído para que nuestra economía esté en la situación en que está.

SIETE VECES MÁS POR VUESTROS PECADOS

De los males que están escritos en la Biblia en Levítico 26, tenemos que ver con suma atención y con preocupación estas palabras: yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Y estas palabras aparecen 4 veces (versículos 18, 21, 24, 28) a más de los primeros castigos por la desobediencia inicial sobre los mandamientos de Dios.

Mas lo interesante de todo esto, es que las siete veces que aumenta más el mal que ya se tiene encima, resulta una suma de males abrumador. Mas hoy tenemos siete veces sobre los primeros males, luego siete veces más sobre los anteriores. Así que estamos hablando de unos 2.400 veces más sobre el mal original, que en algunos casos y en personas ya les está ocurriendo.

Si bien es cierto que no todos están en las mismas condiciones ni en la misma gravedad; pero sí tiene que leer y analizar los males que le suceden en su vida, para ubicarse aproximadamente en el grado de gravedad que corresponde. Seguro que esto también es fe y una gracia: reconocer sus pecados.

Esto también es cierto: puede que en algunos aspectos de tu vida estén más avanzados con relación a los castigos de Dios y en otros más retrasados.

Entonces, si nos referimos al tema de hoy sobre la economía: el pan por kilogramo, veremos que estamos en el versículo 26 que dice: cuando yo os quebrante el sustento del pan, cocerán diez mujeres vuestro pan en un horno, y os devolverán vuestro pan por peso; y comeréis, y no os saciaréis.

Hoy hemos venido ante Dios, y queremos escuchar la Palabra del Señor para hacer el bien y que él nos sea de bendición. Nos corresponde aprender el origen del pan que comemos por kilogramos y cómo esto no es la bendición que Dios nos quiere dar.

Vamos a suponer que tú no hayas llegado al extremo de las 2400 veces, sino que hoy compras tu pan por kilogramo, el dinero que ganas no te alcanza, tienes que pedir prestado, comprar mercaderías a cuotas y cada vez que vienen los vencimientos es una calesita interminable, los pagos por los servicios públicos tienen retrasos de meses, nunca puedes comprar mercaderías en cantidades ni almacenarlos, compras billetes de lotería para ver si tienes suerte a solucionar todos los problemas de una vez, la tarjeta de crédito se hace un elemento indispensable, por tanto significa que Dios ha estado castigando tu vida unas 350 veces tus pecados y tu desobediencia a los mandamientos.

Pero lo que hoy les quiero enseñar es esto, ustedes están haciendo un trabajo tremendo todos los días, honestamente y si aún con un castigo de 350 veces sobre ustedes, están comiendo el pan que ahora comen.

Pensemos en forma contraria, imaginemos cuánto comeremos o cuánto podremos ayudar a nuestros prójimos si por medio de nuestra obediencia en todos los términos de los mandamientos de Dios, vivimos según sus Palabras. Imaginen que estén recibiendo 350 veces más de lo que hoy ganan, imaginemos que sea 350 veces más efectivo y productivo de lo que hoy es.

Hablemos con un ejemplo, que compras 1 kilogramo de pan para tu familia por día, en un mes estarías comprando 30 kilogramos, este es el precio del pan por peso que estás adquiriendo y comiendo según tu presupuesto. Entonces, si estuvieras bien con Dios y él cumpliera contigo las promesas y la abundancia bíblicamente, significa que comprarías trescientos cincuenta kilos de pan por día o diez mil quinientos kilogramos de pan en un mes, o si solamente necesitas 50 kilogramos para satisfacerte, implica que toda la diferencia te serviría para otro uso. También podrías alimentar a 350 bocas más, por ejemplo.

¿Se dan cuenta que cumplir los mandamientos de Dios no es tan malo? ¿Qué economía hoy puede ofrecerte esto? ¿La americana, la española, la europea, la japonesa o la china?

SOLAMENTE ESTAMOS HABLANDO DEL PAN

Hoy estamos hablando solamente del pan como un ejemplo. Y así será en todos los otros aspectos de tu vida.

Ustedes saben, lo comprobaron y en nuestras visitas a los hospitales se dan cuenta de cuánto las enfermedades tiene relación con los pecados y principalmente con la idolatría y la desobediencia a los mandamientos de Dios.

COMO OBTENER O RECUPERAR LO PERDIDO

Nos interesa recuperar las 343 veces que hemos perdido, así que veamos juntos los versículos 1~3 nuevamente: 1 No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios. 2 Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová. 3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra.

La solución de Dios es clara, hay que dejar las estatuas, los ídolos, las figuras de hombres, de mujeres, de ángeles, de niños, dejar de idolatrar, dejar de honrar, dejar de venerar. Tienen que quitarlos de sus casas, sacar toda clase de amuletos, aguas bendecidas, velas perfumadas, incienso.

Se tiene que guardar los días de reposo, en nuestro caso los domingos, para no hacer tu obra ni lo que quisieres. Tienes que asistir al culto de la iglesia y tener solamente a Jesucristo como tu único Dios y Salvador.

Tienes que leer la Biblia para ver todos los otros puntos que tienes que corregir, para que tus ojos y tu visión de vida deje de las cosas del mundo y según los dictados del mundo para aprender a vivir desde la perspectiva de Dios.

Seguro que muchos no querrán dejar a sus dioses, esos dioses que han venerado y honrado por generaciones, para ellos, los temores, los dolores, el hambre, las enfermedades, la espada, el cautiverio, el mal no parará de perseguirles. Y andarán fatigados, cansados, y no encontrarán consuelo porque han dejado al Dios vivo.

Imaginen que sea siete veces más, cuarenta y nueve veces más, trescientas cuarenta y tres veces más, dos mil cuatrocientas una vez más de lo que hoy tienen y ganan. Multipliquen estos números en las siguientes promesas de Dios según Levítico 26: lluvia a su tiempo, que la tierra rinda sus productos, que el árbol dé su fruto, que lo plantado llegue a la cosecha, y la cosecha alcance para el siguiente siembra y cosecha, que habites seguro en la tierra, que tengas paz, que puedas dormir sin que nadie te espante, que saque las malas bestias y los hombres malvados que asechan, que persigas a los enemigos, que no exista batalla en que no seas vencedor, que te haga crecer, que te multiplique y firme un pacto contigo. Tanto tendrás para comer que te faltará espacio y tienes que sacar fuera lo añejo, no seremos aborrecidos por Dios sino amados, y él mismo andará en medio nuestro.

El mundo habla de la economía de la escasez, nosotros en Jehová de los ejércitos, hablamos de abundancia.

CONCLUSIÓN

El pan por kilogramo que estamos comiendo no es normal, sino puede ser restaurado más y mejor.

Puede entrar en tu mente de cómo Dios puede mejorar tu vida, y de lo poco que tienes ahora para tener abundancia. Incluso que prestes a otros, a naciones.

Hoy muchos anhelan que sus economías mejoren un poco, mas en Dios tenemos en cientos de veces.

Pero es necesario que limpies tu vida, que cumplas los mandamientos, y sobre todo de idolatrías. Seguro que alguien dirá que lo tiene sólo como un adorno, mas finalmente es Dios que decide. Tú puedes poner el nombre que quieras, pero Dios decide: o bendice o maldice.

Hay que recuperar uno por uno, reformando tu vida entera, pues hoy se ha corrompido en extremo. Mas en Jesucristo es posible.

No comas pan por kilogramo, sino en abundancia, tanto que no tengas en cuenta los números y sobren.

Que Dios te bendiga.

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