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Sermón en el día de Jesús 14 de mayo de 2006.

Título: La Economía según Dios

Biblia: Deuteronomio 11:7~28

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová ha hecho.

8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla;

9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.

10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.

11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;

12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,

14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.

16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;

17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano, y serán por frontales entre vuestros ojos.

19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes,

20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;

21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros padres que les había de dar, como los días de los cielos sobre la tierra.

22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,

23 Jehová también echará de delante de vosotros a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más poderosas que vosotros.

24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro; desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Éufrates hasta el mar occidental será vuestro territorio.

25 Nadie se sostendrá delante de vosotros; miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.

26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:

27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,

28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.

INTRODUCCIÓN:

Todo hombre sin importar su origen, su cultura, su edad, el lugar en donde reside, de alguna manera aprende acerca de la economía. Sea por medio de estudios específicos o sea por medios empíricos.

Porque aun el hombre menos entendido sabe y siente el hambre, y que necesita satisfacerlo, de cómo lo hará dependerá de su inteligencia, de sus experiencias, de sus estudios …y de Dios. También existen aspectos foráneos con que uno tiene que lidiar, por ejemplo, si yo viviera sólo en una isla, viviría de acuerdo a los elementos que tiene la isla y el mar. Y sabemos que en una isla no encontraremos todos los bienes que cubra nuestras necesidades.

Hay que vivir ajustadamente a lo que ofrece la isla, esto también es una economía. Seguro que necesito coordinar el consumo con lo que la isla produce, pues sino dejaría de tener comida. El gusto del hombre también tiene su influencia, porque el hombre no puede vivir comiendo constantemente de un sólo producto porque se aburre, esto también es economía.

Supongamos que no vivo solo en la isla, pero vivo con mi familia, seguro que las necesidades serán diferentes, tendremos que mirar con mucho más cuidado, lo que comemos y lo que podemos conseguir o producir. Ya es una escala diferente de economía.

La economía cambiará, si tengo un vecino en la isla, porque entonces tendría una competencia, mientras exista abundancia, y gustos diferentes, no existirá mayormente problema, pero si existe escasez, seguro que ocurrirá algún pleito o competencia, ya se podría formular unas reglas de convivencia y negocios. Ahora, si existieran 3 personas, seguro que ya habría un negocio, sea de compra y venta o de trueque. Mientras que estos dos hombres vivan solamente en esta isla y no conozca otras, sus ojos y sus corazones no se desviará en otro sentido.

Mas si estos moradores, algún día decide visitar a otras islas y en las otras islas encuentra a nuevas personas y ellos tienen productos o bienes que no se encuentran en tu isla, seguro que comenzará el comercio, ya la economía no se basará sólo en el consumo propio, sino que pensará en cómo tener los productos o bienes de la isla vecina, para eso habrá de ofrecer el tuyo a cambio. Estamos abriendo el mercado para el intercambio.

También es economía, cuando sé que yo tengo un producto en mi isla que es requerido por otros, también puedo crear nuevas necesidades y enseñarles que necesitan y que les es beneficioso. En función a la cantidad de bienes que puede obtener y el deseo que tienen otros respecto a lo que posees, pueden formar grupos y uniones para que tengan fuerza para comprar, para vender, para producir, crear una necesidad. La economía se complica.

Un día, aparecerá un hombre que tenga voracidad y querrá dominar la isla y su sangre subirá en una noche de sueño y tendrá la inspiración para conquistar su isla y la isla vecina. Pero no faltará en la isla del vecino un hombre parecido en sus aspiraciones, prepararán sus diferentes formas de ataque y defensa, sea por los métodos de compra y venta, o sea por la dominación.

El problema a todo esto, que se llama economía, es que no tengo todo lo que necesito, ni en suficiente cantidad, o sea, hay escasez. Lo que tengo yo, el otro no lo tiene; en contrapartida lo que tiene el otro, no lo tengo yo. Y existe otro tercero que también quiere, y así sube el precio o baja. Pero los recursos de mi isla es limitado, y lo que puedo producir no es mucho (incluso no producir demasiado también es economía), y también puede terminar, este es otro factor que influye en la economía: el temor.

Aparece una cuarta isla, pero esta isla es volcánica, no tiene muchas cosas, solamente tiene terreno, está en medio de otras islas y tiene características singulares. Al comienzo vive de la pesca, luego ve cómo los hombres de las otras islas viajan entre sí por largos caminos y hace una parada en su isla; y piensa y abre un mercado centralizado donde cada isla pueda traer sus productos y negociar, incluso porque son buenos pescadores, se ofrecen a transportar los productos y hacer la entrega a sus respectivos compradores. Luego les prendió la antorcha de la idea: hacerlos pasar un momento agradable entre negocios y negocios, nacieron el ocio y la diversión.

Como se ve, la economía es amplio y tiene mucha diversidad, y puede complicarse con muchísimos elementos que pueden cambiar el orden de las cosas.

LA ECONOMíA DEL HOMBRE

De esto nos está diciendo la Palabra de Dios cuando dice hoy que el pueblo de Israel cuando vivía en Egipto, tenían un pedazo de tierra, donde cada uno sembraba en su terreno, se regaba con el pie con el agua del río y era simplemente un huerto de hortalizas, se limitaba a lo que producía, y la producción variaba de acuerdo a las condiciones y comportamiento del río. Entonces, sí se rigen por las leyes económicas de las islas, de la convivencia en la misma isla, en el intercambio con las otras islas y la competencia con islas iguales. Son como las economías de hoy.

Lo único que podían hacer era negociar lo mejor posible, producir sin que tenga fallos en las semillas, vender al mejor precio y esperar que los otros no aumenten sus precios. Y vivir con esta estrechez hasta la siguiente producción y sueldo que se gana. Pero hay tantas cosas que pueden salir mal. Es la economía que predomina en el mundo, es la economía en la que hemos crecido y que mejor sabemos.

Sé que muchos pastores e iglesias hablan de bendición a sus miembros, los bendicen para que ganen más dinero, que tengan mejores trabajos, que tengan más abundancia. Pero no saben cómo ocurrirá eso, porque están en medio de una economía de los hombres, de las islas. Y ¿por qué enseñamos de esta manera? Es porque hemos crecido nosotros mismos bajo estos dictados y si no entendemos la Biblia, seguro que viviremos y SUFRIREMOS LA ESCASEZ hasta el día de nuestra muerte.

Mas siempre los cristianos tendremos una desventaja respecto a los incrédulos, porque ellos, quienes no temen a Dios, no tienen escrúpulos en sus negocios, pueden robar, mentir, engañar, pueden falsificar, pueden evadir; son dueños del poder, de las leyes, de los hombres que están bajo su sombra; son amigos de los hombres que detentan el poder. Pueden dejarse comprar, pueden dejarse vender, matar, secuestrar, y mucho más. ¡Excusas no les faltan!

Cuando los creyentes en Jesucristo como su Señor y Salvador, desean competir en esta economía, siempre sale perdiendo. Algunos cierran sus ojos, otros se hacen de los desentendidos, otros pagan una recompensa para expulgar sus culpas, hacen ofrendas para cerrar los ojos de Dios, tapan los ojos del pecado, pero ella permanece como dice la Palabra: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansadumbre. (1 Timoteo 6:10). Además, existe algo: Dios cierra los cielos y la tierra, porque ve la maldad que se comete y principalmente de los hijos de Dios que negocian según los dictados de la economía del mundo.

Mas todo esto está siendo cambiando, porque la economía del hombre que tiene que administrar los pocos recursos que tienen no da abasto, no es suficiente para todos, la competencia aumenta, las compras aumentan y la corrupción no desaparece. Y tratan de idear nuevas fórmulas, producir más, gastar menos, pero no hay recursos.

Pero en esta economía de los hombres, porque son incrédulos, nadie toma en cuenta un factor decisivo: DIOS, EL CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA, QUIEN HOY SIGUE TENIENDO LOS HILOS DEL MUNDO EN SUS MANOS.

UN NUEVO ORDEN DE LA ECONOMÍA

Poco a poco, a través de la historia de errores y fracasos, con el avance del conocimiento, el hombre está aprendiendo que ya no puede vivir sólo en una isla, está aprendiendo que “su isla” no puede ser la única isla. Que todos estamos unidos y los bienes y recursos están diseminados en todo el globo terráqueo.

Así comenzaron a utilizar expresiones como WIN-WIN, yo gano, tú ganas. Y pese a las imperfecciones y a los desacuerdos y desaciertos, se están aliando las islas. Pues aprendieron que así pueden negociar mejor, y sin guerra pueden presionar mejor. Claro que habrá rebeldes dentro de las islas.

Mas existe un factor decisivo que lo está cambiando todo, y la Biblia lo dice: Jehová saldrá como gigante, y como hombre de guerra despertará celo; gritará, voceará, se esforzará sobre sus enemigos. Desde el siglo he callado, he guardado silencio, y me he detenido; daré voces como la que está de parto, asolaré y devoraré juntamente. Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas, y secaré los estanques. Y guiaré a los ciegos por el camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé. Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos, y dicen a las imágenes de fundición: vosotros sois nuestros dioses. Sordos, oíd, y vosotros, ciegos, mirad para ver. (Isaías 42:13~18)

Toda la economía de los hombres, cambiará, ya no funcionará las fórmulas existentes, las predicciones no funcionarán, lo aprendido hasta aquí no podrá ser de guía ni de solución a los nuevos problemas y calamidades que está siendo enviando por Dios. Porque faltarán los bienes, no existirá la abundancia, Dios no hace llover, hace ocurrir fenómenos naturales que hará desaparecer todo lo que el hombre por medio de sus negocios han acumulado y construido, cambia los corazones de los hombres. Y toda la escuela clásica de economía no funciona, porque no tiene en cuenta a Dios en primer lugar.

Y los creyentes en Jesús, que nunca han aprendido otra economía, ahora rápidamente necesitan aprender este principio: y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. (Deuteronomio 8:3~4). Pero los creyentes nunca quisieron entrar en la reprensión de Dios, desecharon la disciplina del Señor. O sea, quisieron permanecer en la economía de los hombres, pensando que Egipto les mantendría y los alimentaría eternamente; y pensaban que en ella tenían la fuente de la bendición. ¿No te lo enseñaron así tus pastores? Por eso, están llenos de deudas, apenas tienen el pan para comer familias enteras, tienen que afrontar pestilencias y para peor tienen que emigrar en busca de trabajo.

Por eso, hoy, los creyentes andan como ciegos, no entienden, no comprenden los tiempos de Dios, ni él les habla; porque han desechado la Palabra en su tiempo. Desecharon los mandamientos de Dios, dijeron que es vieja, por eso, hoy les invade la sequía de Dios, están espantados y no tienen respuestas para sus ovejas.

Porque al desechar la Palabra de Dios, el Señor también se desentiende de ellos, por eso, morirán en el desierto y no entrarán en la tierra prometida de Dios, en la tierra donde fluye leche y miel.

LA ECONOMÍA SEGÚN DIOS

Hasta ahora, en muchos aspectos estamos enceguecidos, porque la economía del mundo no tiene respuestas y hemos aceptado la Palabra de Dios para las cuestiones espirituales y la economía del mundo para nuestro pan diario. Hoy los hijos de Dios sufren más que nunca, falta de trabajo, incertidumbre del futuro, sin rumbo, ni camino. Hoy escucho a tantas personas, incluso pastores quienes me cuentan que han despedido a sus miembros que han viajado al exterior en busca de trabajo y pan; o ellos mismos viajaron en busca de nuevos horizontes, por eso no pueden dejar su mote: guías ciegos.

Esto les pasa porque han desechado la Palabra de Dios y Jehová también les ha desechado para que sean ciegos, igual que los hombres del mundo. Pues a su tiempo no pudieron enseñar a sus miembros y ellos hoy sufren las consecuencias.

La primera condición para entender y comprender la economía de Dios es, como nos dice hoy la Palabra en el versículo 8: guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la tierra a la cual pasáis para tomarla; y para que sean prolongados los días sobre la tierra, de la cual juró Jehová a vuestros padres, que habían de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.

La segunda condición es porque los pastores desecharon la Palabra de Dios, lo recortaron a su gusto, nunca enseñaron, por ello, las ovejas no han sido enseñados en: para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Pues, si este entrenamiento lo hubieran aprendido, sabrían ver el mundo de Dios y su economía.

Así hubieran aprendido el tercer principio que es consecuencia inmediata y única de los dos anteriores: 10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin. 13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comerás, y te saciarás.16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos; 17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis pronto de la buena tierra que os da Jehová.

O sea, estamos en una tierra en donde dependemos estrictamente de Dios. En la lluvia temprana y tardía, en la producción, en el control de las plagas, de las pestilencias, y de los enemigos. De Dios dependemos en la multiplicación, en 30, 60, 100 veces más de lo que plantamos.

Y dependiendo de cómo mires y te cuides ante Dios, él puede hacer que el cielo sea de bronce y la tierra de hierro. Pero si guardas sus mandamientos y andas en todos los estatutos de Dios, hará que en tu tierra fluya leche y miel.

Mas cuando uno desecha porque no quiere entrar en la reprensión de Dios entonces Jehová también dice: yo les alcé mi mano en el desierto, jurando que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras; porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos, y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba su corazón. (Ezequiel 20:15~16)

CONCLUSIÓN:

Esta es la primera parte de la Economía según Dios y seguiremos en los sermones de los domingos. También todos aquellos que participan del Despertar con Dios diariamente, estamos aprendiendo acerca de todo esto con más detalle. Y bienaventurado aquel que oye.

Si tú no aprendes las palabras de Dios y los guardas, estarás ciego. Es más, Dios cerrará los cielos. Comerás tu pan por peso y tu grano por unidades.

Por eso, aquel que creció dentro de la economía de los hombres, y es ciego, pero guarda los mandamientos de Dios, entonces él hará que llueva en tu tierra. No tendrás falta de ningún bien. Y como dice en Isaías 42: Y guiaré a los ciegos por el camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.

¿Puedes creerlo?

Como siempre digo, si no puedes encontrar a Dios y su abundancia en esta tierra, no existe Dios en ningún lugar del mundo. Y seguro que en el país a donde emigres también se están cerrando los cielos y la tierra, porque es la economía de hombres la que prevalece. Por eso dice en Salmo 121: alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.

Ven y descubre a este Dios, a Jehová, Dios Todopoderoso.

Porque Jesús dijo: Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

Que Dios te bendiga.

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Fecha de creación : 19 de mayo de 2006