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Sermón en el día de Jesús 7 de mayo de 2006. Título: EL PACTO ROTO Biblia: Jeremías 34:1~22 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 7 Y el ejército del rey de Babilonia peleaba contra Jerusalén, y contra todas las ciudades de Judá que habían quedado, contra Laquis y contra Azeca; porque de las ciudades fortificadas de Judá éstas habían quedado. 8 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad; 9 que cada uno dejase libre a su siervo y
a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos,
como siervos. 10 Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron. 11 Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. 12 Vino, pues, palabra de Jehová a Jeremías, diciendo: 13 Así dice Jehová Dios de Israel: Yo hice pacto con vuestros padres el día que los saqué de tierra de Egipto, de casa de servidumbre, diciendo: 14 Al cabo de siete años dejará cada uno a su hermano hebreo que le fuere vendido; le servirá seis años, y lo enviará libre; pero vuestros padres no me oyeron, ni inclinaron su oído. 15 Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. 16 Pero os habéis vuelto y profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para que os sean siervos y siervas. 17 Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra. 18 Y entregaré a los hombres que traspasaron mi pacto, que no han llevado a efecto las palabras del pacto que celebraron en mi presencia, dividiendo en dos partes el becerro y pasando por medio de ellas; 19 a los príncipes de Judá y a los príncipes de Jerusalén, a los oficiales y a los sacerdotes y a todo el pueblo de la tierra, que pasaron entre las partes del becerro, 20 los entregaré en mano de sus enemigos y en mano de los que buscan su vida; y sus cuerpos muertos serán comida de las aves del cielo, y de las bestias de la tierra. 21 Y a Sedequías rey de Judá y a sus príncipes los entregaré en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, y en mano del ejército del rey de Babilonia, que se ha ido de vosotros. 22 He aquí, mandaré yo, dice Jehová, y los haré volver a esta ciudad, y pelearán contra ella y la tomarán, y la quemarán con fuego; y reduciré a soledad las ciudades de Judá, hasta no quedar morador. INTRODUCCIÓN:Hoy vamos a hablar un poco de cómo preparar tortas, talvez haya personas quienes no han desayunado, pero entonces será mejor, pues será más comprensible e incluso ayudará en la formación de imágenes en la mente. No soy bueno haciendo tortas, mas solía ver cómo preparaba mi señora. Y creo que hoy, el ejemplo de la fabricación de la torta nos ayudará a entender la Palabra de Dios. Si bien es seguro que hay variados ingredientes, yo quiero enfatizar en el modo de preparación. Toda persona sabe que se tienen que poner los ingredientes y se comienza a batir para que se mezclen uniformemente los distintos elementos y la aireación que tiene una función importante, es decir, la mezcla de los elementos con el aire, que tenga pequeñas burbujitas de aire pegados, pues eso le da la suavidad en la masa. ¿No es cierto? Y se tiene que batir suficientemente para que toda la masa sea homogénea con los variados elementos. Vamos a suponer, que ponemos todos los elementos, pero que increíblemente, hacemos que solamente la mitad o una parte de toda la masa se mezclada y la otra mitad se queda en su estado natural. ¿Puede imaginarse eso? Sí, harina por un lado, huevos por otro lado, material leudante, leche, y otros ingredientes que no mezclo. Mas aún así, yo deseo que salga una hermosa y rica torta de casamiento. ¿Será posible? Es un absurdo, ¡pero imaginemos lo absurdo y hagamos una torta de esa manera! Luego de batido por la mitad, lo ponemos en un horno. ¿PIENSEN EN QUÉ RESULTARÁ? Mitad torta, y la otra mitad una mezcla de harina al horno, huevos al horno, leche hirviendo, un poquito de pan. Y supongamos que con esta obra maestra lo ponemos en el medio de los invitados para que se sirvan. ¿Querrá alguien degustar siquiera esta torta? ¡Ya sé qué dirán ustedes! Nunca harían una cosa como esa. Y es cierto, nadie en su sano juicio haría eso para ponerlo en el medio de una recepción para las bodas. ¿No es cierto? UN ABSURDO QUE ES REALIDADNadie haría una torta tan imperfecta. Mas hoy, nosotros estamos haciendo esta clase de torta con nuestra vida. Como dice la palabra de Dios: mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12~13) Cada uno de ustedes, que creen y recibieron a Jesús como su Señor y Salvador, por tanto, son hijos de Dios, tienen todos los ingredientes de Dios, basta que se mezclen adecuadamente los ingredientes, siguiendo la receta que es la Biblia, y saldrá de ustedes la mejor, la más rica, la más hermosa torta de bodas; que con sólo mirar se nos forme saliva en la boca, de tan rico y apetecible que se ve. ¡Y he aquí lo absurdo! Ustedes tienen todos los ingredientes (su imagen y semejanza restablecidos por Dios), tienen la receta del Padre Eterno, todo puesto en sus manos. No digo que no estén preparando la torta, pero están preparando solamente por la mitad o una porción de ella. Y el resto está en su estado natural, con todo su potencial pero sin ser tocados. Hoy en la mañana, en EL DESPERTAR CON DIOS, estuvimos leyendo las Palabras de Isaías 40:26~31, y entre ello quiero resaltar esta parte: El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. Siempre es nuestro anhelo: tener nuevas fuerzas, levantar alas como las águilas, correr y no cansarse, caminar y no fatigarse. ¡Cuántas veces no hemos cantado, orado, deseado, pedido, anhelado, conversado, leído… pero nuestras fuerzas no se renovaron como quisimos, no podemos levantar vuelo, ni podemos volar por encima de las tormentas, nos cansamos al correr, no podemos caminar por mucho tiempo! Sabemos el bien que representa venir a la casa de Dios, orar, leer sus palabras, ¿cuántas veces hemos hecho votos y más promesas? Mas no ha perdurado lo suficiente, siempre como un globo se ha desinflado en nuestra fe y entusiasmo sin un motivo aparente. Pero por otros aspectos, no lo estamos haciendo nada mal, existen puntos y ministerios en donde tengo mucha fuerza, me dan ganas de hacer. Y seguro que esta es la incomprensión de los muchos. ¿Por qué no puede suceder en la totalidad de mi vida ni puede prolongarse a través del tiempo? Mas, ¿se dan cuenta, que todos los creyentes en Jesucristo como su Señor y Salvador, tiene todos los ingredientes, tienen la misma receta que es la Biblia, pero el resultado de cada persona es diferente? Pues existen personas que son mejores que yo, incluso cuando comenzaron tarde como fieles; existen personas como yo, que caminamos a duras penas, otros que se mantienen en su mismo lugar por días y años, otros que retroceden y aquellos que se tropiezan y tienen que levantarse día tras día. ¿Tienen la respuesta de por qué sucede esto? Son los mismos ingredientes, la misma receta (pues Dios no hace acepción de personas); pero diferentes resultados. ¿No se sienten como la torta absurda que hemos preparado al comienzo? Sí, ustedes son así. Existen partes en donde se hizo torta y son la envidia de muchos, pero en otras partes están en su estado puro, natural, no transformado; intentaron hacer la mezcla, pero fracasaron en el intento y abandonaron. ELLOS TAMBIÉN FALLARONCuando Babilonia estaba peleando contra Judá, ya cerca de los últimos días antes de su fin, en tiempo del rey Sedequías, y seguro que recordando las palabras de Dios, ellos quisieron hacer justicia, porque en el versículo 8-10 dice: Palabra de Jehová que vino a Jeremías, después que Sedequías hizo pacto con todo el pueblo en Jerusalén para promulgarles libertad; que cada uno dejase libre a su siervo y a su sierva, hebreo y hebrea; que ninguno usase a los judíos, sus hermanos, como siervos. Y cuando oyeron todos los príncipes, y todo el pueblo que había convenido en el pacto de dejar libre cada uno a su siervo y cada uno a su sierva, que ninguno los usase más como siervos, obedecieron, y los dejaron. Pero dice la Palabra en el versículo 11: Pero después se arrepintieron, e hicieron volver a los siervos y a las siervas que habían dejado libres, y los sujetaron como siervos y siervas. Habían obedecido a la ley de Dios, habían dejado ir libres a sus siervos hebreos, pero después los volvieron a llamar, invalidado su decisión, porque veían las pérdidas que tenían, porque no había personas que trabajaran en sus casas. Pues, ante el perjuicio personal, decidieron que era mejor desobedecer, dejar la ley de Dios, para ellos seguir viviendo bien, porque su bienestar y su interés es por sobre todas las cosas. Muy por encima de la ley de Dios. Pues no dejaron ir libres a sus siervos hebreos después del año sexto, y después de haberse hecho un nuevo voto, lo dejaron sin efecto porque no les convenía personalmente. Jehová se había alegrado grandemente por la decisión, aunque tardía, y Dios quería volver a mostrar nuevamente misericordia por esta decisión en obediencia a la Palabra de Dios, como dice el Señor: Y vosotros os habíais hoy convertido, y hecho lo recto delante de mis ojos, anunciando cada uno libertad a su prójimo; y habíais hecho pacto en mi presencia, en la casa en la cual es invocado mi nombre. Pero cuando revocaron en su decisión, dice
Jehová: pero os habéis vuelto y
profanado mi nombre, y habéis vuelto a tomar cada uno a su siervo y cada uno a
su sierva, que habíais dejado libres a su voluntad; y los habéis sujetado para
que os sean siervos y siervas. Esa promesa de libertad que hicieron ante Dios, en la casa de Dios, el Señor lo tomó como un pacto. Mas cuando revocaron, dice Jehová que profanaron su nombre. Y como consecuencia dice Jehová de los ejércitos: Por tanto, así ha dicho Jehová: Vosotros no me habéis oído para promulgar cada uno libertad a su hermano, y cada uno a su compañero; he aquí que yo promulgo libertad, dice Jehová, a la espada y a la pestilencia y al hambre; y os pondré por afrenta ante todos los reinos de la tierra. Sí, los judíos retrocedieron en su decisión, dijeron ante Dios y en la casa de Dios, que ellos obedecerían la ley de Dios, que lo temerían, que dejarían ir libre a los siervos. Pero se desentendieron en su decisión. Su interés y su bienestar es mejor, y mayor que la Palabra de Dios. También Dios dice que liberó la espada, la pestilencia, el hambre, delante de ellos, para que sean tratados sin misericordia y aunque después clamaron a Dios, no les respondió. Si bien es cierto que estos hombres de Judá, recibieron este castigo en los tiempos de Sedequías, uno de los últimos reyes, y que fue puesto en ese lugar por el rey de Babilonia y que luego se rebeló. Podemos decir que en los últimos tiempos Dios libera la espada, la pestilencia, el hambre. Mas no menos cierto es que ustedes o todos los creyentes en Jesucristo, hoy cuando deciden abrazar la ley de Dios y luego dejan, cuando hacen un voto y luego no cumplen porque va en contra de sus intereses particulares, cuando tienen un pacto y se olvidan de ello, sea por el motivo que fuere: Dios libera también la espada, la pestilencia, el hambre; y éstos te sobrevienen por etapas, livianamente, luego se agrava y finalmente sobrevienen todos juntos. MUCHOS PREPARAN UNA PARTE DE LA TORTAEsto ocurre a la mayoría de los creyentes en Jesucristo, son muy buenos en una parte, cumplen las leyes de Dios que les gusta. Pero dejan de lado otras, se olvidan de los votos que hicieron cuando pasa la tormenta; cuando tienen un poco de paz, están otra vez volviendo a sus viejas andanzas. Y los primeros síntomas de este mal es justamente Isaías 40 que hemos leído, se cansan y no se recuperan, no se les multiplica las fuerzas, son jóvenes y se fatigan, se cansan, flaquean, caen, no se les renueva las fuerzas, ni se levantan rápidamente como las águilas, corren un poco y se cansan, caminan y se fatigan. ¿Por qué? Es porque no confían en Dios, no confían en Jehová en todos los aspectos de la vida. Quieren escoger la palabra que escuchan, para obedecer. Juzgan a su criterio qué seguir y qué no seguir. Tienen excusas para todo. Miran la palabra del frente y del costado para ver cuál es la parte más fácil. Quieren anular los mandamientos de Dios alegando que su hermano no cumple, entonces tiene el camino libre para sí mismo en la desobediencia. La torta para que salga bien, rico y apetecible; tiene que ser batido, amasado uniformemente en todos los puntos. Cada ingrediente tiene que estar bien mezclado. Así también, no puedes pretender hacer tu torta ante Dios, haciendo sólo las cosas que te agradan y dejando de lado las otras. Todos se prestan para hacer las obras donde aparece tu rostro, pero nadie se dedica a limpiar después la torta, nadie quiere guardar y cerrar el local. Todo el mundo quiere estar en la euforia, sobre la plataforma; nadie quiere limpiar el baño pero todos quieren un baño limpio y perfumado. ¿Por arte de magia? Otros piensan: ¿por qué no contratan a alguien pagando dinero? Veamos este pasaje de Salmos 15:1~5: Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino. Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, Pero honra a los que temen a Jehová. El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia; quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás. Les voy a repetir un pasaje que deberías aprender: el que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia. Yo te pregunto: ¿qué mal hay que mueras en el intento. El único lugar que podrías ir, no es el Cielo junto al Padre Celestial? ¿Tanto te preocupa la muerte? El que te trajo hasta este lugar, ¿no es el Espíritu Santo teniendo la voluntad del Padre de por medio? Necesitamos creer ciegamente en todos los puntos, seguir batiendo en los puntos que mejor hago; pero esforzarme y confiando en Dios por aquellos que me faltan. Confiar en Dios y dejarme llevar ciegamente por sus manos. No escojas por partes, ni creas en la Palabra de Dios por pedazos. No recortes la Biblia a tu gusto. Por eso se asustan por una hoja que se mueve al anochecer, tienen miedo por su salud, miras a todos los hombres como potenciales enemigos tuyos, y vives con miedo. CONCLUSIÓN:No se puede creer en Dios por partes, del mismo modo que no puedes hacer sólo una parte de la torta. O lo es todo, o no es nada. Aprende a confiar poco a poco, en un punto por vez. Concéntrate en uno sólo. Vence ese miedo y verás que los otros se vencen fácilmente, incluso muchos se solucionan por sí solos. Porque todos los temores son partes de una misma torta. Y cuando venzas una parte, verás cómo Dios te fortalece como águilas, caminarás y no te fatigarás, correrás y no te cansarás. Porque Dios te renovará las fuerzas para seguir con el próximo. Mas cuida de no romper el pacto de Dios que hiciste con él. Porque retroceder en la palabra, renunciar u olvidar tu voto es romper el pacto que has hecho con Dios. No rompas el arco de tu pacto. Como el arco iris es el pacto de Dios con los hombres que no habrá más destrucción por medio del agua y se deja ver después de cada lluvia o antes de una tormenta. No seas tú quien rompas ese arco. Lo que tú eres, y lo que has alcanzado es por la gracia de Dios. Que no sea quebrado ni roto porque eliges la Palabra que deseas obedecer, o porque sigues los dictados de tu cuerpo o los pensamientos de tu corazón. Verifica si eres renovado por la fuerza de Dios, si eres fortalecido por él, si caminas y no te fatigas, si corres y no te cansas. Comienza con uno, y haz bien con uno. Toda la Palabra de Dios actúa como un conjunto, pues no puedes pretender los bienes de uno sin cumplir los otros; es como batir la masa de la torta, hay que batirlo completamente. Así que atrévete a confiar y sé valiente. Cuando lo hayas hecho verás cómo se renuevan tus fuerzas, y con eso te darás cuenta si estás haciendo bien o no. Y cuida para que no tenga Dios que llegar al extremo de romper el pacto que tiene contigo. Dios te bendiga. |
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