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Sermón en el día de Jesús 30 de abril de 2006.

Título: EL APAGÓN

Biblia: Levítico 19:11

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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No hurtaréis, y no engañéis ni mentiréis el uno al otro.

 

INTRODUCCIÓN:

Seguro que todos hemos experimentado el apagón del suministro de la energía eléctrica, dejando nuestros hogares y lugares de trabajo en la oscuridad.

Es un invitado indeseable que incluso nos cuesta mucho dinero por las pérdidas que produce.

También nos indica de qué manera, cada habitación, cada casa tiene conexión por medio de unos cables de cobre, sea fino o grueso pero que llega hasta las grandes plantas distribuidoras de electricidad de una ciudad y éstas a su vez tiene contacto con las grandes represas o usinas.

Normalmente cuando el servicio de suministro de la energía eléctrica no sufre interrupción, nadie se da cuenta de lo complejo de las ligaciones, o sin dar mucha importancia, vive dependiendo de la electricidad. Se ha hecho una parte tan esencial de nuestra vida, y fácil de usar, pues prendemos un interruptor y vemos el resultado.

Pero solamente en un apagón se reconoce la importancia de la electricidad y las molestias que causa su ausencia.

Hoy somos tan dependientes de la electricidad que casi nada funciona sin ella, es un fenómeno que ha invadido en la sociedad, muchos viven inseguros cuando no llevan encima el teléfono celular, imagínense que no tengamos electricidad durante una semana, o un mes.

Te has preguntado: ¿Qué sucedería si ocurriera un apagón prolongado en una ciudad? ¿Cómo podrías tú “sobrevivir” sin electricidad? Lavar la ropa nuevamente a mano, sin heladera, sin aire acondicionador, sin ventilador, dormir ni bien oscurezca, sin televisor, sin música, sin teléfono, sin automóviles pues no tenemos combustibles.

Es cierto, la vida que llevamos todos los días casi se paralizaría totalmente. Si un apagón es tan evidente y nos realza la importancia de la electricidad en nuestra vida, ¿TE HAS IMAGINADO QUÉ SUCEDERÍA SI EXISTE UN APAGÓN CON DIOS?

LA LUZ VINO A TU VIDA

Dice la Biblia que a los hombres que vivían en medio de las tinieblas, luz les resplandeció. Jesús, quien es la luz de los hombres, vino al mundo para iluminar y hacer que las tinieblas sean alejadas de nuestra vida.

En esta Luz: “Jesucristo” hemos recibido la vida, porque iluminó para siempre, y el Señor Jesús mismo testificaba: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida (San Juan 8:12).

Y una vez que la Luz, Jesús viene en tu vida, no cesa de iluminarte nunca más. Por eso, si existe alguien aquí, ahora, que aun no cree, le aconsejo que crea en Jesucristo como su salvador.

Él cambió nuestra vida, él iluminó toda nuestra vida. Vivíamos en las tinieblas, en la oscuridad, pero nuestra vida fue iluminado por Jesucristo, una vez y para siempre.

Y nos ha hecho una relación tan cercana que él dice: yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. (San Juan 15:5)

Es como una red de electricidad, Jesús es la usina generadora, la iglesia es como una estación distribuidora del fluido eléctrico y cada creyente como los consumidores finales. Incluso aquellas personas quienes hoy están enseñando, predicando, llevando un ministerio es como una estación subestática.

Cuando toda la cadena funciona, somos alimentados constantemente, sin interrupción.

Mas hoy veremos cómo la mentira provoca un apagón con Dios.

LA MENTIRA, UN PECADO FRECUENTE

La palabra nos dice hoy: No hurtaréis, y no engañéis ni mentiréis el uno al otro. En los diez mandamientos aparece de dos formas específicas, en el tercer mandamiento: no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. (Éxodo 20:7) Y aparece en el noveno mandamiento: no hablarás contra tu prójimo falso testimonio. (Éxodo 20:16)

Esto es si vemos a grandes rasgos, pero si consideramos cada mandamiento con la lupa de la Biblia, vemos que en cada mandamiento o cuando se comete el pecado contra cada mandamiento siempre está intrínseco el pecado de la mentira, como dice hoy: No hurtaréis, y no engañéis ni mentiréis el uno al otro.

Así que EL QUE MIENTE, PECA CONTRA DIOS. Y como dice la Biblia: porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro. (Romanos 6:23).

Significa que la mentira no difiere de ningún otro pecado. Y la mentira en sí es grave, pues es juzgado con la muerte. Veamos un ejemplo bíblico: pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? Y vendida, ¿no estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre todos los que lo oyeron. Y levantándose los jóvenes, lo envolvieron, y sacándolo, lo sepultaron. (Hechos 5:1~6). También vemos que unas horas después su mujer también fue juzgado por Dios de la misma manera y murió a los pies de Pedro.

Mas tenemos tantos ejemplos bíblicos, y talvez uno de los más representativos en la Biblia es Jacob, quien mentía constantemente, incluso mentía para recibir la bendición de su padre. Mas vemos que pagó con creces su mentira, porque todo pecado si bien es cierto es perdonado por Dios, no así las huellas, las cicatrices que dejan en su lugar. Veinte años tuvo que sufrir Jacob por su pecado.

Y esto puedo predicar no porque yo no mienta, sino porque lo he hecho, y he pasado por dolores y humillación. Y me ha ocurrido en esta semana, porque el Señor me mostró cómo no había cumplido la promesa que había hecho de evangelizar todos los días. Y en segundo lugar ante los hombres, porque no había cumplido una cita de oración que había hecho en el colegio de mis hijos. Por eso, durante toda esta semana he estado muy mal, y peor cuando MENTÍ a personas con quienes tenía que estar para orar.

¡Claro que hay excusas! PERO LA MENTIRA PERMANECE. ¿Cómo limpiamos el pecado? ¿Cómo limpiamos el estigma que ha quedado? Ya solucioné con Dios, pero a mí me ha quedado una marca, también en el corazón de las personas que esperaban a mí, seguro que quedará una marca con un hierro calentado al rojo vivo y quemado en sus corazones: pastor David nos mintió.

Y pensando en eso, estuve pensando en cuántas marcas de dolor les habré dejado a ustedes porque la mentira que hay en mis labios no ha sido limpiado, y vuelve de tiempo en tiempo. Pienso en lo feliz que se habrá sentido el profeta Isaías cuando dijo: ¡Ay de mí! Que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: he aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. (Isaías 6:5~7). Pero yo pediría que todos los carbones del altar de Dios sea derramado, con tal que sea quitado este pecado que no quiere salir de mí, o ¡el pecado que no lo quiero dejar!

Me vienen en mente en estos momentos las palabras del Señor Jesús cuando dijo: y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. (San Mateo 18:6~8)

Es cierto que por la gracia de Dios, hoy somos perdonados en Jesucristo, mas queda aún un dolor grave a causa de la mentira:

EL APAGÓN CON DIOS

Somos tan livianos respecto a los pecados que cometemos, porque siempre ponemos la excusa de Jesús nuestro Salvador, diciendo que él ya nos perdonó. Amén. Es cierto. Y Aleluya.

Mas detrás de esto, existe una consecuencia tan grave, que con esta experiencia he vivido y he aprendido cuánto debo cortar la lengua cada vez que hablo.

Porque cuando uno peca, en especial cuando uno miente y peca contra Dios, produce un efecto desgarrador. Y es mucho más trágico para nosotros los creyentes, ¿por qué? Porque la salvación con que hemos sido bendecidos no puede revocarse, es imposible perder la salvación, MAS SÍ SE PRODUCE UN APAGÓN CON DIOS.

Porque la Biblia dice: por tanto, así dijo Jehová: si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos. (Jeremías 15:19)

Porque Jesús nos dijo: id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (San Mateo 28:19-20). Aquí el Señor Jesús nos dice que somos su boca, pues somos sus embajadores y por medio de nuestra boca, los hombres del mundo creerán en el Salvador.

Mas cuando yo peco, y principalmente cuando cometo el pecado de la mentira, se produce un apagón con Dios. “serás como mi boca” dijo el Señor Jehová, pero se produce un apagón, porque ensuciaste. No viene la energía de Dios, puedes hablar miles de palabras, excusarte de diferentes maneras, hablar de las cosas más hermosas, alabar durante todo el día, MAS DEJAS DE SER COMO LA BOCA DE DIOS.

Serán solamente palabras huecas, sin sentido, que no tienen fuerza, porque estás en medio del APAGÓN DESDE DIOS. Él no provee de fuerza, ni de poder, ni de convencimiento, no transforma nada, no cambia nada.

Porque cuando miento, es igual tanto lo precioso como lo vil. Seguro que tú, pámpano, estás conectado a Dios por Jesucristo, mas ocurrió un apagón. Por tu culpa, Dios deja de proveerte de energía. Es como la usina que sigue funcionando, pero cerró su interruptor para que no pase corriente hacia ti.

Ahora relacionemos este apagón con las palabras de Jesús: vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y que se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (San Mateo 5:14~16)

Tú eres la luz del mundo, que alumbra a los hombres del mundo, tú eres una ciudad asentada sobre un monte, tú eres un candelero que ilumina a los hombres su camino. ¿Y SI SE PRODUCE UN APAGÓN Y NO EXISTE LUZ QUE VIENE DE DIOS? De nada servirá que estés en lo alto del monte, no servirá que levantes tu cadelero tratando de iluminar a los hombres, pues nadie ve tu luz o sea, la luz de Dios en ti.

Incluso, supones que tienes luz en ti mismo, recitarás todos los versículos bíblicos, ¡MAS NO SERÁS COMO LA BOCA DE DIOS! Se tiene toda la fisionomía de un cristiano, tiene su Biblia en la mano, ora, lee, predica, evangeliza, ministra, piensa que es guía de ciegos, es maestro de escuela dominical, es evangelista, es predicador, es presbítero, es teólogo, es pastor; mas Dios no ha puesto su boca en ti.

Así dice Dios: y Jehová respondió a Samuel: no mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1 Samuel 16:7)

EL ARREPENTIMIENTO

Dice la Biblia: He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír, pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír. Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua. (Isaías 59:1~3)

Sí, el arrepentimiento en nombre de Jesucristo, la confesión ante Dios, y los frutos dignos de arrepentimiento son necesarios, que luches denodadamente para obedecer y cumplir en todos los términos los mandamientos de Dios, y todos los votos que hemos hecho con Jehová.

Esta es nuestra manera para limpiar el camino, pero finalmente, el que restablece la luz para que tengamos el poder espiritual es Dios. Solamente cuando él vea que hay arrepentimiento, cuando cumples, serás nuevamente como la boca de Dios.

Por lo general, cuando existe un apagón, dejamos un foco con el interruptor encendido, para cuando sea restablecido la corriente, y podamos ver con nuestros ojos que se restableció el fluido eléctrico.

En nosotros, es el Espíritu Santo quien nos habla y nos señala que se restableció la corriente de Dios. Y seguro que existen manifestaciones interiores o exteriores que generalmente difieren en cada persona, y eso tiene que buscarlo cada uno.

No consideren nada por hecho, sino hay que arrepentirse y debe haber frutos dignos de arrepentimiento, hasta que Dios vea y considere lo que has hecho. Y luego él restablecerá su poder contigo.

CONCLUSIÓN:

Así nos corresponde adentrarnos cada día más en la palabra de Dios, y cuanto más sea tu deseo de servir al Señor como su boca, tu vida debe ser convertido y restaurado por él.

Con la ayuda del Espíritu Santo, tienes que tener la Biblia en tu mano y comenzar a entresacar lo precioso de lo vil. Pues si no te conviertes como la boca de Dios, seguro que ni una mosca se convertirá, ni un perro callejero se someterá a tus palabras.

Y sobretodo guarda tu corazón y principalmente tu boca, frénalo, guárdalo dentro de la boca, pues cuanto más hables, más propenso eres de pecar. Como dice la Biblia, sean tus palabras sí, sí; y no, no.

Verifica que no haya un apagón, o si se produce un apagón, verifica si has restablecido el fluido con Dios.

Primero verifica si tu luz es proveído por Dios, luego verifica si tu hermano tiene luz, y ayúdale a restablecer esa luz. Pero también existen muchísimos quienes ni saben que existe esta luz y está en tinieblas.

Incluso personas quienes hablan de Dios, predican a Jesucristo pero no se ha santificado como la boca de Dios. Pierde el predicador y pierde el oyente, quien seguirá en las tinieblas.

 Búsca tú ante Dios, que la luz del Señor brille en tu lámpara para los hombres del mundo.

Que Dios te bendiga.

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