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Sermón en el día de Jesús 9 de abril de 2006. Título: EL MISERICORDIOSO Biblia: San Mateo 5:7 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 7. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
INTRODUCCIÓN:Estamos es la semana en que recordamos la historia más grande de amor. Porque nunca se ha visto nada semejante, que la luz venga a las tinieblas para iluminar a los hombres el camino de vida. Todo eso se hizo por la misericordia de Dios, y dentro de su misericordia él nos mostró primero su amor por nosotros. Y dice la Biblia: y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. (Efesios 2:1). También dice otra vez: Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. (Efesios 2:4~7) Nadie le dijo nada, nadie le pidió nada. Tampoco estábamos en condiciones porque no sabíamos, pues nadie tenía conocimiento de su condición, de su pecado. Y si seguíamos de esta manera, como dice la Biblia: por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis. (San Juan 8:24) No teníamos entendimiento, nadie podría acercarse a Dios, nadie sabría de las cosas que suceden en el mundo de Dios, pues ninguno subió al cielo para saber estas cosas por sí sólo. Por eso, Dios porque Misericordioso es su nombre, él hizo todo, preparó todo el camino, abrió las puertas de salvación. Y hoy, todo aquel que cree en él tiene vida eterna. Lo más notable de la misericordia de Dios, es que siendo él Dios Todopoderoso, y como dice la Biblia: y dijo Dios: sea la luz; y fue la luz. Todas las cosas Dios creó por el poder de su Palabra. Mas existe una particularidad, de todas las cosas que Dios creaba, dijo el Señor: y vio Dios que era bueno. Siempre me he preguntado, si Dios podría recomenzar todo de nuevo, ¿para qué corregir la caída del hombre en pecado con la venida y muerte de Jesús? CIERTAMENTE EXISTE UNA RESPUESTA:¿Por qué Dios no pierde las esperanzas y se empecina en convertir al hombre pecador de su mal camino? Y en la Biblia encontramos una respuesta que es muy importante: Entonces dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. (Génesis 1:26~28) Finalmente, después de toda la creación dijo el Señor: y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. (Génesis 1:31) Acotemos algo, la creación que él hizo y a nosotros que hizo según la imagen y semejanza suya, hoy después de la caída del hombre, nos quiere salvar nuevamente para que tengamos vida. Pues no puede que aquel que tiene la imagen y semejanza suya vaye a perdición, pero ahora este restablecimiento es por medio de Jesucristo, y bajo esta condición: Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes. (Gálatas 3:22) Ciertamente que no existe mayor acto y grandeza de misericordia que este, que Jesús siendo Dios, deje la gloria del cielo y venga al mundo, naciendo como hombre en un establo, que viva con los hombres y muera por los pecados de los hombres. Todo esto porque Dios había creado el hombre según su imagen y semejanza. Por esta causa no nos puede desechar simplemente y construir todo de nuevo. Esta es la misericordia que nos muestró Jesucristo. Y con justeza la misericordia es el más alto grado de amor después de Dios en persona. Y si somos imagen y semejanza de Dios, y ya lo somos por medio de Jesucristo, es justo que también en nosotros se realice toda justicia a la manera Jesús ante Dios. Por eso dice en la Palabra: por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en toda, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. (Colosenses 1:9~15) En síntesis, si ahora estamos en Cristo y somos hijos de Dios, participantes de toda la herencia de los santos en luz, y si en todo hemos de ser semejantes a Jesús, autor de nuestra vida. También lo debemos ser en su sufrimiento y muerte. Jesús se hizo semejante a nosotros como dice la Biblia: porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. (Hebreos 2:16~17). Por tanto, si Jesús tuvo que ser semejante a nosotros en todo, y por eso nació como hombre, y por eso dice: pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. (Hebreos 2:18). Hoy nosotros necesitamos ser como Jesús en semejanza y hacer misericordia. ¿No te parece esto increíble? Todas las cosas que Dios nos ha dado de antemano: nos eligió, nos llamó, nos justificó por medio de Jesucristo, nos glorificó a tal punto que hoy somos hijos de Dios por la fe que tenemos, él nos hizo volver a su imagen y semejanza, y puso en nosotros el Espíritu de Dios que permanecerá para siempre en nosotros. Ahora necesitamos entender esto: El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados. (Romanos 8:16~17) COHEREDEROS CON CRISTODel versículo anterior, nada está bajo nuestro control, porque hemos recibido todas las cosas, pues hasta el ser hijo de Dios nos es dado por voluntad suya: mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. (San Juan 1:12~13) La condición de hijos de Dios, ya lo hemos obtenido aún cuando estábamos bajo pecado, porque Jesús murió por nuestros pecados, y juntamente con él fuimos crucificados, y juntamente con él fuimos sepultados, juntamente con él fuimos resucitados y estamos sentados en los lugares celestiales. (Efesios 2:4~7) Ahora, nos ha costado tiempo y esfuerzo llegar hasta este conocimiento, la voluntad de Dios para con nosotros no ha cambiado, por eso hemos alcanzado este lugar y nos es concedido la sabiduría espiritual. Hoy todo está finiquitado respecto a nuestro pasado de pecado y a nuestro futuro de gloria. Y hoy también gozamos de esta gloria que nos hizo partícipes. Mas también Dios desea que nosotros seamos perfectos en todo y nos lleva a un sólo lugar: COHEREDEROS CON CRISTO. ¿Por qué? Es porque desea que seamos tenidos en gloria, y la gloria que nos falta es ser semejantes de Jesús en todo, y eso significa: ¡IGUAL EN SU SUFRIMIENTO Y MUERTE! Por eso nos dice hoy: Bienaventurados los misericordiosos porque ellos recibirán misericordia. Sí, esta es la parte de la semejanza que nos falta en Cristo Jesús, porque dice Dios: ¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación. (Éxodo 34:6~7). Hasta ahora, sólo hemos recibido todas las cosas, todos los bienes y bendiciones, incluso sin pedirlo e inmerecidamente. Simplemente por su misericordia. Si Jesús dejó su gloria y la luz vino a las tinieblas para iluminarnos y dar vida a los pecadores, hoy nos corresponde a nosotros hacer esta misericordia con todos aquellos que no conocen a Jesús. A la manera de Jesús. Despojarnos de lo que somos ahora, de todo título, vistiéndonos como Jesucristo e irnos al mundo. Y el segundo gran mandamiento de Jesús fue esto: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Si tú te amas porque eres un salvado en Jesús y te gozas en ello; para amar a tu prójimo, tienes que mostrar misericordia. No con palabras, no con dinero, sino con tu vida, con tu tiempo y dedicación. Pues si una semilla de trigo no cae en tierra y muere, no puede dar frutos. Y con razón Jesús dijo: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Estas palabras coinciden con la Biblia que hemos visto en esta semana en la hora de la oración y que dice: el que sigue la justicia y la misericorida hallará la vida, y la justicia y la honra. (Proverbios 21:21) Significa que la misericordia que el Señor Jesús desea ver en nosotros es la predicación y la evangelización de la Palabra de Dios. Y el primer paso para cumplir y realizar misericordia es justamente estudiando la Palabra de Dios, pues hay que conocer a Dios. Y así mismo hizo Jesús aprendiendo del Padre, porque él mismo dice: de cierto, de cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. (San Juan 5:19). Para nosotros, la escuela que tenemos para aprender y ver a Dios es la Biblia, es la iglesia, son los cultos, son los estudios bíblicos, las oraciones, participar en los distintos tipos de ministerios para aprender y sentir la misericordia que Dios tuvo contigo primero y luego para que veas a tu prójimo con misericordia. Repito, ser misericordioso es llevar la Palabra de vida a todos los pobres, y son pobres aquellos que no conocen a Jesús, ni le creen, que NO tienen salvación; por supuesto, vida eterna en Jesús, pues el único camino que les queda es la muerte eterna. Porque justo es Dios y dice así: con el misericordioso te mostrarás misericordioso, y recto para con el hombre íntegro. Limpio te mostrarás para con el limpio, y rígido serás para con el perverso. Porque tú salvas al pueblo afligido, mas tus ojos están sobre los altivos para abatirlos. (2 Samuel 22:26~28). Si Jesús precisó dejar su gloria y su poder para mostrar misericordia con nosotros, nos corresponde también dejar nuestra gloria, honra, nuestro tiempo, nuestro descanso, nuestras pertenencias, nuestros bienes, todo a favor a Dios y por los pobres espirituales que no tienen vida. Y así participamos en todo en la semejanza de Jesús, porque cuando salimos a evangelizar, cuando salimos a predicar, necesitamos prepararnos primero en el estudio de la palabra, en la oración, en la lectura de la Biblia, para tener la abundancia de Dios en ti, tener las revelaciones. Y seguro que todos los sufrimientos de Jesús nos sobrevendrán, todos al mismo tiempo, alabamos y agradecidos por algunos, incomprendido por muchos, desechados y menospreciados por muchos, indiferencias de la mayoría y perseguidos metódicamente para destruirnos. La respuesta de Dios también es acorde a tu actitud y obra: con el misericordioso te mostrarás misericordioso. Esto habla que Dios tendrá de ti misericordia cuando hagas misericordia, mas si dejas de hacer misericordia con aquellos que hoy no tienen a Jesucristo, tampoco recibirás la misericordia de Dios. Y esta verdad de Dios se cumplirá porque ya está escrito: si fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida. Libra a los que son llevados a la muerte; salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: ciertamente no lo supimos, ¿acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, él lo conocerá, y dará al hombre según sus obras. (Proverbios 24:10~12). Así que, ten cuidado de qué respondes a Dios, qué excusas das a Dios para hoy no salir a las calles, a las casas, allí donde hoy se reunen los hombres para predicar el Evangelio de Jesucristo. Y cada vez que fueres flojo en el día de trabajo, tu fuerza será reducida, dice el Señor, perderás vigor, fuerza, con los años serás débil, enfermizo. Y sobretodo, ¡estarás perdiendo la fuerza espiritual! Y si alguien está interesado en qué significa estas fuerzas, tenemos las respuestas de Caleb cuando dice: Yo era de edad de cuarenta años cuando Moisés siervo de Jehová me envió de Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje noticias como lo sentía en mi corazón. Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumpí siguiendo a Jehová mi Dios. Entonces Moisés juró diciendo: ciertamente la tierra que holló tu pie será para ti, y para tus hijos en herencia perpetua, por cuanto cumpliste siguiendo a Jehová mi Dios. Ahora, bien, Jehová me ha hecho vivir, como él dijo, estos cuarenta y cinco años, desde el tiempo que Jehová habló estas palabras a Moisés, cuando Israel andaba por el desierto; y ahora, he aquí, hoy soy de edad de ochenta y cinco años. Todavía estoy tan fuerte como el día que Moisés me envió; cual era mi fuerza entonces, tal es ahora mi fuerza para la guerra, y para salir y para entrar. (Josué 14:6~10) RECIBIRÁN MISERICORDIAEs que por la misericordia de Dios nosotros persistimos, pues sabe que somos débiles, por eso el Espíritu Santo está con nosotros, pues conoce nuestras flaquezas. Por la misericordia de Dios, él no nos paga según nuestros actos, sino que espera, incluso nos da su palabra para que sea el espejo que nos muestra el bien y el mal. La misericordia hace que él quiera tener un pacto con nosotros y se mantiene fiel a ese pacto. Y en el ejemplo del pacto de Abraham y el de David, vemos cómo Dios una y otra vez se acuerda del pacto hecho con estos hombres, para mostrar su ayuda y auxilio con los descendientes. Envía a líderes que les salva, envía a los profetas para que la Palabra no falte nunca. También por la misericordia, nos da un pacto perpetuo en Jesucristo, para que nuestra relación no se corte nunca. Nuestros actos nunca son perfectos, pero siempre tiene misericordia de nosotros y nos ilumina con su luz hacia el camino correcto. ¡INCLUSO NOS DISCIPLINA! Tampoco derrama su ira como hace con los impíos. Y cuando correspondes y respondes a Dios con la justicia de Dios, él en su misericordia te bendice para que tus hijos, todos ellos nazcan en el pacto de Dios. CONCLUSIÓNSi nadie ha pensado en la importancia de recibir la misericordia de Dios, tiene que escuchar esta promesa y bendición: para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios, si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos, entonces castigaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades. Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Salmo 89:28~37) Y es en este punto donde verdaderamente Dios recibe la gloria de los creyentes, pues dice el apóstol Pablo: porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder. (2 Tesalonicenses 1:6~7) Todo ha puesto primero en nuestras manos, incluso la seguridad de la victoria en Jesucristo para que seamos en todo semejantes a él. No te preocupes cuando eres atribulado a la hora de mostrar misericordia, cuando predicas a Jesucristo, porque más que nunca el mundo los aborrecerá, pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse. (Romanos 8:18) Si Jesús mostró su misericordia para salvarnos, hoy es necesario que hagamos misericordia para que los hombres tengan vida en Cristo Jesús. Y Jesús dijo cuando haces misericordia: he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Que Dios te bendiga. |
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