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Sermón en el día de Jesús 2 de abril de 2006. Título: LA DICHA DEL ARREPENTIMIENTO Biblia: Hechos 2:1-47 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. 2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. 5 Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. 6 Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. 7 Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8 ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido? 9 Partos, medos, elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia, 10 en Frigia y Panfilia, en Egipto y en las regiones de África más allá de Cirene, y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, 11 cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios. 12 Y estaban todos atónitos y perplejos, diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto? 13 Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto. 14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. 15 Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. 16 Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: 17 Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; Vuestros jóvenes verán visiones, Y vuestros ancianos soñarán sueños; 18 Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días Derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. 19 Y daré prodigios arriba en el cielo, Y señales abajo en la tierra, Sangre y fuego y vapor de humo; 20 El sol se convertirá en tinieblas, Y la luna en sangre, Antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; 21 Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 22 Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; 23 a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; 24 al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella. 25 Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. 26 Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; 27 Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. 28 Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia. 29 Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono, 31 viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción. 32 A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. 33 Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís. 34 Porque David no subió a los cielos; pero él mismo dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, 35 Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies. 36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. 37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40 Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41 Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. 43 Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. 46 Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, 47 alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. INTRODUCCIÓN:Creo que no existe ningún creyente en Jesucristo que no haya intentado sinceramente de vivir como dice y manda la palabra de Dios. O cuántas veces no nos hemos reafirmado diciendo que esta vez sí haré las cosas bien. Hemos estado bien algunos días, o por algunas semanas pero no nos ha durado mucho. Y finalmente volvimos a caer, comprobando cuán débil es nuestra carne. O ¿cuántas personas han venido a nuestra iglesia y no pudieron afirmarse? Y siempre las excusas son las que conocemos, las clásicas, que no tienen tiempo, surgieron imprevistos, vinieron de visita parientes y amigos, problemas de trabajo. ¿Por qué no se han afirmado? Si bien es cierto que existieron personas sin fe. Mas también existieron personas con fe, personas que estaban tan debilitados que no pudieron afirmarse. Y por no poder lograrlo, se sentían cada vez más culpables y perdían su autoestima. Esto no es ninguna novedad, porque todos sentimos esto, porque no conseguimos perdurar más de una semana. Aun cuando no planeamos con propósito, nos sobreviene. Leemos pasajes de la Biblia como este que hemos leído (en el culto: Hechos 2:1~47), y muy dentro nuestro existe una envidia y también una preocupación. ¿Qué estamos haciendo mal? ¿Por qué creyentes de esa época han podido hacer y yo no? ¿Será que Dios obró más en aquella época? O como estudiamos ayer, vimos cómo el pueblo de Israel también no entendía todos los milagros que Dios hacía, y en ellos había una voz de lamento de queja contra Jehová a cada momento. Y no son capaces de acusarlos por la falta de fe, ¿saben por qué? Porque ustedes saben y su conciencia no les permite, porque son como ellos. Cuando tienen los bienes, cuando reciben las respuestas de Dios, entonces le alaban y dan gracias. Pero cuando les falta algo, cuando no ha salido algo según nuestro deseo, inmediatamente nos quejamos. Incluso vemos a tantas iglesias con deseos de ser como esta primera iglesia que nace en el día de Pentecostés, donde Dios está muy cercano, donde los milagros ocurren día tras día. Vemos cómo los hermanos se dedican a Jesucristo, incluso vemos milagros asombrosos como aquellos que venden todo lo que tienen y ofrendan, comparten con los hermanos más necesitados. Seguro que existe algo que le permite al creyente ser como Moisés, como Abraham. Como personas quienes tienen fe, que aguardan en la promesa de Dios. ¿Qué me falta a mí? HACEMOS LAS COSAS LIVIANAMENTEHoy pensamos la cosas en forma muy sencilla y livianamente. Tenemos la Palabra de Dios en nuestras manos, decimos que tenemos entendimiento, pero desechamos muchas cosas a nuestro criterio y predicamos aquellas cosas que nos agradan. También muchos piensan que cualquiera quien agarre una Biblia en su mano se convierte automáticamente en el Predicador de Dios. Que ni bien abra su boca, el Espíritu Santo salirá a borbotones por sus labios. Con el pasaje de hoy, podemos agrupar en grandes grupos: 1) el Espíritu Santo descendió sobre los hombres que estaban reunidos. 2) los discípulos comenzaron a predicar a Jesucristo después del día de Pentecostés. 3) hubo un arrepentimiento generalizado de los hombres que debían creer. 4) y estos que creyeron centraban sus vidas en la iglesia que así fue plantado. Todos los puntos arriba citados son importantes, pero por lo general las personas enfatizan mucho el día de pentecostés. Y muchas iglesias utilizan este nombre para mostrar que ponen mucho énfasis en la venida del Espíritu Santo como lenguas de fuego que se repartió sobre cada persona que estaba allí sentado. Y este fenómeno se repitió 2 veces más con un mismo testigo. De esta forma dicen que el hombre cambiará en la iglesia y en su vida espiritual, cuando venga el Espíritu como en el día de Pentecostés. Y se quedan contemplativos, esperando una repetición. Por eso, hoy no están interesados en leer la Biblia, ni en estudiarla, tampoco son firmes asistiendo a la iglesia. Un porcentaje de culpabilidad la tienen los pastores quienes enseñan de esta manera y otro, porque ellos desean llevar una vida más tranquila en sus ministerios. Total siempre puede culpar por el Espíritu Santo que no llegó como fuego. Pero históricamente no ocurrió más estos días, salvo las otras dos veces que sucedieron y están escritos en el libro de los Hechos. Y tiene sus razones para ello. Pues primeramente el día de Pentecostés es una señal visible del cumplimiento de la promesa hecha por Jesús, de que enviaría a un Consolador. Y esta primera vez sobrevino a los judíos, la segunda vez sobrevino sobre los samaritanos (Hechos 8) y la tercera vez vino sobre los romanos en la casa de Cornelio (Hechos 10). Y en estas tres ocasiones estuvo Pedro como un testigo para atestiguar que el Espíritu Santo que sobrevino sobre los samaritanos y romanos (gentiles) es el mismo que les sobrevino en el día de Pentecostés. Ahora, hoy las iglesias, enfatizan demasiado en el día de pentecostés y desean un nuevo día de pentecostés. Mas ahora, y escuchen bien mis palabras, podrá venir otra vez el Espíritu Santo como en el día de Pentecostés. Pero hoy lo hace de una forma individual, porque si así no fuera, no existiría nadie quien confiese que creyese en Jesús porque dice la Palabra: nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo. (1 Corintios 12:3). Así que si niegas este hecho y dices que falta el día de Pentecostés, de seguro que el Jesús que tú dices creer y esperas la promesa, es falso. Mas el que se equivoca eres tú. Porque hoy el día de pentecostés existe para cada persona y se manifiesta cuando cree en Jesucristo como su Señor y Salvador, y tiene testimonios vivos como los primeros cristianos. Por esto digo que hoy, se hacen las cosas livianamente, porque deseamos que todo nuestro cambio, mayor firmeza y valentía en la fe o la falta de ella, tiene su causal solamente en el día de pentecostés. Entonces díganme: ¿Cómo en el mundo antiguo, no vemos ningún día de pentecostés, pero vemos a fieles que son muy fervorosos, incluso aparece el único hombre quien siendo hombre está escrito de él como amigo de Dios, Abraham? Hacen las cosas livianamente porque no estamos escudriñando la Biblia, porque el problema no está solamente en un punto, en la falta del día de pentecostés, más bien en todos los puntos que ahora veremos. EL MENSAJE ES DÉBIL Y SIN ENTENDIMIENTOEl mensaje que predicaron los discípulos en el día de pentecostés estaba centrado en Jesucristo, pero hablaba del pecado de los hombres que mataron a Jesús. Cuando predicaron de qué manera, Jesús quien era el Cristo prometido vino al mundo y los hombres le crucificaron. Y cuando se predicó acerca de la maldad que hicieron, dice la palabra: al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿qué haremos? Sí, éste es el verdadero evangelio. ¿Por qué el Evangelio son buenas nuevas? No son las nuevas que Jesús te ama, sino el Evangelio es importante porque nos habla del pecado, y aquella persona quien siente el peso del pecado y siente que es pecador, y si ésta persona se arrepiente en nombre de Jesús y confiesa sus pecados en nombre de Jesús, tiene perdón de pecados. Lamentablemente hoy, las predicaciones hablan de bien, de bondad, de amor, de mansedumbre, de misericordia, de comunión, pero nadie habla de los pecados, nadie acusa sobre pecados. Consecuentemente nadie siente necesidad de arrepentirse. En esta semana que pasó en el estudio de discipulado en la cárcel de Tacumbú, un alumno me preguntó si por qué hablaba tanto del pecado, que las personas de la cárcel estaban molestas por ello. Pero Jesús dijo: los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento. (San Lucas 5:31~32) El problema está en que los hombres se molestan cuando hablamos de pecados, y principalmente en aquellos que ellos cometieron. Y porque lo cometieron y no los tiene solucionados es que se molestan cuando escuchan prédicas respecto al pecado. La solución es sencilla, es simple como lo dijo Pedro: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hoy los pastores temen predicar sobre el pecado, o sienten que no es necesario porque Dios es amor y entiende todas las cosas que hay en el corazón del hombre. Piensan que sin divulgarlo el Señor ya nos perdona en la intimidad del silencio. Pero Dios y las reglas de Dios no son así. Uno tiene que confesar con sus labios, reconocer sus pecados ante Jesucristo y pedir perdón ¿Alguna vez has visto a un enfermo sanarse sin acudir al médico? Y cuánto más grave su enfermedad, más perentorio es su tratamiento. Con Jesús es lo mismo, y solamente él puede resolver el problema de tus pecados. LA DICHA DEL ARREPENTIMIENTO¡Claro que es vergonzoso descubrir tus trapos sucios! Incluso, ¿quién en su sano juicio lo diría en público, confesando sus pecados, algo que ni en privado y en la intimidad de mi cuarto no lo estoy haciendo ante Dios? Primero porque no hay predicación sobre los pecados, no son acusados de pecado. Porque el Espíritu Santo no obra por sí solo, sino siempre acompañado de la Palabra de Dios. Segundo, aquellos que escuchan de pecado, no se arrepienten suficientemente. Porque arrepentirse significa que tienen que confesar que hicieron mal, y tienen que luchar para no volver a cometer el mismo error. Incluso con la valentía y la decisión de sacarse un ojo si es necesario, cortarse una mano o un pie si es necesario. Como Jesús lo dijo: si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (San Mateo 5:29~30). ¿Y de qué manera las personas lo tratan livianamente? Enseñan y piensan que esto es solamente una parábola, una alegoría. Pues yo pregunto, ¿la muerte de Jesús en la cruz porque cargaba el pecado de todos nosotros y fue condenado por Dios fue una farsa? ¿Es una alegoría? Porque Jesús mismo en la cruz dice: cerca de la hora novena, Jesús clamó a gran voz, diciendo: Elí, Elí, ¿lama sabactani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (San Mateo 27:46) Mas solamente una persona quien se arrepiente de veras, cuando a costa de su vida, de sus miembros, deja de lado el pecado. Es una muestra de lo temeroso que es respecto a las palabras de Dios. Entonces, Dios te da una gracia, para que puedas ver cuán grave es el pecado, pero también te muestra cuán maravilloso es el perdón de pecado. Y un agregado: Dios te hace entender la Salvación que te ha dado. Hoy simplemente confesamos nuestros pecados como un saludo de “buenos días” de la mañana. No lo sentimos, ni lo dijimos sinceramente, y cuando nos damos la espalda, nos olvidamos qué hemos dicho. Por eso, la mayor gracia que Dios nos puede dar no es la bendición de los bienes, sino la bendición del arrepentimiento. Porque nos hace ver nuestros pecados, nos hace reflejar como un espejo, nuestros pecados que se muestran en la Biblia. Entonces necesitarás de Jesucristo para que te limpie y así tendrás su perdón completo, además de la vida eterna. Y cuanto más conozca de los pecados que tienes, y te arrepientes de ellas, notarás cuán grande es el amor de Jesucristo, para perdonarte. Al más grande de los pecadores. Verás que los hombres que hoy entán presos en las cárceles te parecerán angelitos comparados a ti. Y cuando uno se arrepiente, entonces se te abre las puertas de la Biblia para entenderlo, pues estás comprendiendo la gracia de Dios. CAMBIO RADICAL EN LA VIDASólo la persona quien está realmente arrepentido de su pecado, quien logra ver el perdón recibido, esta persona cambiará su vida. Pues la comprensión del pecado es un don del Espíritu Santo, también puede decirse que quien no se arrepiente de sus pecados y hace una cambio radical en su vida, dejando la vida de pecado para obedecer a toda la Palabra de Dios, según la Biblia, esa persona NO HA VISTO A JESUCRISTO. Todo inicio del arrepentimiento ocurre cuando una persona escucha la Palabra de Dios, una prédica o cuando lee la Biblia. Y cuando llega a un punto donde tiene problema, el Espíritu Santo hace resaltar el problema que hay en nosotros. Y así nos conduce al arrepentimiento. Entonces el arrepentimiento es como una radiografía que analiza en todas las partes de la persona y en distintos niveles de profundidad. Y cuanto más contacto con la Palabra, mayor será el detalle y amplio el arrepentimiento. ¿A dónde se desea llegar? El Espíritu Santo nos conduce a la santificación espontánea y progresiva de la persona. Uno porque somos hijos de Dios y necesitamos percibir la dicha y gozo como hijos. Y cuanto más profundizamos en el arrepentimiento comenzaremos a tener los ojos y el corazón de Dios para todas las cosas. Igualmente veremos la grandeza de Dios y cuán importante es él en nuestra vida, para dependernos completamente de él. Si al comienzo el arrepentimiento es doloroso, después llegarán a sentir la dulzura de la Palabra de Dios y ya no querrás otra cosa. Y esto sí que es un cambio radical en la vida de los creyentes. Y para cuando llegues a sentir de esta manera la Palabra de Dios: la ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más ue mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Tu siervo es además amonestado en ellos; en guardarlos hay grande galardón. (Salmo 19:7~11). Entonces algo realmente grande está gestando en tu vida. CONCLUSIÓN:Para entrar en cada siguiente etapa del crecimiento en la vida espiritual y en el conocimiento de Dios, se tiene que traspasar puertas. Si desde la incredulidad y de la perdición al perdón de pecados y a la vida eterna, hay que traspasar por Jesucristo. La siguiente puerta que hay que traspasar es en la renovación completa de la vida del creyente y se hace bajo el escrutinio de la Biblia y del Espíritu Santo, y la llave es el arrepentimiento en nombre de Jesucristo, Salvador nuestro. Todo remedio es amargo al principio, pero la sanidad que se alcanza y el temor de Jehová que se va madurando en tu vida, cuidará tu vida de todo mal. Y la relación personal que alcanzarás con Dios será tan excitante que no querrás dejarlo nunca más. Incluso, aceptarás nuevos desafíos de parte de Dios con tal de profundizar en la sabiduría y en la misericordia de Dios. El hecho de haber creído en Jesucristo jamás es la última puerta, es simplemente la primera y la más elemental. Como está escrito: ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. (2 Corintios 7:9~10). Anímate y ten fe en Jesús quien te conduce a la vida. ¡Al final hay grande galardón! Que Dios te bendiga. |
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