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Sermón en el día de Jesús 26 de marzo de 2006. Título: ¿Para qué crecer? Biblia: San Lucas 14:25~35 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: 26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. 27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. 28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? 29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar. 31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con diez mil al que viene contra él con veinte mil? 32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz. 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. 34 Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? 35 Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga. INTRODUCCIÓN:Seguro que en más de una ocasión, se hicieron esta pregunta: ¿Para qué crecer? ¿Por qué en nuestra iglesia enfatizamos tanto el hecho que los miembros tienen que discipularse? ¿Por qué no podemos asistir a la iglesia y vivir la vida espiritual en forma más amena, menos cansadora, sin tener tantas exigencias? Porque cuando uno está estudiando la Biblia seguro que la Palabra de Dios nos guía a que mejoremos, que cambiemos, que transformemos, que cumplamos, que obedezcamos la Palabra de Dios. Pues vemos a tantos creyentes de iglesias que lo hacen de una forma más liviana, no tienen tantas reuniones, uno asiste y no recibe tantos desafíos. Y llega un momento en que se hace esta pregunta: ¿Para qué crecer? Como todos saben, en nuestra iglesia tenemos la condicionante de que si uno no se discipula no se le encarga de ningún ministerio. ¿De qué manera respondieron ustedes por lo cual hoy siguen creciendo? ¿Qué respuesta se dieron a esos cuestionamientos? ¿Cómo se convencieron para seguir día tras día? ¿Por qué lo hacen? ¿Pues es la única manera de mirar y sin sentido de culpa la cara del pastor? ¿Y cómo creen siente el pastor cuando tiene que llevar a sus miembros por caminos que nunca fueron andados, viendo cuánto luchan para alcanzar los pasos? Lo difícil que les resulta todo este proceso. Yo también he preguntado al Señor muchas veces si debemos seguir, si necesitamos esforzar tanto a los miembros para que sigan creciendo. Sabemos que estudiar la Palabra, adquirir la sabiduría de Dios no es nada sencillo, porque no es simplemente escuchar, sino es oír y guardar las Palabras. Pues una vez que uno aprende la Palabras, los mandamientos, ordenanzas y estatutos de Dios, esas palabras siempre te guiarán, te seguirán, incluso te perseguirán para que finalmente llegues a obedecerla. LA ANORMALIDADImaginen de un niño que nace, y sabemos lo hermoso que son los niños, y los cuidados que le dispensamos. Mas piensen que este niño que es alimentado, que recibe cuidados, no crece y es enfermizo. No es un niño normal, ¿no es cierto? Si pasan los días y no vemos cambios de crecimiento, los padres se desesperan, lo llevan a todos los médicos, clínicos, nutricionistas, se hacen análisis, estudios. Todo para determinar el por qué del no crecimiento. Así también le pasa a todo creyente que cree en Jesús y asiste a la iglesia. Pues esperamos que crezca normalmente en la fe, que sea robusto, aprendido y sabio. Pero si no puede vencer, ni puede persistir, ni aprende o desea aprender; si no cambia, ni se transforma según la Palabra de Dios, entonces nos preocupamos. Por otro lado, de parte del creyente, éste también debe tener deseos de escuchar, que “algo” o “alguien le mueva”. Luego la pregunta obligada: ¿No puedo crecer más lentamente? ¿No puedo crecer a mi ritmo? ¿No basta con que esté en la iglesia? Está bien, pero esta persona, o las personas que enseñan de esa manera no saben la verdad. Porque nada es estático, sino que todo tiene su evolución, todas las cosas cambian y uno tiene que acompañar los cambios, allí por donde marcha la congregación tiene que seguirlo. Les pondré un ejemplo: en la Biblia, el proceso de llamado, de salvación es como está escrito en el libro de Éxodo, el pueblo de Israel salió de Egipto con mano fuerte. Cuando estaban frente al Mar Rojo y el ejército de Egipto detrás, Dios dividió el mar, y todo el pueblo tenía que pasar porque ese era el camino a la vida, imagínate que uno decidiera quedarse, que lo quiere hacer a su manera, más lenta. ¡Hubieras muerto! Una vez en el desierto, toda la congregación se movía como un solo hombre, la nube y la columna de fuego de Dios guiaba al pueblo de Israel. Todos caminaban juntos, recorrían el desierto. Pero allí donde estaba la congregación caía el “maná”, el pan del cielo, no en cualquier lugar del desierto. Donde la congregación se detenía y descansaba, allí brotaban las aguas de las rocas. O sea, todos los componentes de la congregación si querían vivir en el desierto debían acompañar el ritmo con que Dios conducía. Entonces veían los milagros de Dios, los cuidados de Dios. Imagínate ahora que tú estabas en esa congregación y un día decidas caminar más lentamente, haciendo tu voluntad. La nube y la columna de fuego siguió de largo, y te retrasaste días y meses de distancia, supongamos. ¿Cómo te alimentarás en el desierto? ¿Quién te dará de beber en la llanura? ¿Quién te cuidará? ¿Quién te protegerá? ¿Quién te adminstrará la Palabra de Dios? Porque la congregación no puede quedarse, no puede esperar según tus caprichos, porque Dios tiene un plan y es el de introducirte a la tierra prometida, al reposo de Dios. Si alguna persona está alejado de la iglesia, si hoy asiste a una iglesia que no tiene enseñanza de la Biblia o aquella que enseña livianamente. Seguro que para el creyente es sencillo, también lo es para el pastor; pero en realidad están destinados a morir en el desierto, a vagar sin poder entrar en el reposo de Dios. También está el factor tiempo, porque en un tiempo determinado Dios exigirá que el pueblo entre en la tierra prometida, y si no lo hace porque no quiere pelear, porque no puede confiar en Dios pues nunca se preparó, entonces vivirá cuarenta años en el desierto y allí morirá, como ocurrió a los israelitas. ¿Para qué crecer? Pues si no creces es una anomalía. Y si te resistes a crecer y huyes de las pruebas que se te presentan, llegará el tiempo en que Dios también decida no introducirte en su reposo de la tierra prometida (que no tiene relación con la Salvación de la persona), no hay forma que heredes la tierra. JESÚS DIJO: NO PUEDE SER MI DISCÍPULONo es un invento del pastor David, sino que Jesús, el que vino para salvar a todos los hombres que creen en él; sí, Jesús fue quien dijo: · Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. · Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo. · Cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Vemos claramente que Jesús no espera eternamente, no espera hasta que tú tengas ganas, sino que en cada instante de la vida, en el tiempo determinado, uno tiene que responder afirmativamente a estos requisitos. Solamente cuando uno puede hacer esto, “aborrecer” incluso a sus familiares por obedecer las Palabras de Jesús, entonces hay crecimiento. Cuando uno lleva la cruz por causa de la Palabra de Jesús y la correspondiente obediencia, cuando uno defiende su fe y convicción de la Biblia, entonces se “hace” de una cruz. Cuando en determinadas situaciones de la vida que se le presenta y estás en una bifurcación, “eliges” la obediencia de Dios, a sabiendas que eso significa una renuncia y pérdida de bienes, entonces es discípulo de Jesús y existe crecimiento. Porque ningún crecimiento en Jesús es sin costo, ni exento de esfuerzo. ¿Por qué? Dirán algunos, porque el perdón de nuestros pecados también tuvo su precio: LA MUERTE DE JESÚS EN LA CRUZ. Por tanto, no puedes pretender algo de Jesús sin pagar un precio. El Señor Jesús dijo: el que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. (San Juan 12:25) ¿PARA QUÉ CRECER?¿Será que por nada o por algún capricho misterioso de Dios, él desea que crezcamos? Es porque tiene su objetivo. Y es por nuestro bien. Pues solamente cuando alcanzamos ciertos niveles de fe y de sabiduría es que nos puede introducir o dar nuevas y mejores bendiciones; y finalmente darnos un pacto. Primero: existe esta realidad que muchos no entienden. Si tu edad espiritual (el tiempo que tienes de haber conocido y creído en Jesús) es de diez años (por ejemplo), Dios permite que sobrevengan pruebas que corresponden a personas que tienen generalmente esa edad. Mas a diferencia de tu edad, tu fe se compara a un niño de 2 o 3 años, entonces muchas cosas sucederá y que no entenderás. Porque estarás perdido. Y peor, cuando Satanás te mira, te considerará un hombre con 10 años de fe y así te atacará, jamás tendrá consideración ni misericordia porque tienes 2 añitos de fe. Y a ti, con la fe de 2 años te parecerá que sobrevino una montaña de dificultad encima de ti. ¿Y te preguntas para qué crecer? Segundo: dice la palabra de Dios: Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado. Porque yo he guardado los caminos de Jehová, y no me aparté impíamente de mi Dios. Pues todos sus juicios estuvieron delante de mí, y no me he apartado de sus estatutos. Fui recto para con él, y me he guardado de mi maldad, por lo cual me ha recompensado Jehová conforme a mi justicia; conforme a la limpieza de mis manos delante de su vista. (Salmo 18:20~24) Dicen estas palabras que el Señor recompensa según la justicia de Dios que hagamos nosotros. Y ¿cómo podrás hacer justicia de Dios si no sabes ni has aprendido su Palabra? Seguro que no podrás hacer toda la justicia de Dios en un día, pero el Señor ciertamente exigirá la justicia que corresponda a tu edad espiritual. Por tanto, esperar bendiciones, esperar ser premiado por Dios, esperar una recompensa de Dios por algo que uno no hace, ni sabe que existe, es como Pedro quien pasó toda la noche tirando la red para pescar, se cansó de tirar la red y no recoger nada. Mas cuando hubo la Palabra de Jesús y la obedeció, entonces su red se llenó de peces y tuvo que llamar a sus compañeros de la otra barca. Recuerda que estas reglas no se modifican. Tampoco quieras fabricar bendiciones a tu manera, para verte tú como justo delante de los hombres, cuando no es así. Pues los hechos y los resultados, las cosas que le ocurren a los hombres lo delata. Tercero: ¿para qué crecer? Dice la Palabra: por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande. ¿quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger. Gozará él de bienestar, y su descendencia heredará la tierra. La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer su pacto. Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red. (Salmo 25:11~15) Para aquel hombre que teme a Jehová, Dios promete que Él te enseñará el camino de has de escoger, también que gozarás de bienestar y tus hijos heredarán la tierra. Y algo más importante: Dios te hará conocer el pacto que establece contigo y con los tuyos. ¿Aún te preguntas para qué crecer? Cuarto: la promesa de Dios que responderá a tus oraciones: sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo; e invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás. Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras. Si veías al ladrón, tú corrías con él, y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en el mal, y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos. Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, no sea que os despedace, y no haya quien os libre. El que sacrifica alabanza me honrará; y al que ordenare su camino, le mostraré la salvación de Dios. (Salmo 50:14~23) Hoy es tiempo de misericordia, hoy debes cultivar tu fe, tu vida espiritual. Y del bien que hagas y que Dios lo vea, entonces, cuando vengan días angustiosos, dice él que te librará. Y tú sabrás que fue Jehová de los ejércitos quien te libró. Pero hoy, muchos vienen en días de problemas, en días de enfermedad, en días de persecución, en días de necesidad, en días de desesperación para pedirme oración. Y son muchos quienes me preguntan: ¿Por qué Dios no me responde cuando le oro? ¿Por qué él tarda en responderme? ¿Dónde está mi Dios? Dios responde prontamente con aquellos que le aman, que le temen de veras. Siempre está con aquel quien se preocupó en crecer espiritualmente, en buscar honrar a Dios y en adquirir la sabiduría de Dios. Cuando no perdió el tiempo, aunque lento se sujetó a las Palabras de la biblia. Aquel que no falta a la iglesia, aquel que no deja de orar, de leer la Biblia, aquel que no deja de obedecer y hace un esfuerzo inmenso para vivir según la Palabra de Dios, aun a costa de ser aborrecido, llevando nuevas cruces y renunciando a muchos bienes. Sí, a éste, Dios le salva oportunamente, le responde inmediatamente en tiempo de angustia. Una aritmética sencilla es esta: ¿piensa cuántas cruces has llevado por Cristo y cuánto fuiste aborrecido por permanecer en la Palabra? Seguro que el resultado es igual a las respuestas que obtendrás de Dios. DIOS ES JUSTO Y RETRIBUYE SEGÚN SU JUSTICIANo me vengan con el cuento de que “Dios es amor”, cuando Tú no le has amado. Tú mismo puedes medir el “grado” de benevolencia que Dios tiene contigo. Y es sencillo: verifica en cuánto tiempo Dios responde a una oración por un asunto específico. Verifica cuántos problemas y calamidades que no deberían ocurrir, suceden en tu vida. ¿Cuántas enfermedades azotan a los miembros de tu familia? Amén de los otros problemas que no puedes individualizarlos porque estás ciego espiritualmente. Tienes que ser EL HIJO “ESPECIAL” de Dios. Te tal manera que aún cuando Dios se haya ido de vacaciones, cuando tú clamas y lloras, él venga corriendo exclusivamente por ti, renunciando a sus vacaciones. Y no sea que tú te tomes unas vacaciones respecto a Dios y desde el lugar de tus vacaciones clames porque tuviste problema. ¿Sabes cuál será la respuesta de Dios? “No tengo pasaje para irme junto a ti, así que espera un poco.” Pregúntate si no era esta tu actitud respecto a Dios. Dios es justo y retribuye según su justicia. Y también siempre tiene en cuenta la justicia que tú, ¡oh hombre! has hecho con el Señor. ¡No esperes otra moneda a cambio!!! AUN HAY TIEMPO PARA CRECERSi verdaderamente tienes fe en Jesucristo, si entiendes que hiciste mal cuando escuchas estas palabras, primero “arrepiéntete”. No sólo una vez, sino todas las veces y por los días que te has alejado de Dios. Incluso aquellos días que asistías a la iglesia, pero tu corazón y tu mente estaba lejos de nuestro Señor Jesús. Porque aún hay tiempo para crecer. Aún cuando estás en medio del problema, de la angustia, de la enfermedad, tienes tiempo para crecer. Y cuando te decides a crecer espiritualmente, aprendiendo y obedeciendo estrictamente la palabra de Dios, entonces la solución de tus problemas es mucho más rápido. Porque estas palabras siempre se cumplirán: porque los benditos de él heredarán la tierra; y los malditos de él serán destruidos. Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano. Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y presta; y su descendencia es para bendición. Apártate del mal, y haz el bien, y vivirás para siempre. Porque Jehová ama la rectitud, y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados, mas la descendencia de los impíos será destruida. Los justos heredarán la tierra, y vivirán para siempre sobre ella. (Salmo 37:22~29) Recuerda que si te has alejado, no has llegado aún al colmo, aún en el pecado y en la maldad, cuando uno se arrepiente de veras, Dios tiene misericordia. No permitas que llegues al punto del no retorno. Porque esto también existe. No quieras establecer tú, tu justicia. Porque en tu tiempo de necesidad, clamarás y no te responderá. Mas Jehová recompensa rápidamente con aquellos que le aman. CONCLUSIÓN¿Cuál crees es el nivel de crecimiento que tienes? ¿Crees que es suficiente? ¿Estás satisfecho? Los sucesos que ocurren o dejan de ocurrir, las palabras de Dios que deberían de cumplir o dejan de cumplir podrá responderte. ¿En cuánto tiempo Dios responde a tu oración? ¿cuánto tiempo o cuántos días tiene que pasar? ¿Tienes un pacto con Dios? ¿Qué te ha prometido específicamente? Como la creación de Dios es exacto, preciso y sin ninguna falla, así también tiene que ser su cuidado contigo. Cuando lees la Biblia y sientes que esas palabras no se están cumpliendo en tu vida o puedes ver que efectivamente se cumplen según está escrito, significa que estás haciendo “mal” ó “bien” ante los ojos de Dios. Aquí no existen peros, no hay forma de esconder nada. Pues Dios recompensa según la justicia que hayamos hecho. Para sobrellevar los vituperios, las cruces y las renuncias por Jesús y su evangelio, es necesario tener fe. Justamente para sustentar la fe necesitamos aprender la Palabra de Dios, aprender a orar, experimentar para tener temor de Jehová. Afirmate para crecer como hijo de Dios. Toma aliento. No permitas que voces extrañas te haga decaer en tu convicción. Porque ciertamente que existe recompensa a tu fidelidad. Que Dios te bendiga. |
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