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Sermón en el día de Jesús 19 de marzo de 2006. Título: Yo razonaría con Dios Biblia: Job 23:1~17 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1. Respondió Job, y dijo: 2. Hoy también hablaré con amargura; porque es más grave mi llaga que mi gemido. 3. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. 4. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos. 5. Yo sabría lo que él me respondiese, y entendería lo que me dijera. 6. ¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza? No; antes él me atendería. 7. Allí el justo razonaría con él; y yo escaparía para siempre de mi juez. 8. He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; y al occidente, y no lo percibiré; 9. Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; al sur se esconderá, y no lo veré. 10. Mas él conoce mi camino; me probará, y saldré como oro. 11. Mis pies han seguido sus pisadas; guardé su camino, y no me aparté. 12. Del mandamiento de sus labios nunca me separé; guardé las palabras de su boca más que mi comida. 13. Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo. 14. Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí; y muchas cosas como éstas hay en él. 15. Por lo cual yo me espanto en su presencia; cuando lo considero, tiemblo a causa de él. 16. Dios ha enervado mi corazón, y me ha turbado el Omipotente. 17. ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?
INTRODUCCIÓN:¿Saben cuál es el peor pecado que el hombre incrédulo puede cometer contra Dios? Es no creer en Jesucristo que Dios ha enviado al mundo para salvar a los pecadores. Ahora viene lo difícil: ¿Saben cuál es el peor pecado que puede cometer el creyente en Jesucristo? Es no conocer a Dios. Es no conocer a Dios en la estatura en que está posicionado en ese momento. Cuando pasan los años y no se dedica a aprender cómo es Dios en una profundidad y amplitud cada vez mayor. Y esto le pasó a Job; este hombre es en cuanto a fe y conocimiento muy superior al promedio de los fieles. Con su conocimiento respondió y defendió a Dios al comienzo. Pero sobrepasó un límite, un error en que un buen creyente puede equivocarse. Pues no encuentra a nadie quien sea mejor que él, defiende su fe y sus conocimientos, entiende que ha hecho todo lo mejor, y en un instante, ¡desea razonar con Dios por las cosas que le pasa! Claro que es humano, pues todos los días estamos haciendo, justificando nosotros, nuestras obras y forma de vida. Y el hombre se siente sublime, principalmente porque no conoce a Dios como debe ser conocido. Y Dios comienza con palabras “burlonas” preguntando a Job para medir su sabiduría de las distintas cosas. (capítulo 38) Si la inteligencia es uno de los grandes dones que el Señor nos ha concedido, también es una cualidad que en algunos casos nos traiciona. Así ocurre con el conocimiento de Dios, que lo conozca un poco, a su manera, también puede producir un mal que cuando llega a surgir problemas o está en situaciones críticas prolongadas tiende a sacar quejas. O siente que es injusto que Dios le trate de esta manera. ¿Cómo evitar esto? Tener siempre presente que no existe un límite para el crecimiento espiritual, pues la estatura que debemos alcanzar es Cristo. Para eso, es necesario un contínuo entrenamiento, que constantemente se ejercite en la fe. Que nunca entre en una somnolencia de la inmovilidad. UNA VIDA LLENA DE ENTUSIASMO Y DE FENo estamos hablando de personas de poca fe, sino de mucha fe. Personas que se cuidan todos los días para no pecar, que tratan de enseñar a sus hijos del temor y la obediencia a la Palabra. Y les digo que llegar al nivel que tenía el creyente Job, no es fácil. Que sea tan cuidadoso y meticuloso en la fe. Practicaba en sí mismo las palabras de Dios, ayudaba a los otros, los huérfanos, las viudas, nadie que se acercara a él, se iba sin recibir una ayuda. En síntesis, era un creyente y de seguro una persona que toda iglesia desearía tener como miembro. Y cuantos más mejor. Pero cuando sobrevino las desgracias, cuando recíbia uno tras otro las noticias de sus siervos que le relataban acerca cómo los enemigos venían y robaban su ganado, de cómo caía fuego del cielo y mataba a sus ovejas, de cómo sus siervos eran muertos, de cómo sopló un viento que vino del desierto y echó completamente la casa matando a sus 10 hijos en un instante. Aun en ese momento, dice la Biblia que el hombre se levantó, rasgó su manto, se rasuró su cabeza y postrado en la tierra adoró a Dios y dijo: desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. CUANDO EL DOLOR SE PROLONGA Y NO SABE LA CAUSALuego le vino la enfermedad, los dolores se prolongan por días, meses. Cuando aparentemente las cosas suceden sin causa. Cuando todas las cosas marchaba sobre ruedas, cuando cuidaba todas las cosas ante Dios y suceden cosas inentendibles. Y uno de los problemas que puede suceder como en el caso de Job, es justamente eso, el diagnóstico que hizo Satanás: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. (Job 1:9~10) Sí uno de los peligros que se tiene con los creyentes de años, que tienen conocimiento de Dios, que han aprendido de Dios, que le temen, es que saben de dónde provino los bienes, y entonces para mantener esos bienes, puede ser muy fiel. Es que cuando uno hace las cosas bien, también entra en la monotonía, simplemente está haciendo porque la fórmula funciona. Y puede llegar al momento de un extremo, porque talvez sin causa se enferma, le sobreviene los males y no entiende. Hizo todo según lo que la Biblia le dictaba, según el manual operativo de un buen creyente. Podemos suponer que hemos quemado ciertas etapas y que estos sucesos lo quisimos evitar con nuestra vida espiritual de dedicación, mas también nos puede sobrevenir. Vean cómo se sentía este hombre por sus palabras: he aquí que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos. Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros. Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios. (Job 13:1~3) Tanto quisimos evitar los dolores o males, pero les sobrevino a Job. Al comienzo confesó que había salido desnudo. Mas luego le vino el mal en su propio cuerpo, con tanta gravedad que era irreconocible, aun quienes vinieron a consolarlo, ante tanto dolor, se quedaron mudos 7 días. Se miraban en todos los sentidos y no había razón para su mal, pues había vivido como el mejor de los creyentes. Por eso no entendía por qué razón le sobrevino. Por eso dice: hoy también hablaré con amargura. ¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios! Yo iría hasta su silla. Expondría mi causa delante de él, y llenaría mi boca de argumentos. Yo sabría lo que él me respondiese, y entendería lo que me dijera. UNA FE DESARROLLADA Y EJERCITADAHoy con el ejemplo de Job, no todas las cosas ocurren según las reglas de: bien à bien, de mal à mal. Para el caso de Job fue: bien à mal à mejor. Porque incluso a los buenos creyentes les puede sobrevenir pruebas como estas, inentendibles al comienzo pero con un propósito de parte de Dios. Si bien es cierto que pocos estarán ocupando el lugar de Job hoy, pero también vemos cómo Dios puede mover las cosas, hacer desaparecer las cosas, para que entienda y sepa de que existe solamente un Dios y que puede suceder a cualquier creyente, con cualquier nivel de fe. Una cosa necesitamos saber: cuando se trata de mostrarse a sí mismo, Dios puede realizar proezas increíbles. Y es que el hombre no tiene todos los conocimientos, y nuestra limitación física no nos hace ver en toda la dimensión a Dios. Un ejemplo a tenerse en cuenta es cómo Dios fue endureciendo más y más el corazón de Faraón para mostrar su gloria cuando liberaba a Israel de la servidumbre en Egipto, y finalmente en el Mar Rojo, los mató complemente sin quedar ninguno. Job tenía fe, tenía conocimiento y temeroso de Dios más que cualquiera, pero deseaba Dios mostrarse y enseñar más a este hombre. Para que pueda conocer la inmensidad de Dios. Es siempre el deseo de Dios que lleguemos a nuevos niveles de entendimiento, y para ello, es necesario “sacudones” para sacarnos del letargo. Y acuérdate, esto ocurre a todos los hijos de Dios, en diferentes formas e intensidades, pero es bueno tenerlo en cuenta que existe. ¿Mas por qué Dios trabaja de esta manera? HA PUESTO ETERNIDAD EN EL CORAZÓN DE ELLOSHace un tiempo, durante mi ausencia, les envié un número de Palabras de Vida en donde hablaba de esto. Y el domingo pasado encontré las mismas palabras en otro pasaje bíblico. Leamos juntos Eclesiastés 3:11 todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Una de nuestras mayores limitaciones es justamente el tiempo, pues pensamos que la vida es corta y que no hay tiempo que perder. Hemos escuchado de la vida eterna, pero no tenemos noción de ella; se nos regalaron pero no lo sentimos. Por eso nos desesperamos con el tiempo. Y sucedió a Job. Porque los días pasaban, sus dolores se prolongaban y no veía el término de ellos. Porque pensamos que nuestro tiempo es poco, deseamos que todas las cosas nos marche bien, no tengamos problemas, que tengamos salud, bienestar. Y en este apuro, hacemos precipitadamente las cosas y mal. Consideren este caso: el miércoles les hablé del caso del pobre Lázaro, porque fue un creyente que vivió toda su vida en la miseria y en el desconsuelo. Lleno de llagas, teniendo a su único amigo que era el perro quien le lamía sus heridas. Su vida fue miserable. Hoy también cuántos creyentes viven toda su vida en sufrimiento, en persecución, endeudados, preocupados, inseguros, con enfermedades toda su vida, y simplemente mueren sin ver un día mejor. Nunca pudieron comprobar todos los bienes que está escrito y prometido en la Biblia. ¿Con su muerte terminó toda esperanza? ¿Se acabó el tiempo con él? ¿Dios no hizo cumplir en esta persona sus palabras? Por eso en Eclesiastés habla que Dios todo lo hizo hermoso. Incluso los pobres, los huérfanos, las viudas, los sufridos, los enfermos. Porque Dios trabaja con el tiempo de la eternidad. Es un reloj diferente al que utilizamos nosotros. No sabemos cuántos años sufrió Lázaro y murió, pero ni bien se durmió, se despertó en los brazos de Abraham, en el cielo. Y el rico que tan bien vivía en la tierra, se despertó en el sufrimiento del infierno. ¿Quién crees que está mejor ahora? Fue Jesús quien nos dio este ejemplo, y creo que podemos confiar en sus palabras, ¿cierto? Y han pasado cerca de 2000 años hasta ahora, ¿cómo estará Lázaro? ¿Consolado de sus dolores anteriores? Yo pienso que transcurridos 2000 años, ahora estará agradecido a Dios por ese tiempo de dolores y enfermedades, porque ahora vive como hijo del Gran Rey. Nosotros vemos 10 años, 70 años, pero Dios ve miles y miles de millones de años. E incluso más porque viviremos eternamente. Por eso Dios le dice a Job acerca de sus palabras yo razonaría con Dios, el Señor le dice: ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia. Sé que muchos quieren discutir con Dios, y decirle: Yo quiero razonar contigo. ¿Es de los sabios estas palabras? Y lo dijo Jehová: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto. (Job 40:2) ¿POR QUÉ NO CONOCER A DIOS ES PECADO?Porque sin conocer la inmensidad de Dios, sin conocer el objetivo de Dios y su propósito contigo, tú estás juzgando tu situación por las condiciones actuales. En cambio, para Dios, él tiene todo el tiempo del mundo, el tiempo de la eternidad para darte el bien que él prometió. Pero a él le interesa que hoy tú le conozcas mejor, todos los días, que tengas más y más sabiduría. Pues la estatura espiritual que tienes ahora no es suficiente, porque cuanta más sabiduría tengas de él, más gozo tendrás en el Espíritu Santo. Nosotros pensamos que todo estudio de la Palabra y todo compromiso con Dios nos quita el tiempo, que es una molestia, que es un trabajo arduo. ,as el Señor sabe qué es mejor para nosotros. Por tanto, este Job se parece a todos los hombres quienes hoy tienen fe (a su criterio), se justifica él ante Dios. Desean razonar con Dios acerca de los problemas y males que tiene. Incluso vemos a quienes no desean perder lo que han conquistado, pensando que lo ganaron con justo precio. Mas cuando Dios desea revelarse a sí mismo, no existe obstáculo y ningún precio a pagar, ninguna pérdida es comparable con el conocimiento que Dios nos puede dar. Por medio de Jesucristo, él nos ha perdonados nuestros pecados y tenemos el camino para llegar al Padre, para alabar y glorificar por la salvación que él nos ha dado. Así que, si uno no glorifica a Dios como debe ser glorificado, es pecado. Cuando uno no agradece a Dios como tiene que ser agradecido es pecado. Si uno vive alejado de Dios aun conociendo su amor, es maldad. Quedarse en la pasividad sin buscar a Dios, es ingratitud. Lamentarse o discutir con Dios es falto de entendimiento. Oponerse o no encaminarse en el propósito de Dios es ignorancia. Teniendo la Palabra tan cerca de ti y no buscar la sabiduría cuando hay tiempo, finalmente te llevará a pecar por tu ignorancia. CONCLUSIÓN:El deseo de Dios es que sus hijos, aquellos que fueron comprados por la sangre de Jesucristo, todos estamos expuestos al amor entrañable de Jehová. Dios todo lo puede, incluso mover cielo y tierra, para que tú tengas conocimiento y temor de Jehová. Si de alguna manera existe aun en tu corazón y en tu vida: algo, alguien que es más importante, ora para que se someta bajo tu fe en Jesús. Recuerda siempre esto: si el Padre Celestial fue capaz de entregar a su Hijo Unigénito, siendo Dios y Creador, para que muera por los pecadores, también puede exigirnos en la justa medida igual trato y precio. Y esto es fe, y si no puedes alcanzar a comprender estas palabras, ¡ora pronto! No sabes el día de mañana y no sea que tú también digas: yo razonaría con Dios. La Biblia dice: porque Dios sujetó a todos en desobediencia, para tener misericordia de todos. ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero? ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. (Romanos 11:32~36) Que Dios te bendiga. |
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