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Sermón en el día de Jesús 12 de febrero de 2006. Título: PEQUEÑAS PERO GRANDES DIFERENCIAS Biblia: 1 Samuel 15:1-21 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1. Después Samuel dijo a Saúl: Jehová me envió a que te ungiese por rey sobre su pueblo Israel; ahora, pues, está atento a las palabras de Jehová. 2. Así ha dicho Jehová de los ejércitos: yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. 3. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, y niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. 4.Saúl, pues, convocó al pueblo y les pasó revista en Telaim, doscientos mil de a pie, y diez mil hombres de Judá. 5. Y viniendo Saúl a la ciudad de Amalec, puso emboscada en el valle. 6. Y dijo Saúl a los ceneos: Idos, apartaos y salid de entre los de Amalec, para que no os destruya juntamente con ellos; porque vosotros mostrasteis misericordia a todos los hijos de Israel, cuando subían de Egipto. Y se apartaron los ceneos de entre los hijos de Amalec. 7. Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. 8. Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. 9. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron. 10. Y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: 11. Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche. 12. Madrugó luego Samuel para ir a encontrar a Saúl por la mañana; y fue dado aviso a Samuel, diciendo: Saúl ha venido a Carmel, y he aquí se levantó un monumento, y dio la vuelta, y pasó adelante y descendió a Gilgal. 13. Vino, pues, Samuel a Saúl, y Saúl le dijo: Bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. 14.Samuel entonces dijo: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? 15. Y Saúl respondió: De Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. 16. Entonces dijo Samuel a Saúl: Déjame declararte lo que Jehová me ha dicho esta noche. Y él le respondió: Di. 17.Y dijo Samuel: Aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? 18. Y Jehová te envió en misión y dijo: ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. 19. ¿Por qué, pues, no has oído la voz de Jehová, sino que vuelto al botín has hecho lo malo ante los ojos de Jehová? 20. Y Saúl respondió a Samuel: antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. 21. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal.
INTRODUCCIÓN:Tenemos a nuestro alrededor tantos ejemplos de pequeñas cosas pero que marcan grandes diferencias. En competencias deportivas, vemos diferencias entre el primero y el segundo marcados en fracciones de segundos, pero que hacen diferencia en el podio. En una clase, recibir una nota 99 y una nota 100, en el global hace que aparezca un 5 en la libreta, pero es diferente, porque por un punto de diferencia, el uno es primero y el otro segundo. En los bancos y otras entidades financieras, vemos una diferencia de 1 guaraní, pero hace que un cliente esté dentro de una categoría u otra. Por ejemplo, de 50.000 hasta 99.999 y de 100.000 hasta 199.999. Ahora, si entramos en las cuestiones bíblicas, uno piensa que esto se empequeñece más aún, y es igual para todos. Pero vemos por ejemplo de caso de la parábola de las 10 vírgenes. Las diez estaban vestidas para la fiesta, las diez tenían las lámparas, solamente que cinco tenían preparadas los aceites para el combustible y las otras cinco, no. Mas el resultado es: quién está adentro y quién está afuera. Muchos piensan que en el mundo de Dios, estas cosas el Señor no las tiene en cuenta, porque todos somos iguales, que lo importante es creer en Jesucristo como su Salvador personal. ¡Es cierto! Si tú te comparas entre un creyente y un incrédulo, claro que es así. Mas cuando estás dentro del mundo de los creyentes, cuando estás dentro de la iglesia, aquellos que son vigilantes por los pequeños detalles para hacer cumplidamente la palabra son el 1% que marcan la diferencia. Aun el apóstol Pablo decía en Filipenses 3:12-14: no que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda arás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Normalmente Dios busca este 1% de personas que marcan la diferencia y con ellas trabaja, y generalmente éstos son quienes hacen las grandes obras. LAS COSAS PEQUEÑASHabía pasado más de dos años desde que Saúl era el rey de Israel, él ya se estaba acostumbrando a ser rey, el temor que tuvo al comienzo, la timidez que tenía en un principio fue diluyendo, a tal punto que tenía porte de rey. Las guerras también no eran una novedad, también las victorias en las guerras contra los enemigos era una rutina. Todo marchaba en paz, todo marchaba como correspondía. En esto viene Samuel, el sacerdote y profeta de Dios con una nueva orden para el rey Saúl: así a dicho Jehová de los ejércitos: yo castigaré lo que hizo Amalec a Israel al oponérsele en el camino cuando subía de Egipto. Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos. (v.2-3). A primera vista no difería de otras órdenes similares de Dios. Y Saúl presto, convocó a su pueblo de guerra, armó a sus hombres. Cuando salieron a la guerra, se desarrollaba según los planes, vemos el desarrollo de la guerra en el versículo 7: Y Saúl derrotó a los amalecitas desde Havila hasta llegar a Shur, que está al oriente de Egipto. Fue una gran victoria, incluso tuvo tiempo y cuidado de avisar a los ceneos para que se apartasen de Amalec, para no verse involucrado en la guerra y recibir el daño. Fue aplastante la victoria porque capturó al rey de Amalec: a Agag y a todo el pueblo los mató a filo de espada. Pero las PEQUEÑAS COSAS QUE HACEN DIFERENCIAS comienzan a aparecer en el cumplimiento de las órdenes. Porque quedó un prisionero vivo. Y en el versículo 9 dice: y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron. Aparentemente, cuando uno considera la guerra, el peligro, la vida y la muerte, que hayan obtenido una victoria tan aplastante y sin tener ninguna baja, es para celebrarse. Nadie debería contradecir ni criticar. Humanamente, ¿quién es aquél que critica por los errores cuando se consigue el primer puesto? Cuando se obtiene el campeonato, todas las críticas se calman y vienen las alabanzas. Mas vemos la reacción de Jehová: y vino palabra de Jehová a Samuel, diciendo: me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mí, y no ha cumplido mis palabras. Y se apesadumbró Samuel, y clamó a Jehová toda aquella noche. LA DIFERENCIA ENTRE un ENTENDIDO Y EL IGNORANTEEstamos viviendo en el año del Mundial de Fútbol en Alemania, todos estamos esperanzados y soñamos, tenemos nuestras opiniones, dudas y críticas, pero aun el más encendido de los opositores se callaría y celebraría si nuestra selección saliera campeona. Hoy vemos a dos personas que reaccionan de manera diferente ante un mismo suceso. El uno celebraba su victoria, incluso se dio un paseo celebrando, fue a Carmel y levantó un monumento para sí mismo, luego dio la vuelta y fue a Gilgal para ofrecer un sacrificio de agradecimiento a Dios. Pero el otro, Samuel, cuando escuchó las palabras de Jehová, se apesadumbró y clamó a Jehová toda aquella noche. Luego madrugó para encontrarse con Saúl. Vemos claramente las diferencias entre estos dos hombres, el uno que escuchó la voz de Jehová, que conoce el ánimo de Jehová. Y el otro que recibió la orden de Jehová pero que lo cumplió a su manera y celebra porque no conoce el corazón de Dios. También es diferente la forma en que cada uno interpreta la orden de Dios: Saúl dice: bendito seas tú de Jehová; yo he cumplido la palabra de Jehová. Cuando Samuel le pregunta: ¿Pues qué balido de ovejas y bramido de vacas es este que yo oigo con mis oídos? Saúl le responde: de Amalec los han traído; porque el pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y de las vacas, para sacrificarlas a Jehová tu Dios, pero lo demás lo destruimos. Existe una gran diferencia entre cómo se interpretan las palabras de Dios. Vemos incluso, cómo Saúl reunió un gran botín, pero sus ojos perdonaron a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno; mas todo lo que era vil y despreciable a sus ojos destruyeron. Y lo más importante según sus pensamientos: apartaron animales, pues se acordaron de Dios y vinieron a Gilgal para dar ofrendas de gratitud por la victoria. Sí, todo se hizo en nombre de Dios y para Dios. Saúl interpretó a su manera la órden de Jehová, nunca llegó a saber el corazón de Dios, quien tenía un gran enojo contra Amalec. Por eso Samuel dijo: aunque eras pequeño en tus propios ojos, ¿no has sido hecho jefe de las tribus de Israel, y Jehová te ha ungido por rey sobre Israel? Y Jehová te envió en misión y dijo: ve, destruye a los pecadores de Amalec, y hazles guerra hasta que los acabes. Y aquí vemos cuán oscurecido estaba el espíritu de Saúl, pues no comprendía aun la gravedad de su pecado: y Saúl respondió a Samuel: antes bien he obedecido la voz de Jehová, y fui a la misión que Jehová me envió, y he traído a Agag rey de Amalec, y he destruido a los amalecitas. Mas el pueblo tomó del botín ovejas y vacas, las primicias del anatema, para ofrecer sacrificios a Jehová tu Dios en Gilgal. CUANDO EL HOMBRE HACE LAS COSAS EN NOMBRE DE DIOSEste es un gran problema que vemos a menudo, cuando los hombres hacen las interpretaciones de las palabras de Dios. Porque lo quieren adecuarlo a las distintas situaciones, las interpretan de diferentes maneras según su provecho y de acuerdo a su fe. Mas no se detienen el tiempo suficiente para preguntar a Dios y conocer su corazón. Y el pecado de Saúl es más grave, porque él recibió la órden de Jehová, y por su mala interpretación, él pecó contra Jehová, pero también por su culpa el pueblo que tanto esfuerzo hizo en la batalla, cometió el pecado. Sí, por pequeñas cosas y por los detalles, el hombre se olvida de la Verdadera Palabra de Dios, mas en cambio quiere agradar a Dios a su manera. Vemos cómo las palabras de un rey, las decisiones que toma o por sus indecisiones, el pueblo puede pecar y llevar la carga del pecado y sufre por ello. Mas adelante, muchos morirán y otros llevarán las pesadas cargas por esta desobediencia de Saúl. Así responde Dios: y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. (1 Samuel 15:22-23). Esta es la responsabilidad del dirigente, del pastor; mas también es la responsabilidad del creyente, pues tiene que orar y leer la Biblia, confirmar la Palabra de Dios para no estar en contra. Entender las órdenes de Dios para cumplirlas cabalmente. Al seguir ciegamente a su rey Saúl y éste por no impedir y no ser más severo y correcto en sus decisiones, finalmente llevaron a su perdición y sufrimientos al pueblo. CONCLUSIÓNGeneralmente los creyentes que no tienen muchas experiencias en las cosas de Dios y tienen de fallar en estos aspectos. Tienden a considerar solamente las cosas grandes, en grandes proyectos, en grandes campañas y festivales. Mas Jehová mira las pequeñas cosas pero que son grandes, pues ÉL MIRA TU CORAZÓN, pues ÉL VERIFICA CADA ASPECTO DE SU ÓRDEN PARA VER SU FIEL CUMPLIMIENTO. Porque en estas cosas pequeñas, en el cumplimiento de estos pequeños detalles se ven las grandes diferencias en la fe entre los creyentes. No está de más decir que los grandes hombres de la Biblia y de la fe, tienen como característica común aquellos que fueron cuidadosos y observadores de las pequeñas cosas, y éstos son generalmente el 1%. Entonces quedan las preguntas, ¿cómo sabremos fielmente la Palabra de Dios? ¿cuándo sabemos que hemos cumplido sus Palabras? ¿Cómo saber los detalles? ¿Cómo discernir el corazón de Dios? La respuesta esta en la oración y en la Biblia, pues dice en Proverbios 16:1-3 Del hombre son las disposiciones del corazón; mas de Jehová es la respuesta de la lengua. Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus. Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados. En todos las obras tienes que orar, y cuanto más grande e importante, más oraciones se necesita y más tiempo de oración. Entonces Jehová irá afirmando, puliendo, corrigiendo todos tus planes y pensamientos, para que sean perfectos y podrás hacerlo según la voluntad de Dios. Incluso sabrás si es la voluntad de Dios hacer o no el proyecto. Un ejemplo es el proyecto de nuestro colegio, pues hemos orado durante tres años y seguimos haciéndolo. Venimos realizando muchos ministerios, mas igual seguimos orando por ellos. Siempre hay que cuidar este punto: Es fácil conocer el corazón de uno mismo, mas lleva tiempo y cuidado llegar a conocer el corazón de Dios sobre un asunto. Un último aspecto de las pequeñas cosas: cuando las cosas llegan a ser UNA RUTINA. Y un problema grave que normalmente cae en esto, somos olvidadizos y displicientes en la ORACIÓN, en la lectura de la PALABRA DE DIOS, en la ASISTENCIA A LA IGLESIA, PRINCIPALMENTE EN LOS CULTOS. Verifica en tu vida si estás haciendo las pequeñas cosas a más de las grandes que ordena Dios. Que Dios te bendiga.
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