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Palabras de Vida

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LLevando la Palabra de Dios a cada persona, a cada hogar .  

 
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 Sermón para Palabras de Vida No. 200

Título: Una Esperanza de Paz

Biblia: Isaías 59:1-21

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.     He aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír;

2.     pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

3.     Porque vuestras manos están contaminadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios pronuncian mentira, habla maldad vuestra lengua.

4.     No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y da a luz iniquidad.

5.     Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos, morirá; y si los apretaren, saldrán víboras.

6.     Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.

7.     Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.

8.     No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conocerá paz.

9.     Por esto se alejó de nosotros la justicia, y no nos alcanzó la rectitud; esperamos luz, y he aquí tinieblas; resplandores, y andamos en oscuridad.

10.  Palpamos la pared como ciegos, y andamos a tientas como sin ojos; tropezamos a mediodía como de noce; estamos en lugares oscuros como muertos.

11.  Gruñimos como osos todos nosotros, y gemimos lastimeramente como palomas; esperamos justicia, y no la hay; salvación, y se alejó de nosotros.

12.  Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, y nuestros pecados han atestiguado contra nosotros; porque con nosotros están nuestras iniquidades, y conocemos nuestros pecados;

13.  el prevaricar y mentir contra Jehová, y el apartarse de en pos de nuestro Dios; el hablar calumnia y rebelión, concebir y proferir de corazón palabras de mentira.

14.  Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir.

15.  Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho.

16.  Y vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese; y lo salvó su brazo, y le afirmó su misma justicia.

17.  Pues de justicia se vistió como de una coraza, con yelmo de salvación en su cabeza; tomó ropas de venganza por vestidura, y se cubrió de celo como de manto,

18.  como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos, y dar el pago a sus adversarios; el pago dará a los de la costa.

19.  Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.

20. Y vendrá el Redentor de Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice Jehová.

21. Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: el Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.

 

INTRODUCCIÓN:

Estamos a pocos días del final de un año y a pasos del inicio de uno nuevo. Seguro que muchos desean buenos augurios, que sean prósperos, que sean mejores, que no tengamos tantos problemas, que mejoren las condiciones de vida.

Mas no basta simplemente con deseos y buenos augurios, pues todo eso no pasa de ser una voluntad humana. Y por lo general, cada uno hace su mejor esfuerzo, pero está condicionada a las voluntades de los otros hombres, del conjunto que se llama nuestra sociedad y país; y un paso más adelante de global que es el mundo entero.

Sí, todos quieren y desean lo mejor, mas nadie se ha preguntado cuál es la voluntad de Dios, hacia dónde está mirando; cuál es su proyecto para este año 2006 que se inicia. Pues ciertamente existen diversas clases de personas, aquellas que no piensan en Dios, aquellas que piensan que siempre Dios se complace con nosotros y con nuestros planes para bendecirnos, mas también están personas como nosotros que creemos que ciertamente Dios tiene un plan y somos nosotros quienes necesitamos adecuarnos a la realidad de Dios.

Así como el tiempo no puede retroceder, también la evolución del reloj de Dios jamás puede retroceder en la historia de la humanidad. Nuestros buenos augurios no tiene ninguna certeza ni asidero de verdad, y así nos lo ha demostrado un año más que está terminando.

Estos días, me está interesando con mucho énfasis durante la lectura de la biblia, de por qué los creyentes en Jesucristo, hijos de Dios por la fe que tenemos en el Salvador Jesús, vivimos sin poder mostrar a Dios, sin poder demostrar a nuestro Padre Dios en toda su capacidad. Tampoco hemos podido mostrar anticipadamente todas las cosas por suceder, los ojos del mundo no se han fijado en nosotros, ni sus oídos han estado más abiertos y prestos para escuchar el Evangelio de Vida.

COMENCEMOS UN NUEVO AÑO CON DIOS:

No con la suposición que Dios está siempre con nosotros, mas las calamidades están sucediendo a cada vuelta de la esquina.

Sino que tengamos un panorama claro, que Dios mismo se levante para salvarnos, para obrar en nuestras vidas, que verdaderamente los hombres del mundo puedan ver a Jesucristo y temerle, que los oídos estén prontos para escuchar las Palabras de Vida que dan vida eterna a los hombres.

Que tengan una mejor esperanza que un presidente, que un partido político, o el esfuerzo de los hombres. Sino que realmente nuestro Paraguay sea un pueblo en donde la mano de Dios obra firmemente, que seamos testigos de cómo la Verdad de Dios hace justicia, de cómo la luz ilumina sobre las tinieblas.

Mas para que ello ocurra, somos nosotros los cristianos, aquellos que ciertamente creemos en Jesús como nuestro salvador, que creemos que la salvación es por fe y únicamente por la gracia de Dios; seamos los primeros en levantar las manos y lavarnos. Pues Jesús dijo: el que está lavado, no necesita sino laverse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos. (San Juan 13:10)

¿Por qué nosotros oramos a Dios y no se producen los cambios? ¿Por qué nos parece que nuestras peticiones caen en saco roto?

Hoy nos dice Jehová: he aquí que no se ha acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

Estoy seguro que muchos de los creyentes quienes leen estas palabras dirá que está limpio o que es más limpio que el promedio de las personas, mas eso no es suficiente. ¿Por qué? Porque conocemos la Verdad. Porque tenemos en nuestras manos la Palabra Viva de Dios. Y no nos ha librado Jesús de nuestros pecados para que tengamos como un crucifijo colgado en nuestro cuello o un pez pintado en la carrocería del auto.

Sino es el deseo de Dios y así nos ha recibido, para que seamos un pueblo santo, diferente, como dice la biblia: porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas. (Deuteronomio 7:6-11).

Comencemos un nuevo año con Dios, no como un augurio más, sino arrodillándonos primeramente ante Dios, orando profundamente en el Espíritu Santo para que él nos diga si verdaderamente estamos aprobados ante Dios, el juez de vivos y muertos.

Y si la limpieza no comienza por la casa de Dios, si no comienza con los hijos de Dios, ¿cómo podremos nosotros soportar y menos aplacar la ira de Dios?

Si tú crees que Dios juzgará a todos los impíos y pecadores, si él ha reservado el día último para el juicio, tienes que saber que su juicio es siempre justo, por tanto, siempre su justicia comienza por su casa, y somos nosotros quienes vivimos como hijos por la gracia de Jesús.

NO ESPERES POR LOS DEMÁS:

No quieras justificarte tú, sino tienes que observar la perfecta ley de Dios, la biblia en tu vida, porque tus ojos y tus oídos fueron abiertos para ver a Jesucristo. No estás en las tinieblas, ni eres hijo de perdición.

Somos nosotros los primeros quienes debemos arrodillarnos, y existe una forma de verificar si Dios obra cumplidamente en tu vida. Jesús nos ha prometido que nos responderá cuando clamemos, mas cuando pasan cosas que no deberían suceder, ¿dónde estaba nuestro cuidador? La vida es por sí difícil y dura, para qué aumentar nuestro dolor y tener a Dios quien no levanta su brazo para salvarnos.

El mundo puede hacer planes para el año 2006, yo planeo mi vida de otra manera, que realmente este año que se inicia, sea de bendición para mi vida y la de mi familia, para nuestra gran familia que es la Iglesia Esperanza y aquellos que leen Palabras de Vida.

Incluso si tienes deseos de curar a otros, debes curar tú primero, pues es con tu oración, es con el poder de la Palabra que se manifiesta en ti y en tus predicaciones las que ayudarán a nuestro país.

Acuérdate, la verdad de Dios, la justicia no debe tropezar en tu casa. Si amas a Dios sobre todas las cosas, tienes que ser el primero en ser el cumplidor de las leyes, tanto el de Dios como la del César, que son las leyes de nuestra constitución.

Bastante tiempo nos hemos acomodado a la vida de los hombres del mundo, pero como fruto hemos tenido la indiferencia de Dios en muchos aspectos de nuestra vida. Ahora es tiempo de cambiar, es tiempo de cambiar y estamos en el momento justo, porque nuevamente Dios nos está mostrando el camino, el lugar del error y cómo solucionarlo. Pues no existe pecado ni error que no pueda resolverse si te arrepientes.

Y justamente eso tenemos que cambiar nosotros primeramente. Si queremos que nuestra Iglesia Esperanza sea una luz de esperanza en Paraguay y en el mundo, es necesario que seamos una ofrenda agradable a Dios. El Señor clama porque no existe quien se ponga en pie y clame por justicia, no hay quien defienda a Dios y sus palabras. Pues todos quieren congraciarse con los hombres y el poder reinante del momento.

Mas sí existe una luz de esperanza, yo creo en las Palabras de Dios y en sus promesas. Y toda aquella persona quien crea y primero se arrodille clamando por Dios y su justicia, recibirá el pacto de Dios como recompensa.

Puede que nosotros perdamos, puede que salgamos perjudicados, puede que tengamos que soportar una carga mayor, que tengamos que trabajar desde la mañana y sobrellevar el calor del día. Mas la promesa de Dios de que su Espíritu estará sobre nosotros, que su pacto es por generaciones y además ¡INALTERABLE!

HERMANAS Y HERMANOS EN CRISTO JESÚS, seamos nosotros quienes demos una luz de esperanza a esta tierra. Porque nuestra gente se merece, y sé que es la voluntad de Dios y su deseo, renovar esta tierra. Para que la luz brille desde Paraguay a toda América y el mundo.

CONCLUSIÓN:

El reino de Dios no está allá, el reino de Dios ya está en nosotros. Y para esto mismo, el Señor Jesús nos ha dado su Espíritu Santo, para que more en nosotros y nos guíe a toda verdad.

La LUZ DE ESPERANZA no aparece de la nada, sino que de nosotros depende, pues tenemos la Palabra de Verdad y la sabiduría de Dios.

Y estoy seguro que en este mundo materialista y en donde las iglesias del mundo han perdido la fe y se han abocado a métodos mundanos, pronto verán el poder de Dios y sus palabras que se cumplirán en nosotros.

Recuerden las palabras de Jesús de si podrá ver fe en el mundo cuando él venga nuevamente. Yo quiero decir que podrá ver en nosotros esa fe. Y para ello, haré el mayor esfuerzo, buscaré la verdad aunque duela y tenga que renunciar a muchas cosas. También espero que ustedes me acompañen, que caminemos juntos para ver que estas palabras de la biblia tienen cumplimiento.

Pues no creemos en una dios ciego, sordo o mudo. Sino uno que vive.

Que nuestra oración y nuestra santificación en las Palabras de Jesucristo nos abra Una Luz de Esperanza en nuestra vida y para todos los hombres que viven en esta tierra Una Esperanza de Paz.

Que Dios les bendiga.

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