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Palabras de Vida

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Sermón para Palabras de Vida 198

Título: ¡Levántate, resplandece!

Biblia: Isaías 60:1-22

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1.      Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

2.      Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones; mas sobre ti amanecerá Jehová, y sobre ti será vista su gloria.

3.      Y andarán las naciones a tu luz, y los reyes al resplandor de tu nacimiento.

4.      Alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos.

5.      Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón, porque se haya vuelto a ti la multitud del mar, y las riquezas de las naciones hayan venido a ti.

6.      Multitud de camellos te cubrirá; dromedarios de Madián y de Efa; vendrán todos los de Sabá; traerán oro e incienso, y publicarán alabanzas de Jehová.

7.      Todo el ganado de Cedar será juntado para ti; carneros de Nebaiot te serán servidos; serán ofrecidos con agrado sobre mi altar, y glorificaré la casa de mi gloria.

8.      ¿Quiénes son éstos que vuelan como nubes, y como palomas a sus ventanas?

9.      Ciertamente a mí esperarán los de la costa, y las naves de Tarsis desde el principio, para traer tus hijos de lejos, su plata y su oro con ellos, al nombre de Jehová tu Dios, y al Santo de Israel, que te ha glorificado.

10. Y extranjeros edificarán tus muros, y sus reyes te servirán; porque en mi ira te castigué, mas en mi buena voluntad tendré de ti misericordia.

11. Tus puertas estarán de continuo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.

12. Porque la nación o el reino que no te sirviere perecerá, y del todo será asolado.

13. La gloria del Líbano vendrá a ti, cipreses, pinos y bojes juntamente, para decorar el lugar de mi santuario; y yo honraré el lugar de mis pies.

14. Y vendrán a ti humillados los hijos de los que te afligieron, y a las pisadas de tus pies se encorvarán todos los que te escarnecían, y te llamarán Ciudad de Jehová, Sion del Santo de Israel.

15. En vez de estar abandonada y aborrecida, tanto que nadie pasaba por ti, haré que seas una gloria eterna, el gozo de todos los siglos.

16. Y mamarás la leche de las naciones, el pecho de los reyes mamarás; y conocerás que yo Jehová soy el Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.

17. En vez de bronce traeré oro, y por hierro plata, y por madera bronce, y en lugar de piedras hierro; y pondré paz por tu tributo, y justicia por tus opresores.

18. Nunca más se oirá en tu tierra violencia, destrucción ni quebrantamiento en tu territorio, sino que a tus muros llamarás Salvación, y a tus puertas Alabanza.

19. El sol nunca más te servirá de luz para el día, ni el resplandor de la luna te alumbrará, sino que Jehová te será por luz perpetua, y el Dios tuyo por tu gloria.

20. No se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados.

21. Y tu pueblo, todos ellos serán justos, para siempre heredarán la tierra; renuevos de mi plantío, obra de mis manos, para glorificarme.

22. El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte. Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.

 

INTRODUCCIÓN:

En el número anterior hablé acerca de que el tiempo es eterno, pues todo aquel que tiene a Jesús como Señor y Salvador, ya no muere pues tiene vida eterna. Porque Jesús le ha dado vida y ganó al pecado y la muerte.

Por eso, apurarse en el tiempo pensando en realizar muchas obras como fuere posible, utilizando el método que sea, no está acorde con Dios, pues él tiene su tiempo, tiene sus planes y las cosas que tienen que suceder en un momento específico.

Es decir, muchas veces, en nombre de Cristo queremos mover cielo y tierra, hacer obras monumentales pensando que el tiempo termina mañana, pero no mira la perfecta ley de Dios ni su voluntad.

Pues si ciertamente Dios puede destruir el muro de Jericó con un soplido, quiso que el pueblo de Israel obedeciera dando una vuelta a la ciudad por día y al séptimo día dijo que fueran siete las vueltas. Entonces, él obró. Si pensamos que de todas formas Dios les daría una victoria de esa manera, ¿por qué es necesario dar vueltas y vueltas? ¿Acaso un día no es importante en la vida de los hombres?

Por esta causa, en el número anterior hablé del tiempo eterno, que igualmente nos corresponde, pues tenemos vida con Cristo Jesús.

¿Y qué hay de las obras? Pues muchos piensan que son dueños de sus vidas y de sus destinos. Que pueden formar, que pueden direccionar sus vidas o las de sus hijos.

SOBRE TI AMANECERÁ JEHOVÁ:

Conozco a muchas personas quienes no ven ningún futuro propicio, pues todo es una desolación, todo cuanto mira a su alrededor es dolor, sufrimiento, amargura, violencia, injusticias. Tampoco conocen el camino para afrontar o solucionar los problemas que tiene por delante.

Muchos piensan que han nacido con una estrella diferente a otros que hoy disfrutan de los bienes de la vida. Cuando uno se encuentra con personas que sobreviven en las calles, es fácil desanimarse, dejarse llevar por la miseria.

Mas yo creo en Jehová Dios de los cielos y de la tierra, en Dios quien hoy nos dice que cuando las tinieblas cubra la tierra y la oscuridad a las naciones, aquellos quienes hoy   creemos en Jesucristo, nos ha resplandecido su luz sobre nuestra vida. Y esta luz no tiene término. Si alguien se siente orgulloso de su apellido, nosotros más, pues la gloria de Dios está sobre nosotros.

Si el tiempo para los ricos y poderosos de hoy pareciera interminable, vendrán sobre ellos la oscuridad, las calamidades, pues no hay otra luz sin Cristo.

En cambio, para aquel que le ha amanecido la luz de Jehová, durará para siempre; incluso la luz de Jesús que brilla sobre ti opacará el fulgor del oro y de la plata.

También Jehová ha prometido que los reyes de la tierra traerán a todos los hijos de Dios esparcidos por el mundo, incluso aquellos que antes te humillaban vendrán y se encorvarán ante ti. Porque en ti está la luz perpetua de Jehová y tu gloria es Dios mismo.

Así que la obra que comenzó desde antes de la fundación del mundo tiene su confirmación con Jesús y tiene continuidad hoy y mañana. No mires solamente al tiempo presente, ni cuántos años tienes ahora, los pocos o muchos años que vivirás, el dinero que puedas tener.

Tú, querido hermano en Cristo, tienes el más grande de las garantías, pues te ha resplandecido Jehová. Estas promesas de bendición ciertamente llegará, firme, seguro; pues es la promesa de Dios: no se pondrá jamás tu sol, ni menguará tu luna; porque Jehová te será por luz perpetua, y los días de tu luto serán acabados. (v. 20)

¿Piensas que Jehová hablaría de esta manera si la muerte pudiera sepultar toda su obra para que no la veas? Tan cierto como dijo Jesús: pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. (San Mateo 22:31-32).

Esto significa que hoy Abraham, Isaac y Jacob, hombres que vivieron cientos de años atrás están viendo la luz que les amaneció un día en sus vidas por medio de Jesucristo, y desde el cielo están viendo cómo las promesas una vez hecha con juramento de parte de Dios, están cumpliéndose fielmente.

SI EL TIEMPO ES ETERNO, LA OBRA TAMBIÉN

Si en el número anterior he dicho que el tiempo perdura para siempre así como Dios es eterno, todas las obras que Dios hace en nosotros es eterno y todas las obras que nosotros hacemos por fe en Jesús también tiene su prolongación en el tiempo de Dios, es decir la eternidad.

Entonces estas palabras se comprenden mejor: De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. (San Mateo 18:18-19).

Este conocimiento y esta verdad que se cumple en nosotros, por la fe en Jesucristo, es algo fundamental en nuestra vida y en la manera en que vivimos y encaramos la vida. Si no tenemos esperanzas del día de mañana, seguro que cometeremos locuras, y tenemos el caso de los que se suicidan, de los que se matan por cuestiones amorosas, aquellos que cometen delitos porque no ven otra salida. Estos son ejemplos de personas sin esperanza, de aquellos que viven sin ver la luz de Jehová.

Mas si a ti te ha resplandecido, espera cada una de las promesas de Dios en Isaías 60 y los subsiguientes que hemos leído. Seguro que tanto el mundo del profeta Isaías y el mundo que nosotros vivimos tendrán sus similitudes, pues son hombres y sociedades corruptas; mas si nosotros quienes tenemos la luz y hemos sido resplandecidos por la Verdad de Dios, nos desesperamos al unísono con los incrédulos, y si nosotros no somos capaces de sembrar con esperanza y fe la semilla del amor de Dios, no habrá flor hoy ni el día de mañana.

A esto también tenemos que hacer referencia, y es el perdón. Pedro dijo un día a Jesús: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (San Mateo 18:21-22). No podrás perdonar a nadie si piensas que tu vida termina mañana y hoy tienes que cobrar lo prestado, si tienes que vivir de los bienes. Mas cuando puedes ver la vida con los ojos de Dios, porque te ha dado eternidad, entonces, lo pasajero no es lo definitivo ni duradero.

VOLVEMOS AL PRIMER PELDAÑO:

Es la fe en Jesucristo y en el conocimiento y sabiduría de la Palabra de Dios. Y cuanto más tengas, más firmeza tendrás. Y ahora podemos decir que las palabras de Jesús que muchas veces hemos utilizado tiene una nueva faceta de profundidad y de libertad, pues dijo nuestro Salvador: conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (San Juan 8:32).

Sé que muchos creyentes en Jesucristo hoy están tristes, porque la realidad de su vida es tal que tiene que preocuparse de sus necesidades vitales, conozco a muchos jóvenes quienes se desvían del camino porque Dios no le responde como piensan o está escrito en la biblia. Muchos se rebelan después de un tiempo, porque las cosas no suceden, las bendiciones no caen, sus vidas no cambia ni mejora ostensiblemente.

Mas la luz que resplandece para todos los hijos de Dios es única, pues no hace acepción de personas con respecto a sus hijos. Entonces necesitamos crecer en la fe y en la sabiduría de Dios.

Necesitamos estar más inmersos en la profundidad de la sabiduría de Dios. No como los hombres incrédulos que no ven más allá de su vientre. Mas si tú por falta de fe y de sabiduría estás mirando con los mismos ojos respecto a la vida y lo que puedes hacer, entonces no eres diferente, te desesperarás por el corto tiempo y te lamentarás por la condición en que vives.

Mira hacia arriba y ora para que puedas ver la luz perpetua, la resplandeciente que opaca al sol, pide para que puedas ver con los ojos de Dios, con la visión de Dios, con la convicción de Jesucristo en el Padre Celestial.

No te sostengas con tu fe o tu fortaleza, busca y Dios dará su gracia, mostrará las obras que él está haciendo. Talvez hoy no tengamos respuestas para todo, ni entendamos todas las cosas que hacemos, mas todo cuanto plantamos dará sus frutos y nosotros lo veremos, pues es la promesa de Dios, aun después de nuestra partida.

La palabra hoy también dice esto, te dice: alza tus ojos alrededor y mira, todos éstos se han juntado, vinieron a ti; tus hijos vendrán de lejos, y tus hijas serán llevadas en brazos. Entonces verás, y resplandecerás; se maravillará y ensanchará tu corazón. Dios nos dice: Alza tus ojos. Mira.... Entonces verás,... y resplandecerás... luego se maravillará y ensanchará tu corazón.

Aprende a alzar tus ojos y mirar a Dios, ora para que él te abra los ojos espirituales y que te dé un corazón entendido, discernimiento de los tiempos y obras.

Sí, hay que trabajar arduamente; mas también de tiempo en tiempo, siempre hay que saber alzar los ojos, mirar lejos, ver el camino de Dios, para que puedas comprobar que estás caminando en sentido correcto, para que te alimentes del pan espiritual, se maraville tu corazón y se ensanche con el amor y misericordia de Dios.

CONCLUSIÓN:

Hay que sembrar con paciencia, con firmeza y prudencia.

Mas tienes la condición necesaria: Te ha resplandecido Jesucristo en tu corazón.

Así que: ¡LEVÁNTATE,   RESPLANDECE!

Naciones vendrán a ti, tus puertas nunca se cerrarán, pues en ti, Dios puso el evangelio de Jesucristo. A ti te ha resplandecido primero para que brilles. Levántate, siembra sin cesar, cuida el don que el Padre Celestial te ha dado.

No apagues al Espíritu, sino ora, santifícate en toda Verdad. Y serás un instrumento muy especial de Dios para este tiempo. Y tú alza tus ojos y verás las obras y los frutos.

Verás y comprobarás que cada palabra de Isaías 60 se cumplen en tu vida eterna.

Que Dios te bendiga.

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