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Sermón para Palabras de Vida No. 194 Título: Un candado para sabiosBiblia: Eclesiastés 5:1-7 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada www.evangelio123.org 1. Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. 2. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. 3. Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 4. Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 7. Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.
El libro es uno de los medios de registro más importante que tiene el hombre. Por medio de ella, los hombres antiguos han dejado su sabiduría para generaciones posteriores. Lastimosamente, estos registros nunca pueden ser completos, ni pueden expresar todo el conocimiento y las experiencias que tiene el hombre. Talvez algunos, pero no puede volcarse toda la vivencia de una persona. Tampoco nadie tiene el suficiente entendimiento para escribir desde temprano y cuando lo hace a una edad, ya tiene un criterio diferente en muchas ocasiones, pues el hombre siempre está aprendiendo más. También no todos tienen esa conciencia de escribir y dejar un legado, otros desean esconder su vida, igualmente existen personas quienes piensan que su vida no tiene puntos de interés para dejar algún escrito. Por eso, de los millones de hombres que viven en un día determinado, talvez los que escriben sólo sean un pequeñísimo grupo. Y querer generalizar estos conocimientos es peligroso y muchas veces atrevido, tendencioso y no libre de muchos errores. A esto hay que agregar la edad relativamente corta de los hombres, el tiempo disponible, la capacidad para escribir, los medios disponibles y otros tantos factores. En conclusión, cuando una persona muere también muere todos los conocimientos que aprendió y las experiencias que obtuvo. Y por lo general, la nueva generación tiene que aprender todo de nuevo, desde el inicio. Hoy con la cantidad de información que se tiene disponible y los medios más accesibles hace que la tarea de aprendizaje es más largo y difícil, también está solamente para aquellos quienes pueden pagar por ello. NO ES UN LEGADO SENCILLOTenemos que pensar en el legado de nuestro conocimiento de Dios, de nuestras experiencias en la fe. Aquellos conocimientos que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida, los aciertos, los errores, los consejos. Aun cuando los hombres que hemos aprendido antes queramos enseñar, no todos están dispuestos a aprenderlo. Entonces es como una rueda gigantesca que tiene que repetir los mismos errores dolorosos para muchos y son muy pocos los que caminan por la senda del legado de la experiencia. Por eso, siempre digo que el hombre con fe en Jesucristo siempre quiere volver a descubrir “la rueda de la fe”. No acepta las enseñanzas de otros, sino todo lo quiere volver a descubrir y experimentar en carne propia. Seguro que muchos dicen estar en desacuerdo conmigo, mas el caso más representativo es la biblia. Suelo ver cómo las personas no leen, y eso que están escritos los principios con que fue creado el hombre, de cómo entenderlo pues Dios, el mismo lo escribió, dando el Espíritu Santo la inspiración necesaria, como está escrito: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. (2 Timoteo 3:16-17). También está escrito: porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo. (2 Pedro 1:21). ¿Por qué digo esto? Porque todos quieren ser buenos creyentes, mas no leen la biblia, entonces, ¿cuál es la consecuencia? Pues tienen que descubrir nuevamente “la rueda de la fe”, aprender nuevamente todo, cosas que otros ya lo han aprendido y escrito. Justamente la biblia contiene partes en donde hablan de ello. Pues habla de Dios, de los hombres, de la vida de los hombres, para que hoy no volvamos a equivocarnos como lo hicieron los antiguos. Mas cuando no leen, ni meditan en ella, cometerán los mismos errores, sufrirán las mismas consecuencias, porque Jesús dijo: porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. (San Mateo 5:18). LA INTENCIÓN DEL AUTORA lo largo de los versículos que hemos leído hoy, si atendemos con cuidado en la lectura, entenderemos que está escribiendo a hombres sin entendimiento que abren sus bocas sin saber los principios de Dios ni saben las consecuencias que trae consigo el abrir la boca ante Dios sin poner un candado. Porque si para los hombres de honor, la palabra y un apretón de manos es como ley; estos días utilizamos los contratos escritos con todas las cláusulas, previendo todos los aspectos conocidos y evitando las sorpresas desagradables. Mas generalmente los hombres no saben que con Dios, las palabras que proferimos con nuestra boca es como un contrato firmado. Pues el Señor creó al mundo con el poder de sus palabras: y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. (Génesis 1:3). Así dice la biblia: Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no ejecutará? Mas así dice Jesús acerca de Satanás: vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira. (San Juan 8:44) Por eso, cuando profieres una palabra, eres responsable. Y así lo dice el Señor en su palabra hoy: cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Y luego dice: no dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. Una profesión muy peligrosa es la de ser político, porque prometen a diestra y siniestra, mas no cumplen finalmente. Y nos parecemos a ellos, porque mentimos con suma facilidad, ya nadie se ruboriza ni siente vergüenza por haber mentido. Inclusive lo hemos legalizado con el día de los inocentes. Mas la Palabra nos dice hoy que Dios se enoja por nuestras mentiras, por nuestra voz engañosa que promete y no cumple, pues dice: ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Y todo esto se comete porque se desconoce la Palabra de Dios, ya estaba escrito siglos atrás, mas siempre volvemos a tropezar descubriendo “la rueda de la fe”, generación tras generación. Y todo porque no leemos la Biblia. UN PASO ADELANTEEn los versículos 1 y 2 dicen: cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Con lo expuesto anteriormente, creo que mayormente todos pueden entender mejor este pasaje. Y también es seguro que existen muchas personas a quienes les sobreviene un escalofrío al recordar todas las palabras que dijeron, de las promesas que hicieron ante Dios y no cumplieron. Pues, tienes que orar seriamente por ellos. Sobre este punto, existe algo que tienes que saber, es seguro que hemos hablado y prometido acerca de tantas cosas que ni siquiera nos acordamos. Mas quiero enseñarte algo: te propongo a que comiences a orar al Señor Jesús y pídele que te enseñe todas las promesas que has hecho y que te has olvidado. Seguro que has actuado neciamente. Mas Dios no lo considera así, él espera que tú cumplas con tu parte de la promesa. Pues si Dios tiene contados y sabe cuántos cabellos tienes ahora, también tienes que saber que él recuerda cada palabra que has dicho. Conoce esto y no te hagas prisionero de tus palabras. Sino, él comenzará a destruir la obra de tus manos. El segundo punto que generalmente las personas no entienden es que las palabras de los versículos 1 y 2 hablan de cuando estemos en la iglesia, pero piensan que estamos libres los otros 6 días de la semana. Un versículo que a muchos les consuela también contiene una parte que debemos cuidarnos: respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. (San Juan 14:23). También dice: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora en vosotros, y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. (San Juan 14:17-18) En otro libro dice: ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. (1 Corintios 3:16-17). ¿Te das cuenta a dónde deseo llegar? Donde mora el Espíritu de Dios, allí está el Dios Triuno, y allí es el templo del Dios viviente. No es el edificio, no es la construcción, sino allí donde mora Dios. Y si tú crees que por medio de Jesús eres salvado por la gracia de Dios y que el Espíritu Santo mora en ti, tienes que cuidar cada palabra que profieres con tu boca. Porque tú mismo eres el templo del Dios viviente, y él te está escuchando. Por último, esto tiene relación principalmente con los pastores, evangelistas y aquellos líderes quienes de alguna manera enseñan la palabra. Pues cuando hablan acerca de Dios, lo hacen como el maestro más entendido, enseñan sobre muchas cosas. Mas esto trae aparejado una grave consecuencia, principalmente cuando la vida personal de esta persona que enseña no es acorde con las palabras que dice. Algunos lo hacen porque desconocen la Palabra, pero cuando está enseñando, se da por descontado de que sabe de lo que habla, que él mismo cumple en su vida, que lo obedece en todos los términos de la biblia en lo que habla. Sino, ciertamente está actuando como un necio, pues piensa que está en el lugar de Dios, como portavoz de Dios. Mas por eso mismo, porque habla en lugar de Dios, tienes que tener más cuidado. Observa primero tu vida y compárala con la biblia y luego habla. Otros saben que en sus vidas privadas, no lo viven de esa manera, pero porque tiene un título de pastor que defender, aparenta ser santo, guardador, conocedor, lleno del Espíritu Santo. Hablan y glorifican a Dios con sus labios, pero en su vida no existe nada que glorifique a Dios. Algo más, y esto ocurre en los retiros espirituales o en campañas de fe, los pastores por medio de sus palabras inducen a los miembros a hacer promesas, votos, dedicaciones al Señor Jesús. Y esto también es un error del pastor o del líder, porque tiene que saber en qué situación están sus ovejas. Por lo general, las ovejas porque no conocen tanto la palabra, serán inducidos a decir “amén” fácilmente, se comprometerán en promesas y votos que no están en condiciones de cumplir hoy porque no están preparados bíblicamente ni tienen fe suficiente. Mas las ovejas quedan obligados por las promesas y votos que han hecho, y mucho tiempo después se dan cuenta de ello. No puedes enseñar a un niño que recién empieza a hablar que repita sí, yo quiero; y luego decirle: ¿Quieres ser misionero al Africa? Y obligarlo a responder como lo has inducido. APRENDER EL SILENCIOComo principio, toda persona quien se acerca a Dios, tiene que estar más pronto para oír que para hablar. Seguro que cuando una persona lee la biblia y aprende a conocer más y más de Dios, aprenderá a ser prudente, a saber guardar silencio. Mas debe ser un silencio inteligente y prudente. ¿Significa que debemos ser mudos ante Dios? ¡No! Sino un silencio inteligente. ¿Qué es eso? Es esperar el tiempo suficiente y prudencial, para que el Espíritu Santo sea quien te haga abrir la boca. Esperar hasta que el Señor te seduzca con su gracia espiritual. Que llene tu interior y tu vida de alegría, con su palabra, con la hermosura de su gloria para que salga como un volcán desde tu interior y salga por los labios y digas: ¡Sí, Señor Jesús! Yo lo haré, envíame a mí. Porque cuando viene este tiempo de la seducción por amor de parte del Espíritu Santo, significa que el tiempo ha llegado, que existe el deseo de Dios, que él desea realmente que se haga esa obra, que también te abrirá las puertas necesarias, los medios necesarios, las personas quienes te ayudarán. Sí, cuando este tiempo llega, sí hay que responder afirmativamente y no perder el tiempo. Mas no tiene que ser por impulso personal, ni por un ánimo temporal. Inclusive este es el tiempo en que uno puede pedir al Padre Celestial que te dé un pacto, un versículo que te confirme, un versículo que te prometa que cumplirá contigo ese propósito, que no se olvidará de su misericordia para contigo y los tuyos. CONCLUSIÓN:Es común ver a muchas personas a quienes no se les abren las puertas, porque habían ligado su corazón en algún momento de su vida, pero que han olvidado. Tienes que averiguar con Dios en oración y en la biblia. Seguro que nuestra manera de hablar tiene que cambiar, las palabras que normalmente usan los creyentes tienen que ser cuidadosas, pues Jesús nos enseñó: Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. Pero sea vuestro hablar: sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede. (San Mateo 5:33-37) También tienes que ser muy observador, pues tienes que ver hacia dónde Dios te está llevando cada vez que el Espíritu Santo te seduce para que hagas promesas o votos. Asimismo es importante estar orando por esos puntos, porque Dios no te lo revela todo en un solo día, sino que habla por medio de diversos métodos y en tiempos diferentes. Y uno tiene que saber amalgamar todas esas palabras y experiencias, orar y leer la Palabra para encontrar el camino deseado de Dios. Espera un poco, no te apresures. Mas también cuando existe algo firme y cierto, no tardes en responder. Pues será el inicio de una nueva vida. Guarda un silencio inteligente y prudente ante Dios. Espera en él y afirmará tu corazón y enderezará tus sendas según el plan que tiene trazado. Y deléitate siempre en el Señor, escuchando más y hablando menos. Que Dios te bendiga. |
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