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Sermón en el día de Jesús 6 de noviembre de 2005 Título: Mi corazón se alegrará Biblia: Jeremías 20:1-18 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 El sacerdote Pasur hijo de Imer, que presidía como príncipe en la casa de Jehová, oyó a Jeremías que profetizaba estas palabras. 2 Y azotó Pasur al profeta Jeremías, y lo puso en el cepo que estaba en la puerta superior de Benjamín, la cual conducía a la casa de Jehová. 3 Y el día siguiente Pasur sacó a Jeremías del cepo. Le dijo entonces Jeremías: Jehová no ha llamado tu nombre Pasur, sino Magor-misabib. 4 Porque así ha dicho Jehová: He aquí, haré que seas un terror a ti mismo y a todos los que bien te quieren, y caerán por la espada de sus enemigos, y tus ojos lo verán; y a todo Judá entregaré en manos del rey de Babilonia, y los llevará cautivos a Babilonia, y los matará a espada. 5 Entregaré asimismo toda la riqueza de esta ciudad, todo su trabajo y todas sus cosas preciosas; y daré todos los tesoros de los reyes de Judá en manos de sus enemigos, y los saquearán, y los tomarán y los llevarán a Babilonia. 6 Y tú, Pasur, y todos los moradores de tu casa iréis cautivos; entrarás en Babilonia, y allí morirás, y allí serás enterrado tú, y todos los que bien te quieren, a los cuales has profetizado con mentira. 7 Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8 Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9 Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. 10 Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11 Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12 Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. 13 Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. 14 Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. 15 Maldito el hombre que dio nuevas a mi padre, diciendo: Hijo varón te ha nacido, haciéndole alegrarse así mucho. 16 Y sea el tal hombre como las ciudades que asoló Jehová, y no se arrepintió; oiga gritos de mañana, y voces a mediodía, 17 porque no me mató en el vientre, y mi madre me hubiera sido mi sepulcro, y su vientre embarazado para siempre. 18 ¿Para qué salí del vientre? ¿Para ver trabajo y dolor, y que mis días se gastasen en afrenta? INTRODUCCIÓN:Hubo un enviado de Dios: Moisés, para que rescatase a su pueblo de Egipto y de las manos de Faraón. Y en un momento de gran oposición por parte de Faraón, cuando los esfuerzos de Moisés parecían insignificantes a los portentosos muros de Egipto, dice la Biblia: Jehová dijo a Moisés: Mira, yo te he constituido dios para Faraón, y tu hermanos Aarón será tu profeta. Tú dirás todas las cosas que yo te mande, y Aarón tu hermano hablará a Faraón, para que deje ir de su tierra a los hijos de Israel. Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto mis señales y mis maravillas. Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré a mis ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios. Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos. E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó; así lo hicieron. (Éxodo 7:1˜6) Sí, los hijos de Dios escuchan desde dos lados, por una parte, la voz de Dios, quien dice: ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo? (Jueces 6:14). Y por el otro lado, la voz de los hombres del mundo, de los señores que gobiernan el mundo y las tinieblas que dicen: y Faraón respondió: ¿quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel. (Éxodo 5:2) Tan cierto como el aire que respiramos, nuestro Dios existe, él nos ha hablado y nos ha enviado para que prediquemos el Evangelio, para que saquemos los hijos de Dios que están hoy inmersos, subyugados bajo servidumbre de Faraón y de los poderes del mundo. Mas no todo es sencillo. UNA GUERRA ENTRE LO VISIBLE Y LO INVISIBLEEn el mundo de lo invisible, en donde está el Padre Santo, el Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, con todos los ángeles celestiales, los escogidos de Dios por un lado y por el otro lado Satanás con sus ángeles caídos y aquellos que no fueron elegidos y destituídos de la gloria de Dios; todo está decidido mas ahora no está perfectamente dirimido. Pues nadie puede cambiar ni torcer lo decidido y establecido por Dios desde la creación del mundo: la gloria eterna y la perdición sin fin. Pero en el mundo de lo visible, cuando no muchos tienen las visiones claras ni todos tienen el entendimiento suficiente de lo celestial, el mundo de las tinieblas les hacen guerra y sufren. El fin está cantado y decidido, pero mientras que se cumplan los tiempos, el Faraón, quien es figura personificado del mal y del poder que ejerce en el mundo, someterá en servidumbre a los que hoy viven bajo su dominio, hasta que sean liberados por el evangelio de Jesucristo. Y justamente porque no todos los hijos de Dios tienen la misma fe ni percepción espiritual surje el problema, pues no todos tienen este conocimiento, y también pocos lo conocen, es algo que tiene que recibir de lo alto, es algo por el cual el hijo debe pedir y se reciben solamente aquellos que tienen fe y lo obtienen por gracia. Hoy esta lucha entre dos bandos parece desigual. Pues nuestro llamamiento es cierto, el sol y la luna son testigos, firmes en el nombre de Jesucristo. Mas cuando no tenemos esta visión espiritual, o no fueron suficientemente enseñados, son hijos de Dios mas no tienen la convicción necesaria para luchar y vencer, pues no han visto en el espíritu a Jesús. Entonces, ciertamente la lucha es abrumadora, pues ve a Faraón, su ejército, su poder, su gloria, su dominio sobre los hombres y todas sus seducciones, mas no puede ver las cosas de Dios, sino tiene que mirarlos a través de la fe, y éste siempre es impredecible. Pues hasta que veas a Jesús, el mundo físico de los cinco sentidos es mucho más fuerte y convincente. ¿Y por qué no puede ver a Jesús? Pues dice la Palabra: sin santidad nadie verá a Dios. Y hoy las iglesias no enseñan suficientemente en todos los aspectos del hombre para que alcance esto, solamente buscan lo emocional y transitorio, deberían aprender más de la Biblia. Además, es la enemistad de lo invisible que se manifiesta en el mundo de lo visibe. Y todos los hijos de Dios, quienes hoy no entiendan la Palabra de Dios, el Plan de Dios, la Voluntad de Dios que se cumple en la tierra, entrará en conflicto, en dificultades, pasará por grandes tribulaciones y persecuciones. Y para colmo de males y para aumentar las dificultades de aquellos que hoy son creyentes, que tienen la palabra y tienen que defender la fe en Jesucristo, de aquellos que son enviados al mundo como Moisés a rescatar a los hijos de Dios, si no puede ver desde la perspectiva de Dios, es una pelea formidable, es una lucha que parece sin parangón. Es como Moisés contra el Faraón y su poder, inclusive contra la incredulidad de aquellos a quienes viene a salvar. Es como Gedeón con sus 300 que tiene que luchar contra un ejército que cubría la tierra. Por eso, si no estás convencido plenamente de tu llamamiento de Jehová que te hizo y te dijo: YO SOY JEHOVÁ, finalmente claudicarás, te rendirás, perderás el primer amor, olvidarás el norte, el mundo mostrará sus encantamientos como los magos de Faraón y también harán que la vara se convierta en culebra, que se convierta en sangre, harán que suba ranas con sus magias. Y bajo estas maravillas engañosas, aun hoy, muchos hijos de Dios están bajo sus encantos, bajo sus engaños. Pensarán que el mundo hace y realiza obras, en cambio, no se puede confiar en la fe. O sino, la propia iglesia, realizan los trabajos de acuerdo a las posibilidades del dinero y de las disponibilidades. ¿Quién cree ahora en que la fe mueve montañas? Mas el dinero sí. He visto cómo la cantidad de fe es sinónimo de la cantidad de dinero que maneja la iglesia local. Muchos parecen que hacen iglesia, que tienen la palabra, que son libres en Jesús, mas son más bien engaños, sus pastores se engañan, porque están bajo el dominio de Faraón. Por tanto, nunca conocerán los milagros de Dios. Por eso, hombres que aparentemente son santos, sacerdotes y siervos de Dios, pero que no pasan de ser dominados bajo el poder engañoso, quieren mostrar que son iglesia y lo consiguen porque por el momento Dios les permite que estén en el engaño. Dice la Palabra en 2 Tesalonicenses 2:7˜12 porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; sólo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacen en la injusticia. MAS JEHOVÁ ESTÁ CONMIGO COMO PODEROSO GIGANTEEl hombre del mundo piensa que los poderes de Faraón son grandiosos, pues quieren aparentar como Dios y así engañar a los hombres, subyugarlos en servidumbre como el Faraón, quien como dios dominaba a Egipto. Esplendor, bienes, comodidades, lujos. Sí, esta es la lucha que tenemos. Pero si miramos con ojos humanos, sí veremos los números, las cantidades, la grandeza, las cuantiosas obras, las palabras grandilocuentes. Jeremías también tenía este problema, pues un momento antes, fue apresado por el príncipe de la casa de Dios, porque oyó que este profeta profetizaba contra Jerusalén, contra Judá. Fue apresado, fue puesto en cepo, fue azotado. Mas igualmente dentro de Jeremías, en momentos difíciles porque los hombres que le perseguían supuestamente eran hombres de Dios, entendidos de la palabra, compañeros suyos en el ministerio. Por eso, se lamentaba por lo humano, mas existía un Dios que siempre le seducía nuevamente al camino del profeta. Seguro que nosotros también no hemos pedido este camino, porque si fuera por nuestra carne, amaríamos y nos encantaría estar en Egipto. Mas dice el versículo 7: me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. Esta es la fuerte lucha que tenemos, pues Jehová cumplió lo que tenía previsto en nosotros desde antes de la fundación del mundo. Nos sedujo con Jesucristo, así hemos creído en el Señor. Y cuantas veces hablamos de Jesús, se oponen, no sólo los hombres del mundo, sino aquellos que supuestamente son hermanos. Pues los que persiguieron igualmente al apóstol Pablo eran mayormente de los judíos, los que se opusieron eran de los sacerdotes, los que hacía juicios y trataban de condenarlo eran excompañeros de estudio bajo Gamaliel. Por eso, como hoy Jeremías es acusado, denunciado, calumniado, maldecido de los hombres, porque procuraba según ellos el mal. Y este mismo dolor que sentía Jeremías diciendo: maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito. Nos habla de hasta cuánto y a dónde puede llegar el dolor, la persecución de lo malo por medio de lo visible. Pablo también decía: porque deseara yo mismo ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas, de los cuales son la adopción, la gloria, el pacto, la promulgación de la ley, el culto y las promesas; de quienes son los patriarcas, y de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas, ni por ser descendientes de Abraham, son todos hijos; sino: en Isaac te será llamada descendencia. Esto es: no los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. (Romanos 9:3˜8) Sí, en el mundo de lo visible, extrañamente todos se pondrán de acuerdo contra ti, mas cuando uno entiende el mundo espiritual, todo es comprensible, pues como les dije antes, todos no pasan de ser primos y hermanos de Satanás. Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. Y por eso, pedimos como lo hijo Jeremías: oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. También lo dijo un creyente llamado David: mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío; alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte; para que no diga mi enemigo: lo vencí. Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara. Mas yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegrará en tu salvación. Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien. (Salmo 13:3˜6) MI CORAZÓN SE ALEGRARÁCierto es que no es fácil estar gozoso. Mas cuando entendemos de dónde y por medio de quién vienen las persecuciones y tribulaciones, entonces, mis enemigos no son los hombres, sino aquel que manipula a los hombres. Y esta es la cruz que debemos soportar, amar cuando somos amados menos. Llevar la cruz, porque no sabemos dónde está la oveja perdida, pues los mismos israelitas culparon a Moisés porque al tratar de salvarlos, Faraón les había agravado su servidumbre con mayores cargas. Pero nuestro corazón se alegrará cada vez que veamos cumplidos cabalmente estas palabras, no solamente por las ovejas que vuelvan al Señor, sino cuando veamos cumplidos sus palabras en nosotros. Cuando veamos que en mí sí existe el Espíritu de Dios quien me consuela, quien intercede por mí. Y cuando estoy debilitado, cuando quiero dejar la predicación, la evangelización, la oración, la lectura de la Palabra, siento como hoy dice Jeremías: y dije: no me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, HABÍA EN MI CORAZÓN COMO UN FUEGO ARDIENTE METIDO EN MIS HUESOS; TRATÉ DE SUFRIRLO, Y NO PUDE. Pues una y otra vez; una y otra vez; una y otra vez; nuestro Padre Celestial nos seduce, una y otra vez diciendo que somos sus hijos. Y cuando somos débiles, entonces somos fuertes. Y lo que hoy nos humillamos en Jesucristo y sufrimos las persecuciones, él nos levanta nuestro rostro bien en alto. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. (Salmo 27:5) No hay modo de que mi corazón no se alegre en el Dios de nuestra salvación. ¿Quién contra nosotros? ¿Quién nos condenará? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Y mi corazón se alegrará día tras día, de tiempo en tiempo, porque veremos cómo somos más que vencedores, por el Cristo Jesús que mora en nosotros, pues nuestro testimonio en el Espíritu Santo es verdadero y comprobable. CONCLUSIÓN:Cuando Dios te seduce, déjate llevar por su seducción. No te resistas. Soporta por un poco de tiempo con fe y según sus Palabras y verás la gloria de Dios. Pues, podrás ver el poderoso gigante quien está contigo. Podrás ver cómo serán avergonzados, cómo tendrán perpetua confusión, no prosperarán. Un poco de tiempo, en un momento. Mas tú cuida tu camino. Dice la Palabra: ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre. Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña les saciaría. (Salmo 81:13˜16). Deja que Jehová alegre tu corazón, a su manera. Comprobando cuán gigante poderoso es. Que Dios te bendiga. Y él nos guardará hasta el día del reencuentro. |
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