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Sermón en el día de Jesús 30 de octubre de 2005.

Título: EL ALFARERO DIOS

Biblia: Jeremías 18:1-23

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

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1 Palabra de Jehová que vino a Jeremías, diciendo:

2 Levántate y vete a casa del alfarero, y allí te haré oír mis palabras.

3 Y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda.

4 Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

5 Entonces vino a mí palabra de Jehová, diciendo:

6 ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

7 En un instante hablaré contra pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir.

8 Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual hablé, yo me arrepentiré del mal que había pensado hacerles,

9 y en un instante hablaré de la gente y del reino, para edificar y para plantar.

10 Pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.

11 Ahora, pues, habla luego a todo hombre de Judá y a los moradores de Jerusalén, diciendo: Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras.

12 Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.

13 Por tanto, así dijo Jehová: Preguntad ahora a las naciones, quién ha oído cosa semejante. Gran fealdad ha hecho la virgen de Israel.

14 ¿Faltará la nieve del Líbano de la piedra del campo? ¿Faltarán las aguas frías que corren de lejanas tierras?

15 Porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado,

16 para poner su tierra en desolación, objeto de burla perpetua; todo aquel que pasare por ella se asombrará, y meneará la cabeza.

17 Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su perdición.

18 Y dijeron: Venid y maquinemos contra Jeremías; porque la ley no faltará al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta. Venid e hirámoslo de lengua, y no atendamos a ninguna de sus palabras.

19 Oh Jehová, mira por mí, y oye la voz de los que contienden conmigo.

20 ¿Se da mal por bien, para que hayan cavado hoyo a mi alma? Acuérdate que me puse delante de ti para hablar bien por ellos, para apartar de ellos tu ira.

21 Por tanto, entrega sus hijos a hambre, dispérsalos por medio de la espada, y queden sus mujeres sin hijos, y viudas; y sus maridos sean puestos a muerte, y sus jóvenes heridos a espada en la guerra.

22 Óigase clamor de sus casas, cuando traigas sobre ellos ejército de repente; porque cavaron hoyo para prenderme, y a mis pies han escondido lazos.

23 Pero tú, oh Jehová, conoces todo su consejo contra mí para muerte; no perdones su maldad, ni borres su pecado de delante de tu rostro; y tropiecen delante de ti; haz así con ellos en el tiempo de tu enojo.

INTRODUCCIÓN:

Ciertamente que no existe mejor ejemplo ilustrativo que el alfarero y el barro. Pues sin el alfarero el barro no es nada, ni tiene forma ni valor.

Pero también habla fehacientemente hasta qué punto Dios personalmente tiene interés y se dedica a moldear a un hombre. Y vemos que solamente Dios puede modelar y moldear a un hombre, nadie más. Pues cuando lo hace él, entonces es perfecto.

Personas quienes no lo aceptan

En las palabras de hoy, Dios nos habla de dos ejemplos de rebeldías. De cómo puede levantar o puede destruir a un pueblo y reinos por causa de su idolatría. Y en segundo lugar, de aquellos quienes conocieron a Dios y su Palabra, pero se han apartado para seguir los pensamientos de su corazón.

El versículo 10 es muy significativo e impactante: pero si hiciere lo malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré del bien que había determinado hacerle.

Luego habla específicamente a los hombres de Judá y a los moradores de Jerusalén. Mas existe algo especial en estas personas, son personas quienes en su tiempo recibieron la Palabra de Dios, son los descendientes de Abraham según la carne, lo que hoy diríamos son hijos de creyentes, descendientes de creyentes. Pero dicen: es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.

Seguro que estas cosas no pasan simplemente en una generación, sino son los hijos, son los hijos de los hijos. Y llega un momento en que se rompe, en que el alfarero quiebra la vasija que hizo, se hace pedazos y como saben ustedes, una vasija que se quiebra, no sirve para nada.

Como dice el versículo 15: porque mi pueblo me ha olvidado, incensando a lo que es vanidad, y ha tropezado en sus caminos, en las sendas antiguas, para que camine por sendas y no por camino transitado, para poner su tierra en desolación, objeto de burla perpetua; todo aquel que pasare por ella se asombrará, y meneará la cabeza. Como viento solano los esparciré delante del enemigo; les mostraré las espaldas y no el rostro, en el día de su perdición.

¿Piensas que esto es solamente de individuos? Hoy esta desolación también ocurre en las iglesias, ¿piensas que porque es iglesia evangélica se libran de ello? No, pues cuando la iglesia, cuando pierde su norte, ya no es útil para el Señor. Y hoy tenemos a nuestro derredor a tantas iglesias que un día dijeron ser alguien, pero hoy están abandonadas, vacías, y otros muchos están por entrar en el mismo camino, porque dejaron, se olvidaron de la voluntad de Dios, de hacer lo que a Dios le agrada y ocurre también cuando pierde la sincronización con el Señor en cuanto a la obra que tiene que hacer.

MAS HOY HABLEMOS DE LA MISERICORDIA DE DIOS

Hoy queremos hablar de otra cosa, de algo que nos interesa a nosotros, quienes tratamos de ser buenos hijos de Dios, que deseamos estar en la gracia y recibir las promesas de Dios.

Antes que nada hay que reconocer a Dios como nuestro alfarero. Pues solamente así tenemos inicio y una identidad, dejaremos ser moldeados por el Señor Jesucristo. La rebeldía, la incredulidad es para aquellos que no conocen la palabra de Dios.

Mas ciertamente yo sé que todos ustedes aman a Dios. Hoy desean lo mejor para sí mismos, para su familia, para sus descendientes. Entonces cómo ser mejores, es nuestro interés, ¿no es cierto?

Y aquí justamente está la misericordia de Dios: y descendí a casa del alfarero, y he aquí que él trabajaba sobre la rueda. Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.

Sí, la misericordia de Dios es justamente como la dedicación del alfarero: que él hizo algo, pero cuando no le gustó, no se molestó, pero sí tuvo ganas de realizar nuevamente el trabajo de moldeado para mejorar, para hacer algo que él tenía pensado hacer. Y esto es importante para nuestra vida: que no pierda su interés por nosotros y siga trabajando, hasta darnos la forma definitiva para que seamos agradables a sus ojos y seamos útiles.

También tenemos que entender el amor de Dios, que cada uno de nosotros, no somos una producción en serie, no somos un pedazo de arcilla que somos introducidos en un molde, que son iguales y echados en el horno para que salgamos idénticos. Sino que Dios personalmente, con sus manos, de acuerdo a su gusto, criterio y plan nos va moldeando.

Entonces nosotros que somos barro, que estamos en las manos de Dios y a su merced, ¿qué deberemos pedir?

Nos dice la palabra de Dios en 2 Timoteo 2:19˜21 pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: conoce el Señor a los que son suyos; y: apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.

¿Querrías ser instrumento de honra o no? ¿Querrías ser una vasija para uso honroso o para uso vil? Pues ciertamente en nuestras casas, tenemos jarrones que son hermosos, decorativos y de especial estima, pero también están aquellos que ponemos en el patio y nos sirven de planteras u olvidados en el depósito.

Hoy, si somos barro, ¿qué desearías ser? Claro que hablando de esta manera, deseamos ser para el mejor uso posible, ¿no es cierto? Mas también tenemos que conseguir que Dios dedique mucho tiempo en nosotros moldeándonos.

Consiguiendo el favor de Dios

Que Dios tenga más paciencia contigo, que tenga mayor misericordia hacia ti. El resultado es abismal, la gracia que fluye sobre uno es marcadamente diferente, y se acentúa más cuando pasamos a la siguiente generación. Realmente no existen grandes secretos, todo está a la luz, mas la diferencia está como lo dijo Jesús: cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. (San Mateo 7:24). La diferencia está en el hacer, en guardar, en seguir, una fe con obras.

·Respondiendo con fe:

Tenemos el caso de Caleb y de Josué, quienes a diferencia de los otros diez espías quienes hablaban mal de la tierra, ellos salieron, se rasgaron la ropa que llevaban y defendieron a Jehová. Y en recompensa, cuando todos murieron en el desierto, solamente ellos entraron en la tierra prometida. Pasaron cuarenta años, pero tenían las mismas fuerzas y fortaleza para conquistar la tierra. Hay que conocer a Dios y responder con fe, mantener tu fe y convicción, contra cualquier situación o multitud.

· amando la palabra de dios:

Recibir la misericordia de Dios significa conocer al Señor, esto es aprender la palabra de Dios, leerla, estudiarla, meditarla, enseñarla, predicarla. Porque Dios tiene unas reglas, tiene un carácter, tiene una personalidad, y de acuerdo a ella tenemos que obrar. Pues sabemos que nadie puede imponer nada a Dios. No podemos obligarlo a que se someta a nuestros intereses.

· haciendo la palabra:

No son los oidores, sino los hacedores de la palabra, aquellos que oyen y hacen la Palabra de acuerdo a lo que Dios quiere, de acuerdo a su propósito.

También existe algo que muchos se olvidan: saber sincronizarte con el tiempo y las obras que Dios desea realizar en un tiempo determinado. En época del profeta Jeremías pasaba igual, Dios tenía planeado cumplir su profecía y se acercaba el ejército del norte, pero los sacerdotes hablaban engañosamente al pueblo diciendo que había paz, paz.

Por eso cuando Jesús llevaba la cruz a su muerte y encontraba a la multitud que le seguía y las mujeres que lloraban y se lamentaba, dijo en cambio: hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. (San Lucas 23:28)

· apartese de toda iniquidad

Es necesario cuidar nuestra salvación con temor y temblor, cuidarla porque no dará por inocente el día que el justo pecare. Así como Dios amó y tuvo misericordia en su tiempo por Judá y Jerusalén, así también cuando los corazones de los hombres no se reforman, llega el enojo de Dios.

Como dice la palabra hoy: he aquí yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios. Luego dice: para poner su tierra en desolación, objeto de burla perpetua. Tenemos tantos ejemplos a nuestro alrededor, iglesias cerradas, con gente pero muertas, hablan pero no tienen obras, aquellas que tienen contiendas entre sus miembros, aquellas que se dedican a cosas que no tienen vida.

TU ESTAS EN LA TIERRA Y DIOS EN EL CIELO

No eres tú quien sostienes la mano del alfarero, sino él a ti.

Si hoy tienes conocimiento de Jesucristo y él te ha permitido adentrarte en lo profundo traspasando el velo del lugar santísimo. También con esta fe en Jesús tienes que utilizarlo para que Dios preste especial interés y atención hacia ti. Y precisamente Jesús nos enseña ese camino: respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió. (San Juan 14:23-24)

El hombre puede tener la religión que quiera, puede tener los principios que quiera, puede vivir con la doctrina humanista que más le convenga; mas finalmente aquel que decide quién tiene que entrar o no entrar es Dios.

Así también, nos dice en su Palabra hoy: ¿no podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? Dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel.

Yo sé de muchas personas quienes discuten, que critican de por qué hablamos de esta manera. Nos quiere poner en entredicho. ¿Pero de qué sirve todo lo que grita el hombre? Puede pasarse meneando toda su vida, pero estará en la tierra y Dios en el cielo.

Hubo un hombre parecido, Job y él dijo: he aquì que todas estas cosas han visto mis ojos, y oído y entendido mis oídos. Como vosotros lo sabéis, lo sé yo; no soy menos que vosotros. Mas yo hablaría con el Todopoderoso, y querría razonar con Dios. (Job 13:1˜3)

De esta manera piensan y hablan todos los hombres, hasta que descubre que ha fallado, que no sabía nada. Y Job mismo dijo luego: por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza. (Job 42:3˜6).

Por eso, cuanto más rápido y mejor comprendas lo finito y barro que somos, mejor salud tendrás.

TÚ BARRO, DIOS ALFARERO

¿Desde cuándo tú eres barro y Dios alfarero? Muchos creen que desde que nacemos, otros dicen: desde que creemos en Jesús como único salvador.

Mas Dios es tu alfarero desde el momento en que tiene conocimiento de ti, y desde ese momento tiene interés respecto a ti y lo dice la Biblia: porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Romanos 8:29˜30).

Y el Dios Alfarero tiene un propósito bien definido: bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad. (Efesios 1:3˜5)

Así, antes que fuesen hechos los mundos, Dios Alfarero, ya nos conoció, desde este momento ya tiene un firme propósito de moldearnos, de hacernos suyos, bendiciéndonos en los lugares celestiales.

¿De qué manera quiere moldearnos? Para que fuésemos santos y sin mancha delante de él. Luego dice: para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo. Por tanto, cualquier pensamiento humano, incluso el pensamiento de un creyente en Jesús no puede comprender la total dimensión de la pretención de Dios, mas poco a poco él nos la revela.

IMPORTA TU DECISIÓN Y DESEO

Un día Jesús dijo: pero ¿qué os parece? Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: no quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre? Dijeron ellos: el primero. Jesús les dijo: de cierto os digo, que los publicanos y las rameras van delante de vosotros al reino de Dios. (San Mateo 21:28˜31)

El incrédulo, aunque quiera no puede ser el barro en las manos del Alfarero Dios, sino simplemente está destinado a la condenación.

Mas entre los creyentes con fe en Jesucristo, tienen libertad (en Dios). Puede escoger ser moldeado o puede rechazar y alejarse. Y esto hará inclinar la balanza de la voluntad, de la dedicación de Dios hacia uno u otro creyente.

CONCLUSIÓN:

Que creas en Jesucristo significa que eres un barro que pertenece al Padre. Si bien el comienzo es igual para todos, el final es diferente. Porque estando en las manos de Dios, importa tu reacción, tus respuestas, tu deseo.

Y de parte de Dios también es así, que tenga más interés o menos hace que un jarrón esté en la intemperie o esté dentro de la casa.

Ahora entendemos por qué Jesús dijo: y he aquí hay postreros que serán primeros, y primeros que serán postreros. (San Lucas 13:30)

Ora a Dios, deséalo más que oro y plata; entonces serás alguien muy preciado en las manos del Alfarero Dios y para los hombres serás luz que brilla intensamente en lo alto.

Que Dios te bendiga.

 

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Fecha de creación : 4 de noviembre de 2005