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Sermón en el día de Jesús 16 de octubre de 2005.

Título: ¿Dónde está la Palabra de Dios?

Biblia: Jeremías 17:7-27

Predicador: Pastor Dong Han David Lee

Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada

WWW.EVANGELIO123.ORG

7 Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

8 Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.

9 Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

11 Como la perdiz que cubre lo que no puso, es el que injustamente amontona riquezas; en la mitad de sus días las dejará, y en su postrimería será insensato.

12 Trono de gloria, excelso desde el principio, es el lugar de nuestro santuario.

13 ¡Oh Jehová, esperanza de Israel! todos los que te dejan serán avergonzados; y los que se apartan de mí serán escritos en el polvo, porque dejaron a Jehová, manantial de aguas vivas.

14 Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.

15 He aquí que ellos me dicen: ¿Dónde está la palabra de Jehová? ¡Que se cumpla ahora!

16 Mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su castigo, ni deseé día de calamidad, tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fue en tu presencia.

17 No me seas tú por espanto, pues mi refugio eres tú en el día malo.

18 Avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo; asómbrense ellos, y yo no me asombre; trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doble quebrantamiento.

19 Así me ha dicho Jehová: Ve y ponte a la puerta de los hijos del pueblo, por la cual entran y salen los reyes de Judá, y ponte en todas las puertas de Jerusalén,

20 y diles: Oíd la palabra de Jehová, reyes de Judá, y todo Judá y todos los moradores de Jerusalén que entráis por estas puertas.

21 Así ha dicho Jehová: Guardaos por vuestra vida de llevar carga en el día de reposo, y de meterla por las puertas de Jerusalén.

22 Ni saquéis carga de vuestras casas en el día de reposo, ni hagáis trabajo alguno, sino santificad el día de reposo, como mandé a vuestros padres.

23 Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección.

24 No obstante, si vosotros me obedeciereis, dice Jehová, no metiendo carga por las puertas de esta ciudad en el día de reposo, sino que santificareis el día de reposo, no haciendo en él ningún trabajo,

25 entrarán por las puertas de esta ciudad, en carros y en caballos, los reyes y los príncipes que se sientan sobre el trono de David, ellos y sus príncipes, los varones de Judá y los moradores de Jerusalén; y esta ciudad será habitada para siempre.

26 Y vendrán de las ciudades de Judá, de los alrededores de Jerusalén, de tierra de Benjamín, de la Sefela, de los montes y del Neguev, trayendo holocausto y sacrificio, y ofrenda e incienso, y trayendo sacrificio de alabanza a la casa de Jehová.

27 Pero si no me oyereis para santificar el día de reposo, y para no traer carga ni meterla por las puertas de Jerusalén en día de reposo, yo haré descender fuego en sus puertas, y consumirá los palacios de Jerusalén, y no se apagará.

 

INTRODUCCIÓN:

¿Dónde está la Palabra de Dios?

Esta es la pregunta que solemos hacer. A cada día que pase, habrá mayor confusión entre los hombres, en especial de aquellos que hoy confían y escuchan sin un interés genuino, que son escuchas y lectores pasivos. Porque las iglesias son diferentes, porque los predicadores son muchos y cada uno predica convencido o suponiendo de que interpreta correctamente la Palabra de Dios.

Porque siempre entra en conflicto el hombre con sus deseos y pensamientos, su fe y su entendimiento acerca de la Biblia y finalmente la Palabra de Dios y la voluntad de Dios en el tiempo y lugar. A esto tenemos que incluir factores externos que influyen, y el tiempo de Dios dentro de su plan global.

Y seguro que cada uno trata de atraer agua a su molino, como el primer hombre en la tierra, Adán retrucando a Dios dijo: y el hombre respondió: la mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.

Sí, desde larga data, el hombre siempre ha sido bueno para complacerse él, para tener excusas, y anteponerse ante Dios para discutir; mas ha sido incapaz de escudriñar su vida y sus actos ante la palabra de Dios para ver si se ajusta a la ley del Señor y su voluntad. En cambio trata de justificarse él y pide que nosotros demos señales de que hablamos en nombre de Dios.

Sí, tienen a sus dioses en sus corazones, buscan su provecho, se llenan el vientre y cumplen sus deseos, son insaciables y cuando vienen a la iglesia esperan escuchar palabras reconfortantes y consoladoras. Que les siga adulando y confirmando que son cristianos y tienen la aprobación de la iglesia (¿y de Dios?) para prolongar su vida, sin saber que está cometiendo sus pecados. Sí, nos hemos hecho los fariseos modernos que suben a la iglesia, oran para justificarse él, dice que glorifica a Dios. En cambio, nadie quiere ser como el publicano, menos escuchar que tenemos que ser así en nuestras oraciones.

Por eso, la palabra dice hoy: engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

Y los hombres se engañan a sí mismo, porque simplemente escuchan la voz de sus corazones y de aquellos que desean adular, diciendo: ¡paz! ¡paz!

Pero es Jehová quien dice: Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Y esta misma confusión había en tiempos de Jesús, los judíos (aquellos que se autodenominaban conocedores de Dios) pedían al Señor: ¿Qué señal nos muestras, ya que haces esto? Y cuando Jesús les mostraba una señal como esta: entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿será éste aquel Hijo de David? Mas los fariseos, al oírlo, decían: éste no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. (San Mateo 12:22-25)

Con justa razón Jesús nos dijo: bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa? Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. (San Mateo 10:25).

Y seguro que habrá iglesias e iglesias, pastores y pastores, profetas y profetas, ovejas y ovejas. Mas todo será pasado y probado por fuego: la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. (1 Corintios 3:13-14). Y también tendremos que responder: pero los cielos y la tierra que existen ahora, están reservados por la misma palabra, guardados para el fuego en el día del juicio y de la perdición de los hombres impíos. (2 Pedro 3:7)

PALABRAS DE JEHOVÁ

¿Dónde está la Palabra de Jehová?

No simplemente porque sea la iglesia, no basta con agarrar la Biblia, abrir en cualquier página y predicarla. Pues existen muchos quienes buscan cualquier porción de la Biblia y lo predican como si fuera la Palabra de Dios. Sí, las palabras de la Biblia son de Dios, inspiradas por el Espíritu Santo.

Mas existe un requisito fundamental: siempre será la Palabra de Jehová aquella que él enviare, no lo que desee el pastor sermonear. No porque eres un pastor o líder tienes cartas libres, sino hay que discernir el tiempo de Dios, la voluntad de Dios. Veamos un ejemplo bíblico:

Dice así porque así dijo Jehová de los ejércitos: cortad árboles, y levantad vallado contra Jerusalén; esta es la ciudad que ha de ser castigada; toda ella está llena de violencia. Como la fuente nunca cesa de manar sus aguas, así ella nunca cesa de manar su maldad; injusticia y robo se oyen en ella; continuamente en mi presencia, enfermedad y herida.

Corrígete, Jerusalén, para que no se aparte mi alma de ti, para que no te convierta en desieto, en tierra inhabitada. Así dijo Jehová de los ejércitos: del todo rebuscarán como a vid el resto de Israel; vuelve tu mano como vendimiador entre los sarmientos. ¿A quién hablaré y amonestaré, para que oigan? He aquí que sus oídos son incircuncisos, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.

Por tanto, estoy lleno de la ira de Jehová, estoy cansado de contenerme; la derramanré sobre los niños en la calle, y sobre la reunión de los jóvenes igualmente; porque será preso tanto el marido como la mujer, tanto el viejo como el muy anciano. Y sus casas serán traspasadas a otros, sus heredades y también sus mujeres; porque extenderé mi mano sobre los moradores de la tierra, dice Jehová. Porque desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores. Y curan la herida de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.

¿Se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni aun saben tener vergüenza; por tanto, caerán entre los que caigan; cuando los castigue caerán, dice Jehová.

Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: no andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: no escucharemos.

Por tanto, oíd, naciones, y entended, oh congregación, lo que sucederá. Oye, tierra: he aquí yo traigo mal sobre este pueblo, el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.

¿Para qué a mí este incienso de Sabá, y la buena caña olorosa de tierra lejana? Vuestros holocaustos no son aceptables, ni vuestros sacrificios me agradan. Por tanto, Jehová dice esto: he aquí yo pongo a este pueblo tropiezos, y caerán en ellos los padres y los hijos juntamente; el vecino y su compañero perecerán. (Jeremías 6:6-21)

CIERTAMENTE LOS CONFLICTOS SON INTENSOS

Ciertamente que no es fácil predicar ni anunciar tiempos difíciles ni acerca de los pecados de los hombres, mas también nadie tiene excusa para pecar ni autorización para hacerlo porque conoce el nombre de Jesús.

Los mismos judíos decían conocer y creer en Jehová, pero persiguieron a Jesús. Y Jesús dijo: yo y el Padre uno somos. (San Juan 10:30). Pero igual mataron a Jesús.

Nadie que no puede escuchar ni guarda los mandamientos de Dios, puede decir que ama a Jesús y cuando dice que lo cree, es mentira; pues Jesús el Señor dijo: el que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. (San Juan 14:21)

Y porque los conflictos son intensos, porque muchos acusan a los que hoy predican y acusan de pecado, Jeremías pide al Señor: Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.

No son pocos aquellos quienes se burlan porque hablamos de esta manera, porque están confiados que Dios es amor, que Jesús es misericordioso. Y piensan que esto contradice con las buenas nuevas de salvación. Mas Jesús mismo dice: el que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. (San Juan 3:18)

¿Existe más confusión? ¿Te parece que hablamos de la misma cosa desde diferentes ópticas? Mas estas palabras son ciertas: mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (San Juan 10:27-28)

Pregunta: ¿si hoy amas a Jesús y dices que crees en él, por qué te molesta escuchar la Palabra de Dios, por qué te es difícil cumplir la Palabra de Dios? Pues ciertamente los mandamientos de Dios son sus palabras.

¿QUIÉN ES EL MALO?

Cuando tú estás enfermo y te vas junto al médico para diagnosticarte, y el médico te anuncia que tienes cáncer después de hacer los estudios correspondientes. ¿Culpas al médico quien te diagnosticó y te anunció tu mal?, ¿el doctor es malo? ¿Es él culpable? ¿No está el mal dentro de ti?

Sí, y asimismo lo anuncia Jeremías: mas yo no he ido en pos de ti para incitarte a su castigo, ni deseé día de calamidad, tú lo sabes. Lo que de mi boca ha salido, fue en tu presencia.

Sí, con estar contrariado contra el profeta no resuelve tu problema, pero sí puedes solucionar arrepintiéndote, confesando tus pecados a Jesucristo y siguiendo la perfecta ley de Dios.

Y sobre aquellos que persiguen y se ensañan antes de arrepentirse, se avergonzarán porque los males vendrán sobre sus propias cabezas. Sí, avergüéncense los que me persiguen, y no me avergüence yo; asómbrense ellos, y yo no me asombre; trae sobre ellos día malo, y quebrántalos con doble quebrantamiento.

Mas bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.

DISCERNIR ESPIRITUALMENTE

Sí, son palabras duras, son palabras difíciles. Pero el que lee, entienda. Y el que escucha, que comprenda. Pues las ovejas de Jesucristo escuchará su voz y la reconocerá. ¿Dónde esta la Palabra de Dios?

Y las palabras de Dios son ciertas: pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2:14-16)

Sí, Jehová me ha dicho: por fortaleza te he puesto en mi pueblo, por torre; conocerás, pues, y examinarás el camino de ellos. (Jeremías 6:27)

CONCLUSIÓN:

¿Dónde está la Palabra de Jehová? Hay que saber mirar los tiempos de Dios, los sucesos que ocurren en tu vida y alrededor.

Sí, ¿quién entendió la mente de Cristo? Nadie las puede reclamar para sí, sólo para aquel a quien le es concedido por Dios.

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. (Santiago 1:19-22)

Pues, todo tiempo, toda situación está escrita en la Biblia. Y cuando una telaraña está bien construida, cada hilo trabaja eficazmente y en conjunto.

No dejes que tu corazón te engañe por la animosidad, sino mira, lee, escudriña la perfecta Palabra de Dios directamente de la Biblia y ora, pide por discernimiento espiritual, entonces tendrás entendimiento cuando tengas la luz de Cristo.

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre. Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiando hecho la buena profesión delante de muchos testigos. (1 Timoteo 6:10-12)

Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. (2 Corintios 2:14-16)

Que Dios te bendiga.

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