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Palabras de Vida
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Sermón en el día de Jesús 4 de setiembre de 2005 Título: No simplemente buenos augurios Biblia: Isaías 62:1-12 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Por amor de Sion no callaré, y por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha. 2 Entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. 3 Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. 4 Nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá, y tu tierra, Beula; porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. 5 Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. 6 Sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. Los que os acordáis de Jehová, no reposéis, 7 ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. 8 Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: Que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo; 9 sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario. 10 Pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos. 11 He aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: Decid a la hija de Sion: He aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra.12 Y les llamarán Pueblo Santo, Redimidos de Jehová; y a ti te llamarán Ciudad Deseada, no desamparada.
Es frecuente encontrar con personas quienes utilizan la expresión “Buena Suerte”, lo utilizan como un buen deseo de que todas las cosas te salga bien, también lo utilizan para que nada malo te suceda. Para estas personas, todas las cosas se reducen a eso: la buena o mala suerte. La buena suerte o la mala suerte en la vida, en la salud, en el trabajo, en el noviazgo, en el matrimonio, en la crianza de los hijos; es la causa de la bonanza o de la sequía. Una manera de comprobar la cantidad de personas quienes creen en la suerte, son todas las personas quienes leen temprano en la mañana su horóscopo, quienes comienzan con el pie derecho, quienes tienen ciertos rituales que repiten porque “una vez me dio suerte”, afloran las casas donde “muestran” tu suerte por una suma de dinero, venta de talismanes, no faltan aquellos quienes andan con un “amuleto” de la suerte. También están aquellos quienes buscan el número de la suerte para jugar a la quiniela, los que compran el bingo, la lotería y toda clase de “suerte” para cambiar el destino o el rumbo de su vida. Cuando se les pregunta, dicen que son cristianos, que creen en Dios, pero no es suficiente, e incluso el “ser de arriba” necesita una ayuda, o quien sabe, dicen, si no es un deseo de Dios que juegue a las probabilidades. Por el otro lado, vemos a creyentes en Jesucristo quienes viven de acuerdo a la suerte del día. ¿Por qué? Porque han recortado, eligen la palabra que sea entendible humanamente, y quitaron toda posibilidad de que Dios pueda actuar. Pues, ¿para qué querría Dios obrar con personas quienes no le creen, ni tienen fe? Dicen que tienen fe para la salvación por medio de Jesucristo, mas para todo el resto necesitan de una buena dosis de “suerte”, el cielo o el infierno también están supeditado a la buena suerte. Pero lo dicen sin entendimiento, porque incluso la salvación de Jesucristo solamente es entendible por la fe, solamente es seguro cuando se cree y se convence por medio de la promesa y del pacto de Dios. Y cuando uno no cree en el pacto de Dios, cuando no cree en la predestinación y en la promesa de Dios, simplemente estás negando que Dios sea el “Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”, como recriminó Jesús a los saduceos quienes no creen en la resurrección de los muertos. ¿Por qué no podemos avanzar? ¿Por qué no todos los creyentes pueden creer la Palabra de Dios de la misma manera? ¿Por qué algunos creen y otros no pueden creer? ¿Por qué uno enseña y cree en toda la biblia, pero otros solamente en el Nuevo Testamento? Esta es la lamentación que hace el apóstol Pablo en el libro de Gálatas 4:8-9: ciertamente, en otro tiempo, no conociendo a Dios, servíais a los que por naturaleza no son dioses; mas ahora, conociendo a Dios, o más bien, siendo conocidos por Dios, ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? ¿Por qué existe tanta disparidad de enseñanzas entre las distintas iglesias evangélicas? ¿Por qué algunos enseñan y otros dejan de enseñar? ¿Por qué algunos pueden vivir con tanto gozo, seguridad, certeza, confiados por generaciones? Este es el dolor que sentimos cuando vemos que los hombres e iglesias, reeditan la biblia a su favor. ¿Por qué se llega a este extremo? La Biblia dice: hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros. (Gálatas 4:19) Sí, muchos comenzaron bien, creyeron y recibieron a Jesús como su salvador personal, mas se han quedado ahí. Pablo dice a los gálatas hasta dónde un creyente tiene que llegar: hasta que Cristo sea formado en vosotros. ¿Y qué significa esto? Dice en Efesios 2:1-6 yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados: con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por todos y en todos. Mas hoy estamos adelantando demasiado a personas que ayer vinieron a la iglesia, hoy es encargado de ministerios, es nombrado obrero, cantan alabanzas, incluso predican la palabra. Nunca leyeron completo la Biblia ni la recuerdan pero enseñan, y son líderes. Me pregunto: ¿Sobre qué hablarán? Por ahí tienen “suerte” y el Espíritu Santo les ilumina. ¡Esto sí que es misticismo! ¿Que son nueva criatura? Esto simplemente habla de la condición de salvación, mas no está renovado en todo el ser, en el pensamiento, en sentimiento, en hábito, aun no sabe qué es el vínculo con el Espíritu Santo, no sabe qué es andar en el Espíritu Santo, no sabe discernir entre las cosas de la carne y del Espíritu. Aun no tienen la mente de Cristo. Como dice Efesios 4:22-24 en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Es increíble ver cómo pastores de iglesias, porque está de moda las células multiplicadoras, nombran como líderes de células a personas que nunca leyeron una vez la biblia, nombran a aquellos que ni tienen noción de qué es el Cristo formado en los creyentes, no tienen claro las mínimas nociones de doctrina bíblica. Y así están nombrando a “ciegos” que guían a “otros ciegos”, y como dijo el Señor Jesús: ambos caerán en el hoyo. Este es el peligro de las células en la segunda generación y subsiguientes. Por amor de Sion no callaré. Esta es la voz del profeta que conoce el deseo y el plan de Dios. Y todos aquellos que conocen a Jesucristo y su palabra, sabrán que por amor a Dios, por amor a Sion, y por todo lo que él nos ha hecho y nos ha dado, debemos proclamar la verdad. ¿Cómo callaremos? Sabiendo de esta salvación tan grande. Como dijo Simón Pedro un día: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. (San Juan 6:68) Esta es la promesa que nos da Dios, quiera el mundo creer o dejar de creer. No descansaremos de predicar el evangelio, de anunciar a Jesús resucitado, no descansaremos mientras haya aliento en nuestro cuerpo. Porque la promesa de Dios es cierto: por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que salga como resplandor su justicia, y su salvación se encienda como una antorcha. Hoy tenemos que predicar a los incrédulos, a los cristianos quienes aun confían en la buena y mala suerte para sus vidas. Por amor a Jesús no descansaremos, hasta que la justicia de Dios brille. Y hasta que eso suceda, es necesario que aquellos que conocen la Palabra de Verdad, con espíritu pobre y humilde ante el Señor Jesús, crea que le hay, y predique a tiempo y a destiempo. Pues la promesa de Dios es cierta: entonces verán las gentes tu justicia, y todos los reyes tu gloria; y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová nombrará. Y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. Ciertamente este es el tiempo de las tinieblas, es el tiempo de las dudas. De quién dice y predica la verdad. Así tuvieron que predicar los apóstoles, así les persiguió la religión, mas Pedro y Juan dijeron: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios, porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído. (Hechos 4:20). Sí, por amor a Sion no callaremos, seguiremos predicando, seguiremos enseñando, seguiremos llevando Palabras de Vida a cada hogar y a cada persona, en Paraguay y en todo el mundo. Mas muchos creyentes están callados, no están convencidos de la Verdad del Evangelio, por eso tiene que hablar la naturaleza, por eso tiene que hablar la sequía, las enfermedades, los tifones, los huracanes, las lluvias, las inundaciones, los incendios. Ya llegan las calamidades Talvez puedan decir los hombres que somos anunciadores de malas noticias, antes de desear “la buena suerte”, estamos anunciando calamidades. ¿Cómo anunciaremos de buenos tiempos cuando nos encontramos con tantos enfermos, con tantos hombres en las cárceles, hombres sin trabajo, niños que pasan hambre, hospitales abarrotados y sin las condiciones necesarias, cuando los hombres se están enfermando, cuando están muriendo de impotencia, cuando la sequía avanza, cuando estamos a merced de potencias, cuando niños se drogan y viven en las calles, cuando los hombres cierran los ojos para no ver y dicen que la economía está mejorando, cuando las cifras indican progreso y crecimiento, que la inflación está controlada, mas el pueblo sufre. Cómo no predicar cuando vemos a tantos niños y jóvenes que no tienen futuro, que están condenados a pasar toda su vida a pedir limosnas en las esquinas de la calle. Cuando los gobernantes están detrás de sus propios vientres. Hoy la tierra está desamparada, está desolada. Mas la Palabra dice: nunca más te llamarán Desamparada, ni tu tierra se dirá más Desolada; sino que serás llamada Hefzi-bá (mi deleite está en ella) y tu tierra, Beula (Desposada); porque el amor de Jehová estará en ti, y tu tierra será desposada. Pues como el joven se desposa con la virgen, se desposarán contigo tus hijos; y como el gozo del esposo con la esposa, así se gozará contigo el Dios tuyo. ¿Lindas palabras? ¿Te parecen palabras de algún político en campañas electorales? NO. Son las Palabras de Dios. ¿Son deseos de buena suerte? Estas cosas sucederán como una promesa de Jehová Dios de los cielos y de la tierra; sí, aquí en Paraguay y en todas las tierras, cuando nosotros los creyentes en Jesucristo crucificado y resucitado; con fe, nos pongamos a predicar el Evangelio de salvación en las iglesias, en las calles, en las esquinas, en cada ciudad. Porque dice la Palabra de hoy: sobre tus muros, oh Jerusalén, he puesto guardas; todo el día y toda la noche no callarán jamás. ¿Y quién hará esto? Dice la Palabra: los que os acordáis de Jehová. Sí, a ti que hoy eres conocedor de Jesucristo, que has sido perdonado de todos tus pecados, que tienes vida eterna, porque tú tienes conocimiento del Dios vivo. Y nos dice: no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. Sí, POR AMOR A SION NO CALLARE, Y POR AMOR DE JERUSALÉN NO DESCANSARÉ. ¿Quién será el creyente que haga esto? ¿Cuánta fe se necesita para que esto ocurra? Cuando tú has visto y oído de Jesucristo. ¿Cómo podrás estar callado? Nunca podrás estar indiferente si Cristo está formado en ti. Pues mirarás y sentirás con la misericordia de Dios, como un verdadero hijo de Dios. Mas ciertamente que este camino de predicador que está apostado en las iglesias, en las calles, en las esquinas de cada ciudad, y estar clamando el evangelio no es fácil. Esta es la orden y voluntad de Dios, quien dice: pasad, pasad por las puertas; barred el camino al pueblo; allanad, allanad la calzada, quitad las piedras, alzad pendón a los pueblos. Es un camino nada fácil, lo harán aquellos que aman a Sion, a Jesús; lo harán quienes han visto y oído a Jesucristo; y claro que es un camino de profeta: voz que clama en el desierto: preparad el camino de Jehová, enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. Y se manifestará la gloria de Jehová y toda carne juntamente la verá, porque la boca de Jehová ha hablado. (Isaías 40:3-5) Solo aquellos que tienen fe y participan, aquellos que claman en el desierto, tendrán el privilegio y la gracia de Dios para ver todos estos milagros. Confesará que Dios es justo. Y seguro que Dios le dará una promesa para él y su familia con un pacto perpetuo: para siempre le conservaré mi misericordia, y mi pacto será firme con él. Pondré su descendencia para siempre, y su trono como los días de los cielos. Y dijo nuevamente: mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad. No olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios. Una vez he jurado por mi santidad, y no mentiré a David. Su descendencia será para siempre, y su trono como el sol delante de mí. Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Salmo 89). Y hoy la Palabra dice que tú serás considerado de esta manera por Dios: y serás corona de gloria en la mano de Jehová, y diadema de reino en la mano del Dios tuyo. No reposéis, ni le deis tregua. Las malas lenguas y los críticos, aquellos quienes son celosos, aquellos que no hacen nada, aquellos que están dormitando, criticarán, se burlarán, estarán analizando cada palabra que predicamos, medirán como los fariseos y los intérpretes de la ley cada palabra que decimos, pondrán en la balanza de sus corazones para ver si es aceptable y entonces dirán que es palabra de Dios, pero el de su vientre. Incluso dirán ellos ahora que los tiempos están cambiados, que los mundos han cambiado. Mas nosotros creemos en las Escrituras. Mas aquellos conocedores de Jesucristo, aquellos que han visto y tienen la salvación de Jehová escuchará y obedecerá, hará esto, porque creemos como Palabras de Dios. Porque sus promesas son ciertas, porque dice: los que os acordáis de Jehová, no reposéis, ni le deis tregua, hasta que restablezca a Jerusalén, y la ponga por alabanza en la tierra. Juró Jehová por su mano derecha, y por su poderoso brazo: que jamás daré tu trigo por comida a tus enemigos, ni beberán los extraños el vino que es fruto de tu trabajo; sino que los que lo cosechan lo comerán, y alabarán a Jehová; y los que lo vendimian, lo beberán en los atrios de mi santuario. Hermano en Cristo, ¿estás cansado? ¿Te has cansado de Dios? Dedica tu tiempo a lo verdadero. Si necesitas descansar, si necesitas dormir; lo podrás hacer en el cementerio, allí nadie te requerirá. Mas hoy es tiempo de trabajar, aprende la buena doctrina, predica la palabra, enseña a los hombres que guarden todas las cosas que Jesús nos ha mandado. ¿Estás preocupado por el camino que transita nuestro país? ¿Piensas que tus hijos no tienen futuro? ¿Piensas que la sociedad va de mal en peor, que hay mucha violencia, que hay inseguridad, que hay mucha corrupción e injusticia? Escucha bien: E sto ocurre hoy por tu culpa, hermano cristiano. Porque dices que conoces a Jesucristo, pero hoy antes que predicar, estás dormido, descansando. Solamente estás conviviendo y malgastando el tesoro de Dios dentro de las iglesias. Pasan todo el tiempo en las iglesias, se cansan de tener celos el uno contra el otro, se pelean, tienen envidias; pero luego dicen que no tienen tiempo para estudiar la Biblia, ni para predicar. La Biblia nos dice hoy, que con tu predicación puede cambiar la tierra, que Dios restablecerá nuevamente su bendición. Él no permitirá que nadie quite tu trigo, que nadie beberá lo que es tuyo. Es necesario que prediquemos hasta que Jehová restablezca esta tierra. Para esto hay que predicar el evangelio, quitar la idolatría, la injusticia, la corrupción. No con mano fuerte, no con juicios, sino con el Evangelio de Cristo. Hoy las cárceles ya están abarrotadas, no cambiará a los hombres con enviar a más, sino con la Palabra de Dios serán transformados, porque Jehová Dios de los ejércitos tendrá nuevamente misericordia y tendremos su buena voluntad con nosotros y para esta tierra. Conclusión: Sí, hay que predicar casa por casa, a todas las personas. Hoy nos da una misión la Palabra de Dios: he aquí que Jehová hizo oír hasta lo último de la tierra: decid a la hija de Sion: he aquí viene tu Salvador; he aquí su recompensa con él, y delante de él su obra. Y todos quienes prediquen hoy el Evangelio de Cristo, ustedes, discípulos preparados de Jesús, tendrán una recompensa: les llamarán Pueblo Santo, los Redimidos de Jehová. Ciertamente no es una tarea fácil, pues dice el Señor que tú tienes que pasar por las puertas, tú tienes que barrer el camino para el pueblo, tú tienes que allanar la calzada, tú tienes que quitar las piedras, tú tienes que levantar en alto la bandera del Evangelio. Y talvez tengas que hacerlo en la soledad. O puedes unirte a nuestra iglesia. La biblia dice: pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que buscan. (Hebreos 11:6) Deja las cuestiones futiles, las vanas discusiones, que te hacen perder el tiempo y tus ganas. La palabra de Dios existe, y quienes crean en ella, verán días buenos. Verán la redención de Dios. Tu generación y tu casa será dichosa. No estamos librados a la suerte, sino a lo seguro, en la promesa de Dios. DIGAMOS Y OREMOS DE ESTA MANERA: POR AMOR DE JESÚS NO CALLARÉ, Y POR AMOR DE PARAGUAY NO DESCANSARÉ, HASTA QUE SALGA COMO RESPLANDOR SU JUSTICIA, Y SU SALVACIÓN SE ENCIENDA COMO UNA ANTORCHA. QUE DIOS TE BENDIGA, MENSAJERO DE ALEGRES NUEVAS . 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