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Sermón en el día de Jesús 14 de agosto de 2005 Título: Los falsificadores Biblia: Salmo 27:1-14 Predicador: Pastor Dong Han David Lee Iglesia Esperanza Presbiteriana Reformada WWW.EVANGELIO123.ORG 1 Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? 2 Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. 3 Aunque un ejército acampe contra mí, no temerá mi corazón; aunque contra mí se levante guerra, yo estaré confiado. 4 Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. 5 Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. 6 Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. 7 Oye, oh Jehová, mi voz con que a ti clamo; ten misericordia de mí, y respóndeme. 8 Mi corazón ha dicho de ti: buscad mi rostro. Tu rostro buscaré, oh Jehová; 9 No escondas tu rostro de mí. No apartes con ira a tu siervo; mi ayuda has sido. No me dejes ni me desampares, Dios de mi salvación. 10 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá. 11 Enséñame, oh Jehová, tu camino, y guíame por senda de rectitud a causa de mis enemigos. 12 No me entregues a la voluntad de mis enemigos; porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. 13 Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. 14 Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.
En el mundo existen los emprendedores, aquellos quienes con esfuerzo, con trabajo, con investigación, con perseverancia, han conquistado fabricar, producir e introducir objetos, mercaderías, ideas, conceptos que hacen buen nombre, tienen fama, que generan ganancias para los creadores o iniciadores. Mas a la par de ellos, también existe un grupo de personas quienes se aprovechan del trabajo y el esfuerzo ajeno, son quienes falsifican los productos, las marcas, las ideas. Son aquellos que aprovechan la ilegalidad para obtener un beneficio propio. Claro, todos los falsificadores son mentirosos y ladrones. Por eso, las personas son engañadas, son convencidas por los bajos precios, por la apariencia. Claro que también existen aquellos quienes se dejan llevar por las falsificaciones, porque desean mostrar una imagen y apariencia engañosa. La técnica de las falsificaciones también ha evolucionado muchísimo. Existen falsificaciones tan bien hechas, que es difícil notar la diferencia. A primera vista, o para los ojos inexpertos, difícilmente note la diferencia entre el original y la falsificación. Esta es la capacidad de los falsificadores. ¿Te parece que este problema de las falsificaciones ocurre es solamente en el mundo de los negocios? No. El problema de las falsificaciones también existen en las iglesias, por medio de las falsas iglesias, mas peor aun, las falsas doctrinas que engañan a los verdaderos creyentes. Cuando una imitación de la iglesia de Jesucristo, se instala, pone su cartel, abre sus puertas, es seguro que también tiene sus adeptos. Todo y cuanto enseñe en ese lugar utilizando y vendiendo el nombre de Jesús, tendrán su juicio ante Dios. Estos también dañan y confunden. Mas existe otro grupo, aquellos que entran subrepticiamente en la iglesia, y son tan buenos falsificados que ni ellos saben que son falsos. Por eso Jesús dijo: no todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad. (San Mateo 7:21-23). Y este grupo de buenos falsificadores y falsificados, supuestos creyentes, se han extendido tanto, han acaparado incluso iglesias, y hoy se erigen como las verdaderas, como las que dictan normas, como los abanderados, como los aventajados, y porque son las más grandes, las más numerosas, supuestamente tienen la verdad asegurada. Incluso son la envidia de las más pequeñas. Muchos cristianos simplemente están en ella confundidos, porque tantos falsificados hay que él sólo se siente cohibido, extraño y se queda quieto, callado y confundido. Por eso, Jesús dijo: conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Pero los falsificadores tienen tantas argucias, tantos argumentos, incluso bíblicos erróneamente aplicados en beneficio propio. Para tener una idea, los que mataron a Jesús no fueron incrédulos, sino conocedores de Dios y ¡lo hacían en nombre de Dios! Por eso nuestro señor Jesús dijo en el momento de ser apresado: habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis las manos contra mí; mas ésta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas. (San Lucas 22:53) Pero de que esto avance y haya copado las iglesias de hoy no es ninguna novedad, pues la Biblia misma dice: os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca. Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se siente en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. (2 Tesalonicenses 2:2-4). También existen un grupo más de falsificadores de la fe, son aquellos quienes creen y aceptan las palabras que ellos consideran razonables como Palabras de Dios. Trituran, cercenan, tronzan a su conveniencia y antojo; porque su incredulidad no les permite aceptar, porque sale fuera de la lógica del hombre. Por eso dijo el diácono Esteban en Hechos 7:51-54 ¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros. ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no las guardasteis. Los falsos y los falsificados son tan buenos y aparentemente exactos, que incluso parecen mejores que los verdaderos. Y esto confunde. Por eso resulta tan difícil para los creyentes de hoy discernir entre la verdad y lo falso. ¿Por qué? Porque el propio creyente de ha dejado, se ha relajado en la búsqueda de Dios, en aprender la Palabra de Dios, en la lectura de la Biblia y en la oración, y como no es guiado por el Espíritu Santo, no tiene discernimiento espiritual. Jehová es luzPor eso, la Biblia nos dice hoy: JEHOVÁ ES LUZ Y MI SALVACION; ¿DE QUIÉN TEMERÉ? ÉL ES LA FORTALEZA DE MI VIDA. ÉL es quien sustenta. Y esto que sigue no es un deseo, sino algo que pasará realmente porque es la voluntad de Dios: cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron. ¡Claro que las discusiones de quién es verdadero y quién es falso está en auge! Que en muchos casos, los verdaderos, porque somos pocos en número, porque tenemos pocas fuerzas, nos pueden avasallar con sus armas, mas Jehová está de nuestro lado. Y dice Dios: tropezaron, cayeron. Un ejército de falsos cristos, de falsos cristianos pueden levantarse, pero no temerá nuestro corazón, aunque hagan guerra contra nosotros, contra ti: sí, todo un ejército contra ti un hombre, mas estarás confiado, porque el Espíritu de Dios te sostendrá y porque en ti está la Verdad. Y la Verdad te librará. Esta es la forma de luchar contra los falsosSuelo encontrar y ver personas quienes luchan con sus manos, con su voz contra estos falsificadores. Utilizan las mismas herramientas, los mismos medios que ellos. Pero pronto quedan rendidos, agotados. Queridos hermanos en Cristo, recuerden que fue Jesús quien venció a Satanás, fue Jesús quien venció la muerte. No eres tú quien debe luchar, sino deja que el Señor Jesús luche por ti. Por eso dice la Biblia: ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel! En un momento habría yo derribado a sus enemigos, y vuelto mi mano contra sus adversarios. Los que aborrecen a Jehová se le habría sometido, y el tiempo de ellos sería para siempre. (Salmo 81:13-15). Hoy ustedes quieren luchar contra el enemigo, contra los falsificadores de la fe, con la fe que tienen, con los pequeños conocimientos bíblicos, con sus voces, con sus fuerzas. ¡NOOO! Eso no es lo correcto, no es bíblico. Tienes que dejar que Dios, Jehová de los ejércitos se levante. No luches con tu fe, sino como dice el salmista hoy, cuando los ejércitos le hicieron guerra, cuando todos los enemigos se unieron para hacerle guerra, él pide algo a Dios: una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo. Porque él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal; me ocultará en lo reservado de su morada; sobre una roca me pondrá en alto. Hoy vemos a tantos cristianos que por malas enseñanzas, por pastores desconocedores de la palabra, por falsos pastores que entraron para engañar y destruir, y otros quienes por su incredulidad no enseñan ni predican en toda la extensión de la Biblia, les inculcan diciendo que tienen que poder su fe en acción, que tienen que luchar con su fe. Mas cuanto más arrecia el enemigo, más tienes que refugiarte bajo el abrigo del Altísimo, bajo la sombra del Omnipotente, en la casa del Dios vivo. En cambio vemos tantos cristianos quienes para solucionar sus problemas, para librarse de las persecuciones, deciden abandonar la iglesia para apaciguar las aguas turbulentas, para calmar la tormenta. Mas querido hermano, no estás haciendo la voluntad de Dios. No estás recurriendo a Dios para vencer, sino huyendo para perder, pues el origen del problema sigue pendiente de solución. Pero cuando tú hayas recurrido, cuando te hayas refugiado más en la casa de Dios, en oración, en la Palabra, dice el Señor: Luego levantará mi cabeza sobre mis enemigos que me rodean, y yo sacrificaré en su tabernáculo sacrificios de júbilo; cantaré y entonaré alabanzas a Jehová. Una enseñanza muy difundida en nuestro país, y una enseñanza falsa por cierto, es aquella que enseña que Dios está en todas partes, que basta que ores en tu casa, en tu cama, junto a tu almohada. ¡Qué error! ¡Qué falsificación! Por eso, Jehová no se levanta de su trono para destruir a tus enemigos. Porque haces las cosas a tu manera y pretendes que Dios te ayude, que te salve. Hoy la Palabra de Dios no dice eso, y por eso sigues con los problemas sin solución y continuas en la ceguera. Discernimiento espiritualHoy el enemigo utiliza armas y recursos tan buenos, que nos es difícil descubrir lo verdadero. La falsificación es tan real que confunde, aun la mente más precavida. Por eso necesitamos del discernimiento espiritual. Porque ellos creen solamente en porciones de la Biblia, aquellas partes que agrada al hombre y tiene lógica humana y así enseñan con la Biblia en la mano y en nombre de Jesús. Y el creyente común que es muy confianzudo y también perezoso a la vez, porque no es capaz de leer la Biblia ni orar para tener el discernimiento, escucha y cree ciegamente, porque estas cosas le son enseñadas en la iglesia y por un pastor bien vestido. ¿Por qué? Porque nos dice la Biblia que por tu fe en Jesucristo, aun tu padre y tu madre te dejarán, serán contrarios a tu fe, serán tu obstáculo, tus hijos se opondrán. Y si comienza con tu familia, y son seres tan cercanos humanamente, amén de aquellos que vienen de afuera, amigos, confidente, novio, novia, pastores, líderes y guías espirituales en quienes tienes depositado tu confianza. También hay que citar las iglesias, ¿No te parece?, si los hombres son falsos, ¿no lo son las iglesias que dirigen estos falsos? Pero Jehová te recogerá, Jehová te enseñará el verdadero camino, para guiarte por la senda de la rectitud. Para que no sea entregado tu voluntad a merced de los enemigos, porque se han levantado contra mí testigos falsos, y los que respiran crueldad. Por ello, uno de los dones que nos da el Espíritu Santo es el discernimiento espiritual. Y para tener este discernimiento espiritual, tienes que adentrarte en la casa de Dios, preguntarle a él en el silencio de la oración, de la lectura bíblica. Entonces Jehová te mostrará su luz en todos los asuntos. Y por eso, todos quienes se acercan a Dios verán la bondad de Jehová, pues reconocerán la voz de Jesús. Dios de justiciaHoy dice la Palabra de Dios, y esto es cierto: hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes. Sí, Dios vengará, pagará en esta tierra contra todos quienes se levantan contra ti, si tú te refugias en Jehová y buscas a Jesús en su casa, su iglesia. Cuando depositas tu dolor y confusión para que Jesús te solucione, que él pague por sus agravios. ¿Cuál es la manera de luchar contra estas personas? El Señor nos dice que tienes que refugiarte en la casa de Dios. Hoy tienes que aprender la Palabra de Dios, y en la lucha contra los falsificadores, tienes que únicamente utilizar las Palabras de Dios y su método para luchar. Solamente fortaleciéndote en el Poder del Espíritu Santo, puedes luchar. Y la única arma que el Señor te da para luchar contra las potestades del mal, contra los gobernadores de las tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad, contra los falsos profetas y sus seguidores, es la ESPADA DEL ESPIRITU, QUE ES LA PALABRA DE DIOS. Si luchas contra ellos con tus palabras, con tu fuerza, siempre perderás. Hay que luchar con la Palabra de Dios y con el Poder del Espíritu Santo. Para ello, tienes que estudiar la Palabra, tienes que leer la Palabra. Digerirla, asimilarla, hacer que la Palabra de Dios sea parte de ti, que tus pensamientos y principios de vida sean transformados por la Palabra, y esto se consigue solamente con la oración y en obediencia, cumpliendo los mandamientos de Dios. Y sin esta arma, jamás vencerás. Sí, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes, hubiera desmayado. El Señor Jehová de los Ejércitos, sí dará el pago. Destruirá a los enemigos. Pueden que ahora estén bailando, dándose alabanzas el uno al otro, mas aguarda en Jehová, pues veremos la venganza de Jehová en la tierra de los vivientes. Todas las palabras que escuchas y aprendes tienes que verificar con la Biblia. Y si quieres ver días buenos, si quieres ver la bondad de Jehová sobre tu vida en la tierra de los vivientes, si quieres ver el pago que Dios hace sobre todos tus enemigos, los falsificadores, tienes que someterte y cumplir la palabra de Dios en todos sus términos. Entonces EL se levantará. Por eso dice: aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón. Sí, espera en Jehová. ConclusiónLa lucha es difícil, la lucha parece desigual, muchas veces confunde. Pues son demasiadas voces, son de personas con mucha trayectoria en las iglesias. Pero te confunde porque no tienes discernimiento espiritual. Pues antes de acercarte a la casa de Dios para contemplar su hermosura e inquirir la Verdad de Dios, reaccionas con tus pensamientos y sentimientos humanos. Porque no luchas según el método de Dios. Porque quieres defenderte personalmente, a tu manera, antes que confiar y esperar en la justicia de Dios, que ciertamente se dará en la tierra de los vivientes. E inclusive Dios te dará larga vida sobre la tierra, para ver tu recompensa cumplirse. La Biblia dice que tu fe es simplemente un escudo para defenderte de los dardos de fuego del maligno, y el arma que se te da es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios. Porque piensas que hoy estás capacitado para hacer frente a todos tus enemigos con la fe que tienes. Por eso fracasas, por eso te debilitas porque tienes que luchar solo. Mas confía en alguien que está arriba de todos, que juzga los vivos y los muertos. Yo sé que existen muchos quienes hoy luchan contra nosotros, quienes dicen verdaderas plagas, pero tú verifica cada palabra con la Biblia, y afírmate, y guarda tu corazón, para no caer en los lazos de los falsificadores. Ten en cuenta y anota cada maldad que han dicho de ti o contra nuestra iglesia, espera y verifica con el tiempo la retribución que Jehová de los ejércitos hace sobre su vida, sus hijos, su familia, y a todo donde pertenecen. Por el camino de la sabiduría te he encaminado, y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, y si corrieres, no tropezarás. Retén el consejo, no lo dejes; guárdalo, porque eso es tu vida. (Proverbios 4:11-13) . Sí, cuídate de los falsificadores de la fe, pues Jesús dijo: mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. (San Juan 10:27-28). Por tanto, aguarda en Jehová, espera en Jehová y verás la luz de su salvación en la tierra de los vivientes. Que Dios te bendiga. Es libre de utilizar el material porque dice el Señor Jesús “de gracia recibisteis, dad de gracia.” Pero está usted comprometido a no modificar el texto en parte o en su conjunto, ni utilizarlo con fines comerciales de cualquier índole. En ese caso necesitará una autorización por escrito. |
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